La espiritualidad ignaciana y el cuidado de la Casa Común – José Ignacio García SJ

Los días 8 y 9 de octubre, los jesuitas de España se encontraron de manera virtual para profundizar en torno a una de las Preferencias Apostólicas Universales (PAU): «El cuidado de la Casa Común.»

Entre los expositores, José Ignacio García SJ abordó el tema del cuidado de la casa común desde la espiritualidad ignaciana. En su charla habló de cuatro grandes lugares de la espiritualidad ignaciana desde los que acercarse a esta preferencia intentando descubrir en ellos nuevos enfoques.

Así, releyó en el Principio y Fundamento nuestra condición de ser “creaturas” alejándose de una visión intimista de relación con el Señor- que suele ser habitual- hacia la idea de ser creado y por tanto ser dependiente, porque “lo que vamos viviendo con esta perspectiva de crisis medioambiental y en los últimos meses de crisis sanitaria (…) es que como seres estamos interconectados y somos muy dependientes”.

En segundo lugar, la Contemplación de la Encarnación la encaró como el abrazo de Dios al mundo, que como creyentes nos debe hacer mirar cómo este mundo está transido por esta presencia de Dios y por ello “la encarnación nos invita a reconocer el mundo creado, querido por Dios y que nosotros podemos contribuir a él”.

Invitó también a los presentes a enfocar la “Contemplación para alcanzar amor” desde el concepto de que toda realidad es lugar de encuentro con el Señor. Y propuso seguir 4 metáforas que plantea Toño García Sj para contemplar a ese Dios presente. Esas cuatro metáforas nos invitan a una llamada de integración fuerte para la vida.

En un tiempo como el nuestro, en el que vivimos en una dispersión notable, partidos y fragmentados, esta relectura “nos invita a esta vida integrada, capaz de reconocer la diversidad pero no verse desbordada por ella, porque percibe a Dios en toda ella”. Por último, desde la segunda semana de EE.EE. alentó a los asistentes a caminar desde la contemplación al compromiso ecológico porque la nuestra es “una espiritualidad impregnada de elección y seguimiento llamada a incorporar esta nueva realidad. Pidió superar prejuicios ideológicos y reconocer que la vida está amenazada en muchos lugares y de muchas formas.

Finalmente señaló como riesgos el individualismo y antropocentrismo al que puede derivarnos una espiritualidad ignaciana mal enfocada, así como el peligro de que el desapego conlleve una ausencia de responsabilidad.

Fuente: infosj.es

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