La Particular “Pedagogía” de Bergoglio
Conversación con el jesuita argentino Diego Fares, escritor de la revista “La Civiltà Cattolica” y autor del libro “Diez cosas que el Papa Francisco propone a los sacerdotes. Explica un poco el modo de expresarse del Pontífice, los efectos que genera, y cómo él lo entiende.
Por Andrés Beltramo Álvarez
Su más reciente libro “Diez cosas que el Papa Francisco propone a los sacerdotes” es Bergoglio en estado puro. Reflexiones y orientaciones para comprender el camino que propone el obispo de Roma al clero.
Según Fares, el pontífice tiene “valores no negociables” que defiende con dureza. Entre ellos la congruencia de los curas. “Es incisivo e intransigente en lo que no es negociable, por ejemplo con el sacerdote que no cuida al pueblo fiel. El sacerdocio es ministerial, transformarlo en otra cosa es contradictorio”, estableció. Pero aclaró que, al mismo tiempo, es “muy cómodo” con aquellas cosas que considera secundarias. Por eso puede dialogar con todas las culturas, es respetuoso con aquello que es humano, los defectos y los pecados.
“La pedagogía del señor es pedir mucho a quien se le dio mucho, eso no es un invento sino que viene de Jesús. A quien se le dio menos se le pedirá menos. Jesús era muy exigente con la clase dirigente, con los apóstoles más todavía y con la gente era muy comprensiva. Es una pedagogía evangélica. Eso es muy cristiano, es propio de un buen maestro”, explicó.
“Si tienes un cáncer es bueno que el médico te diga: ‘Esto es de vida o muerte’ y no que te diga: “Tómese una aspirina. En cambio, si tienes un problema secundario no es bueno que el médico te alarme. Esa es la diferencia. No es incisivo en cualquier tema, no abusa de eso”, agregó.
Sobre su modo de corregir y elogiar
Más adelante reconoció que entre los sacerdotes algunos se pueden preguntar cómo distinguir si algunos aspectos en las palabras del Papa muestran ira o resentimiento, si quieren “aplastar o humillar” o, por el contrario, son parte de un “reto cariñoso de padre que impulsa a levantarse y a salir”.
“Quizás la clave pueda verse en los elogios”, señaló. Y recordó que, al final de los ejercicios espirituales del año 2016, el mismo Francisco reconoció que le llegaron comentarios de sacerdotes que le dijeron: “Este Papa nos pega mucho y nos reta”.
Constató que el pontífice fue claro al precisar que, a lo largo de su vida, muchos buenos sacerdotes lo han edificado, sobre todo aquellos que, cuando no existía el contestador automático, dormían con el teléfono sobre la cómoda y nadie en su parroquia moría sin sus sacramentos, llamaban a cualquier hora y ellos se levantaban e iban.
“Más allá de las palabras de elogio, sería bueno reflexionar sobre el ejemplo. El Papa elogia la disponibilidad para ser despertado, salir a atender a quien lo necesite. Elogios y retos van por el mismo lado, impulsarnos a salir. Yo razono así: si sus elogios no son adulación, sus retos no deben ser un desprecio. Pero esto debe discernirlo cada uno, si te están retando para bien o para mal”, sostuvo.
“Por eso el Papa dice: ‘Si, algunos bastonazos doy, pero también admiro a los buenos sacerdotes’. Si uno toma sus escritos y los lee, se da cuenta que no es real que siempre esté criticando a los sacerdotes. No es real”, aclaró.
Al mismo tiempo, Fares indicó la existencia de un “mal espíritu” que pega “donde más duele”. Y aceptó que se vuelve muy difícil convencer a aquellas personas que dan por buenas interpretaciones erradas a ciertos dichos de Francisco.
El rol de los Medios
Fares SJ considera que existe un fenómeno mediático al cual se vuelve difícil combatir, porque tiene un impacto a corto plazo: “Te muestran algo y provoca efectos”, describió. Dijo que eso puede “imitar la verdad” durante un tiempo, pero a largo plazo no resiste porque la coherencia o la conducta de Francisco hace que esas cosas no tengan entidad.
Insistió que la opinión pública tiene un peso dominante y a quien se mueve en el efecto inmediato es difícil sacarlo de ahí. Pero teniendo la posibilidad de leer o escuchar directamente las palabras del Papa, sostuvo que no tiene sentido prestar atención a los comentaristas. Porque, según él, si se leen sus mensajes en el contexto y en el lugar adecuados, están siempre bien dichos. “Si existe una persona ponderada al hablar es Bergoglio, no dice lo que no quiere decir y lo que dice tiene un fuerte impacto. Los medios tienen un poder sobre el presente continuo y puntual, crean el efecto y es difícil combatirlo. Si alguien lo combate es el Papa con sus actos de cada día”, señaló.
Volvió a la anécdota de Adolfo Nicolás, quien antes de dejar su puesto de prepósito general de la compañía describió al Papa como un profeta que causa esas dos reacciones: buena disposición o endurecimiento. Lo calificó como un “efecto muy del evangelio”, que pasaba con Jesús cuyas palabras endurecían los corazones de ciertas personas.
“El modo a veces puede parecer duro, que choque, que sea incisivo, pero Dios hace bien cuando uno acepta. No es que se deba canonizar el modo, pero él (Francisco) con su personalidad y sus modos ha hecho mucho bien. No significa que todos debamos imitarlo exactamente, a él le sale así. Yo si quisiera hablar como él no podría, no me saldría. Es evidente que ahí hay una bendición, una coherencia de años y años”, sentenció.
Fuente: Vatican Insider