La promoción de vocaciones a la Compañía de Jesús
“¿Cómo invitar a otros a nuestro estilo de vida hoy en día?” fue la pregunta que guio la reflexión, oración y discernimiento de los Superiores Mayores reunidos en Roma.
El número de vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa. Más allá de las cifras, el reto se extiende también a mantener la calidad de las vocaciones que se acercan a la Compañía y a comprender qué es lo que atrae y sostiene una vocación a la Compañía en el mundo actual.
Los PP. Enric Puiggros, de la Provincia de España, y Karl Kiser, de la Provincia UMI (Medio Oeste de EE.UU.), dirigieron, con sus presentaciones, la reflexión sobre el tema del día. Ofrecieron sus puntos de vista a partir de una rica experiencia en el acompañamiento de jóvenes en proceso de discernimiento vocacional.
Hicieron notar el tipo de jóvenes que se interesan por entrar en la Compañía, las razones de su atracción por la vida religiosa, el papel de la práctica espiritual y de la oración personal entre los jóvenes…
El P. Kiser destacó la importancia de aprovechar nuestra tradición ignaciana, resaltando la devoción jesuita al Sagrado Corazón y el ejemplo de los santos y beatos de la Compañía como fuente de inspiración para los jóvenes.
“La labor de promover las vocaciones es una expresión de confianza en que Dios sigue llamando jóvenes, a menudo de maneras nuevas”
Pusieron también de relieve el papel del director vocacional y de los promotores vocacionales. Subrayaron los ponentes que la importante labor de facilitar el reclutamiento de hombres para la Compañía no tiene tanto que ver con estrategia como con autenticidad: suscitar vocaciones que maduren en el terreno del encuentro personal a través del testimonio, el trato y la oración.
Los ponentes reflexionaron asimismo sobre cómo podemos acompañar a unos jóvenes que se enfrentan a un estado de inquietud, de incertidumbre y a una sobrecarga de distracciones en su búsqueda de sentido. Curiosamente, muchos novicios de la Provincia UMI mencionan su deseo de ser como los santos jesuitas y su anhelo de una comunidad, como dos de las principales razones para entrar en la Compañía de Jesús.
“Cada jesuita es un promotor vocacional con la forma en que vive su vida.”
No podemos pasar por alto los problemas que plantea la promoción vocacional, y los ponentes analizaron algunos de ellos. A pesar de todo compartieron también historias alentadoras de vida nueva: novicios que se unen a la Compañía en lugares inesperados, jóvenes que disciernen su vocación en el servicio y la relación discernida con Dios. Se escucharon además varias sugerencias prácticas en respuesta a los problemas de la promoción vocacional.
Como en días anteriores, los Superiores Mayores se dividieron en grupos para seguir trabajando este tema tan importante de la promoción vocacional. En la sesión plenaria se pusieron en común las diversas opiniones. La jornada terminó con la Eucaristía celebrada por grupos lingüísticos.







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