multitud personas random caminando por las calles

Santos por nuestras calles

Hay santos anónimos, esos que no fueron oficialmente canonizados, pero cuyas vidas han sido reflejo auténtico del evangelio. Eso celebramos hoy. Esto lleva a pensar. Por una parte, que a lo largo de la historia ha habido muchos más de los que pensamos. Y por otra, que también hoy en día hay muchos por ahí, hombres y mujeres anónimos, que probablemente jamás pasarán a los libros de historia ni a los calendarios litúrgicos, pero que, sin embargo, son santos.

¿Qué tienen en común? Que sus vidas apuntan a Dios de manera clara. Que lo que viven, lo que hacen, y lo que dicen, deja traslucir al espíritu de Dios al que han dado cancha en sus vidas. Y por eso, cuando los ves, intuyes que es posible el Amor, y la misericordia, y la compasión, y la justicia…

¿En qué se diferencian? En todo lo demás. Seguro que los hay jóvenes y ancianos, formados y analfabetos, mujeres y hombres, de derechas, de izquierdas, o apolíticos… Los habrá tímidos y extrovertidos, hiperactivos y pausados. Unos vivirán el evangelio en el contacto constante con la gente. Seguro que hay algún otro que consagra su vida a la ciencia en la soledad de un laboratorio o de una biblioteca. Bailan, rezan, toman un café, abrazan, lloran, aman, se enfadan, se equivocan, aciertan… porque son humanos, al fin y al cabo.

La santidad no es un perfeccionismo neurótico, ni un cumplimiento virtuoso para ponerse medallas de excelencia. Es una forma de amor. Radical, posible, definitiva. Y no es que sea deseable para que uno se pueda sentir orgulloso de sí. Es deseable porque es una forma de mejorar el mundo, y la vida propia y de los otros. A veces me pregunto si seguimos creyendo que se puede ser transparencia de Dios en este mundo. Porque se puede. Seguro que muy cerca de ti alguien es ventana abierta que apunta en esa dirección. Y tú, ¿por qué no intentarlo?

José María Rodríguez Olaizola, sj
@pastoralsj
t.ly/L8XI_

Todos somos la UCA Nicaragua. A un año de la injusta confiscación de la Universidad 15 de agosto de 2024

COMUNICADO

Las universidades pertenecientes a la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL) y a la Association of Jesuit Colleges and Universities en Estados Unidos y Canadá (AJCU) demandamos la restauración de la Universidad Centroamericana en Nicaragua (UCA), a un año de la injusta incautación que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo llevó a cabo como medida de represión contra esa casa de estudios. Asimismo, reafirmamos nuestra inconformidad por la unilateral cancelación de la personería jurídica de la Compañía de Jesús en Nicaragua, efectuada el 16 de agosto de 2023.

La incautación de los bienes inmuebles y las cuentas bancarias de la UCA Nicaragua fue ordenada por el Décimo Distrito Penal de Audiencias, Circunscripción Managua, que calumnió a la universidad al calificarla como un “centro de terrorismo”. Le imputó haber “traicionado la confianza del pueblo nicaragüense” y “haber transgredido el orden constitucional, el orden jurídico y el ordenamiento que rige a las Instituciones de Educación Superior del País”. Posteriormente, el 17 de agosto, el Consejo Nacional de Universidades canceló su autorización de funcionamiento.

Estas acciones culminaron el hostigamiento de que había sido objeto la UCA Nicaragua, al igual que más de tres mil organizaciones de la sociedad civil en Nicaragua y de la Iglesia católica, cuya personalidad jurídica fue cancelada por el gobierno. Tal represión tiene su motivo más evidente en la denuncia que hizo la UCA Nicaragua de hechos que fueron calificados como crímenes de lesa humanidad por parte del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua, de la Organización de las Naciones Unidas. Tras esta denuncia, integrantes de la UCA fueron víctimas de múltiples y progresivas agresiones desde 2018, cuando 355 personas murieron como resultado de la represión gubernamental a las manifestaciones ciudadanas que exigían la dimisión de Ortega.

Como parte de esa embestida del régimen, tanto el Ministerio de Gobernación como el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación (CNEA) y el Consejo Nacional de Universidades (CNU), negaron a la UCA Nicaragua las certificaciones para cumplir con su misión de educar, producir conocimiento y vincularse socialmente, al igual que había ocurrido con otros 28 centros de educación superior cuyos bienes fueron confiscados. Al ser excluida de estos órganos, la universidad perdió acceso al presupuesto público destinado a la educación que le correspondía, lo que perjudicó directamente al sector de su alumnado que requería de este presupuesto para financiar sus estudios. Con la incautación del 15 de agosto de 2023, más de cinco mil estudiantes se vieron privados del derecho a recibir una educación universitaria de calidad, con pertinencia social.

Sostenemos, junto con la Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús, que la incautación de los bienes de la UCA Nicaragua fue una represalia gubernamental por su trabajo impulsado para lograr una sociedad más justa, así como por su compromiso para proteger la vida, la verdad y la libertad del pueblo nicaragüense, en consonancia con su lema “La verdad los hará libres” (Juan 8, 32). Lo hacemos fundados en el conocimiento del servicio educativo de alta calidad académica y el compromiso social que la UCA ofreció a Nicaragua de 1960 a 2023, reconocido por la medalla Pedro Canisio, otorgada por la Asociación Internacional de Universidades Jesuitas (IAJU) en Boston College, un año antes de la incautación de la Universidad. Nuestras denuncias de estos hechos se suman a las realizadas por los gobiernos de Estados Unidos, Colombia y Chile, cientos de asociaciones interuniversitarias, instituciones de educación superior y la sociedad civil, líderes sociales y académicos.

Por estas razones, las universidades jesuitas de América reiteramos nuestro apoyo a la violentada comunidad de la UCA Nicaragua, y a nuestros hermanos jesuitas radicados en este país, así como nuestra solidaridad con el pueblo nicaragüense en su luchar por una vida libre, en democracia y más justa para todas las personas. Asimismo, seguimos apoyando las demandas de la Provincia Centroamericana, de la Curia General de la Compañía de Jesús y de los jesuitas de todo el mundo para que:
1. Se rehabilite la personería jurídica de la Compañía de Jesús en Nicaragua.
2. Las instalaciones, el equipamiento, las cuentas bancarias y el reconocimiento oficial de la UCA Nicaragua sean devueltos a los miembros de la Compañía de Jesús en el país.
3. Cesen las agresiones en contra de la Compañía de Jesús y la Iglesia católica en Nicaragua.
4. Se restituyan el Estado de derecho y la libertad de cátedra en Nicaragua.

 

Renovamos el compromiso de la Compañía de Jesús con el pueblo nicaragüense en favor de una educación de calidad para todas las personas, inspirada en el Evangelio de Jesucristo. Él y su Resurrección sostienen nuestra esperanza en que la solidaridad nacional e internacional engendrará una Nicaragua y una UCA renovadas.

“Dios tiene la última palabra sobre la historia, y también la tendrá sobre Nicaragua.”

Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina y Jesuit Colleges and Universities en Estados Unidos y Canadá

Dr. Fernando Ponce León, S.J. Presidente de AUSJAL y Rector Pontificia Universidad Católica del Ecuador
P. Michael J. Garanzini, S.J. President, Association of Jesuit Colleges and Universities
Lic. Andrés Ignacio Aguerre, S.J. Rector Universidad Católica de Córdoba
Prof. Dr. Vagner Barbeta Rector Centro Universitário da FEI
Pe. Elton Vitoriano Ribeiro, S.J. Rector Faculdade Jesuita de Filosofía e Teología
P. Anderson Antonio Pedroso, S.J. Rector Pontificia Universidade Católica do Rio de Janeiro
Pe. Pedro Rubens Ferreira Oliveira, S.J. Rector Universidad Católica de Pernambuco
Sergio E. Mariucci Rector Universidade do Vale do Rio dos Sinos
P. Cristián del Campo Simonetti, S.J. Rector Universidad Alberto Hurtado
Luis Fernando Múnera Congote, S.J. Rector Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá
Vicente Durán Casas, S.J. Rector Pontificia Universidad Javeriana, Cali
Mario Ernesto Cornejo Mena, S.J. Rector Universidad Centroamericana «José Simeón Cañas»
P. Miquel Cortés Bofill, S.J. Rector Universidad Rafael Landívar
Edilberto Cardoso Vásquez Rector Instituto Superior Intercultural Ayuuk
Dr. Alexander Paul Zatyrka Pacheco, S.J. Rector Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO)
Adriana Jiménez Romero Rectora Tecnológico Universitario del Valle de Chalco
Dr. Luis Arriaga Valenzuela, S.J. Rector Universidad Iberoamericana Ciudad de México
Mtro. Luis Alfonso González Valencia, S.J. Rector Universidad Iberoamericana León
Salvador D. Aceves, Ed.D. President, Regis University Kimo Ah Yun, Ph.D. Acting President, Marquette University
Hubert Benitez, D.D.S., Ph.D. President, Saint Peter’s University
Sandra Cassady, Ph.D. President, Rockhurst University
Xavier A. Cole, Ed.D. President, Loyola University New Orleans
John J. DeGioia, Ph.D. President, Georgetown University
P. Paul J. Fitzgerald, S.J. President, University of San Francisco
Thayne M. McCulloh, D.Phil. President, Gonzaga University
Alan R. Miciak, Ph.D. President, John Carroll University
Mark R. Nemec, Ph.D. President, Fairfield University
Eduardo M. Peñalver, J.D. President, Seattle University
Mirtha Alicia “Alice” Peralta, Ph.D. President, St. John’s College (Belize)
Fred P. Pestello, Ph.D. President, Saint Louis University
Mark C. Reed, Ed.D. President, Loyola University Chicago
P. Gordon Rixon, S.J. President, Regis College (Toronto, Canada: Associate Member)
Colleen M. Hanycz, Ph.D. President, Xavier University
P. Sami Helewa, S.J. President, Campion College (Regina, Canada: Associate Member)
Mtro. Mario Ernesto Patrón Sánchez. Rector Universidad Iberoamericana Puebla
Florentino Badial Hernández. Rector Universidad Iberoamericana Tijuana
Juan Luis Hernández Avendaño. Rector Universidad Iberoamericana Torreón
Mariano García, S.J. Rector Universidad Jesuita del Paraguay
P. Rafael Tito Ignacio Fernández Hart, S.J. Rector Universidad Antonio Ruiz de Montoya
Prof. Felipe Bernardo Portocarrero Suárez Rector Universidad del Pacífico
José Victoriano Reyes Rector Instituto Especializado de Estudios Superiores Loyola
Francisco Escolástico Javier, S.J. Instituto Superior Pedro Francisco Bonó
Dr. Julio Fernández Techera, S.J. Rector Universidad Católica del Uruguay
Jesús María Orbegozo Eguiguren Rector Instituto Universitario Jesús Obrero
P. Arturo Peraza S.J. Rector Universidad Católica Andrés Bello
Dr. Javier Yonekura Shimizu, Pbro. Rector Universidad Católica del Táchira
P. Daniel S. Hendrickson, S.J. President, Creighton University
P. William P. Leahy, S.J. President, Boston College
Linda M. LeMura, Ph.D. President, Le Moyne College
P. Joseph G. Marina, S.J. President, The University of Scranton
Cheryl A. McConnell, Ph.D. President, Saint Joseph’s University
Vincent D. Rougeau, J.D. President, College of the Holy Cross
Terrence M. Sawyer, J.D. President, Loyola University Maryland
Timothy Law Snyder, Ph.D. President, Loyola Marymount University
Steve K. Stoute, J.D. President, Canisius University
Julie Sullivan, Ph.D. President, Santa Clara University
Donald B. Taylor, Ph.D. President, University of Detroit Mercy
Tania Tetlow, J.D. President, Fordham University
Mary H. Van Brunt, Ph.D. President, Spring Hill College

Ecología ante litteram en las fuentes del Archivo Romano de la Compañía de Jesús

Una mirada singular al trabajo de investigación de los misioneros jesuitas que estudiaban la naturaleza en los lugares a los que eran enviados.

Es comprensible que la palabra «ecología» no se encuentre en las cartas de san Ignacio ni en los escritos de los jesuitas de siglos pasados. Sin embargo, se conservan documentos en el Archivo Romano de la Compañía de Jesús que atestiguan el interés de varios jesuitas por esta cuestión, y justifican así el título de este artículo, cuyo propósito es una breve presentación de algunos de estos escritos.

Cuando los primeros compañeros empezaron a viajar cada vez más para cumplir las misiones que la Iglesia les había confiado, una de las mayores preocupaciones del fundador fue mantener la unidad entre estos amigos en el Señor. A esto se añadió pronto la necesidad de asegurar la administración eficaz de la orden religiosa, cuyo número de miembros crecía a un ritmo impresionante.

Una medida concreta que Ignacio recomendó desde el principio fue mantener una comunicación escrita sistemática, regulada por las prescripciones que en 1580 se convirtieron en la Formula scribendi, que no era más que una instrucción breve pero suficientemente detallada sobre cómo manejar la correspondencia oficial de los jesuitas.

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En la historiografía no faltan ejemplos de cómo se pusieron en práctica estas indicaciones. Entre los documentos conservados en el Archivum Romanum Societatis Iesu hay algunos que atestiguan el interés de sus autores por ciencias como la botánica y la zoología. He aquí solo dos ejemplos.

Mirar cómo Dios habita en las criaturas: en los elementos dando ser, en las plantas vegetando, en los animales sensando, en los hombres dando entender […].

Ejercicios Espirituales 235

El jesuita polaco Michał Piotr Boym (1612-1659), que entró en la Compañía en 1631, viajando a China en 1643, tuvo que pasar un largo tiempo en varios lugares de la costa oriental de África (esta era una experiencia frecuente para los viajeros que, navegando de Lisboa a Goa, tenían que esperar entre la desembocadura del río Zambeze y los territorios del actual Mozambique antes de continuar hacia el este). Encontrándose así, a su pesar, en el continente negro, el curioso jesuita vio otro mundo, muy diferente de su país de origen y de Europa en general. Una parte considerable de sus sorpresas tenía que ver con la flora y la fauna de las regiones en las que permaneció, y esta impresión fue lo suficientemente fuerte como para impulsarle a describir lo que allí vio. Así, en un informe enviado a Roma, Boym no solo dio cuenta de ello por escrito, sino que también añadió dibujos, que felizmente han llegado hasta nuestros días. En una serie de cinco acuarelas, pintó algunas plantas que le intrigaban, como el anacardo y la piña. También realizó dos hermosos dibujos del hipopótamo.

El padre Boym no permaneció mucho tiempo en África. Muy pronto reanudó su viaje y llegó, a través de la India, a China, donde no prestó menos atención a lo que encontraba a su alrededor. Muchas de sus observaciones se convirtieron en la obra conocida por los eruditos bajo el título Flora Sinensis, que más tarde hizo famoso a su autor. Otro motivo de su fama fue la misión diplomática con la que fue enviado por la corte Ming a Europa. Las cartas de la emperatriz china, escritas en seda y llevadas por él a Roma – una al Papa y otra al General de los jesuitas – se conservan entre los tesoros más preciados del Archivo Apostólico Vaticano y del Archivo Romano de la Compañía de Jesús, respectivamente.

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Volviendo a nuestro tema, Boym no fue ciertamente el único autor de informes de este tipo. En el siglo siguiente, el español José Sánchez Labrador (1717-1798), jesuita desde 1732 y misionero en Sudamérica en los años 1734-1767, escribió su gran obra sobre Paraguay tras su exilio en Italia, de la que solo se publicó una parte. Entre sus manuscritos conservados en Roma se encuentran numerosos dibujos de las plantas y animales que había visto durante su estancia en las misiones. Junto al tabaco o el cacao, generalmente conocidos, vemos muchas otras especies de aves, peces, reptiles e insectos. Mientras que algunos son comunes y fáciles de encontrar, incluso hoy en día (al menos en Europa), como la gaviota, otros serían para muchos una curiosidad.

Boym y Sánchez Labrador son solo dos de los muchos miembros de la Compañía de Jesús que describieron y dibujaron la flora y la fauna de sus territorios de misión. La fama de que gozaron las obras de estos jesuitas en el Viejo Continente se explica por su importancia científica, incluso en medicina, donde la difusión del conocimiento de ciertas plantas como la quinina, el mate o el curare, tuvo efectos duraderos.

Pero cabe preguntarse: «¿Por qué la presencia de tales documentos en los archivos jesuitas?». Sin duda, los misioneros de los siglos pasados tenían bastante que hacer, por lo que hay que descartar inmediatamente la hipótesis de la ociosidad como posible génesis de tales escritos. En realidad, la razón hay que buscarla en las instrucciones de san Ignacio mencionadas al principio de este artículo: en diversas ocasiones él, así como sus colaboradores y sucesores, pidieron a los jesuitas que habían partido a lugares fuera de Europa que enviaran información sobre las regiones en las que se encontraban, con el fin de darlas a conocer tanto a sus hermanos como a otros lectores curiosos. Esto sirvió también como una buena publicidad para las misiones y una herramienta eficaz para la promoción vocacional.

Por Robert Danieluk, SJ | ARSI (Archivum Romanum Societatis Iesu) – Curia General
[De la publicación “Jesuitas 2024 – La Compañía de Jesús en el mundo”] t.ly/4Gf37 

mujer atleta tomando agua

Desgastarse

Es verdad que la exigencia y el esfuerzo no gozan de buena prensa. Llama la atención cómo entre los jóvenes se felicita antes a quien superó un examen copiando sin que le pillen (porque es un ‘fenómeno’) que a quien se pasó la noche estudiando para aprobar (porque es un ‘pringao’). Solemos admirar las hazañas de atletas y deportistas pero muchas veces olvidamos que para alcanzar esos resultados se esforzaron durante años, día tras día, sometidos a disciplina y concentración en su tarea, sacrificando tiempo de estudio, de estar con sus seres queridos, de comer y beber lo que les apetecía… Esta es la lógica y la ascética del deporte y, en muchos aspectos, lo es también de la vida. Porque sin auto-exigencia y sacrificio no se obtienen resultados importantes ni auténticas satisfacciones.

 

San Pablo lo tenía claro cuando invitaba a prepararse para «luchar la buena batalla» (Tim 6, 12), y a todos nos gustaría poder decir un día con él: «He peleado hasta el fin el buen combate, he concluido mi carrera, he conservado la fe.» (2Tim 4,7). Y es que, al igual que cualquier atleta que se esfuerza individual o colectivamente para lograr sus objetivos, cuando damos lo mejor de nosotros mismos experimentamos la alegría del deber cumplido.

 

El deporte desarrolla virtudes como la valentía, la perseverancia y la fortaleza, con los que uno aprende a desgastarse por los demás, aumentando la capacidad y disposición a amar. El deporte exige sacar lo mejor de uno mismo para entrenar y competir ‘a tope’. A eso estamos llamados, a vivir a tope, a desgastarnos por los otros, a darlo todo aunque cueste, porque el vivir a medias en un modo de no vivir… Por eso es necesario entrenar –tanto en la vida como en el deporte–, ir esforzándose en pequeñas cosas que nos van haciendo crecer en entrega. Y, por supuesto, confiar en que todo sacrificio es importante y dará su fruto.

 

La vida es como un gran partido en el que se puede acabar perdiendo pero contento de haber hecho todo lo posible, y en el que se puede ganar pero tener el vacío y desasosiego de haberse reservado energías y no haber dado lo mejor de sí. Hay muchas cosas que están cuesta arriba: acabar unos estudios, conseguir un buen empleo, criar y educar a los hijos, tener una personalidad propia, llevar a cabo una vocación… Decía José Luis Martín Descalzo que «ninguna felicidad verdadera es barata», por ello todo lo que merece la pena en la vida supone esfuerzo. Vivir con deportividad es aprender a luchar y a desgastarse por aquello que merece la pena. La vida merece ser amada y, por ello, merece la pena ir desgastándose por crear vida alrededor, merece la pena vivir a tope.

 

Fonfo Alonso-Lasheras, sj

@pastoralsj t.ly/BhfLW

maria clara bingemer congreso teologico

Ma. Clara Bingemer: “La participación de la mujer es fundamental para la teología latinoamericana de hoy”

María Clara Bingemer, consultora de la Secretaría general del Sínodo y teóloga brasileña, participó del Congreso de Teología Sinodal, realizado del 9 al 11 de agosto de 2024 en la sede del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam).

La experta y laica brasileña abordó el tema de la mujer: “Creo que ese sigue siendo (y seguirá) mencionado en los documentos y en el instrumentum laboris del sínodo, porque su participación es algo fundamental para la teología latinoamericana de hoy”.

Aseguró que “la teología hecha por la mujer en América Latina es muy diferente a la que nació en Estados Unidos y Europa a pesar de reconocerse deudora de la teología feminista, sobre todo, norteamericana”.

Esta teología de la mujer latinoamericana es inseparable de la teología de la liberación, porque “las primeras teólogas se ‘autocomprendían’ como transmisoras de las reivindicaciones deseos y sueños de las mujeres pobres”.

Así a lo largo de estos años, la teología con perspectiva de mujer fue reinventándose en temas para empezar a “estudiar mucho más el género como un hecho cultural y eso abarcaba el tema de las exclusiones antropológicas que están presentes en la sociedad como las exclusiones raciales y étnicas”.

Teología feminista latinoamericana

Desde la perspectiva de género – que dista mucho de la ideología – “decimos que Dios está conectado a nuestras experiencias históricas, a nuestra vivencia y después que nuestra misma idea de Dios así como nuestra relación con él y su misterio viene marcada por lo que se llama construcción social y cultural”.

De esta forma, las luchas conocidas en el campo feminista de la “teología del primer mundo y también en América Latina, en el campo de las ciencias sociales y humanas, empezaron a interesar principalmente a las teólogas”.

Temas como, por ejemplo, “corporalidad sexualidad-moral con todas sus cuestiones, que son tan candentes y delicadas”. Así pues, temas como “derechos reproductivos y todo lo que concierne a la moral cristiana en cuanto al misterio del cuerpo humano, sus funciones, su misterio creado por Dios pasaron a integrar la agenda de la teología feminista latinoamericana”.

[…]

@adncelam

Enlace al artículo completo t.ly/BLd78

teclado con teclas simbolicas de iglesia digital

PENSAR LA SINODALIDAD EN LOS TIEMPOS DE LAS REDES SOCIALES

Misioneros en el ambiente digital

Desde el inicio de su pontificado, el papa Francisco llama a la Iglesia a una «salida misionera». Esta dinámica impulsa a la comunidad eclesial a «salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio». Por lo tanto, entre una Iglesia accidentada que sale a la calle y una Iglesia enferma de autorreferencialidad, Francisco no duda en preferir la primera. «Entre estas calles también se encuentran las digitales, pobladas de humanidad, a menudo herida: hombres y mujeres que buscan una salvación o una esperanza».

Hoy, en las reflexiones y debates en torno al Sínodo sobre la sinodalidad, la misión de la Iglesia en los entornos digitales ha adquirido una relevancia aún más significativa frente al desafío de «caminar juntos» en la misión, en comunión y con participación. El tema aflora en varios momentos del proceso sinodal iniciado en 2021, en sus diversas fases y en los distintos documentos redactados desde entonces por la Secretaría General del Sínodo.

En las fases diocesana y continental de este proceso destaca el proyecto piloto «La Iglesia te escucha», que se propone promover la reflexión sinodal en las principales redes y plataformas digitales, con la intención de llegar al mayor número de personas posible. Por su alcance, ha sido llamado «Sínodo digital» en los documentos posteriores. Al concluir la fase de la Iglesia universal, el Informe de Síntesis (IdS) de la primera sesión de la Asamblea General del Sínodo destaca el tema «Misioneros en el ambiente digital» como título de uno de los 20 capítulos en los que se divide la síntesis de los debates sinodales llevados a cabo hasta entonces. Y «La misión en el ambiente digital» es también el tema de uno de los 10 grupos de trabajo establecidos por el papa Francisco en preparación para la segunda sesión de la Asamblea General, que se celebrará en octubre de 2024, y señalados por el mismo Pontífice entre las «numerosas e importantes cuestiones teológicas, todas relacionadas en distinta medida con la renovación sinodal de la Iglesia y no faltas de repercusiones jurídicas y pastorales».

En este contexto, queremos profundizar en las reflexiones y desentrañar las cuestiones aún abiertas, que están presentes en los dos últimos documentos del proceso sinodal, donde se ponen de manifiesto, de manera madura y articulada, los límites y las potencialidades de la «misión en los ambientes digitales». Así lo hacen el Informe de Síntesis y el esquema de trabajo preparado por la Secretaría General del Sínodo para los 10 grupos de estudio en el período que transcurre entre las dos sesiones de la Asamblea General. Con esto, queremos aportar nuestro grano de arena al debate, a la luz del sueño del Papa de una «opción misionera capaz de transformar todo», para que la pastoral «en todas sus instancias sea más expansiva y abierta» (EG 27).

Cultura digital e Iglesia sinodal
En general, el Informe de Síntesis presenta «los principales elementos que han salido en el diálogo, en la oración y en los diferentes puntos de vista expuestos» durante la primera sesión de la Asamblea sinodal, en octubre de 2023. Destaca los frutos de la reflexión «sobre los signos característicos de una Iglesia Sinodal y sobre las dinámicas de comunión, misión y participación que la caracterizan» (IdS, Introducción).
Uno de estos signos, presentado en la tercera parte de la relación y centrado en el desafío de «Tejer lazos, construir comunidad», destaca los aspectos que conciernen «al intercambio entre las Iglesias y al diálogo con el mundo» (ibid). Este signo está constituido por los «Misioneros en el ambiente digital», que da título al capítulo 17 del documento. En él, se reafirma la convergencia entre los miembros sinodales sobre el hecho de que la cultura digital es un «cambio fundamental» en la percepción y en la experiencia contemporáneas de uno mismo, en la relación con los demás y con el mundo, y también con Dios. Se reconoce, por tanto, que la cultura digital «no es tanto un área distinta de la misión, cuanto una dimensión crucial del testimonio de la Iglesia en la cultura contemporánea» y «por eso tiene un significado especial en una Iglesia sinodal» (ibid; cursivas nuestras).

Como afirma la Asamblea sinodal, «no podemos evangelizar la cultura digital sin haberla comprendido antes» (IdS 17d). Para caminar juntos no solo como Iglesia, sino también con la sociedad en general, es necesario tener en cuenta los macroprocesos contemporáneos, como la mediatización y la digitalización, que dan nuevo significado no solo a la noción de socius, sino también a las de sacrus y de religio. Tales procesos instan tanto a la institución eclesiástica como a los fieles comunes a resignificar sus prácticas religiosas para los ambientes online, activando lógicas mediático-digitales de percepción y de expresión de sus propias creencias y tradiciones. Esto, a su vez, da lugar a una verdadera «mediamorfosis de la fe». La Iglesia, por tanto, no puede concebirse simplemente como una «observadora partícipe» de estos fenómenos, porque está permeada e impregnada por diversos flujos socio-digitales que abren nuevos significados incluso respecto a la idea misma de comunión, participación y misión, temas centrales en los actuales debates eclesiales.

El Informe de Síntesis reconoce que el proceso sinodal, incluida la iniciativa del «Sínodo digital», ha mostrado «la potencialidad del ambiente digital en clave misionera, la creatividad y generosidad de quienes se comprometen en ello» (IdS 17e). Según la síntesis sinodal, existen muchas iniciativas en línea de gran valor y utilidad vinculadas a la Iglesia, que ofrecen catequesis y formación para profundizar en la fe.

Por otro lado, también hay otras prácticas digitales que abordan las cuestiones relacionadas con la fe de manera superficial, polarizada e incluso cargada de odio. Por lo tanto, se lee en el texto, «como Iglesia y como misioneros digitales tenemos el deber de preguntarnos cómo garantizar que nuestra presencia online constituya una experiencia de crecimiento para aquellos con quienes nos comunicamos» (IdS 17g). Además, considerando los límites y riesgos de los ambientes digitales (como el acoso, la desinformación, la explotación sexual y la adicción), «es urgente reflexionar sobre cómo la comunidad cristiana pueda apoyar a las familias para garantizar que el espacio online sea no sólo seguro, sino también espiritualmente vivificante» (IdS 17f; cursivas nuestras).

El informe afirma también que «las iniciativas apostólicas online tienen un alcance y un radio de acción que se extiende más allá de los tradicionales confines territoriales» (IdS 17h). Ante esto, el Sínodo reconoce que el desafío eclesial radica en cómo dichas iniciativas «pueden ser reguladas y a qué autoridad eclesiástica competa la vigilancia». Es una cuestión seria, como veremos más adelante, y es por ello que una concepción meramente geográfico-espacial de las prácticas digitales —entendidas como un «continente» aparte, «allí afuera» — no tiene sentido y es perjudicial para la acción evangelizadora. De hecho, tales prácticas y redes atraviesan e ignoran cualquier «frontera territorial» eclesiástica, tradicionalmente entendida.

En este escenario, el Informe de Síntesis propone que las Iglesias aseguren el reconocimiento, la formación y el acompañamiento de los misioneros digitales ya activos, facilitando el encuentro entre ellos, y también que se creen redes de colaboración entre influencers en general, no solo católicos, que puedan colaborar en temas compartidos, como aquellos que promueven la dignidad de la persona humana, la justicia y el cuidado de la casa común. Esta propuesta formativa y de articulación es realmente necesaria y cada vez más urgente, pero también, como veremos, igualmente desafiante.

 

Bruno Franguelli S.I. – Moisés Sbardelotto
@laciviltacattolica
t.ly/AySBE

san ignacio pintura de @berzosa

San Ignacio, corazón inflamado  

Cada 31 de julio, los jesuitas y la familia ignaciana nos reunimos para celebrar la fiesta de San Ignacio de Loyola, hombre que encarnó las palabras del Señor: “He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cómo me gustaría que ya estuviera ardiendo!”

 

La vida de San Ignacio nos enseña que para encender el mundo con el amor de Cristo, primero debemos dejarnos encender por su Espíritu. Este fuego no es destructivo, sino purificador y vivificante. Nos llama a dejar atrás las comodidades de la complacencia y aceptar los desafíos del discipulado con valentía y convicción.

 

Pidamos, pues, la intercesión de San Ignacio. Que nosotros, como él, seamos transformados por el fuego del amor de Dios, convirtiéndonos en instrumentos de su gracia en nuestras familias, comunidades y más allá. Esforcémonos por encender los corazones de quienes nos rodean, para que la llama de la fe y el amor por Cristo se extienda, trayendo luz a los rincones más oscuros de nuestro mundo.

 

En palabras de Ignacio a Francisco Javier: “¡Ve, prende fuego a todo!” Que llevemos esta misión en nuestro corazón, encendiendo las llamas de la fe dondequiera que vayamos, hasta que toda la tierra se encienda con el amor de nuestro Salvador.

 

Imagen: Raúl Berzosa

 

Juan Carlos Rivera Castro, sj

@Pastoralsj t.ly/GvKhe

Lloró como un niño (…¿un niño?)

Con frecuencia se ha leído y escuchado que “los varones no lloran” o que “las mujeres son las que lloran”. Poco a poco a ellos les hemos dado permiso para expresen sus emociones, y ellos mismos se lo han dado y el estereotipo femenino asociado a las lágrimas ha ido perdiendo terreno, aunque aún hay y habrá de esas expresiones.

Hay otra expresión frecuente y quizás más peligrosa que las citadas que, inocentemente, repetimos sin darnos cuenta: “Llora como un niño”, “Lloraba como un chico”. Indirectamente nos dice que las lágrimas auténticas son la de los niños y que quien llora así expresa verdaderamente lo que siente. ¡Estaba tan dolorido que lloraba como un niño! Y varias por el estilo son usadas para expresar el sentir de un adulto cuando vemos lágrimas en su rostro o las manos tratando de cubrirlas, enjugarlas, secarlas, disimularlas.

Las lágrimas pueden darse por alegría, por emoción, por tristeza, por rabia, por dolor.

Expresar lo que siente

Hace pocos días vimos a un líder mundial llorar por televisión ante millones de personas y escuché a algunos comentaristas que decían que su llanto era sincero porque “lloraba con un niño”.

Quien lloraba era Lionel Messi en la final de la Copa América disputada en Miami el 14 de julio de 2024. Tenía golpeado el tobillo y no pudo más; quizás fue de las pocas veces que dejaba un campo de juego por lesión. Salió con lágrimas caminando con dificultad, llegó al banco de suplentes, se sentó y se dedicó a llorar sin interesar las cámaras que lo enfocaban y las pantallas que lo reproducían en el propio estadio. Entre las conjeturas por su llanto era el dolor de su tobillo, la frustración por salir del equipo, el deseo de seguir jugando. Momentos después se supo que su mayor dolor fue por no poder estar con sus compañeros en un momento difícil del partido. Lloraba como un niño.

¿Cómo llora un niño? Sin disimular, sin guardarse emociones, sin importar quien esté. Sencillamente expresa lo que siente. Me hago otra pregunta ¿Por qué sólo atribuimos a los niños este modo de llorar?

Messi es un varón que lloraba como un adulto ante una situación que merecía llanto. Me parece que hay algo parecido a no darle permiso a los adultos a mostrar vulnerabilidades y menos a los ídolos, entonces comparamos su actuar con algo natural en un niño. Nos olvidamos que también es natural que los adultos lloren y que no se es menos adulto por eso. Al contrario, se es más humano porque se conecta con lo que ocurre, se lo integra y se lo expresa sanamente.

Finalmente, me pregunto cuánto más tendrá que pasar para situar lo que nos ocurre de modo correcto.

Y termino con una cita del Evangelio de Juan 11,34 y dice más o menos así: Cuando Jesús se enteró de la muerte de su amigo Lázaro lloró y los judíos admirados decían ¡cómo lo habrá querido!

Y Jesús, lloraba como un hombre, no como un niño.

Rafael Velasco SJ… ‘creer que Dios es el que nos ha llamado y el que nos sostiene y guía’

Carta del P. Superior Provincial con ocasión de la fiesta de San Ignacio de Loyola

Queridos Compañeros:

Pronto celebraremos a nuestro Padre San Ignacio. Es buena ocasión para volver a las Fuentes, para que re visitemos los escritos de Ignacio y, en particular, que hagamos los Ejercicios con devoción, de corazón; pero también que visitemos las Constituciones y sus cartas, es un buen homenaje a nuestro fundador.

Más allá de lo que la Compañía ha ido deviniendo en el tiempo en su esfuerzo por adaptarse a “los tiempos, lugares y personas”, nos hace bien volver a los textos fundacionales. Particularmente en este momento en el que estamos en proceso de elección del próximo provincial, me gustaría poner la mirada en algo que dice el Proemio de las Constituciones (134).

Allí se dice que “es la Suma Sapiencia y Bondad de Dios… la que ha de conservar y regir a la Compañía… y de nuestra parte, más que ninguna otra exterior constitución, la ley interior de la caridad y amor que el Espíritu Santo escribe e imprime en los corazones ha de ayudar para ello…”

Todo el edificio de la Compañía (diseñado en las Constituciones) se sostiene en la Suma Sapiencia y Bondad de Dios nuestro Señor. Y en la Caridad y Amor de nuestra parte. Necesitamos creernos eso, cada día, todos los días, con devoción. Necesitamos fe, creer que Dios es el que nos ha llamado y el que nos sostiene y guía, y que es Él el que guía nuestras obras, nuestras comunidades, y sostiene con su Bondad nuestros pasos, a veces cansados y frágiles…

Por otra parte, es la Caridad y Amor la que de nuestra parte va a hacer que este Instituto vaya adelante. Caridad apostólica para anunciar el Evangelio a la gente y Caridad fraterna para vivirnos como comunidad.

Cuando asumí este servicio, les confié mi credo personal; allí -entre varias cosas- les confiaba lo siguiente:

“Creo en la mirada Visionaria de Dios. Un párrafo acerca de nosotros: Hay quien afirma que no es verdad que “el amor es ciego”, sino que en verdad el amor es “visionario”; porque es capaz de ver en el otro lo que otros no ven, y que a veces ni el mismo sujeto ve. El amor es visionario porque ve lo más genuino y noble del otro aún contra las apariencias. Así de visionaria es la mirada amorosa de Dios. Él ve lo más genuino y noble que hay en nosotros (más allá de nuestros límites y pecados), y confía en nuestra mejor versión. Es una mirada que alienta, entusiasma y construye. Esa mirada visionaria entra en colisión –no pocas veces- con nuestras miradas heridas por el miedo, enojos, rencores, celos…Esa mirada desfigurada es fuente de desesperanza. De esa mirada surgen desvalorizaciones y descalificaciones y desde ese prisma, hasta pareciera que hay compañeros que ya no tienen lugar, ni remedio. Ese no es un camino de vida. Lo sé por experiencia.

Cuando conectamos, en cambio, con esa mirada Visionaria de Dios, entonces somos capaces de responder con generosidad y fraternidad; desde allí nos vivimos como hombres en misión, capaces de dar con generosidad, más allá de límites, sombras y agachadas personales. Y cuando la misión apostólica es desafiante respondemos mejor aún. Desde esa mirada nos descubrimos y sentimos Compañeros en una misión de reconciliación y justicia.

Le pido a Dios para mí y para todos, apostar cada día por esa mirada Visionaria Suya.”

Perdón por lo largo de la auto-cita, pero quería compartirla como un modo de gratitud a todos.

Que nuestro Padre Ignacio nos ayude a vivir con Fe en la Suma Bondad de Dios Nuestro Señor, y con Caridad y Amor del Espíritu Santo, y que así podamos ser fuente de Esperanza en este mundo.

¡Feliz día de San Ignacio!

Que Dios nos bendiga.

Fraternalmente,

Rafael Velasco S.J. Provincial ARU

31 de Julio: San Ignacio de Loyola. Fundador de la Compañía de Jesús

Ignacio de Loyola (Iñigo López de Loyola, 1491-1556) cojeaba levemente tras haber sido herido en la defensa del castillo de Pamplona en el norte de España.

Inmóvil durante el reposo a que le obligó la lenta recuperación de su herida, vivió una conversión interior que fue el comienzo de ulteriores aventuras, haciendo de él un peregrino movido por una inextinguible devoción a Jesucristo.

Recorrió Europa, atravesando una y otra vez España, Francia e Italia. Se embarcó para alcanzar Tierra Santa, partiendo desde Venecia. Adoptó el nombre de Ignacio, que es cómo le conocemos, pero en sus memorias prefiere darse el nombre de “el peregrino”

Además de distancias físicas y carreteras sin fin, Ignacio cubrió una distancia histórica enorme. Partiendo del universo medieval de una familia de la baja nobleza vasca – orgullosa de su actitud de defensa del rey y hostil al creciente poder de las ciudades – recorrió el camino que llevaba al floreciente renacimiento de los estudios de París y de la reconstrucción de Roma donde trabajaban artistas como Miguel Ángel y reformadores como Carlos Borromeo. Vivió una etapa de transición jalonada por figuras señeras como Enrique VIII y María Tudor, Rafael y El Greco, Lutero y Calvino, Cervantes y Palestrina.

[…]

La más conocida imagen de Ignacio es la de esta última parte de su vida. Se le representa casi siempre como el adusto legislador que señala con el dedo las Constituciones que escribió para el gobierno de la Compañía. Él se pensó siempre a sí mismo como “el Peregrino”, que es el nombre que se dio constantemente al dictar su autobiografía al final de su vida.

Originalmente compilado y editado por: Tom Rochford, SJ

Traducción: Luis López-Yarto, SJ

Enlace al artículo completo: t.ly/0Sg6y