Oración para Tocar Mejor

Una oración para descubrir a Dios a través de uno de nuestros sentidos: el tacto, y dejarse tocar el corazón.

“Acerca tu mano: métela en mi costado” Jn 20,27

Señor del Cielo y de la Tierra

que por medio de las manos de tu Hijo

salvaste y sanaste,

ven con tu Espíritu

y purifica mi sentido del tacto.

 

Concédeme la gracia, Señor,

de reconocer tu presencia

en cada persona

en cada ser

en cada cosa

que toque y me toque.

 

Purifica mi tocar

para que pueda pasar

de la sensualidad que esclaviza

al verdadero placer de la sensitividad.

Para que el deseo de poseer egoísta

se convierta en gesto de donación

a los otros en el Otro.

 

Ayúdame, Jesús, a descubrir

tu mano sanadora para que,

por medio de mi tacto

pueda comunicar el amor…

pueda relacionarme con el mundo…

 

Dame la gracia

de abrazar y ser abrazado,

de acariciar y ser acariciado,

porque estando contigo en el otro

eres tú quien me acaricia y abraza.

Quien me da paz y me consuela.

 

Permite Padre,

que la rudeza de la pobreza,

de la enfermedad

del sufrimiento

eduquen mi tacto

para besar y cuidar en tu Nombre

a los que más te necesitan,

para que mi sensitividad me conduzca a la sensibilidad.

 

Gracias Dios, por sentirte

y comunicarte conmigo,

 

a través de este sentido.

Fuente: Blog Pequeñeces

Ama y Haz lo que Quieras

Para discernir cuándo estamos amando de verdad.

Por Charlie Gómez-Vírseda, SJ

La frase se atribuye a san Agustín y la verdad es que es muy buena. Podría ser una síntesis de toda la doctrina cristiana. Ama y haz lo que quieras. Ante cualquier duda, ante cualquier dilema, tú asegúrate de hacerlo por amor y estarás haciendo lo correcto.

El problema es que amar no es tan sencillo. Como lema está muy bien pero a la hora de concretarlo, surgen los problemas. Porque a veces aquello que creo que es amor no dura en el tiempo. Otras veces, detrás de un acto aparentemente generoso, descubro que me estoy buscando a mí mismo; que en realidad me ofusco si no se me agradece lo suficiente. Quiero amar, pero depende de a quién. Hay gente a la que soy incapaz de amar porque me producen rechazo, o me son desconocidos, o simplemente porque ellos tampoco me tratan bien. A veces no me atrevo a amar por miedo a que me hagan daño. Prefiero simular un sucedáneo de amor, que me permite pasar página sin que duela. En ocasiones, amar supone renunciar a mi tiempo o a mi libertad. ¿Un voluntariado? Sí, pero en cuanto llegan los exámenes…

¡Qué fácil es querer el bien… pero qué difícil hacerlo bien!

Ahora me doy cuenta de la cara oculta de esta frase: ama y haz lo que quieras. Sí, pero ¿quién me enseña a mí a amar? ¿Quién es capaz de proponer un amor incondicional hasta el final? Es ahí donde el cristianismo responde con una vida, con una historia, con un nombre. Jesús de Nazaret, el rostro de Dios vivo. En el Evangelio, en unas cuantas páginas, se cuenta la vida de quien tuvo el valor de pasar haciendo el bien hasta sus últimas consecuencias. Una vida donde caben silencios y palabras; oración y acción; lágrimas y amistades; consuelos y broncas; alegría y cruz. Es la vida de quien se hacía llamar Maestro y amó hasta el extremo. Porque quizá, sólo con él y como él, sí que se puede decir: ama y haz lo que quieras.

Fuente: Pastoral SJ

 

Una Verdad Sin Filtros

Una reflexión sobre la imagen de nosotros mismos que mostramos.

Por Alvaro Zapata SJ

Hace poco leí un artículo sobre el final de la red social Tuenti, que tanto usamos y pronto olvidamos. El subtítulo del artículo me resultó especialmente llamativo: “En Tuenti no parecíamos, en Tuenti éramos. Sin filtros.” Recordando las fotos de mi propio Tuenti creo que tampoco era buena la absoluta falta de filtros a la hora de subir y compartir fotos. No tanto por la calidad de edición de la imagen, como por el contenido. Estábamos dando los primeros pasos en las redes sociales y no teníamos criterios de qué fotos compartir y cuáles no.

Sin embargo, no ofrecíamos una realidad decorada, era, como dice en el artículo, contenido puro. Si ahora piensas en las fotos que has visto de las vacaciones de tus amigos, de la familia… en las que tú mismo has compartido, quizás te des cuenta de que ese amanecer no eran tan idílico. Que ese paseo por aquella montaña no fue tan divertido porque estaba todo lleno de bichos. O que haciendo el Camino te salieron ampollas por culpa de esas botas llenas de polvo que compartiste en Instagram. Quizás esa pequeña parte de la realidad, más incómoda, que ofrece una imagen no tan envidiable por otros no aparezca en tus fotos, las que has visto y subido.

Ahora es tiempo de reencuentros. Ya no hace falta contarse mucho el verano y lo que hemos hecho cada uno. En general, ya tenemos esa información porque nos hemos seguido por las redes. Pero quizás sí sea un buen momento para compartir también esa parte de la realidad que a lo mejor les resta aura a las vacaciones pero que nos ayuda a relativizar las comparaciones y a darnos cuenta de que lo importante es lo que nos podemos contar, por encima de cómo nos lo contamos. Salir de la invitación a impresionar a quien nos oye, quien nos sigue, a parecer por encima de sencillamente ser. Para poder compartir auténticamente nuestras experiencias y no sólo los filtros que manejamos.

Fuente: Pastoral SJ

 

Reflexión del Evangelio – Domingo 08 de Octubre

Evangelio según San Mateo 21, 33-46

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “Escuchen esta parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: ‘Respetarán a mi hijo’. Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: ‘Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia’. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?”. Le respondieron: “Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo”. Jesús agregó: “¿No han leído nunca en las Escrituras: ‘La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?’ Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”. Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.

Reflexión del Evangelio – Por Patricio Alemán SJ

El evangelio de este domingo nos presenta una parábola sumamente confrontante y que, para comprenderla en su profundidad, es necesario que tengamos en cuenta las otras lecturas que la liturgia nos ofrece. En todas ellas, encontramos imágenes, espacios, tiempos y personajes comunes: una viña, viñadores, frutos, el tiempo de la cosecha, el dueño de la viña, etc. A través de ellas, Jesús nos comunica la dinámica del Reino de Dios en nuestra vida y en nuestras comunidades.

A lo largo de la parábola, hay una dinámica propia del Reino de Dios que en términos ignacianos podemos definir como “don y tarea”. La viña es un don dado a los viñadores con una tarea específica: para que sea cuidada y dé frutos. El mismo Reino es una promesa (don) que se nos ha dado, pero que necesita ser trabajado. Debemos comprometer nuestras manos en su siembra y en su cuidado. Es curioso que los viñadores en vez de comprometer sus manos con la siembra y el cuidado, las comprometen con la violencia y la muerte, signos de la dinámica del anti Reino.

La dinámica del anti Reino es fruto de reconocer la vida no como un regalo, sino como una construcción propia en la cual los frutos se miden en títulos y propiedades. Y para ello, sólo cuenta el propio esfuerzo. Popularmente decimos que cada uno cosecha lo que siembra. Así pues, la cosecha depende del trabajo que cada uno realice. Ello es lo que me permite exigir como propios los frutos obtenidos, y administrarlos como me plazca. Y, al mismo tiempo, me permite desentenderme de las cosechas de los demás: si no les ha ido bien, es porque no han trabajado lo suficiente, porque pierden su tiempo, porque no han aprovechado las oportunidades. Los viñadores consideran que la cosecha es fruto de su trabajo; la merecen y están en su “derecho” de defenderla.

Sin embargo, la lógica del Reino es distinta e implica reconocer la vida como don y tarea. Desde allí podemos entender el envío del hijo al encuentro con los viñadores. O, mejor dicho, podemos acercarnos al misterio y a la gracia de la encarnación, muerte y resurrección de Jesucristo. Es una dinámica que constantemente sale al encuentro para revelarnos esa promesa y presencia gratuita, dinámica y transformadora del Padre en mi propia vida y en nuestra historia: “el Dios de la paz estará con ustedes” (Flp. 4). El Padre envía a su Hijo no sólo para hablar al corazón de los viñadores, sino también porque escucha el clamor de aquellos que han sido maltratados, marginados y violentados por quienes se han apoderado de la viña, de sus frutos y de sus vidas: “observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid” (Sal. 80).

 Pero también al Hijo lo arrojan fuera y lo matan. La novedad que el evangelio nos presenta es que el Padre no toma venganza. Al contrario, el Padre confirma el amor a su viña y la fe en los viñadores resucitando al Hijo. De este modo, el Padre toma “bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús” (Flp. 4). La antigua dinámica de los viñadores, según la cual cada uno obtenía lo que se merecía, queda destruida. El Reino se empieza a construir en Aquél que fue rechazado por los hombres, pero exaltado por el Padre, es decir, en el Resucitado. La autojustificación es reemplazada por la gratuidad de la salvación comunicada por el Hijo.

Cada uno de nosotros está invitado a vivir la experiencia del encuentro con el Resucitado. Sólo así podemos reconocer nuestra propia vida como un don amoroso que Padre nos ha regalado, y como una tarea de comprometerla con la siembra del Reino. Desde y con el Resucitado, respondemos a la tarea-misión de vivir y anunciar esa lógica del amor gratuito y misericordioso que deja atrás las dinámicas de venganza y violencia.

Fuente: Red Juvenil Ignaciana Santa Fe

Oración para Aprender a Amar

Una oración para ejercitar el amor poniéndolo más en las obras que en las palabras y al servicio de los hermanos.

Por Santa Teresa de Calcuta

Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;

Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;

Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.

 

Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;

Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;

Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.

 

Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;

Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien;

Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.

 

Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;

Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;

Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.

 

Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;

Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día,

También nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.

 

Fuente: Red Juvenil Ignaciana

 

Invitación a Construir lo Bello

De la experiencia de acompañar a las parejas en el día de su matrimonio invita a una reflexión sobre el llamado innato de la humanidad a construir desde el amor y el respeto mutuo en un mundo donde las realidades de dolor y destrucción resuenan con fuerza.

Por Ismael Bárcenas Orozco

Llevo 8 años de que me ordenaron sacerdote. Un evento que me sigue poniendo nervioso son las bodas. En la sacristía, mientras me revisto y repasó mentalmente la homilía, pido la casulla que se usa en ocasiones especiales, hoy es un día significativo que divide la historia de una pareja en un antes y un después.

Voy a la entrada y percibo el momento. La gente está elegante. Saludo a las familias y voy primero con el novio, trato de decirle que calma, que se trata de disfrutar cada instante. Voy con la novia, igual, sugiero serenidad, dejemos que las cosas fluyan, todo saldrá bien, disfruta y mantente atenta pues lo que está a punto de iniciar será algo que tus nietas te pedirán que recuerdes.

Como sacerdote me toca abrir brecha, voy encabezando el cortejo. Rostros expectantes esperan la entrada de la novia. Antes de subir al altar hago una genuflexión, llego al altar y le doy un beso. Hay coros, cantos y marchas nupciales. Veo al novio tomando de la mano a su novia. Comenzamos.

Vienen los saludos iniciales, el acto de contrición, la oración colecta y las lecturas. Leo el Evangelio, procuro hacerlo sin prisa. Busco una distancia propicia para hablar al micrófono, trato de escuchar en el sonido local que el audio se oiga bien. Procuro que la homilía sea breve y profunda. Posteriormente invito a los papás de los novios que pasen a bendecirlos. Fueron tantos años de cuidados, de llevarlos a la escuela, al entrenamiento de futbol o de ballet, de estar y acompañar en tantas etapas, que es importante bendecir a los hijos que están por comenzar la aventura de formar una nueva familia.

Posteriormente vienen los votos matrimoniales. Es importante estar sereno y percibir con conciencia el momento. Vienen instantes que detienen el tiempo, hay decisiones que nos llevan a tocar la Eternidad. Invito a los novios a que se tomen de las manos. Lo que hay que decirse hay que decirse viendo a los ojos de la persona amada: Yo te acepto a ti… y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida. En ocasiones invito a los novios a que, con sus palabras, nos compartan porqué quieren vivir la vida juntos. Los recién casados suben el volumen a lo que traen en el corazón y nos llevan al infinito.

Luego se bendicen los anillos y las arras, en México se acostumbra poner un lazo, como símbolo de unión. Viene peticiones y acciones de gracias. Continuamos con la eucaristía. En el momento de la paz me encanta ir con los novios, desearles lo mejor y darles un abrazo. Después de la comunión siguen más momentos solemnes. Hay que firmar el acta de matrimonio. Hay que dejar un ramo a la Virgen y agradecer y pedirle que nos proteja con su ternura. Viene la bendición final y desde el altar despido a los esposos que salen en medio de aplausos y una lluvia de pétalos.

Después de los atentados en las Ramblas de Barcelona, no he dejado de traer en la cabeza la Canción del elegido, de Silvio Rodríguez: “Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida”. Un fanático en un arrebato de locura puede generar mucho daño en fracciones de pocos segundos. Pero eso no es la vida. Para eso no se nos envió a la vida. No se nos envió para generar dolor, ni muerte. Estamos aquí para respetar al otro, para cuidarlo y amarlo. Se nos envió y se nos invita a construir la fraternidad, el futuro y el amor. Construir lo bello lleva mucho tiempo. Esta apuesta es la que nos hace humanos. Construir lo que vale la pena, lo que nos abre a horizontes de plenitud y esperanza, es algo que nos lleva todos los días de la vida.

Fuente: Entre Paréntesis

“Madre Catalina Se Involucró con su Tiempo y con su Fe Aportando Ideas Superadoras”

Entrevista a la Hna Silvia Somaré, Esclava del Corazón de Jesús, para el periódico La Voz del Interior en el que cuenta detalles de la vida y el carisma de Madre Catalina de María, fundadora de la Congregación que será beatificada en noviembre próximo.

¿Cuál es el mensaje para los cordobeses y para los argentinos de este tiempo de la beatificación de una mujer que vivió dos siglos atrás?

La beatificación de Catalina, si bien es un reconocimiento de la Iglesia hacia la vida de bien que llevó esta mujer, no es un trofeo o un signo de superioridad. Es la figura de una persona que se pone como modelo por imitar, lo mismo que hace, por ejemplo, la historia con los próceres. En la Iglesia, además de ejemplo, se la considera mediadora ante Dios.

Pero me imagino que también hay un mensaje “laico”, que va más allá de lo eclesial, porque se trata de una mujer especial, por el tiempo en el que le tocó vivir…

La época en que vivió Catalina, pleno siglo XIX, fue el tiempo en el que se diseñaba la patria naciente, se buscaban caminos por dónde construir la mejor Córdoba y la mejor Argentina. Había disensos, puntos de vista y luchas fratricidas por esas diferentes ideas políticas que apuntaban al ideal de República. Unitarios contra federales, rosistas contra antirrosistas, el interior versus Buenos Aires. Esas ideas políticas tenían también expresiones en la sociedad, en la economía, en la cultura. Sumados a los paradigmas del silencio y de la educación rudimentaria de la mujer, además del protagonismo acotado a unas pocas con relación a los varones que lideraban en todo sentido.

Hoy seguimos con disensos…

Con disensos y paradigmas. El gran mensaje de esta beatificación para la sociedad es rescatar figuras como Catalina de María, quien, buscando dejar el mundo mejor de lo que lo encontró, hizo visible lo que incomodaba y entregó su propia vida detrás de su ideal. Fue una mujer que dio voz a otras y que golpeó puertas sin temer a los portazos, sin usar una actitud de competencia con el varón, sino de complemento. Se involucró con su tiempo y con su fe aportando ideas superadoras, generando encuentros y tendiendo puentes.

Perdón, pero ¿está segura de que fue así? No era fácil para una mujer, en ese tiempo, ser tan rebelde.

Más que de rebeldías de la Madre Catalina me gusta hablar de transgresiones, de visiones amplias y atemporales. Y antes de describirlas, es importante aclarar el porqué y el por quién de estas “rebeldías”. No lo hizo por el nombre de una calle o un monumento, por su propio ego o para demostrar su poder. Lo hizo tras de su ideal que era servir a Dios y, en Él, al prójimo más herido. De ese modo la rebeldía cobra otro color y es la que perdura en el tiempo, y es permeable a todos. También para comprenderla hay que considerar el rol puertas adentro que jugaba la mujer sin tener acceso a la educación formal, como así tampoco al diálogo con autoridades o a opinar en público.

¿Era una monja “atrevida”?

No. Pero sí podemos decir que Catalina cometió muchas acciones llevada por lo que sería un “más vale pedir perdón que pedir permiso”. Como que se lanzó conscientemente, no de un modo atropellado, pero saliéndose del molde.

¿En qué acciones, por ejemplo?

Le cuento algunas: en un momento de su matrimonio, su esposo, que era antirrosista, junto con otros militares, fue acusado injustamente de liderar una revuelta, y fue llevado preso. Catalina, junto con otras esposas preocupadas, le escribió una carta al gobernador Fragueiro para pedir la liberación de los maridos “en nombre de la humanidad y la civilización”. Años después, ya viuda, con el deseo de fundar la Congregación religiosa, dijo que encontraba obstáculos por su salud precaria y por su “estado de viudez”, es decir, que le ponían dificultades para el voto de castidad por no ser virgen. Y ella misma señala que lo que interesa es la virtud y los méritos.

“La tenía clara” dirían hoy los chicos…

Era una mujer decidida. Ante la dificultad para concretar la fundación de la Congregación, su director espiritual le dijo que intentara entrar en un convento de clausura. Hay que recordar que esto ocurría en una época patriarcal y clericalista, en la que la opinión del confesor era prácticamente la “voluntad de Dios”. Catalina rechazó la propuesta con el argumento de que no tenía espíritu para esos conventos…

Y así nacieron “las Esclavas”…

La fundación de las hermanas Esclavas se da en una época en la que, en nuestro país y alrededores, la vida religiosa femenina era puertas adentro. Y Catalina plantea una congregación apostólica, en la calle, y así surge la primera congregación de este tipo en el país. Quizás la más resonante de las “rebeldías” es su idea fundacional: formar “una comunidad de Señoras al servicio de las Mujeres”, para enseñarles, protegerlas porque le daban pena los peligros en que estaban. Nada especial si lo leemos literalmente, pero particularísimo cuando se advierte que cuando Catalina decía “mujeres”, se refería a las mulatas, a las prostitutas, a las esclavas, a las sirvientas… Todas las que en esa época eran consideradas lo menos valioso o inexistente de la sociedad. “Señoras” eran las solteras o casadas que por apellido, abolengo, marido o fortuna se destacaban como lo superior del género femenino. Catalina da vuelta el paradigma, ya que hasta entonces las “mujeres” servían a las señoras, y Catalina propone que sea al revés.

Fue laica durante 48 años y tuvo una hija

Catalina fue laica durante 48 años. En ese tiempo se casó con un viudo que ya tenía dos hijos y tuvo una hija que se le murió al nacer. Fue una buena esposa quien, al morir su marido, dijo: ‘Murió el ser que yo más amaba después de Dios’. Crió como propios a sus hijastros quienes desearon siempre estar a su lado después de la muerte del padre. Por eso, Catalina será también la primera beata latinoamericana que fue madre de familia.

Fuente: madrecatalinademaria.com

Ser No es Ser Visto

Sobre la búsqueda de reconocimiento, la invitación a un actuar desinteresado y la plenitud de las experiencias…

Por Jaime Villanueva

Hace unos días salían en los periódicos noticias sobre un conflicto generado por Trump. Parece que, según estas, habría revelado información sensible al gobierno de Rusia por el simple hecho de demostrar su poderío hacia el resto.

Sea o no cierto, lo que sigue siendo real es la postura que toma la gente con respecto al tener y al ser o hacer. Hay una cierta inclinación a demostrar, y desde la falsa humildad, conseguir que la gente se entere de lo que uno tiene y hace. Lo que se consigue con esto es un reconocimiento momentáneo, una felicidad vacía porque no viene del hacer desinteresado sino del hacer por el reconocimiento. El recorrido que tiene es corto y débil.

Cierra los ojos y sueña tu vida. Busca los momentos con los que te quedarías porque te sientas realizado. Observa cuántas veces el foco de ese sueño está en otra persona como protagonista en vez de en ti. Busca tu felicidad. La puedes encontrar. No busques la aparente felicidad del reconocimiento y la palmada. Implícate por los demás para ayudar, estar para ellos. Que acaben hablando de ti por lo atento, detallista y generoso y no por tu buena posición y poder. Las verdaderas y buenas relaciones entre la gente serán lo que nos dé felicidad y no serán más que cuidar del otro.

¿Qué consigues dando a conocer a bombo y platillo tus virtudes, actos heroicos y favores para los demás? Escucha a la gente, detente cuando veas que algo le puede hacer ilusión o necesita y hazlo realidad sin que se entere que has sido tú. Tan feliz te sentirás por la ilusión de esa persona que no necesitarás el reconocimiento de la gente, su alegría es tu reconocimiento. Aunque puede que seas tú el único en saberlo. Y este recorrido sí es largo y reconfortante.

Fuente: Pastoral SJ

 

Reflexión del Evangelio – Domingo 02 de Octubre

Evangelio según San Mateo 21, 28-32

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: ‘Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña’. Él respondió: ‘No quiero’. Pero después se arrepintió y fue. Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: ‘Voy, Señor’, pero no fue. ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?”. “El primero”, le respondieron. Jesús les dijo: “Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él”.

Creo que podemos ver este pasaje del Evangelio como una enseñanza de Jesús de cómo es el seguimiento del Evangelio. Hacer la voluntad del Padre, es seguir el Evangelio de los cielos. Parece que aquí Jesús nos enseña a contemplar la dimensión progresiva de la vida de la persona. Esta dimensión progresiva de la persona estaría plasmada por la frase “pero después se arrepintió y fue”. Aquí el “pero”, nos muestra que en un momento anterior, este hijo estaba haciendo lo contrario, en este caso sería lo contrario a lo que el Padre le estaba pidiendo. Sin embargo, la palabra “después se arrepintió”, nos está indicando que dentro de un período de tiempo, logró cambiar su parecer ahí es donde logra hacer lo que el Padre le había pedido.

 Reflexión del Evangelio – Por Julio Villavicencio SJ 

Aquí hay una enseñanza que me parece sumamente importante. El seguimiento del Evangelio no es para perfectos, es para los que en el camino de la vida logran descubrir de qué se trata la vida. La Vida verdadera. Esa ahí donde muchas veces, desde nuestros errores nos alejamos de lo que el Padre nos pide, más no del amor de Dios. A veces hasta podemos decir “no quiero”, pues vemos que lo que deseamos, lo que queremos, lo que creemos que nos va a hacer felices es algo que está en otro lado. No está en lo que la fe nos ha enseñado. Y nuestros actos, no van con nuestro discurso. Y eso pasa muy seguido, y finalmente es muy humano. Sin embargo la vida nos va enseñando, los dolores y decepciones nos van mostrando cuántos caminos errados hemos recorrido. Y la experiencia del amor en nuestras vidas, va dándonos luz para reconocer lo que realmente vale la pena en la vida. Es ahí donde regresamos al Padre, en las experiencias de amor nos aceramos al amor del Padre, que siempre estuvo con nosotros, y aunque en un primer momento le dijimos “no”, podemos ser como ese hijo que “después recapacitó y fue”. Fue a hacer lo que el Padre le pedía, que finalmente lo que desea el Padre es que tengamos vida, y la tengamos en abundancia.

No nos extrañemos de que mucha gente que hoy vemos y tal vez criticamos, en el tiempo, en su progreso humano, logren entender mejor que nosotros de qué se trata el Reino de los cielos, “Jesús les dijo: «Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios…”

Por eso, a no desfallecer por nuestros errores y dolores, todo ayuda, todo sirve. El camino del Reino no es para perfectos, es para los humildes de corazón, que reconocen sus errores y son capaces de volver al Padre, tantas veces como sea necesario. No cierres tu corazón, no sientas que la vergüenza es mayor que el amor de Dios. Dejate enseñar, perdonar, cree en el Amor que hace nuevas todas las cosas. Como nos enseña el Papa Francisco, “Dios es Padre, y (…) nos ama y quiere nuestra salvación, y siempre perdona, siempre”. 

Creo que esta es la gran alegría a la que estamos llamados, la Buena Noticia en nuestras vidas, Dios nos ama y no importa lo que hagas o hayas hecho, siempre será así ¿Crees en esto?

Fuente: Red Juvenil Ignaciana

Madre Catalina Nos Invita a Compartir la Vida

Una reflexión que nos invita a no abandonar nuestros sueños más profundos, perseverando en la confianza en Dios, a la luz de la experiencia de Madre Catalina.

“Esté pues tranquila donde Dios la ha colocado y sírvalo con empeño y fervor que así tendrá en todas partes la paz que le deseo en su espíritu y las bendiciones de nuestro Amo el Corazón de Jesús” (Carta 5, Tomo III 1º Parte)

Muchas veces en nuestro interior pensamos y deseamos servir al Señor en muchos proyectos, iniciativas, pero al mismo tiempo nos vista el “si yo tuviese….” “si yo pudiese….” “si yo contara…” que hacen que nos paralicemos esperando que se den muchas condiciones para concretar nuestra construcción del Reino.

Madre Catalina nos invita a no abandonar estos sueños, como ella misma lo hizo esperando siete años para que se diera la realización de su Sueño Dorado. Pero al mismo tiempo nos invita a estar tranquilos y en paz en el lugar que hoy nos toca esperar, comprometiéndonos con la realidad concreta que hoy tenemos ante nuestros ojos… así nuestra espera no será en vano, no será infecunda, sino que ya desde este lugar iré sembrando las semillas del Reino.

Cada uno de nosotros tiene en su interior un potencial de bien para compartir con los demás, sólo tenemos que reconocer aquello tan valioso que Dios me ha regalado para compartirlo hoy.

Podemos en este día detenernos y ver ¿Cuál es ese lugar donde Dios me ha puesto hoy? ¿a qué realidad puedo hoy dar una respuesta? ¿Qué gesto concreto puedo hoy poner en práctica?

Fuente: madrecatalinademaria.com 

Foto: Radio Galilea