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La Sagrada Familia

La imagen de la Sagrada Familia es ineludible a lo largo de este tiempo de Navidad. A pesar de su carácter tradicional, sigue siendo una imagen que invita a la reflexión y que puede ayudarnos a descubrir a Dios oculto y actuando en los más pequeños de este mundo.

Por P. Rubén Francisco Bellante

Señor, celebrando tu nacimiento quiero decirte que creo, creo que podés resucitar en mi y en cada uno la mirada del niño para que más allá del pesebre y de los pañales en que estás envuelto perciba tu mirada de ternura y adivine que vos me sonreís y que mendigas mi sonrisa de niño de ese niño que duerme en mí y que grita por nacer.

Hoy voy a leerles una carta a Jesús escrita por el padre jesuita Jonh Sobrino:

”Querido hermano Jesús,

siempre es bueno preguntarnos quien sos, Navidad parece que nos lo facilita. Naces en una familia pobre y honrada, pastores y sabios llegan a visitarte, los ángeles cantan como buenos poetas y sin embargo, mucho me temo hermano Jesús, que Navidad no ayuda mucho a conocerte, a veces ocurre lo contrario. A esta ignorancia y peor aún al engaño nos induce el aire que respiramos día a día.

Quien de verdad se ha acercado es el dios mercado, el más activo juez que decide sobre salvación y perdición. Es evidente que en estos días nos empuja el consumo pero no es solo eso lo más pernicioso. Quieren configurar nuestro modo de pensar y esperar y ponernos lo que es normal y lo que no lo es, forzarnos a ser competitivos aunque la fraternidad muera con ello. Promete bendición, hoy por hoy su oferta más clara es el buen vivir y el éxito para relativamente pocos y ojalá tampoco ocultemos las tradiciones religiosas de estos días o por exceso de sentimentalismo cuando lo reducimos a un infante sin una palabra seria que decirnos y por eso con el peligro de infantilizarnos.

O por exceso de solemnidad cuando lo presentamos como descendiente de algún rey o pretendiente de algún trono, alguien que quiere reinar y hacernos súbditos y no hermanos y hermanas. Francisco de Asís a base de locuras llegó a ser el más cuerdo de todos.

Para celebrar Navidad inventó el nacimiento, nada de Santa Claus, trineos, ni nieve que no los hay en Palestina sino seres humanos llenos de vida, de trabajo y de amor. Las figuras de José y María nos dicen bien de donde venís. De tu padre José hombre justo aprendiste a ser trabajador y honrado, soñador de libertad y luchador por la justicia. De tu madre María, la buena vecina, aprendiste el cuidado cotidiano y la ternura y aprendiste a alegrarte en el Dios de los pobres.

Para sorpresa y espanto de muchos hasta el día de hoy, decía María que Dios derribó a los potentados de sus tronos y ensalzó a los humildes, que a los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada.

Hermano Jesús, vos que ves en lo escondido más allá de apariencias e hipocresías estoy seguro que al mirar a este, nuestro mundo, vos también ves lo que hay en él de un gran nacimiento.

No me refiero a esa construcción que llaman el mundo globalizado sino a lugares, grupos y personas que con sus vidas mantienen al mundo en pie. Con ojos limpios amantes de la verdad, con hambre y sed de justicia, con trabajo por la paz y me parece muy importante recordarlo en nuestros días para conocerte bien, también a través de leyendas vivientes, tus testigos de hoy y para renacer nosotros en Navidad.

Marías hay muchas, en las esquinas, en los mercados populares como las hubo en refugios y como las hay en muchos hogares cargando con el peso de los hijos y de la casa y hay otras Marías como las 4 religiosas mártires norteamericanas o las que sufren en Sudán o los que son perseguidos y muertos en Paquistán.

Que si son madres llenas de esa inmensa riqueza de ser mujer. También hay Josés, campesinos y obreros que se rebuscan para vivir y llevar vida a la casa. Con frecuencia abandonan tierra y hogar para poder mantenerlos desde lejos. Pero Herodes sigue matando sin piedad. Según la ONU la mitad de los 2.000 millones de niños en el mundo viven en extrema pobreza y al año mueren de hambre 5.000.000 de niños

Y bien sabemos que según donde nace el niño así será su Navidad. Los costos de la gestación y nacimiento de un bebe en los Estados Unidos son 400 veces mayores que en Etiopía. Así es el mundo globalizado. Pastores pobres con trabajo mal pagado, sin trabajo, sin dignidad y sin nombre es lo que más abunda en nuestro mundo y no hace falta repetirlo.

Siguen esperando salvación, siguen rezando a su Dios, que a veces no es el Dios oficial y a vos Jesús, bien lo sabes, no te tienen miedo. En su inmensa mayoría no saben bien quien sos, son incapaces de repetir y menos de comprender las fórmulas ortodoxas pero intuyen que sos de los suyos, y tienen toda la razón. Hoy se movilizan y mueven a otros a unirse a movimientos y organizaciones de todo tipo, mujeres, indígenas, ecologistas, ecuménicos, interreligiosos, de derechos humanos, de solidaridad. A veces se juntan por miles y los une la esperanza de que otro mundo es posible. Algunos sabios los realizan periódicamente y hacen propuestas para caminar en esa dirección.

¿Cuánto poder tendrán? Dios lo sabe pero mantienen una esperanza

Que los pastores de hoy junto con algunos sabios acumulen fuerza y vigor para cambiar un mundo inhumano y en cualquier caso que el poder que acumulen tome un sesgo humanizador y no como el de los poderosos de siempre.

Hermano Jesús, en la medida en que reproduzcamos en nuestra vida a la buena vecina, a un varón justo, a pastores de vida difícil, a sabios inquietos estaremos existencialmente, más cerca de vos, comprenderemos mejor lo que fuiste, el mayor, misericordioso y fiel, defensor del débil y profeta contra el opresor, comprenderemos mejor tu cruz y no será una sorpresa total que Dios te devolvió la vida para animarnos, inspirarnos, humanizarnos y escucharemos tu palabra.

Así te recordamos hermano Jesús y te celebramos y te hacemos presente en vivo en una eucaristía, una comida de hermanos y hermanas. Estás presente en el pan y el vino y estás presente de manera entrañable cuando nos amamos los unos a los otros como vos nos has amado. Entonces te hacemos presente a este mundo que tanto te necesita y entonces brilla el servicio, la fraternidad y el amor. Este es el ideal de la humanidad de siempre.

El pregón que hemos escuchado dice que naciste cuando todo el orbe estaba en paz. Por eso Navidad es un tiempo de paz pero es a la vez clamor a construir la paz . Y ojalá comencemos esa noble tarea por nosotros mismos, por nuestra familia, nuestra casa, nuestra comunidad. Si algo bueno, humano y cristiano se conserva todavía de las tradiciones navideñas es la cena de familia todos alrededor de la mesa.

Ojalá en las comidas de estos días podamos compartir cariño, comprensión, reconciliación y también perdón cuando sea necesario, que sanen las heridas y abunde la alegría. Así celebraremos Navidad como Dios manda y nos alegraremos de que hayas venido y te hayas quedado con nosotros, nos alegraremos de que con vos y en vos Dios está con nosotros. Es el Emmanuel, el Dios con nosotros.”

Fuente: Radio María