Sagrado Corazón de Jesús mosaico Curia General sj

La Compañía de Jesús y el Corazón de Cristo

La Compañía de Jesús no puede existir si su corazón no está en sintonía con el corazón de Jesús. Somos un grupo humano “con corazón”, es decir, sensible, capaz de ser movido y agitado por diferentes vientos. Somos un cuerpo llamado a discernir los sentimientos que nos habitan y seguir al Espíritu Santo, que nos mueve a través de ellos. Poner y mantener el corazón de la Compañía en sintonía con el Corazón de Jesús es la prioridad que fundamenta y alimenta nuestra vida-misión.

[…] A través del corazón de Jesús se nos revela el verdadero y único rostro de Dios. El Dios amor que es todo ternura, y como lo experimentamos en su infinita misericordia para con los seres humanos.

El corazón de Jesús es un corazón atravesado por la lanza del soldado, instrumento de los poderes terrenales que han pretendido, y siguen pretendiendo, distorsionar el rostro amoroso, tierno y misericordioso del Dios creador de toda vida. […]

Renovar la consagración del cuerpo de la Compañía al corazón de Jesús significa ponernos de rodillas ante el Padre. […] Es abrir el corazón de este cuerpo universal de la Compañía para que Dios Padre nos conceda que su Espíritu nos fortalezca interiormente y así Cristo habite, por la fe, en nuestros corazones y en el corazón de la Compañía.

Allí encontramos la fuente de nuestro carisma por el cual podemos ser arraigados y cimentados en el amor. Más aún, podremos comprender con todo el pueblo de Dios, la anchura y la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo, y experimentar ese amor que sobrepasa todo conocimiento humano, para que así queden ustedes colmados con la plenitud misma de Dios. […]

El carisma de la Compañía de Jesús no es para ella misma sino para colaborar en la misión redentora, reconciliadora, de Jesús en la historia. Es un carisma para contribuir al cuerpo de Cristo que es la Iglesia llamada a predicar la Buena Noticia a toda la humanidad. San Pablo lo expresa con gran simplicidad y profundidad: “A mí, el más insignificante de todos los fieles, se me ha dado la gracia de anunciar a los paganos la incalculable riqueza que hay en Cristo, y dar a conocer a todos cómo va cumpliéndose este designio de salvación, oculto desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo.”

El cuerpo universal de la Compañía, consagrado al corazón de Jesús, en el siglo XXI ha sido también enviado, con otros en una misión de reconciliación y justicia. Las Preferencias Apostólicas Universales orientan el modo concreto como hemos sido enviados por el Papa Francisco a vivir y realizar esta misión en este momento de la historia humana. Esta semana hemos puesto delante de nuestros ojos la magnitud del desequilibrio ecológico que afecta nuestro planeta, los inmensos riesgos que representa para la humanidad, especialmente para los pobres, y la emergencia de atender el cuidado de la casa común, que parte de sentirlo en el corazón del cuerpo apostólico y abrirnos a la conversión de nuestro estilo de vida-misión en todos sus niveles.

El corazón de Jesús, atravesado por la lanza, está deseoso de bañarnos con su sangre y agua. Que la participación en esta eucaristía aumente nuestro deseo de recibir la gracia que se nos ofrece, fortalezca nuestro arraigo en el Señor y nos mueva a la creatividad apostólica en colaboración al cuidado de la Casa Común.

7 de junio de 2024

Texto adaptado de la homilía del Padre General en la fiesta del Sagrado Corazón 2024

 

Optar por lo mínimo en los procesos sinodales (cf. Hch 15,28)

La pregunta que nos interpela en este tiempo entre la Asamblea Sinodal 2023 y la Asamblea Sinodal 2024 es cómo ser una Iglesia sinodal en misión. Es una pregunta teológico-pastoral que supone que estemos atentos a lo que el Espíritu está queriendo decirnos. No somos la primera generación que está ante este desafío. La historia de la Iglesia es testigo de que somos parte de un Pueblo de Dios que entre luces y sombras percibe, comprende y comunica de manera renovada la Buena Noticia de Jesús en cada tiempo y lugar (cf. GS 44).

 

Benedicto XVI supo ponderar que el Concilio Vaticano II fue un hito en este camino. Y con el objeto de favorecer que la Iglesia abandonara un conflicto de interpretaciones que se asemejaba a una batalla naval entre defensores de rupturas y continuidades, indicó como brújula la necesidad de comprender lo que había acontecido como una verdadera reforma, un conjunto de continuidad y discontinuidad en diferentes niveles. Al respecto, decía: “…las decisiones de fondo pueden seguir siendo válidas, mientras que las formas de su aplicación a contextos nuevos pueden cambiar” (Benedicto XVI, mensaje a la Curia del 22 de diciembre 2012).

 

Esto no es nuevo. Algo similar relata el Nuevo Testamento acerca de lo acontecido en el Concilio de Jerusalén. Visto desde la perspectiva de su aplicación, se dio un gran giro. Tengamos en cuenta que, para expresarlo de manera sencilla, lo que se decidió en aquella oportunidad fue que ya no era necesario ser judío para ser cristiano. Un verdadero salto hacia adelante que suscitaba muchos resquemores en aquellos seguidores de Cristo que sí lo eran y que, quizás, lo hayan experimentado como ruptura. La justificación de semejante decisión está en las palabras de Pedro: “el Espíritu Santo, y nosotros mismos, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables” (Hch 15,28). Es decir que, en vistas a la catolicidad de la tarea evangelizadora, se retoman de la tradición sólo aquellos aspectos que se consideran necesarios a la luz del evangelio, reduciendo aquellas exigencias que no permiten una experiencia cristiana de acogida.

 

Discernimiento sinodal

No imponer más cargas que las necesarias puede comprenderse como una opción por los mínimos como criterio de discernimiento sinodal. Quizás resuene en algunos como una alternativa que no está a la altura del Evangelio. Sin embargo, a mi parecer, expresa cabalmente la experiencia de Dios que Jesús se empeñó por transmitirnos: Dios es una comunidad de amor: Dios es Abba que sale al encuentro del hijo que regresa (cf. Lc 15, 11-32); es Jesús amigo sentado a la mesa con publicanos y pecadores (cf. Mc 2,16); es Espíritu que no hace acepción de personas (cf. Hch 10.34).

 

La comunidad reunida en Jerusalén fue movida por el Espíritu a reconocer y aceptar que había otras formas de ser cristianos, distintas a su propia experiencia vital. Hoy, estamos desafiados a dar un paso semejante, en especial para dejar que las nuevas generaciones expresen como están viviendo y comprendiendo el seguimiento de Jesús hoy. Así lo expresó Francisco a los jóvenes cuando en la XXXVII Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa 2023 exclamó: ¡en la Iglesia hay lugar para todos! ¡Para todos! (Francisco, Discurso del Santo Padre, 3.08.23).

@vidanuevadigital

t.ly/q4NND

POR LOS QUE HUYEN DE SU PAÍS – EL VIDEO DEL PAPA

Queridos hermanos y hermanas, quisiera que en este mes oremos por los que huyen de su país.

Al drama que viven las personas forzadas a abandonar su tierra huyendo de guerras o de la pobreza, se une muchas veces el sentimiento de desarraigo, de no saber a dónde se pertenece.

Además, en algunos países de llegada, los migrantes son vistos con alarma, con miedo.

Aparece entonces el fantasma de los muros: muros en la tierra que separan a las familias y muros en el corazón.

Los cristianos no podemos compartir esta mentalidad. El que acoge a un migrante, acoge a Cristo.

Debemos promover una cultura social y política que proteja los derechos y la dignidad del migrante. Y que los promueva en sus posibilidades de desarrollo. Y que los integre.

A un migrante hay que acompañarlo, promoverlo e integrarlo.

Oremos para que los migrantes que huyen de las guerras o del hambre, obligados a viajes llenos de peligro y violencia, encuentren aceptación y nuevas oportunidades en la vida.

 

Papa Francisco – Junio 2024

El «retrato» de Jesús en el Evangelio de Marcos

Si nos preguntamos: «¿Nos dan a conocer los Evangelios la “historia” de Jesús, es decir, lo que “históricamente” dijo e hizo, en definitiva, lo que fue en la realidad histórica de su tiempo?», la respuesta que podemos dar es ésta: los Evangelios – que son prácticamente la única fuente de nuestro conocimiento de Jesús – no son una «vida de Jesús» en el sentido que atribuimos a esa expresión.

 

Sin duda, la investigación histórico-crítica llevada a cabo sobre los Evangelios durante unos tres siglos, aunque en medio de posturas no sólo enfrentadas sino también contradictorias, ha conducido a algunas conclusiones comúnmente aceptadas sobre la figura histórica de Jesús:

  • a) Jesús era originario de Galilea y de la ciudad de Nazaret;
  • b) hacia los 30 años, fue bautizado por Juan el Bautista;
  • c) tras su bautismo, se dedicó a predicar la inminente llegada del «reino» de Dios;
  • d) reunió a su alrededor a discípulos, entre los que formó un grupo particular (los «Doce»);
  • e) junto a la predicación del reino de Dios, desarrolló una actividad taumatúrgica, realizando curaciones y exorcismos;
  • f) se atribuyó autoridad absoluta sobre la Ley, lo que le llevó a un radical desacuerdo con las autoridades religiosas judías y a su muerte violenta en la cruz, infligida por el prefecto romano Poncio Pilato;
  • g) tras su muerte, sus discípulos afirmaron haberle visto vivo y predicaron que era el Mesías, el Hijo de Dios y el Salvador de la humanidad. Así nació, dentro del judaísmo, la «secta de los nazarenos» (Hch 24,5), que más tarde se separó del judaísmo y se convirtió en el cristianismo.

 

Estos hechos históricamente seguros sobre la «historia» de Jesús son ciertamente de gran importancia, pero nos dicen muy poco sobre su persona, su predicación, las obras que realizó, y ciertamente no satisfacen nuestra necesidad de un conocimiento más profundo y seguro de un personaje como Jesús de Nazaret, que tuvo un peso tan grande en la historia de la humanidad. Por otra parte, «el verdadero Jesús histórico escapa a nuestra mirada y ya no se nos hace perceptible a través de la investigación historiográfica crítica.

 

Lo que resulta en la investigación montada con gran instrumentación metodológica es una construcción que se ajusta a modos de proceder de uso corriente en la ciencia histórica, pero que resultan totalmente inadecuados en el caso de una figura tan insólita como Jesús de Nazaret, que sólo puede ser aprehendido en la fe»…

 

Giuseppe De Rosa

@laciviltacattolica

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https://www.laciviltacattolica.es/2024/05/24/el-retrato-de-jesus-en-el-evangelio-de-marcos/

CONFERENCIA CIS 2025: LAS CONSTITUCIONES EN LA VIDA DE LOS JESUITAS HOY

La Curia General de la Compañía de Jesús en Roma ha anunciado el tema de la edición 2025 de la Conferencia CIS: Las Constituciones en la vida de la Compañía de Jesús. El evento tendrá lugar en la Ciudad Eterna del 23 al 25 de junio de 2025, e irá seguido de un taller sobre el Discernimiento “en común” del 25 al 27 de junio, con capacidad limitada. Cada edición de la Conferencia CIS se centra en un aspecto de la herencia de la espiritualidad ignaciana.

 

Tras el éxito del evento de 2023 sobre la Fórmula del Instituto, el Secretariado para el Servicio de la Fe ha anunciado que la conferencia del próximo año se centrará en otro documento fundacional de la Compañía de Jesús y su significado y expresión en la vida y trabajo de los jesuitas de hoy.

 

El Secretario, P. James Hanvey, sostiene que “las Constituciones son más que una serie de instrucciones para la vida y las obras apostólicas de los jesuitas – se insertan y trabajan desde el horizonte de los Ejercicios, y aunque pueden abordar en detalle estructuras organizativas, siempre lo hacen con una orientación hacia Dios y la acción de Dios en las vidas de las personas y en la historia”.

 

Al organizar la Conferencia, quiere animar a los jesuitas a reflexionar sobre si estos documentos siguen hablando e inspirando a la Compañía de Jesús. El evento pretende ser también una oportunidad para explorar las Constituciones como valioso recurso para la renovación de la Compañía. Más aún, los organizadores subrayan que “la Conferencia será de particular interés para quienes participan en la formación de los jesuitas y para cualquiera que esté implicado en la misión de la Compañía”.

 

Por esta razón, se espera que los colaboradores y compañeros en la misión y aquellos que estudian el carisma de la Compañía se sientan animados a asistir. Los idiomas de este evento serán español e inglés.

 

La Conferencia irá seguida de un taller sobre el discernimiento en común, una práctica que se ha introducido cada vez más en la vida de la Iglesia a través del desarrollo de la sinodalidad bajo el liderazgo del Papa Francisco. Este taller explorará la teología, la teoría y la práctica del discernimiento en común, y estará dirigido por dos jesuitas: Franck Janin y José de Pablo. El idioma de este evento será el inglés.

 

Una lista detallada de los temas y áreas de reflexión de la Conferencia y del Taller, así como todos los detalles logísticos y la posibilidad de inscribirse, se puede encontrar en www.jesuit.events/cis2025

@jesuitsglobal

t.ly/GdXSs

“EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO”

Se nos bautizó, tal como Jesús había indicado a sus discípulos instantes antes de la Ascensión y nos recuerda el evangelio de este domingo, “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Eso no es simplemente una fórmula, sino que es, sobre todo, una propuesta de vida. Nuestro bautismo es un compromiso, que renovamos solemnemente al menos en la Vigilia Pascual de cada año, de vivir “en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”. La fe en la Trinidad y el bautismo recibido en esa fe afecta a toda nuestra vida, de una manera mucho más concreta de lo que muchas veces podamos pensar. Os propongo reflexionar sobre ello.

“Vivir en el nombre del Padre”: ¿qué es, ¿qué significa, ¿cómo se concreta eso? Afirmar a Dios como Padre es afirmar que Alguien nos ha dado la vida con inmenso amor y que alguien cuida de nosotros todos los días de nuestra vida, desde que somos concebidos e incluso después de nuestra muerte temporal. Y hay dos respuestas a ese Dios Padre, las respuestas humanas a cualquier padre bueno: el agradecimiento y la confianza. Agradecimiento por la vida recibida y por su cuidado y cercanía. Confianza plena, más allá de las circunstancias concretas del día a día: el niño pequeño necesita ser acariciado cada día; a medida que nos hacemos adultos nos basta saber que Él está.

“Vivir en el nombre del Hijo”: de ese Hijo que se encarnó y vivió en este mundo, cuyo evangelio conocemos y leemos, que pasó haciendo el bien, con especial cariño a los más pequeños y desvalidos. Un Hijo que convocó a su alrededor discípulos y que nos ha elegido también a nosotros, gratuitamente, y no debido a nuestros posibles méritos. Hay dos respuestas al Hijo que nos ha manifestado el amor del Padre: el seguimiento y la misión. Nos invita a seguirle, a caminar tras Él y al modo de Él por la vida y para ello necesitamos estar cerca, orar para no perderle de vista, participar de su mesa. Pero también nos envía a anunciar lo que Él anunció y a continuar el bien que Él comenzó.

“Vivir en el nombre del Espíritu Santo”: porque el Hijo ascendió, pero no nos dejó solos ni desvalidos; nos envió el don, la luz y la fuerza de su Espíritu. Espíritu que nos capacita para amar como Él amó, para sentir como Él sintió, para transformar como Él transformó. “Vivir en el nombre del Espíritu Santo” supone muchas cosas, pero hoy quiero subrayar sólo dos. Vivir en libertad: ser libres y liberar de todo aquello que esclaviza a la persona humana. Vivir en fraternidad y comunión: construyendo comunión más allá de la humana diversidad de lenguas, culturas, sensibilidades y búsquedas.

Darío Mollá, SJ

@centroarrupevalencia

Mesa dela comunidad parroquial en fiesta al aire libre

La parroquia y nuestro Dios Trino

El Domingo de la Santísima Trinidad debería ser el día de las comunidades cristianas. El verdadero sacramento y signo de este misterio trinitario debe serlo la iglesia en su conjunto. La reciente noticia de la comunidad contemplativa de las clarisas en Burgos no deja de ser el mayor anti signo de lo que es realmente la espiritualidad de lo trinitario. Allí donde hay un signo de comunidad y de unidad, allí está el Dios trinitario…donde hay dos o tres reunidos en mi nombre allí estoy yo en medio de ellos. Donde hay separación y división ahí está el espíritu del mal.

 

Así lo recoge el Evangelio de Mateo (28,16-20): “En aquel tiempo, los Once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo»”.

 

Trinidad y comunidad

Por los concilios de Toledo se decía con acierto y gracia que creemos en un solo Dios, pero no en un Dios Solitario. La realidad económica de la Trinidad revelada a lo largo de la historia de la salvación nos muestra el sentido comunitario de lo divino. La relación del Padre con el Hijo desde el Espíritu nos adentra en el misterio del amor divino, en sus realidades personales con esa comunicación de amor que les hace uno y únicos.

La realidad creada está llamada a ser insertada en ese amor trinitario. El proceso cristológico que sustenta la eclesiología es de ese orden de amor fraterno y trascendente, la Iglesia es y existe para la fraternidad universal como horizonte último en el que todo será en Cristo, unificado y glorificado.

 

Iglesia y Trinidad, comunidades oasis

La Iglesia no tiene otro fundamento y fuente en la que beber que no sea la Trinidad. Ella es fruto de esa relación trinitaria y está llamada a ser y vivir en relación con ella y como ella. Sacramento de la unidad de Dios y de la unidad de Dios con los hombres. Fundada en Cristo, es alimentada por su Espíritu resucitado, para llevar a los hijos de Dios al encuentro con el Padre. Nada puede hacer por su cuenta, todo ha de hacerlo como el Padre en el Hijo por el Espíritu Santo. Estas verdades teológicas se plasman en la construcción de comunidades de vida donde la fraternidad, el perdón, la justicia y la paz estén presentes.

 

La dimensión eclesial de nuestra fe pasa por la vivencia de la comunidad en lo singular y concreto de los espacios propios en los que vamos proyectando nuestras vidas y conociendo a Jesucristo junto a los hermanos. Según nos vamos adentrando en la vivencia de la fe surgen en nosotros los deseos de construir espacios fraternos que sean verdaderos oasis para la sed del mundo y el cansancio de la historia.

 

Las comunidades cristianas, alimentadas por el Padre, han de ser fiel a sus deseos de salvación, lugares donde puedan llegar los sedientos, los cansados del camino, los agobiados, los tristes para encontrar en los hermanos el descanso, la paz, la alegría, el agua de la vida. En ellas se ha de ofrecer el verdadero conocimiento de Jesucristo que lleva a la comunión con él, provocando el deseo de seguirle y tener sus mismos sentimientos de amor y servicio a la comunidad.

 

En la comunidad experimentaremos cómo el Espíritu se derrama en nuestros corazones para liberarnos de los miedos y darnos la fuerza necesaria para liberar, desatar, perdonar, curar, levantar. No se trata de heroicidades conseguidas con nuestra voluntad, sino de apertura a la acción del Espíritu de Jesús que actúa en nuestra debilidad y más allá de nuestros pecados para que otros muchos puedan salvarse. Hoy se nos pide volver a nuestra fuente y nuestra raíz la Trinidad, su comunidad y amor fundante.

 

La parroquia del porche: nuestro lugar y signo trinitario

Recientemente celebramos a bombo y platillo, cuando nos dejó la pandemia, ese número de cumpleaños que invita a pararse y reflexionar, para alabar y dar gloria a Dios. Nuestra parroquia de Guadalupe cumplía sus primeros 25 años. En realidad, nada comparado con lo que es la historia de la Iglesia, sus dos milenios, pero también es verdad que la Iglesia no sería lo que es sin esa multitud tan concreta de comunidades eclesiales parroquiales. Las comunidades cristianas como sacramento de la eclesialidad que ha de ser sacramento de la unidad de los hombres entre sí y de éstos con Dios. Pero al hilo de la Trinidad y su celebración os quiero hablar de una realidad simbólica que ha sido el porche, así lo pensábamos cuando lo inauguramos…

 

En la parroquia estrenamos por aquellos años un porche que acababa de ser construido, junto a unas escaleras nuevas para que no hubiera peligro en el salón de arriba, era algo que nos exigían legalmente. Pero la idea del porche nacía de otros planteamientos. La parroquia está ahí desde hace unos cuantos, de años, se hizo una primera parte de un proyecto más ambicioso y se habilitó el salón de actos como templo, la idea era hacerlo cuando se pudiera; sin embargo, ha sido más urgente hacer el porche que un templo nuevo. La razón fundamental es que queremos que sea una parroquia de acogida y de encuentro, nos faltaba un espacio en el que detenernos, saludarnos tranquilamente, en el que jugaran los niños cuando vienen a catequesis, donde se pudiera estar por estar, y sobre todo donde pudiéramos celebrar cosas de vida y fiesta.

 

De alguna manera, entendiéndolo bien, se imponía pasar del Dios del Templo al Dios del porche, al servicio de la comunidad, así que ahora tenemos un templo digno, pero un porche casi de lujo en su pobreza y en su sencillez, esto parece más casa amplia de la comunidad parroquial, en la que templo, salones y salas, amén de porche, junto al patio se conjuntan en esa armonía de hogar y taller en el calor y en la luz de la comunidad heterogénea, abierta y luminosa.

 

En ese porche hemos vivido momentos de comunión y compartir que quedarán grabados en los corazones de niños, jóvenes, adultos, abuelos, asociaciones, instituciones que rodean a la parroquia de cuidado de personas con dificultades y necesidades especiales.  Cuántas veces hemos bailado, rezado, comido, cantado, convivido…qué gozo la algarabía de los encuentros y de los aperitivos, de las celebraciones pasando de la misa a la mesa. Recuerdo como anécdota como mi madre imposibilitada, cuando le decía que hoy iría a la historia del aperitivo – el día que se inauguraba y bendecía el porche- , me dijo con su voz apagada: “Muy bien hijo… porque no es lo que se come es lo que se vive y se disfruta en ese relacionarse con los otros”. Allí estaba el espíritu de una parroquia que se está haciendo y va avanzando con alegría, con aquellos que la comenzaron desde lo poco, siendo grano de mostaza, junto a todos los que ya se van agregando y vienen a anidar a sus ramas. Un proceso de vida comunitario que es ilusionante.

 

¡’Viva el porche de la parroquia de Guadalupe’! ¡Viva esta forma de bendecirlo Viva el Dios que lo habita en la intemperie!. Alabado sea el Dios trinitario que nos ha hecho a su imagen.

 

Siguen llegando personas que buscan espacio comunitario parroquial, yo me acuerdo de ellos y sus deseos de participar, al celebrar la fiesta de la trinidad como signo de la dimensión comunitaria de lo divino y de la fe. Bienvenidos y ojalá la comunidad sepa acogeros y daros el lugar y la vida que buscáis para vuestros hijos y para vosotros.

 

José Moreno Losada

@vidanuevadigital

Mesa Migrantes en Jornadas de la UCC mayo 2024. Julio Villavicencio

SJM en Jornada Agendas, Alianzas y Cooperación Internacional

El pasado martes 14 de mayo, en el auditorio Diego de Torres S.J. de la Universidad Católica de Córdoba, se llevó a cabo una significativa jornada que subrayó la relevancia del trabajo conjunto en el mundo contemporáneo. Este evento destacó la articulación de actores, la participación en redes, la solidaridad, las alianzas y los mecanismos inclusivos como fundamentos esenciales de la cooperación.

 

En este contexto, el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) fue invitado a participar en la mesa de debate titulada «Las migraciones, sus dimensiones, impactos y desafíos». Durante nuestra intervención, expusimos la perspectiva sobre la migración y el refugio desde la Compañía de Jesús y la Iglesia, resaltando la necesidad de la cooperación internacional, la incidencia y los acuerdos para abordar estos temas de manera efectiva.

 

Recordamos también los diferentes tipos de migración e hicimos hincapié en la migración forzada que acompañamos especialmente desde el SJM ARU. Ahí las personas individuales y las familias como grupo, atraviesan los peligros de las salidas, a veces bajo condiciones de persecución o extrema vulnerabilidad. Tránsitos que ponen en peligro la vida y la integridad sexual de las personas y finalmente, la llegada, que nos desafía a buscar soluciones rápidas para acompañar la integración. Esto no podría hacerse sin una red que acompaña a lo largo del Continente, la Red Jesuita con Migrantes.

 

Agradecemos profundamente a la Universidad Católica de Córdoba por la oportunidad de compartir nuestra misión y reforzar los lazos de colaboración que son vitales para enfrentar los desafíos actuales en el ámbito migratorio.

 

La jornada vista por la UCC

 

En el auditorio Diego de Torres S.J. de nuestra Universidad, ubicado en el Edificio Centro, vivimos una gran jornada que resaltó la importancia en el mundo actual del trabajo conjunto, la articulación de actores, la participación en redes, la solidaridad, alianzas y mecanismos inclusivos como base esencial de la cooperación.

 

El encuentro, organizado por nuestra Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, permitió conocer en detalle las actividades y modalidades que llevan a cabo diversos organismos y entidades, permitiendo actualizar conocimiento e indagar sobre las tendencias de agendas y temas de intervención prioritarios.

Más información en www.ucc.edu.ar | YouTube: t.ly/u69ld

Pontificia Universidad Gregoriana frente fachada

PONTIFICIA UNIVERSIDAD GREGORIANA – RECONFIGURADA

El 19 de mayo de 2024, domingo de Pentecostés, finaliza un proceso iniciado por una carta del Papa Francisco – conocida como quirógrafo porque está escrita y firmada de puño y letra por el Papa – en diciembre de 2019. El Santo Padre pidió a la Compañía de Jesús que revisara la organización de tres instituciones académicas de Roma confiadas a la Compañía: la Pontificia Universidad Gregoriana (PUG), el Pontificio Instituto Bíblico (PIB) y el Pontificio Instituto Oriental (PIO). El objetivo estaba claramente establecido: permitir al PIB y al PIO desarrollar su misión específica de manera aún más eficaz.

A partir de ahora, por tanto, los dos institutos estarán tan estrechamente vinculados a la Pontificia Universidad Gregoriana que las tres entidades juntas constituirán una única persona jurídica y pasarán a formar parte de una única unidad académica. Para garantizar los efectos deseados de esta unión, era necesario que la PUG modificara sus propios estatutos y su estructura de funcionamiento. Estos nuevos estatutos – elaborados durante un largo proceso de creación – fueron presentados y aprobados por el Dicasterio para la Cultura y la Educación de la Santa Sede.

La estructura universitaria unificada llevará a cabo las misiones académicas originales de las tres instituciones pontificias. La originalidad de cada una será preservada, garantizada y promovida por la nueva entidad. Los efectos concretos de los cambios estructurales se harán sentir en los diversos sectores de la universidad a partir del inicio del próximo año académico.

Apoyo del Padre General

En una carta a los Superiores Mayores fechada el 17 de mayo, el Padre General expresa su satisfacción por el anuncio de la culminación del proceso de creación de una única universidad mediante la unión del PIO y el PIB en la Gregoriana. Explica: “Este proceso de unificación ha entrado ahora en una nueva fase: la puesta en práctica. Por lo tanto, sigue siendo necesario un compromiso sostenido en los próximos años para realizar lo que el Santo Padre nos pide: una realización aún mejor de las tres misiones pontificias.”

Añade: “Hoy todos vivimos en un contexto histórico muy desafiante. Aquí, en Roma, es indudable la creciente internacionalización de nuestras instituciones y casas romanas. Mientras tanto, la Iglesia y la Compañía de Jesús se enfrentan a los enormes cambios que mencioné en el De Statu Societatis Iesu del año pasado. En este contexto, sería irresponsable permanecer en un cómodo statu quo respecto a nuestras obras romanas. Adaptar nuestras estructuras (reestructuración), promover nuestra calidad académica, abordar los desafíos didácticos y pedagógicos contemporáneos, integrar cuidadosamente los desarrollos teológicos y eclesiológicos contemporáneos en nuestra enseñanza: todo esto es absolutamente necesario para formar a las nuevas generaciones al servicio de la Iglesia Universal en todas partes del mundo. Todos estos puntos de trabajo están bien presentes en nuestra agenda romana y lo estarán también en los años venideros.”

Tras exponer las necesidades relativas a profesores y estudiantes de nuestra reestructurada Universidad romana, el Padre Sosa concluyó su mensaje en un espíritu de acción de gracias y de oración. “En la fiesta de Pentecostés, celebramos el modo en que Dios derramó el Espíritu Santo sobre la joven Iglesia, para que toda su diversidad cultural y sus diversas lenguas pudieran ser comprendidas y apreciadas, y los cristianos salieran audazmente al mundo a proclamar el Evangelio. En este día de fiesta, pido al Señor que nos bendiga e inspire en nuestras misiones internacionales y universales que el Santo Padre nos confía permanentemente, y en las misiones a las que el Señor nos en todos los rincones del mundo.”

Experiencia Vocacional Arrupe

EXPERIENCIA ARRUPE 2024

El fin de semana del 3 al 5 de mayo, compartimos junto a 5 jóvenes con inquietudes vocacionales la Experiencia Arrupe. Dicha experiencia trata de acercar a los jóvenes a la vida comunitaria y a la identidad del jesuita. La vida y la misión del P. Pedro Arrupe sj orientan el hilo conductor de la experiencia.

 

En esos días fuimos recibidos por la comunidad de estudiantes de ‘Casa Arrupe’, con quienes compartimos lo cotidiano de la vida comunitaria (los trabajos en la casa, la mesa compartida, la Eucaristía, los momentos de oración, los espacios de recreación). Así también, participamos del tiempo de apostolado en la capilla de Nuestro Hogar III y en la Parroquia Virgen Inmaculada de la Montaña.

 

El día domingo aprovechamos los espacios del Centro Manresa para la oración y la Capilla Doméstica de la Manzana Jesuítica para la Eucaristía. Así mismo, compartimos el almuerzo con la comunidad de la Residencia Mayor. Allí, en la sobremesa y café de por medio, se dió un generoso compartir de la vida y misión con los compañeros de esta comunidad.

 

Durante los días de la experiencia tuvimos la oportunidad de escuchar los testimonios vocacionales de Maxi Sayago sj, Andrés Aguerre sj (quien nos recibió en la Comunidad San Pedro Canisio) y Agustín Pérez sj. La vida de estudios, la misión en la universidad y la vida de hermano jesuita, aportaron diferentes perspectivas de nuestra identidad jesuita a los jóvenes.

 

Agradecemos la disponibilidad y cercanía de cada uno de los compañeros en el compartir y al recibirnos en sus comunidades. Por nuestra parte, seguimos haciendo camino y acompañando en el discernimiento a los jóvenes que se van acercando.

 

Nos seguimos encomendando a sus oraciones.

 

Oscar Freites sj y Equipo de Pastoral Juvenil y Vocacional

 

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