40 años del Servicio Jesuita a Refugiados

El pasado 14 de noviembre se cumplieron 40 años desde que el P. Pedro Arrupe SJ fundó el Servicio Jesuita a Refugiados en 1980. En conmemoración del camino recorrido acompañando  la vida de migrantes y refugiados en todo el mundo, Julio Villavicencio SJ, comparte con nosotros un mensaje en nombre del Servicio Jesuita a Migrantes de Argentina y Uruguay.

40 años del Servicio Jesuita a Refugiados

“En vista de lo allí discutido, y después de consultarlo con mis Consejeros Generales, he decidido establecer en la Curia un centro operativo ‘Jesuit Refugee Service’ (JRS), para coordinar la acción de la Compañía en pro de los refugiados.” (Arrupe, P., 1980. Carta sobre los refugiado).

Con esta carta del año 1980 el padre Arrupe da comienzo formal al Servicio Jesuita a Refugiados. Fue un 14 de noviembre. Un espacio que se constituía como la única obra de apostolado social de carácter internacional y dependiente del padre General.

El contexto de su surgimiento fue en plena guerra fría, dónde los enfrentamientos de los bloques comunistas y los bloques de orientación capitalista  se libraron en países en desarrollo. Ese fue el caso de la guerra de Vietnam, que terminó en una crisis de refugiados en las costas de Indochina. Son estas personas llamadas “boat people” en su momento, las que el padre Arrupe descubre y queda impactado. Así lo describía en sus propias palabras:

“En las Navidades del año pasado quedé profundamente impresionado y conmovido por las penalidades de los miles de ‘ prófugos del mar ‘ y de refugiados. Creí mi deber enviar un telegrama a unos 20 Superiores Mayores de diferentes partes del mundo. Haciéndoles partícipes de mi preocupación, les preguntaba qué podían hacer ellos en sus respectivos países, y qué podía hacer la Compañía para aliviar, al menos un poco, la tragedia del tal situación.”

Es esta situación en particular la que conmociona de tal manera al padre Arrupe que su preocupación nos recuerda a aquella triple pregunta que propone Ignacio delante de Cristo Nuestro Señor puesto en cruz, a saber,  ¿Qué he hecho por Cristo? ¿Qué hago por Cristo? ¿Qué debo hacer por Cristo?

“El Padre Arrupe transformó su conmoción por el sufrimiento de quienes huían de su tierra en busca de seguridad tras la guerra de Vietnam en una preocupación profundamente práctica por su bienestar físico, psicológico y espiritual”, nos dice en su carta el Papa Francisco, en virtud de saludar al SJR en su 40 aniversario.

Siguiendo su exhortación, el Papa invita a seguir acompañando y sensibilizando a la sociedad ante la situación tan dolorosa de tantas personas. El SJR tiende una mano de amistad para ayudar, acompañar y ofrecer oportunidades para crecer. Francisco identifica este accionar con un testimonio del amor de Dios.

Nuestro contexto a pesar de no estar atravesado por la Guerra Fría, se ve violentado por diversos conflictos de distintas naturalezas. Ellas tienen que ver con la lucha contra el terrorismo internacional, conflictos políticos, religiosos o raciales. La pobreza y la desigualdad. En la época que Arrupe funda el SJR la cantidad de refugiados ascendía a 16 millones aproximadamente de personas. En la actualidad la cantidad de personas desplazadas a la fuerza asciende a 79,5 millones. Y eso no deja afuera nuestra realidad Latinoamericana y en particular nuestra realidad Argentina y Uruguaya.

Argentina y Uruguay

En la provincia acompañamos a las personas migrantes y refugiadas desde el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM). Espacio que asiste y acompaña a más de 1400 personas migrantes y refugiadas de muy variados países, como son, Senegal, Ghana, Haití, Colombia, Venezuela, Paraguay, Perú, Bolivia, Perú, República Dominicana y Cuba, entre otros.

En la actualidad el SJM cuenta con 4 oficinas que hacen presencia en la ciudad de Córdoba, el partido bonaerense de San Miguel, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la ciudad de Montevideo, Uruguay. Cada una de estas oficinas está organizada en cuatro áreas: Social, Pastoral, Incidencia y Educación.

En particular la crisis humanitaria que se da en Venezuela, pone en la región una mapa atravesado por flujos de personas que cruzan de las más diversas maneras las fronteras de los países de AL. Se llama migración mixta, porque en ella hay migrantes forzados, económicos y también refugiados.

Se ha incrementado en la población que acompaña el SJM, familias caminantes, sometidas a distintos tipos de violencia por el camino, entrando por pasos como la Quiaca en Argentina o Chuy y Rivera en Uruguay. Muchos jóvenes de entre 18 y 27 años, no necesariamente con estudios de secundaria. En casi todos los casos han experimentado xenofobia en otros países de la región.

“En el marco de la cuarentena, hemos tenido la oportunidad de trabajar con otros flujos migratorios como el ghanes. En este caso se trata de un grupo migratorio en su mayoría conformado por hombres en edad laboral, vinculados con el mercado informal y en un 90% solicitantes de refugio. En su mayoría, las ganancias que aquí obtienen son destinadas a las remesas, actividad fuertemente afectada en este contexto de cuarentena. Son muy pocas las mujeres ghanesas que hemos conocido, sin embargo, las que han sido acompañadas hacen parte de núcleos familiares monoparentales  y con mayores barreras en su idioma.” (Laura Herrera, coordinadora oficina CABA).

Otra población con un alto nivel de vulnerabilidad es la población haitiana, se encuentran con grandes desafíos para acceder a la ayuda humanitaria. El idioma ha sido la barrera principal y luego se han puesto en evidencia procesos de integración muy débiles que hacen de su condición humanitaria un desafío mayor. En su mayoría tienen sus estadías en el país regularizadas, sin embargo, con procesos de integración que los ubican en un contexto de importantes carencias.

Cecilia Duarte, coordinadora de la primera oficina del SJM en Argentina nos cuenta: “Comencé mi trabajo con el objetivo de articular el trabajo del SJM con los Colegios parroquiales de San Miguel. Nos encargamos de ir dándole forma a este proyecto. El SJM surge con la necesidad de acompañar a las personas de los países limítrofes tanto en sus trámites como en su fe. En el camino, fuimos conociendo otras realidades. Fuimos aprendiendo a ponernos en el lugar de la otra persona, un cambio de mirada. A veces en esta misión la situación te supera y lo único que uno puede hacer es escuchar y mirar a la persona a los ojos. Este último año con el COVID, se nos puso de frente otras realidades migrantes, con poblaciones de países que no son limítrofes, con idiomas distintos y culturas muy diversas.”

La última oficina que se abre del SJM en la provincia son las oficinas de Montevideo, con la gran colaboración de laicos, de los párrocos jesuitas de San Ignacio y de Sagrado Corazón. Joan Gratacós, coordinador del SJM en Montevideo cuenta algunos aspectos de su experiencia: “Mi experiencia ha sido tratar de conocer la realidad migratoria en Uruguay. Hemos tenido que trabajar en la primera línea asistiendo a las personas migrantes más vulnerables. Un gran inconveniente con el que siempre hay que lidiar son las situaciones complejas y los recursos escasos. Gracias a Dios hay un gran compromiso por parte de los voluntarios, en especial de dos religiosas que llevan adelante distintas oficinas del SJM en Montevideo. Hay dos grandes desafíos en el contexto, uno es el habitacional y el otro es la incorporación al trabajo por parte de las personas migrantes. En cuanto a los desafíos institucionales tenemos por delante la búsqueda de financiamiento, la articulación con otras organizaciones y el cuidado de los equipos que integran el SJM”.

Las personas que integran el SJM intentan hacer realidad una sola misión: acompañar a las personas migrantes más vulnerables con el objetivo de proteger y promover los derechos y la dignidad de estas personas.

“Conocer la historia de las personas, sus progresos y superaciones ha sido muy motivador. Ha sido muy difícil encontrar los recursos para poder acompañarlos en sus necesidades básicas. El acompañar a los voluntarios ha sido también una experiencia maravillosa, porque son personas que ponen un gran cariño y corazón en cada una de las actividades que realizan”. (Saraí Alviarez, coordinadora SJM Córdoba)

Nos gustaría dar cierre a esta pequeña reseña del SJR y del SJM ARU con las mismas palabras que el padre Arrupe despedía a los superiores pidiéndoles colaboración para esta misión:

“San Ignacio nos pidió estar dispuestos a ir a cualquier parte donde seamos más necesarios para ‘ el mayor servicio divino’. Las necesidades, tanto espirituales como materiales de los 16 millones de refugiados que hoy hay por el mundo, difícilmente podrían ser mayores. Dios nos está llamando a través de esas poblaciones desvalidas. La oportunidad de prestarles ayudas deberíamos considerarla como un privilegio que, a su vez, nos atraerá grandes bendiciones de Dios para nosotros y la Compañía.” (Arrupe, P., 1980. Carta sobre los refugiado).

Si quieres conocer más sobre el trabajo del SJM ARU puedes encontrarnos en www.sjmargentina.org, @sjm_argentina, @sjmuruguay.

Julio Fernández Techera comienza su segundo período como rector de la UCU

El P. Julio Fernández Techera, S.I recibió la confirmación de su renovación como rector de la Universidad Católica del Uruguay.

Este proceso de elección –que comenzó en julio con una reunión del Consejo Académico General de la UCU– se concretó en el mes de septiembre cuando el arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla SDB, firmó un decreto en el que resolvía un segundo periodo consecutivo para el rectorado de la Universidad.

El P. Fernández Techera es Licenciado en Historia por la Universidad de la República. Se doctoró en Filosofía y Educación en la Universidad Complutense de Madrid con su tesis Jesuitas, Masones y Universidad en el Uruguay.

Antes de asumir como rector de la UCU, en 2016, fue director del Departamento de Educación. También se desempeñó como director académico del Colegio Seminario y está vinculado desde hace años a la Fundación Sophia, actualmente es su vicepresidente ejecutivo.

El lunes 30 de noviembre a las 12 horas, se dirigió a toda la comunidad universitaria. El foco estuvo puesto en los desafíos y orientaciones para la UCU de aquí a los cuatro años que siguen.

El discurso se puede ver en el siguiente link: Acto de renovación – Rectorado

Fuente: ucu.edu.uy

Webinar en homenaje a Juan Carlos Scannone

Con motivo de la conmemoración del 1er aniversario del fallecimiento de Juan Carlos Scannone SJ, la Escuela de Teología y Ministerio de Boston College junto a la Universidad Católica Argentina,  invitan a una jornada de reflexión sobre su obra y pensamiento. El webinar será hoy 30 de noviembre, a las 18hs.

Expositores

Estará presente Iván Ariel Fresia sdb, presentando la ponencia titulada: “De la lógica de la donación gratuita a la teología de la comunión del Pueblo de la Trinidad en el ‘último’ Scannone.” Iván Ariel Fresia SDB, hará una presentación bio-bibliográfica completa que incluye etapas y grandes líneas del pensamiento: filosofía, teología, doctrina social, epistemología.

Por otro lado, Carlos María Galli desarrollará algunos puntos teológicos y filosóficos, sobre todo la lógica del don y el paradigma de la comunión.

El webinar será moderado por María del Pilar Silveira

Inscripciones aquí: El pensamiento de Juan Carlos Scannone SJ

 

Reflexión del Evangelio – Primer Domingo de adviento

Evangelio según San Marcos 13,33-37

En aquél tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento.
Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela.
Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana.
No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos.
Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!».

Reflexión por P. Hermann Rodríguez Osorio, S.J.

Juanito le preguntó una vez a su abuela: ¿Qué significa el tiempo de Adviento? La abuela le contestó: Es un tiempo de espera durante el cual debemos tener los ojos más abiertos y los oídos más atentos, para saber en qué momento pasará lo que esperamos. Y, ¿qué es eso que esperamos?, preguntó Juanito, con una gran curiosidad. El paso de Jesús por nuestras vidas, respondió la abuela. Si no estamos muy atentos, nos puede pasar como le pasó a don Casimiro, un señor muy religioso, que se perdió la gran oportunidad de ver a Dios frente a frente. Y le contó esta historia:

«Hace mucho tiempo, en un país muy lejano, había un hombre muy religioso, que se llamaba Casimiro; todos los días le pedía a Jesús que le dejara ver su rostro; el hombre creía, tenía fe, rezaba mucho, pero no quería morir sin haber visto a Jesús frente a frente. Un buen día, estando en la Iglesia, escuchó una voz que le decía en su interior: Ha llegado el tiempo en el que me podrás ver: Mañana iré a visitarte a tu casa. Espérame y me verás. No faltaré. Casimiro volvió a su casa, y se puso a preparar todo para su encuentro con Jesús. Barrió la casa, puso en la puerta una bella alfombra nueva, preparó unas galletas y una torta, para ofrecerle una buena merienda a Jesús.

Al día siguiente, Casimiro se puso a la puerta de su casa con la torta, las galletas y las golosinas sobre una mesa. Pasaba el tiempo y no aparecía Jesús. De pronto, pasó por allí un niño jugando solo; se quedó mirando la torta y las golosinas y se fue acercando poco a poco, jugando cada vez más cerca. Estuvo allí un buen rato hasta que Casimiro lo regañó y le dijo: Vete a jugar lejos de mi casa, porque estoy esperando un visitante muy ilustre y no estoy dispuesto a que tú te comas lo que le he preparado para comer. El niño se fue muy triste a jugar en otra parte.

Un poco más tarde, vio venir a una viejita pobre que tenía la ropa y los zapatos muy sucios; era una viejita conocida en el vecindario; se acercó a la puerta de la casa de Casimiro para pedir una limosna, como acostumbraba, pero éste le prohibió que se acercara y pisara su alfombra nueva: Me la vas a manchar, le dijo. Vete, que estoy esperando un visitante muy ilustre y no estoy dispuesto a que tú me estropees la limpieza de mi casa. La viejita se fue muy triste a pedir una limosna en otra parte.

Pasaba el tiempo y Jesús no aparecía. Ya por la tarde, vino un vecino corriendo y le pidió a Casimiro que le ayudara a sacar su carro de un hueco en el que había caído por accidente; pero Casimiro dijo: No puedo dejar mi casa sola, porque estoy esperando un visitante muy ilustre, y no estoy dispuesto a que no me encuentre esperándolo. El vecino se fue muy triste a pedir ayuda en otra parte. Cayó la noche y Jesús no apareció. Al otro día, Casimiro se fue a la Iglesia a preguntarle a Dios por qué no había cumplido su promesa: ¿Por qué, Señor? ¿Por qué no cumpliste tu promesa de ir a verme a mi casa? Hubo un Tiempo de silencio. Dios callaba. De pronto, Casimiro escuchó una voz que le decía en su interior: Fui y no me reconociste; yo era el niño que esperaba que me dieras un poco de torta y algunas golosinas para alegrarme la vida. Yo era la anciana pobre que pasó por delante de tu casa esperando recibir alguna ayuda para vivir. Yo era tu vecino que te pedía un favor. No quisiste verme. Las tres veces me fui muy triste a buscar en otra parte. Y Casimiro, salió fuera y lloró amargamente por no haber reconocido a Jesús”.

Por eso, tenemos que mantenernos despiertos, porque no sabemos cuándo va a llegar el señor de la casa, si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o a la mañana. No sea que venga de repente y nos encuentre durmiendo, o pensando en otras cosas, como le pasó a Casimiro. Tenemos que estar siempre atentos para reconocer el paso de Dios por nuestras vidas.

El santuario Padre Hurtado: para abrir los ojos a la realidad de los excluidos

Aunque el Padre Hurtado, fundador de la conocida obra Hogar de Cristo, murió el 18 de agosto de 1952, su santuario fue inaugurado el 19 de noviembre de 1995, un año después de su beatificación (16 de octubre de 1994). En este santuario que lleva su nombre, ubicado en la ciudad de Santiago, se puede visitar la tumba de este apóstol de Jesucristo. Alberto Hurtado se entregó por completo al apostolado social. Estaba cerca de los pobres y especialmente de los sin techo, pero su acción también remeció a toda la sociedad chilena. Su mensaje llamaba la atención sobre las carencias y problemas de los que eran abandonados a su suerte en los márgenes de la ciudad.

Con motivo del 25 aniversario de la apertura del santuario, el Padre Arturo Sosa, Superior General, envió un mensaje en vídeo que destaca el valor del testimonio del jesuita Alberto Hurtado. Aquí está lo esencial del mensaje:

Han pasado veinticinco años desde que se abrieron las puertas de ese bello lugar, anclado en la sencilla comuna del Gran Santiago en la que el Padre Hurtado desarrolló gran parte de su labor social y tiene para nosotros un enorme significado.

Alberto Hurtado se desvivió por mostrarle a sus contemporáneos una realidad que no muchos veían y conocían. Desde hace veinticinco años el Santuario sigue siendo testimonio de esa manera de abrir los ojos a la realidad de los excluidos. Quien quiera encontrarse de manera profunda con el Padre Hurtado, tiene que hacerlo ahí, donde siguen abundando lacerantes situaciones de pobreza y marginación, a las que se añade, hoy día, el desafiante fenómeno de la migración.

Es hermoso conocer las historias de tantos y tantas que siguen acudiendo al Santuario en busca de la gracia que llene su vida de futuro y esperanza. Es hermoso tomar conciencia de cómo el Padre Hurtado sigue actuando en medio de su pueblo. Sigue siendo mensajero de consuelo y esperanza, eficiente intercesor de los dones que el buen Dios quiere dar a todos y todas en abundancia.

En las actuales circunstancias mundiales de crisis social, económica y política, siento que San Alberto Hurtado tiene un significativo papel que jugar para que nuestra mirada no se desvíe ni se distraiga, sino que, como él, la dirijamos al Señor crucificado y desde allí a los crucificados del mundo, a toda persona necesitada. Pedimos, a través de Alberto Hurtado, encontrar la energía necesaria para dar una mano efectiva a quien lo necesite y la creatividad para multiplicar los medios que nos permitan hacer más y mejor.

Debido a las restricciones sanitarias en Chile, como en muchos otros países, las celebraciones del 25º aniversario del santuario, el 19 de noviembre, estuvieron marcadas por la sobriedad. Asó lo informó el director del santuario, el P. Jorge Muñoz Arévalo, SJ:

El jueves 19 de noviembre, un grupo de 50 personas, entre funcionarios, voluntarios e invitados especiales, dimos gracias a Dios por este bello espacio de encuentro con Jesús, a través de la persona del Padre Hurtado. La eucaristía, presidida por el Provincial Gabriel Roblerom, fue un momento de mucho consuelo y alegría, pues todos los congregados, estamos convencidos del enorme bien que el Santuario hace a tantos peregrinos, así como a nosotros mismos. Han sido 25 años desde el momento en que se trasladaron los restos del Padre Hurtado desde su antigua cripta hasta la actual. La Capilla acoge a los fieles que llegan para pedir favores relativos a la salud, a la necesidad de trabajo, para buscar un momento de paz o para agradecer las gracias que sienten se les ha concedido por intercesión de este querido santo jesuita. Sin duda en este tiempo de pandemia y de exigencias de mayor justicia en el país, el Padre Hurtado sigue velando por su pueblo, por su gente, especialmente por quienes no tienen hogar, por los olvidados y más postergados; nos sigue recordando que “la caridad comienza donde termina la justicia”.

Fuente: www.jesuits.global/es

El podcast de la UCC: Ciencia, conciencia y compromiso

Bajo el título Ciencia, conciencia y compromiso, la Universidad Católica de Córdoba (UCC) presenta una amplia diversidad de temáticas de interés general, con un abordaje profundo a cargo de investigadores, docentes, estudiantes y graduados de la Universidad.

Con la periodista Alejandra Bellini como entrevistadora, ya se estrenaron los primeros tres episodios, donde se tratan temas ligados a la Argentina que se viene post pandemia, pasando por las relaciones familiares y humanas, hasta todo lo que se espera en materia profesional en las empresas.

Podés escuchar los podcast en el siguiente enlace: https://spoti.fi/3fJtoas

Oscar Freites SJ: Prepararse al diaconado en tiempos inciertos

El próximo 27 de Noviembre, Oscar Freites SJ será ordenado diácono en Colombia junto a otros siete compañeros jesuitas. Compartimos su testimonio sobre lo vivido en este tiempo de preparación camino a la ordenación.

Prepararse al diaconado en tiempos inciertos

Nuestra ordenación diaconal, aquí en Bogotá, estaba prevista para lunes 16 de noviembre, día no laborable y festivo en Colombia. Nos íbamos a ordenar de diáconos 10 compañeros de diferentes Provincias de Latinoamérica y de los Estados Unidos. También se ordenaban 4 compañeros de la Provincia Colombiana de sacerdotes. Para esta alegría compartida, nos veníamos preparando espiritual, comunitaria y socialmente.

El primer fin de semana de noviembre, junto a los compañeros del teologado tuvimos la oportunidad de compartir unos días de retiro de preparación hacia diaconado. Hacer memoria y agradecer la historia personal de llamado, traer al corazón una multitud de rostros y nombres que me han acompañado en los años formación y aún antes de ingresar a la Compañía. Un tiempo para dar gracias por tanto bien recibido y para poner en las manos de Dios el camino que viene por  delante.

Por estos días también comenzamos a preparar y disponer los medios externos para la ordenación. Las albas, las estolas, los detalles de la liturgia y su transmisión en directo, la posterior cena de celebración, todo ya estaba organizado y listo. Pero, el martes 10 de noviembre, 2 compañeros de la comunidad fueron diagnosticados positivos para COVID-19. Al día siguiente, y tras realizar las pruebas a otros compañeros que presentaban síntomas, 4 teólogos más resultaron positivos. Frente a esta situación todos en la comunidad entramos en cuarentana y los compañeros con síntomas fueron aislados preventivamente.

La ceremonia de nuestra ordenación diaconal fue suspendida (o mejor, aplazada), no así la puesta en práctica del servicio humilde del diaconado. Estos días de cuarentena están siendo justamente eso, poner en práctica, puertas hacia adentro, el ministerio ordenado que queremos ejercer en medio del pueblo de Dios.

Prepararnos para el diácono ha significado asumir el servicio alegre y entregado a los compañeros que se encuentran aislados. Cocinar y servir la mesa, acercar los alimentos detrás de la puerta de los que están enfermos, limpiar con cuidado y dedicación las diferentes áreas de la casa, estar disponibles para la escucha, la charla o en mensaje de aliento a los demás compañeros. También, rezar juntos en cada eucaristía y llevarle la comunión a los compañeros que están padeciendo la enfermedad. Así nos vamos preparando, fortaleciendo el servicio y la amistad con los compañeros, y ofreciendo nuestro tiempo y de nuestras energías en favor de aquellos que las necesitan.

Los compañeros poco a poco se van recuperando y ninguno ha presentado síntomas graves o complicaciones. Por ello, esperamos poder salir de la situación de cuarentena para la próxima semana; y con la gracia de Dios poder celebración nuestra ordenación diaconal, el viernes 27 de noviembre (pues, el arzobispo de Bogotá, ya nos ha manifestado su disponibilidad para esa fecha).

Me despido y me encomiendo junto a mis compañeros a sus oraciones; nosotros desde aquí
también rezamos por ustedes.

Oscar Freites sj, Bogotá, 20 de noviembre de 2020

La pandemia: ¿Un terreno propicio para el encuentro interreligioso?

Durante la semana del 16 al 20 de noviembre, el Padre General se ha reunido con su Consejo para discutir ciertos temas de reflexión que, sin estar ligados a situaciones específicas de la Compañía de Jesús, influyen en el conjunto de su funcionamiento y de sus compromisos.

Entre esos temas se hallaban algunos de los efectos de la pandemia COVID-19, experimentada a lo ancho y largo del mundo. Es el Secretario para el Servicio de la Fe, James Hanvey, quien facilitó los intercambios centrando la atención sobre los modos como las grandes religiones han respondido a la situación sin precedentes en la que nos encontramos. ¿Puede la pandemia fomentar el acercamiento entre las religiones, promover las relaciones interreligiosas?

La primera parte de la presentación del P. Hanvey, de carácter esencialmente ignaciano y relacionada con los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, invitaba a considerar la mirada que tiene la Trinidad sobre el mundo en la época de la COVID. Recordó estadísticas, pero sobre todo aprovechó la oportunidad para medir las consecuencias de la pandemia mundial. Desestabilización, restricción de las libertades, puesta en duda de la credibilidad de las autoridades públicas y los gobiernos, aumento de la vigilancia de las personas por medio de la tecnología, aumento de la deuda pública, lo que puede tener consecuencias para las generaciones futuras.

Sí pero también nuevas formas de conexiones sociales, vínculos entre comunidades, nuevas formas de trabajo que requieren una revisión de la legislación laboral y la obligación de reorganizar el espacio social para tener en cuenta un mundo en el que todos estamos interconectados. En términos más generales, la pandemia ofrece una oportunidad para “despertarse”: juntos debemos hacerlo mejor. Las organizaciones internacionales, en particular la OMS (Organización Mundial de la Salud), desempeñarán un papel más importante en el futuro.

James Hanvey se centró luego en las respuestas a la situación actual propuestas por pensadores de diversas tradiciones religiosas. Se refirió a las propuestas del cristianismo, del budismo, del protestantismo, del mundo ortodoxo, del judaísmo, del islam y de las tradiciones religiosas africanas e indígenas. Sería injusto tratar de resumir aquí en unas pocas frases cómo las religiones pueden contribuir positivamente a este contexto actual. Sin embargo, he aquí algunas ideas resumidas.

La pandemia ha fomentado la creación de nuevas comunidades de oración y liturgia, de comunión; la pandemia ha permitido el desarrollo de nuevos recursos espirituales y morales; ha creado conciencia de la necesidad de una transformación social y ecológica; fomenta el encuentro y la reconciliación entre las tradiciones religiosas porque está más claro que nunca que todos estamos “en el mismo barco”. Por último, la situación actual exige una toma de conciencia de la centralidad de la persona humana y de sus derechos, de la igualdad – cada vez más amenazada – de todos. Todas las tradiciones religiosas se reconocen en este postulado y por lo tanto pueden acercarse, unirse más que nunca antes, para promover dicha visión antropológica que también tiene una dimensión espiritual.

Algunas citas para concluir:

• “Los desastres naturales y provocados por el hombre aumentan en nombre del desarrollo; el bien común y los pueblos indígenas son las principales víctimas de este proceso. En este contexto, la preocupación por la justicia en forma de diversos movimientos es cada vez más fuerte”. (Stanislaus Tirkey – Pueblos indígenas)

• “Es muy fácil sentirse impotente ante la escala percibida de la crisis. Sin embargo, es precisamente en esos momentos cuando más se necesitan los valores budistas de atención, compasión y aceptación”. (Un monje tailandés – por Greg Sharkey)

• “En general, la pandemia ha apoyado fuertemente a aquellos que abogan por un cambio en el estilo de vida de nuestras comunidades en el espíritu de Laudato Si’, y el judaísmo religioso también se está moviendo rápidamente en esa dirección”. (Marc Rastoin – Judaísmo)

• “Como ‘hospital de campaña’, la Iglesia también está llamada a ser samaritana, dejándose interpelar por tantos hombres y mujeres que han caído en el camino, interrumpiendo su camino, sintiendo compasión, atendiendo las heridas de una humanidad profundamente traumatizada por los efectos de la crisis de COVID-19”.

Fuente: www.jesuits.global/es

Mons. Fernández: No se pueden defender DD.HH. y propiciar aborto

El arzobispo de La Plata, Víctor Manuel Fernández, apuntó contra la actitud de propiciar la legalización del aborto, y advirtió que “nunca se defenderán hasta el fondo los derechos humanos si se los negamos a los niños por nacer”.

Lo dijo en la homilía de la misa que ofició en la catedral platense con motivo del 138° aniversario de la fundación de la ciudad, que contó con la presencia del intendente, Julio Garro; y el ministro de Justicia y Derechos Humanos bonaerense, Julio Alak. Fue 48 horas después de que el presidente enviara el proyecto al Congreso.

“Dios nos ayude a que en esta ciudad construyamos cada vez más una sociedad inclusiva, donde todos puedan vivir dignamente, donde todos tengan la posibilidad de trabajar, ganar el pan para sus hijos y desarrollarse en plenitud”, comenzó diciendo monseñor Fernández.

Más adelante, manifestó que “ante una crisis como la que ha provocado el coronavirus, el Papa Francisco nos ha regalado la encíclica Fratelli tutti, dedicada específicamente a la fraternidad y a la amistad social. Es decir, no a la amistad entre algunos individuos, sino a un espíritu de amistad en la sociedad, que forje puntos de contacto entre los diferentes, que articule a los diversos grupos, que marque a toda la sociedad con el tono de la amistad.

Puntualiza que “Francisco propone la apertura universal del amor, que no es tanto la relación con otros países, sino la actitud de abrirse a todos, incluyendo a los diferentes, a los últimos, a los olvidados, a los abandonados. Y toma como gran símbolo la figura del buen samaritano, que vio a un enemigo suyo tirado en al camino, abandonado por todos, y supo bajarse de su caballo, curarlo y cuidarlo”.

“Pero en el trasfondo último, todo esto no se entiende si no se reconoce la inmensa dignidad de cada persona humana, la inviolable dignidad de toda persona humana más allá de cualquier circunstancia. Es la dignidad de su ser que no desaparece si esa persona se enferma, si se debilita, si envejece, si es pobre, si es discapacitado o incluso si ha cometido un crimen”, señaló.

Subrayó que “nada le hace perder su dignidad humana. Ninguna circunstancia debe colocarse por encima de este principio fundamental, no hay contexto alguno que disminuya o anule esa dignidad. Si esto se olvida, es imposible sostener la fraternidad humana”.

“Entre los descartados de una sociedad que discrimina, excluye y olvida están los niños por nacer. La circunstancia de que todavía no se hayan desarrollado plenamente no les quita nada de su dignidad humana. Por eso, nunca se defenderán hasta el fondo los derechos humanos si se los negamos a los niños por nacer”, advirtió.

Fuente: valoresreligiosos.com.ar

#PactoEducativoGlobal

El Pacto Educativo Global fue lanzado oficialmente el pasado 15 de octubre, en donde el Papa hizo una convocatoria inédita para firmar este compromiso, reconociendo en la educación el itinerario para revertir la crisis actual y promover el cambio.

La invitación es amplia y va más allá de las fronteras del mundo católico o cristiano dirigiéndose a toda la humanidad: “Hacemos un llamamiento de manera particular a los hombres y las mujeres de cultura, de ciencia y de deporte, a los artistas, a los operadores de los medios de comunicación, en todas partes del mundo, para que ellos también firmen este pacto y, con su testimonio y su trabajo, se hagan promotores de los valores del cuidado, la paz, la justicia, la bondad, la belleza, la acogida del otro y la fraternidad [2]”.

Por esto, la Compañía de Jesús en América Latina y el Caribe, a través de nuestras comunidades, obras y presencias apostólicas nos adherimos desde ya a esta idea fundamental y de manera simbólica firmamos el Pacto Educativo Global comprometiéndonos a colaborar con nuestros talentos y energías en la construcción y promoción de un nuevo modelo cultural y de desarrollo.

El acta de compromiso se firmará el próximo 12 de diciembre de 2020, en la fiesta litúrgica de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América Latina, para que su ejemplo de cuidado con los vulnerables sea de inspiración y fortaleza para este compromiso. Este gesto de adhesión, será solo el inicio de todo un camino por recorrer como parte del reto que asumimos para cultivar juntos este sueño de un humanismo solidario.

¿Cómo sumarse?

Invitamos a cada uno y cada una de ustedes a firmar su propia declaración para unirse y comprometerse a este llamado. Para ello, ponemos a disposición un documento que podrán descargar e imprimir para firmar por el Pacto Educativo Global. Luego, la invitación es que puedan enviar su foto con el compromiso firmado a nuestro e-mail: peg@cpalsj.org, posteriormente compartiremos las fotos por nuestras redes sociales. También pueden escribir a mano su compromiso y compartirlo con nosotros.

Descarga la carta de compromiso haciendo click aquí.

¡Esperamos que se sumen al pacto!