La colaboración dentro de la Compañía de Jesús – Padre Hermann Osorio SJ

«La colaboración es la condición básica de la supervivencia de la raza humana… porque de diversas especies de humanos que pudo haber en un momento determinado de la historia de nuestro universo, la única especie que sobrevivió fue la nuestra, que es el homosapiens y según esta teoría la capacidad de sobrevivir de esta especie fue la capacidad de colaborar en grupos más amplios, de lo que normalmente lograban hacer otros».

El P. Hermann Rodríguez S.J., Delegado para la Misión de la CPAL nos comenta su concepto de colaboración y la importancia del mismo para la Compañía de Jesús.

Este video forma parte de una serie de una campaña organizada y dirigida por la Oficina de Comunicación Institucional de la CPAL, con el propósito de profundizar en la «colaboración», como una forma de proceder que nos hace compañeros de tantos hombres y mujeres (religoso/as y laicos) en la construcción del Reino.

Fuente: Jesuitas Latinoamérica

 

Reclaman Protección y Apoyo para la Agricultura Familiar

La Comisión Nacional de Justicia y Paz reclamó a las autoridades protección y apoyo para la agricultura familiar, tras advertir que ha mermado la promoción y desarrollo de las actividades que llevan a cabo estas familias. Compartimos aquí el comunicado:

Texto del comunicado

El objetivo permanente de la Comisión Nacional de Justicia y Paz es trabajar por la superación de situaciones de injusticia, especialmente las que afectan a los grupos de población más vulnerables, por la paz social y el diálogo sincero como camino de encuentro. Entre otras tareas, desde hace años estamos en contacto con organizaciones de la agricultura familiar campesina e indígena de todo el país, con agentes de pastoral que trabajan con familias campesinas, con miembros de instituciones de promoción y con las mismas familias. Así aprendimos a valorar los inestimables aportes de la agricultura familiar en la producción de alimentos, el arraigo poblacional en los territorios, el cuidado y la preservación de los bienes naturales que son patrimonio de todos.

También constatamos los problemas que las aquejan y, dentro de nuestras limitadas posibilidades, procuramos aportar a su superación. Con este espíritu, colaboramos con la Mesa de Diálogo de la Agricultura Familiar mientras funcionó, en el ámbito del Ministerio de Agroindustria; manifestamos ideas y sugerencias a las autoridades; promovimos encuentros entre distintos actores. Con el mismo espíritu, en los últimos meses mantuvimos varias reuniones con funcionarios de la Secretaría de Agricultura Familiar, Coordinación y Desarrollo Territorial y del Ministerio de Agroindustria de la Nación.

La impresión que nos llevamos de los encuentros con las autoridades fue que las políticas de promoción y desarrollo de la agricultura familiar estaban aseguradas y se trabajaba por su mejoramiento. Por eso vemos ahora con preocupación que los equipos técnicos al servicio de las familias de pequeños productores – que son esenciales para el trabajo de desarrollo y crecimiento con estas familias -, sea en los territorios o en reparticiones ligadas al sector, estén siendo reducidos en forma drástica y se haya reducido el financiamiento de varios programas. La consecuencia es que las familias tendrán aún menos cooperación técnica y económica o quedarán totalmente desguarnecidas. También nos preocupa que los canales institucionales de diálogo se hayan debilitado, que la reglamentación de la ley 27118 de agricultura familiar, que podría aportar algunas soluciones, esté tan demorada.

Como lo hemos mantenido siempre, en aquellas coyunturas que exijan restricciones, los costos económicos y sociales no deben recaer sobre los débiles. Por el contrario, en momentos de dificultades, son quienes necesitan mayor protección y apoyo.

Hacemos pública estas preocupaciones que ya manifestamos en privado a las autoridades, esperando que se arbitren alternativas de soluciones concretas para el desarrollo integral de la agricultura familiar, privilegiando el bien común y el diálogo conducente a alcanzarlo, acordes con los tiempos, las urgencias y el deterioro que se está dando en las economías locales, con el riesgo de que los problemas se agraven y se pierda lo logrado. Todos estamos invitados a “no amar de palabras sino con obras”.

Fuente: AICA

Uruguay: “Casa de todos”, la Carta Pastoral del Cardenal Sturla

El pasado fin de semana llegó a todas las comunidades de la arquidiócesis la última carta pastoral del Cardenal Daniel Sturla, “Casa de todos”. El documento explica el Programa Misionero ‘Jacinto Vera’, que será una instancia de preparación que la Iglesia de Montevideo está transitando hacia la ‘Misión Casa de todos.’

Si bien la carta fue escrita y firmada por el Cardenal Daniel Sturla, fue asesorado por el equipo de Curia y por los sacerdotes de la Arquidiócesis. También participaron del proceso religiosos, religiosas y laicos.

Para presentar la carta pastoral y dialogar sobre distintos aspectos de la misión, el Arzobispo de Montevideo estuvo en el programa’ Tendiendo puentes’ que se emite los sábados por la mañana en Radio Oriental. Compartimos con ustedes algunos pasajes de la entrevista.

Iglesia en salida

La intención del Cardenal Daniel Sturla en esta nueva carta pastoral es la de invitar a toda la Arquidiócesis a ser parte del programa misionero “Jacinto Vera”, y a participar en la Misión “Casa de Todos”, que se llevará adelante durante el tiempo pascual del año 2019.

De las 83 parroquias que hay en Montevideo más de 40 se han integrado a esta Misión y según el Arzobispo “la idea es que las parroquias que no se integren puedan hacerlo a través de la oración”.

Para el Arzobispo de Montevideo, “Decididamente queremos ser Iglesia en salida. No nos queremos quedar solo en lindos propósitos, en la letra, sino que queremos ser una Iglesia que sale”. Recordó que todos los programas evangelizadores que se han llevado adelante en este tiempo han tenido esta clave misionera.

“Es una iglesia que siguiendo las directivas del Papa Francisco, y diría más, siguiendo el propio Evangelio, quiere ser una Iglesia en salida y anunciar. Llegar a la gente, allí donde la gente está para anunciarle a Jesús Resucitado: anunciar el kerygma”, agregó.

La meta es la santidad

Durante la entrevista, realizada por Gabriela Gómez y Camilo Genta, se le preguntó al Pastor de la Iglesia de Montevideo por qué insistía en que la Iglesia no es un “club de perfectos”. El obispo respondió: “Muchas veces los cristianos podemos tener la tentación maniquea de ser los buenos en un mundo de malos. Y después miramos para adentro y nos damos cuenta que las realidades del pecado también están presentes en nosotros”.

Profundizando en esta cuestión, aclaró que: “un cristiano tiene que tener claro que su meta es la santidad y que el Señor con su gracia puede llevarlo a esa santidad. Pero el hombre siempre es frágil, pecador, e integra una comunidad también de pecadores, pero una comunidad de puertas abiertas. Estamos diciendo que nadie puede sentirse excluido de la Iglesia. La Iglesia es para todos, porque a todos quiere llegar el mensaje de salvación”.

Hacia los cristianos alejados

La misión está dirigida, principalmente, a aquellos cristianos, mayores de 20 años, que se han alejado de la práctica de la fe. “Esto no quiere decir que si hay gente no cristiana que a raíz del programa se acerque le vamos a decir que no. O que el límite de los 20 años es algo insalvable. Pero el punto son los cristianos alejados”, explicó Monseñor Sturla.

El Arzobispo recordó que el año pasado se realizó una investigación con Equipos Consultores que arrojó, entre otros datos, que en muchos cristianos que se habían alejado de la práctica de la fe persistía la nostalgia de lo vivido en la Iglesia. De allí la elección de este grupo como el prioritario para la misión.

“De algún modo queremos transmitirle a estas personas, dijo el obispo, que no nos es indiferente que estén o no estén en la vida de la comunidad. Los invitamos a compartir nuevamente la alegría de la fe, a reencontrarse con Jesús en los sacramentos”.

Para poder realizar una misión que busca llegar a tantas personas se están realizando los talleres Jacinto Vera, que son instancias de formación para quienes saldrán al encuentro de los cristianos más alejados.

En opinión del Cardenal Daniel Sturla “La salida será muy diversa, porque así de diversa son las realidades que se dan en los distintos barrios de Montevideo. Entonces habrá que buscar distintas formas de salida”. Aseguró, además, que “la clave está en el cuerpo a cuerpo; tratando de llegar a aquel que se ha alejado de la Iglesia en la familia, el barrio, el trabajo o el estudio”.

El kerygma hoy

Una palabra que está muy presente en el documento es “kerygma”. El Arzobispo de Montevideo explicó que este término griego significa anuncio. Pero, remarcó “es un anuncio con poder. Es decirle al otro ‘Cristo ha muerto y resucitado. Cristo toca tu vida. El amor de Cristo llega a ti, te sana y te salva. Y es capaz de perdonar tus pecados, rescatarte de tus miserias’”.

Fue contundente cuando dijo: “El kerygma no es catequesis; es anunciar a Cristo y tratar de conectar la persona de nuestros hermanos con la experiencia del amor de Dios, a través de Jesús”.

Recibir a todos

Una misión como “Casa de todos”, también plantea desafíos, historias de vida, situaciones vitales difíciles. Surge la pregunta de cómo responder a estos problemas. “Hubo una reflexión que se hizo en el Coordinador Territorial que fue fantástica, porque todos los grupos de trabajo coincidían en que la Iglesia es realmente una casa de puertas abiertas, que quiere recibir a todos en la situación en que se encuentren; del mismo modo que hizo Jesús de Nazaret, que fue el amigo de los pecadores, es decir, de todos nosotros”, respondió esperanzado el Cardenal Daniel Sturla.

Además, el Arzobispo de Montevideo remarcó: “Nosotros queremos salir a todos y recibir a todos. Obviamente esta reflexión la vamos a hacer llegar a todas las comunidades en los talleres Jacinto Vera, habrá algo sobre esto, para que todas las personas se puedan sentir bien recibidas en la Iglesia”.

Un tema espiritual

El miércoles 8 de abril la Conferencia Episcopal del Uruguay presentó el documento ‘Construyamos puentes de fraternidad en una sociedad fragmentada’. En el escrito los obispos planteaban los problemas que Uruguay estaba atravesando y la posibilidad de que las brechas entre los distintos sectores sociales se agranden. En este contexto deberá trabajar el Programa Jacinto Vera.

Al respecto, el Cardenal Daniel Sturla enfatizó “el gran drama de la fragmentación social no es solamente social o económico, y eso está a la vista. Para las personas que están al margen ¿se les soluciona todo dándoles económicamente lo se necesitan? No, el problema es más hondo. El problema tiene raíces profundas y en el fondo es un tema espiritual”.

También el Arzobispo de Montevideo recordó que las noticias dan cuenta de la baja de la natalidad, aumento del número de asesinatos y suicidios, sobre todo en personas jóvenes, y que esto “nos habla de una enfermedad que es de contenido espiritual, que tiene que ver con el sentido de la vida. Si no le encontramos el sentido a la vida, fácilmente puede venir una especie de pesadez porque las dificultades son muy grandes”.

No obstante, el Arzobispo, sostuvo: “en cambio, descubrir que la vida es bella, que merece ser vivida, esto en el cristianismo está en la raíz misma, porque la vida es un regalo, un don de Dios. Esta llamada a la trascendencia, al encuentro definitivo con Dios”.

Para comunicar el Evangelio

Ante la llegada de este programa, de cara a una misión que busca llegar a quienes se han alejado de la Iglesia Católica, puede surgir la interrogante sobre si la propia Iglesia no tiene como objetivo acrecentar el número de fieles, o por lo menos que no disminuya. “No creo que este sea el propósito”, respondió el Cardenal Daniel Sturla.

“Igualmente es natural de cualquier institución querer permanecer. Pero en el caso de la Iglesia tiene asegurada su permanencia por la promesa de su fundador. El tema es que respondiendo a Él seamos capaces hoy de vivir su anuncio y de tener vitalidad, que para la Iglesia están muy unidas. La Iglesia vive para comunicar el Evangelio”.

Jacinto Vera

Sobre el final, el Arzobispo de Montevideo explicó el porqué del nombre Jacinto Vera para el programa: “Precisamente porque fue un gran misionero. Cuando, en 1859, es nombrado Vicario para todo el Uruguay la situación de la Iglesia era deplorable. Había pocos sacerdotes, solo 2 comunidades de religiosas femeninas, pocas comunidades de religiosos. Si bien pervivía una cristiandad criolla, no había una vida cristiana fuerte, además ya empezaban los primeros ramalazos del secularismo. Pero Jacinto Vera no se acobardó, no se amilanó, no fue pusilánime. En esa situación recorrió el país 3 veces; a caballo, en carreta y murió misionando”.

“Nosotros, hoy, en la situación en la que vivimos, queremos anunciar el kerygma y hacer crecer las comunidades”, concluyó el Cardenal Daniel Sturla..

Fuente: ICM

12 Razones para Transmitir la Fe

Transmitir la grandeza del Dios de Jesús es una ganancia. Y muchas razones lo avalan.

Por María Dolores López Guzmán

«Con ser una buena persona basta». Esa podría ser una rúbrica de nuestra cultura. «Vive y deja vivir». Algunos creyentes, arrastrados por este sentir, están perdiendo el interés en la comunicación de la fe convencidos de que ahí no reside lo importante. Pero no es cierto. Transmitir la grandeza del Dios de Jesús es una ganancia. Y muchas razones lo avalan:

  1. Por dar a los otros LO MEJOR. ¿Y qué es lo mejor? Nada es comparable a Dios. La vida está llena de variables (salud/enfermedad, pobreza/riqueza, honor/deshonor, vida/muerte), sólo Dios permanece siempre.
  2.  Por construir RELACIONES SANAS. Dios ‘ordena’ todo; es un buen ‘corrector’ (siempre con la misericordia a cuestas) de nuestros excesos (deseo de posesión, indiferencia, violencia…).
  3. Por COHERENCIA. Si somos bautizados, si hemos confirmado nuestra fe, si comulgamos… será porque lo consideramos importante. Si no fuera así, transmitiríamos a los demás una gran incoherencia.
  4. Por COMPROMISO. No se puede decir «soy de los de Jesús» y, sin embargo, actuar por cuenta propia. Ser miembro de la Iglesia compromete.
  5. Por no echar a perder lo que a su vez HE RECIBIDO y tiene valor. Nadie puede sustituir mi labor, ni puede realizar la misión que me ha sido encomendada. Los talentos que se tienen, o se invierten en beneficio de los otros, o se pierden.
  6. Por tratar de construir un mundo más JUSTO. El Evangelio es una Buena Noticia. Educar en los valores del Evangelio contribuye a crear personas justas.
  7. Por dar ESPERANZA. La visión materialista ahoga porque pone sus ojos en realidades caducas; la visión cristiana, que trasciende las apariencias, libera.
  8. Por animar a ser ‘hombres FUERTES’, como decía san Pablo (1Co 16, 23), de aquellos que depositan su absoluta confianza en Dios, fortaleza nuestra (Sal 46, 2). La religión cristiana es lo contrario de la ‘blandenguería’, porque el precio que se paga por un amor que te hace libre es muy alto: marginación, burla, desprecio… la muerte incluida.
  9. Por presentar MODELOS DE VIDA que merezcan la pena. Mejor parecerse a Francisco de Asís que al líder del último grupo musical de moda. La historia de la Iglesia está plagada de ‘buena gente’.
  10. Por reconocer y amar nuestras RAÍCES. Quiénes somos, de dónde venimos… tanto en su sentido original (Dios es Creador y Dador de la vida), como histórico (la fe de nuestros padres nos fue a su vez transmitida).
  11. Por crear unión y COMUNIÓN con otros, más allá de lo biológico.
  12. Por amor y para comunicar la alegría que nace de UNA FORMA DE AMAR.

Fuente: Pastoral SJ

Romero y la Iglesia de los Pobres

Hay muchísimas citas de Monseñor sobre los pobres y la Iglesia de los pobres, dichas al compás de los acontecimientos del país. A nosotros, discípulos de Romero, nos toca sistematizar ese conjunto de referencias, sembradas a lo largo de muchas de sus homilías en los tres años de pastor de la arquidiócesis de El Salvador.

En estas tres notas que he seleccionado, aparecen sugerencias profundas. Entre ellas:

  • Preocuparme por los pobres como un asunto propio; como si fuera mi propia familia.
  • Asumir la causa de los pobres como mi propia causa.
  • Convertirme al Cristo que vive en los pobres.

En la homilía del 4 de marzo del 79 dijo: «Cuando hablamos de la Iglesia de los pobres, simplemente estamos diciendo a los ricos también: vuelvan los ojos a esta Iglesia y preocúpense de los pobres tanto como de un asunto propio».

El 15 de julio del año 79, dijo en la homilía: «Yo me alegro, hermanos, de que nuestra Iglesia sea perseguida precisamente por su opción preferencial por los pobres y por tratar de encarnarse en el interés de los pobres y decir a todo el pueblo, gobernantes, ricos y poderosos: (…) Si no se interesan por la pobreza de nuestro pueblo como si fuera su propia familia, no podrán salvar a la sociedad».

En la homilía del 1º d julio del 79 dice: «Algunos creen que, cuando la Iglesia se proclama Iglesia de los pobres, como que se parcializa y deprecia a los ricos. ¡De ninguna manera! El mensaje es universal. Dios quiere salvar a los ricos también. Pero precisamente porque los quiere salvar les dice que no se pueden salvar mientras no se conviertan al Cristo que vive precisamente en los pobres. (…) Ser pobre consiste en aceptar y asumir la causa de los pobres como si estuviera aceptando y asumiendo su propia causa y la causa de Cristo».

Con estas breves muestras podemos hacernos idea de lo que significa para el Beato Romero la Iglesia de los pobres.

Fuente: Jesuitas Latinoamérica

 

De Grietas y Puentes

Una de las grietas más famosas que ha afectado y aún pesa sobre las sociedades occidentales es el conflicto entre ciencia y religión que, en particular, se profundizó en la segunda mitad del siglo XIX.

Las grietas existen desde hace muchos siglos: esclavos y libres, paganos y cristianos, pobres y ricos, creyentes y no creyentes; la lista de los bordes de las numerosas fisuras de las sociedades humanas podría continuar casi al infinito. También podría enumerar los puentes construidos por personas que han trabajado por cerrar heridas y no por agudizar conflictos. Los que buscan superar grietas pasan a la historia como constructores de justicia y de paz. Se trata al final de cuentas de cómo queremos ser recordados: creadores de división o promotores de diálogo.

Una de las grietas más famosas que ha afectado y aún pesa sobre las sociedades occidentales es el conflicto entre ciencia y religión que, en particular, se profundizó en la segunda mitad del siglo XIX. Un ejemplo es el surgimiento del caso Galileo tal como lo conocemos hoy. Desde entonces, extremistas en ambos lados han contribuido a agudizar las tensiones, si bien es cierto que en las últimas décadas parece predominar una actitud dialoguista. Ciertamente, la educación en ambos bordes de la grieta contribuye a facilitar la predisposición al diálogo que ayuda a entender la alteridad y la diversidad sin querer eliminarlas.

Cátedra libre sobre Ciencia, Religión y Educación

En la Universidad Católica de Córdoba (UCC) existe, desde 2017, un espacio para que la comunidad académica pueda tratar temas relacionados al diálogo ciencia-religión. A través de esta propuesta se busca llegar a toda la sociedad cordobesa en sus distintos componentes. El tema adquiere además especial relevancia si se tiene en cuenta que este año se han incorporado la Facultades de Filosofía y de Teología que los jesuitas tenían en San Miguel.

Sin lugar a dudas, el diálogo ciencia-religión no puede restringirse al ámbito de los expertos. Una actividad importante de la cátedra es la jornada para docentes de nivel secundario. La misma se llevó a cabo en la sede Centro de nuestra Universidad el próximo 25 de agosto. Este año la propuesta tuvo como tema de reflexión ‘la vida en el universo’. Entre los disertantes estuvieron Carolina Chavero, astrónoma del Observatorio de Córdoba, y María José Caram, teóloga de nuestra Universidad.

Además, un equipo de docentes del Instituto Jesuita Sagrada Familia presentará el proyecto educativo OTHER (Otros mundos, tierra humanidad y espacio remoto). A través de este espacio, intentamos realizar una tarea de estudio que incluya profesores y alumnos de escuela secundaria; al que consideramos un espacio privilegiado para que las nuevas generaciones se ejerciten en un diálogo abierto que haga posible el abordaje de temas importantes y profundamente humanos desde un enfoque multidisciplinar. El tema de la búsqueda de otros mundos habitados puede resultar una excelente palestra.

Fuente: UCC

Card. Sturla: Que el Debate por el Aborto Ayude a Encontrar Soluciones

El Arzobispo de Montevideo se refirió a la histórica votación del Proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en Argentina

Cuando los principales diarios y semanarios del Uruguay publican artículos sobre la votación del Senado argentino sobre el aborto, el Cardenal Daniel Sturla dedicó su espacio semanal en Radio Oriental para referirse al tema, destacando que en dichos artículos “predomina una cierta desazón por el pronunciamiento del senado argentino, con algunos títulos muy sugestivos”.

En su opinión “como pasa siempre con el tema del aborto, se encrespan las posturas y también se dicen una serie de falacias. Ni que decir cuando se habla de números y de la cantidad de abortos que se manejan; se dan con total desparpajo cifras absolutamente agigantadas”, y agregó que esto también pasó en nuestro país.

El Cardenal subrayó que “el tema de fondo es si lo que existe en el vientre de una mujer que ha concebido es solamente un montón de células, una parte de su cuerpo o -como la ciencia nos demuestra fehacientemente- una nueva vida. Una vida humana con su carga genética propia, una individualidad única e irrepetible y que por tanto tiene el derecho a la vida, que es el primero de los derechos humanos”.

Agregó que es en estos momentos “cuando se levanta el dedo acusador contra la Iglesia que defiende la vida. Y en esto se unen, una cierta izquierda con un liberalismo de tinte jacobino, que no reconoce que detrás de ellos hay poderosísimos intereses económicos, grandes magnates, grandes empresas. Y quizá, como algunos sostienen, la factibilidad o no de préstamos internacionales a los estados que adoptan determinadas políticas de población”.

La Iglesia siempre defenderá la vida

Seguidamente, el Arzobispo de Montevideo sostuvo: “la Iglesia nuevamente ha salido a la defensa de la vida en Argentina, como lo hace y la hará en todos los países, siendo mayoría o minoría. Lo ha hecho públicamente en el marco de la sociedad plural y democrática, comprometida con la defensa de los derechos humanos y proclamando, al mismo tiempo, los deberes que todo cristiano tiene en la vida pública y privada”.

También habló sobre las posibles reacciones ante la postura de la Iglesia. “¿Se blandirá con la resonancia mediática con la que se han manejado los pecados y abusos de los clérigos para tapar la boca de la Iglesia?”, se preguntó. Y agregó: “La Iglesia sufre por esta herida, ha pedido perdón y ha aprendido la lección, en medio de un malestar sin dudas creciente de la opinión pública”. Pero afirmó que, más allá de esto, “la Iglesia no se puede callar, como no se calla hoy en Venezuela o en Nicaragua, ante los atropellos del poder. O como lo hizo para subsistir, de forma clandestina, en los países comunistas del este europeo, donde en algunos de ellos llegó a estar absolutamente prohibida”.

Buscar soluciones

En el último tramo de su alocución, el Cardenal Daniel Sturla reflexionó sobre las connotaciones de la decisión en el país vecino: “¿Se trata entonces de que festejemos el resultado?”. Como respuesta compartió parte de una publicación que realizó el Arzobispo de La Plata, Mons. Víctor Manuel Fernández, sobre lo que dejó el debate del aborto: “Sin embargo, no me atrevería a salir a festejar por el ‘no’ al aborto, porque creo que ni los legisladores ni la sociedad en general pueden irse a dormir tranquilos. Todavía no se ha discutido cómo haremos para acompañar los embarazos no deseados, para ayudar a las mujeres con problemas a no tener que llegar al extremo del aborto, para facilitar la adopción, para prevenir el embarazo adolescente, para fomentar una paternidad responsable, para mejorar el acceso a la salud de las mujeres pobres (son muchas más las que mueren por llegar al parto desnutridas o enfermas que las que mueren por aborto)… Si para algo sirvió este debate, es para reconocer las tareas pendientes”.

Para el final, el Arzobispo de Montevideo argumentó que también en nuestro país, donde el aborto fue despenalizado, “nos planteemos qué estamos haciendo en todas estas causas que tienen que ver con la salud total de la mujer que se encuentra ante la maternidad en condiciones que a veces son muy difíciles”. “Que este debate nos ayude, no a encresparnos nuevamente con el tema, sino a buscar soluciones; soluciones que busquen la defensa de la vida de la madre y del niño por nacer”, concluyó.

Fuente: Iglesia de Montevideo

¿Fronteras?

¿Qué frontera se puede poner a lo humano? Hay que descubrirlo.

Por Fabricio Alaña, S.J.

La palabra frontera es un límite para separar regiones; están hechas por acuerdos humanos en base a guerras, peleas, consensos o en algunos casos por hitos naturales. Los seres humanos a través de sus Estados-Nación necesitan de las fronteras para definir su región, explotar sus recursos y vivir de ellos.

¿Eso es bueno o malo? Es necesario.

¿Eso define lo humano? Describe una cultura.

¿Qué frontera se puede poner a lo humano? Hay que descubrirlo.

Actualmente Ecuador está recibiendo cada día cerca de cuatro mil venezolanos, hombres, mujeres y niños, nos dicen las estadísticas. Ante esto, se quejaba un “ecuatoriano” (carente de memoria y humanidad) en un diario (El Expreso, sábado 11 de agosto de 2018, pág. 4 y 8 Cartas al editor), en los siguientes términos:

“Ante el flujo migratorio de venezolanos a nuestro país es necesario ya, que nuestras autoridades tomen medidas, y una de las más lamentables es cerrar la frontera norte. Despojémonos de sentimentalismos y procedamos… Si no tomamos medidas esto originará al Ecuador fuga de dólares al exterior y más desempleo. Ecuador también tiene problemas económicos”.

El señor que se quejaba en el diario, claramente no es la voz de miles de ecuatorianos que desde sus posibilidades tienden su mano para ayudar a los más necesitados, hace parte de los que en la Biblia se llaman los que murmuraban.

‘‘En la Biblia aparece mucho la palabra “murmurar” cuando un profeta o Jesús hace una acción maravillosa, “dar de comer a cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños, con solo cinco panes y dos peces” (Jn 6: 9-10). Entonces Jesús se revelaba como el Pan de Vida y la gente murmuraba (Jn 6:41) como murmuraban contra Moisés, “nos has traído a morir en busca de la tierra prometida, cuando estábamos tan bien en Egipto” (Ex 16:2). Es decir, reconocer que Dios actúa en la vida no es fácil, pero el murmurar, criticar y desear la esclavitud eso es más fácil.

El señor que se quejaba/murmuraba en la carta al editor del diario, tiene toda la razón, en el Ecuador también hay problemas económicos y sociales. Pero cerrando la frontera a los humanos/hermanos que vienen de otros países, no solo Venezuela, es no reconocer su naturaleza humana y la interdependencia de los pueblos para buscar soluciones reales y eficaces a los problemas de quienes llamamos cristianamente nuestros hermanos. La solución a veces es más simple de lo que pensamos, pero no queremos porque nuestro egoísmo es más grande de lo que creemos. Al parecer la memoria se ha borrado de quienes tienen este tipo de pensamientos, y se ha olvidado que nuestro país ha pasado por diferentes crisis que también han obligado a muchas de nuestras familias ecuatorianas a migrar en búsqueda de mejores oportunidades principalmente a España y Estados Unidos. Lo más reciente, cuando sufrimos el terremoto del 2016, no hubiéramos podido salir adelante sin la ayuda internacional.

Hoy los problemas locales son globales y todos nos debemos sentir responsables por el futuro de la humanidad. ¿Acaso la “casa común” se va a poder cuidar solo desde un país?

Quienes trabajamos con jóvenes tratamos de ampliar horizontes. El mundo es nuestra casa, la humanidad diversa y rica en sus expresiones culturales refleja una sola condición humana, las necesidades son comunes. Educamos para humanizar y al humanizar transformamos vidas, buscamos la felicidad. La mentalidad internacional es la clave para formar ciudadanos del mundo, no presos de un sistema o región. Las fronteras reales, compañeros, no existen; las mentales sí, y son las que destruyen la creatividad.

“Así como no puedes meter a un huracán en una caja, tampoco lo puedes hacer con la realidad. Los límites de la realidad son inmensos y movibles. Las fronteras solo están en tu mente, como las fronteras que deseamos que veamos cuando vamos en un avión. Eso es fragmentar la realidad y la realidad es global, es unidad” (Tony de Mello, sj, Autoliberación Interior, pág 126). Por algo, ya lo decían los antiguos, “nihil humanum alieno a me puto”. Nada de lo humano me es ajeno (Terencio). Y si me digo cristiano, ¿qué es para mí lo humano?

Fuente: Para ti Joven

 

Repensando la Política

Los días 7 y 8 de setiembre pasados, se desarrolló, en la localidad de Tanti (Córdoba) la 5ta edición de las jornadas ‘Repensando la política’ organizadas por la Comisión Episcopal de Pastoral Social (Cepas), que preside Mons. Jorge Lugones SJ. Se trata de un espacio que tiene el objetivo de contribuir a la formación y al trabajo en red de dirigentes con capacidad de generar y promover políticas públicas, priorizando el desarrollo integral y la erradicación de la pobreza.

En sintonía con la propuesta del Papa Francisco, se propone que la iglesia y la dirigencia política se aproximen desde una Cultura del Encuentro para intentar construir desde la pluralidad de pensamiento, en diálogo desde las propias particularidades.

La presente edición se congregó en torno a la propuesta “Hacia una Política del Encuentro” y se celebraron paneles, el primer día, en torno a la cultura del encuentro, el malestar social y la economía con rostro humano y el día sábado, se trataron los aportes de la Doctrina Social a nueva política y el desafío de la equidad del siglo XXI.

Una democracia con pobres no está funcionando bien”, advirtió Mons. Lugones en su discurso de inauguración frente a de autoridades provinciales, religiosas, de organizaciones sociales y dirigentes políticos de distintos puntos del país. Acompañado por el arzobispo de Córdoba, Mons. Ñáñez y el intendente de Tanti, Luis Azar, el prelado consideró “urgente e imprescindible rehabilitar la dignidad de la política, devolverle el crédito de todos” para enfrentar lo que definió como “un sistema económico global profundamente injusto”.

En este sentido, monseñor Lugones recordó al papa Francisco postulando que “la política no debe postrarse ante la economía” y convocó al diálogo y al encuentro para “reemplazar el paradigma tecnocrático que gobierna al mundo, por un nuevo modelo con rostro humano”.

Frente a una concurrida audiencia, llamó a todos a protagonizar “una verdadera revolución cultural, abandonando el relativismo, el egoísmo, el individualismo y comenzar a pensar como miembros responsables de nuestra comunidad, mirando a los seres humanos y su entorno. Esto implica, por ejemplo, que cada vez que pensemos en nuestros derechos, pensemos también en nuestros deberes”.

Hacia una Política del Encuentro

Los días 7 y 8 de septiembre próximos, en Tanti (Córdoba), se desarrollará la 5ta edición de las jornadas ‘Repensando la política’ organizadas por la Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPAS), que preside Mons. Jorge Lugones SJ.

Se trata de un espacio que tiene el objetivo de contribuir a la formación y al trabajo en red de dirigentes con capacidad de generar y promover políticas públicas, priorizando el desarrollo integral y la erradicación de la pobreza.

Se trata de un programa bienal que, en sintonía con la propuesta del Papa Francisco, se propone que la iglesia y la dirigencia política se aproximen des una Cultura del Encuentro para intentar construir desde la pluralidad de pensamiento, en diálogo con el otro, desde las propias particularidades, sin perder lo que nos hace único a cada uno. Este, como otros espacios eclesiales de encuentro, busca dar lugar para que se produzca el diálogo profundo acerca de las principales problemáticas que afectan a nuestro país.

La última edición de estas jornadas (2016) tuvo como sede el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso Nacional, en el marco de las celebraciones del Bicentenario, bajo el lema “Repensar la política y el ejercicio del poder en clave de servicio”. La presente edición se congrega en torno a la propuesta “Hacia una Política del Encuentro”. El viernes 7, habrá tres paneles: “La cultura del encuentro y de la solidaridad, un desafío social”, “Evaluación del malestar social” y “Una economía con rostro humano; el desafío de la política”.

El sábado 8, se dictará la conferencia “Aporte de la Doctrina Social de la Iglesia a la fundamentación de la política. El papel de la sociedad civil en una cultura del encuentro”, un panel sobre “Los cambios para recuperar la confianza social en la política” y una conferencia de clausura sobre “Desarrollo sustentable, el desafío de la equidad del siglo XXI”.