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Refugiados: una Segunda Oportunidad en el “Fin del Mundo”

En dirección contraria a las tendencias mundiales de ‘cerrar las fronteras’, la provincia de San Luis, Argentina, abre sus puertas para recibir a refugiados provenientes de Siria.

Como hace más de un siglo, Argentina puede convertirse de nuevo en el sueño de una segunda vida para quien se ve obligado a abandonar su país. En el país del Papa, una provincia situada a los pies de la Cordillera de los Andes, ha decidido seguir el ejemplo de Francisco y se ha convertido en entidad «llamante” de refugiados. Ya recibió a dos, y espera acoger muchos más. El gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saa, reveló el impacto de este gesto de solidaridad y las vicisitudes para concretarlo.

Lana tiene 26 años, Majb 30. Ella es artista plástica, él chef. Llegaron a San Luis el pasado 7 de febrero y fueron acogidos con sorprendente entusiasmo. Ahora residen en las instalaciones de la Universidad de La Punta, a 25 kilómetros al norte de la capital de la provincia. Les ofrecieron instalarse en un departamento similar al que utilizan los estudiantes.

En entrevista con el Vatican Insider, Rodríguez Saa explicó que para recibir a los refugiados la provincia que gobierna se ha convertido en entidad «llamante” o de acogida, lo cual le otorga un estatus especial reconocido por el Ministerio de Relaciones Exteriores y facilita su inserción como parte de un corredor humanitario.

“Esto ha generado mucha tranquilidad en la gente de San Luis que no ve todos esos estigmas que quieren poner sobre los refugiados, que son peligrosos, nada de esto. Todo ha sido desmentido por la realidad y se ha visto que se trata de que los refugiados son nuestros hermanos, es una acción solidaria muy hermosa”, explicó. .

Los sirio-libaneses son una comunidad numerosa en territorio argentino. Por eso no resulta casual que los refugiados hayan sido invitados inmediatamente a compartir el pan y la sal con sus lejanos «connacionales». Ella ya visitó a varios artistas locales y con ellos volvió a pintar. “Se ve que estaba bloqueada por los horrores de la guerra, recuperó la libertad espiritual. Hay que tener mucha paciencia, puede durar un año, dos o más, pero vamos a trabajar conteniéndolos para que se integren”, confió el gobernador.

Ese detalle, aparentemente pequeño, demuestra la complejidad que implica la recepción de los refugiados. No se trata sólo de permitirles entrar en el país. Se deben cumplir una serie de requisitos legales y judiciales. Una vez en su nuevo destino, resulta un desafío para la comunidad pasar del entusiasmo inicial (si es que lo hay) a la verdadera integración.

Aunque el gobernador calculó que su provincia puede acoger hasta 300 refugiados, aún no sabe cuántos llegarán. Entre otras cosas porque dentro de sus desgracias, estas personas pueden elegir entre varios destinos. Él mismo reconoció que la cifra “es insignificante” comparados con los millones de desplazados forzosos en el mundo. Pero cuenta con el efecto contagio.

La disposición de San Luis parece, más bien, una excepción. La tendencia en muchos países es justamente la contraria: cerrar las fronteras y alzar muros. Pero eso no parece preocuparle a Rodríguez Saa. «Si es impopular (la decisión de acoger refugiados) yo no tengo problema. Si es popular o impopular yo creo que estamos haciendo lo correcto. Yo no lo mido así, si es impopular, pero estoy haciendo lo correcto, perderé las elecciones pero yo quiero hacer lo correcto», afirmó.

«Cuando un líder universal como el Papa Francisco coloca este tema entre sus prioridades la gente se preocupa, lo mira y se da cuenta que es una tragedia de una magnitud nunca vista. Son millones de refugiados en condiciones infrahumanas que sufren persecuciones, hambre y guerra. Este horror, producido por el mismo hombre, por la intolerancia y la locura, genera en poblaciones enormes situaciones desesperantes y la solidaridad humana tiene que acudir a eso», apuntó.

Fuente: CPAL SJ