Declaración de Jesuitas Centroamérica

Compartimos la Declaración del Provincial de la Provincia Centroamericana, sobre la situación politica y social en Nicaragua. 

Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos e hijas de Dios” (Mateo 5, 9)

Por Rolando Alvarado SJ 

Como es del conocimiento de la opinión pública, Nicaragua está atravesando una grave y creciente crisis política. La salida pacífica a dicha crisis es el unánime deseo y el firme compromiso de la población que reclama democracia, libertad y justicia. Ya son más de 100 nicaragüenses a los que se les ha arrebatado sus vidas en poco más de un mes, por ese reclamo ético y constitucional.

La Compañía de Jesús, presente en el país desde 1916, se ha sumado a ese clamor y a ese compromiso. Nuestra convicción humana, ética y cristiana, nos exige compartir, respaldar y defender la vía pacífica para superar el conflicto. El diálogo honesto y la negociación sensata y viable se imponen para lograrlo. Estamos aún a tiempo de evitar más polarización, más derramamiento de sangre y más dolor. Quien quiere la paz no hace la guerra, quien no quiere violencia ni agrede, ni persigue, ni maltrata, ni intimida.

Se nos ha informado de fuente fidedigna que la integridad física y la vida misma del Padre José Alberto Idiáquez SJ, Rector de la Universidad Centroamericana (UCA) de Nicaragua, está corriendo grave peligro. El Padre Idiáquez ha sido amenazado por su participación en la Mesa de diálogo convocado por la Conferencia Episcopal, por ponerse al lado de los estudiantes, por defender los derechos humanos de quienes están pacífica y legítimamente demandando sus derechos constitucionales, por hacer continuos llamados al Gobierno nicaragüense a dar signos concretos de que la paz que dicen buscar sea fruto de la justicia y el compromiso democrático, y por incorporar a la Universidad como tal en ese esfuerzo de los nicaragüenses.

Habiendo comunicado al Padre General de la Compañía de Jesús, padre Arturo Sosa SJ, residente en Roma, dicha información, y contando con su apoyo, en nombre de todos los jesuitas en Centro América y de todos las personas laicas que integran las cuarenta instituciones que juntos llevamos adelante con el único deseo de servir a los pueblos centroamericanos, responsabilizo desde ya al Gobierno nicaragüense de cualquier agresión o atentado que pudiera sufrir el padre José Alberto Idiáquez SJ.

Hago un llamado a organismos de Derechos Humanos nacionales e internacionales, a la OEA, a la ONU, al Parlamento Europeo, a todas las universidades jesuitas del mundo, a las distintas Iglesias, y a todas las personas comprometidas con la dignidad del ser humano, a respaldar decididamente la salida pacífica y negociada a la trágica situación que está viviendo el país, y a exigir el respeto a la integridad física de todos los nicaragüenses que como el padre Idiáquez SJ, la Conferencia Episcopal, los estudiantes y demás miembros de la sociedad civil que integran la Mesa de diálogo, están trabajando por una paz fruto de la justicia.

Rolando Alvarado SJ

Provincial de Centro América

Fuente: CPAL SJ

 

‘El Desafío de Colaborar’: Palabra de CPAL – Junio 2018

Compartimos la Palabra de CPAL de este mes de Junio. El tema principal gira en torno a la colaboración y la formación para colaboradores. 

Por Roberto Jaramillo Bernal, S.J.

Uno de las tres principales invitaciones de la CG36 fue COLABORAR. Las otras dos están substancialmente imbricadas con ella: discernir y trabajar en-red-dados.

Entre los grandes peligros de esta época de hipercomunicación está re-manejar tanto los conceptos que se termina ab-usando y desgastando su “fuerza”¿No lo sentimos, acaso, internamente, cuando la mordiente de nuestra vida espiritual se pierde y maquillamos nuestro lenguaje en homilías, clases, reuniones y encuentros, hablando de oración, de contemplación, de examen, de ´magis´, de generosidad, de reconciliación, de ‘hombres para los demás’, de ‘lucha por la justicia’, etc.?

 Hace casi tres años los Delegados de Colaboración de la CPAL dieron a luz un material de FORMACIÓN humana, espiritual y apostólica dirigido a todos los colaboradores y colaboradoras de en la misión, jesuitas y no jesuitas: sean laicos, religiosos, sacerdotes y otros, creyente o no. Ese esfuerzo colaborativo es un verdadero tesoro por su riqueza de contenidos, su pertinencia pedagógica, su acervo bibliográfico y, sobre todo, porque comunica muy bien, tanto en su totalidad como en sus partes (es decir: tomado como un continuo para ser implementado en tres años, o como una ‘caja de herramientas’ para utilizar de manera creativa), las principales intuiciones antropológicas, espirituales y teológicas de la Compañía de Jesús.

Hoy queremos RELANZAR ese material, una vez más disponible en su totalidad en el sitio web de la CPAL, de manera abierta. Material disponible en https://jesuitas.lat/es/somos/colaboracion

 Queremos invitar a todos los que formamos el cuerpo apostólico de la Compañía de Jesús a CONOCER y UTILIZAR el material en universidades, colegios, parroquias, trabajos con la juventud, casas de ejercicios, centros sociales y de formación o capacitación, equipos de incidencia o de trabajo con migrantes y refugiados, radios, oficinas de comunicación, equipos directivos y administrativos; y también ofreciéndolo para que otras muchas personas, que no trabajan directamente con los jesuitas, se lo apropien y disfruten.

Hay allí tres grandes capítulos: uno sobre Formación Humana, otro sobre Espiritualidad Ignaciana y otro sobre el desafío de unir Fe y Justicia. Son 16 módulos y una guía metodológica para el participante, con 308 documentos o referencias bibliográficas enlazadas on line y por lo menos 360 actividades pedagógicas disponibles, además de otros recursos.

Nuestra gratitud a Clara Burguez, quien estuvo al frente de este trabajo durante varios años, y a todos los que colaboraron en su producción y organización hasta el día de hoy.

Pero nuestra mayor gratitud es con aquellos que se toman un momento para entrar en él, y que lo USAN creativamente en sus actividades apostólicas.

Roberto Jaramillo Bernal, S.J.

Presidente de la CPAL

 

Carta del Papa Francisco a toda la Iglesia Chilena

Al Pueblo de Dios que peregrina en Chile

Queridos hermanos y hermanas:

El pasado 8 de abril convocaba a mis hermanos obispos a Roma para buscar juntos en el corto, mediano y largo plazo caminos de verdad y vida ante una herida abierta, dolorosa, compleja que desde hace mucho tiempo no deja de sangrar’. Y les sugería que invitaran a todo el Santo Pueblo fiel de Dios a ponerse en estado de oración para que el Espíritu Santo nos diera la fuerza de no caer en la tentación de enroscarnos en vacíos juegos de palabras, en diagnósticos sofisticados o en vanos gestos que no nos permitiesen la valentía necesaria para mirar de frente el dolor causado, el rostro de sus víctimas, la magnitud de los acontecimientos. Los invitaba a mirar hacia donde el Espíritu Santo nos impulsa, ya que “cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte también ciegos ante Dios”.

Con alegría y esperanza recibí la noticia de que han sido muchas las comunidades, los pueblos y capillas donde el Pueblo de Dios estuvo rezando, especialmente los días que estábamos reunidos con los obispos: el Pueblo de Dios de rodillas que implora el don del Espíritu Santo para encontrar luz en la Iglesia ‘herida por su pecado, misericordiada por su Señor, y para que sea cada día convertida en profética por vocación’. Sabemos que la oración nunca es en vano y que “en medio de la oscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo, que tarde o temprano produce fruto”.

1. Apelar a Ustedes, pedirles oración no fue un recurso funcional como tampoco un simple gesto de buena voluntad. Por el contrario, quise enmarcar las cosas en su preciso y precioso lugar y poner el tema donde tiene que estar: la condición del Pueblo de Dios <es la dignidad y la libertad de los hijos de Dios, en cuyos corazones habita el Espíritu Santo como en un templo>s. El Santo Pueblo fiel de Dios está ungido con la gracia del Espíritu Santo; por tanto, a la hora de reflexionar, pensar, evaluar, discernir, debemos estar muy atentos a esta unción. Cada vez que como Iglesia, como pastores, como consagrados, hemos olvidado esta certeza erramos el camino. Cada vez que intentamos suplantar, acallar, ningunear, ignorar o reducir a pequeñas elites al Pueblo de Dios en su totalidad y diferencias, construimos comunidades, planes pastorales, acentuaciones teologías, espiritualidades, estructuras sin raíces, sin historia, sin rostros, sin memoria, sin cuerpo, en definitiva, sin vidas. Desenraizarnos de la vida del pueblo de Dios nos precipita a la desolación y perversión de la naturaleza eclesial; la lucha contra una cultura del abuso exige renovar esta certeza.

Como le dije a los jóvenes en Maipú quiero decírselo de manera especial a cada uno: “la Santa Madre Iglesia hoy necesita del Pueblo fiel de Dios, necesita que nos interpele. La Iglesia necesita que ustedes saquen el carnet de mayores de edad, espiritualmente mayores, y tengan el coraje de decirnos,’esto me gusta’, ‘este camino me parece que es el que hay que hacer‘, esto no va. Que nos digan lo que sienten y piensan. Esto es capaz de involucrarnos a todos en una Iglesia con aire sinodal que sabe poner a Jesris en el centro.

En el Pueblo de Dios no existen cristianos de primera, segunda o tercera categoría. Su participación activa no es cuestión de concesiones de buena voluntad, sino que es constitutiva de la naturaleza eclesial. Es imposible imaginar el futuro sin esta unción operante en cada uno de Ustedes que ciertamente reclama y exige renovadas formas de participaci6n. Insto a todos los cristianos a no tener miedo de ser los protagonistas de la transformaci6n que hoy se reclama y a impulsar y promover alternativas creativas en la búsqueda cotidiana de una Iglesia que quiere cada día poner lo importante en el centro. Invito a todos los organismos diocesanos sean del irea que sean a buscar consciente y lucidamente espacios de comunión y participación para que la Unción del Pueblo de Dios encuentre sus mediaciones concretas para manifestarse.

La renovación en la jerarquía eclesial por sí misma no genera la transformación a la que el Espíritu Santo nos impulsa. Se nos exige promover conjuntamente una transformación eclesial que nos involucre a todos. Una Iglesia profética y, por tanto, esperanzadora reclama de todos una mística de ojos abiertos, cuestionadora y no adormecida. No se dejen robar la unción del Espíritu.

2. <El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de donde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu> (Jn. 3,8). Así respondía Jesús a Nicodemo ante el diálogo que tenían sobre la posibilidad de nacer de nuevo para entrar en el Reino de los Cielos.

En este tiempo a la luz de este pasaje nos hace bien volver a ver nuestra historia personal y comunitaria: el Espíritu Santo sopla donde quiere y como quiere con el único fin de ayudarnos a nacer de nuevo. Lejos de dejarse encerrar en esquemas, modalidades, estructuras fijas o caducas, lejos de resignarse o «bajar la guardia» ante los acontecimientos, el Espíritu está continuamente en movimiento para ensanchar las miradas estrechas, hacer soñar al que perdió la esperanza, hacer justicia en la verdad y en la caridad, purificar del pecado y la corrupción e invitar siempre a la necesaria conversión. Sin esta mirada de fe todo lo que podamos decir y hacer caería en saco roto. Esta certeza es imprescindible para mirar el presente sin evasiones pero con valentía, con coraje pero sabiamente, con tenacidad pero sin violencia, con pasión pero sin fanatismo, con constancia pero sin ansiedad, y así cambiar todo aquello que hoy ponga en riesgo la integridad y la dignidad de cada persona; ya que las soluciones que se necesitan reclaman encarar los problemas sin quedar atrapados en ellos o, lo que sería peor, repetir los mismos mecanismos que queremos eliminar’. Hoy somos retados a mirar de frente, asumir y sufrir el conflicto, y así poder resolverlo y transformarlo en el eslabón de un nuevo caminar.

3. En primer lugar, sería injusto atribuir este proceso solo a los últimos acontecimientos vividos. Todo el proceso de revisión y purificación que estamos viviendo es posible gracias al esfuerzo y perseverancia de personas concretas que, incluso contra toda esperanza o teñidas de descrédito, no se cansaron de buscar la verdad; me refiero a las víctimas de los abusos sexuales, de poder, de autoridad y a aquellos que en su momento les creyeron y acompañaron. Victimas cuyo clamor llego al cielo». Quisiera, una vez más, agradecer públicamente la valentía y la perseverancia de todos ellos.

Es bueno reconocer a algunas organizaciones y medios de comunicación que han asumido el tema de los abusos de una forma responsable, buscando siempre la verdad y no haciendo de esta dolorosa realidad un recurso mediático para el aumento del rating en su programación.

Este último tiempo, es tiempo de escucha y discernimiento para llegar a las raíces que permitieron que tales atrocidades se produjeran y perpetuasen, y así encontrar soluciones al escándalo de los abusos no con estrategias meramente de contención – imprescindibles pero insuficientes – sino con todas las medidas necesarias para poder asumir el problema en su complejidad.

En este sentido, quisiera detenerme en la palabra «escucha», ya que discernir supone aprender a escuchar lo que el Espíritu quiere decirnos. Y sólo lo podremos hacer si somos capaces de escuchar la realidad de lo que pasa».

Creo que aquí reside una de nuestras principales faltas y omisión: el no saber escuchar a las víctimas. Así se construyeron conclusiones parciales a las que le faltaban elementos cruciales para un sano y claro discernimiento. Con vergüenza debo decir que no supimos escuchar y reaccionar a tiempo.

La visita de Mons. Scicluna y Mons. Bertomeu nace al constatar que existían situaciones que no sabíamos ver y escuchar. Como Iglesia no podíamos seguir caminando ignorando el dolor de nuestros hermanos. Luego de la lectura del informe quise encontrarme personalmente con algunas víctimas de abuso sexual, de poder y de conciencia, para escucharlos, y pedirles perd6n por nuestros pecados y omisiones.

4. En estos encuentros constate como la falta de reconocimiento/escucha de sus historias, como también del reconocimiento/aceptación de los errores y las omisiones en todo el proceso, nos impiden hacer camino. Un reconocimiento que quiere ser más que una expresión de buena voluntad hacia las víctimas, más bien quiere ser una nueva forma de pararnos frente a la vida, frente a los demás y frente a Dios. La esperanza en el mañana y la confianza en la Providencia nace y ll n El Señor dijo: “Yo he visto la opresi6n de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Yo conozco muy bien sus sufrimientos. Ex3,7.» Recordemos que esta fue la primera palabra-mandato que recibió el pueblo de lsrael por parte de Yahv6: <Escucha lsrael> (Dt. 6,4) Crecer en asumir la fragilidad, los límites e incluso el pecado para ayudarnos a salir adelante. El «nunca más» a la cultura del abuso, así como al sistema de encubrimiento que le permite perpetuarse, exige trabajar entre todos para generar una cultura del cuidado que impregne nuestras formas de relacionarnos, de rezar, de pensar, de vivir la autoridad; nuestras costumbres y lenguajes y nuestra relación con el poder y el dinero. Hoy sabemos que la mejor palabra que podamos dar frente al dolor causado es el compromiso para la conversión personal, comunitaria y social que aprenda a escuchar y cuidar especialmente a los más vulnerables. Urge, por tanto, generar espacios donde la cultura del abuso y del encubrimiento no sea el esquema dominante; donde no se confunda una actitud crítica y cuestionadora con traición. Esto nos tiene que impulsar como Iglesia a buscar con humildad a todos los actores que configuran la realidad social y promover instancias de diálogo y constructiva confrontación para caminar hacia una cultura del cuidado y protección.

Pretender esta empresa solamente desde nosotros o con nuestras fuerzas y herramientas nos encerraría en peligrosas dinámicas voluntaristas que perecerían en el corto plazo’. Decidámonos a ayudar y ayudemos a generar una sociedad donde la cultura del abuso no encuentre espacio para perpetuarse. Exhortó a todos los cristianos y especialmente a los responsables de Centros de formación educativa terciaria, de educaci6n formal y no formal, Centros sanitarios, Institutos de formación y Universidades, a mancomunar esfuerzos en las diócesis y con la sociedad civil toda para promover lucida y estratégicamente una cultura del cuidado y protección. Que cada uno de estos espacios promueva una nueva mentalidad.

5. La cultura del abuso y del encubrimiento es incompatible con la lógica del Evangelio ya que la salvación ofrecida por Cristo es siempre una oferta, un don que reclama y exige la libertad. Lavando los pies a los discípulos es como Cristo nos muestra el rostro de Dios. Nunca es por coacción ni obligación sino por servicio. Digámoslo claro, todos los medios que atenten contra la libertad e integridad de las personas son anti-evangélicos; por tanto es preciso también generar procesos de fe donde se aprenda a saber cuándo es necesario dudar y cuando no. «La doctrina, o mejor, nuestra comprensión y expresión de ella, ‘no es un sistema cerrado, privado de dinámicas capaces de generar interrogantes, dudas, cuestionamientos’, ya que las preguntas de nuestro pueblo, sus angustias, sus peleas, sus sueños, sus luchas, sus preocupaciones, poseen valor hermenéutico que no podemos ignorar si queremos tomar en serio el principio de encarnación”. Invito a todos los Centros de formación religiosa, facultades teológicas, institutos terciarios, seminarios, casas de formación y de espiritualidad a promover una reflexión teológica que sea capaz de estar a la altura del tiempo presente, promover una fe madura, adulta y que asuma el humus vital del Pueblo de Dios con sus búsquedas y cuestionamientos. Y así, entonces, promover comunidades capaces de luchar contra situaciones abusivas, comunidades donde el intercambio, la discusión, la confrontación sean bienvenidas. Seremos fecundos en la medida que potenciemos comunidades abiertas desde su interior y así se liberen de pensamientos cerrados y autorreferenciales llenos de promesas y espejismos que prometen vida pero que en definitiva favorecen la cultura del abuso.

Quisiera hacer una breve referencia a la pastoral popular que se vive en muchas de vuestras comunidades ya que es un tesoro invaluable y aut6ntica escuela donde aprender a escuchar el corazón de nuestro pueblo y en el mismo acto el corazón de Dios. En mi experiencia como pastor aprendí a descubrir que la pastoral popular es uno de los pocos espacios donde el Pueblo de Dios es soberano de la influencia de ese clericalismo que busca siempre controlar y frenar la unción de Dios sobre su pueblo. Aprender de la piedad popular es aprender a entablar un nuevo tipo de relación, de escucha y de espiritualidad que exige mucho respeto y no se presta a lecturas rápidas y simplistas, pues la piedad popular “refleja una sed de Dios que solamente los pobres y los sencillos pueden conocer”.

Es imprescindible llevar a cabo la tan necesaria renovación en los centros de formación impulsada por la reciente Constitución Apostólica Veritates Goudium. A modo de ejemplo subrayo que (en efecto, la tarea urgente en nuestro tiempo consiste en que todo el Pueblo de Dios se prepare a emprender, con espíritu’ una nueva etapa de la evangelización. Esto requiere ‘un proceso decidido de discernimiento, purificación y reforma’. Y, dentro de ese proceso, la renovación adecuada del sistema de los estudios eclesiásticos está llamada a jugar un papel estratégico. De hecho, estos estudios no deben sólo ofrecer lugares e itinerarios para la formación cualificada de los presbíteros, de las personas consagradas y de laicos comprometidos, sino que constituyen una especie de laboratorio cultural providencial, en el que la lglesia se ejercita en la interpretación de la performance de la realidad que brota del acontecimiento de Jesucristo y que se alimenta de los dones de Sabiduría y de Ciencia, con los que el Espíritu Santo enriquece en diversas formas a todo el Pueblo de Dios: desde el sensus fideifidetium hasta el magisterio de los Pastores, desde el carisma de los profetas hasta el de los doctores y teólogos>.

Ser «Iglesia en salida» es también dejarse ayudar e interpelar. No nos olvidemos que <el viento sopla donde quiere: tu oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu> (Jn. 3,8).

6. Como les decía, en los encuentros con las victimas pude constatar que la falta de reconocimiento nos impide caminar. Por eso creo necesario compartirles que me alegra y esperanza mucho confirmar, en el diálogo con ellos, su reconocimiento de personas a las que me gusta llamar los <santos de la puerta de al lado>. Seríamos injustos si al lado de nuestro dolor y nuestra vergüenza por esas estructuras de abuso y encubrimiento que tanto se han perpetuado y tanto mal han hecho, no reconociéramos a muchos fieles laicos, consagrados, consagradas, sacerdotes, obispos que dan la vida por amor en las zonas más recónditas de la querida tierra chilena. Todos ellos son cristianos que saben llorar con lo demás, que buscan la justicia con hambre y sed, que miran y actúan con misericordia; cristianos que intentan cada día iluminar su vida a la luz del protocolo con el que seremos juzgados: “Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver” (Mt. 25,34-36).

Reconozco y agradezco su valiente y constante ejemplo que en momentos de turbulencia, vergüenza y dolor siguen jugándose con alegría por el Evangelio. Ese testimonio me hace mucho bien y me sostiene en mi propio deseo de superar el egoísmo para entregarme más. Lejos de restarle importancia y seriedad al mal causado y buscar las raíces de los problemas, nos compromete también a reconocer la fuerza actuante y operante del Espíritu en tantas vidas. Sin esta mirada, quedaríamos a mitad de camino y podríamos ingresar en una lógica que lejos de buscar potenciar lo bueno y remediar lo equivocado, parcializaría la realidad cayendo en grave injusticia.

Aceptar los aciertos, así como los límites personales y comunitarios, lejos de ser una noticia más se vuelve el puntapié inicial de todo auténtico proceso de conversión y transformación. Nunca nos presenta a los suyos con sus llagas. Es más, precisamente desde sus llagas es donde Tomás puede confesar la fe. Estamos invitados a no disimular, esconder o encubrir nuestras llagas.

Una Iglesia llagada es capaz de comprender y conmoverse por las llagas del mundo de hoy, hacerlas suyas, sufrirlas, acompañarlas y moverse para buscar sanarlas. Una Iglesia con llagas no se pone en el centro, no se cree perfecta, no busca encubrir y disimular su mal, sino que pone allí al único que puede sanar las heridas y tiene un nombre: Jesucristo.

Esta certeza es la que nos mueve a buscar, a tiempo y destiempo, el compromiso por generar una cultura donde cada persona tenga derecho a respirar un aire libre de todo tipo de abusos. Una cultura libre de encubrimientos que terminan viciando todas nuestras relaciones. Una cultura que frente al pecado genere una dinámica de arrepentimiento, misericordia y perdón, y frente al delito, la denuncia, el juicio y la sanción.

7. Queridos hermanos, comenzaba esta carta diciéndoles que apelar a Ustedes no es un recurso funcional o un gesto de buena voluntad, por el contrario, es invocar la unción que como Pueblo de Dios poseen. Con Ustedes se podrán dar los pasos necesarios para una renovación y conversión eclesial que sea sana y a largo plazo. Con Ustedes se podrá generar la transformación necesaria que tanto se necesita. Sin Ustedes no se puede hacer nada. Exhorto a todo el Santo Pueblo fiel de Dios que vive en Chile a no tener miedo de involucrarse y caminar impulsado por el Espíritu en la búsqueda de una Iglesia cada día más sinodal, profética y esperanzadora; menos abusiva porque sabe poner a Jesús en el centro, en el hambriento, en el preso, en el migrante, en el abusado.

Les pido que no dejen de rezar por mí. Lo hago por Ustedes y pido a Jesús los bendiga y a la Virgen Santa los cuide.

 

Como Niños

¿Qué tienen los niños que a los adultos nos resulta tan mágico? ¿Cómo podemos ser un poco más como ellos?

Por Clarita Alesandria

Será su ternura acentuada en una sonrisa lo que los hace especiales y totalmente mágicos, será su manera de ver el mundo como algo extremadamente grandioso, será su risa incontrolada o sus anhelos de convertirse en superhéroes a través de los sueños.

Quizás no, quizás no sea nada de todo eso, quizás su chispa esté definida por no reprimir lo que sienten; por ser auténticos, mostrar amor incondicional siempre, no tener miedo a una herida a causa de una aventura ganada o un reto por ser impulsivos y extremadamente sinceros.

Y entonces, ¿por qué a medida que el tiempo pasa, el cuerpo crece y el corazón se hace más exigente; el niño que éramos se queda atrás? ¿A dónde queda nuestro niño? ¿A dónde fue a parar nuestra capacidad de amar sin medidas? ¿Dónde los sueños y esas ganas de animarnos a sentir y a ser aventurados? Tal vez todo eso aún esté ahí, tal vez aún no se haya ido…

Para recuperarlo, para volver a sentir con esa intensidad sólo se trata de vencer las barreras que hemos construido y que, con el correr de los años, se tornan más duras y con más dificultades para ser traspasadas. Puede que no nos resulte fácil, puede que sea todo un desafío…

Llevemos el corazón a los lugares y a las personas con los que fuimos felices, muy felices… Llevamos el corazón a los momentos en los que, nuestra alma alborotada, nos pedía sentir más; a esos en los que no pudimos medirnos porque la magnitud con la que sentíamos era tan grande que nos desbordaba el cuerpo. Viajemos a las circunstancias en las que fuimos un cuerpo con alma de niño…

Y ahí, sólo ahí, habremos vuelto a sentir el pequeño que aún reside en nosotros con esa magia que lo envuelve y esa esencia que lo hace inigualable; sólo ahí habremos vuelto a sentir aquel niño que aún vive en nuestros momentos más felices y se deja interpelar por la ternura que guardan los sueños listos para ser vividos.

Fuente: Red Juvenil Ignaciana Santa Fe

 

En la Selva Boliviana, Amor a la Música y un Legado Jesuita

En algunos países de América Latina, las misiones jesuíticas han marcado fuertemente la identidad cultural, marcando una impronta en muchos aspectos, entre ellos, las expresiones artísticas.

Por Nicholas Casey

La vieja partitura no era fácil de leer. Era una copia de una copia de una misa latina compuesta en el siglo XVIII por Domenico Zipoli que cruzó el Atlántico y la mayor parte de América del Sur, solo para quedar guardada en una caja durante tres siglos en una ruinosa iglesia selvática, donde la humedad ha hecho de las suyas.

Además están las termitas. Los insectos se comieron una buena parte de la misa, incluyendo los compases 22 y 23.

Aunque gran parte de la obra de Zipoli ha desaparecido en su nativa Europa, al este de Bolivia ha logrado sobrevivir  junto a su vasta tradición musical barroca, que resuena por las tierras bajas tropicales.

Aquí, cerca de la frontera entre Brasil y Paraguay, es posible encontrar clavecines y laúdes en los pueblos más pequeños. Los lauderos han construido violines con cedro local durante siglos.

Tesoros de manuscritos antiguos, redescubiertos recientemente en archivos parroquiales, han revivido a Zipoli y otros compositores del periodo, cuya música se toca en escuelas primarias y por la radio. “El barroco es nuestra tradición aquí”, dijo Juan Vaca, un archivista de Concepción, que pasaba las hojas a punto de desmoronarse de la misa de Zipoli con un par de guantes y una pequeña vara.

Esa música es uno de los legados de los misioneros jesuitas, quienes dejaron una cápsula del tiempo musical en Bolivia. En el siglo XVIII, partes de lo que ahora es Paraguay, el este de Bolivia y el sur de Brasil eran vastas selvas donde había pueblos nativos seminómadas y comerciantes de esclavos que los cazaban. Los imperios español y portugués rodeaban estas selvas.

Los jesuitas descendieron a la selva con la doble meta de convertir a las tribus indígenas y protegerlas de la esclavitud. Durante el proceso, formaron un Estado dentro del Estado, gobernado por los sacerdotes y los caciques locales.

Este oscuro rincón de la historia latinoamericana tuvo su breve aparición en los reflectores de Hollywood con el lanzamiento en 1986 de la película La misión, protagonizada por Robert De Niro.

“Se trataba de construir una sociedad diferente, una especie de utopía con educación, autosuficiencia y, por supuesto, música, que era la manera en que los jesuitas evangelizaban”, dijo el padre Piotr Nawrot, un sacerdote católico de Polonia que vive en Bolivia y participó en la recuperación de algunas de las partituras barrocas originales.

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En general, el historial de la Iglesia católica en la zona fue ambiguo. Aceptó sacar a muchos grupos indígenas de las misiones que habían construido para resolver una disputa territorial entre España y Portugal. Como se negaron a irse, algunos de los pueblos indígenas tuvieron que pelear en una guerra sangrienta y muchas de las iglesias cayeron en desgracia.

Sin embargo, entre los bolivianos de las tierras bajas, el legado de la música barroca sobrevivió, incluso siglos después de que las comunidades indígenas perdieron la tradición de leer música y comenzaron a aprenderse las piezas de oído.

Para comprender la fuerza con la que esa tradición permanece hoy en día, basta con observar lo que sucede en Urubichá, un pueblo campesino al noroeste de Concepción, al final de un camino de terracería que bordea un pantano y al que se llega solo después de cruzar diez puentes a través de la densa selva.

Este pueblo de ocho mil habitantes tiene una escuela de música con quinientos alumnos: casi todos los niños del lugar. A la hora del almuerzo, los niños caminan por la plaza del pueblo cargando estuches de instrumentos en la espalda. Hablan guarayo, el idioma nativo.

“Los guarayos viven con esta música en el alma”, dijo Leidy Campos, de 32 años, quien enseña música en el pueblo. “La gente aquí dice que nace con un violín en las manos”.

Cruzando un campo desde las aulas, Ideberto Armoye, un maestro de carpintería, estaba en un taller rodeado de violas y violines a medio hacer, que se fabrican con cedro y caoba locales. Son las únicas maderas que pueden soportar el calor tropical, según comentó.

Para demostrar su argumento, sacó un violín llegado recientemente de una fábrica china.

“A este instrumento puede pasarle cualquier cosa, mire esta gran cuarteadura”, dijo.

Pese a que muchas de las piezas de esa época se han transmitido de manera oral en las familias bolivianas, se pensaba que las orquestaciones y obras corales se habían perdido. Durante años permaneció como uno de los misterios de la época: aunque la música barroca había sido el puente entre los jesuitas y los bolivianos, nadie sabía exactamente cómo sonaba.

“Tuve que hacer un gran esfuerzo mental para imaginar cómo habría sido”, dijo Ennio Morricone, quien compuso la banda sonora de La misión años antes de que las partituras se descubrieran, usando una combinación de influencias europeas e indígenas.

En la década de los noventa, Nawrot llegó en busca de lo que podría haber quedado de la música escrita, lo que lo llevó a la zona de los moxos, mucho más al oeste. Les preguntó a los ancianos del pueblo sobre manuscritos de aquellos tiempos pero, según contó, ellos tenían preguntas que hacerle a él.

“Me cuestionaron durante tres horas sobre mi fe y mi religión”, recuerda Nawrot. “Los papeles se cambiaron por completo”.

Finalmente, los líderes moxos le revelaron algo que lo dejó atónito. Miles de páginas de manuscritos, incluyendo desde música de óperas barrocas hasta conciertos para un solo instrumento, algunos de los cuales se habían copiado apenas en 2005, habían sobrevivido.

Los copistas incluso firmaron algunas de las partituras con la leyenda “Maestro capilla”, un título de la época del barroco usado por compositores como Johann Sebastian Bach.

“El manuscrito nunca se perdió, solo no sabíamos que existía”, dijo el sacerdote.

Durante gran parte de la década de los noventa, Nawrot trabajó con Vaca, el archivista de Concepción, para reunir otra colección de partituras que se habían encontrado en la década de los setenta, incluyendo los manuscritos de Zipoli que se habían comido las termitas.

El cuerpo de la obra, que incluye tanto copias de piezas conocidas como otras desconocidas y escritas en Bolivia, ahora se conoce en los círculos de música clásica como Barroco Misional.

Esta música cuenta con admiradores más allá de las tierras bajas bolivianas. Uno de ellos es Ashley Solomon, profesor del Royal College of Music de Londres, quien viajó a la ciudad de Santa Cruz el pasado abril para dirigir un festival de música barroca celebrado cada dos años en las antiguas misiones jesuitas.

“Tomaron esta música y la hicieron suya; es más alegre, más optimista, dijo Solomon. “Su música eleva el espíritu en lugar de ser una autoflagelación, que es lo que se observa en mucha de la música clásica occidental de la misma época”.

Además, las piezas son más cortas, dijo Solomon, y están escritas en incrementos pequeños que capturan más fácilmente la atención, que ahora tiende a distraerse más que antes.

Una noche reciente, no mucho después de la puesta de sol, César Cara, el director académico de la escuela de música de Urubichá, condujo a su orquesta de estudiantes en un ensayo de la “Sonata XVIII”, una partitura de un compositor anónimo que la escribió en algún lugar de los cerros circundantes en el siglo XVIII.

Un gran insecto se arrastró por el suelo mientras el coro esperaba su turno. Una de las sopranos lo aplastó con el pie y lo pateó hacia los violines.

“Queremos que la gente nos aplauda por nuestro nivel”, dijo Cara, y señaló que sus alumnos tocaron hace poco con un grupo visitante de la Escuela Juilliard en uno de los conciertos del festival.

Solomon, el músico británico, dijo que hay mucho talento en Bolivia y que los habitantes del pueblo tienen una conexión con la música que es inusual en Europa, donde la música clásica tiende a vivir separada de la cultura popular.

Solomon recordó que hace años dio un concierto en San Javier, al oeste de Concepción, donde hay una misión jesuita de gran extensión cuya fachada de madera da a la plaza principal.

Cuando su grupo, Florilegium, comenzó a tocar un concierto para flauta del siglo XVIII, “Pastoreta Ychepe Flauta”, quedó sorprendido al escuchar a miembros de la audiencia, gente del pueblo que conocía la pieza, tarareándola también.

“Podríamos tocar ‘Las cuatro estaciones’ de Vivaldi en Londres y nadie la seguiría”, dijo Solomon. “Pero en Bolivia la gente se apropió de la música, y así llegó a la esencia de aquello de lo que se trata”.

Una versión anterior de este artículo identificaba a la obra de Zipoli como Misión Barroca; el nombre correcto es Barroco Misional.

Fuente: New York Times

 

Entrevista al Padre José Funes SJ, ex director del Observatorio Vaticano

En una entrevista con el portal de noticias “Puntal”, el Padre José Funes SJ, exdirector del Observatorio Astronómico del Vaticano, habló de la relación entre ciencia y religión; la vida en otros planetas y el origen del mundo, entre otros temas.

¿Cómo se plantea la relación entre la ciencia y la religión?

Todavía hoy se presenta a la ciencia y a la religión como enemigas, pero en realidad deberíamos verlas como compañeras de viaje en el camino que emprendimos hacia entender un poco mejor el universo en el que vivimos y a la realidad que nos rodea. El desafío es entender que ciencia y religión no están en guerra y que pueden colaborar mutuamente en temas que tienen que ver con el comienzo y el final del universo y el origen de la vida en el universo. La vida ha evolucionado. También ha habido una evolución social en el ser humano. Son muchas las disciplinas que involucran la comprensión de la vida en la tierra y la vida inteligente.

¿A qué se refiere cuando habla de vida inteligente?

Todavía no tenemos pruebas de que exista vida, aun en formas más primitivas, en otras partes del universo. De todas maneras, desde siempre la humanidad se ha hecho la pregunta sobre si estamos solos en el universo o si hay algunos otros seres inteligentes que pueden comunicarse con nosotros. Creo que es un tema que ha fascinado a la humanidad y que puede ser un punto de partida en la escuela secundaria para tratar temas como son el origen del universo, el origen de la vida, cómo surge la inteligencia, el ser humano, etcétera.

¿Por qué a la Iglesia Católica le interesa saber si existe vida en otras partes del universo?

Fundamentalmente porque somos curiosos. Por eso se desarrolla también la ciencia. Es decir, salir de nosotros mismos, de nuestro mundo, dejar de ser autorreferenciales y abrirnos a otras posibilidades de vida. Pasa por ahí.

La ciencia y la religión no están muy de acuerdo sobre el origen de la vida…

No es que no estén de acuerdo. Desde el punto de vista científico, al día de hoy todavía no sabemos cómo se originó la vida. Sí se sabe que hay evidencias de que ha habido evolución biológica. Desde el punto de vista religioso, desde la fe, nosotros sabemos que toda vida proviene de Dios. De algún modo, Dios comunica esta vida y permite que la vida siga existiendo y se siga difundiendo. Son distintos modos de acercarnos a la realidad de la vida, pero se pueden complementar y ayudar mutuamente. Tanto la ciencia como la religión pueden arrojar luz sobre esta cuestión.

Más allá de que hasta ahora no se haya comprobado que exista vida en otro sitio que no sea la tierra, ¿hay algún indicio de que podría haberla?

Todavía no hay ninguna prueba. Sería una gran noticia que, por ejemplo, se descubriera vida en el sistema solar en lugares como pueden ser el planeta Marte o en las lunas de los planetas como Júpiter y Saturno, pero todavía no ha ocurrido. Sí se sabe, desde la astronomía, que hay exoplanetas que orbitan alrededor de otras estrellas en las que se han encontrado planetas que son semejantes a la tierra y que se ubican dentro de lo que se denomina zona de habitabilidad de la estrella. Es decir, aquella región del espacio donde podría existir agua en estado líquido. Por el momento, eso es lo que sabemos. La búsqueda de vida y de vida inteligente plantea muchos interrogantes: cómo definimos la vida, qué es la vida, cómo podríamos decir que un organismo es un viviente, entre otros. También si existe alguna gramática universal que nos permita comunicarnos con otros seres inteligentes. Son muchas las cuestiones que están abiertas.

¿Qué lo ha llevado a usted a involucrarse sobre este tema?

Yo soy astrónomo y he estudiado filosofía y teología, tengo un doctorado en Astronomía por la Universidad de Padua (Italia). Trabajé en el Observatorio del Vaticano por 15 años, 9 de los cuales como director. En ese marco, propuse un congreso sobre astrobiología sobre la búsqueda de vida inteligente en el universo en la Pontificia Academia de las Ciencias.

¿Cómo es trabajar en el observatorio? ¿Qué se hace allí?

El Vaticano tiene un observatorio porque, sobre todo en el siglo XIX, se presentaba a la Iglesia como enemiga del desarrollo y del conocimiento científico. En ese marco, el papa León XIII propuso la creación del Observatorio Vaticano para mostrar que la Iglesia promueve el conocimiento y la investigación científica de calidad. Así nació el observatorio, para poner en evidencia que la Iglesia no se opone a la ciencia. Los trabajos del observatorio van desde el estudio de los meteoritos en el sistema solar, los posibles objetos que están cerca de la tierra, las estrellas de las galaxias que son semejantes al sol y que pueden albergar planetas semejantes a la tierra y también las galaxias cercanas.

¿El Observatorio Vaticano trabaja de manera autónoma?

Es una institución independiente que pertenece al Vaticano y tiene dos sedes. El núcleo principal de investigadores forma el “Grupo de Investigación del Observatorio Vaticano”, que ocupa dependencias en el Observatorio Steward de la Universidad de Arizona (Estados Unidos); mientras que la sede central se encuentra en el Palacio de Castel Gandolfo, en Italia, compartiendo el edificio de descanso del Papa en esa localidad.

Hay muchas personas que no creen en ninguna religión. El hecho de que desde la Iglesia Católica se interioricen en este tipo de temáticas, ¿busca satisfacer la demanda de aquellos que no creen en las respuestas que se dan desde el dogma?

Es cierto eso. El de la no creencia es un fenómeno complejo que tiene distintos factores. La falta de fe en muchas personas no puede ser atribuida a una sola razón. Hay un mito que habla de que todos los científicos son ateos, y eso no es cierto. Hay ateos y agnósticos también entre los abogados e ingenieros, por ejemplo. No creo que la falta de fe o la increencia estén vinculadas al hecho de tener conocimiento científico. También hay que decir que no es que recién ahora la Iglesia Católica se ocupa de promover la ciencia, lo ha hecho históricamente. De hecho, la Iglesia se ha interesado por la fundación de las primeras universidades. Sin ir más lejos, la Universidad Nacional de Córdoba fue fundada por el obispo Trejo y desde sus inicios los jesuitas se hicieron cargo. Tener una universidad significa ocuparse de la humanidad, de la cultura y de las ciencias. En definitiva, no es que hoy la Iglesia se ocupa de las ciencias para contrarrestar el fenómeno de la no creencia. Un aspecto importante de la misión de la Iglesia es el diálogo con las personas de distintas creencias y culturas. La ciencia es un espacio donde la Iglesia también puede evangelizar y dar una buena noticia.

De todas maneras, hubo tiempos en los que la Iglesia persiguió a los científicos…

Sí, el caso más claro es el de Galileo Galilei, pero no debemos olvidarnos de que Galileo era católico, él nunca dejó a la Iglesia Católica. Esto también le ocasionó un sufrimiento. La tensión que hubo y que hay entre ciencia y religión se puede resolver pensando en el presente y en el futuro desde el diálogo, en la colaboración y en el esfuerzo de tratar de ponerse en el lugar del otro. Esto no quiere decir que no haya habido conflictos, pero hay que decir que la Iglesia ha contribuido y contribuye a la difusión del conocimiento.

¿El desafío es crear más canales de diálogo con la ciencia?

Sí, eso es lo que tratamos de hacer. Es importante mostrar que la fe no es algo irracional y que no es una cosa de locos creer en Dios. El desafío es mostrar que se puede hacer ciencia y, al mismo tiempo, ser creyente.

Es común que se plantee el hecho de que la religión va en contra de la razón…

No es que creemos contra toda evidencia de la ciencia. No es así. Tratamos de hacer el esfuerzo de entender muchas cosas desde la fe. Parte de ese esfuerzo es hacer ciencia con el método científico. Investigar como lo hace cualquier científico, creyente o no. La ciencia no es atea o creyente. La ciencia tiene su método científico y su objeto de conocimiento. La persona que realiza la investigación científica es la que puede ser atea, agnóstica o creyente.

¿Cuál es el punto de mayor tensión entre la ciencia y la religión en el presente?

Es difícil señalar un tema concreto. En los últimos 50 o 60 años, el tema de discusión ha sido el origen del universo. En el presente, la mayor tensión pasa más por la parte biológica. El origen de la vida puede ser uno de los temas de discusión. Después, hay quienes hablan de evolución posbiológica, es decir, de la evolución controlada. En ese sentido, debemos evaluar hasta qué punto es válido éticamente hablando. Se están dando progresos notables sin reflexionar demasiado. Esto requiere un debate de la sociedad en su conjunto. Debemos pensar con un poco más de cuidado hacia dónde vamos. El tema de la inteligencia artificial y la evolución controlada o diseñada son los temas más urgentes.

Fuente: Diario Puntal

Asumir la “Ecología Integral” para Cuidar la Casa Común

El obispo de Lomas de Zamora y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social (Cepas), monseñor Jorge Lugones SJ, presentó el 27 de abril la carta pastoral “Discípulos misioneros custodios de la casa común. Discernimiento a la luz de la Laudato si’”, del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam).

La presentación se realizó en el predio de los Santos Latinoamericanos de la localidad bonaerense de Fiorito, donde el prelado aseguró que “el cuidado de la casa común no es una moda u opción que pueda o no hacerse”, por lo que consideró importante que “nos unamos, nos informemos y eduquemos sobre el cuidado de la casa común”.

Participaron del encuentro los obispos Fernando Maletti (Merlo-Moreno, y además miembro de la Cepas), Jorge Torres Carbonell (auxiliar de Lomas de Zamora) y Jorge García Cuerva (también auxiliar de Lomas de Zamora); el intendente de Esteban Echeverría, Fernado Gray; el jefe de Gabinete de Lomas de Zamora, Guillermo Viñuales; Juan Carlos Schmid, en representación de la CGT, y Fernando Navarro, dirigente del Movimiento Evita, entre otros representantes de las pastorales de la diócesis, los municipios locales y referentes de organizaciones sociales y estudiantiles.

Un llamado a la reflexión

“¿Cómo estamos construyendo el futuro?”, se preguntó monseñor Lugones a la luz de la carta que describe la “crisis ecológica” en la «casa común» que es «nuestro planeta». “¿Qué le pasa a nuestro mundo? ¿Cómo se está deteriorando?, se necesita actuar y comprometernos todos, por eso se habla de una conversión interior”.

Tras preguntar “quién se va a convertir: la naturaleza o la persona”, respondió: “Nosotros, porque podemos transformar algo”.

El obispo lomense se refirió a una “ecología integral”, “un ambiente sano, que va unido a lo económico, social, cultural y a nuestros hábitos, todos somos responsables del deterioro del planeta, porque una ecología integral es ver la situación del mundo, de la naturaleza, pero unido a la persona, especialmente las personas que hoy están gravemente comprometidas por el deterioro de la naturaleza, el agua, el suelo y el aire”.

Al destacar los dos desafíos que propone la carta, el extractivismo y la defensa de la Amazonía, monseñor Lugones preguntó varias veces cómo cuidamos el agua. “Podemos vivir sin el celular, pero no podemos vivir sin agua, porque el agua es el elemento que sustenta a la persona, es un derecho inalienable de la dignidad de la persona y hoy es moneda de comercio”, advirtió.

“Todos podemos ocuparnos de una conversión integral ecológica. No basta la denuncia. Cómo anunciamos en nuestra casa, en nuestro barrio, lo que se puede hacer y los hábitos que se pueden cambiar. Este cuidado de la casa común no es una moda u opción que pueda o no hacerse. Tenemos que optar por el cuidado de la casa común”, añadió.

“Esta carta quiere concientizarnos sobre el cuidado del planeta, y dentro de nuestro ambiente la persona, especialmente la que hoy no cuenta, los sufrientes, débiles y los que no tienen posibilidades”, sostuvo.

“El cuidado de la casa común es algo serio”

Por su parte, monseñor Scheinig advirtió que “el cuidado de la casa común es algo serio, no es un chiste, estamos muy comprometidos”.

“Hay cosas que son urgentes, que no podemos aplazar, todos nosotros, actores sociales, tenemos que ser eco de la voz del papa Francisco. Todo está conectado: lo que le pasa al agua, nos pasa, lo que le pasa a los bosques, nos pasa, lo que le pasa a la tierra, nos pasa. El planeta no es un tenedor libre, en algún momento las cosas se acaban, por eso tenemos que tener la responsabilidad de cuidar la casa común”, añadió.

Cuidadores de la Casa Común y la Laudato si’

“Cuidadores de la Casa Común nace en 2015 al calor de la Laudato si’, porque nos gusta hacer cosas concretas y una de ellas es intentar generar oportunidades de integración social, política y laboral para los pibes y las pibas de estas barriadas. Hoy con la inspiración de la Carta Encíclica y con un camino de formación integral que influye fuertemente en la espiritualidad, en su sentido más profundo, entendemos que por ahí está la clave para la formación de nuevos liderazgos”, destacó Arriola.

La referente describió que “Cuidadores de la Casa Común está en catorce provincias en el país con experiencias diversas, en algunos con fuerte acompañamiento de gobiernos provinciales como Entre Ríos que lo hizo política pública. En otras, en Almirante Brown gracias a la conducción y liderazgo de María Rosa Martínez y otros compañeros presentes y de su intendente Mariano Cascallares, tratando de hacer una huella, un surco porque entendemos que es la manera donde vamos generando oportunidades nuevas”.

“En las demás localidades vamos remando, en las organizaciones, en las barriadas, con las distintas alianzas, entendiendo que es una invitación abierta a construir este horizonte de trabajo digno en tareas del cuidado de la casa común para darle algo a los pibes”, añadió.

Fuente: AICA

Exalumna del Colegio Seminario en Servicio Jesuita a Refugiados

María Pía Pirelli -exalumna del Colegio de la Generación 2002- es asistente de dirección de proyecto de Jesuit Refugee Service-JRS en Mabán, Sudán del Sur.

En un video de Entreculturas, María Pía explica la misión que lleva adelante el Servicio Jesuita a Refugiados en el país africano.

“Mabán está ubicado al norte del Sudán del Sur y tiene la particularidad de estar recibiendo población refugiada de conflictos que actualmente hay en Sudán. A su vez, tiene una población local que retornó a la zona hace 5 años, después de la guerra. JRS (Servicio Jesuita al Refugiado) está trabajando con estas dos poblaciones: por un lado 143.000 refugiados que existen en 4 campos en esta zona y con una población local de 65.000 personas. Además se le suman los desplazados internos que están asentados cerca de poblaciones locales.”

 

52 jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

El Papa Francisco habló sobre las ‘fake news’ e invitó a los comunicadores a ejercer un ‘periodismo de paz’.

El domingo de la Ascensión se celebra la jornada mundial de las comunicaciones sociales, impulsada por el Vaticano y, en su mensaje, el Papa Francisco llama a ‘compartir la verdad, el bien, la belleza’ como imagen y semejanza de Dios, a través de un ‘un periodismo hecho por personas para personas, y que se comprende como servicio a todos’, especialmente a quienes no tienen voz.

Inmersos en un contexto de comunicación cada vez más veloz, el servicio a la verdad frente a las falsas novedades (‘fake news’) se vuelve una prioridad, dice el Papa. La capacidad de mímesis con lo posible, la atracción que generan y la habilidad de sus difusores para fundarlas en estereotipos, hacen al impacto y visibilidad de estas infundadas informaciones.

Frente a esta realidad, Francisco reconoce los esfuerzos para enfrentar la desinformación de instituciones y particulares que ‘enseñan a no ser divulgadores inconscientes de la desinformación, sino activos en su desvalimiento’. A su vez, hace un llamado a redoblar los esfuerzos para enfrentar ‘la estrategia utilizada por la “serpiente astuta” de la que habla el Libro del Génesis, la cual,… fue la artífice de la primera fake news’

Un llamado ‘a promover un periodismo de paz’ que, sin negar los problemas, ‘sin fingimientos, hostil a las falsedades, a eslóganes efectistas y a declaraciones altisonantes’… que se esfuerce por la búsqueda ‘de las causas reales de los conflictos, para favorecer la comprensión de sus raíces y su superación’ inspirados en la oración de San Francisco ‘Señor, haz de nosotros, instrumentos de tu paz…’

La Asociación Síndrome de Down repudia el Aborto por Discapacidad

La Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (Asdra) expresó su total y absoluto repudio a la actitud discriminatoria, de los profesionales de la salud que sugieren a los padres interrumpir los embarazos ante la posibilidad de que el bebé nazca con síndrome de Down.

¨Ningún bebé con síndrome de Down puede ser descartado a causa de su condición¨, advirtió la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (Asdra) a médicos, genetistas y legisladores en el marco del debate de la legalización del aborto.

«Hola. Mi nombre es Julia. Tengo un embarazo de 11 semanas. Me realicé un diagnóstico prenatal en una clínica de Capital y me dijeron que es muy probable que mi beba tenga síndrome de Down. Junto con mi pareja estamos muy angustiados. Tenemos mezcla de alegría y de profunda preocupación. El obstetra nos dio como alternativa interrumpir el embarazo, ya que, según nos manifestó, las personas con trisomía 21 tienen cardiopatías que son a veces incompatibles con la vida. ¡Necesitamos ayuda! Agradecería mucho que nos den contención, información y asesoramiento.»

Este texto es uno de los tantos mensajes que llegan a la Asociación por distintos medios de comunicación por parte de padres que reciben información tendenciosa, arbitraria y sesgada por parte de genetistas y médicos.

«Desde ASDRA queremos dejar muy en claro nuestro total y absoluto repudio a esta actitud de los profesionales de la salud que, sin ningún escrúpulo, sugieren a los padres que interrumpan sus embarazos en una actitud lisa y llanamente discriminatoria. Ningún bebé con síndrome de Down puede ser descartado a causa de su condición”, expresaron.

Además, consideraron inadmisible que las familias reciban sugerencias de prácticas eugenésicas que, además de inmorales, hoy son también ilegales, “ya que sólo demuestran la falta de formación de muchos médicos y genetistas que brindan datos con una soberbia y omnipotencia que contrasta con la realidad de las personas con síndrome de Down”.

Asimismo, recordaron a los médicos “inescrupulosos” -que dieron su palabra de respetar el Juramento Hipocrático cuando recibieron su título-, la reciente declaración de la Academia Nacional de Medicina: “El niño por nacer, científica y biológicamente es un ser humano cuya existencia comienza al momento de la concepción. Desde el punto de vista jurídico es un sujeto de derecho como lo reconoce la Constitución Nacional, los tratados internacionales anexos y los distintos códigos nacionales y provinciales de nuestro país”.

En un contexto en el que se debate en el Congreso de la Nación sobre la despenalización y legalización del aborto, ASDRA también hizo un llamamiento a todos los legisladores para que contemplen en sus proyectos la incorporación de un protocolo acerca de cómo deben los profesionales de la salud transmitir los diagnósticos de niños por nacer o recién nacidos con discapacidad, y que analicen la posibilidad de que los padres realicen un curso en asociaciones de familias de personas con discapacidad, “así reciben un mensaje esperanzador y realista sobre sus hijos”.

Fuente: AICA