II Encuentro de Confluencia

Por Sebastián Creusser

El II Encuentro de Confluencia (realizado el pasado 29 y 30 de Agosto en las instalaciones del Centro Manresa de la ciudad de Córdoba capital) significó la renovación de un espacio vital para el crecimiento y desarrollo vocacional de todo joven comprometido en su fe cristiana. En él participaron jóvenes de diferentes provincias, vinculados doblemente a la fe cristiana y la política a través de diferentes y respectivos ámbitos de participación local (partidaria, funcionarial, académica) y pastoral (apostólica, parroquial, espiritual). Enmarcado todo en el espíritu de diálogo, reflexión y sentir comunitario ignaciano, que favoreció una experiencia plena de sentido, crecimiento y motivación para la inquietud político-social cristiana de los participantes.

Las jornadas se extendieron desde el sábado 29 a la mañana hasta el domingo siguiente, también por la mañana, consistiendo en diferentes momentos y espacios de convivencia, trabajo y reflexión personal y grupal, junto a una experiencia comunitaria de servicio y misión. Desde el aporte de la perspectiva cristiana acerca de la política, realizada en un primer momento por Ángel Rossi sj, se incentivó a la profundización personal en oración, y luego comunitaria en grupo, sobre diferentes ejes vitales para el sentir y obrar en política: el diálogo, la escucha, la humildad, el compromiso, la comunidad, el liderazgo, entre otros.

Luego, por la tarde, fue el momento de escuchar y dialogar con distintos representantes de la práctica política, tanto partidaria como académica. Momento rico para compartir (desde la exposición e intercambio, sano y dialogado, de perspectivas diferentes) experiencias de vida, de fe y política, de las cuales nutrirse y crecer mutuamente.

Finalmente, se cerró el sábado con una experiencia de servicio a través de la cena junto a hombres en situación de calle albergados en la Hospedería Alberto Hurtado. Allí, todo sesgo abstracto o individualista acerca del interés personal político, se volvió necesariamente sobre sus ejes más fundamentales: la persona humana, y especialmente los más vulnerables. Si toda política ha de tener sentido, deberá estar esencialmente en la dedicación hacia los más perjudicados por la realidad tal como está y “el orden de las cosas” tal como se vive y desarrolla.

El cierre del Encuentro culminó con el trabajo personal y grupal, desde la exposición de Tomás Bradley sj acerca de las palabras del papa Francisco a los representantes de la sociedad civil de Paraguay, en ocasión de su reciente visita a Latinoamérica. Dicho momento fue aprovechado también para compartir las resonancias personales de ambas jornadas y del sentir respecto a las proyecciones futuras del espacio “Confluencia”.

Los días vividos en el II Encuentro de Confluencia han concluido, en lo personal, con un grandioso caudal de sentimientos de alegría, sanación y esperanzas. Alegría, por la convicción reafirmada de aquel deseo de transformar la sociedad desde el cambio de sus más dolorosas injusticias sociales y la “resistencia y combate” contra las estructuras y esquemas que robustecen e intensifican tales injusticias. Sanación, de las diferentes sensaciones de angustia y pesimismo que invaden y se instalan cuando lo único que se acostumbra a contemplar, ver, sentir y oír es lo “malo” y “vicioso” de la política. Y esperanzas, en las diferentes energías, motivaciones y fuegos interiores encendidos por el testimonio de los demás participantes, de que el amor en clave de servicio, escucha, diálogo y compromiso con los más perjudicados y vulnerables es lo que termina santificando la política como máxima “expresión de Caridad”.

Los desafíos son enormes. Las motivaciones también. Y en este sentido, acompañarnos en oración seguirá redundando en beneficios no solo para fortalecer este espacio de encuentro, sino la vocación misma de transformación social desde lo político. En donde la implicación y el compromiso del cristiano aspiren a más que la buena conciencia y la defensa mínima de determinados contenidos doctrinales. Sino que signifique también, como aquello a lo que nos invitaba San Alberto Hurtado sj, amar al pueblo “hasta no poder soportar sus desgracias”.

 

A la escucha de la Palabra

P. Jorge Cela, S.J – Presidente de la CPAL

La espiritualidad de Ignacio de Loyola tiene como experiencia fundante la vivencia trinitaria. Y así se refleja en la contemplación de la Encarnación en los Ejercicios Espirituales. Es la experiencia de un Dios comunidad cuya dinámica es darse en la comunicación nacida del amor. Es la experiencia de Dios que culmina en los Ejercicios con la Contemplación para Alcanzar Amor. Un Dios siempre creando, dando el ser y dándose a sí mismo a la creatura. El Dios que se hace Palabra de carne. Por eso la oración es fundamentalmente escucha. Como diría Karl Rahner, nuestra condición es ser oyentes de la Palabra. Por eso la espiritualidad que nace de los Ejercicios implica estar atentos a la voz de Dios, a la escucha de su Palabra, que se nos comunica en nuestra vida exterior (la historia) e interior. Es la actitud de discernimiento personal y comunitario. Por eso la importancia que da Ignacio al examen como momento de escucha del paso de Dios por nuestra vida. Una comunicación que comienza por la escucha de la Palabra de Dios antes de pronunciar la nuestra. Así al que da los Ejercicios le aconseja no hablar demasiado, no hacer ruido a la voz del Señor que se comunica.

De ahí la importancia que Ignacio daba a la comunicación para la vida del cuerpo de la Compañía. El énfasis que Ignacio pone en la cuenta de conciencia, en la escucha de los consultores, en el diálogo espiritual, en la búsqueda comunitaria de la voluntad de Dios que tiene su experiencia fundante en la deliberación de los primeros Padres, y que desemboca en la fundación de la Compañía de Jesús. Esto explica la importancia de la comunicación: personal, comunitaria o por carta en los comienzos de la Compañía.

Las nuevas tecnologías han puesto en nuestras manos instrumentos que nos ayudan a la comunicación, que nos abren nuevas posibilidades insospechadas en los tiempos de Ignacio. No sólo expanden la velocidad y cantidad de la información y facilitan la participación, sino que transforman las capacidades de escucha y comunicación.

La velocidad y alcance de la comunicación virtual nos permite mejorar la cantidad de información y la rapidez para obtenerla haciendo posible tomas de decisión mucho más complejas, pero tentándonos de la superficialidad y provisionalidad que puede producir la sobreabundancia de insumos poco procesados. Las nuevas oportunidades de contemplación y aplicación de sentidos con tecnologías cada vez más sensoriales tienen que afinar el discernimiento por los peligros que la comunicación virtual abre al ocultamiento, la mentira y la falta de compromiso.

Este mundo pluriconectado a través de múltiples redes puede llevarnos a la lógica del zapping, de la falta de concentración, a la dispersión, a distraernos de nuestro principio y fundamento. Pero si los hilos que nos conectan están cargados de una identidad plena de sentido compartido que nos facilita un lenguaje común de transparencia y diafanidad, y de una misión común que nos compromete y nos une en un proyecto de vida común, la comunicación se convierte en un estilo de ser y hacer fundamental para nuestra vocación. Ella arma el cuerpo apostólico, ampliado a todos los colaboradores de la misión de Cristo, y se hace necesaria para la vida espiritual y apostólica.

Por eso el gobierno de la Compañía, la vida espiritual de cuantos compartimos la manera ignaciana de vivir el Evangelio, la vida comunitaria, constitutiva de nuestra misión, y la proyección apostólica, requieren ser repensadas a partir de las nuevas posibilidades y estilos que nos abren las tecnologías de la comunicación.

En la reunión del Sector Comunicación, tenida en Santo Domingo, nos planteamos como mejorar nuestra comunicación interna: las formas de acompañamiento, de discernimiento personal y comunitario de nuestra identidad y misión en un mundo cambiante, intercultural e interreligioso; la necesidad del diálogo, comunicación de doble vía, especializada en la escucha, que nos permita aprender a escuchar a Dios juntos, para poder hablar de Él con un mismo lenguaje pentecostal, con el que podamos entendernos sin perder la riqueza de la diversidad, y mostrarnos como un cuerpo para una misión común de servicio de la fe y promoción de la justicia.

«Nos aterra la barbarie a la que somos conducidos» – P. Adolfo Nicolás

Reproducimos la reciente entrevista al Padre General de los Jesuitas, Adolfo Nicolás, sobre Siria y los esfuerzos del Papa Francisco por alcanzar la paz.

Q. El Santo Padre ha salido de su protocolo normal para hablar en pro de la Paz en Siria. ¿qué piensa Usted al respecto?

R. No tengo costumbre de comentar sobre situaciones internacionales o de carácter político. Pero en el caso presente estamos de frente a una situación Humanitaria que supera los límites normales que apoyarían el silencio. Y tengo que decir que confieso que no entiendo quién ha dado autorización a los Estados Unidos o a Francia para actuar contra un país de tal modo que sin duda aumentará el sufrimiento de una población que ya ha sufrido más de la cuenta. La violencia o acciones violentas, como la que se está preparando, solamente son justificables como último recurso y de tal manera que solamente los culpables reciban daño. En el caso de un país, esto resulta totalmente imposible y por lo tanto, a mí me resulta totalmente inaceptable. Nosotros, Jesuitas, apoyamos la acción del Santo Padre al 100% y deseamos del fondo de nuestro corazón que la anunciada acción punitiva no tenga lugar.

Q. ¿Pero, no tiene el mundo la responsabilidad de hacer algo contra los que abusan del Poder contra su propio pueblo, como en el caso de un Gobierno que usa armas químicas en un conflicto?

R. Tenemos en esta pregunta tres cuestiones, que conviene separar claramente. La primera tiene que ver con el hecho que todo abuso de poder ha de ser condenado y rechazado. Y, con todo respeto por el pueblo Norteamericano, creo que este concreto uso de poder que se está preparando constituye en sí mismo un abuso de poder. Los Estados Unidos de América tienen que dejar de actuar y reaccionar como el chico Grande en el barrio del mundo. Esto lleva inevitablemente al abuso, el atropello y el «matonismo» sobre los miembros más débiles de la Comunidad.

La segunda, es que, si ha habido uso de armas químicas, todavía nos queda la obligación de mostrar al mundo de una manera clara que un lado del conflicto, y no el otro, las han usado. No basta con que algún miembro del gobierno del país que quiere atacar diga que está convencido. Hay que demostrar al mundo que esto es así, sin lugar a dudas, para que el mundo pueda confiar en este país. Esta confianza no se da actualmente, y han comenzado ya las especulaciones sobre ulteriores motivos que pueda tener USA en su proyectada intervención.

Y la tercera, que los medios considerados adecuados para castigar el abuso, no dañen a las mismas víctimas del primer abuso, una vez se haya demostrado que esto es lo que ha sucedido. La experiencia del pasado nos dice que esto es imposible (aunque se llame a las víctimas con el eufemismo de «daño colateral») y los resultados son que aumenta el sufrimiento de los ciudadanos ordinarios inocentes y ajenos al conflicto. Todos sabemos que la gran preocupación de los Sabios y Fundadores Religiosos de todas las tradiciones y culturas era «¿cómo reducir el sufrimiento humano?» Es muy preocupante que en nombre de la justicia planifiquemos un ataque que va a aumentar el sufrimiento de las víctimas.

Q. ¿No es Usted especialmente duro con los Estados Unidos?

R. No lo creo. No he tenido nunca prejuicios sobre este Gran País y ahora mismo trabajo con algunos Jesuitas de allá cuya opinión y cuyos servicios valoro grandemente. Nunca he tenido sentimientos negativos frente a los USA, un país que yo admiro enormemente por muchas razones, incluyendo en ellas su dedicación, espiritualidad y pensamiento. Lo que más me preocupa es que precisamente este país, que yo admiro sinceramente, está al borde de cometer un gran error. Y podría decir algo parecido sobre Francia: Un país que ha sido un verdadero líder en esprit, inteligencia, y que ha contribuido en gran manera a la Civilización y a la Cultura y que está ahora tentada a conducir a la Humanidad hacia atrás, a la Barbarie, en abierta contradicción con todo lo que ha simbolizado a lo largo de muchas generaciones. Que estos dos países se unan ahora para una medida tan horrenda es parte de la ira de tantos países en el mundo. No tenemos miedo al ataque; nos aterra la barbarie a la que somos conducidos.

Q. ¿Y por qué hablar así ahora?

R. Porque el problema es ahora. Porque el Santo Padre está tomando medidas extraordinarias para hacernos conscientes de la urgencia del momento. El haber declarado el día 7 de Septiembre como día de ayuno por la paz en Siria es una medida extraordinaria y nosotros queremos unirnos a ella. Podemos recordar que en un momento en el Evangelio los discípulos no pudieron liberar a un joven del mal espíritu y Jesús les dijo: «Este tipo de espíritus no se pueden echar si no es con oración y ayuno» A mí me resulta dificilísimo aceptar que un país, que se considera, al menos nominalmente, cristiano no pueda concebir más que una acción militar en una situación de conflicto y que con ello pueda llevar al mundo, de nuevo, a la ley de la jungla.

Sector de Comunicación realiza VII Encuentro en Santo Domingo

El VII Encuentro del Sector de Comunicación de la CPAL fue celebrado en Santo Domingo República Dominicana del 14 al 20 de Agosto de 2015, en la casa de ejercicios Manresa Loyola. Agradecemos la calurosa acogida de parte de los compañeros jesuitas de la Sección Dominicana de la Provincia de las Antillas , que creó el clima apropiado para nuestra reunión.

Asistieron al Encuentro jesuitas y laicos de 8 de las 12 provincias de nuestra asistencia. Humberto González SJ y Mariano Durand SJ por Argentina – Uruguay, Sergio Montes SJ por Bolivia, Silvia Lenzi y Anselmo Nascimento SJ por Brasil, Enilda Ruíz e Ismael Moreno por Centroamérica, Luz Mery Cortés por Colombia, Rómulo Franco por Perú, Smelin Reyes, José Victoriano SJ, Guillermo Perdomo SJ, Director de Radio Marien y Carla Gautreaux por República Dominicana, Fátima Arévalo y José Martínez De Toda por Venezuela y el Jorge Cela SJ Presidente de la CPAL.

Acompañaron la reunión aportando su experiencia David Pantaleón SJ, Superior de la Sección Dominicana; Daniel Villanueva SJ, Director de Entreculturas; Claudia Ríos, Coordinadora de Comunicaciones de la Federación Internacional de Fe y Alegría; Frederic Fornos SJ, Director Mundial del Apostolado de la Oración; Sabina Barone, encargada del Proyecto de Hospitalidad de la Red de Jesuitas con Migrantes de América Latina y El Caribe; José Feliciano Pérez Sánchez, Radio Santa María; y Javier Vidal SJ, Provincial de las Antillas. Y en la logística, 3 personas: Reinaldo Rivas, Antonio Rodríguez y Milagros Frías de Rodríguez. Les agradecemos el cariño en cada gesto.

Al finalizar el encuentro queremos compartir con nuestros compañeros jesuitas así como con colaboradores y colaboradoras las principales líneas de acción que orientaran el trabajo del Sector en el bienio 2016-2017 y que buscan orientar al comunicación al servicio de las Prioridades del PAC, el fortalecimiento de la Red de Radios, de la Red de Oficinas de comunicación y de la comunicación interna y externa de la CPAL.

En primer lugar, para continuar con el fortalecimiento de la Red RadioSJ se ha acordado impulsar la producción conjunta de una Radio Revista Noticiosa Latinoamericana y Caribeña que se difundirá cada semana por medios digitales y radios comprometidas. También, en coordinación con el Proyecto Panamazónico crear una serie de micro programas orientados promover la conversión ecológica. Se procurará, revisar y actualizar los estatutos de la red y el inventario de las RadioSJ de la CPAL. Finalmente la página www.radiosjlac.org será reestructurada e integrada a un portal abierto a todos los medios de comunicación de la Compañía de Jesús en América Latina y el Caribe.

En segundo lugar, el VII Encuentro fue una excelente oportunidad para un diálogo rico y en profundidad acerca de la situación actual y posibilidades de la Red de Oficinas de Comunicación de las provincias.

Se acordó elaborar un documento con las líneas básicas para el buen funcionamiento de las oficinas, crear un equipo que impulsará el objetivo del Fortalecimiento de la imagen de la identidad “JESUITAS” en dos niveles: construir la imagen de una identidad ignaciana integradora – la “marca jesuitas” que dé sentido alrededor de la misión común y clarificar la imagen de la CPAL como una comunidad en identidad y misión de la que todos formamos parte, no como una superestructura ajena y englobante. Y finalmente hemos hecho la apuesta Fortalecer la formación interpro­vincial en el area de comunicación, al servicio de la misión. Esto incluye elaborar principios y criterios co­munes de formación para las diversas etapas, atendiendo principalmente a la perseverancia vocacional; y, a partir de la experiencia de formación teológica interprovincial, explorar las posibilida­des de una formación interprovincial en otras etapas.

Y en tercer lugar, se buscará el Fortalecimiento del sector Comunicación de la Cpal

Consolidando la estructura organizativa para una mejor coordinación y acciones conjuntas (REDCOMSJ).

Servirá a este propósito crear un directorio de jesuitas y colaboradores involucrados en comunicación, constituir un equipo de trabajo que apoye la coordinación del sector, incrementar la comunicación intersectorial y Consolidar una oficina digital del sector Comunicación. Crear una intranet que permita conjugar la labor pastoral, la importancia de la comunicación y las nuevas tecnologías, especialmente Internet, poniendo al servicio de sus proyectos y de los demás sectores herramientas que permitan utilizar estos medios de una manera práctica, ágil y eficaz.

Agradecemos al Señor por todos los beneficios recibidos, especialmente la confirmación de que la colaboración para la misión es el modo de proceder que permite a la Compañía de Jesús trabajar por el bien más universal.

Ignacio de Loyola y la Colaboración

Por Jorge Cela SJ – Presidente CPAL

A Ignacio de Loyola siempre lo relacionamos con La Compañía de Jesús. Sin embargo, vivió dos terceras partes de su vida como laico. Y todavía lo era cuando comenzó a compartir la experiencia de los Ejercicios Espirituales con sus compañeros y no pensaba aún en el sacerdocio ni en una orden religiosa.

Comenzamos el mes de julio con el Curso de Formadores para la Colaboración en la Misión y lo terminamos con la fiesta de Ignacio de Loyola, por eso el mes parece unir estos temas.

Esa imagen de Ignacio apóstol laico, sin tener en su horizonte la perspectiva de una orden religiosa, formando otros colaboradores laicos para la misión de Cristo, nos es poco familiar. Y no es sólo porque aún no había llegado a ser sacerdote y religioso. Ya de General de la Compañía envía a los jesuitas a formar personas “idóneas para ser apóstoles, y generalmente, aquellas que siendo ayudadas, podrán luego ayudar a otros para gloria de Dios”. Por eso, nos dice el P. Rambla, “tiene la convicción de que el seglar llega a lugares y alcanza resultados no asequibles al sacerdote o a los religiosos. De aquí el interés de atender especialmente a los seglares que manifiestan capacidades y disposiciones para ser verdaderos multiplicadores de la actividad apostólica eclesial”.

Sin duda así fue en la Compañía antes de la supresión. Pensemos cómo hubiera sido posible la labor de las reducciones con un sacerdote y un hermano jesuita solamente en cada reducción, si no hubieran tenido un ejército de colaboradores en la misión educativa, organizativa, evangelizadora.

Esto nos hace conscientes que existe una sola historia de salvación, la historia de la humanidad, en la que Dios nos salva. No son dos historias, sino una sola, que se construye con el aporte de todo el pueblo que avanza en la historia buscando su salvación. Esta conciencia ayudó a los padres reunidos en el Concilio Vaticano II a proponer una acción no eclesiocéntrica, y por lo tanto, no clerical. A recuperar el valor del sacerdocio bautismal que nos hace a todos y todas colaboradores en esta acción salvífica en la historia.

Por eso el Padre Kolvenbach nos invitaba a que “cuando recemos juntos por las vocaciones a la Compañía, recemos especialmente para que Dios prepare y llame a este servicio a jóvenes que formen parte de la Iglesia de los laicos” y no sólo de la Compañía de Jesús.

Y así, al pensar en la formación para la misión de la Compañía, no podemos pensar sólo en la formación de jesuitas, sino en toda la variedad de colaboradores en la misión de Cristo según la espiritualidad y carisma de Ignacio de Loyola. Esta perspectiva debe entrar en nuestra planificación y presupuestos.

Y cuando pensamos y oramos por el cuerpo de la Compañía deberíamos ampliar nuestra visión y situarlo en ese cuerpo más amplio de colaboradores en la misión según la espiritualidad ignaciana, que se constituye como un nuevo sujeto apostólico que no se confunde con el cuerpo de la Compañía, pero que es indispensable para concebir y realizar nuestra misión.

Fuente: www.cpalsj.org

Encuentro Nacional de CVX

Los días 15 y 16 de Agosto, se celebrará en Corriente el Encuentro Nacional de CVX, donde se congregarán miembros de las Comunidades de Vida de todo el país.

Mensaje a los asistentes

Lo primero, recordar que esta vez, el encuentro nacional no es en Asamblea para discernir comunitariamente prioridades, sin embargo, es importante preparar el corazón en comunidad para compartir la vida.

¿Cómo hacerlo?

• Recogiendo, en la oración de estas semanas, los regalos de la espiritualidad ignaciana en nuestra historia y nuestro presente y el modo particular en que jóvenes y familia son para cada uno y nuestras comunidades, fronteras de misión.

• Releyendo algunos documentos importantes: el documento final de nuestra Asamblea Nacional 2015, El lenguaje de la sabiduría para las fronteras, Desafíos para la misión CVX, Carta No. 2 del presidente a la comunidad mundial CVX 2015.

Como planteamos en la invitación al Encuentro, esperamos que sea un tiempo para profundizar en nuestra identidad y para dar nuevos pasos en el camino que estamos haciendo como CVX argentina, LA y mundial.

Oración, lectura, reflexión, todas compartidas con la comunidad y, por último, llevar algo propio de su región para compartir.

Carta No. 2 del presidente a la comunidad mundial CVX. 2015

(Fragmento)

«Pero, ¿no les da la impresión de que falta algo muy importante? Pues sí, esta “rosa de los vientos” o “rueda” no tiene razón de ser o existir sin el viento que es la fuente de vida para su movimiento. Toda su hermosa identidad no vale de nada sin ese soplo que le da vida. Ese viento es para la CVX el Espíritu de Dios que mediante toda la comunidad y los diversos contextos, y en todo el mundo donde estamos, se nos revela y nos llama a servir en esta misión. Somos instrumento de ese viento de vida, y nos sostenemos en la “misión de Dios”. ¡Qué bella experiencia sabernos en las manos de Dios, de su Espíritu, y tras el itinerario de Cristo, de esta manera!

Invitamos a toda la comunidad mundial a sentirnos unidos por esta imagen, siempre perfectible, pero la que esperamos que todos puedan utilizar como referencia, y a la que invitamos que todos contribuyamos para hacer realidad como verdadero Cuerpo. Un pedido muy importante: ¡No se sientan demasiado abrumados por tantas cosas dentro de esta imagen! Una tentación es que nos parezca tanto, que podríamos terminar congelados o inmóviles, y volviendo a lo que ya estábamos haciendo sin tomar en cuenta esta “rosa” o “rueda”. Somos una comunidad de miles de mujeres y hombres comprometidos con esta misión en todo el mundo, así que esta caminata la iremos compartiendo según los dones y capacidades de esta gran diversidad de miembros. Además, este es un camino que lleva 450 años (de hecho, más de 2000), y delante de nosotros hay siglos para seguir caminando, así que iremos paulatinamente, cada quien haciendo lo que le toca según los distintos tiempos, lugares y personas. Y además, ¿qué creen? ¡Dios lleva toda la iniciativa!, así que nosotros haremos lo que podamos con nuestras limitaciones, pero también con todo el corazón y convicción; y Él hará maravillas con nuestras fragilidades al servicio del reino

Invitación al Encuentro Nacional de Manos Abiertas

«Por otro lado es cierto (y uno lo vive así), que normalmente el corazón lo mete sin reservas en la obra en la que pertenece. Pero, también es bueno recordar que formamos parte de una familia, de un movimiento que va más allá de mi obra, que va más allá de mi gente, que va más allá de mi ciudad. 

Un movimiento y una familia a la cual pertenecemos y que es más amplia que ‘lo nuestro’. «

Con estas palabras, el P. Ángel Rossi convoca a los voluntarios de la Fundación Manos Abiertas a encontrarse en la edición 2015 del ENMA (Encuentro Nacional de Manos Abiertas), que será en San Juan, los días 14, 15 y 16 de Agosto.

Ver Vídeo Invitación

Taller del Plan de Formación Común – CPAL

Por María José Casiraghi

“No sois colaboradores en la Misión de la Compañía, sois colaboradores

con los jesuitas en la misión de Cristo, que es siempre más grande”

“En esta perspectiva, Misión quiere decir envío de parte del Señor cuya

aceptación supone ponerse en manos de Dios y compromete a toda la persona”

“Compartir la Misión no es cogestionar tareas ni repartir funciones, es compartir una herencia espiritual y participar en una conciencia común de servir la utopía del evangelio”.

P. Adolfo Nicolás sj, Loyola, 2011

 

Una de las prioridades del Proyecto Apostólico Común (PAC) de la CPAL (Conferencia de Provinciales en América Latina) es el Fortalecimiento del cuerpo apostólico y colaboración en la misión. En el entendido de que todos los cristianos, religiosos y laicos, somos colaboradores en la Misión de Cristo cada uno desde su vocación específica, se nos presentan desafíos tanto en el trabajo compartido como en la formación. Desde la CPAL se nos motivó a profundizar en este último ámbito.

Un equipo de trabajo (el Sector de Colaboración de la CPAL) compuesto por jesuitas y laicos se encargó de recopilar diferentes experiencias formativas llevadas adelante en las distintas Provincias de Latinoamérica y España, y en base a esto se generó un Plan de Formación para la Colaboración en la Misión pensado para tres niveles.

1) Formación en Identidad Ignaciana. El nivel más básico o inicial. En base a dos posibles itinerarios disponibles.

2) Formación Común para Crecer en la Fe y el Servicio: “El Plan busca dar al participante la oportunidad de profundizar en su vida, en las siguientes dimensiones: crecimiento personal y liderazgo, espiritualidad ignaciana, compromiso apostólico desde la Fe y la Justicia, y trabajo colaborativo y vida comunitaria, estableciendo para ello procesos o itinerarios de formación que consideran diversos niveles de profundización y realidades sectoriales.” (Plan de formación para la colaboración en la misión, CPAL, 2015).

3) Profundizaciones Opcionales. En este momento se ofrecen dos posibles espacios: la Formación Teológica Magis (llevado adelante por CVX); y el Diplomado en Gerencia Social Ignaciana, un diplomado virtual que cuenta con el respaldo de CPAL y universidades de la AUSJAL (Asociación de Universidades confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina).

Entre los días 27 de junio y 3 de julio se llevó adelante el Lanzamiento Oficial del Plan y se realizó un Seminario – Taller de capacitación para responsables, coordinadores y tutores locales. Nos reunimos allí alrededor de cuarenta representantes laicos y jesuitas de trece países de América Latina con el propósito de conocer más a fondo los planes de formación, hacerlos experiencia y pensar juntos la forma de motivar a nuestras provincias para llevarlos adelante. Se nos puso a disposición una caja de herramientas para que laicos y jesuitas podamos crecer en la formación para la colaboración.

Fue una semana de trabajo intenso signado por el compartir generoso y el intercambio de ideas y opiniones. Todos hemos salido enriquecidos por las diferencias que se presentan en cada una de nuestras historias y recorridos personales y las de nuestros países de origen, y a la vez fortalecidos por una identidad que nos congrega.

Hago mías las palabras de uno de los participantes del encuentro: “Recuerdo con gozo los rostros y participaciones de cada uno de ustedes, denotando vivencias comprometidas, historias sagradas matizadas por el compromiso, la fogosidad, el silencio, la juventud, la sabiduría, que los han llevado a tomar posiciones aguerridas en pos de ideales, desde el siempre presente amor de Dios, aun cuando en algún momento pudimos haberle dicho adiós a Dios, pero sobre todo desde el compromiso, de participar, de servir, de colaborar con el proyecto de Dios, Missio Dei, allí donde Él quisiera ser encontrado y servido.”

Ahora nos toca continuar la tarea, teniendo en cuenta que el plan no es un fin en sí mismo sino una herramienta para crecer en la colaboración, tenemos ahora que hacer el esfuerzo por contextualizar la propuesta realizada por la CPAL a la realidad y necesidades de nuestras provincias.

“Contemplativos en la acción, magis e indiferencia, confianza en Dios pero obrando desde nuestra finitud, son la armas que tenemos para seguir adelante, para continuar a Jesús, haciendo nuestras sus actitudes y sentimientos para con nuestros hermanos, recordando que las tareas particulares de cada uno de nuestros roles son de cada uno, pero la misión universal es de todos los que compartimos la espiritualidad ignaciana.” (Jorge Cela sj)

 

El Papa recordará en Bolivia al misionero y jesuita español Luis Espinal

Este 8 de julio, coincidiendo con su visita a Bolivia, está previsto que, en el desplazamiento desde el aeropuerto de El Alto hasta el arzobispado de La Paz, el Papa Francisco se detenga unos minutos para orar cerca del lugar donde fue encontrado, hace 25 años, el cadáver del jesuita español Luis Espinal, asesinado en Bolivia por su compromiso con la justicia y los derechos humanos. Según informa la Compañía de Jesús, con este gesto, el Papa nos invita a recordar la figura de Espinal y, especialmente, a recoger su legado de defensa de los más desfavorecidos.

Era el 21 de marzo de 1980 por la noche, en Bolivia, y el jesuita catalán Luis Espinal salía del cine. Unos desconocidos le obligaron a entrar en un jeep. Espinal fue torturado y asesinado.

Luis Espinal Camps había nacido en Sant Fruitós de Bages, cerca de Manresa, hijo de una familia trabajadora tradicional y cristiana. Era el 4 de febrero de 1932. Cuando tenía sólo 4 años estalló la guerra civil española, que marcó su infancia. Uno de sus hermanos mayores murió fusilado. El 29 de julio de 1962, Luis Espinal se ordenó sacerdote en Sant Cugat. En esos momentos, la Iglesia estaba viviendo cambios fundamentales. Muere Pío XII, y llega Juan XXIII con el Concilio Vaticano II y Espinal se siente entusiasmado por las perspectivas abiertas por el Concilio.

En 1964 parte hacia Bérgamo, Italia, para estudiar Periodismo Audiovisual con la especialización de cine para la televisión. A su regreso a Cataluña hace crítica cinematográfica, trabaja en el guión y montaje de una película y empieza a trabajar en Televisión Española, en el programa “Cuestión Urgente”, con el sacerdote Martínez Roura. Abordaban temas de implicación social, como la inmigración, el alcoholismo, la prostitución, las drogas o la delincuencia. El programa obtiene un gran éxito. En el año 1967 la censura prohíbe un programa donde aparecen las viviendas miserables de los barrios marginales de Barcelona y una entrevista con Alfonso Carlos Comín. Espinal dimite.

En estos momentos pasa por Barcelona el obispo boliviano Genaro Prata, encargado de los medios de comunicación de la Conferencia Episcopal Boliviana, y lo invita a ir a Bolivia. En 1968, Luis Espinal llega a Bolivia, un país con una gran riqueza humana y material, pero que se encuentra entre los más pobres de América Latina. Desde 1968 hasta su muerte, en 1980, Espinal vive en Bolivia una época de terribles dictaduras, represión, fusilamientos y violaciones de los derechos humanos.

Allí se convierte en Lucho, como le llaman en Bolivia, y ejerciendo su trabajo como periodista y crítico de cine, trabaja al servicio del pueblo boliviano, denunciando la dramática situación que se está viviendo, la represión militar y las consecuencias del narcotráfico. Su voz se hizo incómoda para muchos. Tres días después de su martirio, en El Salvador, era asesinado también el arzobispo Oscar Romero.

Ya en Bolivia, su compromiso con los más desfavorecidos y con la lucha por la justicia, lo llevó, como él mismo decía, a “gastar la vida por los demás”.

El compromiso de Luis Espinal por la defensa de la justicia y de los pobres, desde la fe cristiana está en la línea de la misión de la Compañía de Jesús tal y como se definió en la Congregación General 32. Desde ese momento y hasta la actualidad, más de 50 jesuitas, entre ellos Espinal, han dado su vida justamente por defender una fe ligada a la justicia.

El Reloj de la Familia en Montevideo

El pasado domingo, 28 de Junio, en Montevideo, se llevó a cabo un taller para matrimonios titulado ‘La Hora de la Familia’.

A lo largo del mismo se dieron momentos de conferencias, trabajo individual y grupal, y también de celebración y compartir gratuito.

La propuesta, que se encuentra también en Argentina, Colombia, Chile, Ecuador y Perú; fue organizada por CVX Uruguay y dictada por Fernando Vidal y colaboradores.

Si quieres saber más sobre la propuesta haz click aquí.