Compromiso por una educación inclusiva – Fe y Alegría

El 31 de agosto hemos realizado un Encuentro de Identidad en el Centro Educativo Ongay, Corrientes. Dicho espacio fue convocado en coordinación con la Directora de Enseñanza Privada de la Provincia, Sra. Susana Mariel Benitez, el equipo regional del NEA, la nueva Representante Legal Sra Delfina Graciela Ossola y el Director Nacional de Fe y Alegría, Fernando Anderlic.

Este Encuentro se desarrolló con la presencia de toda la Comunidad Docente (más de 80 personas) quienes a través de reflexiones abordaron la problemática de la disminución de la matrícula escolar en sintonía con la propuesta de educación inclusiva que impulsa Fe y Alegría.

A lo largo de la mañana profundizamos la relación existente entre las problemáticas educativas, la retención-permanencia-deserción escolar y la Identidad como Fe y Alegría, llegando a elaborar FODAS por niveles y generando un proceso de reflexión sobre estrategias a futuro para seguir convocando a la población excluida desde el Nivel Inicial hasta Primaria y Oficios de adultos.

Sentir que duele la realidad de analfabetismo y la capacidad para comprender el mundo que nos rodea tanto en chicos/chicas como en hombres y mujeres adultos, tomar conciencia de nuestro compromiso hizo recrear propuestas, cuestionamientos y sobre todo seguir creciendo en nuestro ser de educadores populares.

Por la tarde, profundizamos sobre el Ideario institucional, renovando nuestro compromiso personal y comunitario en la transformación de la sociedad en la que estamos inmersos.

No importó el calor intenso, las preocupaciones personales e institucionales, el desconcierto ante la creciente violencia del contexto, para que desde una mirada esperanzadora siguiéramos dando respuestas a la realidad en la que hoy nos toca estar presentes. Fue unánime el compromiso solidario para buscar caminos y alternativas nuevas de inclusión; proceso que se está dando desde el origen del centro educativo y que hoy nos mueve a tener miradas nuevas.

Como Fe y Alegría nos conmueve y nos mueve a poder mostrar a la sociedad que cuando nos unimos en una Misión común como la transformación social desde los valores de la participación, justicia, equidad y solidaridad, se movilizan todos nuestros esfuerzos en una causa común en bien de los/as pobres y desposeídos y esto tiene una fuerza esperanzadora inmensa.

Fuente: Fe y Alegría Argentina

 

 

Francisco: «Soñá que el mundo con vos puede ser distinto»

Palabras de aliento del Papa Francisco, que saludó a los Jóvenes cubanos congregados en el Centro Cultural P. Félix Varela de La Habana.

Fuente: Radio Vaticano

Ustedes están parados y yo estoy sentado. Qué vergüenza. Pero, saben por qué me siento, porque tomé notas de algunas cosas que dijo nuestro compañero y sobre estas les quiero hablar. Una palabra que cayó fuerte: soñar. Un escritor latinoamericano decía que las personas tenemos dos ojos, uno de carne y otro de vidrio. Con el ojo de carne vemos lo que miramos. Con el ojo de vidrio vemos lo que soñamos. ¿Está lindo, eh?

En la objetividad de la vida tiene que entrar la capacidad de soñar. Y un joven que no es capaz de soñar, está clausurado en sí mismo, está cerrado en sí mismo. Cada uno a veces sueña cosas que nunca van a suceder, pero soñalas, desealas, busca horizontes, abrite, abrite a cosas grandes. No sé si en Cuba se usa la palabra, pero los argentinos decimos “no te arrugues”, ¿eh? No te arrugues, abrite. Abrite y soñá. Soñá que el mundo con vos puede ser distinto. Soñá que si vos ponés lo mejor de vos, vas a ayudar a que ese mundo sea distinto. No se olviden, sueñen. Por ahí, se les va la mano y sueñan demasiado, y la vida les corta el camino. No importa, sueñen. Y cuenten sus sueños.

Cuenten, hablen de las cosas grandes que desean, porque cuánto más grande es la capacidad de soñar, y la vida te deja a mitad camino, más camino has recorrido. Así que, primero, soñar.

Vos dijiste ahí una frasecita que yo tenía acá escrita en la intervención de él, pero la subrayé y tomé alguna nota: que sepamos acoger y aceptar al que piensa diferente. Realmente, nosotros, a veces, somos cerrados. Nos metemos en nuestro mundito: “o este es como yo quiero que sea, o no”. Y fuiste más allá todavía: que no nos encerremos en los conventillos de las ideologías o en los conventillos de las religiones.

Que podamos crecer ante los individualismos. Cuando una religión se vuelve conventillo, pierde lo mejor que tiene, pierde su realidad de adorar a Dios, de creer en Dios. Es un conventillo. Es un conventillo de palabras, de oraciones, de “yo soy bueno, vos sos malo”, de prescripciones morales. Y cuando yo tengo mi ideología, mi modo de pensar y vos tenés el tuyo, me encierro en ese conventillo de la ideología.

Corazones abiertos, mentes abiertas. Si vos pensás distinto que yo, ¿por qué no vamos a hablar? ¿Por qué siempre nos tiramos la piedra sobre aquello que nos separa, sobre aquello en lo que somos distintos? ¿Por qué no nos damos la mano en aquello que tenemos en común? Animarnos a hablar de lo que tenemos en común. Y después podemos hablar de las cosas que tenemos diferentes o que pensamos. Pero digo hablar. No digo pelearnos. No digo encerrarnos. No digo “conventillar”, como usaste vos la palabra. Pero solamente es posible cuando uno tiene la capacidad de hablar de aquello que tengo en común con el otro, de aquello para lo cual somos capaces de trabajar juntos.

CUBA PAPA (1)

En Buenos Aires, estaban – en una parroquia nueva, en una zona muy, muy pobre – estaban construyendo unos salones parroquiales un grupo de jóvenes de la universidad. Y el párroco me dijo: “¿Por qué no te venís un sábado y así te los presento?”. Trabajaban los sábados y los domingos en la construcción. Eran chicos y chicas de la universidad. Yo llegué y los vi, y me los fue presentando: “éste es el arquitecto – es judío – éste es comunista, éste es católico práctico, éste es…”.

Todos eran distintos, pero todos estaban trabajando en común por el bien común. Eso se llama amistad social, buscar el bien común. La enemistad social destruye. Y una familia se destruye por la enemistad. Un país se destruye por la enemistad. El mundo se destruye por la enemistad. Y la enemistad más grande es la guerra. Y hoy día vemos que el mundo se está destruyendo por la guerra. Porque son incapaces de sentarse y hablar: “bueno, negociemos. ¿Qué podemos hacer en común? ¿En qué cosas no vamos a ceder? Pero no matemos más gente”. Cuando hay división, hay muerte. Hay muerte en el alma, porque estamos matando la capacidad de unir. Estamos matando la amistad social. Y eso es lo que yo les pido a ustedes hoy: sean capaces de crear la amistad social.

Después salió otra palabra que vos dijiste. La palabra esperanza. Los jóvenes son la esperanza de un pueblo. Eso lo oímos de todos lados. Pero, ¿qué es la esperanza? ¿Es ser optimistas? No. El optimismo es un estado de ánimo. Mañana te levantás con dolor de hígado y no sos optimista, ves todo negro. La esperanza es algo más. La esperanza es sufrida. La esperanza sabe sufrir para llevar adelante un proyecto, sabe sacrificarse.

¿Vos sos capaz de sacrificarte por un futuro o solamente querés vivir el presente y que se arreglen los que vengan? La esperanza es fecunda. La esperanza da vida. ¿Vos sos capaz de dar vida o vas a ser un chico o una chica espiritualmente estéril, sin capacidad de crear vida a los demás, sin capacidad de crear amistad social, sin capacidad de crear patria, sin capacidad de crear grandeza? La esperanza es fecunda. La esperanza se da en el trabajo. Yo aquí me quiero referir a un problema muy grave que se está viviendo en Europa, la cantidad de jóvenes que no tienen trabajo.

Hay países en Europa, que jóvenes de veinticinco años hacia abajo viven desocupados en un porcentaje del 40%. Pienso en un país. Otro país, el 47%. Otro país, el 50%. Evidentemente, que un pueblo que no se preocupa por dar trabajo a los jóvenes, un pueblo – y cuando digo pueblo, no digo gobiernos – todo el pueblo, la preocupación de la gente, de que ¿estos jóvenes trabajan?, ese pueblo no tiene futuro. Los jóvenes entran a formar parte de la cultura del descarte. Y todos sabemos que hoy, en este imperio del dios dinero, se descartan las cosas y se descartan las personas.

Se descartan los chicos porque no se los quiere o porque se los mata antes de nacer. Se descartan los ancianos – estoy hablando del mundo, en general – se descartan los ancianos porque ya no producen. En algunos países, hay ley de eutanasia, pero en tantos otros hay una eutanasia escondida, encubierta.

Se descartan los jóvenes porque no les dan trabajo. Entonces, ¿qué le queda a un joven sin trabajo? Un país que no inventa, un pueblo que no inventa posibilidades laborales para sus jóvenes, a ese joven le queda o las adicciones, o el suicidio, o irse por ahí buscando ejércitos de destrucción para crear guerras. Esta cultura del descarte nos está haciendo mal a todos, nos quita la esperanza. Y es lo que vos pediste para los jóvenes: queremos esperanza. Esperanza que es sufrida, es trabajadora, es fecunda. Nos da trabajo y nos salvan de la cultura del descarte. Y esta esperanza que es convocadora, convocadora de todos, porque un pueblo que sabe auto-convocarse para mirar el futuro y construir la amistad social – como dije, aunque piense diferente – ese pueblo tiene esperanza.

El_papa_y_los_jovenes_cubanos

Y si yo me encuentro con un joven sin esperanza, por ahí una vez dije, un joven es jubilado. Hay jóvenes que parece que se jubilan a los veintidós años. Son jóvenes con tristeza existencial. Son jóvenes que han apostado su vida al derrotismo básico. Son jóvenes que se lamentan. Son jóvenes que se fugan de la vida. El camino de la esperanza no es fácil y no se puede recorrer solo. Hay un proverbio africano que dice: “Si querés ir de prisa, andá solo, pero si querés llegar lejos, andá acompañado”. Y yo a ustedes, jóvenes cubanos, aunque piensen diferente, aunque tengan su punto de vista diferente, quiero que vayan acompañados, juntos, buscando la esperanza, buscando el futuro y la nobleza de la patria.

Y así, empezamos con la palabra “soñar” y quiero terminar con otra palabra que vos dijiste y que yo la suelo usar bastante: “la cultura del encuentro”. Por favor, no nos desencontremos entre nosotros mismos. Vayamos acompañados, uno. Encontrados, aunque pensemos distinto, aunque sintamos distinto. Pero hay algo que es superior a nosotros, es la grandeza de nuestro pueblo, es la grandeza de nuestra patria, es esa belleza, esa dulce esperanza de la patria, a la que tenemos que llegar. Muchas gracias.

Bueno, me despido deseándoles lo mejor. Deseándoles… todo esto que les dije, se los deseo. Voy a rezar por ustedes. Y les pido que recen por mí. Y si alguno de ustedes no es creyente – y no puede rezar porque no es creyente – que al menos me desee cosas buenas. Que Dios los bendiga, los haga caminar en este camino de esperanza hacia la cultura del encuentro, evitando esos conventillos de los cuales habló nuestro compañero. Y que Dios los bendiga a todos.

20 años de FM Trujui

Un 10 de septiembre de 1995 comenzaba a salir al aire FM Trujui, una radio comunitaria desde la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, desde San Miguel (Buenos Aires). Sobre el final de una era marcada por la aparición de medios alternativos que provocó la Democracia, supo hacerse un lugar entre los medios de una zona exigente.

Fue una apuesta a futuro, con muchos objetivos, de los que todavía quedan por cumplir. Su micrófono despertó la vocación y formó comunicadores, es expresión de muchas voces que valen la pena ser escuchadas. Tiene el privilegio de poner la mirada sobre lo que no ven los grandes medios, es vehículo de emociones y sentimientos, y expresión de una comunidad. A lo largo de este tiempo contó la vida y la historia de los suyos, relató las experiencias de la religiosidad popular y se sumó al aporte cultural de su pueblo.

No ha sido gratis el esfuerzo. Silenciosos hacedores la construyen día a día.  La responsabilidad en sus actividades, hacen que el festejo se postergue para noviembre en que será la gran fiesta aniversario. Con ella vendrá el lanzamiento del “Año Trujui” en que cada mes tendrá un acontecimiento para contar.

Vale la pena brindar con el esfuerzo y el trabajo de cada día.

Fuente: www.ciberfogon.com.ar

Reflexión del Evangelio, Domingo 27/09

Por Matías Yunes SJ

Las lecturas de hoy son duras e incisivas. Y muchas veces le esquivamos a la dureza del Evangelio. Intentamos matizarla con interpretaciones más dulzonas, pero la crudeza de las palabras siguen ahí, calando hondo. Sin duda, estamos en un tiempo particular. Es tiempo de dejar de lado nuestros planes y escuchar a los profetas. El Papa durante su visita a Cuba sintió este llamado en su reunión con los religiosos de la Isla. Ante el testimonio de dos consagrados que hablaron de sus experiencias de pobreza, dejó a un lado su discurso preparado y reflexionó espontáneamente sobre las palabras que acababa de escuchar. Estamos en tiempos donde el Espíritu sopla donde quiere y donde la acción de Dios supera las barreras de nuestros ámbitos conocidos. ¿Cuántos de nosotros, durante esta semana, no hemos quedado sorprendidos por la acción de Dios a través de los gestos del Papa en su recorrido histórico por Cuba y EEUU?. Cuántas barreras se salta el Espíritu cuando lo dejamos soplar y no lo “encorsetamos” donde nos parece más cómodo escucharlo.

Las palabras de Jesús en el Evangelio son un reflejo de las de Moisés a los sabios del pueblo del AT. “El que no está contra nosotros está con nosotros”. Aquí no hay camisetas que valgan ni bandos delimitados. No era común la acción profética en tiempos del éxodo, pero Moisés se da cuenta que Dios quiere transmitir su espíritu a otros para que le ayuden con su misión. “Ojalá todos fueran profetas en el pueblo del Señor”. Ojalá todos podamos abrirnos a la acción vivificadora del Espíritu que es novedad constante en nuestras rutinarias y acomodadas vidas.

Hablando de profetas, Santiago no tiene pelos en la lengua. Una segunda lectura difícil de digerir. El lujo y el placer de los ricos es la fuente de sus desgracias. La autosuficiencia es la condena que cada uno puede sentenciarse a sí mismo. Ya lo decía también el Papa en estos días: “en el mundo no hay lugar para la pobreza (…) El espíritu mundano no la conoce, no la quiere, la esconde, no por pudor, sino por desprecio, y si tiene que pecar y ofender a Dios para que no le llegue la pobreza lo hace. El espíritu del mundo no ama el camino del Hijo de Dios que se vació a sí mismo, se hizo pobre, se hizo nada, se humilló para ser uno de nosotros”.

Y Jesús nos amonesta con la misma dureza. Si por sólo mirarnos a nosotros mismos somos escándalo para los pequeños nuestra vida no tiene mucho sentido. Los pequeños son los pobres, los indefensos, las víctimas de la injusticia, el hermano que pide mi ayuda. Por lo tanto, si nuestra mano no es ocasión para que la estrechemos hacia otros y los sirvamos con justicia, mejor será cortarla. Porque, aunque sea de nuestras posesiones más preciadas y únicas, no nos servirá retenerlas para nosotros egoístamente. Si nuestros ojos no saben reconocer las dolencias que sufren nuestros hermanos o nunca han visto la necesidad del que grita a nuestro lado, arranquémoslos. Porque habrán perdido la capacidad de sorpresa ante una realidad que necesita de nuestra compasión.

Podríamos matizar nuestro mensaje sabiendo, sin duda, que la invitación de las palabras de Jesús no son a provocarnos un daño físico a nosotros mismos, pero ¿no sería más doloroso que nuestra automutilación la experiencia de una vida vacía y sinsentido por no dejarnos interpelar por los otros y reconocer en la historia la acción de Dios que nos pide una respuesta?

EJI: Volver a pasar por el corazón

Recordar es volver a pasar por el corazón… y volver a dar gracias por lo vivido.

Por Jorge Berli

“Si estás haciendo algo bueno pero sólo… algo estás haciendo mal” nos dijo a los jóvenes, una vez en Córdoba, Ángel Rossi sj. Fue entonces buena señal que hayamos sido 700 los jóvenes de todo de Argentina y Uruguay que nos reunimos el pasado 12 y 13 de septiembre en San Miguel (Bs. As.) en el Encuentro Juvenil Ignaciano (EJI) organizado por la Red Juvenil Ignaciana (RJI). La invitación era para los integrantes de los distintos grupos juveniles ignacianos dentro de estos dos países como G.I.A., el Grupo Misionero, y M.A.S. (en Santa Fe), Castores (Uruguay), Pinceles (Córdoba), M.E.J. y muchos otros voluntariados y apostolados dentro de la espiritualidad ignaciana y el servicio al otro.

Nos unieron momentos de oración organizados por cada delegación de la R.J.I., una jornada de misión, espacios de formación espiritual y la alegría que se palpitaba en cada actividad por estar viviendo todos juntos, con Jesús y su mamá, bajo el cariño de Dios por cada uno de nosotros.

El primer día partimos en grandes grupos, en colectivo o caminando, a diferentes zonas de San Miguel para salir a misionar por toda la ciudad. Luego cada grupo iría en peregrinación al mismo punto de encuentro en común donde celebraríamos la misa por la tarde en una plaza con un gran escenario presidida por el párroco de la diócesis y todos los jesuitas del encuentro. Ya anocheciendo volveríamos en procesión al lugar de San Miguel de donde partimos, Trujui, bendiciendo las casas en el camino, mientras cantábamos y rezábamos con toda la fuerza de la juventud.

En la misión, se repartieron las manzanas de cada barrio cada tres misioneros. Caminando, con mi grupito vimos de lejos un tumulto de 6 personas que se estaban drogando y bebiendo… pronto nos encontramos justo delante de ellos. Apuramos el paso y salimos del lugar lo más rápido que pudimos. Luego de que metros más adelante una casa muy elegante del barrio no nos recibiera, nos resonó la pregunta: ¿no deberíamos habernos quedado con aquellas personas?. “Vayamos y estemos preparados para salir corriendo” concluimos.

De lo que tendríamos que haber salido corriendo son de nuestros prejuicios y haber confiado en Dios sin dudarlo porque nos encontramos con los vecinos que con mayor alegría de todos nos recibieron. Dentro de ellos estaba el hombre que se había drogado y avergonzado de su condición, nos pidió perdón. Nos contó de su vida y yo me reprochaba: ¿quién soy yo para venir a juzgar desde mi historia la vida de esta persona?

Nos dijo que rezaba y que creía en Dios y que se alegraba mucho que haya gente buena como nosotros, que saliéramos a misionar por el barrio. Nuestra sorpresa fue mayor cuando, nos dijo que el Papa de joven lo retaba cuando se portaba mal porque era obispo del barrio y compartía momentos con todos allí.

Dándome cuenta, por fin, mi propósito en el lugar, le expliqué que nosotros estábamos compartiendo a Jesús y que Jesús no había venido a juzgarnos sino a salvarnos. Que no se avergüence de sus equivocaciones porque los que estábamos ahí no éramos menos pecadores que él. Que Jesús nos llama a todos ahora (y todo el tiempo) en el momento en el que estemos y tal como somos. Que fuera dejando atrás lo que lo alejaba de Dios y se animara a seguirlo. Cómo él, los primeros discípulos eran hombres trabajadores que no eran ni los más sabios, ni los más ricos e incluso ni los más limpios, porque eran pescadores, y sin embargo, estábamos ahí gracias a que ellos le dijeron sí. Nosotros como ellos, también estábamos diciendo que sí, con todos nuestros pecados. Puede que como pescadores, al oír el llamado y al decir que sí, lanzándonos desde nuestra barca al agua fresca para seguir a Jesús que nos invita desde la orilla, vayamos lavando de nuestro corazón nuestras impurezas pero eso no nos hace menos pescadores sino más discípulos. Los Jesuitas tienen el corazón tan grande y congregan a esta cantidad de jóvenes porque entendieron ese mensaje de Jesús: que Dios primero nos ama y luego nos invita a que cambiemos y no, al revés. Incluso más: Dios nos ama. Luego vendrá todo lo demás. ¿De qué otra forma podría sino estar un sacerdote celebrando con sus pares la eucaristía con marcas de pintura porque los jóvenes se la habían pintado en la peregrinación? ¿Quiénes son estos locos que bailaron, cantaron y de repente nos enseñaban a rezar en profunda intimidad con Jesús y a enfrentar las preguntas más grandes de la existencia humana? Tienen la alegría del evangelio, de haber entendido el mensaje y de saber transmitirlo a través de sus vidas.

Dice Hurtado sj: “Si me pides la vida, quiero darla contento, si no quieres que muera, quiero vivir sonriendo. Quiero reír, quiero soñar, quiero darles a todos la alegría de amar.”

En el segundo día, continuamos con la formación espiritual y los momentos de oración y de compartir. Volvimos a peregrinar cantando y rezando desde el Barrio de Trujui hasta el Colegio Máximo, donde los 700 jóvenes celebramos la misa de cierre presidida por el Padre Provincial, Alejandro Tilve sj y nuestros jesuitas en un día de sol que nos acogía, sobre la verde extensión debajo de los frondosos pinos, al frente del Máximo. Con este paisaje, es hermoso recordar que somos muchos los jóvenes dispuestos a responder con sinceridad al llamado de Dios. Este V EJI vuelve a mostrar que frente a tanta oscuridad y dolor en la juventud hay tanta más luz entre los jóvenes. Esta luz que no es nuestra, no vence porque seamos más, ya que nunca somos más los discípulos de Jesús, sino porque la luz de Cristo es más fuerte que el pecado del hombre, el pecado siempre limitado del hombre nunca va a superar el amor siempre infinito de Dios.

Contra la oscuridad no se puede luchar, la oscuridad se vence encendiendo una luz. Cuando Ignacio envió a Francisco Javier a Oriente le dijo “Id, inflamad todas las cosas” y ese es un fuego que los jesuitas no perdieron, como dirían de hurtado 400 años después, él tenía “un fuego que enciende otros fuegos”. En este EJI, muchos corazones se nos han vuelto a encender a la luz de un encuentro verdadero con Jesús y con tantos otros jóvenes que comparten el deseo de vivir su vida con Jesús, ahora somos nosotros los que debemos llevar a otros este fuego: en nuestra familia, en nuestro colegio, en nuestra universidad, con nuestros amigos, en nuestro trabajo, en todo… e inflamar todas las cosas.

La idea de Arrupe de los Sacerdotes de la Compañía de Jesús: “No tengo miedo al mundo nuevo que surge. Temo más bien que los jesuitas tengan poco o nada que ofrecer a este mundo, poco que decir o hacer, que pueda justificar nuestra existencia como jesuitas” se puede pensar también sobre los jóvenes: no debemos temer de jóvenes que lleven al mundo a alejarse de Dios, más bien temamos de no tener jóvenes que acerquen el mundo a Dios. Y los jóvenes estuvimos, estamos y vamos a estar siempre que tengamos líderes como nuestros jesuitas, que nos animen a través de su palabra, pero sobre todo, de su testimonio, a vivir un camino de santidad en la felicidad de sentirnos hijos de un Dios que nos ama y nos acompañará a lo largo de toda nuestra vida.

Peregrinación a Itatí – Corrientes

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La Peregrinación a Itatí es siempre ocasión de renovar la fe, dar gracias y pedir a la Madre y compartir como comunidad una experiencia de Iglesia muchas veces inexplicable. O así lo experimentan los jóvenes de la Red Juvenil Ignaciana que participaron de la peregrinación el fin de semana pasado, y nos comparten aquí sus testimonios…

Por Nestor Manzur SJ

“¿Qué habrás hecho para peregrinar?” “¿Será que la Virgen se alimenta de tu caminata?” “¿Por qué tanto sacrificio?” “Una madre no te quiere sufriendo”. “No le veo el sentido de caminar tanto” “¿Cómo podes estar feliz con los pies ampollados?” Son algunas de las preguntas y frases que se escuchan cuando vamos a peregrinar.

La peregrinación supera todas las respuestas que podamos dar, porque peregrinar es una muestra de fe, es un signo de fe. Cuantas veces, en los lugares donde hay dolor (un hospital, una cárcel) descubrimos que a pesar de todo hay sonrisas, que hay alegría. La peregrinación es una parábola de esperanza, hay un gozo profundo de saber que hay “alguien” que nos espera y a la vez viene caminando con nosotros. No se peregrina para hacer proselitismo, ni para mostrar a los demás cuan fuerte soy, el peregrino cuando camina está mostrando que hay algo que anima el corazón, que hay una usina de fe en su vida. El peregrino aprende a lo largo de su vida qué cosas llevar en su mochila y que no, y la mochila de nuestra vida de fe no se carga de grandes cosas, sino de cosas sencillas, de gestos sencillos.

La Virgen nos espera con las manos juntas, pero no cerradas, y en ese hueco que hacen sus manos cabe perfectamente un corazón, entonces: ¿Qué esperamos para poner nuestros corazones en sus manos? Vamos a peregrinar, porque la Virgen se ingenió en llamarnos, y seguramente a cada uno de una manera diferente. Vamos a peregrinar con el lema “Guiados por María, construyamos la paz”, no para hacer turismo de aventura, sino porque necesitamos caminar hacia Ella, hacia sus brazos, y al llegar a su casa ofrecerle una vez mas todo lo que somos.

Buena peregrinación para todos, los que caminan, para los que servimos y para los que nos acompañan con su oración.

Por Irupé Ramírez

La mayoría pregunta en serio ‘¿pensas caminar tanto?’ ‘¿Crees que podes llegar?’  ‘Todos vuelven ampollados, yo que vos me quedo.‘ Tantas tentaciones juntas. Y este es el primer desafío, decir sí a tu corazón que te llama a peregrinar.

Todo comienza con el último suspiro cuando decidís inscribirte, el corazón te late fuerte y decis «que loco estoy».

Los días anteriores estas lleno de incertidumbre, de preguntas, llenandote de excusas para no ir.

Vas a la última misa y solo ves chicos ilusionados como vos, en la bendición solo pedís llegar y que no te duela nada, poca petición.

Armas la mochila, saltas un poco, querés gritar y ahí salimos, después de la bendición final, en busca de esa gran sensación.

Los primeros kilómetros son los más lindos, no paras de reír, cantar, aplaudir y hasta pensás ‘que fácil va a ser eso, como no voy a poder’. Llegan las primeras paradas y hasta ayudas a los que se sientes un poco más cansadas.

Las horas avanzan y el cansancio también, empieza a oscurecer y el camino se vuelve más dificultoso, el humor ya no es el mismo y son más pausados el tiempo donde escuchas canciones o ves luces, en ese momento no hay oración que te olvides rezar para poder continuar.

Hay algo que quiero resaltar, algo que me eriza la piel año tras año son las familias independientes que van a darnos comida y bebida gratis en el camino o que te gritan «falta poco peregrino, fuerzas, bendiciones, vos podes» para mi ellos son como Ángeles que Dios nos manda, se siente como caricias en el alma.

Avanzas y hasta que por fin llega el atajo, se acerca la decisión más difícil, tus piernas no responden, el frío se siente más, las zapatillas parecen ladrillos y a veces hasta mojados, sin embargo ahí está la tan nombrada FE.

A pesar de todos los dolores y molestias en tu corazón alguien te dice, «veni te estoy esperando, confía en mi, voy con vos».

Elongas, te abrigas, y entras cegado, sin pensar en nada solo en la recompensa final, en esa meta por la cual viniste.

Lo que más te motiva es pensar porque y por quienes estas caminando.

Las piernas en modo automático, la linterna y las lágrimas son los protagonistas del oscuro atajo, pero la esperanza es lo que más brilla en ese camino, repetís una y otra vez TE NECESITO JESÚS, ves la basílica y nombras tus aciertos y errores, lo bueno y lo malo que hiciste, sos lo más transparente ante Dios y continuas.

De pronto después de tanto dolor y llanto escuchas: ‘lo hiciste peregrino, ¡Mamá María está cerca! ¡Llegaste!’

Subís esas escaleras con las pocas fuerzas que te quedan, llegas y te desplomas dejando todo de lado. Es algo inexplicable lo que lloras, eso al menos me pasa a mi, una sonrisa inmensa llenas de lágrimas agradeciendo a la virgen haber llegado.

Es por esta sensación que peregrino, es algo increíble, venís de una manera y salís de otra, los dolores se hacen mínimos. Para mi esa es la respuesta más convincente de que Dios y la Virgen existen, de que cuando crees no podes más, ellos te demuestran que nunca caminas solo.

 Por Agustina Crosetto

Como es lo usual, cuando uno experimenta algo por primera vez aparecen esos nervios que se te meten en los huesos y te hacen sentir miedo por el cómo será y a la vez esa adrenalina tan palpable que te hace sentir ganas de que suceda ya. Pero ese día fue diferente, me levanté como si fuera un día normal pero con algo particular. Me había levantado con tranquilidad y una esperanza que nunca había experimentado, sabía que aunque estaba al tanto de lo que me esperaba todo iba a salir bien y tenía fe de que iba a llegar.

Una vez que arranque a caminar me sentía bastante optimista al respecto y así fue, hasta pasar San Cosme, lo que era un poco más de la mitad del camino, en  donde hicimos la segunda parada del día.  En ese momento ya empezaba a sentir dolor en todo el cuerpo y mucho cansancio y el optimismo con el que había comenzado se fue poco a poco escabullendo hasta prácticamente desaparecer. Una vez que con mi grupo retomamos el camino sentía que no podía mas, incluso la mayoría se fue adelantando y yo iba quedando cada vez más atrás, a este punto ya me había rendido y estaba decidida a terminar todo ahí, a no seguir, hasta que por fin frene del todo con otras tres chicas del grupo. Una de ellas llama a un conocido y le pide que por favor nos buque y nos lleve hasta Itatí y éste accedió. Mientras esperábamos a que llegue el auto, como ya había descansado bastante empecé a tener ganas de seguir otra vez y le pregunte a las chicas si no querían seguir caminando hasta que por fin llegue el móvil y ellas me contestaron que no, porque estaban muy cansadas y les dolía mucho el cuerpo y entonces me resigne ya que no estaba por continuar sola todo el trayecto. Aun esperando el auto y habiendo perdido cualquier tipo de esperanza veo la bandera de Nazareno, la iglesia a la cual pertenezco, en ese momento sabia que la virgencita me estaba dando una señal y quería que continuara, entonces les dije a la chicas que yo iba a seguir caminando con mi comunidad. Y así lo hice.

Con la esperanza renovada retome el camino hacia nuestra madre, a la cual sentía en cada paso que daba, acompañando y diciéndome “no estás sola, yo voy con vos”. Y así, poco a poco fui avanzando en el  camino, hubo momentos en los que ya no sentía de la cintura para abajo pero seguía porque sabía que María me estaba esperando. Hasta que, dos paradas más de por medio, por fin llegamos al tan esperado y temido atajo que son los últimos 7 kilómetros, pero que a mí parecer fueron 42. Estaba consciente de que una vez que entras ahí lo único que podes hacer es ir para adelante hasta llegar, y no había llegado tan lejos como para dar marcha atrás. Respire profundo y decidida entré al atajo.

Al entrar al atajo estaba bastante animada al pensar que faltaba tan poco para llegar, pero cuanto más me adentraba en el atajo más lejos me parecía el objetivo y por si el cansancio no bastaba se largo la lluvia con todo. El camino se puso barroso y una chica de la comunidad tuvo la idea de rezar los misterios del rosario para alivianar la carga, y eso hicimos. Fue un buen momento, más allá de la lluvia y del barro que te hacia resbalar a cada paso que dabas, cuando comenzamos a rezar todos juntos como comunidad los dolores desaparecieron, casi como que el cuerpo se anestesió para darnos un descanso y poder tomar fuerzas. Una vez terminada nuestras oraciones seguimos nuestro camino hacia adelante y al no haber luz y caminar ya cada uno como podía nos fuimos alejando. Llegó un momento en que seguí sola y comencé a ver luces y escuchar música y ahí se me lleno el cuerpo de felicidad, al creer que ya iba a llegar a destino pero cuando más cerca estaba me di cuenta que no era el final si no la mitad del atajo. En ese momento me desplomé.

Me sentía frustrada, adolorida, con frío. A ese punto lo único que quería hacer era estar sentada en la basílica diciendo “viste mamá, yo te prometí que iba a llegar y acá estoy”. Cuando creí que no iba a salir de ahí pasó un amigo  y me dijo: “vamos Agus, ya llegamos” y me arrastra con él.

Ni bien empecé a caminar hacia la segunda mitad del atajo las lágrimas empezaron a salir, eran un sinfín de lágrimas que brotaban y brotaban de mí y parecían nunca acabarse. Ya ni siquiera sabía por qué lloraba, si era por cansancio, dolor, ganas de estar en mi cama, ganas de terminar ya todo. Y no sé que hubiera sido si mi amigo no estaba ahí para darme el apoyo que me brindo en ese momento.

Cuando por fin terminó el atajo ya solo faltaban unas cuantas cuadras para llegar a la basílica, en las cuales las lágrimas tampoco me tuvieron piedad y continuaron saliendo, incluso hasta el momento más soñado: cuando por fin llegue a los brazos de María.

Entrada ya a la iglesia, me senté y nuevamente las lágrimas comenzaron a brotar. Pero ya no eran de sufrimiento, sino de alegría y satisfacción.

Si me hubieran dicho que en un día iba a pasar por tantas emociones juntas en tan solo segundos a tal punto de que se mezclaran, no se los hubiera creído nunca. Fueron muchos los momentos en los que me replantee seguir, fueron muchos los momentos en que dude de mi misma, pero yo sabía que más allá del dolor físico que uno pudiera sentir, la satisfacción y la felicidad que iba a sentir al llegar iba a ser la comprobación de que con FE uno todo lo puede, y estoy dispuesta a repetir esta experiencia única todos los años que quedan por venir.

A los futuros peregrinos les digo que emprendan el camino con fe, pero no cualquiera, sino la fe que mueve montañas, la fe que te hace sentir indestructible porque sabes que Dios y María te están acompañando en cada paso, y de caer te vas a caer pero sabes que vas a poder seguir por que ellos están ahí, para recordarte que no estás solo, que ellos te protegen y al final vas a ver que vale la pena tanto esfuerzo.

 

Francisco de Borja y Teresa de Jesús: memoria de un encuentro crucial

El 28 de octubre de 1510, nacía en Gandía, Francisco de Borja, una de las personalidades más llamativas y populares de su tiempo. Valgan estos datos de su ascendencia para ilustrar su relevancia social, aunque fuera por vía ilegítima: su padre era nieto del papa Alejandro VI, y su madre, nieta de Fernando el Católico.

El 1 de mayo de 1539 fallecía la emperatriz Isabel. Acompañando el cadáver desde Toledo hasta Granada, después de 18 días de viaje, como caballerizo mayor suyo, le correspondía abrir el ataúd para identificar el cadáver. La tradición cuenta que, profundamente impactado, exclamó “¡No serviré nunca más a un señor que se pueda morir!”.

Tras la muerte de su esposa Leonor de Castro, en 1546, hizo Ejercicios Espirituales y decidió entrar en la naciente Compañía de Jesús. Ignacio de Loyola, desde Roma, lo aceptó, pero le pidió secreto. Borja debía primero dejar establecidos a sus hijos y doctorarse en la futura Universidad de Gandía, la primera de la Compañía. El papa Paulo III lo autorizó a hacer su profesión como jesuita “secreto”, y así lo hizo el 1 de febrero de 1548.

En varias ocasiones visitó Francisco de Borja la ciudad de Ávila. La primera de la que tenemos noticia fue en 1531, cuando él era solo un joven de veintiún años, como mayordomo y caballerizo de la emperatriz Isabel, que acudía a pasar el verano a la ciudad de los Caballeros. El futuro Felipe II, que tenía solo cuatro años, mudaría sus ropas infantiles por el traje de hombre en esos días.

Una segunda visita tuvo lugar más de veinte años después. Desvinculado ya de sus obligaciones en la Corte y ordenado sacerdote en mayo de 1551, acude de nuevo a Ávila en 1554, a fin de establecer un Colegio de la Compañía en esa ciudad. Afirma Doris Moreno:

«Para la Compañía en España, tan contestada y bajo sospecha, la admisión de un grande de España entre sus filas era, al mismo tiempo, «síntoma» de «nobleza» de la orden acogedora y baluarte frente a los ataques. El arzobispo Silíceo afirmaba en 1554 que la Compañía paseaba por España a Francisco de Borja como cabeza de lobo. Según Covarrubias en su Tesoro, la expresión se refiere a la «ocasión que uno toma para aprovecharse, como el que mata a un lobo, que llevando la cabeza por los lugares de la comarca le dan todos algo, cada uno como puede, en gratificación del bien que ha hecho en matar un animal dañino y pernicioso». Así era: la Compañía hizo de Francisco de Borja su estandarte en España aprovechando su posición y prestigio, ahora revestido de santidad.

Bustamante, amigo y secretario de Borja, escribía a Ignacio de Loyola relatando así su llegada a la ciudad de Ávila, el 23 de mayo de 1554, víspera de la fiesta del Corpus Christi

«Toda aquella ciudad, así el clero como el pueblo y los caballeros, se alegraron mucho con la venida de su Reverencia, la cual estaban esperando días había».

Pero no es esta la ocasión en que Teresa y Borja se entrevistan, aunque algunos biógrafos han querido ver en esta visita ese primer encuentro. La santa narra en el Libro de la Vida que, al comienzo de establecerse los jesuitas en Ávila, en 1554, ella los admiraba pero no se atrevía a tratar con ellos:

«Ya tenía noticia de algunos, porque habían venido aquí los de la Compañía de Jesús, a quien yo sin conocer a ninguno era muy aficionada, de sólo saber el modo que llevaban de vida y oración; mas no me hallaba digna de hablarlos ni fuerte para obedecerlos, que esto me hacía más temer, porque tratar con ellos y ser la que era hacíaseme cosa recia».

Pudo ser el “caballero santo”, Francisco de Salcedo, cuyo cuñado, Hernandálvarez, fue de los primeros jesuitas abulenses y uno de los fundadores del Colegio de san Gil, quien la pusiera en contacto con la Compañía. También cabe mencionar la influencia de doña Guiomar de Ulloa, buena amiga suya, en cuya casa se hospedó la santa por tres años (1555-1558), la cual era vecina de San Gil y se confesaba con los jesuitas. “Hízome confesar a su confesor” –afirma la santa, refiriéndose al P. Prádanos, su segundo confesor de la Compañía, tras Diego de Cetina. Vinculada ya a los jesuitas, es su confesor quien le pone en contacto con el Comisario de la Compañía para la Península Ibérica. Su fama de hombre espiritual estaba bien justificada, por su vida y por sus escritos. Quizá sea el tema de la oración aquel al que Borja dedicó más atención en su enseñanza espiritual. A Teresa, Cetina le había aconsejado que resistiera los efluvios místicos, por temor a que fuera ella misma quien estuviera provocando esos efectos, o por evitar que se asiera a ellos. Borja rectifica:

«Díjome que era espíritu de Dios […]. Como quien iba bien adelante, dio la medicina y consejo, que hace mucho en esto la experiencia. Dijo que era yerro resistir ya más. Yo quedé muy consolada, y el caballero también holgábase mucho que dijese era de Dios, y siempre me ayudaba y daba avisos en lo que podía, que era mucho» .

Teresa afirma en una Cuenta de conciencia en la que hace repaso de sus confesores: “al Padre Francisco, que fue duque de Gandía, trató dos veces”. Desconocemos si se refiere a que tuvo dos entrevistas con Borja en esa ocasión, o si hubo otro encuentro posterior.

La santa invocará la palabra de autoridad de Borja en Camino de perfección, inicialmente manteniendo el anonimato de este: «Es gran merced esta a quien el Señor la hace, porque vida activa y contemplativa es junta. […] Yo sé de una persona que la ponía el Señor aquí muchas veces, y no se sabía entender, y preguntólo a un gran contemplativo, y dijo que era muy posible, que a él le acaecía».

Sin embargo, en el códice de Toledo, que preparó para la imprenta, anotó a quién se refería: «que era el P. Francisco, de la Compañía de Jesús, que había sido duque de Gandía, y lo sabía bien por experiencia»

Teresa alude también a él en la Relación 5, sobre el mismo tema, la posibilidad de vivir contemplativamente en medio de una gran actividad: «En fin, andan juntas Marta y María. Yo pregunté al Padre Francisco si sería engaño esto, porque me traía boba, y me dijo que muchas veces acaecía».

Según testimonios, ambos mantuvieron la relación de forma epistolar.

borja-teresa-segrelles

No abundan las representaciones pictóricas que recojan el encuentro entre estos dos santos. Sí lo hace un lienzo del pintor de Albaida (Valencia), José Segrelles, que forma parte del retablo de la capilla del Sagrario en el palacio ducal de Gandía: Santa Teresa de Jesús consulta a san Francisco de Borja. El retablo fue realizado en 1956. Teresa de Jesús aparece extrañamente escribiendo durante la entrevista, como en actitud de plasmar la palabra que el santo le está transmitiendo, mientras Borja aparece sentado, en la cátedra que su autoridad espiritual le otorgaba, reconocida, como hemos visto, por la propia santa.

Rafael García Mahíques, de la Universidad de Valencia, comenta la obra en un estudio que lleva por título «El concepto icónico de san Francisco de Borja elaborado por los jesuitas a partir de la adquisición del Palacio Ducal de Gandía»².

Este autor señala el carácter “barroco” del cuadro, en tanto que se trata de una interpretación “absolutamente conceptual” de la relación de Borja con la santa. Se puede hablar de una manipulación de lo que las fuentes literarias relatan acerca de lo sucedido entre ambos. Y ello se lleva a cabo porque se busca un efecto concreto en el cuadro:

«En la figura de Cristo sosteniendo el santo cáliz –según la forma de la reliquia de la catedral de Valencia– con la sagrada hostia que, como un espectro, se interpone entre ambas personalidades sin que estas ni siquiera se percaten, radica la clave de dicha manipulación. Se trata, en todo caso, de querer asimilar la experiencia mística de estos dos santos del siglo XVI –tema específico sobre el que trató la relación entre ambos–, a la contemplación del misterio eucarístico. En ninguna de las fuentes literarias se nos informa de que el misterio de la eucaristía es la base sobre la que estos dos santos, que aparecen en conversación, experimenten el espíritu de Dios».

La misión de CVX en la Parroquia de Fátima – Uruguay

En diciembre de 2014, la CVX Uruguay asumió la corresponsabilidad de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, en Villa del Cerro, Uruguay. En la Parroquia, se trabaja en conjunto con la congregación de las Hijas de San José, que vienen trabajando allí desde hace mucho; los jesuitas y en constante reciprocidad con la gente de Villa del Cerro.

Entre las tareas que se realizan en la Parroquia se encuentran la catequesis de niños, de bautismos y de adultos. Además, se llevan adelante otros servicios, como la visita a enfermos en asilos y casas; el servicio de escucha; se acerca la eucaristía a los vecinos del barrio que no pueden asistir a la misa; se ha armado un ‘rincón infantil’ en el fondo del templo para que los más pequeños se sientan recibidos; y se está trabajando para generar un boletín mensual con las novedades parroquiales.

Sol Agostino, una de las integrantes de la CVX, nos cuenta en una breve entrevista su experiencia en este casi año de trabajo en la Parroquia de Fátima.

¿Podrías describir en qué consiste concretamente la labor que hacen hoy en la parroquia?

CVX asumió, a partir de la decisión de la Asamblea de diciembre de 2014, la corresponsabilidad de la gestión parroquial de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, en Villa del Cerro. Esta responsabilidad conjunta se desarrolla con la comunidad parroquial local y se concreta en diversos espacios.

Por un lado, se creó un órgano que se llama “Equipo Coordinador” (EC), compuesto por seis miembros, tres delegados enviados por CVX y tres representantes de la comunidad local (al día de hoy son las dos responsables laicas elegidas por la comunidad y el diácono permanente). Este equipo se encarga de coordinar toda la actividad de la parroquia, se trata de una pequeña comunidad que va buscando discernir, en constante oración y escucha, los caminos de acción pastoral, social y de trabajo en red de la comunidad parroquial, teniendo como centro la evangelización y conversión tanto hacia dentro como hacia afuera de la comunidad.

Esto supone un trabajo fuerte en cuanto a reuniones frecuentes del EC y participación en otras reuniones con los demás grupos y con el Consejo Pastoral, pero además, involucrarnos en todo el trabajo cotidiano de una parroquia directa o indirectamente. Es mucho de tarea sencilla y oculta (limpiar el templo, colaborar en las celebraciones litúrgicas, conversar mucho con las personas de la comunidad y aquellos que se acercan del barrio o de lejos, visitar enfermos, simplemente estar ahí, entre tantas otras cosas), de ir tejiendo espacios nuevos en los que se viva fuertemente el ser comunidad (se han creado equipos de comunicación, de escucha, de acompañamiento comunitario) y revalorizando los que ya existen desde esta perspectiva comunitaria (catequesis, pastoral de la salud, liturgia, comedor de niños y otros).

También se creó un “Equipo Económico” que trabaja con el EC apoyando con toda la información económica y su sistematización, imprescindible para tomar buenas decisiones.

Además, nos acompaña como Administrador Parroquial el P. Álvaro Pacheco, sj.

A esta nueva etapa se han sumado algunos miembros de CVX que están sirviendo en alguna misión específica, tal ha sido el caso de la catequesis de bautismo y de niños y del espacio de escucha (con personas preparadas en acompañamiento espiritual), así como personas de la comunidad local que se han comprometido con más intensidad.

En estos meses venimos viviendo una experiencia fuerte de comunión, que desarrollamos con mucha fraternidad, disponibilidad, alegría y un innegable impulso del Espíritu Santo, en la que vamos sintiendo que juntos (cevequianos y comunidad local) discernimos mejor y nos equivocamos menos.

Y si bien esta etapa es todavía reciente, también ha sido muy intensa y de un gran aprendizaje para todos.

¿Qué cambios pudieron observar en la parroquia desde el comienzo de su misión hasta hoy?

Quizás es muy pronto para apreciar con justeza estos cambios (¡ni siquiera hace un año!), igualmente, destacaría ciertos acentos y algunos logros concretos:

El identificarnos con el trabajo como comunidad, que parte de la vivencia misma en la interna del EC (que se siente y funciona como una pequeña comunidad) y se va trasmitiendo a todos los grupos y actividades. Esta es la gran fortaleza y el gran desafío de este tiempo, porque supone dejar de lado las individualidades y protagonismos, para emprender procesos compartidos, conjuntos, a veces trabajosos, pero también fructíferos.

Fortalecer el encuentro y el diálogo con cada grupo, integrándolos a la comunidad, haciéndolos sentir y ser parte activa de la construcción del camino y conscientes de que esto es algo que sólo será si lo hacemos entre todos.

Intensificar la identidad de la comunidad, que tiene rasgos distintivos como la acogida, la alegría, la participación (en esto se destacan las celebraciones eucarísticas que cada domingo son verdaderas fiestas comunitarias).

¿Qué cambios generó el hacerse cargo de esta misión en el modo de vivir su CVX?

Es difícil dimensionarlo todavía, creo que por el momento percibimos con mayor fuerza dos grandes cambios. El primero, un desinstalarnos, salir de los espacios más conocidos y cómodos como movimiento e ir más hacia la evangelización territorial en lo que es la vida parroquial concreta, además en un barrio en el que viven muchas familias con realidades duras en cuanto a pobreza o marginación social.

El segundo, el desafío permanente del encuentro con otros hermanos que no son de CVX, el trabajar codo a codo con la comunidad local como iguales, que supone fortalecer nuestro ser Iglesia y todo un reto de comunicación, fraternidad y de aceptar las diferencias sin renunciar a la identidad de cada uno. Esto es todo un aprendizaje para crecer en respeto y humildad, enriquecernos recíprocamente y amar y servir más y mejor al Señor y a la Iglesia.

¿Qué le aportó a tu experiencia de fe personal el trabajo en la parroquia de Fátima?

No es fácil expresarlo, pero lo voy a intentar con algunas afirmaciones.

Me siento más vulnerable, con muchas menos certezas y más limitaciones y eso me hace sentir más cerca del Señor y de los demás.

Aprendí a desproteger más el corazón para orar con otros, para hacer mía la oración de otros, para dejar que otros hagan suya la mía y de alguna manera sintonizar mejor con el Señor.

Mi Señor viene adquiriendo muchos rostros de personas concretas que sufren y esperan, que necesitan y sueñan, que cuestionan y animan.

Y sentir que el Señor camina delante de nosotros y creerlo, creerlo con toda confianza aún desde la oscuridad de los desvelos, los conflictos, los desaciertos y la poquedad de nuestras entregas.

Los Jesuitas y la visita de Francisco

El paso de Francisco por Cuba sin duda sacudió a la Isla y con ella, a todos los que allí se hallaban. Los jesuitas no escaparon de este efecto, y aquí dos de ellos nos comparten sus testimonios y sensaciones frente a la visita del Pontífice. 

Victor Hugo Miranda SJ

El Papa y los Tercerones

Desde que llegamos a Cuba, Alfredo Mejía y yo (que estamos haciendo la Tercera Probación en Cuba junto a otros 9 compañeros) ya sabíamos que íbamos a participar de las actividades que se iban a realizar en La Habana por la visita del Papa. Nos habían pedido que trajéramos con nosotros camisas clericales para no tener mayores inconvenientes. Y el 20 de setiembre fue un día dedicado enteramente a seguirle los pasos al Papa. Por la mañana fuimos a la Plaza de la Revolución para participar de la Misa y avanzada la tarde varios de nosotros fuimos al encuentro del Papa con los jóvenes. Pero el momento central de la jornada ocurrió a media tarde cuando pudimos saludarle personalmente.

Aunque no estaba confirmado ni formaba parte del programa oficial, todo parecía indicar que el Papa, en su recorrido entre la visita a Raúl Castro y el encuentro con el clero y la vida religiosa en la Catedral, se iba a detener en la iglesia de Reina, la iglesia que los jesuitas tenemos en pleno centro de La Habana. Y así lo hizo. Llegó y lo primero que hizo fue saludar a la gente que llevaba horas esperándolo. Y luego entró a la iglesia y se tomó una foto con los jesuitas que estábamos allí, el grupo de tercerones, los jesuitas de las comunidades de La Habana y otros jesuitas venidos de otros lugares para este encuentro. Después de tomarse la foto, el Papa saludó a cada uno. Y en medio de ello y aprovechando el momento, surgió el comunicador que llevo dentro. Entonces me atreví a acercarme y decirle “somos un grupo de tercerones». Su rostro amable y sonriente se emocionó y preguntó “¿quién es el instructor?”. Entonces Benjamín Gonzales Buelta se acercó a saludarlo y le dijo “son buenos muchachos”, a lo que el Papa y todos nosotros sonreímos. Fue un momento muy bonito y sencillo, de mucha familiaridad y camaradería. Al despedirse nos pidió “recen por mí”.

Qué mejor modo entonces para quienes estamos viviendo la Tercera Probación en Cuba de ir terminando este primer mes de preparación para el Mes de Ejercicios Espirituales que empezaremos el próximo 29 de setiembre. El ambiente en casa es de mucha consolación después de haber compartido este momento tan cercano con el Papa. Hubo muchos fotógrafos así que las fotos irán apareciendo poco a poco. Mientras tanto un adelanto a modo de testimonio de este encuentro.

 David Sánchez SJ

Para la gente fue una experiencia de Dios que le dio mucha alegría y esperanza en su difícil caminar cotidiano, empezando que sintieron lo que es tener un papa latinoamericano, en su modo de comunicarse y expresarse. Lo vivieron muy cercano, afectuoso y ese contacto les llegó al corazón.

Les tocó las palabras que comunicó, sobre todo porque apuntaban continuamente a buscar el diálogo, superar las diferencias, a valorar la persona para no quedarse en la ideología, etc. Aunque no se metió directamente en el tema político, que algunos esperaban que fuera duro contra el sistema, sin embargo su discurso no era confrontar, sino buscar que las partes divididas se acerquen, dialoguen, busquen caminos de solución.

Creo que nos queda esa ardua tarea, de reconstruir las personas y sobre todo la sociedad, que lleva mucho más tiempo, cambiando la actitud del corazón y dando los primeros pasos e iniciativas para encontrarle solución a esta realidad enquistada en el dolor, el odio y desesperanza.

Esperemos con el favor de Dios, que esta semilla que el papa ha sembrado en los corazones cubanos pueda desarrollarse y dar buenos frutos para que Cuba pueda volver a ser ese lugar hermoso que era, no solo por su naturaleza sino por el modo de ser cubano que genera alegría, esperanza y vida.

Encuentro de Rectores FLACSI 2015 – Educación

Fuente: cpalsj.org

Del 7 al 11 de septiembre los Rectores y Rectoras y Delegados de Educación de 18 países Latinoamericanos y del Caribe que forman parte de nuestra federación fueron parte del V° Encuentro de homólogos organizado por la Federación Latinoamericana de Colegios de la Compañía de Jesús (FLACSI) que tuvo lugar en el Colegio Mayor de San Bartolomé de la ciudad de Bogotá.

La apertura del evento estuvo a cargo del Padre Provincial de Colombia, el P. Carlos Eduardo Correa, SJ, quien presidió la misa inaugural.

“Competencias Directivas Ignacianas al Servicio del Apostolado Educativo” fue el tema central del Encuentro donde los rectores compartieron y reflexionaron sobre los procesos directivos de los colegios jesuitas de latinoamérica en el contexto actual.

Dentro de los temas sobresalientes en la conversación y reflexión por parte de los Rectores, destacan los compromisos y desafíos en Competencias de liderazgo, fortalecimiento del Sistema de Calidad en la Gestión Escolar de la FLACSI y la formación de maestros y directivos desde la Ignacianidad. Dentro de las propuestas de trabajo se destacan la formación de un grupo de análisis sociopolítico con estudiantes, la colaboración con el Proyecto Panamazónico, participación en la plataforma Educate Magis, el fortalecimiento de redes locales para la articulación a FLACSI y fortalecimiento de las Redes de Homólogos incluyendo la de Rectores.

Entre los participantes, destacó además la presencia del Primer Presidente de la FLACSI y actual Secretario de la Comisión de Educación de la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR) el P. José Leonardo Rincón, SJ; el Delegado de Educación de la Conferencia de Provinciales para América Latina – CPAL, el P. Luis Ugalde, SJ y el Responsable del Proyecto Panamazónico, el P. Alfredo Ferro, SJ; de la curia General en Roma, el Secretario para la Educación Secundaria y Pre-Secundaria P. José Alberto Mesa, SJ; de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia, su Vicerrector, el P. Luis Fernando Granados, SJ; del Departamento de Política Educativa y Desarrollo Escolar de la Universidad Alberto Hurtado de Chile, su Directora Sra. Marcela Román; de Estados Unidos nos acompañaron los representantes de Jesuit School Netwwork – JSN, F.Bill Muller, SJ y Mr. Bill Hobbs; de la Federación Internacional de Fe y Alegría participó de la Asamblea General de Delegados de Educación FLACSI, el P. Ignacio Suñól, SJ y de la Asociación de Universidades Jesuitas América Latina – AUSJAL, que también participó de la Asamblea de Delegados, en representación del Presidente, el Sr. Felipe Crudele.

Posterior al Encuentro, el sábado 12 se realizó la XVII Asamblea General FLACSI con los Delegados de Educación de las provincias de la FLACSI, invitados de otras redes y miembros del equipo de la FLACSI.