Rafael Velasco SJ: El Rol de la Parroquia Jesuita

El Padre Rafael Velasco SJ explica, en una entrevista realizada por la Oficina de Comunicaciones de la CPAL, el rol de la parroquia jesuita y los desafíos a los que se enfrenta en un mundo cambiante y diverso.

Rafael Velasco SJ

«La parroquia jesuita tiene hoy, más que nunca, la misión de ser una comunidad de puertas abiertas; una comunidad en diálogo con un mundo cambiante, que es desafiante porque hay diversos modos de buscar a Dios, hay problemáticas enormes en Latinoamérica en particular, de exclusión, de nuevas pobrezas, de minorías que son excluidas y dejadas al margen.

La Parroquia está invitada a ser como una comunidad que sale al encuentro. No una comunidad encerrada en sí misma sino una comunidad que sale al encuentro. Además de ser un espacio donde puedan convivir el anuncio explícito del Evangelio y el servicio a la Justicia desde diversas maneras. Creo que la Parroquia tiene la virtud de ser un espacio muy versátil en ese sentido, donde pueden convivir espacios de derechos humanos, trabajos por la promoción desde la educación, el espacio para la solidaridad con los más pobres, espacios de formación en la fe y la espiritualidad ignaciana.

Esta definición de la parroquia como “comunidad de comunidades” que decimos los jesuitas en Latinoamérica, creo que es una definición adecuada sobre lo que la parroquia está llamada a ser hoy. Esta parroquia que se concebía antes como una comunidad más bien cerrada para los católicos y que vienen a la Iglesia ‘los que vienen’ y que no había que hacer mucho, es una visión arcaica ya. Hoy el desafío de la Parroquia jesuita es poder anunciar el evangelio en diversos lenguajes.

Hoy el lenguaje eclesial es un lenguaje que ‘no llega’; que está quizás desajustado a la realidad; y que hay que intentar traducir la Palabra de Dios y la buena Noticia de Jesús en acciones que den cuenta de esa Buena Noticia; y en palabras que puedan ser comprendidas un poco por los jóvenes, por las personas que están lejos de la tradición religiosa católica, cristiana, pero a través de quienes el Espíritu también puede hablarnos. La parroquia puede ser ese espacio donde estemos abiertos para escuchar lo que el mundo tiene para decirnos como Iglesia; y donde haya lugar para todos. Lugar para aquellos que a veces en los estrechos límites institucionales de Iglesia, pareciera que no entran.

Entonces, creo que la Parroquia tiene hoy grandes desafíos, y esto de intentar anunciar el Evangelio y la Promoción de la justicia, tiene a la parroquia como un lugar ideal para desarrollarse.»

 

Paulo Suess: “El Conjunto de la Iglesia no tiene un Rostro Amazónico”

En entrevista para Vida Nueva, el teólogo y misionólogo brasileño analiza los desafíos pastorales del Sínodo para la Panamazonía. “La Iglesia amazónica tiene la tarea de sacudir la conciencia eclesial, que debe repensar su herencia colonial hasta hoy”.

PREGUNTA.- ¿Qué podría ofrecer el Sínodo para incentivar la misión evangelizadora de la Iglesia en medio de los pueblos de la Panamazonía?

 Tal vez sería bueno recordar las Conclusiones de Puebla, en 1979, cuando se afirmó una antigua doctrina de la Iglesia: “Cuando (los cristianos) anuncian un Evangelio sin conexiones económicas, sociales, culturales y políticas”, se trata de una “mutilación” y de una “confabulación –no obstante que inconsciente– con el orden establecido” (DP 558). El anuncio de un Evangelio no ‘mutilado’ o, dicho positivamente, de un Evangelio que realmente es buena noticia de solidaridad divina y humana, exige una nueva proximidad a los pueblos, no solamente una adaptación ritual o doctrinal. La proximidad de la encarnación es una proximidad a la vida integral del otro, desde el nacimiento hasta la muerte. Fraternidad significa proximidad en las luchas por la vida.

¿Cómo se da, actualmente, la participación de los pueblos indígenas en los procesos de evangelización en la Panamazonía?

Hay diferentes grados de aproximación entre los pueblos indígenas y la Iglesia católica. Por las distancias y por opción, no todos estos pueblos pertenecen a una Iglesia. Viven su religión ancestral que los mantiene unidos y preparados para vivir en su territorio. Con el llamado ‘proceso civilizatorio’, una religión regional no encaja en un mundo globalizado que amenaza todos los espacios regionales. En esta situación, los pueblos indígenas pueden ‘mundializar’ su propia religión o asumen una religión que les permita permanecer indígenas y ciudadanos del mundo. Es un proceso difícil de autoafirmación y participación en las nuevas circunstancias históricas. Los pueblos indígenas pertenecientes a la Iglesia por el bautismo están lejos de una plena participación en los procesos de evangelización, debido a una “reserva ministerial”. Esa reserva o restricción ministerial es mantenida a través de patrones culturales, en la formación, impuestos universalmente a las iglesias particulares. Para el acceso a los ministerios de liderazgo eclesial más decisivos, como el de los presbíteros u obispos, la Iglesia exige, además del celibato, formación académica, culturalmente inadecuada y económicamente inaccesible a los pueblos indígenas.

En esta crisis de la selva amazónica, pulmón de capital importancia para nuestro planeta, ¿como pueden los pueblos indígenas ser los guardianes de esta selva para la sana respiración del mundo entero, siendo excluidos del liderazgo religioso decisivo de su Iglesia? ¿Cómo pueden vivir políticamente autodeterminados y eclesialmente tutelados? En sus comunidades de bautizados sin Eucaristía, se encuentran líderes de la Palabra, responsables de algunos ritos y, sobre todo, de los cultos dominicales que sustituyen la Misa, catequistas que preparan la visita esporádica de un sacerdote, y, a veces, diáconos que pueden administrar el bautismo y, en algunos casos, con el permiso del respectivo obispo, asistir a los matrimonios.

Con todo, el conjunto de la Iglesia no tiene un rostro amazónico, ni sus sacerdotes, ni sus misioneros, ni sus doctrinas, ni, cuando ocasionalmente acontecen, sus celebraciones eucarísticas. El pequeño núcleo autóctono de la Iglesia amazónica, de líderes eclesialmente secundarios, y el pueblo de los bautizados tienen la tarea de sacudir la conciencia eclesial que debe repensar su herencia colonial hasta hoy. Para los pueblos indígenas, el problema de una Iglesia alienígena (blanca), no es el color blanco de sus representantes, sino la incapacidad de ellos de hablar su lengua, conocer su pasado, comer su comida y comprender su pensamiento.

Ante la escasez de vocaciones sacerdotales y misioneras: desde el punto de vista pastoral, ¿qué se necesita para garantizar la misión evangelizadora y profética de la Iglesia en la Panamazonía ante la escasez de vocaciones sacerdotales y misioneras?

 Para transformar la parroquia administrada por “una pastoral de mera conservación hacia una pastoral decididamente misionera” (DA 370), configurada por una “comunidad de comunidades”, la 52ª Asamblea General de los Obispos de Brasil, en el Documento 100 de 2014, escogió, siguiendo el Documento de Aparecida (2007), la palabra clave de la “conversión pastoral” (DA 366; 368). Si nosotros nos preguntamos qué es necesario para garantizar la misión evangelizadora de la Iglesia en la Amazonía, entonces es la conversión que exige abandonar la ‘pastoral de mera conservación’ y ser “osados y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las respectivas comunidades” (EG 33).

Después de la conversión es preciso una nueva articulación entre evangelización e inculturación. Evangelización e inculturación no son dos disciplinas o actividades pastorales distintas, una teológica y otra antropológica. Desde la encarnación del Verbo, también la Buena Nueva está encarnada en las culturas humanas, y sin la encarnación del Verbo no habría Buena Nueva, ni evangelización, ni iglesia autóctona. Habría evangelización e iglesias coloniales. Según la Lumen Gentium (n. 8), en el paradigma de la inculturación, se trata de la convergencia entre “el elemento divino y el humano”, por lo tanto, de “una no mediocre analogía”. Anunciar un Evangelio no inculturado significaría anunciar la salvación sin encarnación. Con el Vaticano II y con Aparecida, la Iglesia panamazónica finalmente tendrá la oportunidad de ser asumida por la Iglesia universal como “casa de los pobres” (DA 8; 524) en busca de “nuevas formas para evangelizar de acuerdo con las culturas” (DA 369).

El tercer paso, que se espera del Sínodo, será la transformación de las estructuras que deben tener en cuenta las grandes distancias de la Amazonía y de las comunidades insertas en ella, la gran diversidad de una región donde se habla, entre 30 millones de personas, más de 240 lenguas diferentes y el 70% de las comunidades no tienen eucaristía dominical. Aparecida habla de la carencia eucarística, pero aún no tenía el coraje de hacer propuestas concretas (DA 100e). También en su Carta del I Encuentro de la Iglesia Católica en la Amazonía Legal, del 2 de noviembre de 2013, los obispos de la región lamentan: “Nos causa un profundo dolor ver millares de nuestras comunidades excluidas de la Eucaristía dominical. La mayoría de ellas solo tiene la gracia de celebrar el Memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor una, dos o tres veces al año”. ¿Por qué hay esta carencia eucarística en la Amazonía? Porque no hay suficientes presbíteros para estar presentes en las comunidades. Los criterios para escoger a los presbíteros no están adaptados para la Amazonía. En vez de dejar a las comunidades sin Eucaristía, necesitamos cambiar los criterios para los ministros autorizados para celebrar la Eucaristía. Ahora es el momento de encaminar un ministerio presbiterial para la Amazonía, o desde la Amazonía para el mundo.

En la Iglesia primitiva eran los ancianos quienes celebraban la Eucaristía. Retomar esta antigua tradición, hoy reflejada con la sigla de viri probati, seguramente va a ser una propuesta del Sínodo. La Iglesia, que es el sacramento de vida, asume colectivamente esa carencia y la sana colectivamente: un grupo de viri probati celebra en conjunto la Eucaristía. La Iglesia los convoca y le encarga hacer comunitariamente, lo que ninguno de ellos puede hacer solo. El vínculo con la comunidad y para la comunidad, al interior de una diócesis y parroquia, va a hacer de la Iglesia local una “comunidad de comunidades” (DSD 58, DA 309)

Fuente: CPAL Social

Leer Para Ensanchar el Alma en Vacaciones

Aprovechar las vacaciones para que el descanso del cuerpo y del espíritu sea real.

Aunque resulte paradójico, es habitual observar el tiempo de descanso con una mezcla de deseo e indiferencia. Si por un lado ansiamos liberarnos de las actividades que nos ocupan a lo largo del año, por otro no le damos a ese tiempo un significado mayor que el de reponer simplemente fuerzas agotadas. Y, sin embargo, la ruptura de la cotidianidad que suponen las vacaciones y el tiempo de calidad que ello nos brinda son un valioso tesoro para nuestro espíritu que podemos aprovechar o desperdiciar.

Pero, ¿es que ahora resulta que tenemos que pensar con cierta responsabilidad hasta en las vacaciones? Hay componentes del descanso que necesariamente deben quedar fuera de toda planificación. De hecho, una disposición apropiada para el aprovechamiento de las vacaciones tiene mucho que ver con tomar conciencia de lo poco que necesitamos para abrirnos al Espíritu: contemplar la creación, dejarnos envolver por el silencio, compartir la vida ordinaria de nuestra familia y amigos, o reírnos al redescubrir a Dios en los elementos más sencillos, al margen de los proyectos a los que tanta importancia damos a lo largo del año… Y, sin embargo, hay aspectos del descanso para los que una planificación previa resulta sustancial: necesidades de transporte, alojamiento, gastos, o las decisiones sobre los lugares que queremos visitar ―corriendo a veces el riesgo de confundir un buen viaje con visitar muchos lugares―.

Existe un elemento de las vacaciones que nada tiene que ver con esas cuestiones «logísticas», y que, sin embargo, merece también una atenta consideración previa. Nos referimos a las lecturas que nos acompañarán en ese tiempo.

Los libros no son el centro de nuestras vacaciones, pero pueden ayudarnos, junto a los demás ingredientes, a que esas pocas semanas al año sirvan para ensanchar nuestra alma además de para reponer fuerzas agotadas. El disfrute de la lectura nos ayuda a comprender al prójimo y al mundo que nos rodea, y a advertir al Dios que recorre la historia, la naturaleza, nuestra vida y las de los demás ―como apreciamos muy vivamente en este periodo del año en las personas con las que convivimos más estrechamente―.

Poesía, ensayo, novela, libros religiosos… o, mejor, una mezcla de varios géneros: no existe una única receta válida para todos. Cada cuál puede intuir mejor que nadie, considerando su momento vital particular, qué libros ha de llevar en su maleta o cargar en su e-reader y dónde buscar consejo para ello. Si lo comparamos con el tiempo que dedicamos a planificar otros detalles, no cuesta mucho; pero sus frutos perduran, más allá del regreso a casa.

Fuente: Jesuitas España

Rigobert Minani, jesuita Africano, Sobre la Ecología Integral

En el África los jesuitas han comenzado a crear una red que se aboque al cuidado de la casa común inspirados en la encíclica Laudato Si’ y guiados por la experiencia de la Compañía en Latinonoamérica.

Para Rigobert Minani, sacerdote Jesuita del Congo, la Red Eclesial de la Cuenca del Congo, se creó en África inspirados y acompañados por la experiencia de la REPAM. Esta red, indica, “es un servicio especial de la Iglesia en la evangelización y que ayuda a los pueblos de la Cuenca del Congo a defender la naturaleza, los bosques, animales, el agua y el conjunto del medio ambiente”.

Durante su exposición en el Encuentro de Ecología Integral, enfatizó que la Encíclica Laudato Si ha marcado la vida de muchas comunidades y personas en el África: “Con algunos de mis amigos, dice emocionado, estuvimos con mucha expectativa ante el anuncio de la publicación de la Encíclica “Laudato Sí”. Por suerte a nosotros nos llegó dos días antes de su presentación al público. La leímos con apasionamiento y nos llenó de mucha esperanza. Su publicación fue muy importante en nuestras vidas”.

“El Papa Francisco afirma en su encíclica, que al igual que la Amazonía la Cuenca del Río Congo es una de las áreas muy importantes para el presente y el futuro de la humanidad. Esta mención explícita hecha por el Papa, nos animó mucho a los africanos a organizarnos en la protección de nuestra naturaleza”.

La lucha por el cambio climático es un proyecto universal. No basta que solo defendamos la naturaleza en pocos lugares. Todos los biomas, bosques de todos los continentes del mundo deben ser protegidos.

Hay un 70% de pérdida del agua en el África a costa de la deforestación que aumenta aceleradamente la desertificación en nuestros países. Todo esto incrementa la pobreza y el hambre en los países africanos. Por ello el mundo debe apoyar la defensa y el cuidado tanto de la Amazonía como de la Cuenca del Río Congo en el África.

El jesuita Rigobert Minani, concluyó su intervención haciendo un llamado: “Las amenazas que tienen estos biomas, son la tala de los bosques, la minería, las petroleras, la ganadería expansiva y la agricultura de monocultivos. Los pueblos originarios y todos quienes habitan en estas regiones están resistiendo, pero requieren que todas las iglesias y las instituciones interesadas en los derechos humanos y los derechos de la naturaleza se comprometan con más fuerza en la defensa de la Casa Común”.

Fuente: Jesuitas Latinoamérica

La Experiencia de un Brasil Unificado – Entrevista a Joao Renato

Entrevista a Joao Renato, Provincial de la Provincia del Brasil, habla de la experiencia ad-experimentum de unificación del Brasil en una sola provincia jesuita, que se dio los últimos 3 años; y el impacto de la visita del Padre General, Arturo Sosa a la Provincia.

¿Qué dejó la reciente visita del Superior General de la Compañía a la Provincia del Brasil?

Para nosotros como Provincia, la visita del General tiene varios efectos muy positivos. En primer lugar, la alegría, esperanza y sobre todo, consolación que nos trajo a los jesuitas. Estábamos esperando mucho este momento, ya que vivimos tres años ad experimentum en la Provincia, y después de todo el proceso de evaluación de la Asamblea y de la Provincia. La venida del General fue para hacer una evaluación a la luz de lo que venimos trabajando y en función de eso, dar una respuesta a la pregunta de cómo vamos a vivir de hoy en adelante. Él nos dio varias orientaciones y cambios que creo que, en general, fueron muy bien aceptados por la Provincia, además de traernos mucha paz y esperanza. Yo, como provincial, creo que fueron muy positivas las orientaciones y cambios que él nos indicó.

El Padre General planteó a la Provincia del Brasil una serie de reformas a los estatutos provinciales que contemplaban el nombramiento de delegados para distintas funciones, referentes y superiores a quienes dar cuenta de conciencia, etc. ¿Cómo fueron recibidas en la provincia? ¿En qué sentido les ayuda a la misión de los jesuitas en Brasil siendo un territorio tan extenso y con tanta cantidad de jesuitas?

Las modificaciones hechas sobre el estatuto fueron, más bien, una confirmación de lo que nosotros ya habíamos enviado a Roma como sugerencias en temas de estatutos y cambios para estos. Por ejemplo, está tema de las Plataformas apostólicas que, hasta ahora, eran muy grandes y tenían un superior que se encargaba exclusivamente de ello; y aun así algunos no llegaron a abarcar toda la plataforma porque tenían hasta 12 comunidades que visitar y era imposible para ellos estar al tanto y abarcar todo eso, sobre todo las comunidades más lejanas. Ahora, en lugar de estas plataformas apostólicas, tenemos núcleos apostólicos más pequeños, que forman una comunidad donde vive el superior del núcleo. Las demás comunidades, anexas a esta, van a tener su vice-superior.

Antes, el Superior de la Plataforma apostólica recibía la ‘Cuenta de Conciencia’ de todos los miembros de la plataforma. Ahora no. Los superiores tienen la función de dinamizar el apostolado y la vida comunitaria, además de tener algún otro tipo de trabajo. En cuanto al nombramiento de los delegados, el General nos ha insistido en que al Delegado se le confiera un ‘poder’ para tomar decisiones, para recibir la cuenta de conciencia para la misión; entonces, por ejemplo, el delegado de formación hasta ahora, recibía la cuenta de conciencia, a partir de las modificaciones del General, el delegado es responsable de la formación hasta los votos tanto de los hermanos como de los sacerdotes.

Y también hay cambios respecto del rol del Provincial en esta cuestión, dado que el recibirá la cuenta de conciencia de los jesuitas en formación cuando estén frente a un cambio de etapa (en la formación de los jesuitas). Por ejemplo, antes de los primeros votos, que son al finalizar el noviciado, el Provincial recibe la cuenta de conciencia de los novicios junto con el Delegado de Formación, para los pasos siguientes es lo mismo: el filosofado, el magisterio o la teología. En cada transición, el provincial va a recibir la cuenta de conciencia de el o los jesuitas en formación. Pero durante el resto de la formación, las recibe el Delegado, aunque, siempre en conversación con el provincial.

Sin embargo, la gran novedad de todos estos cambios es la Amazonía. Sigue siendo parte de la Provincia, pero el delegado para la región tiene la función específica de desarrollar la preferencia apostólica en esta región; que es también una preferencia apostólica de la Provincia. Parte de su rol es recibir la ‘cuenta de conciencia’ de todos los jesuitas que trabajan en la Amazonía; con excepción de los jesuitas en formación, que siguen dando la ‘cuenta de conciencia’ al Delegado de Formación. Pero el resto de las funciones, que serían el plan apostólico, el acompañamiento a los jesuitas, la relación con la provincia, con la REPAM, con la CPAL, las asumirá el Delegado de la Amazonía. Este va a trabajar de tal manera que el Provincial va a tener muy poca influencia sobre la región con excepción del delegado y los momentos en los que haya Asambleas o eventos del estilo. El resto del tiempo es el delegado quien conduce el proceso.

Tenemos también un Delegado para las Enfermerías, que en este momento son cuatro. Él recibe la cuenta de conciencia de los jesuitas que están en ellas por cuestiones de salud como los que trabajan ahí. Él es el responsable de guiar el proceso de las enfermerías.

Además, tendremos los secretarios, que pertenecen a una Red Apostólica. Ellos no tendrán el ‘poder’ que tienen los Delegados, sino que su función es la articulación de los distintos frentes apostólicos y en la Red de Colaboradores, desde la transversalidad y siempre en diálogo con el provincial y con el Consejo para la Misión; que está formado por los Delegados, los Secretarios, el Administrador y el Provincial. Creo que estos son los cambios más significativos de la nueva estructura. con esto, el trabajo del Provincial va a ser re-distribuído para mi alegría.

Ahora quería preguntarte sobre el Congreso Internacional de Educación (JESEDU) que se llevó a cabo en Río de Janeiro y contó con la presencia del Superior General de la Compañía, quien planteó una serie de desafíos renovados al Sector y que nos involucra como Cuerpo Apostólico, más allá de lo específico de cada provincia.

Si, este encuentro, fue el primero en este ámbito de toda la Compañía de Jesús y que fue un evento importantísimo dentro de su historia. Así también lo enfatizó el general. Hoy en América Latina estamos bastante bien organizados en el tema de Educación, gracias a la FLACSI (Red de Colegios Jesuitas de América Latina) pero ahora el tema es cómo poner en Red toda la educación básica. Esta es la meta. En este sentido creo que fue una señal interesante de lo que va a ser la Compañía en el futuro, desde la Congregación General 36 en la que se puso un acento importante sobre el trabajo en Red y la educación básica. Con este encuentro los delegados tendrían más de 100 representantes o delegados de la Compañía de Jesús. Ciertamente fue una iniciativa importantísima y de gran valor para lo que será todo el tema de redes en la Compañía de Jesús. Yo no he podido participar mucho pero, durante estos días el espíritu fue de mucha alegría, de gran satisfacción y mucha esperanza para acoger el cuerpo apostólico que es la Compañía de Jesús. Y fue una señal muy visible de lo que va a ser la Compañía y de lo que significa la unidad y conocer cuánto se hace de apostolado en el mundo. Fue una experiencia muy bonita y para nosotros como provincia poder recibir este encuentro fue muy importante.

 

ACOGER: Puntos de Acción del Papa Francisco frente a las Migraciones

El Papa Francisco ha posicionado a la Iglesia frente a la migración de un modo particular. Ahora, el Servicio Jesuita al Refugiado (SJR) publicado 20 puntos de acción en función a una serie de temas que reflejan las principales problemáticas que enfrentan las personas que han tenido que migrar. Aquí compartimos los primeros tres que se nuclean en torno al título: “Acoger: Aumento de las rutas seguras y legales para los migrantes y refugiados”.

La imagen tradicional de refugiados en inmensos campamentos ubicados en zonas rurales ya no sirve para contar la verdadera historia de los movimientos de estos. Hoy, la mayoría –un 60 por ciento- de las personas desplazadas en el mundo vive en entornos urbanos.

Los refugiados urbanos suelen ser invisibles. Su protección está constantemente en peligro y, a menudo, se les niega el acceso a servicios básicos y están expuestos a vulnerabilidades sociales muy concretas. Las barreras a la integración para los refugiados urbanos no son solo institucionales o legales; el acceso a una integración local exitosa en entornos urbanos depende en gran parte de cómo respondan las comunidades locales de acogida a los recién llegados.

Sumándose al llamamiento del Papa Francisco para construir una cultura del encuentro, el SJR cree que la presencia de refugiados y solicitantes de asilo en áreas urbanas es una oportunidad para el crecimiento humano y trabaja para crear comunidades de encuentro y hospitalidad. Por eso, desde la oficina regional del Servicio Jesuita a Refugiados en Latinoamerica y el Caribe comparten la Campaña sobre Refugiados Urbanos que está liderando el SJR a nivel mundial.

La migración global es un gran desafío para gran parte del mundo actual y una prioridad para la Iglesia Católica. En palabras y hechos, el Papa Francisco muestra repetidamente su profunda compasión por todos los desplazados. Testigo de sus encuentros con migrantes y refugiados en las Islas de Lampedusa y Lesbos. Testigo de su llamado a que se abracen plenamente: acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes, los refugiados y las víctimas de la trata de personas.

Además, el Santo Padre está guiando a la Iglesia para que ayude a la comunidad mundial a mejorar sistemáticamente sus respuestas a los desplazados. La comunidad política internacional ha puesto en marcha un proceso multilateral de consultas y negociaciones con el objetivo de adoptar dos Pactos Mundiales (Global Compacts) para finales de 2018, uno sobre los migrantes internacionales y otro sobre los refugiados.

Acoger: Aumento de las rutas seguras y legales para los migrantes y refugiados

La decisión de emigrar debe ser libre y voluntaria. La migración debe ser un proceso ordenado que respete las leyes de cada país involucrado. A tal fin, se tendrán en cuenta los siguientes puntos:

  1.  Se debe evitar la expulsión colectiva o arbitraria de migrantes y refugiados. El principio de no devolución debe respetarse siempre: los migrantes y los refugiados nunca deben ser devueltos a un país que se considera inseguro.
  2. Deben multiplicarse las vías jurídicas para la migración o la reubicación segura y voluntaria.
  3.  El valor de la seguridad de cada persona, arraigado en un profundo respeto por los derechos inalienables de los migrantes, los solicitantes de asilo y los refugiados, debe estar correctamente equilibrado con las preocupaciones de seguridad nacional.

Fuente: Jesuitas Latinoamérica.

 

Nuevo Comunicado de la CPAL sobre Honduras

El 5 de Febrero la Compañía de Jesús en Latinoamérica ha lanzado un nuevo comunicado para pronunciarse sobre la situación en Honduras. 

Los jesuitas de América Latina y el Caribe representados por nuestra delegación de la Conferencia de Provinciales de A.L. (CPAL)

EXPRESAMOS una vez más:

  • Nuestra solidaridad con el pueblo hondureño, víctima de un fraude electoral generado a partir de la aceptación anticonstitucional de la reelección.
  • Nuestro total apoyo al P. Melo, al personal de Radio Progreso y el ERIC y a los jesuitas que trabajan en Honduras.
  • Nuestro reconocimiento de que la labor realizada por todos ellos es una concreción de la misión actual de la Compañía de Jesús al servicio de la fe y la promoción de la justicia.

NOS UNIMOS a las gestiones que lleva a cabo la Delegación Religiosa de Emergencia de Estados Unidos a Honduras durante su visita a este País.

APOYAMOS sus justas demandas.

LAMENTAMOS que:

  • Se quiera consumar un proceso electoral anticonstitucional y fraudulento.
  • Se esté reprimiendo con una fuerza militar desproporcionada las protestas políticas de la población.
  • Se haya impuesto, sin una actitud incluyente, la junta directiva del Congreso Nacional.
  • Se esté buscando la gobernabilidad con el abuso de la fuerza, en lugar de hacerlo mediante la construcción de un consenso nacional.
  • Se estén incrementando, con total impunidad, las violaciones a los Derechos Humanos en contra de la población hondureña.

PEDIMOS

  • Cese la violencia, la represión, las amenazas contra líderes del movimiento popular y el pueblo de Honduras.
  • Se respete la labor apostólica que realiza el equipo del ERIC y Radio Progreso.
  • Se creen condiciones favorables para restablecer el Estado de Derecho.
  • Se identifiquen y sancionen a los responsables de las crecientes violaciones a los Derechos Humanos.

Fuente: CPAL SJ 

Emmanuel: Dios con Nosotros

Por José Antonio Pagola 

Esta fe anima y sostiene a quienes seguimos a Jesús.

Dios está con nosotros. No pertenece a una religión u otra. No es propiedad de los cristianos. Tampoco de los buenos. Es de todos sus hijos e hijas. Está con los que lo invocan y con los que lo ignoran, pues habita en todo corazón humano, acompañando a cada uno en sus gozos y sus penas. Nadie vive sin su bendición.

Dios está con nosotros. No escuchamos su voz. No vemos su rostro. Su presencia humilde y discreta, cercana e íntima, nos puede pasar inadvertida. Si no ahondamos en nuestro corazón, nos parecerá que caminamos solos por la vida.

Dios está con nosotros. No grita. No fuerza a nadie. Respeta siempre. Es nuestro mejor amigo. Nos atrae hacia lo bueno, lo hermoso, lo justo. En él podemos encontrar luz humilde y fuerza vigorosa para enfrentarnos a la dureza de la vida y al misterio de la muerte.

Dios está con nosotros. Cuando nadie nos comprende, él nos acoge. En momentos de dolor y depresión, nos consuela. En la debilidad y la impotencia nos sostiene. Siempre nos está invitando a amar la vida, a cuidarla y hacerla siempre mejor.

Dios está con nosotros. Está en los oprimidos defendiendo su dignidad, y en los que luchan contra la opresión alentando su esfuerzo. Y en todos está llamándonos a construir una vida más justa y fraterna, más digna para todos, empezando por los últimos.

Dios está con nosotros. Despierta nuestra responsabilidad y pone en pie nuestra dignidad. Fortalece nuestro espíritu para no terminar esclavos de cualquier ídolo. Está con nosotros salvando lo que nosotros podemos echar a perder.

Dios está con nosotros. Está en la vida y estará en la muerte. Nos acompaña cada día y nos acogerá en la hora final. También entonces estará abrazando a cada hijo o hija, rescatándonos para la vida eterna.

Dios está con nosotros. Esta fe sostiene nuestra esperanza y pone alegría en nuestras vidas.

 

La Vida como Misión

Un texto que invita a reflexionar sobre cómo vivimos ‘nuestra misión en la vida’.

Por Sergio Gadea SJ

Si me llegan a decir hace unos años que mi misión en la vida iba a pasar por echarle horas a aprender alemán, creo que me hubiera echado a reír. Y sin embargo, aquí estamos, sin heroísmos, echando horas al estudio, con toda la paciencia que mi inquietud y mi ímpetu me permiten, y tranquilamente aceptando que mi misión pasa por estas tareas.

Hablar de misión es hablar del sentido de la vida: reconocer que tienes una misión dice mucho de tu identidad, de tus orígenes, de tus sueños y del por qué haces las cosas. Para empezar, afirma que te tomas bastante en serio aquello que haces. Es decir, que eres capaz de focalizar tus propios intereses en pro de una dedicación máxima a aquello que te apasiona. Y de hacer con más alegría aquello que toca hacer aun sin ganas (como hacer cientos de ejercicios de alemán).

Los auténticos apasionados por la vida que he conocido han sido personas con una misión. A pesar de que esto suena rimbombante, las misiones no suelen ser por lo general grandiosas. Una misión se caracteriza por ser precisa, concreta, a veces con nombre y apellidos, siempre uniendo el día a día con la utopía: cansarse cada día conviviendo con los niños de un centro de menores porque merece la pena luchar por su futuro; salir cada día a los campamentos donde viven cientos de migrantes que quieren pasar a Europa porque el Espíritu sopla en su búsqueda de dignidad; preparar apasionadamente una clase para alumnos de la ESO aunque lo que se busque es ayudarles a crecer en su auténtica plenitud humana; acompañar a una comunidad buscando que Dios tenga un lugar más grande en la vida de todos; ser madre o padre, desde luego, también es una gran misión. Y espero que mis horas de alemán, de algún modo, se puedan unir a todos estos esfuerzos.

Todas las misiones tiene objetivos más o menos concretos. Pero conviene no confundir estos objetivos con una ambición o una meta propia. Lo que le da valor a la misión es el esfuerzo por responder a la necesidad de otros. Todo ello configura un modo de vida que llamamos “servicio”, donde las aptitudes personales se unen a las exigencias de la realidad para darle un valor añadido al tiempo empleado y a la tarea en sí. La recompensa no es tanto un resultado positivo (por el que ciertamente se trabaja) como el sentimiento de plenitud por haber entregado la vida.

A poco que estemos atentos a los periódicos descubrimos que nuestro mundo está lleno de causas por las que merece la pena luchar. Pero no todas tienen que ser para nosotros. Una característica propia de la misión cuando se vive de manera cristiana es que esta no se elige. De algún modo, la misión “nos elige” y a ella nos sentimos enviados. Un gran ejemplo es Santa Teresa de Calcuta, quien durante un viaje por la ciudad se acercó a un enfermo de la calle y sintió que cuando este le dijo “tengo sed” era Jesús mismo quien le estaba hablando. Y a partir de aquel día se entregó por completo a los más pobres de entre los pobres, primero en su ciudad, luego en todo el mundo. Pero hay ejemplos más cercanos: quien se sintió llamado a entregarse a la causa ecológica después de ver la “seta” de contaminación sobre su ciudad; o quien después de un voluntariado con niños entendió que su misión en la vida pasaba por dedicarse a la enseñanza.

Y es que Dios sigue llamando a la misión. Lo hace de manera continua, a través de la realidad, a través de nuestros sentidos. Quizás tal vez no tengas aún claro a qué vas a dedicarte en la vida aunque quieras dejar tu huella en este mundo. Y sientes el deseo de entregarte con generosidad, huyendo de la comodidad. Puedes empezar por pensar que tener una misión es para todos, no para unos privilegiados. Pero hay que dejar de imaginársela como algo espectacular o como una autorrealización personal. Empieza por abrir los ojos, por escuchar y por sentir: la misión está ahí esperándote a que te arremangues la camisa, a que te unas a muchos otros apasionados y a que sirvas con alegría. Yo, mientras, a seguir estudiando alemán.

Fuente: Pastoral SJ

Francisco a los Laicos Latinoamericanos: ni ‘Indiferentes’ ni ‘Replegados en los Templos’

El Papa envía un videomensaje a las jornadas del Encuentro de Católicos con Responsabilidades Políticas al Servicio de los Pueblos Latinoamericanos, que se llevó a cabo del 1 al 3 de diciembre en Bogotá, Colombia.

“Es necesario que los laicos católicos no queden indiferentes a la cosa pública, ni replegados dentro de los templos, ni que esperen las directivas y consignas eclesiásticas para luchar por la justicia”, ha dicho el papa Francisco, a través de un videomensaje, a los 95 participantes del Encuentro de católicos con responsabilidades políticas al servicio de los pueblos latinoamericanos, que inició el pasado viernes 1 de diciembre y concluyó el 3 de diciembre.

El videomensaje de Bergoglio, de 20 minutos –el más extenso de los que ha dirigido a la Iglesia latinoamericana– marcó el inicio de las jornadas que él mismo ha “alentado desde su génesis”, como expresó en su saludo a los dirigentes políticos, obispos y cardenales que se encuentran reunidos en Bogotá.

Servicio inestimable

Al referirse a la política como “alta forma de la caridad”, evocando a sus predecesores –“desde el papa Pío XII hasta ahora”–, Francisco ha subrayado el “servicio inestimable de entrega para la consecución del bien común en la sociedad” que conlleva la tarea de quienes asumen responsabilidades políticas.

“Es un servicio de sacrificio y entrega, al punto tal que a veces se puede considerar a los políticos como ‘mártires’ de causas para el bien común de sus naciones”, ha dicho el Papa, sin desconocer algunas formas de autocracia y totalitarismo que permanecen hasta el día de hoy “y quizás también de algún país de América Latina”, remarcó.

“Todo poder que no esté ordenado al servicio se degenera”, agregó Francisco, argumentando que “es claro que no hay que oponer servicio a poder –¡nadie quiere un poder impotente!–, pero el poder tiene que estar ordenado al servicio para no degenerarse”.

Rehabilitar la dignidad de la política

La “buena y noble política”, que se opone a la “politiquería” teñida de corrupción, reclama “la necesidad de rehabilitar la dignidad de la política”, ha planteado el Papa: “si me refiero a América Latina, ¡cómo no observar el descrédito popular que están sufriendo todas las instancias políticas, la crisis de los partidos políticos, la ausencia de debates políticos de altura que apunten a proyectos y estrategias nacionales y latinoamericanas que vayan más allá de las políticas de cabotaje! Además, con frecuencia el diálogo abierto y respetuoso que busca las convergencias posibles se sustituye por esas ráfagas de acusaciones recíprocas y recaídas demagógicas”.

En este sentido, el imperativo de la formación y la preparación de los relevos generacionales en la política, no puede ser ajeno a “la necesaria y positiva participación de los pueblos, apasionados por su propia vida y destino, que tendría que animar la escena política de las naciones”.

Contra la ‘escandalosa desigualdad social’

Por otra parte, Bergoglio también insistió a los dirigentes políticos en algunos de los temas sociales que han marcado sensiblemente su pontificado, como el desarrollo humano integral: “América Latina tiene también necesidad de un crecimiento industrial, tecnológico, auto-sostenido y sustentable, junto con políticas que enfrenten el drama de la pobreza y que apunten a la equidad y a la inclusión, porque no es verdadero desarrollo el que deja a multitudes desamparadas y sigue alimentando una escandalosa desigualdad social”.

Asimismo, abogando por la defensa del tejido familiar y social, el Papa señaló que “no se puede descuidar una educación integral, que comienza en la familia y se desarrolla en una escolarización para todos y de calidad”.

Francisco acrecentó aún más el tono de su mensaje al reclamar que “tenemos que encaminarnos hacia democracias maduras, participativas, sin las lacras de la corrupción, o de las colonizaciones ideológicas, o las pretensiones autocráticas y las demagogias baratas”. Enseguida enfatizó en el tema central de su encíclica Laudato si’: “cuidemos nuestra casa común y sus habitantes más vulnerables evitando todo tipo de indiferencias suicidas y de explotaciones salvajes”.

Católicos irrelevantes e incoherentes en la escena política

Ante estos desafíos, el Papa reclamó una mayor incidencia de los católicos laicos con responsabilidades políticas: “en verdad, en un continente con un gran número de bautizados en la Iglesia católica, de sustrato cultural católico, en el que la tradición católica está todavía muy vigente en los pueblos y en el que abundan las grandes manifestaciones de la piedad popular, ¿cómo es posible que los católicos aparezcan más bien irrelevantes en la escena política, incluso asimilados a una lógica mundana?”.

A pesar del testimonio de algunos “católicos ejemplares en la escena pública”, Francisco reconoce que “hay muchos que se confiesan católicos –y no nos está permitido juzgar sus conciencias, pero sí sus actos–, que muchas veces ponen de manifiesto una escasa coherencia con las convicciones éticas y religiosas propias del magisterio católico. No sabemos lo que pasa en su conciencia, no podemos juzgarla, pero vemos sus actos”, ha dicho, el obispo de Roma.

Así, El indispensable compromiso de los laicos católicos en la escena pública de los países latinoamericanos, tema propuesto por el Papa para la última Asamblea Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL) (marzo de 2016), constituye también el núcleo de las reflexiones que se desarrollan en el encuentro convocado conjuntamente por la CAL y el CELAM.

Ante la tentación de encasillar a los “laicos comprometidos” como “aquellos que trabajan en cosas ‘de los curas’”, olvidando y descuidando “al creyente que muchas veces quema su esperanza en la lucha cotidiana por vivir su fe”, Francisco pide “reconocer que el laico por su propia realidad, por su propia identidad, por estar inmerso en el corazón de la vida social, pública y política, por estar en medio de nuevas formas culturales que se gestan continuamente tiene exigencias de nuevas formas de organización y de celebración de la fe”.

A sus hermanos obispos, Bergoglio también recuerda que “no es nunca el pastor el que le dice al laico lo que tiene que hacer o decir, ellos lo saben mejor que nosotros… No es el pastor el que tiene que determinar lo que tienen que decir en los distintos ámbitos los fieles”. De ahí que “como pastores, unidos a nuestro pueblo –asevera Francisco–, nos hace bien preguntarnos cómo estamos estimulando y promoviendo la caridad y la fraternidad, el deseo del bien, y de la verdad y la justicia. Cómo hacemos para que la corrupción no anide en nuestros corazones”.

Diálogo sincero

“Diálogo sincero”, es la clave sugerida por el primer Papa latinoamericano, “un diálogo que sea entre católicos, prelados y políticos, en el que la comunión entre personas de la misma fe resulte más determinante que las legítimas oposiciones de opciones políticas”.

Además, al final del videomensaje, Francisco ha insistido en la importancia de hablar con libertad: “de vuestro diálogo se podrán ir sacando factores iluminantes, factores orientadores para la misión de la Iglesia en la actualidad”.

Se destacan, a continuación, otras frases del mensaje del Papa a los participantes del Encuentro de católicos con responsabilidades políticas al servicio de los pueblos latinoamericanos:

“La referencia fundamental de este servicio, que requiere constancia, empeño e inteligencia, es el bien común, sin el cual los derechos y las más nobles aspiraciones de las personas, de las familias y de los grupos intermedios en general no podrían realizarse cabalmente, porque faltaría el espacio ordenado y civil en los cuales vivir y operar”.

“Lo que es claro es que se necesitan dirigentes políticos que vivan con pasión su servicio a los pueblos, que vibren con las fibras íntimas de su ethos y cultura, solidarios con sus sufrimientos y esperanzas; políticos que antepongan el bien común a sus intereses privados, que no se dejen amedrentar por los grandes poderes financieros y mediáticos, que sean competentes y pacientes ante problemas complejos, que estén abiertos a escuchar y aprender en el diálogo democrático, que combinen la búsqueda de la justicia con la misericordia y la reconciliación”.

“No nos contentemos con la poquedad de la política: necesitamos dirigentes políticos capaces de movilizar vastos sectores populares en pos de grandes objetivos nacionales y latinoamericanos”.

“Levantemos nuevamente muy en alto y muy concretamente la exigencia de una integración económica, social, cultural y política de pueblos hermanos para ir construyendo nuestro continente, que será todavía más grande cuando incorpore «todas las sangres», completando su mestizaje, y sea paradigma de respeto de los derechos humanos, de paz, de justicia. No podemos resignarnos a la situación deteriorada en que con frecuencia hoy nos debatimos”.

“¿Qué significa para nosotros pastores que los laicos estén trabajando en la vida pública? Significa buscar la manera de poder alentar, acompañar y estimular los intentos, esfuerzos que ya hoy se hacen por mantener viva la esperanza y la fe en un mundo de contradicciones especialmente para los más pobres. Significa como pastores comprometernos en medio de nuestro pueblo y con nuestro pueblo sostener la fe y su esperanza. Abriendo puertas, trabajando con ellos, soñando con ellos, reflexionando y especialmente rezando con ellos. Necesitamos reconocer la ciudad –y por lo tanto todos los espacios donde se desarrolla la vida de nuestra gente– desde una mirada contemplativa, una mirada de fe que descubra al Dios que habita en sus hogares, en sus calles, en sus plazas”.

 Fuente: CPAL Social