Campaña Todos Juntos: comenzó la entrega de donaciones

En la mañana del pasado miércoles 16 de septiembre, se comenzó con la distribución de las primeras 700 cajas de comestibles y alimentos de higiene que se recolectaron en el marco de la campaña Todos Juntos en Chaco, iniciativa en la que trabajan de manera conjunta distintas instituciones: Cáritas, Jesuitas de la Iglesia San Javier, la fundación Manos Abiertas y Radio María.

Desde temprano se fueron cargando los camiones del Ejercito Argentino, quienes están colaborando en la logística de la campaña, para luego distribuir las donaciones en parroquias de Resistencia, Barranqueras, Puerto Vilelas y Fontana.

Uno de los promotores de esta iniciativa, el Padre Pablo de la Parroquia San Javier, comentaba que “hoy comenzamos a entregar las primeras 700 cajas en distintas parroquias de la zona y es el cumplimiento de uno de los sueños que teníamos, trabajar con Cáritas, con Manos Abiertas, con Radio María y nosotros desde la parroquia San Javier; para poder asistir, acompañar y estar cerca de las familias más necesitadas”.

Sobre la metodología de trabajo explicó que “primero queríamos difundir y también llamar la atención, despertar la conciencia y la solidaridad de los chaqueños y gracias a Dios la gente, los comerciantes y los empresarios particulares respondieron para poder recolectar dinero para comprar mercaderías y también con la ayuda del Ejército como lo estamos haciendo ahora para el armado de las cajas y la entrega de las mismas”.

El Padre Pablo reconoció que “gracias a Dios ha ido muy bien la campaña y esperamos cumplir con el objetivo que son 10.000 cajas”.

Y planteó que la idea es acompañar “a las familias más pobres, más necesitadas, que no la están pasando bien por la pandemia, porque no hay solamente consecuencias sanitarias sino también hay consecuencias económicas, familiares y sociales; y nosotros queremos acercarnos con alimentos, pero también con una mano tendida, con una mirada, con un gesto para poder acompañar a estas familias”.

Sobre las donaciones, precisó que “cuando una familia abra una caja va a encontrar varios artículos, como yerba, harina, fideos, en total son 12 artículos y no solamente alimentos sino también de higiene, que podría alcanzar para unos 10 o 15 días”.

Por último, señaló que “esta es una primera entrega que espero que se repita, porque el objetivo es llegar a las 10.000 cajas y para eso necesitamos la ayuda y solidaridad de comerciantes, empresarios, de particulares también que han entregado por el valor de una caja, porque la pandemia puede ser que termine en poco tiempo, pero las consecuencias las vamos a ver por un largo tiempo”.

Para colaborar 

Las donaciones económicas pueden realizarse por transferencia bancaria o Mercado Pago, ingresando al sitio web https://todosjuntos.casa Todo el proceso de donación, compra, armado y distribución de alimentos está siendo auditado por Price Waterhouse & Co.

La campaña cuenta con el apoyo de prestigiosas instituciones, empresas privadas, universidades, y clubes, además de personalidades del medio artístico, social y deportivo del Chaco.

Fuente: diarioprimeralinea.com.ar

Reflexión del Evangelio – Domingo 20 de septiembre

Evangelio según San Mateo 20,1-16a.

Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña.
Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza,
les dijo: ‘Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo’.
Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.
Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: ‘¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?’.
Ellos les respondieron: ‘Nadie nos ha contratado’. Entonces les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: ‘Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros’.
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.
Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario.
Y al recibirlo, protestaban contra el propietario,
diciendo: ‘Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada’.
El propietario respondió a uno de ellos: ‘Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario?
Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti.
¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?’.
Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos».
Reflexión por Hermann Rodríguez Osorio, S.J

“El Reino de los cielos es semejante a dos hermanos que vivían felices y contentos, hasta que recibieron la llamada de Dios a hacerse discípulos. El de más edad respondió con generosidad a la llamada, aunque tuvo que ver cómo se desgarraba su corazón al despedirse de su familia y de la muchacha a la que amaba y con la que soñaba casarse. Pero, al fin, se marchó a un país lejano, donde gastó su propia vida al servicio de los más pobres de entre los pobres. Se desató en aquel país una persecución, de resultas de lo cual fue detenido, falsamente acusado, torturado y condenado a muerte. Y el Señor le dijo: «Muy bien, siervo fiel y cumplidor. Me has servido por el valor de mil talentos. Voy a recompensarte con mil millones de talentos. ¡Entra en el gozo de tu Señor!».

La respuesta del más joven fue mucho menos generosa. Decidió ignorar la llamada, seguir su camino y casarse con la muchacha a la que amaba. Disfrutó de un feliz matrimonio, le fue bien en los negocios y llegó a ser rico y próspero. De vez en cuando daba una limosna a algún mendigo o se mostraba bondadoso con su mujer y sus hijos. También de vez en cuando enviaba una pequeña suma de dinero a su hermano mayor, que se hallaba en un remoto país, adjuntándole una nota en la que le decía: «Tal vez con esto puedas ayudar a aquellos pobres diablos». Cuando le llegó la hora, el Señor le dijo: «Muy bien, siervo fiel y cumplidor. Me has servido por el valor de diez talentos. Voy a recompensarte con mil millones de talentos. ¡Entra en el gozo de tu Señor!».

El hermano mayor se sorprendió al oír que su hermano iba a recibir la misma recompensa que él. Pero le agradó sobremanera. Y dijo: «Señor, aún sabiendo esto, si tuviera que nacer de nuevo y volver a vivir, haría por ti exactamente lo mismo que he hecho». Esto sí que es una Buena Noticia: un Señor generoso y un discípulo que le sirve por el mero gozo de servir por amor” (Anthony de Mello, El canto del pájaro, pp. 151-152).

Desde una perspectiva mercantil, es un absurdo que el que trabaja desde el comienzo del día hasta la tarde, reciba lo mismo que el que llegó a la viña casi al caer el sol. Esto no nos cabe en la cabeza y le reclamamos a Dios: “Estos que llegaron al final, trabajaron solamente una hora, y usted les ha pagado igual que a nosotros que hemos aguantado el trabajo y el calor de todo el día”. Pero Dios, como el dueño de la viña, nos responde: “Amigo, no te estoy haciendo ninguna injusticia. ¿Acaso no te arreglaste conmigo por el jornal de un día? Pues toma tu paga y vete. Si yo quiero darle a éste que entró a trabajar al final lo mismo que te doy a ti, es porque tengo el derecho de hacer lo que quiera con mi dinero. ¿O es que te da envidia que yo sea bondadoso?”

Tal vez haya personas que, sabiendo de la generosidad de Dios, habrían sido menos bondadosas… Pero también las hay que se alegran y gozan de tal manera con esta magnificencia divina, que no les queda otro remedio que desbordarse en generosidad.

Fuente: jesuitas.lat

Papa Francisco: contemplar para cuidar y custodiar la Casa Común

En la Audiencia General de este miércoles 16 de septiembre, el Papa Francisco se refirió al Cuidado de la Casa Común, invitando a “recuperar la dimensión contemplativa”, afirmando que es “el mejor antídoto contra este abuso de nuestra casa común es la contemplación”.

Francisco, comenzó destacando el papel esencial de los “cuidadores” en la sociedad, “aunque a menudo no reciban ni el reconocimiento ni la remuneración que merecen”. “El cuidado es una regla de oro de nuestra humanidad y trae consigo salud y esperanza” afirmó.

En el marco del Jubileo de la Tierra, a la luz de la encíclica Laudato si’ subrayó que “este cuidado abraza también a nuestra casa común: a la tierra y a cada una de sus criaturas”.

“La creación no es un mero ‘recurso’, continua el Pontífice, sino que “las criaturas tienen un valor en sí y reflejan, cada una a su manera, un rayo de la sabiduría y de la bondad infinitas de Dios”. Sin embargo, para descubrir ese valor y ese rayo de luz divina es necesario el silencio, la escucha y la contemplación, que también sana el alma.

Este antropocentrismo desviado, puede hacernos creer que “estamos en el centro, pretendiendo que ocupamos el lugar de Dios; y así arruinamos la armonía de la creación, la armonía del plan de Dios”, convirtiéndonos “en depredadores, olvidando nuestra vocación de custodios de la vida”. “El trabajo no es sinónimo de explotación –afirma el Santo Padre-, sino que siempre va acompañado de cuidados: arar y proteger, trabajar y cuidar… esta es nuestra misión”.

“El mejor antídoto contra este abuso de nuestra casa común es la contemplación”, subraya. Cuando contemplamos, descubrimos en los demás y en la naturaleza algo mucho más grande que su utilidad, descubrimos el valor intrínseco de las cosas que les ha dado Dios.

Como ejemplo de esta contemplación, Francisco recuerda la invitación final en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola a la “Contemplación para alcanzar amor”. Un llamado “a considerar cómo Dios mira a sus criaturas y a regocijarse con ellas; a descubrir la presencia de Dios en sus criaturas y, con libertad y gracia, a amarlas y cuidarlas”.

La invitación del Papa es a ser contemplativos en la acción, ya que “tiende a convertirse en custodio del medio ambiente…, tratando de conjugar los conocimientos ancestrales de las culturas milenarias con los nuevos conocimientos técnicos, para que nuestro estilo de vida sea siempre sostenible”. Contemplar y cuidar son actitudes que muestran el camino para corregir y reequilibrar la relación como seres humanos con la creación, convirtiéndose en ‘custodios’ de la casa común, custodios de la vida y de la esperanza.

Finalmente, el Papa Francisco recuerda a los pueblos indígenas, “con los que todos tenemos una deuda de gratitud, incluso de penitencia, para reparar el mal que les hemos hecho”, “aquellos movimientos, asociaciones y grupos populares, que se esfuerzan por proteger su territorio con sus valores naturales y culturales”, y que “no siempre son apreciados, a veces, se les obstaculiza, porque no producen dinero, pero en realidad, contribuyen a una revolución pacífica, podremos llamarla la ‘revolución del cuidado’”.

Concluye la catequesis el Santo Padre, recordando que este cuidado es tarea de todo ser humano: “Cada uno de nosotros puede y debe convertirse en un ‘custodio de la casa común’, capaz de alabar a Dios por sus criaturas, de contemplar las criaturas y protegerlas”.

Fuente: www.vaticannews.va

 

«Indiferencias»: novena edición de la Revista Aurora

Ya está disponible la edición número 9 de la «Revista Aurora: voces jesuitas sobre la pandemia», correspondiente a la primer quincena del mes de septiembre.

«Este  nuevo volumen trae en su conjunto, reflexiones y propuestas muy valiosas, a partir de la experiencia de compañeros y compañeras que, en Brasil, Chile, Venezuela, Ecuador y Cuba, son testigos del drama y la tragedia que significa la secular indiferencia e indolencia, política y social ante las causas estructurales que multiplican los efectos nocivos de la pandemia.» Roberto Jaramillo SJ, Presidente de la CPAL.

Podes descargar la nueva edición haciendo click aquí: Revista Aurora – Edición nº9

 

La conversación espiritual

La Palabra que la Conferencia de Provinciales de América Latina y el Caribe (CPAL) comparte a jesuitas y colaboradores en el mes de septiembre.

Roberto Jaramillo, SJ – Presidente de la CPAL

Uno de los más novedosos elementos que nos trajo la CG 36 y que pienso todavía no ha sido suficientemente valorado es la llamada “conversación espiritual”. Es como un precioso regalo pequeñito que recibe un niño en la noche de navidad y que, ante la magnitud de la fiesta y en medio de las músicas y de las expectativas del momento, se refunde y se olvida todavía empacado esperando que su destinatario lo des-cubra. Yo mismo soy un converso al valor infinito (literalmente) de ese instrumento para el discernimiento de la misión. 

Después de la CG 36, cuando comencé a participar en los tres encuentros anuales del consejo ampliado del P. General, sentía artificial y demasiado formal la insistencia de algunos compañeros (especialmente de Europa) en que usáramos la metodología de la “conversación espiritual”: tres rondas de diálogo fraterno en el Espíritu en el cual, después de la oración personal y del ejercicio de “anotar las mociones”, se pone en común en una primera ronda lo escrito sin glosas ni comentarios ni preguntas, se deja reposar lo escuchado y en una segunda ronda se establece un diálogo aclaratorio o de profundización de ciertas cuestiones y, finalmente, en una tercera ronda se perciben (experimentan, identifican) los consensos y los disensos para encontrar “un camino abierto” como lo hicieron los primeros padres en sus deliberaciones. 

La insistencia y la simplicidad del método me causaba cierta repulsión; justo lo del niño que desprecia el regalo pequeñito por centrar su atención en presentes mayores. Y yo no era el único del grupo; nos parecía que el discernimiento era una cosa más complicada, más difícil, más profunda, mucha más seria. La verdad fue que, poco a poco, en la medida en que íbamos acogiendo la simplicidad del método y yendo más allá de su servicio (del continente al contenido) y nos dejábamos tocar por el trabajo del Espíritu las barreras ideológicas y los prejuicios fueron cayendo; y no sólo eso, sino que aprendimos a hacer de la “conversación espiritual” un instrumento habitual y central en el discernimiento, sin por ello confundirla con él.  

Así se han alimentado todas las conversaciones del consejo ampliado del P. Sosa. Así se han enriquecido enormemente todas las asambleas y las deliberaciones de los provinciales en el seno de la CPAL desde 2017: nuestros aportes para el proceso de elección de las PAU, la decisión sobre el cuarto año de teología, el discernimiento del proceso de reestructuración de provincias, las orientaciones sobre el proceso de evaluación del PAC 2010-2020 y la planeación del PAC.2 (21-28), así como la decisión recientemente tomada sobre el CIF de Santiago de Chile en el marco de la evaluación y mejora de los tres CIF con motivo de sus 10 años. 

Elegir (más allá de decidir) es ejercicio supremo de la identidad, de la dignidad y de la libertad, el más preciado de los bienes divinos. Todos estamos conminados día por día a tomar decisiones y a hacer elecciones en el ámbito personal, grupal o institucional. Siempre cabe la posibilidad de acertar o de errar – homines sumus. Contra la más corriente tentación de decidir y elegir movidos por “el propio amor e interés”, la conversación espiritual nos ofrece un instrumento precioso para dejarnos guiar por el Espíritu en función de la misión que nos ha sido encomendada. 

Es tan simple que podemos despreciar su infinito valor; su simplicidad desafía nuestros métodos y nuestros prejuicios. En la medida en que la conversación espiritual se convierta en un modo habitual de intercambio en nuestras comunidades, grupos y obras apostólicas, prepara el discernimiento como modo de hacer elecciones en función de la vida-misión de la Compañía. Usémosla.  

Todos Juntos: campaña solidaria para asistir a 10 mil familias del Gran Resistencia

Fue lanzada oficialmente en Resistencia la campaña solidaria “Todos Juntos”. La iniciativa fue impulsada por Cáritas Resistencia, los Jesuitas de la parroquia San Javier, Radio María y la Fundación Manos Abiertas. Lo que se pretende con esta iniciativa solidaria es asistir a 10 mil familias del Gran Resistencia con una caja con mercadería y artículos de limpieza.

En el lanzamiento, el padre Pablo de la Iglesia San Javier explicaba que “como dice el nombre “Todos Juntos” la idea es hacer participar a toda la sociedad civil, sabemos los esfuerzos que el Estado está haciendo pero también nosotros queremos cooperar con las cuatro instituciones para el bien común. Cada institución tiene sus intereses particulares, sus objetivos, pero creemos que el bien común está por encima, por eso la iniciativa tiene más de un mes y hoy la podemos comenzar a difundir diciendo que entre todos juntos podemos salir de esta situación, ayudar a los más vulnerables y si esta pandemia nos unió en la tragedia, en la enfermedad o muchas veces en la muerte lamentablemente, creo que los lazos de generosidad pueden unirnos porque en esta barca estamos todos juntos como dice el Papa Francisco en ese mensaje que envió hace más de un mes”.

El religioso agregó que “la campaña no tiene como objetivo solamente asistir, si bien aspiramos a una meta concreta de 10.000 cajas de mercaderías y artículos de higiene, también pretendemos generar un movimiento solidario entre las instituciones que estamos colaborando; y también en la sociedad civil donde quizás hay muchas personas que fueron menos afectadas por esta cuarentena y pueden darnos una mano, que pueden acercarse a través de nosotros a esas familias. Por eso  queremos invitarlos para que estas personas que fueron afectadas en menor rango puedan ayudarnos” explicó.

Durante la conferencia se hizo hincapié en que desde este espacio se asume el compromiso social con los más vulnerables en razón de la difícil situación que el país y el mundo están atravesando por la pandemia del COVID-19.

Con la certeza de que la progresiva salida del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio dejará más expuestas las desigualdades sociales, la campaña permitirá asistir con 10.000 cajas de alimentos y artículos de higiene a familias vulnerables de Resistencia, Barranqueras, Fontana y Puerto Vilelas.

A su vez, la titular de la Fundación Manos Abierta en nuestra provincia, Elizabeth Salto; señaló
que “junto a las otras instituciones venimos soñando y armando esta campaña que hoy se lanza a la sociedad. Todos juntos significa que toda la sociedad chaqueña puede colaborar y sumarse a este emprendimiento solidario. No vamos a cambiarles la vida pero suavizamos el dolor de estas personas”.

Sobre la modalidad explicó que “la campaña va a abarcar en un cuadrante la zona Norte de Resistencia y en otro la zona Sur, Fontana, Vilelas y Barranqueras”, y también aclaró que las donaciones serán a través de transferencias bancarias ya que “no podemos ir a buscar los alimentos
o arriesgar a las personas que nos vengan a traer, por eso no hay punto de donación y sí hay un número de cuenta” precisó. Y terminó diciendo: “Como siempre decimos, ayudar hace feliz; donar,
hace bien”.

Los fondos recaudados se destinarán en su totalidad al suministro de las cajas con mercadería y artículos limpieza para 10 mil familias, distribuidas en las cuatro localidades del Área  Metropolitana del Gran Resistencia.

Luis Romero, de Radio María, explicó sobre la institución que representa: “Es importante destacar
que la obra de María tiene en Radio María 270 repetidoras en todo el país, así que esta campaña se
va a conocer a nivel nacional y como sale por Internet , hacia el mundo también”.

Diego Espínola de Cáritas destacó que esta institución tiene una “experiencia muy grande dentro de la diócesis y a nivel país, por eso es importante tener esta articulación con otras organizaciones, cada uno estamos poniendo nuestros dones y talentos para llevar adelante esta campaña”.

Para donar

Las donaciones económicas pueden realizarse por transferencia bancaria o Mercado Pago, ingresando al sitio web: todosjuntos.casa.

*Todo el proceso de donación, compra, armado y distribución de alimentos será auditado por Price Waterhouse & Co.

 

Fuente: Diario Primera Línea

 

 

 

El laberinto de los miedos

El laberinto del miedo tiene muchos vericuetos. Es, como otros laberintos que vamos describiendo, un montón de caminos entreverados, un embrollo en el que es fácil perderse. Su particularidad es que este está poblado por monstruos. Monstruos que amenazan lo que uno valora. Temes que esos monstruos acaben con bienes que aprecias. Con aspectos de la vida que son importantes para ti, como puede ser la presencia de tus seres queridos, la salud, la seguridad, o un trabajo que te llena. Algunos de esos monstruos devoran la esperanza, cuando te impiden creer que vas a conseguir algo que de veras te importa. También es amenazador el miedo a que ocurra algo que no deseas: un accidente, un fracaso, un diagnóstico indeseado… El peor de esos monstruos, el más aterrador, es el miedo a perder a las personas que amas. Por distintos motivos: porque se tengan que ir, porque mueran, porque se acabe el amor y te abandonen… Qué agonía pensar que algo de eso ocurra.

Y así, uno pasea por un laberinto interior, tratando de no encontrar a esos incómodos compañeros de camino que, como una bruma densa, te impiden ver. Porque cuando se pegan a ti, se convierten en tu sombra y no te dejan vislumbrar a dónde vas. Entonces pierdes el hilo, eres incapaz de recordar la dirección, y en lugar de ir disfrutando el camino te pierdes, repitiendo una y otra vez los mismos pasos: miedo a perder, miedo a no valer, miedo a fracasar, miedo a equivocarte, miedo al abandono, miedo a sufrir, miedo…

Solo hay una salida a ese laberinto. No dejes que esos monstruos crezcan tanto que te impidan ver la salida y te paralicen. En realidad, no puedes hacer que desaparezcan. Tememos porque somos conscientes de que el tiempo avanza, de que muchas cosas cambian, no siempre en la dirección que queremos, y sobre todo, porque nos importan esas cosas. De algún modo se podría decir que tememos porque amamos. Y eso es bueno. Es bueno que no seamos indiferentes, que nos importe lo que vivimos. Que nos importen, especialmente, las personas. La trampa del miedo es hacernos huir de cosas que forman parte de la vida. Claro que alguna vez fracasarás. Es parte del camino. Claro que alguna vez perderás lo que tanto te ha costado conseguir. No pasa nada. Y, sobre todo, es posible que alguna vez pierdas –por el motivo que sea– a las personas que amas. Porque no podemos encadenarnos a ellas. Pero, ¿preferirías no haber amado?

El miedo es la señal de que algo nos preocupa, de que ponemos pasión en lo que vivimos, y de que somos conscientes de la fragilidad, del paso del tiempo, del valor inconmensurable de muchas vivencias y momentos. Eso no es malo. Pero hay que evitar que ese temor se convierta en un monstruo que paraliza o anula (porque ese es el que te atrapa en su laberinto). Creo que eso es lo que quería decir Jesús, cuando, una y otra vez, trató de decir a aquellos discípulos, que no terminaban de entender en qué consistía la vida a su modo: «No tengáis miedo».

Reflexión del Evangelio – Domingo 17 de agosto

Evangelio según San Mateo 15, 21 -28

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.» Él no le respondió nada.
Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando.»

Él les contestó: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: «Señor, socórreme.»
Él le contestó: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»

Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»
Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.»
En aquel momento quedó curada su hija.

Por: Hermann Rodríguez Osorio, S.J

El jesuita brasileño João Batista Libânio, fallecido hace algunos años, en uno de sus muchos libros, decía que las condiciones del cambio eran la sospecha y la experiencia de lo diferente. Cuando funcionamos según nuestros prejuicios, no somos capaces de abrirnos a lo diferente y mucho menos nos atrevemos a sospechar que nuestras posiciones puedan estar equivocadas. Y, por desgracia, vivimos llenos de prejuicios políticos, culturales, sociales, raciales, religiosos…

Cuentan que una vez le preguntaron a un ciudadano estadounidense si era demócrata o republicano, a lo que el hombre respondió: “Soy demócrata”. Le preguntaron, entonces: “¿Por qué es usted demócrata?” “–Soy demócrata, dijo el hombre, porque mi papá era demócrata, mi abuelo era demócrata, toda mi familia ha sido siempre demócrata. Por eso soy demócrata”. “Vamos a ver, inquirió el entrevistador, si su papá hubiera sido un ladrón, su abuelo un ladrón y toda su familia fuera de ladrones, ¿sería usted también ladrón?” “Desde luego que no, respondió el hombre. En ese caso sería republicano”.

Este pequeño ejemplo de prejuicio político es apenas una muestra de lo que funciona dentro de nuestra cabeza. Muy rápidamente sacamos conclusiones respecto de la gente que conocemos todos los días. Cada uno podría hacer un ejercicio de reconocimiento de los propios prejuicios pensando: ¿Cómo le parece que sea una persona que tiene una cuenta bancaria sustanciosa o alguien que esté desempleado? ¿Qué pensamos de una persona nacida en Pasto o en la Costa? ¿Qué respuesta le daríamos a alguien que viene a decirnos que acaba de llegar de una zona de reconocida influencia guerrillera o paramilitar? Y así, se podrían seguir dando muchos ejemplos.

Caminando Jesús por una región apartada, se encuentra con una mujer extranjera. La primera actitud del Señor fue pasar de largo y no contestar nada a los gritos de la mujer, que pedía que le curara a su hija. Los discípulos, entonces, le ruegan que le diga a la mujer que se vaya o que la atienda, “porque viene gritando detrás de nosotros”. Jesús respondió: “Dios me ha enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel”. Pero la mujer siguió insistiendo: “Fue a arrodillarse delante de él, diciendo: –¡Señor, ayúdame!” Y Jesús le contestó: “–No está bien quitarle el pan a los hijos y dárselo a los perros”. Solemos decir que el perro es el mejor amigo del hombre, pero a nadie le dicen perro como piropo… Sin embargo, la mujer es capaz de sobrepasar el insulto y decirle a Jesús: “–Sí, Señor; pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Jesús, entonces, vencido por la mujer, termina diciendo: “–¡Mujer, qué grande es tu fe! Hágase como quieres. Y desde ese mismo momento su hija quedó sana”.

Es evidente que Mateo quiere dar una lección a su comunidad judeocristiana, para que acojan a los extranjeros como legítimos beneficiarios de los dones del Reino anunciado por Jesús. Para ello, no duda en presentar a un Jesús que fue capaz de abrirse al encuentro con esta mujer extranjera y dejarse vencer por la fortaleza de su fe y su perseverancia. Algunos autores insisten en afirmar que Jesús estaba poniendo a prueba la fe de esta mujer, pero a mi no me cabe en la cabeza que Jesús fuera capaz de insultar a alguien si no es porque estaba convencido de lo que estaba diciendo.

Si queremos sospechar de nuestras posiciones ya tomadas, deberíamos ser capaces de abrirnos al encuentro con lo diferente de nosotros mismos y dejar que este contacto con lo distinto nos cuestione y nos ayude a cambiar nuestro comportamiento habitual frente a los demás, especialmente, frente a aquellos que descalificamos de entrada por nuestros prejuicios.

Fuente: jesuitas.lat

[Comunidades] Presencia de los novicios en el Cerro

La comunidad de la Pquia. Nuestra Señora de Fátima abrió las puertas de su casa para la llegada de los novicios que transitan el segundo año de formación. Juan José Mosca, nos cuenta cómo vivieron el recibimiento y la incorporación de los novicios en su comunidad, en el Cerro de Montevideo.

Testimonios SJ

En este mes de Julio hemos cumplido  un año de presencia de la nueva comunidad jesuita en el Cerro. Las visitas y  venida de compañeros jesuitas a nuestra comunidad siempre ha sido una gracia.  Este sería también el principal titular para la presencia de los novicios en la comunidad y en la parroquia de Fátima.

Los jesuitas estables misionados a esta comunidad no nos conocíamos ni habíamos convivido, ni trabajado juntos, por lo tanto somos una comunidad recién nacida,  de jesuitas muy distintos con una nueva misión dada por el Provincial. Es bueno tener en cuenta estos datos básicos para tener presente a dónde llegan Diego, Guillermo y Carlos a hacer esta experiencia de comunidad. Es un desafío para ellos y para nosotros. Pero de ambas partes con mucha disponibilidad para encararlo. Y la verdad es que yo diría que estamos muy contentos.

Entre nosotros ocurre algo de lo que sucedía en la Compañía naciente cuando Ignacio mandaba algún novicio a vivir en una comunidad, lo probaba y le hacía un seguimiento para ver si tenía subyecto para la futura Compañía.

Para nuestras reuniones de comunidad vamos tomando lo que vamos viviendo internamente y los apostolados que llevan adelante en el territorio del Cerro y los tres días que van a colaborar en la obra de Fe y Alegría en la zona del aeropuerto.

Vimos juntos la película de la vida de San Juan XXXIII y esto provocó un intercambio de memorias de Iglesia con el lanzamiento del Vaticano II y de la Compañía de Arrupe, historias vividas por los mayores y muy ignoradas por ellos. Para entender mucho de lo que estamos viviendo tenemos que  partir de allí.

Vimos también como  una buena idea acompañar nuestras reuniones de comunidad recorriendo alguna de nuestras fuentes y tomamos el libro de Melloni “una aproximación a su autobiorafía”. En mi noviciado leíamos la ‘Vida de Ignacio’ de Ribadeneira y esto prevaleció durante cuatro siglos y como texto fundacional no fue recuperado sino hasta después del Concilio Vaticano II. Sorpresa para ellos y sorpresa para nosotros.

Rubén ha liderado en estos tiempos de pandemia una parroquia en salida. Atendiendo grupos de personas solidarias que llevaban adelante ollas populares en sus barrios y ha recorrido el Cerro junto con  Nacho Puiggari todas las semanas. La parroquia ha sido depositaria de la generosidad de muchas personas que están en otras instituciones de la Compañía y organizaciones. Los novicios han participado de estas recorridas y han tenido un contacto directo con estos dramas.

Los tres novicios tienen talento musical y arrojo para visitar la zona más pobre de la parroquia: el asentamiento “El Caño”. Me recuerda la película ‘La Misión’ cuando los jesuitas atraían a la población indígena local con la música y los coros. Con el trabajo de muchos durante este año, el otro día el Señor se manifestó en un humilde, modesto, signo del Reino: treinta niños de los más pobres se hicieron presentes en una jornada de sábado por primera vez en Fátima.

Los novicios como parte de la experiencia tienen sus trinas para compartir lo que van viviendo. En la reunión comunitaria del lunes también tuvieron la posibilidad de escuchar cómo Nacho se viene preparando para su ordenación. Ignacio compartió algo de las gracias recibidas durante sus ochos días de Ejercicios con Paco Arrondo en Manresa y ellos hicieron una proyección de su estadía para el segundo mes entre nosotros.

Están haciendo también la experiencia de aprender a relacionarse con un superior, un Director de obra y un Ministro. En mi caso sabiendo que el Maestro es muy bueno y paciente estoy aportando un poco de vinagre a la ensalada. Vamos practicando la corrección fraterna con fruto. He recuperado dos toallas que colgué y habían desaparecido y en esta casa de muchas llaves aparecieron algunas en sus pantalones. Para terminar con una muy buena: nos hemos atragantado con “sopa paraguaya”.

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