CVX en Uruguay, una comunidad renovada
La Comunidad Nacional de CVX en Uruguay acompañó, en el día de Pentecostés, a 9 integrantes que proclamaron su Compromiso Permanente con el estilo de vida, comunitario y apostólico de la CVX. Junto con ellos, otros 4 también profesaron su Compromiso Temporal, como signo de gratitud y de respuesta a la llamada del Señor a seguirle y colaborar en Su misión.
Expresan así, una manera de ser cristianos que ha hecho carne en ellos, a lo largo de un camino iniciado en la comunidad local y que se reconoce llamada a la respuesta fiel, comprometida y generosa. Pronuncian sus compromisos en esta comunidad que conocen y aman: pecadora y sin embargo llamada por el Señor. Y lo hacen para seguir creciendo en esta vocación común de ‘peregrinos en esperanza’, colaboradores en el trabajo por la reconciliación y justicia.
Quieren, de este modo, poner por obra la vocación apostólica y concreta, integrándose como un cuerpo para la misión, enviados al estilo de los apóstoles, con un estilo de vida austero y profético. Lo hacen para explicitar el deseo de buscar y hallar la voluntad de Dios en sus vidas, según el carisma ignaciano, para seguir respondiendo a una humanidad sufriente que clama por justicia, paz, bien y verdad.
En la celebración, junto a más de un centenar de integrantes de nuestra comunidad nacional, reafirmaron su identidad y pertenencia a una iglesia local en la que confían y están dispuestos a servir. Como compañeros de camino, al estilo de Emaús, sienten arder su corazón haciendo memoria agradecida de la presencia del resucitado en sus vidas.
El proceso, (el detalle se puede ver AQUÍ) iniciado en sus respectivos grupos de vida, contó con una preparación paciente y delicada. Acompañados por la propia comunidad, compartieron un proceso profundización en la identidad y vocación CVX a lo largo de todo el tiempo pascual. En los respectivos encuentros se nutrieron de contenidos formativos y el compartir en conversación espiritual fue alimentando ese fuego interior del Espíritu en cada persona.
En este tiempo, fueron compartiendo con sus respectivos grupos de vida y pudieron dejarse acompañar por testigos espirituales que también los confrontaron, enriqueciendo el discernimiento con una mirada fraterna y cercana. La comunidad toda se enriquece en este camino y el Espíritu también va tocando otros corazones para responder a Su llamada.
¡Gracias! Gracias por su sí generoso. Gracias por su apertura y compromiso. Gracias por su testimonio iluminador. Gracias Carolina, Rossina, Agustina, Caro I., María José, Lorena, Virginia, Diego, Carolina, Verónica, Vero, Mariela y Valentina.
Agustina Langwagen (CVX Comunidad Illapel)
Hace tiempo que deseaba profundamente hacer signo mi certeza de proyecto como cevequiana. Animada por el Espíritu en Pentecostés y tras un proceso de profundización que me permitió repasar experiencias, aprendizajes y tantos rostros que han sido testigos y pilares en el camino, confirmé con emoción y alegría, frente a la comunidad nacional, mi deseo de seguir a Jesús desde este estilo de vida sencillo, comprometido y con una misión apostólica encarnada.
Para mí, el compromiso es deseo, es responsabilidad y disponibilidad, y es también gozo profundo por saberme abrazada por el Señor y sostenida por una espiritualidad que me da identidad. Es confiar plenamente en que su amor y gracia bastan, y desde ahí disponerme a ser luz para otros, como tantos lo son para mí.
Valentina Consonni (CVX Comunidad Manere)
Tomar los compromisos temporales en CVX es una experiencia profundamente significativa. La alegría de reafirmar este compromiso es indescriptible. Sentir a la comunidad nacional, con su cariño y cercanía, acompaña en cada paso, dándome apoyo en oración y gestos concretos que nos refuerzan y me dan la certeza de estar en el camino correcto.
Mariela Addiego (CVX Comunidad Namaste)
El pasado domingo 8, tuve el regalo de poder renovar mi compromiso con la CVX. Digo regalo, porque sin dudas, es Dios quién me dio la gracia de formar parte de este Movimiento, con la convicción en mente y espíritu, de que quería volver a elegirlo.
La ceremonia de Pentecostés en la que tuvieron lugar los compromisos estuvo hermosa, el espacio y quienes participaron, hicieron que se viviera realmente una conexión con Dios, con quienes allí estuvieron y con la CVX. Quienes hicimos compromisos, en sus distintas modalidades, coincidimos en lo emocionante que fue leer el texto y hacer nuestras cada una de sus frases.
El compromiso fue el corolario de un proceso de varias semanas, en las que las pautas de oración y reflexión, los intercambios en la comunidad chica y las vivencias de los encuentros de las mañanas de domingo, nos hicieron sintonizar más y mejor, el “canal” de Dios y de la CVX.
Quisiera resaltar especialmente los encuentros con otros miembros de la Comunidad Nacional. Agradecer a quienes los pensaron y prepararon. Fueron experiencias muy enriquecedoras y reveladoras. Se hizo presente el milagro, cuando en el encuentro con otros, de vidas y situaciones, en apariencia muy distintas, nos dimos cuenta que es solo en apariencia, porque al compartir, descubrimos que los dolores del alma, la confianza depositada en Jesús y la manera de vivir las situaciones difíciles y las más felices, son las mismas. Esto nos une, nos identifica; compartimos la fe, compartimos el carisma, las enseñanzas de Ignacio nos guían…
Sin dudas el “quiero hacer mi compromiso con la Espiritualidad Ignaciana desde la opción CVX…” se ha reeditado en mí. La comunidad y la vida apostólica, se han resignificado. Feliz de vivirlo así. Desde mi corazón, puedo decir con Ignacio, “Dadme tu amor y gracia, que ésta me basta”.







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