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“Migrar Supone un Desgarro”

Instancia de reflexión y diálogo sobre la interculturalidad dentro de la sociedad cordobesa, co-organizada por la Universidad Católica de Córdoba (UCC).

Marta Guerreño López, presidente de la Unión de Colectividades de Inmigrantes de Córdoba (UCIC), aseguró que la cultura se construye mediante la convivencia. Fue durante la Jornada de Reflexión sobre Interculturalidad, Integración y Ciudadanía. Fue un espacio de reflexión y diálogo sobre conceptos clave como la interculturalidad, la integración y la ciudadanía local, organizada en conjunto por el Concejo Deliberante, UCIC y la Universidad Católica de Córdoba (UCC)

“La cultura no se transmite genéticamente, sino mediante la convivencia”. De esta manera expresó Marta Guerreño López, de la Unión de Colectividades de Inmigrantes de Córdoba (Ucic), de qué manera se interrelacionan las culturas, se integran y enriquecen.

En su exposición Marta Guerreño dejó en claro que para lograr una educación intercultural hay que tener en cuenta varios pilares fundamentales: la interacción entre dos o más culturas de un modo horizontal y sinérgico, donde no hay culturas superiores ni inferiores, donde prevalece la integración, la convivencia basada en el respeto a la diversidad y el enriquecimiento mutuo.

También señaló que es inevitable el desarrollo de conflictos, pero que se resuelven a través del respeto, el diálogo y la concertación.

Guerreño recalcó que la cultura no es homogénea sino que hay muchas subculturas, que no se trasmiten genéticamente, sino mediante la convivencia. Además, señaló que para que la interculturalidad sea efectiva es necesario que se cumplan tres actitudes básicas: la visión dinámica de las culturas, el convencimiento de que los vínculos cercanos sólo son posibles por medio de la comunicación y la conformación de una amplia ciudadanía donde exista la igualdad de derechos.

Subrayó, además, que las personas en proceso de adaptación a una nueva cultura a menudo se sienten solas y nostálgicas, ya que todavía no se han acostumbrado al nuevo ambiente y sólo conocen a gente con la que no están familiarizadas. Del mismo modo, la barrera del idioma puede convertirse suele ser un gran obstáculo en la creación de nuevas relaciones: lenguaje no sólo se refiere a lo lingüístico sino también al uso del espacio y el cuerpo, el tono de la conversación, matices lingüísticos o acentos.

“Migrar supone un desgarro. Eso lo sabemos todos los que dejamos nuestro país y nos instalamos en otro. Incluso si todo marcha sobre ruedas, debemos admitir que es un proceso complejo, donde el costo emocional a veces es elevado, aun si fue planeado concienzudamente, no resulta tan sencillo como lo esperábamos. Cuando nos mudamos de país cambiamos, además de la geografía, esas coordenadas que estructuraron y orientaron nuestra vida hasta el momento de nuestra partida. Así es, cambiamos de cultura. En cuanto empezamos a instalarnos en otro país comienza un camino de reajuste entre lo que sabemos y damos por sentado y ese modo distinto de hacer las cosas, las que predominan en nuestro nuevo hogar”, puntualizó la presidente de UCIC.

Y concluyó: “Adaptarse a una nueva cultura implica una sobrecarga, un esfuerzo extra. Algunas personas necesitan apoyo profesional. Porque hay que transformarse, por ello es importante gerenciar este proceso, un camino complejo pero gratificante. Hay muchas otras formas diferentes que pueden ayudarnos a crecer .Practicar la interculturalidad no es tarea fácil ni Imposible. No basta con querer, hay que capacitarse, aceptar, negociar y sobre todo respetar. Yo soy muy positiva, creo que vamos a comprender que una de las riquezas de este mundo es vivir en interculturalidad“.

Fuente: lavozonline