Reflexiones sobre «una Ecología Integral»

Tras dos años de reflexión y debate, la revista Cristianisme i Justicia presenta un cuadernos que vuelve a presentar la cuestión del cuidado de la Casa Común a la luz de la encíclica Laudato SI y rescatando sus propuestas y valores.

«No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socioambiental». A partir de esta tesis central en la Laudato si’, el último cuaderno de Cristianisme i Justicia, «Hacia una ecología integral», nos presenta las ideas y valores nucleares de la encíclica y nos propone una superación del dilema justicia/medioambiente, lucha contra la pobreza/cuidado del planeta.

Dicho cuaderno es fruto del seminario interno que el centro dedicó el curso pasado a este tema y del trabajo de sus dos autores, los jesuitas Joan Carrera y Llorenç Puig.

La intención del mismo es desarrollar los valores necesarios para vivir el proyecto que plantea la Laudato si. Y es que Francisco no deja escapatoria a los creyentes para tomarse en serio esta cuestión. Según el Papa, para los cristianos, sus deberes con la naturaleza forman parte de su fe.

Un Proceso de Conversión

La conversión que propone obliga a tomar unas opciones determinadas que afectan a la propia vida, el comportamiento, los compromisos, las prioridades y la sensibilidad. No se trata, pues, de buscar soluciones técnicas a los problemas del medio ambiente, sino de algo más profundo: un gran desafío cultural y espiritual, en el que la educación tiene un papel clave.

Uno de los puntos principales en los que insiste el Francisco es la estrecha vinculación de la cuestión social y la ecológica. Laudato si integra los derechos sociales con los nuevos derechos del medio ambiente y los derechos de las minorías culturales.

Así, nuevamente, Francisco no deja escapatoria y la encíclica afirma que «un verdadero planteamiento ecológico se convierte siempre en un planteamiento social». Este concepto de justicia se amplía a las generaciones futuras, tomando conciencia de que nuestras acciones y omisiones tendrán consecuencias en un futuro y pueden hipotecar la vida de nuestros descendientes.

Esto obliga a redefinir el concepto de progreso, ya que «un desarrollo tecnológico y económico que no deja un mundo mejor y una calidad de vida integralmente superior no puede considerarse progreso», asegura el cuaderno. Y nuevamente, pide un cambio en nuestro estilo de vida y de consumo, evitando el derroche y descubriendo el valor intrínseco de las cosas frente a la mirada utilitarista y tecnocrática que predomina actualmente. Es un reto que va mucho más allá de un cambio de hábitos y que nos habla de aprender a valorar dimensiones de la felicidad que no estén relacionadas con el hecho de tener o poseer.

Hay pues, implícita en la encíclica, según los autores, una crítica al sistema económico actual, ya que «constata que muchos de los valores que promueve el sistema están en clara tensión con los valores ecológicos propuestos».

Los autores

*Joan Carrera. Jesuita, licenciado en medicina y doctor en teología. Profesor de Moral Fundamental en la Facultad de Teología de Catalunya. Profesor colaborador en ESADE. Ha publicado con Cristianisme i Justícia diversos cuadernos. Es miembro del equipo de Cristianisme i Justícia.

*Llorenç Puig. Jesuita. Delegado de los jesuitas en Cataluña. Doctor en Física y profesor en el Instituto de Teología Fundamental. Colabora en pastoral universitaria, a Universitarios Loyola y en el IQS. Forma parte de Entxartxad, grupo de solidaridad con Chad. Investiga en el campo de las relaciones entre ecología y religión, fe y ciencia.

Fuente: Religión Digital 

Debate sobre Ley de Bosques en Córdoba

Se reaviva la polémica sobre la Ley de Bosques en la provincia de Córdoba, Argentina. Desde la Universidad Católica se proponen algunos puntos para una reflexión sobre el tema del uso de los recursos forestales.

Desde hace poco menos de diez años la Ley Nacional N° 26331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para los Bosques Nativos establece, entre otras cosas, las bases mínimas a respetar en todo el territorio nacional para la conservación de bosques nativos. Además, insta a todas las provincias a elaborar su ordenamiento territorial según esta ley madre y establece los fondos que deben destinarse para que los dueños de las tierras con monte, reciban un resarcimiento por no poder realizar un cambio de uso del suelo por otra actividad más lucrativa. Esto en la teoría.

El conflicto

En nuestra provincia se sancionó la Ley de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos N° 9814, del año 2010, en la que se establecen los distintos niveles o grados de conservación actual de los bosques nativos y las intervenciones factibles de realizar en cada sector o zona. Esto último se denomina cambio de uso del suelo, y viene a regular “la expansión de la frontera agropecuaria, minera, urbana, y de cualquier otro cambio de uso del suelo”.

La delimitación de estas zonas, las acciones factibles o no de realizar en ellas, y los montos y la accesibilidad a ellos por parte de los propietarios es, entre otras cosas, lo que ha llevado a que este tema sea tan conflictivo. Existen dos posturas mayoritarias: la de no intervención del monte y la de intervención con distintos fines, de los cuales el más resistido y criticado es el ganadero. Cada postura esgrime definiciones tendenciosas de conceptos técnicos y científicos básicos según el interés de cada una.

Además de otras leyes de protección ambiental vigentes hoy, hasta el año 2005 existía una legislación provincial que regulaba el desmonte, y que fue, en muchos casos, sistemáticamente violada sin que hubiera una acción contundente por parte de las autoridades provinciales para frenarla ni para sancionar a los infractores.

Con semejante antecedente, la credibilidad de quienes desean realizar actividades productivas en las zonas de conflicto, es casi nula, ya que algunos actores suelen ser los mismos que décadas atrás generaron un desmonte desmedido. Pero hay un sector de productores al que se le está negando el derecho a trabajar en la actividad ganadera con promesas de un dinero que debería recibir por conservar el monte, dinero que no llega o llega mal y tarde.

Por todo lo expuesto, hay casos particulares que deberían contemplarse pero para que esta posibilidad no se vuelva una generalidad y que no se cometan abusos, deberían estar controlados por los agentes y técnicos capacitados para evaluarlos.

Las posturas extremistas que estamos viendo, no nos conducen a nada. Debemos trabajar por una conciencia ambiental que como país casi no tenemos. En esto, nuestra Universidad tiene un compromiso ineludible.

Fuente: Prensa UCC

 

7 Puntos sobre la Posverdad en Redes Sociales

Para reflexionar sobre la importancia de la opinión pública y las mediciones mediáticas en la producción de contenidos y reproducción de modos de pensamiento, al tiempo que son reflejo de una creciente fragmentación de públicos y aislamiento de los grupos por gustos y opiniones.

Por José Fernando Juan

Cuando hablamos de posverdad nos referimos a un discurso público, generalizado sobremanera en los últimos debates, en los que se va más allá de la verdad. El primer objetivo, al modo de los antiguos sofistas, es conectar con las emociones y sentimientos del auditorio, alcanzar su situación vital. Y una vez hecho este esfuerzo, ganando su credibilidad (o credulidad), construir un relato que explique, sin culpa alguna ni responsabilidad de su parte, el origen de sus circunstancias.

Sobre esta cuestión, y de aquí el título, tiene mucho que decir el contexto digital en el que nos movemos y el modo como hoy llega y se transmite la información. Un fenómeno esencial a nuestros tiempos es que el receptor se convierte en difusor a su vez, en elemento de la cadena de masas. Siempre fue así, de algún modo, pero nunca antes de forma tan potente y con semejante alcance.

Cómo se muestra la posverdad en redes sociales

Los lenguajes comprimidos. A pesar de la valía de Twitter en muchos sentidos, hay que reconocer que infinidad de cosas no se pueden concentrar en 140 caracteres. Se presta a muchas confusiones, a malentendidos o visiones parciales. Pero mucho menos en un #hahstag. Sin embargo, son estos últimos los que crean tendencias de opinión y corrientes que se van polarizando.

Los lenguajes visuales. Hoy como nunca sabemos transmitir con imágenes. Cualquiera puede hacerlo, con o sin texto. Y según qué perfil de edad, es su mensaje preferido, aquel que acogerá con mayor agrado. Estos lenguajes, como ya sabemos, son fácilmente manipulables y sólo destacan una parte. Pero se convierten en virales, pasan de mano en mano a través de teléfonos móviles inteligentes de última generación. Su potencial es inmenso.

Estudiamos las tendencias de masas. A diferencia de los datos que podían en otros tiempos reflejar las encuestas, hoy existen millones de datos en la red dispuestos a ser analizados. El oficio de “caza tendencias” ya no es un ojeador que pasea por la calle, sino que mira de forma general en internet descubriendo talentos. Y de igual modo los analistas de big-data ponen todo su conocimiento al servicio del estudio preciso de aquello que “el común”, “la inmensa mayoría” quiere escuchar, o de lo que se siente parte, o de sus frustraciones y necesidades.

Aumenta el ruido social. Otro aspecto a considerar es la profusión ideológica, constante y continua. Determinadas redes sociales, con que tengan dos usuarios muy activos en una dirección, te obligan al menos a pasar los ojos por contenidos del todo escandalosos o exagerados, sin oportunidad de réplica. Se producen miles de tweets en torno a un #TT, y hay #TT diariamente en diferentes ámbitos o regiones del mundo. Lo cual significa que se habla mucho de lo mismo, con etiquetas por sí mismas ya tendentes, cuando no directamente ideologizadas. Cada comunidad busca demostrar que es “más” influyente que las otras, como si el número fuera lo que realmente da significado a lo que se defiende. La verdad se mide en cantidad, en los tiempos de la posverdad, no de la cualidad o competencia de quien la propone o la busca..

En encierro en “lo propio”. Las comunidades digitales cerradas, que como he dicho en otras ocasiones tienen a formarse en estos aparentes espacios abiertos y plurales, se retroalimentan a sí mismas. La radicalización en los medios digitales y redes sociales es un hecho comprobado en todos los ámbitos de la vida. Nos volvemos “más” de la pata de la que cojeamos con anterioridad a fuerza de leer contenidos en la misma dirección y ver cómo otros muchos la apoyan, de modo que se pierde el interés por el diálogo con el otro, que piensa diferente.

Conformismo de sofá. Pasamos rápidamente de un tema a otro, creyendo haber hecho algo. Firmamos peticiones, que aunque sea una denuncia valiosa no puede ser el último paso que se dé. Como tampoco compartir el hartazgo con la corrupción o la violencia resulta determinante en el contexto social sin una acción ulterior. La acción suele ser nuestra palabra más seria en un asunto, porque hemos dejado de tomar en serio nuestras palabras.

Emotividad, a flor de piel. La cultura visual impulsada por redes sociales como YouTube tienen también mucho que ver en esto. Vídeos fragmentados, discursos que cautivan al auditorio. Vende la conferencia breve y vacía de contenidos, cuyo objetivo es decir lo estupendo que es quien escucha.

Fuente: Entre Paréntesis

Motivando a los Millenials

¿Quiénes son los Millenials? ¿Qué los caracteriza? ¿Cómo trabajar con ellos y no fracasar en el intento?

Escrito por Saunier Ortiz

Debemos a un conocido artículo de la revista Time del año 2013 (Millenials: The Me Me Me Generation) la más conocida y tópica descripción de la generación de los nacidos aproximadamente entre 1984 y 2000, la denominada Millenial. De él entresaco este provocador párrafo:

“La revolución social de los millenials es la más inquietante y excitante desde la de los baby boomers, no porque pretendan tomar el control de lo establecido, sino porque están creciendo sin ninguno. La revolución industrial hizo a los individuos más poderosos: podían trasladarse a una ciudad, montar un negocio, entender y formar organizaciones. La revolución de la información ha dado un poder aún mayor a los individuos al dotarles de una capacidad tecnológica con la que competir contra mega-organizaciones: hackers vs. corporaciones, blogueros vs. prensa, terroristas vs. estados nacionales, youtubers vs. estudios, creadores de apps vs. industrias completas. Los millenials no nos necesitan. Por eso les tememos.“

¿Es así? ¿Por qué? ¿Qué rasgos atribuyen los expertos a las personas de esta generación para que asusten? Centrándonos tan solo en las que tienen que ver con el ámbito laboral, salvando las distancias culturales entre unos países y otros, y sin entrar en valoraciones, podemos destacar estos que los distinguen de las anteriores:

  • Gozan de una mayor conciencia (justificada o no) de su valía personal. Se consideran aptos para tomar la iniciativa y liderar proyectos.
  • Consideran que merecen y tienen el derecho a proponer y hacer. Y lo reclaman.
  • Valoran la comunicación directa de forma especial y desconfían de las pautas, los usos y las jerarquías.
  • Tienen una especial dificultad para reconocer lo que desconocen y aceptar sus errores.
  • Sienten una mayor urgencia en publicitar sus logros y en ser reconocidos.

Los expertos en el análisis social sostienen que la excesiva autoestima de los millenials, aunque pueda ser beneficiosa para intentar ser emprendedores o conseguir un puesto de trabajo, está siendo un obstáculo a la hora de desempeñarlo o mantener el impulso inicial. El entorno no permite un desarrollo profesional sin baches; la consideración ajena (en especial la de los mandos) no acompaña frecuentemente la buena imagen personal; y el desempeño de la propia tarea está plagado de incidencias y tareas rutinarias no siempre agradables o dignas de interés. Los datos muestran que los niveles de satisfacción laboral de los millenials son inferiores a los de anteriores generaciones. Y, donde es posible, la movilidad es bastante superior.

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Una generación diferente

Por otra parte, debido a las condiciones productivas y económicas, muchos millenials viven a caballo entre las consideradas hasta ahora señas de identidad de la juventud y la adultez. Generación twixter, se les ha llamado, que no ha alcanzado la meta de sus ancestros: tener una casa y formar una familia con hijos a los veintitantos.

Esta diferente manera de comportarse debería ser un estímulo a la innovación. Veamos algunos datos significativos que impelen a hacerse un replanteamiento:

Son la primera generación cuyas relaciones interpersonales y cuya construcción de la propia identidad está fuertemente mediada por la tecnología. A partir de ahora, habrá que contar con estos rasgos a la hora de relacionarse en el trabajo porque la influencia tecnológica no va a disminuir.

Guste o no guste, su deseo de logro, su ejercicio de la crítica, la insatisfacción que les producen ciertas soluciones tradicionales y su necesidad de protagonismo van a ser factores a tomar cuidadosamente en consideración a la hora de coordinar, delegar y comunicar. Será necesaria una renovada inculturación de las estrategias de liderazgo porque son personas con otras perspectivas e intereses.

Que son una generación bien preparada intelectualmente es algo reconocido, aunque quizá lo sea menos que están considerados por los expertos más hábiles que las anteriores a la hora de detectar qué se quiere en el mercado y que se mueve socialmente. Están asimismo dispuestos a asumir responsabilidades y riesgos.

Su fidelidad a personas, proyectos y organizaciones no puede darse por lograda definitivamente. No son adeptos, son followers, con capacidad demostrada de migrar y elegir otra cosa si deja de interesarles lo que se les propone.

Por último, aunque pueda parecer paradójico, demandan feedback permanente. Y a diferencia con sus antecesores, prefieren alcanzar objetivos trabajando en red y no de forma solitaria. Una de sus metas, por encima incluso del ascenso personal, es compartir objetivos y tareas con personas afines.

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 ¿Cómo motivar a los millenials?

  1. No basta reclutar, hay que formar, acompañar y evaluar de forma permanente y sencilla. El empleo de un portfolio profesional (digital) donde el profesional establezca metas consensuadas con sus líderes. El papel directivo debe basarse en estrategias de alineamiento, pero desarrollarse con el estilo de un coach. Se trata de involucrar, no de mandar; de promover la participación creativa más que la gestión de lo organizado y pensado por otros.
  2. Conviene no perder el tiempo tratando de ajustar sus grandes expectativas a la realidad. hay que sustituirlo por el diálogo fluido y la escucha para contar con su punto de vista y con sus comentarios.
  3. Merece la pena comprender y emplear los medios de comunicación y expresión que usan, especialmente en las redes sociales.
  4. Hay que aprovechar sus virtudes innatas. Como señalan los que saben, a diferencia con las generaciones del hacer-hacer-hacer, los millenials piensan varios pasos por delante de la primera acción. Bien guiados, coordinados y evaluados, pueden ser un motor de cambio permanente y el cambio estratégico.
  5. Es necesario valorar y aprovechar su tendencia a publicitar sus logros para mejorar la imagen de todo el colectivo.
  6. Por último, la comunicación abierta, efectiva y frecuente es un requisito indispensable para mantener el compromiso con el fin de la organización. Tratándose de personas que valoran el trabajo colaborativo y la búsqueda de intereses mutuos por encima de las jerarquías, las estrategias e instrumentos tecnológicos de trabajo compartido y a distancia, que igualan roles y permiten una mayor flexibilidad laboral, pueden ser de gran ayuda.

En definitiva, personas de tiempos nuevos requieren motivaciones y liderazgos nuevos.

Fuente: Entre Paréntesis

María de Itatí: “Mirá Nuestra Orfandad, Curá Nuestro Dolor”

La ciudad de Itatí, reconocida por el Santuario Mariano que congrega a miles de devotos de la Virgen, ha sido protagonista de una serie de conflictos relacionados con la problemática del narcotráfico, la corrupción y la falta de compromiso de las autoridades con el bien común de la población. Esta situación ha generado, también, denuncias cruzadas dentro de la Iglesia, siendo cuestionado su proceder (para ampliar información). El Jesuita Humberto González, oriundo de la ciudad se ha expresado en repetidas ocasiones y a través de diferentes medios al respecto. Compartimos aquí su última publicación.

Por Humberto González SJ

Sabíamos que sacar a la luz el problema del narcotráfico en Itatí no iba a ser gratis: dudas, acusaciones, profundo dolor y rótulos innecesarios fueron parte del precio de que se conociera lo que hace mucho se sabía y nadie pudo enfrentar hasta ahora.

Un Juez de Capital Federal interviniendo, fuerzas de seguridad nacional tomando el pueblo, periodistas instalados, y autoridades detenidas, pareció ser el signo de una invasión. En el medio, el interés comercial de algunos que se enojaron porque con esto nadie más va a venir a compra ¿Y la verdad? El tiempo parece ser el encargado de mostrarnos dónde está

Este viernes 24 de marzo se vivieron reacciones contradictorias en coincidencia con el día de reflexión nacional sobre la memoria, la verdad y la justicia. Una marcha convocada para pedir por la libertad del intendente Terán encolumnó el reclamo por los “detenidos injustamente”. Jamás sabremos si fueron pocos o muchos los que participaron, pero fue la primera reacción numerosa a los hechos del 14 de marzo y concluyeron frente a la Basílica.

En las horas previas, durante y después, la denominada “batalla 2.0” tuvo su expresión en las redes sociales con acusaciones mutuas y defensas que intercambiaron denuncias de que hubo gente obligada a participar, proclamas del pueblo, vergüenza y dignidad…

Se habló de injusticia, mientras otros mostraban que ciertos “referentes comunicacionales” que se presentaban como periodistas independientes no eran más que voceros pagos. Y en definitiva todo esto no hizo sino manifestarnos un Itatí dividido por hechos, acontecimientos y personas. El viejo adagio “divide y reinarás” parece querer adueñarse de esta realidad. Entonces sólo queda aconsejar a la distancia la paciencia para aguardar.

Esperar a que la justicia hable, a que las pruebas digan, a que las sentencias señalen. No se puede adelantar, sólo acompañar a los que sufren en este tiempo la humillación de sus seres queridos, y a quienes han sufrido en estos años las nefastas consecuencias de nuestro pueblo estafado por el narcotráfico reconocido por todos.

Que la justicia hable. Que se acabe el narcotráfico de una vez, y que esto nos sirva de lección y aprendamos a cuidarnos del dinero fácil, del silencio cómplice, del poder corrupto y de la división estéril (que apoyada en la ignorancia) nos enfrenta y puede matarnos.

La mirada siempre terminará en Ella, la Dueña del pueblo, la que sabe y se hace cargo de sus hijos, incluso los delincuentes. A Ella en este tiempo le pedimos que se haga cargo.  Le decimos con las palabras del Paí Julian: “Mirá nuestra orfandad… curá nuestro dolor”

Fuente: ciberfogon

Arturo Sosa SJ: El Horizonte de la Misión para América Latina

El Padre General de los Jesuitas, Arturo Sosa SJ, estuvo presente en ImPACtando, un encuentro en el que los jesuitas de América Latina y el Caribe, se han reunido para evaluar su misión, el desarrollo del Proyecto Apostólico Común (PAC) y re-lanzarlo tras haber revisado la puesta en acción de sus prioridades durante los años anteriores.

El Padre General en el discurso de apertura del encuentro, introdujo ideas que hacen al horizonte universal de la Compañía de Jesús.

Esta reunión se propone revisar lo andado en la misión para América Latina y el Caribe y establecer los pasos a dar en los próximos años. Mi intención es poner el horizonte universal en el que se mueve la misión en América Latina y el Caribe a partir del discernimiento de la Compañía de Jesús reunida en la 36ª Congregación General en octubre de 2016.

Las ideas que comparto a continuación no son nuevas, forman parte del largo proceso que sobre estos temas viene haciendo la Compañía.

Muchas de estas ideas las he compartido en reuniones en la Curia General y en la conferencia de Asia Meridional el mes pasado.

I. La misión en el corazón y el corazón de la misión.

1. La CG 36 vuelve a insistir en la razón de ser de la Compañía de Jesús y la Iglesia: somos llamados a estar con Cristo y ser enviados en misión.

  • Vida-Misión o Misión-Vida son, por tanto, las dos caras de la misma moneda de nuestra vocación cristiana y jesuita.
  • La misión es la reconciliación1 que nos lleva a la conversión para tener una vida coherente con ella.
  • Una misión que no es nuestra sino del Señor en la cual muchos participan.

2.  La reconciliación es el corazón de la misión de la Compañía de Jesús.

  • Así lo ha entendido la Congregación General 36ª continuando la reflexión de la Compañía a partir del Concilio Vaticano II y todo el camino recorrido como lo van expresando las Congregaciones Generales 31ª a 36ª.
  • Habría evocar, aunque sea en grandes trazos, como el Concilio Vaticano II vinculo la misión evangelizadora de la Iglesia a la atención de las condiciones sociales, económicas y políticas de la humanidad en el cambio de época que se vislumbraba.
  • Para ello la Iglesia tenía que: 1) Volver a sus raíces espirituales y recobrar su rostro de pueblo de Dios, servidora de la humanidad; y 2) Revisar sus relaciones internas, abriendo paso a la responsabilidad laical –pueblo de Dios- en la tarea evangelizadora acompañada por los Pastores al servicio de la misión
  • Los Obispos latinoamericanos reunidos en Medellín trazaron el mapa de la ruta a seguir en el continente. Ruta que se ha seguido con no pocas tensiones, resistencias, conflictos, avances y retrocesos.
  • La Compañía de Jesús se vinculó a ese proceso con el audaz liderazgo del P. Pedro Arrupe, elegido Superior General poco antes de finalizar el Concilio Vaticano II. El impulso a la renovación de la Compañía fue constante y tampoco faltaron las resistencias ni los conflictos.
  • La formulación de la misión de la Compañía de Jesús como la de un cuerpo frágil (pecadores-perdonados-llamados) al servicio de la fe y la promoción de la justicia culminó un largo proceso y orientó el camino a seguir en las próximas décadas.
  • Organizativamente dimos un primer paso al organizar las obras apostólicas en sectores apostólicos en cada Provincia que se fueron también relacionando con otras Provincias de la Región.
  • Nos atrevimos a dar algunos pasos de interprovincialidad.
  • Luego descubrimos que se trataba de dimensiones apostólicas. Lo social o la espiritualidad o la educación no se restringen a unas obras o sectores son, más bien, características de todos los apostolados de la Compañía.
  • Nos ha costado bastante entender cómo cada obra apostólica es un instrumento de la misión y cómo los sectores apostólicos no son compartimientos estancos sino, más bien, dimensiones transversales características del modo nuestro de proceder y presentes en todos los sectores apostólicos y en cada una de las obras.

3. Al reflexionar sobre la misión, la CG 36ª, dirige su mirada a la crisis que vive la humanidad actual.

  • El mundo vive una sola crisis que envuelve el modelo económico, las relaciones sociales y el deterioro del medio ambiente.
  • Se han establecido relaciones entre los seres humanos que llevan al abuso de las personas y de los bienes

4. La misión a la que somos enviados tiene la fe como fuente de la que nacen acciones al servicio de la promoción de la justicia a través del diálogo con las culturas y las religiones. El servicio de la fe se actúa en el ministerio de la reconciliación de los seres humanos entre sí y con la naturaleza creada que lleva a la reconciliación con Dios en Cristo.

5. Se nos invita a ser mensajeros de la esperanza conscientes de las muchas dificultades que viven los pueblos, especialmente los más pobres. Inspirados en nuestra fe somos enviados al:

  • Ministerio de la reconciliación por el cual ayudamos a sanar un mundo herido.
  • Curar las heridas personales, promover nuevos modos de producir bienes y consumirlos garantizando el respeto a la naturaleza, orientar las relaciones sociales hacia la justicia de modo que todos encuentren las condiciones para una vida digna y libre.
  • La reconciliación comienza con entender dónde estamos parados y discernir nuestra contribución más efectiva (magis).por eso es apostolado intelectual que permita comprender y ayudar a comprender las situaciones en las que viven los seres humanos para contribuir a la transformación de nuestras culturas y sociedades a la luz del evangelio. Por eso lo llamamos “apostolado”. Se trata de un trabajo intelectual consistente capaz de ser vehículo de la Buena Noticia.

6. Es una invitación a integrar una vida coherente con la vocación elegida y la disponibilidad a la misión en colaboración con otros.

  • Una vida coherente con la vocación elegida supone:
  • Un proceso permanente de conversión para ganar libertad interior, superar los afectos desordenados y adquirir la indiferencia ignaciana.
  • Formar parte activa de una comunidad de vida, es decir desarrollar la dimensión humana de la fraternidad que nos hace hermanos y hermanas.
  • Cercanía afectiva y efectiva a los pobres. Los pobres nos retan a volver una y otra vez a lo esencial del evangelio. Hacernos amigos de los pobres, oírlos, aprender de su sabiduría, inspira una misión que busca un mundo justo donde todos caben y encuentran condiciones para una vida digna.
  • Sólida formación intelectual para comprender el mundo que vivimos y contribuir eficientemente en su transformación desde cualquiera de las actividades o ministerios al que podamos ser enviados. En fin, una vida de unión con Cristo que nos permite ir adquiriendo el estilo de vida de Jesús.

Fuente:imapctandosj.org

Síntesis del debate de las Prioridades 5 y 6 del PAC

Compartimos un resumen de las conclusiones de la discusiones que se llevaron adelante en el encuentro ‘ImPACtando’ que se llevó a cabo el mes pasado, sobre las dos ultimas prioridades del Proyecto Apostólico Común (PAC) para todo América Latina y su puesta en práctica desde el año 2000.

Prioridad 5: Espiritualidad Encarnada y Apostólica

Esta prioridad tuvo un balance positivo dentro de la discusión. En general, se considera que en todas las obras de la Compañía de Jesús y el Caribe se experimenta una incidencia fecunda de la Espiritualidad Ignaciana.

Al mismo tiempo, los ejercicios espirtuales han sido protagonistas de experiencias sumamente diversas e interesantes, dado que de ellos han participado personas de otras religiones, con buenos resultados, al tiempo que la espiritualidad se ha enriquecido gracias a los contextos en los que está inmersa.

Al mismo tiempo, se enumeran una suerte de desafíos en los que trabajar los próximos años:

  1. Financiamiento de EE.EE de 8 días para que alcance a personas empobrecidas y excluidas; hacer esta experiencia asequible a todos.
  2. Hoy tenemos nuevas fronteras, nuevos medios (redes sociales), nuevos públicos y nuevos lenguajes.
  3. Nuestro modo de proceder tiene que estar más acorde con la espiritualidad y que adoptemos el discernimiento y la colaboración como principio de gobierno.
  4. Profundizar la encarnación de la espiritualidad en las obras y cultivar más la creatividad. Abrirnos a los nuevos aprendizajes.
  5. Adecuar los EE.EE a las personas, lugares y edades. Por ejemplo con la población joven.
  6. Colaborar en la formación del clero. Entrar en diálogo con otras espiritualidades.
  7. Seguir cultivando el carácter transversal de la espiritualidad ignaciana, transmitirla en todas las dimensiones de las obras.
  8. Formación de acompañantes espirituales (jesuitas y colaboradores).
  9. Socializar mejor las experiencias que ya tenemos.

Prioridad 6: Fortalecimiento del Cuerpo Apostólico y Colaboración en la Misión

Esta prioridad define como idea central para pensar y planear su desempeño: “adecuar las estructuras, estilos de gobierno y de gestión para la misión en colaboración con otros.”

En general, los debates que se dan son incipientes y no cuentan con grandes antecedentes. Sin embargo, se plantean una suerte de desafíos para pensar en la colaboración:

  1. Conciencia de diversidad de personas colaborando en la misma misión: trabajar en la terminología e identidad (¿compañeros y no colaboradores? ¿cuerpo apostólico y no sujeto apostólico?), diversas identidades, compromisos vitales diferentes y respuesta diversa a la llamada.
  2. Colaboración no es solo trabajo, sino formar comunidad de vida (modelos comunitarios, cuidar la confusión con lo laboral y sus implicaciones, atención a la responsabilidad por el cuidado de la vejez y situaciones familiares de todo el Cuerpo).
  3. Ausencias: en otras congregaciones ignacianas, colaboración en obras de otros(as), colaboradores no ignacianos o no cristianos.
  4. Propuesta: difundir curso de las Antillas (Cuba).

Para saber más sobre ImPACtando,  podes consultar su página web: impactandosj.org

ImPACtando: Conciencia y Solidaridad Latinoamericana

Conciencia y Solidaridad Latinoamericana es la cuarta prioridad del Proyecto Apostólico Común (PAC) que los jesuitas de América Latina y el Caribe estuvieron evaluando para re-lanzarse a la misión en sus lugares con criterios transversales a todas las obras y comunes para el continente entero.

Entre las conclusiones de la Prioridad 4 del Proyecto Apostólico Común (PAC), existe una percepción general: “vamos por buen camino, lentos pero en movimiento”, para seguir fomentando la integración en la misión común de las Provincias de América Latina y el Caribe.

La formación de los Centros Interprovinciales de Formación (CIF) es estratégica para dar una nueva visión y conciencia de una vocación que supere los límites provinciales. Los participantes destacan que el paso por los CIF es una buena estructura para ir formando un espíritu latinoamericano, porque enfatiza la sensibilidad de pertenecer y compartir una visión universal, y a la vez, hace énfasis en la riqueza de la diversidad cultural.

Sobre el trabajo en red y proyectos comunes, se compartieron algunas reflexiones y aprendizajes que ayudan a identificar elementos que pueden impulsar la integración:

  • Los proyectos concretos comunes entre provincias (Fronterizos, Panamazónico, Proyecto Caribe…) nos unen.
  • Una condición de posibilidad para que funcione el trabajo en red o un proyecto común es que el centro esté en atender un problema o desafío común sentido. De lo contrario, es visto como una carga. Esto implica que debe hacerse énfasis en buscar una mirada latinoamericana, una visión y análisis común de América Latina, para identificar lo que nos integra.
  • Potenciar el trabajo intersectorial es clave, y los proyectos comunes o en red lo refuerzan. Ahora bien, esta relación intersectorial debe comenzar dentro de cada provincia.
  • La tarea de dinamizar las redes necesita de personas y recursos. El Programa Comparte es una experiencia positiva de esto.

“El mayor desafío es abrirnos a la vocación universal del jesuita, a la conciencia del cuerpo universal -Compañía de Jesús-, que encamina a tener una sensibilidad afectiva y de disponibilidad a la misión común. Es necesario romper la barrera de la apropiación y de nuestras zonas de confort (mi obra, mi sector, mi provincia) con audacia y generosidad”.

Para ello, se aportan algunas luces, como: promover el discernimiento comunitario para pensar la misión en común: la integración, el encuentro y el intercambio de los laicos y laicas en la misión. El rol de los provinciales en impulsar este desafío, es clave: que se converse más sobre las redes y proyectos comunes, sobre la realidad latinoamericana; profundizar en la identidad latinoamericana; buscar formas de hacer más horizontales: negociación, coordinación, convencimiento y motivación.

Fuente: impactandosj.org

Los Fe de los Mártires, según Scorsese

Tres aspectos de una misma Fe para observar en la Película Silencio de Martin Scorsese y que pueden resumirse en uno: una fe que da sentido.

Los santos inocentes son los protagonistas silenciosos y sangrantes de buena parte de la historia de la humanidad. En términos cristianos, esto remite a la matanza de niños pequeños acaecida en tiempos de nacimiento de Jesús (recogida en el capítulo 2 del evangelio según Mateo).

Una nueva ocasión nos la brinda la última película de Martin Scorsese, Silencio, que está a punto de estrenarse a nivel mundial. Basada en la novela de Shûsaku Endô, trata de la tremenda persecución sufrida por las comunidades cristianas en el Japón del siglo XVII.

En este contexto, ofrecemos a continuación algunas reflexiones sobre la vida y la fe, agrupadas en una triple distinción: una fe por la que matar, una fe por la que morir, una fe por la que vivir.

Una fe por la que matar

Mucho se ha hablado de las guerras de religión, de las Cruzadas y de otras violencias asociadas al cristianismo. Desgraciadamente, a lo largo de la historia, muchas veces se ha entendido que la fe es algo que justifica la muerte de otros. Por supuesto, este engaño y esta depravación no son exclusivos de la fe cristiana. En la película de Scorsese, la brutalidad de los budistas japoneses es de una crueldad espeluznante. En nuestros días, el yihadismo islámico está a la orden del día. También las ideologías “laicas” han practicado esta convicción con una fe que les lleva a matar: pensemos en Hitler, en Stalin o en Pol Pot. O, más cerca de nosotros en el tiempo y el espacio, las miles de muertes cotidianas intentando cruzar fronteras: la fe en el Estado-nación o la fe en el bienestar económico también matan. Por ejemplo, este 2016 ha batido el récord de muertes en el Mediterráneo, más de 5000. Como dijo el papa Francisco en su documento programático de 2013, “hoy tenemos que decir ‘no a una economía de la exclusión y la inequidad’. Esta economía mata” (Evangelii Gaudium, n. 53).

Una fe por la que morir

La película de Scorsese muestra bien, y de manera dramática, la firmeza y la fortaleza de las comunidades cristianas ante la persecución del imperio japonés. Comunidades pobres, perseguidas, clandestinas, humilladas, torturadas, martirizadas. Su vida y su sufrimiento plasman con bastante nitidez que la fe cristiana tiene gran resonancia con la no-violencia activa. Y que ambas están emparentadas con palabras y realidades como aguante, fidelidad, sostén, consistencia… En hebreo, la palabra emounah (fe, firmeza) tiene la misma raíz que amén (el “sí” litúrgico). Como decía Gandhi, la no-violencia no es para los débiles, sino para los fuertes. Hay que tener mucha fe y mucha fuerza para dejarse matar. Así lo muestran los cristianos japoneses del siglo XVII. Y así lo muestran numerosos cristianos de hoy, que siguen sufriendo persecución y martirio. El día 26 de diciembre de 2016, el papa Francisco afirmó con claridad que “la persecución que sufren los cristianos es mayor e igual de cruel que la que se vivió en los primeros siglos de la cristiandad”. Pensemos, por ejemplo, en los cristianos de Alepo (Siria), los de Belén (Palestina) o los de Pakistán. Son, sin duda, santos inocentes.

Una fe por la que vivir

Uno de los núcleos más dramáticos de la película Silencio, de Scorsese, es el discernimiento que deben hacer los misioneros jesuitas. ¿Deben mantenerse fieles a la fe, interna y externamente, aun a costa de que eso suponga la tortura y el asesinato de los campesinos cristianos japoneses? ¿O deben pisar el fumie, de modo que la propia incoherencia externa sea una fuente de vida y salvación? Dicho de otra manera: ¿deben apostar por una “fe por la que morir” o, más bien, redescubrir una “fe por la que vivir”? Más allá de la situación concreta, difícil y delicada, que aborda la película, la cuestión es que, con frecuencia, hay santos inocentes que sobreviven con el peso de la violencia y que, a veces, se intenta justificar esa violencia con argumentos religiosos. Pues no: hay cruces que no son cristianas.

La fe cristiana es una fe para vivir en plenitud. Dios es el Dios de la Vida y de los vivos. El Amor es el principio y el fin del plan de Dios para la humanidad. Ojalá que la vida de tantos santos inocentes nos ayuden a redescubrirlo, a vivirlo, a compartirlo.

Fuente: Entre Paréntesis

El Silencio de Scorsese No Pisa al Más Pobre

A la luz de la película ‘Silencio’ de Martín Scorsese sobre la Fe, el valor de las palabras, los símbolos, y el lugar de los excluídos.

Por Fernando Vidal

Negarnos a pisar al más pobre o su imagen aunque sea lo más útil, lo más pragmático, lo que impone el poder, lo que más interesa, lo que nos prolongue la vida. De mucho de eso va la película Silencio de Martin Scorsese. Pueden quitarnos vida pero nadie puede obligarnos a hacer el mal.

Al discurrir tan en el fondo, la película tiene muchos alcances, pero quisiera resaltar uno que se me repetía: debemos negarnos a pisar a las víctimas, aunque solo sea a su imagen o un símbolo de éstas.

La película Silencio no va del sentido del honor que no quiere mancillar la propia ideología, religión o patria. No es una película sobre el honor ni el idealismo ni morir por las ideas. Se trata de la misma vida, habla de las Cazas de Brujas que se repiten en la historia.

En la película, Scorsese nos sitúa en la persecución del Estado japonés contra los cristianos, las torturas, ejecuciones y represión por todos los medios imaginables. Para demostrar que la persona era cristiana se le ponía ante él una imagen de Cristo crucificado y se le exigía que la pisara o escupiera sobre ella. Ese momento de pisar la imagen del crucificado es el centro de Silencio y se repite en distintos momentos.

Pero se pone a los sacerdotes ante un dilema aún mayor: si pisa la imagen del crucificado, podrá salvar la vida de numerosos fieles que en ese momento están siendo torturados ante él. Sin duda el primer impulso es pisar la imagen del crucificado. Y así lo afirma el protagonista. ¿Qué importa un símbolo? Ya lo dice el Inquisidor: es sólo una formalidad, es sólo un icono, es sólo un símbolo, una imagen. Solo son palabras, meras palabras. Ninguna bandera merece un solo muerto. Silencio está exquisitamente realizada y uno no puede sino sentir compasión por los presos, torturados y amenazados de muerte. Y hasta por la propia vida. ¿Cómo no va a pisar lo que parece ser sólo una imagen? Salvarles lo excusa todo. ¿Sí?

A la vez sentí un choque: identificado con ellos, no quería pisar ni la imagen del crucificado. Rechazaba la idea de pisar a un excluido, a una víctima. Quizás me hubiera resignado a pisar la imagen de un Rey, una Bandera, un Partido, un Papa, mi propia imagen o incluso la de los míos. Pero no la de un crucificado, un ejecutado, un inocente condenado, un pobre, un excluido. Si la piso seguirán siendo pisados siempre. A veces se debe cortar la cadena de la violencia con la paz de la propia renuncia, haciendo silencio incluso a uno mismo.

No tenía razón el Inquisidor: no era solo un símbolo ni un principio ni una formalidad ni solo una idea. Hay ocasiones en que las palabras son hechos. Hay veces en que lo que nos queda es ser personas de palabra o personas de silencio. Estoy pensando en Jesús ante Pilato: un hombre de silencio, un hombre de palabra, una Palabra de Silencio.

Una vida sin sentido

Los inquisidores pedían a los presos que fueran pragmáticos y decidieran desde la lógica de la utilidad. Y lo útil era seguir vivos a cualquier precio. Y eso hacía que las palabras y los símbolos no valieran nada. Pero un hombre sin palabra no vale tampoco nada. Quienes negaron una y otra vez al crucificado se convirtieron no sólo en hombres sin palabra sino en hombres sin vida. Una vida sin Palabra es una vida sin sentido.

Se fue formando en mí una convicción conforme transcurría la película: no debemos pisar a los crucificados, a las víctimas, a los excluidos, a los pobres. Ni siquiera sus imágenes, que frecuentemente es lo único que queda de ellos. Hoy no nos amenazan de muerte para que los pisemos, pero ¿cuántas veces pisamos su memoria o les usamos para demostrar que somos más fuertes, más ricos, más útiles, más santos, más poderosos, más carismáticos? Quien usa la imagen del pobre para ganar en carisma o popularidad, pisa su imagen y le pisa a él. ¿Qué pobres o símbolos de ellos pisamos hoy para mantenernos en nuestro estatus?

Los símbolos son cruciales porque hablan del valor de las cosas. El valor de las palabras son el corazón de la condición humana. Si no sabemos qué decir, cómo resolver el dilema sin pisotear al más débil, siempre nos queda el no-poder del Silencio.

Fuente: Entre Paréntesis