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10 Aprendizajes para la Vida tras una Experiencia de Voluntariado de Verano

Experiencia Sur es un programa de formación y sensibilización organizado por Entreculturas en el que se facilita una experiencia de colaboración y convivencia de 4 semanas en algunos de los lugares donde están las organizaciones socias. Tras un compartir los frutos de una experiencia de voluntariado en diferentes países de Latinoamérica de un grupo de personas pertenecientes a Entreculturas, se recopilaron las conclusiones más repetidas:

¡Te abre los ojos!

Sin duda es una expresión que se repite. La experiencia de inclusión en los proyectos, con las familias, el abrirte a nuevas realidades abre los ojos. Los abre a realidades de injusticia, de dolor, de violencia y de vulneración de los derechos, pero también te los abre a la fortaleza de las personas, a su dignidad intocable a pesar de todas las dificultades y miserias. Esa fortaleza del ser humano que abre a la esperanza.

Confiar

Confiar…concretado en muchas de sus expresiones. Confiar más en uno mismo, confiar en la institución que te forma y en la que te recibe. Confiar en los demás, en que construimos y somos con otros. Confiar en tu compañero o compañera de viaje. Y confianza en Dios para aquellas personas que la fe les ayuda anclarse en esa confianza.

Ser sombra

Durante la formación una de las cosas a las que se les invita y que siempre desconcierta es la invitación a “ser sombra”. ¿Qué significa eso se preguntan? Una vez allí se ve con claridad. La realidad en ciertos contextos de pobreza y de violencia te puede abrumar tanto que solo queda quedarte en segundo plano y escuchar y admirar las vidas de quienes allí tiran para adelante.

Aprender

Y esto nos lleva a algo que se repite una y otra vez. Es una experiencia de aprendizaje, a veces hacia el exterior para entender los contextos políticos y sociales, para entender qué pasa en el mundo. Pero a veces también es hacia el interior, un aprendizaje sobre la vida, aprender a relativizar, a distinguir la gravedad de los problemas, aprender que la acogida es un gran regalo.

Compartir. Dar y recibir

Y ese ser acogido muchas veces es un fruto que se reproduce, y al volver a tu lugar de origen la hospitalidad se instala como principio. Y es que este es un viaje de ida y vuelta, de dar y recibir. Una de las participantes que trabaja como docente en un colegio de Madrid estuvo en un centro de Fe y Alegría en Perú en medio de la sierra, y allí le insistían que les enseñara como lo hacían en España, y ella decía, “pero si ustedes lo hacen mucho mejor en su trato con el alumnado, en cómo trabajan en equipo, soy yo la que tiene que aprender”…y es que a veces es mucho más lo recibido que lo dado. Alguna verdad habrá cuando tanto se repite.

Un regalo inesperado….

Y es que son muchas las veces que durante este tiempo allá la vida te sorprende, te pone delante a personas y situaciones inesperadas, y quizá una de las más inesperadas en cuando la realidad te invita a encontrarte con el corazón del otro. ¿Pero si yo venía a arreglar el mundo? Y el mundo a veces empieza a arreglarse cuando uno asume el reto de la transformación interior.

Privilegios que nos cuestionan

Ese y el de las conciencia de saber dónde pones tus pies en el mundo, donde estás anclado y cuáles son tus privilegios, porque le demos las vueltas que le demos nos instalamos en esos contextos desde el ser privilegiado. Privilegiado por ser de tez más clara, privilegio por ser europeos, privilegios por ser hombre…conciencia de los privilegios para ayudarnos a cuestionarnos de donde nacen los privilegios que llevan a tanta desigualdad.

La risa compartida

Y quizá la mejor herramienta para llevar mejor todo esto sea la risa compartida y universal. Reírse de uno mismo en medio de la soledad, de la incertidumbre o del pero qué hago yo aquí. Esa pregunta que a veces aparece a los pocos días de la llegada y que la risa compartida ayuda a responder.

Merece la pena

Las 11 personas que viajaron estuvieron en diferentes países y enclaves que Entreculturas apoya mediante la cooperación internacional y otras formas como el voluntariado en Nicaragua, Guatemala, Ecuador, Chad y Perú. Todas ellas vinieron confirmado que merece la pena apoyar el trabajo de empoderamiento de las mujeres y los jóvenes en situación de vulnerabilidad, la de la reivindicación del derecho a la educación en algunos contextos y en otros a una educación de calidad para todas las personas. Nuestro trabajo tiene un impacto y merece la pena.

La experiencia sigue aquí

Y parte de nuestro trabajo como Entreculturas es devolver a la sociedad en la que vivimos lo aprendido, ayudar a ampliar la mirada. Tocaba volver a Chiclana, Granada, Madrid, Murcia…la experiencia sigue aquí y en ella aparecen nuevas preguntas. ¿Cómo continuar mi compromiso? ¿Cómo ayudar a ampliar la mirada a tu familia, amistades, en tu trabajo en el cole o en la oficina? ¿Cómo ser ciudadano o ciudadana del mundo?

Toca volver, pero es una vuelta distinta, pues la mochila viene cargada de nombres, olores, emociones, aprendizajes que un día cualquiera, en un momento cualquiera aparecen para ayudarte a situarte de una manera más consciente en este mundo.

Fuente: Entreculturas