Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe

Mensaje del Papa Francisco en las vísperas a la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe de 2015. Compartimos aquí las palabras profundas y sencillas con las que el Pontífice describe a esta advocación de la Madre de Jesús. Les invitamos a sentir y gustar de cada una de estas palabras y, a pedir hoy especialmente la gracia de sentirnos abrazados por María, y que podamos extender este abrazo a todos nuestros hermanos que más lo necesitan.

Papa Francisco

«Con esta ocasión, deseo saludar a los hermanos y hermanas de ese Continente, y lo hago pensando en la Virgen de Tepeyac.

Cuando se apareció a san Juan Diego, su rostro era el de una mujer mestiza y sus vestidos estaban llenos de símbolos de la cultura indígena. Siguiendo el ejemplo de Jesús, María se hace cercana a sus hijos, acompaña como madre solícita su camino, comparte las alegrías y las esperanzas, los sufrimientos y las angustias del Pueblo de Dios, del que están llamados a forman parte todos los pueblos de la tierra.

Pope Francis

La aparición de la imagen de la Virgen en la tilma de Juan Diego fue un signo profético de un abrazo, el abrazo de María a todos los habitantes de las vastas tierras americanas, a los que ya estaban allí y a los que llegarían después.

Este abrazo de María señaló el camino que siempre ha caracterizado a América: ser una tierra donde pueden convivir pueblos diferentes, una tierra capaz de respetar la vida humana en todas sus fases, desde el seno materno hasta la vejez, capaz de acoger a los emigrantes, así como a los pueblos y a los pobres y marginados de todas las épocas. América es una tierra generosa.

Éste es el mensaje de Nuestra Señora de Guadalupe, y éste es también mi mensaje, el mensaje de la Iglesia. Animo a todos los habitantes del Continente americano a tener los brazos abiertos como la Virgen María, con amor y con ternura.

Pido por todos ustedes, queridos hermanos y hermanas de toda América, y también ustedes recen por mí. Que la alegría del Evangelio esté siempre en sus corazones. El Señor los bendiga y la Virgen los acompañe».

Fuente: Catholic.Net

Después de la CG 36: Mensajeros de Reconciliación y Justicia.

Ha terminado la Congregación General 36 de la Compañía de Jesús, donde más de 200 Jesuitas estuvieron reunidos del 2 de octubre al 12 de noviembre en Roma para elegir al nuevo Padre General, P. Arturo Sosa, S.J., y para discutir diversos temas.

Entre estos temas, la educación ha tenido especial fuerza. Compartimos aquí un video en que diferentes delegados dan a conocer algunas de la reflexiones que surgieron tras los debates.

 Es un llamado a ser “ministros de la reconciliación” como propone el P. Sosa, que desde nuestros colegios y redes de escuelas estamos llamados a construir puentes desde la colaboración, a desear paz y bien, y ser mensajeros de reconciliación y justicia.

 Fuente: Fundación Amar y Servir

Mis Estudiantes Saben más del Dios de Jesús que su Profesor

El jesuita Emmanuel Sicre SJ comparte su testimonio como profesor de materias relacionadas con la fe y cuenta alguna de las reflexiones de sus alumnos respecto de aquello en que les ha ayudado la materia para comprender el misterio de Dios.

Por Emmanuel Sicre SJ

El jueves dimos cierre a nuestra clase de teología para los estudiantes de diferentes carreras en la Universidad Javeriana. La materia se llama “Vida y horizontes creativos” y desde hace tres semestres, con distintos grupos, venimos trabajando el tema del arte como mediación para la experiencia de lo trascendente en el ser humano. Es decir, cómo a través de la dimensión estética de la vida podemos ser más humanos y, por tanto, más cercanos al misterio de Dios.

Como es evidente muchos de los que participan no creen necesariamente en Dios, y con el correr de las clases, vamos dándonos cuenta de que el Dios de Jesús es muy diferente a ese “dios social” o “institucional” que anda circulando dentro de esa palabra tan vacía de sentido para muchos.

Lo impresionante es que cuando llegamos a ver cómo un hombre como Jesús de Nazaret es el Cristo, Hijo de Dios, las cosas cambian de perspectiva. El gran mensaje y acción de Jesús comienza a tener forma en sus mentes y corazones para descubrir que lo que más desea el hombre de toda historia, es lo mismo que Dios desea y le ofrece en su Reino: el amor, la felicidad, la paz, el bien. ¿Qué más queremos si tenemos esto?

Así, vimos cómo la dimensión y función social del arte tiene correlaciones interesantísimas con la justicia del Reino que busca dignificar al hombre abatido por el descarte social. Pero también vimos cómo Jesús a través de los cuentos, las parábolas, las comparaciones tramposas que siempre hacía y que contienen los evangelios, comunicó su gran mensaje de amor entre los hombres invitándolos a una nueva relación con su Padre, más gratuita y libre.

Al leer las síntesis de sus aprendizajes finales quedé sorprendido y tremendamente agradecido. Aquí van algunos testimonios –con “nombres artísticos”- de lo que respondieron a la pregunta: “¿cómo le ayudó esta materia a relacionarse con aquello que se dijo sobre el Dios de Jesús y su dimensión trascendente referida al misterio?”:

  • “El hecho de comprender que los mensajes de Dios no vienen “literalmente” claros, me permitió comprender que el mensaje llega, pero para quien lo busca y se esfuerza por encontrarlo.” (Tamara)
  • “Hay que saber más a fondo toda su enseñanza, ya que, como ser humano, era como nosotros, y quería un mundo mejor. Para mí ahora Jesús no es más un Dios ni una inmaterialidad es un ser humano que tiene algo valioso para decirnos.” (Jaider)
  • “Pude comprender que hay cosas que van más allá de mi entendimiento y que todo se revelará su debido tiempo”. (Pablo)
  • “Me ayudó ver al Dios de Jesús de una manera muy diferente ya que comprender que, por ejemplo, las cosas no funcionan como “hago algo bueno, obtengo un premio, hago algo malo, obtengo un castigo”, sino que, de manera gratuita, Dios nos acerca a su perdón, hace que para mí las cosas funcionen muy distinto respecto a cómo veía antes mi presente y mi futuro”. (Lisa)
  • “Puedo entender más cómo Dios logra ayudarme a trascender con todas las dimensiones que me conforman y a ser mejor conmigo mismo, con los demás y lograr modelar mi forma de vivir de una manera más humana en compañía de Dios. No sabía que en verdad fuera tan creyente en Dios ni que le tuviera tanta confianza. Esto fue una novedad. Darme cuenta de que, gracias a Él a la clase, pude crecer un poco más como persona”. (José)
  • “Aunque mi vínculo no sea el mejor, siempre puedo tenerlo presente en los diferentes momentos de mi vida, donde siempre podrá tener un diferente significado el cual me ayudará a entender el suceder de las cosas”. (Laura)
  • “Entendí que Jesús más que ese ícono religioso fue simplemente una persona que a través de sus acciones reales mejoró la vida de quienes lo rodearon teniendo así un impacto en la sociedad”. (Romina)
  • “Lo más importante es que el Reino es en la misma tierra y que muchas veces nuestros pensamientos nublan nuestro buen juicio y es Dios quien nos puede ayudar.” (Andy)
  • “El misterio fue una pieza fundamental para poder darle y definir el sentido de mi vida, pues Jesús me enseña a hacer lo correcto está bien, pero hacer las cosas de corazón es mucho mejor”. (Orlando)

En fin, es notable cómo a través de un encuentro pedagógico puede haber también un espacio para que Dios hable, se manifieste, y nos consuele el alma.

Ventanas a la Misericordia

Nuevo libro de entreParéntesis al terminar el Año de la Misericordia

Se acabó el Año Santo, pero no debe acabar la práctica de la misericordia. Se cerraron las puertas, pero pueden abrirse las ventanas. Esta es la convicción del centro Fe-cultura-justicia de entreParéntesis que, a lo largo de todo el año, ha ido ofreciendo jugosas reflexiones sobre la misericordia, semana a semana, en su sección “Ventanas”. Ahora las recopila y las ofrece en un sencillo pero valioso libro, titulado precisamente “Ventanas a la Misericordia”.

El libro recoge medio centenar de artículos que, centrados en distintos aspectos de la misericordia, pueden ayudar a hacerla crecer en nuestras vidas. Se trata, pues, de un producto sencillo y accesible, que constituye una contribución relevante para que este Año de la misericordia no caiga pronto en el olvido sino que se encarne en nuestras vidas. Lo hace, además, con el enfoque específico de entreParéntesis: dialogar en las fronteras. Es decir, con diferentes procedencias y tradiciones. Sus diversos acentos no empañan la centralidad y la esencialidad de lo común sino que, por el contrario, se convierten en motivo de proximidad, de intercambio y de enriquecimiento mutuo.

Descargar libro

Fuente: Info SJ 

 

Misericordia en Distintas Tradiciones

Los más variados materiales para quienes quieran seguir abriendo su vida a la Misericordia.

Por José Fernando Juan

Durante este año, entreParéntesis ha propuesto a distintas personas, de distintas tradiciones escribir sobre la Misericordia. Consiguiendo que en este año, especialmente dedicado por el Papa a las entrañas de ternura, convertir este tema en motivo de encuentro y enriquecimiento. Los diversos acentos no empañan la centralidad y esencialidad de lo común. La misericordia en distintas tradiciones aparece como motivo de proximidad e intercambio, de enriquecimiento mutuo. Y, sobre todo, debería ponernos a todos a trabajar colaborando en la misma dirección.

Misericordia en distintas tradiciones

  • Misericordia en la tradición trinitaria. La Orden Trinitaria está indisolublemente unida a la circularidad (al estilo de Dios Trinidad), a un amor compasivo de ida y vuelta que circula, y que lo hace con mayor exquisitez y detención al pasar por los corazones de quienes viven en la miseria de la injusticia, la pobreza, la violencia, la falta de libertad y la tiniebla.
  • Misericordia en la tradición cisterciense. Nace precisamente del conocimiento de sí mismo y el descubrimiento de la propia miseria y el propio pecado surge la misericordia. Los monjes no son mejores que nadie: son pecadores como todos, necesitados de la Misericordia. Solo desde aquí uno puede ser misericordioso con los demás sin creerse mejor que nadie.
  • Misericordia en la tradición claretiana. El perdón va implícito con el amor. Nos conmueve el perdón porque quien nos perdona nos ama más allá de nuestros límites y miserias. Sin intereses. Y esa gratuidad del amor es impagable.
  • Misericordia en San Agustín. El obispo de Hipona vive en su propia biografía la misericordia de Dios, se siente acogido por ella, y esta experiencia le lleva a que temas como el perdón o la compasión sean recurrentes en su predicación. El gesto más claro de la misericordia de Dios es que Cristo haya venido a nosotros (Sermón 144, 3).
  • Misericordia en Santa Teresa. La doctora abulense considera toda su vida como un milagro de la misericordia divina y así lo constatamos cuando leemos que titula el libro de su vida: “De las misericordias de Dios” (Cta 415, 1). En el Libro Vida manifiesta que escribe para que se vea la gran misericordia de Dios y la ingratitud de ella (Cfr. Vida 8, 4).
  • Misericordia en el Corán. Entre los nombres privilegiados que el Islam atribuye al Creador se encuentran “Compasivo y Misericordioso”. Esta invocación se encuentra a menudo en los labios de los musulmanes devotos que se sienten acompañados y sostenidos por la misericordia en su debilidad cotidiana. Ellos también creen que nadie puede poner límites a la divina misericordia porque sus puertas están siempre abiertas.
  • Misericordia en el Camino de Santiago. El Capítulo 4 de la Regla de San Benito está dedicado en su totalidad a la enumeración de los instrumentos con los que el monje ha de crecer en la caridad. Al comienzo y al final del mismo nos presenta el amor a Dios y la misericordia de Dios como principio y final de toda vida monástica.
  • Misericordia en la era digital. La era digital está transformando radicalmente nuestras vidas, también está transformando radicalmente nuestros discursos. Y deberíamos preguntarnos si está transformando radicalmente nuestras prácticas e incluso nuestros corazones.
  • Misericordia en la Madre Teresa de Calcuta. “Si alguna vez llego a ser santa, seguramente seré una santa de la oscuridad. Estaré continuamente ausente del cielo, para encender la luz de aquellos que en la tierra están en oscuridad”
  • Misericordia en San Damián y la familia Sagrados Corazones. ¿Cómo se va dando la misericordia en nuestra tradición e historia Sagrados Corazones? Nuestros fundadores Enriqueta Aymer y Pedro Coudrin iniciaron la Congregación en plena guerra y persecución en la revolución francesa.
  • Misericordia alegre de Felipe Neri. ¿Cómo decir algo de nuestro santo que no esté ya dicho y que además no resulte ñoño? Porque si algo tuvo Felipe Neri, el Santo de la Alegría, fue precisamente eso, el ser audaz en sus planteamientos y novedoso en su acción, a la par que uno de los santos más cuestionados de su época.
  • Misericordia en las redes sociales. Lo primero que urge decir es que la misericordia en sentido pleno no se vive digitalmente Ahora bien, sería muy lamentable que este continente, en continuo desarrollo y expansión, se construyera al margen de ella, como universo inmisericorde e injusto.
  • Misericordia en Madeleine Delbrêl. «Allí donde la misericordia se recibe, hace nuestra vida combustible. Toda nuestra vida está destinada a arder y a dar calor…». Quien pronuncia estas palabras en la madurez de su vida es Madeleine Delbrêl (1904-1964) una mujer deslumbrada por Dios, por el Evangelio y por los pobres.
  • Las “otras” obras de misericordia. La misericordia bien entendida empieza por uno mismo. Esto se dice generalmente de la caridad pero, como la misericordia es otro nombre del amor, yo creo que el refrán puede aplicársele sin problema, y que además resulta muy beneficioso en las relaciones cotidianas.
  • Misericordia en Francisco de Asís. Francisco de Asís no conquista la misericordia, más bien se encuentra con ella, la recibe, “es conducido” hacia ella. Su camino no iba en esa dirección. Atrás queda una búsqueda ardiente por parte de un hombre al que se le han caído todos los sueños.
  • Misericordia y protestantismo. La gran pregunta de arranque de lo que supuso para Europa la Reforma Protestante no fue tanto que Martín Lutero clavase sus 95 tesis sobre la puerta de la Catedral de Wittemberg, un 31 de octubre, para dar inicio a un debate teológico, sino su propia experiencia personal ante esta búsqueda del Dios misericordioso.
  • Misericordia en Jean Vanier. «He descubierto la vía del corazón en el Arca, donde la persona y la vida de relación ocupan el primer lugar. Ser bueno y dulce con cada persona no me ha resultado fácil.»
  • Misericordia en la tradición ignaciana. La misericordia forma parte del núcleo carismático de la Compañía de Jesús porque es una experiencia central de Ignacio y de los primeros compañeros que se refleja en los textos fundacionales y se despliega en la praxis constante de los primeros jesuitas. Podemos verlo en seis afirmaciones concatenadas.
  • Misericordia en la defensa de personas extranjeras. Cuando me pongo a pensar y a escribir sobre “misericordia en el ejercicio de la abogacía”, recuerdo el fallecimiento de la joven congoleña Samba Martine en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Madrid.
  • Misericordia en la tradición metodista. La misericordia es, en primer lugar y ante todo, en la tradición metodista (wesleyana), el despliegue de quién es Dios, tal como se descubre en el Sermón del Monte. John Wesley escribió (y predicó) trece sermones sobre el Sermón del Monte.
  • Misericordia revolucionaria. “Hace falta una misericordia revolucionaria en esta misericordia de burocracia y término medio”. Son palabras de Madeleine Delbrêl, una laica francesa que quiso encarnar el Evangelio viviendo en las periferias secularizadas de París durante los difíciles años de la Segunda Guerra Mundial y su posguerra, tiempos de reconstrucción, no sólo de edificios e infraestructuras, sino de reconstrucción de la esperanza.
  • Misericordia en la tradición anabaptista. Hablar de una perspectiva “anabaptista” sobre la misericordia es una tarea que, de entrada, debe cuestionarse. La misericordia es una característica del ser humano en cuanto tal, y no de una concreta tradición espiritual.

Entre Paréntesis

¿Qué Paz Desear en Medio de esta Guerra?

Frente a los actuales enfrentamientos y antagonismos que atraviesan nuestra sociedad y al mundo entero: ¿cómo buscar la paz? ¿Cómo es esa paz que queremos construir?

Por Emmanuel Sicre, sj

“Esforzarse por llegar a ser de manera que podamos ser no violentos.”

Simone Weil

No es una novedad que estamos en guerra. Inclusive los que no la sufrimos de cerca y tenemos tiempo para escribir sobre la guerra y la violencia. Mientras sea el hombre contra el hombre, todos estamos en guerra directa o indirectamente. ¿Por qué?

  • Porque, en principio, no vivir estado de guerra no significa no ser afectado por ella. Los recursos humanos y las fuerzas morales, los recursos económicos y naturales que la guerra devora son hipotecas que pagaremos tarde o temprano.
  • Porque la lógica mediática a la que asistimos nos hace partícipes y cómplices de las dinámicas de violencia instituidas como una cotidianidad descarada. Cada vez que cedemos al impulso de los medios masivos de comunicación a tocar la muerte injusta con los ojos y los oídos, nuestra sensibilidad, amarrada a lo que pensamos, se va transformando más y más en una piedra que luego lanzaremos contra el otro, contra la masa, y, en definitiva, contra nosotros mismos.
  • Porque mientras la paz no sea posible para todos, no podremos llamarle paz en serio. Pero ¿de cuál paz seremos dignos los seres humanos? ¿Qué paz nos conviene desear?

Una Paz sin Guerra Justa

Debemos apelar a una moralidad que vaya más allá de la legítima defensa. Esto implica un cambio de mentalidad desde la temprana edad donde nadie entienda que otro debe ser violentado en su dignidad por una causa que lo hace, en apariencia, merecerla. Es necesario, como dice Simone Weil: “Esforzarse por sustituir cada vez más en el mundo la violencia por la no violencia eficaz.” Quizá pueda comprenderse esto como un quietismo falso que se conforma con “no hacer el mal”, pero que tampoco hace el bien. En este sentido, podríamos decir que la abstención también resulta una forma de violencia porque disminuye la no-violencia.

Esto conlleva una formación voluntariosa, disciplinada y programática para llegar a ser no-violentos. Pero, ¿cómo romper inercias que violentan al ser humano desde el inicio de su vida con prácticas, incluso inconscientes, como jugar a la guerra, divertirse con la muerte del “malo”, ceder al impulso del bulliyng y callar ante la injusticia? ¿Cómo pensar la vida sin violencia? Preguntas como éstas nos conducen de lleno a reflexionar, entonces: ¿qué es la violencia? Y más ¿es posible la no-violencia? De ser así, ¿qué destino tienen las incontenibles negociaciones interiores con las que lidiamos para no dañar y no hacernos daño? ¿Acaso la fuerza de la ira envuelta en la violencia podrá tener otra dirección que no sea la de volcarla sobre el otro? Creo que sí, hay testimonios de mártires de la no-violencia que supieron usar la fuerza, no para ejercerla en contra de los demás, sino para resistir y transformar la realidad.

Una Paz que Tenga el Rostro del Otro

La única forma posible de que la no-violencia sea un estilo de vida personal y social es que el otro no sea una amenaza. Cuestión “imposible” para el ser humano. Y justamente, por ser un imposible, las reacciones ante él pueden entrar en dos planos contrapuestos: el plano de la utopía esperanzadora o el escepticismo burlón. He aquí la elección personal de la conciencia desde la que ejercemos éticamente nuestro lugar en el mundo. Es decir, buscando caminar hacia el horizonte de la utopía en el proceso de nuestra vida, o dejándonos embargar por un escepticismo autocondenatorio que no conoce sino la violencia atmosférica de la que no está dispuesto a salir.

¿Cómo relacionarnos con esfuerzo por ser no-violentos con el otro? Considerándolo como uno mismo o como uno de la familia. El problema yace muchas veces en que no nos es posible amarnos ni a nosotros mismos, y mucho menos evitar la violencia incluso con los que amamos al interior de nuestra familia. Pareciera impregnado en nuestro ADN el hecho de rechazar al otro. Por eso, es necesaria una pedagogía del amor propio que libere al hombre de ser una amenaza para sí mismo, y lo abra a la salvación que le viene desde el rostro del otro.

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Adolescentes que se Juegan la Paga en Internet

En España se ha incluido entre el análisis de las adicciones, algunos consumos de internet que pueden verse como patológicos.

Por Xabier Riezu

El pasado 20 de septiembre se hicieron públicos los resultados del último informe del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, centrado en jóvenes de 15 y 16 años. El observatorio es un organismo de la Unión Europea y sus estudios incluyen a 35 países europeos, entre ellos 24 de la Unión.

La novedad en este último informe es que se han decidido a incluir, junto al alcohol, tabaco y otras drogas, nuevos hábitos sociales potencialmente adictivos como el uso de internet, el juego y las apuestas online. Los resultados son muy significativos. Aunque hay motivos para preocuparse por la relación, incluso adictiva, que algunos chavales tienen con las redes sociales y videojuegos, son los datos de las apuestas online los que han hecho saltar todas las alarmas: un 14% de los jóvenes europeos ha apostado dinero en internet al menos una vez en los últimos 12 meses y un 7% lo hace habitualmente —entre 2 y 4 veces al mes, o más—. España está por encima de la media en el porcentaje de quienes lo han hecho alguna vez en los últimos meses ―16%―, pero ligeramente por debajo en el de los jugadores habituales ―6%―. El factor de género tiene una gran incidencia: mientras que entre los chicos son un 12% quienes apuestan dinero habitualmente, entre las chicas son un 2%.

Aunque no es difícil percatarse de los riesgos de apostar dinero a esas edades, el informe nos recuerda consecuencias como «deudas, déficits psicológicos y desventajas sociales» y concluye que para las instituciones ha de ser una prioridad tomar medidas preventivas.

El asunto tiene muchas vertientes. Por ejemplo, el juego es ilegal entre los adolescentes en casi todos los países, pero el tratamiento que se da a la publicidad difiere mucho de uno a otro. La banalización de los juegos de apuestas que se ha extendido en las retrasmisiones deportivas en España —y otros países— en los últimos años debería causar sonrojo a los responsables de los medios de comunicación. Aún se encuentra en tramitación el Real Decreto de Comunicaciones Comerciales de las Actividades de Juego y de Juego Responsable que limitará este tipo de prácticas.

El informe del Observatorio no aborda ese aspecto, pero sí resume lo que los estudios sociológicos han aportado al conocimiento del problema. Es un problema poco estudiado y hay interrogantes sobre los que se debe profundizar ―como, por ejemplo, la diferencia tan acusada entre chicos y chicas―, pero hay ya algunas conclusiones muy sugerentes. La investigación hasta el presente indica que factores como el nivel educativo de los padres, el tipo de familia o elementos sociodemográficos no influyen en el riesgo de que los hijos jueguen online. En cambio, sí son importantes las relaciones dentro de la familia: los adolescentes que tienen una buena relación con sus padres corren menos riesgos, aquellos jóvenes que reciben mayor atención —y mayor supervisión— de sus padres están menos expuestos. Pero la buena relación se teje a base de confianza y diálogo: altos niveles de disciplina en las normas parentales se relacionan con altos niveles de riesgo.

No son conclusiones que sorprendan, pero conviene tenerlas muy presentes. Internet elimina obstáculos al acceso a contenidos de todo tipo y esa es precisamente una de sus grandes virtudes. Solo la madurez y el buen criterio nos permiten seleccionar y adquirir hábitos provechosos online. ¿Pero qué ocurre en ese periodo de la vida, la adolescencia, en el que el estímulo y la experimentación toman tanta importancia para el desarrollo humano de la persona, que esta puede llegar incluso a hacerse daño a sí misma? Los datos son una llamada de atención a los padres. Internet no puede convertirse en un componente meramente individualizador en la familia —cada uno, ahí, sus intereses— ha de ser también un elemento de encuentro, una esfera compartida de la vida familiar. Cuanto más internet en casa, más diálogo, más abrazos.

Fuente: Entre Paréntesis

De Souza Santos: Centroamérica Necesita de un Espejo a su Propia Medida

Aprovechando su participación en el 15 Congreso Centroamericano de Sociología, celebrado en la UCA de Managua, Nicaragua del 11 al 14 de octubre, entrevistamos al sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos para situar su propuesta teórica en el contexto de nuestra región, y así iluminar algunos aspectos de la realidad centroamericana de hoy y de ayer, sugiriendo caminos futuros.

Centroamérica necesita de un espejo a su propia medida

 ¿Qué se dice de Centroamérica en los foros sociales que usted ha apoyado con firmeza e imaginación? ¿Es una región que no destaca o que sólo se menciona como “patio trasero” de Estados Unidos?

Centroamérica es una de las regiones del mundo con imágenes más contrastantes. Una región de victorias exaltantes y de derrotas aplastantes. Por ejemplo, hoy es común decir que Centroamérica es la región más violenta del mundo, lo que me parece una exageración cuando miramos lo que pasa en el Medio Oriente. Por lo menos, debemos especificar de qué tipos de violencia estamos hablando. Es claro que la presencia particularmente opresiva del imperialismo norteamericano ha creado en la región mucha violencia, injusticias, sufrimientos y autoritarismo.

En Centroamérica se han experimentado formas de dominio imperial y de contrainsurgencia que después fueron empleadas en otros contextos. Como los “contras”, por ejemplo. Y el golpe en Honduras de 2009 contra el Presidente Manuel Zelaya fue un ensayo para golpes posteriores, como el de Paraguay en 2012 contra el Presidente Fernando Lugo y, más recientemente, el de 2016 contra la Presidenta Dilma Roussef en Brasil. Pero esta región es también la región donde hubo procesos políticos progresistas que movilizaron al mundo entero, como la Revolución Sandinista, y también intentos creíbles de refundación democrática del Estado.

En Centroamérica ocurrieron algunos de los procesos más brillantes y también más trágicos de la teología de la liberación, que fue una contribución progresista para el mundo. No menciono nombres ni me refiero a hombres y mujeres conocidos por todos y que tienen con justicia el título de mártires nuestros, porque no quiero correr el riesgo de alimentar la idea de que lo que sucedió en estos países no fue sino un vasto movimiento social en el que la gran mayoría de los héroes fueron anónimos.

Centroamérica tiene que reivindicar su derecho a la historia y a la memoria en toda su complejidad superando estereotipos que, de tan repetidos, se transforman en verdades para los propios centroamericanos. Centroamérica necesita de un espejo a su propia medida.

Necesitamos de otra ética, de otra política y de mucha imaginación.

Usted ha caracterizado el período actual como un período de transición. ¿Es un aspecto paradójico -quizás sólo de forma aparente- de ese carácter transitorio el hecho de que en Centroamérica veamos ahora el resurgir de los viejos mecanismos de opresión, de los viejos patrones regulatorios. Entre ellos, una remilitarización, donde el recurso al miedo vuelve a ser el principal mecanismo del que las élites se valen para mantener su dominio? ¿Siguen siendo éstas las soluciones no modernas que las élites dan a los problemas modernos? ¿Hay elementos nuevos de la transición en lo que vemos o debemos buscar esos elementos en el barniz de democracias formales que dan a esas formas de opresión un halo de legitimidad? ¿O debemos buscar los nuevos elementos en algunas de las reacciones masivas de los oprimidos, por ejemplo, en la migración y en el cuentapropismo o informalidad laboral?

Estamos en un período de gran agresividad del neoliberalismo global, estamos viendo el rostro más anti-social y salvaje del capitalismo de los últimos cien años. Se destruyen países para salvar el dólar y garantizar el acceso a los recursos naturales, como en Irak y Libia, o para garantizar que el gasoducto de Qatar y Arabia Saudí atraviese Siria para llegar a Europa. Los países europeos, que como países aislados tuvieron durante algún tiempo alguna autonomía en relación a Estados Unidos, están hoy, como Unión Europea, totalmente subordinados a los designios imperiales norteamericanos como estamos viendo en Ucrania, en la escalada peligrosa hacia una guerra nuclear, en una constante provocación a Rusia, en los tratados de libre comercio con América Latina…

En la primera década del nuevo milenio el continente latinoamericano fue un espacio de esperanza, de Venezuela a Bolivia, de Ecuador a Brasil, de Argentina a Paraguay y Uruguay. Y de repente, hemos pasado de luchas ofensivas para conquistar una democracia de alta intensidad a luchas defensivas para no perder la democracia de baja intensidad que todavía tenemos. El sur de Europa es otro trágico ejemplo. Las fuerzas antidemocráticas de derecha, sean las oligarquías de América Latina o la extrema derecha de Europa, están hoy a la ofensiva, apoyadas por la guardia avanzada de la globalización neoliberal, el capital financiero, y bajo la atenta presencia de la contrainsurgencia y el belicismo norteamericano.

La acumulación primitiva, violenta e ilegal, ocupa tanto las pensiones de los jubilados, como los salarios de los trabajadores, como las tierras y los bosques. Los sociólogos son buenos en prever el pasado y nunca el futuro, que depende de mil contingencias y de la creatividad insurgente, mezcladas con algunas contrariedades e inercias a las que llamamos estructuras. Los problemas modernos (libertad, igualdad, fraternidad) están cada vez más lejos de ser resueltos y las soluciones modernas (revolución y reformismo) parecen agotadas. Vamos necesitar de otra ética y de otra política y de mucha imaginación epistemológica para enfrentar estos desafíos. Decía Frantz Fanon que cada generación tiene su misión y o la cumple o la traiciona.

Han sido exitosos hechos a costa de la devastación ecológica

Como otros regímenes latinoamericanos, los de Centroamérica pasaron a ser nominalmente democracias formales en los años 90. ¿Ha encontrado usted en otros países latinoamericanos estructuras normativas no estatales que refuercen y hagan viable esa democratización y la profundicen, más allá de su mera formalidad procedimental?

Los gobiernos progresistas latinoamericanos de la primera década del milenio tuvieron éxitos enormes en la redistribución de la riqueza, en la educación y en la salud. Pero lo hicieron dentro de un modelo de desarrollo basado en una explotación sin precedentes de los recursos naturales.

Sin redistribución de la riqueza no hay democratización creíble. Hubo avances enormes en participación ciudadana, pero dependían de las políticas sociales y se hizo a costa de la autonomía propia de las organizaciones sociales. Lamentablemente, la participación fue secuestrada por la tentación del control del partido en el gobierno. Ese modelo de desarrollo se agotó después de provocar mucho y muy injusto sufrimiento a las poblaciones campesinas y a los pueblos indígenas, además de una devastación ecológica terrible. Hoy las clases medias precarias surgidas de las políticas sociales están frustradas y protestan en las calles muchas veces contra los partidos que las crearon.

La democracia real que hoy exigen los indignados

Centroamérica padece -no como riesgos, sino como realidades explosivas y en aumento- los que usted identifica como fascismos sociales. Sin embargo, hay otro tipo de fascismos que forman parte de la realidad en Centroamérica. En otras latitudes del planeta, ¿qué caminos han encontrado los movimientos sociales para enfrentar estos fascismos? ¿Qué caminos son probablemente viables para Centroamérica, una región donde, como usted ha dicho refiriéndose a otros ámbitos, el reformismo y la revolución no condujeron a la emancipación prometida?

Vivimos en sociedades que, a lo mejor, son políticamente democráticas pero socialmente fascistas. Esto es más que nunca el régimen ideal para el neoliberalismo global. Esta dualidad crea inestabilidad. ¿El futuro será más democrático o, al contrario, el fascismo pasará de régimen social a régimen político? Dependerá de nosotros. Cada generación lucha con las armas que tiene.

Vivimos un tiempo todavía muy cercano a la derrota histórica del socialismo real. Y hasta ahora no nos hemos recuperado. Un hecho que los medios occidentales ocultan es que todos los sondeos de opinión en los países de la Europa que fue socialista revelan que la mayoría de la población preferiría volver al sistema socialista. En algunos países como Rumania y Bulgaria las mayorías que anhelan eso son abrumadoras.

Nuestra generación tiene todavía un arma que no tenía hace cien años y eso nos lo han recordado los jóvenes de los movimientos de indignados cuando hablan de la “democracia real”, no la que tenemos, que convive confortablemente con el fascismo social, sino una democracia de alta intensidad que, entre otras muchas cosas, pasa por la democratización de los medios de comunicación, por una reforma tributaria en que los ricos paguen más que los pobres para financiar las políticas públicas, por Estados que se puedan financiar con impuestos y no con endeudamiento, por una reforma política que permita la participación de los ciudadanos fuera de los partidos políticos y sin la tutela partidaria (el cuarto órgano de soberanía), por la reforma agraria y por el control público de los bienes naturales, de los bienes comunes.

El capitalismo se ayuda del colonialismo y del patriarcado

¿Esos caminos pasan por la toma del poder estatal? ¿O cree usted, como John Holloway, que el Estado es en sí mismo desmovilizador y determina el proceso y el resultado de la acción?

Las características de la democracia real que mencioné exigen la toma del poder del Estado para poder transformarlo. La disyuntiva de Holloway no es la más importante. El problema no es el poder del gobierno por la vía del Estado. El problema es el poder social y el poder económico que controla el Estado. En los últimos treinta años, cuando la izquierda ha estado en el gobierno, controla el gobierno, pero no controla ni el poder social ni el poder económico. Y por eso acaba siendo expulsada del gobierno o desvirtuándose hasta convertirse en una derecha disfrazada de izquierda.

Usted ha explicado que el paradigma de la modernidad se asienta sobre dos pilares: la regulación y la emancipación. La regulación estabiliza las expectativas y la emancipación empuja hacia futuros posibles que rompen con lo establecido. ¿Dónde se sitúan las condiciones económicas en este esquema? ¿Tienen un doble signo? ¿Estabilizan y abren nuevos horizontes?

En mis trabajos más recientes muestro que la regulación moderna es todavía más compleja. El capitalismo es un modo de dominación que no puede actuar solo. Lo hace siempre con la ayuda del colonialismo y del patriarcado.

Esa articulación crea una línea abismal invisible y radical que divide nuestras sociedades en dos tipos de sociabilidad inconmensurables: la sociabilidad metropolitana, gobernada por la tensión entre regulación social y emancipación (la que permite estabilizar expectativas sociales) y la sociabilidad colonial, gobernada por la tensión entre apropiación y violencia (donde no es posible ninguna estabilización de expectativas).

El fin del colonialismo histórico no significó el fin del colonialismo. Más y más gente vive bajo la sociabilidad colonial (los fascismos sociales). Nuestras teorías políticas de izquierda fueron creadas en el presupuesto de que ya no había colonialismo y de que todo se resolvía manejando la regulación social y la emancipación social. No es así y pagamos un precio alto por no saberlo.

Propongo democratizar el conocimiento.

Centroamérica sigue teniendo como principal socio comercial a los Estados Unidos, que es también el principal -y ahora masivo- destino migratorio para un número creciente de centroamericanos, ya más de cuatro millones. Estados Unidos es socio de las élites y refugio de las masas. ¿Qué hay de estabilización y de emancipación en este movimiento migratorio?

Los migrantes viven en sociabilidad colonial en Estados Unidos (son tratados como colonizados) y en sociabilidad metropolitana cuando envían remesas o regresan a vivir a su país de origen (porque en esos casos son ciudadanos). Tienen una doble conciencia, algo semejante a la doble conciencia que Du Bois identificó en los negros de Estados Unidos a inicios del siglo 20. Decía Du Bois que, al contrario de los blancos en la sociedad norteamericana, los negros no tenían problemas, eran un problema. Los migrantes centroamericanos en Estados Unidos son un problema para la sociedad dominante. En Nicaragua tienen problemas como otro cualquier ciudadano.

La cuestión clave que debemos preguntar es “¿De qué lado estás?”

Finalmente, una pregunta cuya respuesta interesa a los jóvenes investigadores. ¿Cuáles son los temas medulares en América Latina? ¿A cuáles deberían los investigadores dedicarles más atención por su potencial emancipador?

En los últimos diez años he llegado a la conclusión de que a lo largo del siglo pasado construimos mucho pensamiento crítico en América Latina cuyo objetivo era desarrollar el potencial emancipador de las Ciencias Sociales. Los resultados no son brillantes cuando los confrontamos con las realidades vividas por las grandes mayorías del continente. Pienso que no necesitamos de otra teoría de la revolución. Necesitamos, eso sí, revolucionar la teoría, lo que no se logra sin una interrupción epistemológica.

Toda la ciencia moderna es eurocéntrica y por eso también las Ciencias Sociales parten de un privilegio epistemológico que les concede el monopolio del conocimiento riguroso. Ese monopolio ha tenido dos consecuencias negativas. Por un lado, nos convertimos fácilmente en intelectuales y teóricos de vanguardia. Y cuando la teoría fracasó la culpa se atribuyó siempre a la práctica y no a la teoría.

Por otro lado, ocurrió un masivo desperdicio de la experiencia social, que resultó en un menosprecio o en un desprecio total de los saberes que circulan en la sociedad, sobre todo en las comunidades, en las clases populares, en los movimientos y organizaciones sociales que luchan contra la exclusión, la discriminación y el sufrimiento injusto causados por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado y contra todos los otros modos de dominación satélites que se articulan con ellos (a veces, la religión o la generación…).

Lo peor es que cuando ese conocimiento popular artesanal fue considerado, no lo fue por su valor epistemológico propio, sino como información con base en la que nosotros, científicos sociales, creamos el conocimiento científico. Por eso, nuestras metodologías son generalmente una forma más de extractivismo, no mucho más diferente del extractivismo de los bienes naturales.

Propongo otra relación más equilibrada entre conocimiento científico y conocimiento artesanal, que es lo que llamo las epistemologías del Sur, que nos permiten construir ecologías de saberes más eficaces en la lucha contra la opresión. Las epistemologías del Sur convocan a los científicos sociales a ser intelectuales de retaguardia y no intelectuales de vanguardia.

*Boaventura de Sousa Santos es doctor en Sociología del Derecho por la Universidad de Yale y catedrático de Sociología en la Universidad de Coimbra y en el Institute for Legal Studies de la Universidad de Wiconsin. Su pensamiento ha revolucionado las categorías con las que, desde el Sur, pensamos y luchamos contra la opresión. Libros como “El milenio huérfano”, “Crítica de la razón indolente” y “Sociología jurídica crítica” son clásicos que se leen y circulan en percutidas versiones que proclaman sus muchas lecturas.

 Fuente: CPAL Social

Foto: www.attac.es

Todos los Santos Y Beatos de la Compañía de Jesús

«Como Compañía de Jesús, somos servidores de la misión de Cristo» (Congregación General 34, d.2)

Nuestra tarea no es otra que proclamar el evangelio. No la tenemos en propiedad. La compartimos con tantos hombres y mujeres que, desde antiguo vienen intentando hacer cada día más visible la salvación desencadenada por Jesús. En un mundo como el nuestro, necesitado de una Palabra viva, nos sentimos parte de esa misión común, la de Cristo, que acampó entre nosotros para mostrarnos a Dios.

Pastoral sj

Hoy, 5 de Noviembre, la Compañía de Jesús recuerda y celebra a todos sus Santos y Beatos. Y en ellos contempla vidas, actitudes, misiones y modos de entregarse que son ejemplo para tantos jesuitas, religiosas y colaboradores y colaboradoras de la Compañía de Jesús.

Sin embargo, salvo por el hecho de que todos han sido parte de la misma congregación, las vidas de estos Santos y Beatos han sido muy disímiles y la voluntad de Dios los ha llevado, a cada uno, por lugares diferentes. Hubo (como hay también hoy) quienes tuvieron que dejar su país para ir a ‘instalarse’ a las tierras más lejanas; y quienes se quedaron 40 años atendiendo la puerta de un colegio. Ha habido quienes se han dedicado al servicio a los más pobres y marginados, mientras que otros entregaron la vida contribuyendo al saber y la educación desde las más altas casas de estudio.

Esta diversidad que presentan estas vidas entregadas dentro de una misma Compañía, son testimonio de cómo Dios actúa en todos los contextos, en y a través de cada persona y de cómo Él es capaz de transformar el corazón y la vida de aquellos que quieren entregársela sin reservas.

Hoy, 5 de Noviembre, es un buen día para contemplar y agradecer todas estas vidas; pero también para mirar hacia los propios deseos, la propia vida y preguntarse: ¿A dónde me siento hoy llamado a entregarla?

 

Iniciativa Contra la Trata de Personas

La semana pasada una multitud de personas, en su mayoría mujeres, se manifestó a lo largo de todo Argentina en contra de los femicidios que han sufrido en reiteradas ocasiones y a los que se ve como última consecuencia de una cultura machista que pone a las mujeres como objetos en situación de inferioridad. El texto que compartimos a continuación narra una iniciativa para luchar contra la trata de personas, delito del que muchas mujeres son víctimas. 

Por José Luis Pinilla

No hay mujer que no resulte sospechosa de mala conducta. Según los boleros, son todas ingratas. Según los tangos, son todas putas (menos mamá). Confirmaciones del derecho de propiedad: el macho propietario comprueba a golpes su derecho de propiedad sobre la hembra. (…) Vuela torcida la humanidad, pájaro de un ala sola (Fragmento de Patas arriba. La escuela del mundo al revés, por Eduardo Galeano).

El vuelo torcido de la humanidad según la metáfora de Galeano, cuando solo lo dirige el ala masculina, nos conduce al desastre. Y el vuelo de la humanidad cae en picado, o se mantiene inestable siempre… hasta que la dignidad de la mujer quede restablecida por completo. Machismo y racismo van de la misma mano sosteniendo el ineficaz aleteo masculino. Mientras la mujer, – mejor con la pata quebrada y en casa- nacida para fabricar hijos, desvestir borrachos, vestir santos, o vender su cuerpo, ha sido condenada muchas veces a los suburbios de la historia (eclesiástica y mundana) donde no anida el sagrado pájaro de la dignidad y la libertad.

El drama de la trata de personas, en concreto con fines de explotación sexual, es una de esas “periferias” a las que se refiere el papa Francisco. Este drama se hizo “católico” el 8 de febrero pasado, en una Jornada Eclesial mundial bajo el lema “Enciende una luz contra la trata”. La invitación eclesial conjunta en España animaba a recorrer un camino que fuera “desde la conciencia a la oración, de la oración a la solidaridad, y de la solidaridad a la acción concertada, hasta que la esclavitud y la trata desaparezcan” (Cardenal Peter Turkson. Pontificio Consejo Justicia y Paz) .

Reivindicar la justicia ante este drama es vincularla en defensa de la dignidad humana –en este caso las personas traficadas con fines de explotación sexual– con otros dos pilares básicos: el bien común y la solidaridad fundada en la justicia social, hoy tan necesitada de globalización efectiva (¿qué pasa, por Dios, con las 250 niñas, secuestradas por el grupo terrorista y loco Boko Haram?).

Una vez más nos hallamos ante un problema de injusticia social internacional e inequidad que nos plantea debates muy profundos que no son objeto directo de este artículo (por ejemplo, la prostitución como trabajo y el consentimiento, o la invisibilidad del cliente, o la prostitución como efecto de la emigración irregular, etc…). Pero sí se puede afirmar que la violencia estructural ejercida a nivel global reproduce unos mecanismos de subordinación, dependencia y explotación sumamente provechosos para la trata. El alarmante aumento de la trata de seres humanos con fines de explotación sexual es uno de los problemas políticos, sociales y económicos urgentes vinculados al proceso de globalización. Una cuestión de justicia internacional impostergable.

La dignidad es el valor inalienable de la persona humana, que tiene valor y no precio, que no puede ser objeto de transacción. Aunque no negamos que el utilitarismo es un valor importante de nuestra cultura, pero este es válido cuando hablamos de objetos e instrumentos, nunca de personas. Porque supone una falta de reconocimiento de la valía intrínseca, y no circunstancial, del otro. El utilitarismo está presente en el olvido de los ancianos, en la falta de preocupación por tantas familias o niños en riesgo de exclusión o en los flujos migratorios cuando solo se ven desde el punto de vista laboral. Y lo está de forma muy visible en la relación con el fenómeno de la trata de personas con fines de explotación sexual.

Es un ultraje vergonzoso a la dignidad humana y una grave violación de los derechos humanos fundamentales. “La esclavitud, la prostitución, la trata de blancas y de jóvenes, así como las condiciones ignominiosas de trabajo en las que los obreros son tratados como meros instrumentos de lucro, no como personas libres y responsables”, son “oprobios que, al corromper la civilización humana, deshonran más a quienes los practican que a quienes padecen la injusticia y son totalmente contrarios al honor debido al Creador” (Gaudium et spes, 27).

Ante ello no basta una moral “sentimentaloide” que reacciona hipócritamente ante las portadas de medios que denuncian la prostitución mientras se enriquecen con ella junto a otros muchos grupos y entidades públicas y privadas corrompidas. Esta no suscita más que un comentario soez o avergonzado, ante estos males del prójimo (de la “prójima” normalmente) que apenas obligan. Pero la solidaridad en la visión ética cristiana no es opcional sino obligante. No sólo una solidaridad de “huracán”, de “colecta urgente”, de estímulo inmediato. Hay que superar el inmediatismo. Hay que cambiar la perspectiva y descubrir que este don de la solidaridad hacia estas víctimas es un reto que tendremos que profundizar. Y caminar más hacia el descubrimiento de que lo importante no es sólo cómo paliar los efectos del desastre, sino hacer a las gentes menos vulnerables que sobrevivan hoy con dignidad. De ahí la necesidad de acudir cada vez más a la educación en red para sensibilizarnos ante este fenómeno (ver video)

“Estamos dormidas— dice una obrera del barrio Casavalle de Montevideo —Algún príncipe te besa y te duerme. Cuando te despertás, el príncipe te aporrea”… dice Galeano, en el fragmento citado. “O te vende”, decimos nosotros, en entreParéntesis.

Fuente: Entre Paréntesis 

Imagen: La Vanguardia España