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Segunda Sesión del Sínodo de los Obispos está en marcha

La Segunda Sesión del Sínodo sobre la Sinodalidad está en marcha, reuniendo a clero y laicos de todo el mundo para discutir «¿Cómo ser una iglesia sinodal en misión? «
Algunos aspectos destacados clave:
• 368 votantes de seis continentes, incluyendo 54 mujeres
• Cuatro «foros teológico-pastorales» para abordar diversos aspectos de la sinodalidad
• El Papa Francisco dirigirá una vigilia de oración ecuménica el 11 de octubre
• Los temas para los grupos de estudio del Sínodo incluyen misión digital, gobernanza sinodal y viaje ecuménico
Por favor, continúen manteniendo a la Iglesia y a los miembros del Sínodo en sus oraciones, pidiendo que el Espíritu Santo guíe e inspire sus discusiones con sabiduría y gracia. Que sus deliberaciones den fruto para la misión de la Iglesia, fortaleciendo su unidad y compromiso de caminar juntos por el camino de la sinodalidad.

¿Sabías que puedes acompañar el Sínodo?

 A través de su oremos juntos por el sinodo click to pray flyerRed Mundial de Oración, el Papa te invita a rezar por el Sínodo en Click To Pray https://clicktopray.org/synod.

Tu oración acompaña a la Iglesia, para la escucha, el discernimiento y avanzar juntos en el camino de la fe.

La Red Mundial de Oración del Papa está al servicio de este proceso espiritual que nos invita a reunirnos, escuchar nuestros corazones y discernir el Espíritu Santo.

La oración está en el corazón del proceso sinodal.


Apadrina un sinodal

Únete en oración con los Padres y Madres sinodales durante esta Asamblea. Al ingresar tu correo, te asignaremos el nombre de un miembro del Sínodo para que lo apadrines con tu oración. Acompaña su camino hasta la clausura de la Asamblea Sinodal el 27 de octubre de 2024. Pasos para rezar por un sinodal:

  1. Regístrate con tu email en https://oremusprosynodo.org
  2. Recibe el nombre del miembro del Sínodo.
  3. Reza para que el Espíritu Santo lo guíe.
  4. Únete y comparte esta iniciativa con tu comunidad.

50 PEREGRINACION JUVENIL A LUJAN FLYER

50 años peregrinando hacia la casa de la Virgen de Luján, Patrona de la Argentina

La tradicional Peregrinación Juvenil a Luján cumple 50 años, y será un motivo más que inspirador para renovar la fe y afianzar el amor hacia la Patrona de la Argentina. Este año se realizará el próximo sábado 5 y domingo 6 de octubre.


Este evento de religiosidad popular tendrá como lema ‘Madre, bajo tu mirada buscamos la unidad’. Desde la organización aseguran que el denominador común es caminar unidos hacia a la casa de la Virgen de Luján, para buscar “su caricia, su mano, su sonrisa, su mirada”.

Construir la unidad

Los integrantes de la Comisión Arquidiocesana de Piedad Popular comentaron que estuvieron reconstruyendo los pedidos e intenciones de los fieles. Allí se vislumbran agradecimientos infinitos y ruegos por tantas necesidades particulares y familiares. Se añaden a estas peticiones, las realizadas de, en y por la unidad de la comunidad, que será la clave motivadora para que los peregrinos lleguen con fuerza a los pies de María.

En el manto celeste y blanco que protege y cuida a todos los argentinos, se descubre la hermandad y el compromiso de unión como familia y como sociedad. Por este motivo, la mirada, la ternura y el manto que abriga y ampara a cada uno de sus hijos, será el destino de la próximo acto de fe que protagonizarán los fieles hacia la Basílica de Luján, durante el primer fin de semana de octubre.

50 años peregrinando hacia la casa de la Virgen de Luján, Patrona de la Argentina

Siete retos a las puertas del Sínodo de la Sinodalidad

Al iniciar la segunda sesión de la XVI Asamblea General del Sínodo de los Obispos, me parece importante recordar que este evento se integra en proceso sinodal que vive toda la Iglesia, lo facilita y lo concreta. La sinodalidad, dimensión constitutiva de la Iglesia, no concluye con el Sínodo de los Obispos ni se limita a él.

El Papa Francisco inaugurará la segunda sesión del Sínodo el día 2 de octubre. Para mí es una alegría poder participar y, al mismo tiempo, es también una gran responsabilidad. Sobre todo, la de ser cauce de la gracia de Dios y nunca muro que bloquea la acción del Espíritu. Pido al Señor la necesaria humildad para darme cuenta de la presencia del Señor, escuchar su voz y seguir su voluntad, con todas mis fuerzas, con todo lo que soy. Y hacerlo con serenidad y alegría. Sin miedo al desgaste y, como decía san Juan XXIII, sin detenerme a devolver las piedras que otros puedan lanzar desde los bordes del camino.

Crecer en amor

También le pido que acreciente en mí el necesario amor. Tengo muy presente lo que dije el día de mi ordenación episcopal. “Amo a la Iglesia apasionadamente. Quisiera acariciarla en cada rostro, abrazarla en los necesitados, poner bálsamo en sus heridas, asumir gozoso su variedad en la unidad, compartir y proclamar la Buena Noticia de Cristo que nos convoca y nos une”.

Estamos en momento lleno de belleza, un tiempo para profundizar en la experiencia de Cristo vivo y, por tanto, en la experiencia de Iglesia. Se trata verdaderamente de un kairós. Así entiendo la sinodalidad y, en ella, la celebración del

Muchos son los retos que se plantean. Desde mi personal experiencia me detengo en siete:

1 Reto de la coherencia. La sinodalidad nos impulsa a procurar una Iglesia “sin mancha ni arruga” (Ef 5,27). Esto nos lleva a corregir errores, sacudir el polvo del camino, potenciar lo esencial. Debe orientarse a la santidad, como es propio de la vida cristiana. Es imprescindible conocer a Cristo desde la experiencia y no solo como concepto o idea. Pero el Hijo de Dios se encarna, entra en el tiempo. Caminamos juntos, pero no en las nubes, sino en el barro del mundo y de la historia: es preciso una lectura atenta de los signos de los tiempos, mejor dicho, de este tiempo.

2 Reto de la espiritualidad. El Papa ha indicado reiteradamente que el proceso sinodal debe guiarlo el Espíritu Santo. Él es el protagonista. Y esto no debe ser una frase hecha sino una realidad. Por eso es necesario revitalizar la dimensión orante, tanto personal como comunitaria. Es hermoso que los trabajos del Sínodo estén precedidos unas jornadas de retiro espiritual. De cada uno de nosotros depende el hacer que no sean un mero trámite. Y durante los trabajos del Sínodo me parece esencial cuidar la oración (especialmente en relación con la Sagrada Escritura) y la celebración de la Eucaristía.

3 Reto de la comunión. Con Cristo y con los hermanos y hermanas. Esto solo es posible si asumimos el amor (cáritas) como verdadero eje de la vida cristiana. Resultaría verdaderamente revolucionario en esta época de agresividad, individualismo, localismo, injusticia, exclusión e intolerancia. Y solo desde la comunión podremos asumir la variedad de vocaciones, carismas y ministerios, la diversidad cultural, la integración, la corresponsabilidad.

4 Reto de la evangelización. El proceso sinodal tiene una profunda dimensión misionera y se resuelve en la evangelización. Por eso los trabajos de la segunda sesión del Sínodo se orientan a responder a una cuestión fundamental: cómo ser Iglesia sinodal misionera. Es decir, cómo testimoniar el Evangelio en el mundo de hoy. Se trata de abandonar las trincheras defensivas, el pesimismo, la resignación. Y de dar razón de nuestra fe testimoniando, como Iglesia, a Cristo vivo. Pero esto solo es posible si somos creíbles.

5 Reto de la renovación. El Espíritu ahuyenta todo temor: el miedo a cambiar, a salir de la autorreferencialidad, en expresión del Papa Francisco. El adagio clásico Ecclesia semper reformanda expresa el profundo desafío de una Iglesia siempre joven. Se trata de volver a formar, rehacer según la forma Ecclesiae que es Cristo. Desde ahí (y solo desde ahí) asumiremos, como consecuencia, la necesaria renovación de estructuras.

6 Reto de la vanguardia. La fe cristiana es dinámica, el Espíritu saca de las seguridades e impulsa más allá. Tenemos la tentación de la retaguardia, es decir, de las zonas de mayor confort, de las rutinas (“siempre se ha hecho así”), de la opción de mínimos. El proceso sinodal nos llama a asumir y vivir la radicalidad evangélica, y a hacerlo en las opciones de la vida cotidiana. Desde el servicio.

7 Reto del entusiasmo. La verdadera alegría es fruto del Espíritu Santo. Se trata de la alegría evangélica de los humildes, de los que se dejan entusiasmar por Cristo, de quienes encarnan la Buena Noticia. Asumiendo las dificultades, las asperezas, los sufrimientos y las incomprensiones, pero abriéndolos, siempre, a la esperanza. Mirando la realidad como Dios la mira.

Iniciamos la aventura de la segunda sesión del Sínodo de los Obispos. Una etapa más en el proceso sinodal de la Iglesia, que nos plantea nuevos horizontes y nos impulsa por nuevos senderos. Si Dios quiere, los recorreremos juntos con generosidad y audacia. Nos encomendamos a la oración de todos.

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*Luis Marín de San Martín, O.S.A., subsecretario de la Secretaría General del Sínodo

@vidanuevadigital

t.ly/NTztd

Intenciones del Papa previo al Sínodo. «Los sacerdotes no somos los jefes de los laicos, sino sus pastores»

«Todos los cristianos somos responsables de la misión de la Iglesia. Todos los sacerdotes. Todos«. El Papa Francisco ha querido lanzar una declaración de intenciones, a través del ‘Vídeo del Papa’ de octubre, en la previa de la apertura de la segunda asamblea del Sínodo de la Sinodalidad. Y lo ha hecho con un claro llamamiento a la corresponsabilidad de todos en la construcción de la Iglesia: «Los sacerdotes no somos los jefes de los laicos, sino sus pastores«, subraya.

Bergoglio va más allá: «Jesús nos ha llamado a unos y a otros. No a unos por encima de los otros, ni a unos por un lado y a otros por el otro, sino complementándonos». «Somos comunidad. Por eso debemos caminar juntos recorriendo el camino de la sinodalidad», subraya Francisco.

Una misión que vale para todos, todos, todos… «Claro, ustedes me pueden preguntar ¿qué puedo hacer yo, conductor de autobús?, ¿yo, campesina?, ¿o yo, pescador?», pregunta el Papa. «Lo que tenemos que hacer todos: dar testimonio con nuestras vidas. Y corresponsabilizarnos de la misión de la Iglesia«, recalca.

Y es que «los laicos, los bautizados, están en la Iglesia en su propia casa, y tienen que cuidarla. Lo mismo que nosotros, los sacerdotes, los consagrados. Cada uno aportando lo que mejor sabe hacer», sostiene el pontífice. «Somos corresponsables en la misión, participamos y vivimos en la comunión de la Iglesia».

«Oremos para que la Iglesia siga apoyando por todos los medios un estilo de vida sinodal, bajo el signo de la corresponsabilidad, promoviendo la participación, la comunión y la misión compartida entre sacerdotes, religiosos y laicos», concluye Francisco, en su vídeo-oración previa al Sínodo de la Sinodalidad.

@religiondigital

t.ly/rvkCs

Evangelio del Domingo. ‘No escandalicemos’ (Mc 9, 38-48)

En los primeros versículos no parece que los discípulos se posicionen bien con respecto al mensaje de Jesús; se consideran diferentes y por encima de los demás movimientos que también existían en Palestina. Su percepción era la de ser un grupo poseedor de una nueva verdad. Es una tentación comprensiblemente humana pero no por ello justificable: el riesgo del fundamentalismo. Los discípulos reprochan a Jesús que algunos expulsan demonios en su nombre, pero no forman parte del equipo. Esta posición se ha estirado hasta nuestros días, sin duda. Quizá sea una llamada a buscar lo esencial de nuestra vida cristiana de una manera más creíble y menos rígida.

Sabemos que existen personas que no están con nosotros en cuanto a vínculos institucionales, pero su visión del ser humano, de la sociedad, de su misión en ella, son convergentes con un humanismo cristiano, aunque carezca de signos religiosos. Tendemos a juzgar por no pertenecer a esta familia, por no realizar determinadas prácticas, ritos, celebraciones, creencias. Incluso los que nos creemos en una posición más integradora, nos incomoda el pluralismo y la diversidad de formas para vivir la fe. Sin embargo, Jesús parece ir por otro lado.

La nueva humanidad que él desea no está basada en un sentido de pertenencia a base de signos externos, ideologías o discursos similares, sino en la humanización de nuestro mundo. Jesús rompe las fronteras institucionales e ideológicas para reconocer que toda persona que “echa demonios” es decir, que colabora para superar y erradicar el mal en el mundo, está de su parte; más bien, Jesús está de parte de ellas.

Y esta liberación del mal tiene que ver con el segundo escenario de este texto que conecta con la coherencia y el escándalo que supone vivir al margen del Amor. En definitiva, la gehenna, el abismo, es el laberinto de una vida centrada en uno mism@. La erradicación del mal ha de ser tan radical como expresa Jesús a través las metáforas que utiliza: cortar la mano, cortar un ojocortar un pie, al fin y al cabo, cortar, arrancar, o lo que es lo mismo, eliminar todo lo que en nuestra vida nos lanza a vivir al margen de una vida auténtica y basada en el Amor. No hablamos del amor que se da en las superficies de nuestra persona, sino ese Amor que es el origen de nuestra existencia y que es capaz de crear y liberar otras existencias.

Cortar la mano que hace daño, la que cierra el puño y no se abre para dar y recibir, la mano manipuladora para hacer su santa voluntad y no para dejar ser y respetar; la mano que toca para poseer, acumular y no para acariciar la realidad con compasión. Cortar el pie que se estanca y bloquea todo avance para seguir el camino hacia la plenitud. Cortar el ojo que mira por el rabillo para no comprometerse, el ojo que mira para otro lado y niega tantas situaciones dramáticas de nuestras gentes y de nuestro planeta; En definitiva, cambiar la mirada para percibir con realismo el momento que nos toca vivir y afrontarlo con confianza, con una mirada limpia, sanadora y profunda que recupere la dignidad de todo y de tod@s.

Te propongo que te pares unos minutos y realices un chequeo para ver cómo están tus marcadores sobre los niveles de fundamentalismo, sobre tu mirada hacia el interior y exterior, sobre los pasos que vas dando y cómo tocas la realidad que te toca vivir. No debemos escandalizar por nuestras incoherencias.

FELIZ DOMINGO

Rosario Ramos

@feadulta t.ly/WtAF6

alvaro pacheco

El P. Álvaro Pacheco SJ, nuevo Superior Provincial en Argentina Uruguay

El Superior General de la Compañía de Jesús, P. Arturo Sosa SJ ha nombrado hoy al P. Álvaro Pacheco Carve SJ  nuevo Superior Provincial de la Provincia Argentino Uruguaya.

Oportunamente se comunicará la fecha de toma de posesión en su cargo. Encomendamos a Álvaro y a toda nuestra Provincia jesuita en este proceso.

El P. Álvaro, quien actualmente es rector del Colegio Seminario (Montevideo) y Superior de la Comunidad, nació en Montevideo el 7 de octubre de 1965, es abogado e ingresó al noviciado en Córdoba en 2001.

Realizó sus estudios de filosofía en la Facultad de Teología del Uruguay y estudios teológicos en el Centre Sèvres (París). Posteriormente realizó estudios de posgrado en Derecho Canónico y Filosofía del Derecho (UCA Argentina) Fue ordenado sacerdote en la iglesia del Sagrado Corazón en Montevideo por Mons. Nicolás Cotugno en 2010.

Desempeñó diversas funciones en la Universidad Católica del Uruguay donde fue Director del Departamento de Filosofía, Decano de Derecho y Vicerrector del Medio Universitario (2011-2021).

Pastoralmente se desempeñó como Administrador parroquial de Nuestra Señora de Fátima (Montevideo) 2014-2018 y es Juez del Tribunal Eclesiástico Arquidiocesano de Montevideo 2012-actualidad.

Francisco: “Estoy haciendo lo posible para que Arrupe llegue a los altares”

“El padre Arrupe fue un hombre de Dios. Yo estoy haciendo lo posible para que llegue a los altares”. Así lo desveló el papa Francisco durante el encuentro que mantuvo con un grupo de jesuitas el 11 de septiembre en el St. Francis Xavier Retreat Centre de Singapur.

Ante los jesuitas asiáticos, elogió la figura del que fuera prepósito general de la Compañía de Jesús entre 1965 y 1983. “Es realmente un modelo de jesuita: no tenía miedo, nunca hablaba mal de los demás, se entregó por la inculturación de la fe y por la evangelización de la cultura”. Con estas palabras describió Francisco al religioso bilbaíno.

Gestos de humildad

En el marco de esta reflexión, compartió cómo Arrupe sufrió “con perdón y misericordia” ante las embestidas que sufrió tanto dentro de la Compañía como desde el Vaticano.  “Cuando san Juan Pablo II nombró al padre Paolo Dezza como delegado pontificio para la Compañía, quien permaneció en el cargo hasta la elección del nuevo General, Arrupe le besó la mano”, recuerda Jorge Mario Bergoglio.

Tener luz

Más allá de Arrupe, entre otras cuestiones, los jesuitas de Singapur preguntaron a Francisco sobre el ‘martirio’ que implica ser Obispo de Roma. ¿Su respuesta? “Ser Papa es una cruz, como lo es la tuya. Cada uno tiene su propia cruz. El Señor te acompaña, te consuela, te da fuerza. Y muchas veces tienes que rezar mucho para tener la luz en las decisiones”.

A renglón seguido, Francisco compartió que “intento no perder el sentido del humor. Esto es realmente importante. El sentido del humor es salud”. “Tal vez exagero, pero ser Papa no es más difícil ni muy diferente a ser sacerdote, monja, obispo. En resumen, significa estar en el lugar donde el Señor te ha puesto, seguir tu vocación: no es una penitencia”, añadió.

@vidanuevadigital (fragm.)

t.ly/XrxFO

tarjeta ordenaciones borba, marín, miguens, tabera

‘A ustedes los llamo amigos’. Ordenaciones sacerdotales y diaconal en Córdoba

Este viernes, en la Iglesia de la Compañía de Jesús de Córdoba, celebraremos la ordenación sacerdotal de Agustín, Christian y Ernesto, tres compañeros jesuitas de nuestra Provincia ARU. En la misma celebración, Joaquín Tabera será ordenado diácono.

Compartimos con ellos sus sensaciones de cara a la ordenación y qué experiencias rescatan como más significativas de los años de formación. Si bien todos destacaron que cada etapa les ha permitido crecer y sentirse desafiados para responder a la vocación con fidelidad, el tiempo de noviciado –que todos ellos realizaron en la misma ciudad de Córdoba-, los ha marcado profundamente.

La celebración convocará a jesuitas de toda la Provincia, familiares y amigos de los ordenandos y se vivirá como una fiesta de toda la familia ignaciana, al servicio de la Iglesia. Para quienes no pudieran asistir presencialmente, tendrán la oportunidad de seguir la transmisión a través del canal de YouTube de Radio María Argentina a través del siguiente enlace t.ly/DvHUY

Christian Marin sj

Compartimos unos días de Ejercicios previos a la ordenación que me dispusieron a ofrecer mi vida, aquietando y serenando el Espíritu y el corazón. Fue una nueva experiencia de encuentro con el Señor al que me dispongo a servir y ofrecerme al Dios que me llama, a quien siento amigo y compañero de camino.

Dentro de los años de formación, el noviciado fue para mí un gran oasis en el camino de la vida, una experiencia profunda de reconciliación y sanación interior que afianzó mi entrega. Me el magisterio me confirmó en la vocación y en el modo de ser Iglesia que me anima: siendo uno más. Asumiendo el ministerio como una función particular dentro del cuerpo de la Iglesia, pueblo de Dios, caminando junto a otros.

Ernesto Miguens

Estos días previos a la ordenación fueron de mucha consolación. Me siento reconfortado por recibir tantas muestras de cariño y por descubrir que son tantos los que se alegran conmigo y ven en la ordenación un signo muy fuerte de lo que es el llamado de Dios a cada persona.

Para muchos la ordenación es una gran noticia entre tantas noticias malas que se publican de nuestra Iglesia; es como una pequeña puerta que se abre para invitar a revivir una fe que ha sido muchas veces olvidada.

He disfrutado enormemente los años de teología en Colombia, pero el tiempo más significativo de la formación fue el primer año del noviciado. Allí me sentí invitado a formar parte de un proyecto propio. Me di cuenta de que hasta ese momento yo había trabajado en proyectos ajenos, y ahora estaba invitado a trabajar con mi Padre, en un proyecto del que somos verdaderos herederos.

 

Agustín Borba

El sentimiento más fuerte que estoy viviendo en este tiempo son la gratitud a Dios por la vida, por el regalo de la vocación y de vivir de este modo el servicio, con compañeros jesuitas. Siento que afirma mi vocación el servicio en el ministerio del presbítero y así servir a la Iglesia. Vivo un profundo agradecimiento por tantas personas con las que he compartido el camino, con quienes me fui formando y aprendiendo. Tanta gente para quienes también es motivo de alegría y consolación por la ordenación y todo lo que implica.

Junto a esta gratitud también se hace presente el vértigo frente a un momento tan importante y de lo que significa el entregar la vida con lo que significa de sacrificio al mismo tiempo que implica plenitud y belleza, de entrega y de sentirnos en manos de Dios.

De las etapas de formación, todas me dejaron experiencias significativas y profundas. En particular, el noviciado fue la etapa del primer amor, de las ilusiones y asumir más concreta el deseo de responder al llamado en profundidad. Con la oportunidad de aprender cada vez más de Jesús, de la Compañía y de la preparación a los votos, deseando que sea para toda la vida. Lo guardo con especial gratitud y es motivo de particular alegría y confirmación de mi vocación.

Joaquín Tabera

Este último tiempo de preparación para la ordenación lo vivo con mucha intensidad y muy confirmado y consolado por la gracia de la consolación que me impulsa y sostiene. Confiado en lo que viene y que es el Señor quien llama y sostiene.

El mes de Ejercicios del noviciado sigue siendo un espacio de riqueza y aprendizaje profundo. Así fui aprendiendo cómo habla el Buen y Mal Espíritu en el corazón y en el discernimiento en la vida cotidiana. Fue un tiempo en el que sentar los cimientos de la vocación y, cada etapa posterior fue consolidando y consolando la respuesta al llamado del Señor.

 

Representa todo lo que descubro del lenguaje de Dios y de cómo es Él quien nos busca. Me permite seguir aprendiendo un modo de orar, de relacionarme con Dios y Él conmigo. Una y otra vez me permite confirmar en la vida diaria y resignificar procesos, ideas, mociones que han echado raíz desde el noviciado.

CPAL. Encuentro 2024 de Administradores Provinciales

Durante el 2 y el 6 de septiembre los administradores de cada una de la provincias que forman parte de la Conferencia de Provinciales en América Latina y el Caribe (CPAL) se reunieron presencialmente en la ciudad de Lima. Este encuentro contó también con la participación del P. Agustín Moreira, asistente del Ecónomo General de la Compañía de Jesús para América Latina, y con el Hno. Raimundo Barros SJ, Administrador de la CPAL.

Como inicio de esta jornada, el H. Raimundo acompañado del P. Santos Rugel SJ, Administrador Provincial de Perú, dieron palabras de bienvenida, orientaciones generales y presentación del programa de actividades a realizarse durante la semana del encuentro. Asimismo, se contó con las palabras del P. Víctor Hugo Miranda SJ, Provincial del Perú.

Esta jornada contó con ponencias sobre la realidad económica en la región dirigida por el Dr. Francisco Sagasti, expresidente de la República del Perú; y sobre liderazgo, gestión y gobernanza corporativa por el Dr. Ramón Barúa, ex CEO del Grupo Intercorp.

Además durante el tercer día del encuentro se compartió experiencias y diálogos con la Red Claver, cuya participación fue dirigida por su coordinadora, la Sra. Luciana Mendes, y por los responsables de las oficinas de desarrollo de las Provincias. Del mismo modo, se contó con la presencia del P. Rafael Garrido SJ, Presidente de la CPAL.

Una semana enriquecedora con intercambio de experiencias, diálogos y nuevas ideas para seguir colaborando de la mejor manera por nuestra región latinoamericana y caribeña.

Comentario al Evangelio. ¿Qué nos puede aportar Jesús?

«¿Quién decís que soy yo?». No sé exactamente cómo contestarán a esta pregunta de Jesús los cristianos de hoy, pero tal vez podemos intuir un poco lo que puede ser para nosotros en estos momentos si logramos encontrarnos con él con más hondura y verdad.

Jesús nos puede ayudar, antes que nada, a conocernos mejor. Su evangelio hace pensar y nos obliga a plantearnos las preguntas más importantes y decisivas de la vida. Su manera de sentir y de vivir la existencia, su modo de reaccionar ante el sufrimiento humano, su confianza indestructible en un Dios amigo de la vida es lo mejor que ha dado la historia humana.
Jesús nos puede enseñar sobre todo un estilo nuevo de vida. Quien se acerca a él no se siente tanto atraído por una nueva doctrina como invitado a vivir de una manera diferente, más arraigado en la verdad y con un horizonte más digno y más esperanzado.

Jesús

Jesús nos puede liberar también de formas poco sanas de vivir la religión: fanatismos ciegos, desviaciones legalistas, miedos egoístas. Puede, sobre todo, introducir en nuestras vidas algo tan importante como la alegría de vivir, la mirada compasiva hacia las personas, la creatividad de quien vive amando.

Su manera de sentir y de vivir la existencia, su modo de reaccionar ante el sufrimiento humano, su confianza indestructible en un Dios amigo de la vida es lo mejor que ha dado la historia humana

Jesús nos puede redimir de imágenes enfermas de Dios que vamos arrastrando sin medir los efectos dañinos que tienen en nosotros. Nos puede enseñar a vivir a Dios como una presencia cercana y amistosa, fuente inagotable de vida y ternura. Dejarnos conducir por él nos llevará a encontrarnos con un Dios diferente, más grande y humano que todas nuestras teorías.

Jesús de Nazaret

Eso sí. Para encontrarnos con Jesús en un nivel un poco auténtico hemos de atrevernos a salir de la inercia y del inmovilismo, recuperar la libertad interior y estar dispuestos a «nacer de nuevo», dejando atrás la observancia rutinaria y aburrida de una religión convencional.

Sé que Jesús puede ser el sanador y liberador de no pocas personas que viven atrapadas por la indiferencia, distraídas por la vida moderna, paralizadas por una religión vacía o seducidas por el bienestar material, pero sin camino, sin verdad y sin vida.

24 Tiempo ordinario – B (Marcos 8,27-35)

José Antonio Pagola