Oración Vocacional

“Señor Jesús, que en tu peregrinar por los caminos de Palestina has elegido y llamado a tus apóstoles, y les has confiado la tarea de predicar el Evangelio, has que hoy no falten a tu Iglesia sacerdotes que lleven a todos los frutos de tu muerte y de tu resurrección.

Espíritu Santo que santificas a la Iglesia con la abundancia de tus dones, despierta en el corazón de los llamados a la vida consagrada una íntima y fuerte pasión por el Reino, para que con un sí generoso e incondicional pongan su existencia al servicio del Evangelio.

Virgen Santísima, que sin dudar te has ofrecido al Omnipotente para la actuación de su designio de salvación, infunde confianza en el corazón de los jóvenes para que haya siempre sacerdotes que acompañen al pueblo cristiano por el camino de la Vida, y consagrados que sepan testimoniar la presencia liberadora de tu Hijo resucitado.

Padre Santo: fuente perenne de la existencia y del amor que en el hombre viviente muestras el esplendor de tu gloria, y pones en su corazón la simiente de tu llamada, haz que ninguno, por negligencia nuestra, ignore este don o lo pierda, sino que todos, con plena generosidad, puedan caminar hacia la realización de tu Amor.”

 

 

Como la Moneda

Los Rostros de la Opción

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Es como la moneda, pero tiene más de dos caras.

No se puede imaginar, no se puede graficar.

Sólo se puede ir escribiendo pero sin palabras.

Es el misterio y el sentido que el misterio tiene.

Es invitación, protagonismo y plenitud.

Conviene tener presentes todos los distintos rostros:

del amor, del carisma, de la soledad, del abandono,

de la confianza, de la cercanía,

del todo a cada paso.

Del desierto vuelto oasis, del oasis vuelto desierto

para más y distintos encuentros.

Es la búsqueda del orden del amor

en relación con aquél, que para darse a conocer

sólo le basta decir «yo estoy» 

Haciéndose presente en todo su hogar

cuando apenas le preguntan ‘¿dónde vives?’

Así compartimos la vida, refundamos la opción.

Aceptamos sus rostros, los miramos, dejamos que nos miren 

para seguir descubriendo el rostro propio nuestro.

Aprendiendo así a vivir el amor. 

Marcos Alemán Sj

Libra mis ojos de la muerte

Libra mis ojos de la muerte

dales la luz que es su destino.

Yo, como el ciego del camino,

pido un milgro para verte.

Haz de esta piedra de mis manos

una herramienta constructiva;

cura su fiebre posesiva

y ábrela al bien de mis hermanos.

Que yo comprenda, Señormío,

al que se queja y retrocede;

que el corazón no se me quede

desentendidamente frío.

Guarda mi fe del enemigo

(¡tantos me dicen que estás muerto…!)

Tú que conoces el desierto,

dame tu mano y ven conmigo.

José Luis Blanco Vega, SJ

 

Oración Vocacional

Señor Jesús, te doy gracias por moverme interiormente

a buscarte y seguirte.

Confío en tu Palabra, en tu Espíritu.

Tú, que me llamaste con amor eterno,

haz que conozca el misterio de mi vocación,

el sentido de mi vida,

el término de mi búsqueda.

Da perseverancia a mi camino;

que cada paso de mi andar

sea una ocasión para elegirte, servirte,

descubrir tu amor y tu verdad.

Que Tu Espíritu llene mi corazón de sabiduría,

de ciencia, de entendimiento, de consejo,

del conocimiento de la voluntad del Padre.

María, Madre de la elección y

de la contemplación, acompaña mi camino

y el de todos los que buscan su vocación,

para decir un “sí” a la vida de Dios Padre.

Amén.