La misión es Venezuela, Emergencia 2026
/en Apostolado Social, Sin categoría /por admin
Ante la crítica situación que atraviesa el norte de Venezuela tras los devastadores terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 ocurridos el pasado miércoles 24 de junio, la Provincia del Paraguay de la Compañía de Jesús ha anunciado su adhesión oficial a la campaña internacional de asistencia humanitaria bajo el lema global: «La misión es Venezuela. Emergencia 2026».
La respuesta se enmarca dentro de la activación del Protocolo para la Atención de Emergencias (PAE) de la Conferencia de Provinciales en América Latina y el Caribe (CPAL). El presidente de la CPAL, P. Rafael Garrido, S.J., junto a la Red Claver de Oficinas de Desarrollo, coordinó la movilización de un aporte inicial de contingencia y la articulación de las diferentes provincias del continente para actuar como un solo cuerpo apostólico.
La Compañía de Jesús, presente en toda la región, lanzó la campaña “*La misión es Venezuela, emergencia 2026*” para colaborar con los afectados por los terremotos del pasado 24/6 en ese país.
Comunidades y obras jesuitas de toda América Latina y CPAL coordinan las ayudas para hacer llegar nuestro apoyo, espiritual y material, a los territorios afectados.
Pedimos al Señor que nos conceda lucidez, esperanza y disponibilidad para servir allí donde la vida se encuentra más amenazada
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EN ARGENTINA
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COMPAÑIA DE JESUS
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Detalle: Venezuela
Julio 1767: Expulsión de los jesuitas de la Provincia Paraquarensis
/en Apostolado Social, Educación, Espiritualidad /por admin
La Provincia Paraquarensis fue segregada de la de Perú en 1604, con los territorios de los Estados actuales de Paraguay, Argentina, Uruguay, parte de Bolivia, y, temporalmente, Chile. Uno de los ministerios más sobresalientes en esta Provincia fueron las reducciones de guaraníes, una red de treinta pueblos, con 150.000 personas, iniciada con permiso especial del Superior General, porque contravenía las Constituciones de la Compañía de Jesús. Consiguieron mantenerlos aislados de otras influencias y realizaron una socialización y evangelización ejemplar, con una orientación comunitaria, conservando su lengua y otros elementos de su cultura. Pero despertaron muchos recelos y envidias, que generaron el mito de un imperio riquísimo independiente de las autoridades españolas, y se convirtieron en el principio del fin (temporal) de los jesuitas.
En un ambiente políticamente hostil a los jesuitas, el rey Carlos III de España, por razones que guardó “en su real pecho”, “extrañó” a los jesuitas, lo que suponía la pérdida de la nacionalidad, con la consecuente expulsión y ocupación de sus propiedades. En España se ejecutó del 1 al 3 de abril de 1767, de modo coordinado y por sorpresa en todas las ciudades. Las órdenes llegaron a Buenos Aires (Argentina) el 7 de junio de 1767, y se ejecutaron a lo largo del mes de julio. El modo habitual fue llamar de madrugada, buscando algún pretexto como la confesión de un moribundo, y una vez que las puertas se flanquearon eran convocados los jesuitas, se les intimaba el decreto y se les tomaba la filiación, quedando, desde entonces, como prisioneros en su misma casa hasta el momento del embarque. En total, salieron unos 450 jesuitas de la provincia de Paraguay, sobre unos 2.500 de Sudamérica, cifra similar a la de España. Además, las autoridades tuvieron que expulsar a una expedición recién llegada con 80 jesuitas, que había zarpado de Cádiz (España) el 11 de enero de 1767.

Plano de la reducción de Candelaria, 1767.
Las reducciones permanecieron un año más, pues estaban más aisladas y había que buscar los reemplazos. Siguiéndolas instrucciones reales, el provincial escribió una carta para que los jesuitas se sometieran al mandato de la expulsión y el gobernador alejó a los caciques llevándolos a Buenos Aires. El propio gobernador fue a las reducciones con 1.500 soldados junto con los misioneros de reemplazo, de modo que el 22 de agosto de 1768 no quedaba ningún jesuita, que, por los ríos Paraná y Uruguay, fueron conducidos a la Casa de Ejercicios de Buenos Aires, para ser embarcados entre 1 de noviembre y el 8 de diciembre de 1768. Llegados a El Puerto de Santa María (Cádiz) a mediados de abril de 1769, los jesuitas europeos pudieron volver a su patria, mientras que los restantes pasaron directamente a Faenza (Italia), entonces en los Estados Pontificios. Allí recibieron el golpe mortal de la supresión pontificia en 1773, derogada por la restauración de Pío VII en 1814.
Por Wenceslao Soto Artuñedo, SJ | Archivum Romanum Societatis Iesu (ARSI)
@JESUITSGLOBAL | t.ly/Kz-DJ
Magnífica Humanidad
/en Apostolado Social /por adminSi creemos que la dignidad humana para todos es el mayor bien común, ¿cómo debemos orientar el desarrollo de tecnologías que puedan ignorar o menospreciar esa dignidad?
Esta es la pregunta que constituye la base de Magnifica Humanitas (“Magnífica Humanidad”), la primera encíclica del Papa León XIV. Firmada el 15 de mayo de 2026 y publicada oficialmente el 25 de mayo de 2026, el documento no es solo una “encíclica sobre la IA”, sino una aplicación de la suma de la doctrina social católica a los retos que plantean los avances tecnológicos actuales.
La encíclica comienza con lo que, para la sociedad actual, es una afirmación audaz: hay una dignidad importante, hermosa… INESTIMABLE en la persona humana. Cada generación elige entre moldear su época para que se convierta en un lugar donde esa dignidad se preserve y se cultive, obien se propone construir la próxima Torre de Babel, renunciando a la dignidad en favor de la construcción de un mundo que ve a los seres humanos como mercancías desechables.

La elección entre estos dos modelos recorre toda la encíclica a medida que el Papa León repasa la doctrina social de la Iglesia: desde Rerum Novarum, pasando por el Concilio Vaticano II, hasta Laudato si’ y Fratelli tutti. De cada documento, el Santo Padre extrae la tradición eclesiástica de larga data de reconocer la dignidad humana inviolable e inalienable: la necesidad de estar en RELACIÓN con los demás, el valor intrínseco del trabajo y la creatividad humana, Y –lo que es importante– el hecho de que el “crecimiento” o el “desarrollo” no pueden reducirse únicamente a la ganancia material, financiera o económica, sino que deben involucrar al hombre entero y a todo hombre.
Aunque deja claro que la fe NO se opone a la tecnología, el Papa León subraya la necesidad de orientar esa tecnología hacia el bien común. Si bien el Santo Padre se preocupa por detallar los peligros de la IA en todos los ámbitos, desde el periodismo hasta la guerra, también destaca cómo la tecnología puede conectar en lugar de dividir, enseñar en lugar de desinformar y potenciar la dignidad humana en lugar de mercantilizar el trabajo humano.
Las intervenciones de los ponentes en el acto de presentación en el Vaticano dejaron claro que esta encíclica es el punto de partida de un debate continuo. Aboga por una mayor transparencia en el desarrollo de la tecnología y, de manera implícita, propone una respuesta pastoral que enseñe habilidades de razonamiento crítico, que serán esenciales en un mundo lleno de desinformación generada por la IA.
En palabras del Santo Padre: “Encomiendo este deseo a la Madre de Cristo, a la mujer del Magníficat, para que acompañe nuestros pasos en el presente que cambia y custodie en cada uno de nosotros la confianza en el Evangelio, de modo que podamos testimoniar la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios.” (Magnifica Humanitas 245)

LA ENCÍCLICA DE LEÓN XIV: LA IA SIRVA A LA HUMANIDAD, NO AL PODER DE POCOS
/en Apostolado Social, Laicos y Jesuitas, Parroquias y Templos /por adminCon motivo del 135.º aniversario de la «Rerum novarum», el Pontífice reflexiona en su primera encíclica, «Magnifica humanitas», sobre la doctrina social de la Iglesia en la era de la inteligencia artificial. El llamamiento a custodiar «una magnífica humanidad habitada por Dios», promoviendo la verdad, la dignidad del trabajo, la justicia social y la paz. En la era digital, es necesario desarmar la IA y superar la teoría de la «guerra justa», relanzando el diálogo y el multilateralismo
Isabella Piro – Ciudad del Vaticano
«La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos». El incipit de la primera encíclica de León XIV —Magnifica humanitas, «sobre la custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial»— resume sus razones fundamentales y su propósito. Publicada hoy, lunes 25 de mayo, fue firmada por el Pontífice el pasado 15 de mayo, en el 135.º aniversario de la promulgación de la Rerum novarum de León XIII. Y de su predecesor, el papa Prevost, ha recogido el legado, escribiendo una encíclica social que aborda uno de los principales retos de la época contemporánea: la inteligencia artificial.
Dividida en cinco capítulos, más una introducción y una conclusión, Magnifica humanitas parte de una premisa: la tecnología no es una «fuerza antagónica respecto a la persona» (4), ni «un mal en sí misma» (9). Sin embargo, «no es neutra, porque asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza». De ahí el llamamiento del Pontífice a «construir en el bien» y a «permanecer humanos», siguiendo la lógica de la corresponsabilidad valiente, de la subsidiariedad, de la comunión, para que «el mundo pueda reconocer… en el corazón del ser humano el lugar donde Dios desea habitar» (16).
Enlace al documento completo t.ly/_TzEF
@vativannews
Entre samaritanos y apaleadores
/en Apostolado Social /por admin
Omar ha pasado la noche a la intemperie. El padre Fabio lo encuentra todo sucio, roto por fuera y por dentro, en la puerta del Hogar. Quiere ingresar al Hogar de Cristo, su última esperanza, dice; la droga lo está arruinando, lo ha arruinado ya, pero él quiere salir, quiere recuperarse, darse otra oportunidad. Y el Hogar se la brinda, a él y a muchos otros “omares” que han caído, que la vida los ha golpeado duramente, la vida y decisiones equivocadas, esas que los atormentan por las noches cuando empiezan a sentir con el corazón -ya sobrios-, y se dan cuenta de que eso que duele, eso que les pasó o que hicieron sufrir es lo que quieren tapar con la droga.
Y en su proceso van tratando de despertar alejados por un tiempo de una sociedad de consumo, que banaliza lo que importa y endiosa mucho de lo que daña. “Si vuelvo a mi barrio voy a volver a lo mismo”, dice uno de ellos, y es verdad porque en su barrio, en su entorno parece que la única salida está en la droga. Es verdad que hay mucha gente que trabaja y que sale adelante; es más, algunos de los que nunca han caído en la droga los señalan y los acusan: “vos te drogás porque querés”, le dijo un señor a Cesar uno de los muchachos que iba tratando de promover la presencia del Hogar de Cristo en el barrio. “A vos nadie te obligó a drogarte”, insiste este ex gendarme. Y en un punto tiene razón, pero a la vez está profundamente equivocado, cada historia es un mundo diferente, las desventajas de la vida, los errores ajenos no siempre se pueden tolerar, no siempre existen los sostenes necesarios…
«…cada historia es un mundo diferente, las desventajas de la vida, los errores ajenos no siempre se pueden tolerar, no siempre existen los sostenes necesarios…»
El apaleador narco tiene otra billetera, se sabe dónde vive, pero no los tocan, y se sabe que el dinero no viene del barrio, que son otros los que trafican grande, otros los que cobran para mirar para otra parte, otros son los que gestionan el transporte y la logística y otros de guante blanco los que lavan los ingresos
Como en la antigua parábola del Buen Samaritano, contada por Jesús, los apaleados son ignorados por muchos, pero hay quienes se acercan, se compadecen y vendan las heridas, son voluntarios de buen corazón que ayudan a ponerse de pie, hay también posaderos que, como en la parábola, dan tiempo y acompañamiento en los centros de rehabilitación del apaleado para que vuelva a retomar su camino. Pero, como en la parábola también están los apaleadores, que no son sólo los que señalan con el dedo, ni los que venden la droga en el barrio. Son los narcotraficantes y sus socios.
El narcotráfico es ese negocio en el que todos lucran menos el que consume. Jorge Bergoglio, cuando era arzobispo de Buenos Aires, afirmaba que había que ponerse “la patria al hombro” como hizo el buen samaritano con el apaleado, pero que no podía ser que el sistema excluye y crea apaleados para que los atienda Cáritas y las demás organizaciones e iglesias, para que -una vez puestos de pie- el sistema los vuelva a apalear. Él hablaba de la exclusión y la pobreza, pero con el problema de la droga sucede algo semejante: los Hogares de Cristo y los demás dispositivos de las diversas iglesias y organizaciones, tratan de auxiliar a los caídos: como buenos samaritanos y posaderos, dan acogida y ternura en los corrales del resentimiento y la violencia; se generan además espacios de prevención con los clubes barriales, las capillas, las escuelas… pero el apaleador narco viene de otra parte, tiene otra billetera, se sabe dónde vive, pero no los tocan, y se sabe que el dinero no viene del barrio, que son otros los que trafican grande, otros los que cobran para mirar para otra parte, otros son los que gestionan el transporte y la logística y otros de guante blanco los que lavan los ingresos. Y Omar y Cesar al final del recorrido, arruinados y queriendo levantarse, y para peor, señalados con el dedo como los culpables.
«El narcotráfico es ese negocio en el que todos lucran menos el que consume.»
¿Por qué no se puede combatir efectivamente el narco? ¿Qué oscuras tramas hay que impiden resolver lo evidente?
Omar va recuperándose, César ya está en la última fase de su proceso. El padre Fabio sigue dándole con todo para ayudar, y un montón de voluntarios y voluntarias le ponen corazón, con alguna ayuda de los gobiernos (ayuda que se agradece y que es un deber), algo se va haciendo, como realidad y como signo de esperanza; pero siguen llegando las cuatro por cuatro al barrio, con sustancia provista por otros que la han traído de fuera, y han pagado “el peaje”, y tienen cuentas turbias…
Mientras los buenos samaritanos siguen ayudando a sanar a los apaleados y los posaderos los cuidan con amor y profunda esperanza ¿será mucho pedir que los que tienen el poder metan presos a los apaleadores?
Por Rafael Velasco sj
* El autor es Superior de los Jesuitas de San Miguel
(este contenido fue publicado como columna de opinión en el diario La Nación)t.ly/8Pgb_
ACOMPAÑAMIENTO EN TIEMPOS DE CRISIS: MANTENER VIVA LA ESPERANZA
/en Apostolado Social, Espiritualidad, Laicos y Jesuitas, Parroquias y Templos /por adminA medida que se acerca la Navidad, recordamos una historia que comenzó en la vulnerabilidad: la de una joven familia que buscaba refugio, no encontró un lugar donde descansar y, dio la bienvenida a una nueva vida en el entorno más sencillo. El nacimiento de Jesús fue, en muchos sentidos, una historia de desplazamiento: un niño nacido lejos de su hogar, cuya familia pronto huiría de la violencia y se convertiría en refugiada.
Esta temporada nos invita a volver a ese humilde comienzo y redescubrir la luz que entró al mundo no en la comodidad, sino en la incertidumbre; no en el privilegio, sino en la pobreza y la fe. El Adviento nos llama a vigilar y esperar, y a alimentar la esperanza incluso en medio de la oscuridad.
El nacimiento de Jesús fue, en muchos sentidos, una historia de desplazamiento…
Hoy, este llamado se siente más urgente que nunca. En todo el mundo, millones de familias están desplazadas debido a conflictos, persecuciones y desastres. Comunidades que ya han sufrido tanto siguen enfrentándose a nuevas crisis: desde guerras y tensiones políticas hasta los efectos del cambio climático y el aumento del costo de vida. Sin embargo, justo cuando las necesidades crecen, somos testigos de una erosión de la solidaridad. Los gobiernos cierran fronteras y los corazones se endurecen. La compasión, antes vista como una fortaleza, a menudo se rechaza como ingenuidad.
Y, no obstante, en medio de estos desafíos, la gracia sigue manifestándose. En todo el mundo, donde acompañamos a los refugiados en los campos, las escuelas y los centros comunitarios, en el Servicio Jesuita a Refugiados vemos cómo la esperanza sigue naciendo a través de pequeños gestos de valentía y cuidado: un maestro asegurándose de que los niños puedan seguir aprendiendo, una comunidad que acoge con amabilidad los extraños, y un refugiado voluntario acompañando a otros recién llegados.
Este es el corazón del acompañamiento: caminar juntos y negarse a dejar que el sufrimiento tenga la última palabra. Es un acto diario de fe en la bondad que aún habita en la humanidad y un reconocimiento de que, juntos, podemos construir comunidades de esperanza y resiliencia incluso en las circunstancias más difíciles.
Mientras celebramos la venida de Cristo, que sepamos reconocer Su presencia en cada persona que busca seguridad, dignidad y paz. Que la luz de la Navidad suavice nuestros corazones y renueve nuestro compromiso con aquellos que están en movimiento.
Mientras celebramos la venida de Cristo, que sepamos reconocer Su presencia en cada persona que busca seguridad, dignidad y paz.
Cada gesto de compasión y solidaridad nos ayuda a continuar acompañando a los refugiados en todo el mundo. Juntos, podemos mantener viva la esperanza donde es más frágil.
Este Adviento, abramos nuestras puertas como los posaderos que dicen “sí” para dar la bienvenida, y abramos nuestros corazones como compañeros que caminan en fe y amor.
Por Eric Goeh-Akue, SJ | JRS – Servicio Jesuita a Refugiados
@jesuits.global | t.ly/Gyjpy
“Migrantes, misioneros de esperanza” | Jubileo de los migrantes
/en Apostolado Social, Laicos y Jesuitas, Parroquias y Templos /por adminEn este Año Jubilar dedicado a los Peregrinos de Esperanza, el JRS te invita a acoger a las personas refugiadas y migrantes.
El fin de semana del 4 y 5 de octubre de 2025, la Iglesia celebrará en Roma el Jubileo de los migrantes en presencia del Papa León XIV. Serán dos días de encuentros, actividades y oraciones en honor a nuestros hermanos y hermanas en camino.
Ese mismo fin de semana, como parte del Jubileo de los migrantes, se celebrará la 111ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (JMMR) con el lema: Migrantes, misioneros de esperanza.
En su mensaje, el Papa León XIV nos recuerda que, en un mundo herido por la guerra, la injusticia y las crisis climáticas, las personas migrantes, refugiadas y desplazadas son testigos privilegiados de la esperanza. Lo muestran cada día «a través de su confianza en Dios y su resistencia a las adversidades con vistas a un futuro en el que vislumbran la llegada de la felicidad y el desarrollo humano integral”.
El Papa también reconoce a los migrantes como misioneros de esperanza, capaces de revitalizar la espiritualidad de quienes los acogen. Al mismo tiempo, las comunidades de acogida pueden ser testimonio vivo de esperanza reconociendo a los migrantes “como hermanos y hermanas, parte de una familia en la que pueden expresar sus talentos y participar plenamente en la vida comunitaria”.
En un mundo que da la espalda a las personas refugiadas, no tengas miedo de ser diferente y marcar la diferencia. Hoy, elige proteger a las personas refugiadas e incluirlas en tu comunidad.
Card. Czerny SJ: «Conferencia Eclesial de la Amazonía es un ámbito de sinodalización»
/en Apostolado Social, Espiritualidad /por adminEl prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, recordó que el objetivo de la reunión de la Conferencia Eclesial de la Amazonía es lograr que las voces de los obispos sean acogidas, escuchadas y consideradas: “representan las vocaciones dentro del pueblo de Dios”.
¿Cómo la CEAMA puede ayudar de manera concreta y efectiva a los obispos y Vicarios de la Amazonía? ¿Cómo puede ayudar a la Iglesias locales a enfrentar los principales desafíos pastorales? ¿Qué funciones están llamadas a cumplir las conferencias episcopales que sean relevantes y necesarias para la Ceama?, cuestiones que el cardenal Michael Czerny SJ planteó en la sesión inaugural del Encuentro de Obispos de la Amazonía previsto del 17 al 20 de agosto en Bogotá.
El prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, recordó que justamente ese es el objetivo de la reunión, lograr que las voces de los obispos de la Amazonía sean acogidas, escuchadas y consideradas, que la CEAMA redefina su trayectoria, relanzando, acompañando y ayudando a las Iglesias locales a realizar su misión.
Para el prelado, la creación de la CEAMA representa un nuevo ámbito de sinodalización que la Iglesia Latinoamericana ofrece a la Iglesia toda, la Iglesia universal. Es por eso, que, a la luz del sínodo de la sinodalidad, se hace necesario continuar con su proceso de profundización y maduración en el marco de la actual fase de recepción del Concilio Vaticano II.
Pastoral compartida e inculturada
Trayendo a la memoria el nacimiento de la Conferencia Eclesial de la Amazonía, se refirió al proceso como un verdadero milagro. El purpurado destacó su existencia como una respuesta al llamado que hiciera en su momento el camino sinodal de la Amazonía: «crear una red de comunicación eclesial amazónica, que comprenda los diversos medios utilizados por las Iglesias particulares y otros organismos eclesiales. Una estructura que se pensó como una forma encarnada de llevar adelante la organización eclesial».
Desde esa perspectiva, Czerny aseguró que su misión establece una relación directa con una pastoral compartida e inculturada que debe promoverse entre las diócesis amazónicas como años atrás lo plantearon los obispos en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño en Aparecida.
De los acontecimientos que marcaron el nacimiento de la CEAMA, han pasado cinco años y el cardenal Czerny destaca los esfuerzos de ese «brote que creció, se desarrolló y ahora comienza a conocerse a sí mismo, reconociendo su vocación y misión». Una oportunidad que según dijo, invita a felicitar al organismo por esta primera Asamblea de Obispos de la Amazonía.
Una reunión cuyo propósito es agradecer por todo ello y al mismo tiempo «profundizar en su llamado, redescubrir su vocación y misión de manera más madura para reimpulsar una nueva etapa en su caminar».
Una Iglesia de ministerios y carismas
Al respecto, el cardenal profundizó en la novedad del organismo eclesial a partir del significado de la sigla que le da su nombre: CEAMA. Una «Conferencia» y «eclesial», dijo el obispo canadiense, explicando que esta última palabra es de gran importancia porque se refiere a su carácter especial entre las instituciones de Iglesia.
«Significa que sus miembros y participantes no solo son obispos, sino que representan las vocaciones dentro del pueblo de Dios, los ordenados, consagrados, laicos y representantes de los catequistas y lectores. Una Iglesia no solo de ministerios sino también de carismas», a lo que se agrega la participación de organismos regionales como Cáritas, CLAR, REPAM, representantes de los pueblos originarios, expertos y el mismo Papa.
Una dimensión eclesial y sinodal que hace concreto el deseo de los obispos en Aparecida, respecto a la participación de los laicos y la importancia del discernimiento, la toma de decisiones, la planificación y ejecución de la vida y misión de toda la Iglesia.
«La CEAMA no puede ser menos episcopal que una conferencia ordinaria y típica, por el contrario, de acuerdo con el concilio y el sínodo debe mantener su carácter episcopal, ha de fortalecerlo y madurarlo a la luz de la sinodalidad, porque de acuerdo con el sínodo de los obispos, la sinodalidad es el marco interpretativo más adecuado para comprender el ministerio jerárquico», comentó.
Un lugar teológico
Igualmente aseguró que la tercera palabra de la sigla CEAMA es «Amazonía», y es la que designa una realidad vasta; aquí existe el riesgo de convertirse en una abstracción.
La palabra «Iglesia» también puede volverse abstracta si su centro de gravedad no está en la Iglesia local, -advierte- es decir es una porción del Pueblo de Dios que bien afirma Querida Amazonía “reconfigura su propia identidad en escucha y diálogo con las personas realidades e historias de su territorio”.
En esta línea el cardenal insistió en que a este análisis se han de agregar dos palabras: «pastoral y territorial», esto para superar la concepción de la Amazonía como un lugar geográfico y entenderla como un lugar donde se vive la presencia y revelación de Dios.
Los creyentes encontramos en la Amazonia un lugar teológico, es decir, un lugar de sentido para la fe o la experiencia de Dios en la historia. “El territorio es un lugar teológico desde donde se vive la fe, es también una fuente peculiar de revelación de Dios”.
Reflexiones que, desde el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, invitan a reflexionar sobre el ser y quehacer de la CEAMA frente a lo que dijo conviene analizar que una «conferencia» —sea episcopal como eclesial— no está concebida solo para “hacer”, sino para coordinar, articular y facilitar.
Obispos de la Amazonía inauguran su inédita asamblea con la misa de la creación de León XIV
/en Apostolado Social, Espiritualidad /por adminHa comenzado la inédita asamblea de obispos de la Amazonía en la sede del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), en Bogotá, con la misa por la custodia de la creación, aprobada por León XIV el 9 de julio.
La nueva celebración litúrgica, incluida en el misal romano dentro de las celebraciones “pro variis necessitatibus vel ad diversa” – para diversas necesidades y ocasiones – fue celebrada por el cardenal Leonardo Steiner, arzobispo de Manaos (Brasil).
Antes de la misa, los 83 prelados, de 76 jurisdicciones eclesiales de nueve países de la cuenca amazónica, participaron en una ceremonia simbólica de imposición de cruces pectorales “en madera” hechas con árboles quemados en los incendios de la Chiquitanía boliviana.

Seguir a Jesús
El cardenal Steiner, basándose en la parábola del joven rico, invitó a sus hermanos obispos y demás invitados especiales a asumir los mandamientos no como imposiciones, sino como “iluminaciones del camino a recorrer y que ha de conducir a la madurez de la fe cristiana”.
“Seguir a Jesús tiene la fuerza de una ruptura, de un salto existencial inigualable: morir a uno mismo para vivir con Cristo”, apuntó.
Por eso, seguir a Jesús es un camino exigente, de disponibilidad y desprendimiento, porque “la eternidad nos enseña que salvar es perder; perder tiene que ver con salvar”.
Pidió a las Iglesias amazónicas “a asumir con valentía y entereza el llamado de Jesús”, manifestada “en la solidaridad con los pobres y en la construcción de comunidades más libres y fraternas”.
“Un corazón generoso, libre, compasivo y misericordioso es un camino que conduce a la vida eterna”, puntualizó, conectando la reflexión del Evangelio y el propósito de este encuentro con el proceso del camino sinodal que vive la Iglesia en la región.
Signos de esperanza
Sinodalidad, cuidado de los pueblos y de la casa común. Bajo estos dos ejes, el tren directivo de la Conferencia Eclesial de la Amazonía, encabezado por su presidente, el cardenal Pedro Barreto, obispo emérito de Huancayo (Perú).
“Somos llamados a convertir los signos de los tiempos en signos de esperanza. Somos peregrinos de esperanza en la Amazonía”, ha dicho el cardenal.
Un camino sinodal que arrancó en 2014 cuando crearon la Red Eclesial Panamazónica (Repam), siendo él presidente del antiguo Departamento de Justicia y Solidaridad del Celam.
Mientras que Zenildo Lima, obispo auxiliar de Manaos y vicepresidente de la Ceama, pidió a sus colegas “vivir este encuentro como fraternidad en Cristo, puesto que hemos sido llamados a una experiencia de encuentro entre nosotros para fortalecer nuestra amistad en Jesús”.
Mauricio López, también vicepresidente, se siente esperanzado, “el pueblo no es pueblo sin pastor, ni el pastor es pastor sin pueblo” y Laura Vicuña, religiosa catequista franciscana y vicepresidenta señaló que “los nuevos caminos de la Iglesia en la Amazonía pasan por la inculturación de la Buena Noticia”.
La asamblea culminará este 20 de agosto; durante los días de trabajo aplicarán la conversación en el Espíritu. Este encuentro de sólo obispos amazónicos es la antesala para una próxima asamblea eclesial de la Amazonía.
Los prelados, apoyados en sus equipos de trabajo, involucrar a su clero, laicado y vida religiosa a concretar la sinodalidad.
@vidanuevadigital | t.ly/tXKYm

















