Jesuitas del Observatorio Vaticano reconocidos por la Unión Astronómica Internacional

 

La Unión Astronómica Internacional, este año, designó dos asteroides con el nombre de jesuitas vinculados al Observatorio Vaticano. Uno de ellos, descubierto en 2012, lleva el nombre (824655) Funes = 2017 DG71, en reconocimiento al astrónomo argentino José Gabriel Funes SJ, quien fuera director del Observatorio Vaticano entre 2006 y 2015.

 

No es la primera vez que ocurre, pero cada nueva denominación es un importante reconocimiento al trabajo realizado en el campo de la astronomía.

 

José Gabriel es especialista en investigación extra galáctica, investigó en particular sobre la formación de las galaxias y la evolución estelar. Durante su mandato al frente del Observatorio Vaticano, siguió el traslado desde la sede central del Observatorio del Palacio Pontificio a los nuevos espacios, reforzando la actividad científica y promoviendo con compromiso el diálogo entre la fe y la ciencia.

 

Últimamente se dedica al estudio de las implicaciones científicas, filosóficas y religiosas de la búsqueda de otros mundos, centrándose en el impacto antropológico de un posible descubrimiento de vida extraterrestre. En la ciudad de Córdoba ha puesto en marcha el proyecto OTHER (Otros mundos, Tierra, Humanidad y Espacio Remoto), un grupo de reflexión multidisciplinar. El equipo de OTHER está formado principalmente por investigadores argentinos de la Universidad Católica de Córdoba y la Universidad Nacional de Córdoba.

 

 (805215) Junkes = 2016 CA389

 

Este otro asteroide está dedicado a Joseph Junkes (1900-1984) Jesuita alemán, el padre Junkes ingresó al Laboratorio Astrofísico del Observatorio Vaticano en 1935 como asistente y se convirtió en director en 1953. Contribuyó de manera significativa a la realización de importantes atlas espectrales, instrumentos fundamentales para el estudio de las estrellas. También es recordado por haber desarrollado y perfeccionado el método de la «fotometría de anchura equivalente de las líneas espectrales».

 

Más de treinta asteroides llevan hoy en día nombres de religiosos y científicos de la Compañía de Jesús que incluyen figuras como Christopher Clavius (20237 Clavius), Giovanni Battista Riccioli y Angelo Secchi (4705 Secchi), entre los más destacados.

 

t.ly/OXzVF

UN PAPA CERCANO A SU RED DE ORACIÓN

 

Del 27 al 31 de enero, en Roma, el Consejo Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa (RMOP), junto a la Dirección Internacional y el Equipo Ejecutivo se reunió para revisar la situación de la Red en los distintos países del mundo y definir las líneas prioritarias de acción para 2026.

Los Coordinadores Continentales –que representan Asia Meridional, Europa, África, Asia-Pacífico, América Latina y el Caribe, y América del Norte– desempeñan una responsabilidad pastoral clave: acompañar a los Directores Nacionales y promover espacios de comunicación, colaboración y misión compartida en sus respectivas regiones.

 

El encuentro fue ocasión para compartir experiencias concretas, identificar desafíos y reforzar una visión global común de esta red mundial de oración. Juntos reflexionaron sobre cómo servir mejor la vida de la RMOP presente en cada país como obra pontificia.

 

En la mañana del 30 de enero el Papa León XIV recibió a los miembros del Consejo Internacional, del Equipo Ejecutivo, del Consejo de Administración, así como a benefactores y amigos de la Fundación. El encuentro estuvo marcado por un profundo clima de cercanía y aliento.

 

En su discurso, el Papa León XIV reafirmó con fuerza la misión central de la Red Mundial de Oración del Papa: evangelizar a través de la oración. “Esta oración –subrayó– no es externa a la acción evangelizadora del Cuerpo de Cristo, sino una parte integral de ella.”

 

El Papa destacó “El Camino del Corazón” como un valioso itinerario formativo, capaz de guiar a los creyentes para vivir esta espiritualidad de manera concreta en la vida cotidiana, creciendo como | amigos y apóstoles de Cristo”.

 

Para los participantes, el encuentro significó una llamada renovada a servir a la Iglesia como una red viva de oración  cercana al Papa, atenta a las heridas del mundo y abierta a las nuevas generaciones que desean caminar con Cristo resucitado.