¿Calla Dios ante el Sufrimiento Humano?

La acción y presencia de Dios frente al sufrimiento humano es una cuestión que genera profundos interrogantes, sobre todo en un mundo en el que somos testigos de tantas injusticias. Este es el tema alrededor del cual gira la novela «Silencio» de Shûsaku Endô, que fue llevada al cine por el prestigioso director Martin Scorsese. 

Silencio de Dios. Es lo que sentimos que ocurre, muchas veces, ante el sufrimiento humano. Poco importa que sean los bombardeos en Alepo (Siria), los terremotos en Haití o los atentados terroristas en Berlín… Poco importa que sean los sufrimientos más íntimos, personales y acallados. La pregunta es semejante: ¿calla Dios ante el sufrimiento de las personas?

 Este es también el tema central de la novela “Silencio”, del japonés Shûsaku Endô, originalmente publicada en 1966, traducida al castellano en 1972 y ahora llevada al cine por Martin Scorsese. La narración se sitúa en el Japón del siglo XVII, en un contexto de durísimas persecuciones contra la Iglesia católica. Sus pequeñas comunidades cristianas son empujadas a la clandestinidad, sufren espeluznantes torturas y asisten, perplejas, a la apostasía de algunos de sus miembros, incluidos algunos misioneros jesuitas. Este post busca, sencillamente, rastrear los momentos principales en los que la novela de Endo aborda explícitamente esta cuestión del silencio de Dios ante el dolor humano.

  •  Kichijirô, uno de los cristianos japoneses, grita entre sollozos: “¿Por qué ‘Deus’ me habrá mandado semejantes sufrimientos? Si nosotros no estamos haciendo nada malo…” Y el jesuita Sebastiâo Rodrigo reflexiona: “Kichijirô alude algo más espantoso: el silencio de Dios. Esta tierra negra de Japón estalla de gemidos cristianos y corre la sangre roja de los misioneros y se van derrumbando las torres de las iglesias, Dios tiene delante las víctimas de este horrible sacrificio inmoladas a él, y aún continúa en silencio”.
  • Sigue el P. Rodrigo: “El martirio de estos cristianos japoneses que acabo de describir, nada tuvo de esplendoroso, fue así de mezquino y cruel… ¡Dios mío!, la lluvia cayendo interminablemente en el mar sin un solo respiro, y el mar que los mata y se obstina después en un silencio trágico” (p. 72). “Detrás de la calma siniestra de este mar, ese silencio de Dios… esa sensación de que Dios sigue cruzado de brazos ante los gemidos de los hombres, de que sigue en silencio…” (p. 73).
  • “Revivió de repente en mi interior aquel bramido del mar, aquel sordo batir de tambor con que llegaban las olas en las tinieblas… El mismo rumor toda la noche. Y Dios, Dios también se quedaba en silencio como el mar. También se obstinaba en su silencio” (p. 82).
  • Ya detenido por los soldados japoneses y encerrado en una cabaña, el P. Rodrigo “recitaba plegarias una tras otra, trataba de distraerse; pero la oración no le calmaba el alma: ‘Señor, ¿por qué estás en silencio? ¿Por qué estás siempre en silencio?’ Así se quedó murmurando…” (p. 111).
  • En la prisión de Nagasaki, al P. Rodrigo “le dieron un empujón por la espalda y se encontró dentro de una celda en total oscuridad” (p. 190). Allí llegamos al momento quizá culminante de la novela. Sebastiâo Rodrigo sigue viendo, en esas tinieblas, el rostro de Jesús: “Es verdad que guardaba silencio, pero se quedaba mirando con una mirada transida de ternura. Parecía querer decir: ‘Cuando tú sufres, yo sufro a tu lado. Estaré a tu lado hasta el final…’” (p. 191).
  • Finalmente, recapitula así el momento dramático de pisar el fumie. Habla Jesucristo: “Tienes los pies doloridos, ¿verdad? Tienes los pies doloridos como tantos otros que me han estado pisando hasta el día de hoy… A mí me basta que los pies te duelan. Yo participo de su dolor, vivo su sufrimiento. Para esto estoy en el mundo…”. A lo que responde el P. Rodrigo: “Señor, me dolía que estuvieras siempre en silencio”. Y la contestación de Jesús: “No estaba en silencio. Estaba sufriendo contigo” (p. 222).

Para terminar, podemos recordar una frase del teólogo jesuita francés Henri de Lubac: “Todo sufrimiento es único y todo sufrimiento es común. Tengo que repetirme lo segundo cuando yo sufro; debo recordar lo primero cuando sufren otros”.

Fuente: Entre Paréntesis 

Silencio, ¿una Película sobre los Jesuitas?

Una reflexión Ignaciana sobre la película ‘Silencio’: ¿Qué nos dice sobre los jesuitas?

Caben muchos acercamientos a la película de Scorsese.

Los críticos cinematográficos la comparan con el resto de sus películas. Trazan paralelismos, indagan en su biografía y sus raíces católicas. La aplauden o la rechazan. Quizás los historiadores se planteen su grado de exactitud, o los sociólogos extraigan de ella reflexiones sobre el choque de culturas y las relaciones entre Oriente y Occidente. También los creyentes hablan sobre ella, y se asoman a las encrucijadas existenciales que plantea.

Porque “Silencio” no es tan solo un relato sobre la persecución de los cristianos en Japón en el siglo XVI. Es una película sobre la fe, y sobre la libertad religiosa. Sobre el choque que se genera cuando las creencias nacidas en culturas diferentes se encuentran. Sobre las grandes preguntas del ser humano. Sobre nuestra perplejidad y sufrimiento ante el silencio de Dios. ¿Dónde está cuando sus hijos son perseguidos, amenazados, o asesinados? ¿Dónde está cuando mueren en las fronteras o en los mares? ¿Dónde está en la hora de la injusticia, del asesinato, del calvario? Es también una reflexión sobre los límites del testimonio. Y sobre la apostasía. Sobre la fortaleza, y más aún sobre la debilidad. Sobre la responsabilidad que tenemos en lo que les ocurra a otros por nuestras decisiones o nuestras omisiones. Sobre el sentido del martirio.

Para todos estos temas, “Silencio” es una historia que no da respuestas, sino que suscita infinidad de preguntas.

Pues bien, entre tantas capas de una película compleja y ambiciosa, “Silencio” es también una historia de jesuitas –aunque no solo- que permite intuir algo de ellos.

La historia de los jesuitas es la historia de hombres consagrados a la misión de compartir el evangelio. Hombres humildes y soberbios (a veces las dos cosas). Con luces y sombras. Con ambigüedades e inconsistencias, pero también con pasión. Con fuego dentro, encendido en la hoguera de los ejercicios espirituales. Un fuego que a veces es llama y otras rescoldo, pero ahí está. Una historia de fe hecha proyecto. Y traducida a diversos idiomas y culturas. Desde los inicios mismos de la orden. Desde que Francisco Javier marchase de Portugal rumbo a las Indias, y después a Japón. Y, como él, otros muchos, primero cientos, luego miles, cruzando fronteras, tratando de llegar hasta los confines del mundo para compartir un mensaje, una mirada a la realidad, y un nombre, el de Jesús, como amigo y maestro.

La historia de los jesuitas es también una historia de fe; de una fe recibida, interiorizada, compartida, peleada en una batalla contra el mundo, contra la duda, contra la propia inseguridad, en escenarios que a veces la alientan, pero otras la intentan apagar. Es, además, una historia de búsqueda, la búsqueda de la voluntad de Dios en diversas circunstancias. ¿Qué ha de hacerse cuando no ves un camino claro? ¿Qué es lo mejor, lo más justo, lo más digno, lo más necesario? ¿Qué quiere Dios, el martirio de Garupe o la rendición de Rodrígues?

 “Silencio” es una historia sobre jesuitas, que permite entender mucho de ese espíritu misionero, de esa historia evangelizadora y de las batallas existenciales de hombres que quieren ser héroes pero también se saben con los pies de barro. Pero al mismo tiempo es una historia que los trasciende, o los coloca donde deben estar, en el mismo espacio de tantas personas de todas las épocas que pelean, cada día, por acertar, por encontrar a Dios y por vivir de acuerdo a lo que creen que debe ser el mundo.

Fuente: Jesuitas España

Encontrando a Dios Online

Entrevista que ‘The National Catholic Review’ realizó a Andy Alexander SJ en la que el sacerdote habla de las propuestas de espiritualidad online: su impacto, utilidad y aporte para la vida de quienes acuden a ellas. Además de dar detalles sobre cómo se lleva adelante este servicio.

 Por America The National Catholic Review

Usted trabaja con los Ministerios en línea de la Universidad de Creighton. ¿Cómo le lleva este ministerios la espiritualidad Ignaciana a las personas en una nueva manera?

Yo pienso que nuestros Ministerios en Línea ayudan a las personas ocupadas a conectarse con una tradición espiritual que cree que nosotros podemos buscar y encontrar una intimidad con nuestro Dios en el seno mismo de nuestras complicadas vidas. Creo que la “novedad” de nuestro sitio es que tratamos realmente duro de evitar la “jerga” y decir las cosas sencillas. Y, a medida que hemos recibido retroalimentación de todas partes del mundo, hemos sido capaces de continuar adaptándonos para responderles a las necesidades de las personas que nos han dicho, a las solicitudes que las personas nos han hecho.

¿Qué inspiró este ministerio?

Cuando Maureen McCann Waldron y yo comenzamos la página web Ministerios en Línea, la desarrollamos como apoyo a nuestra propia facultad y personal, para su alimento, de manera que ellos pudieran contribuir con nuestra misión Católica y Jesuita. Comenzamos con un grupo de profesores y personal a quienes invitamos a escribir reflexiones diarias sobre las lecturas de las Escrituras del día. Cuando comenzamos a recibir retroalimentación de todas partes del mundo, nos dimos cuenta de cuan útil era para las personas hambrientas de todos lados, y cuan poderosa la red se estaba convirtiendo.

Nuestra propia facultad y personal nos empezó a pedir que los ayudáramos a entrar en los Ejercicios Espirituales, por lo que Maureen y yo nos pasamos ocho meses ¨traduciendo¨ los movimientos de Ignacio en una experiencia espiritual en línea que las personas ocupadas pudieran hacer. Larry Gillick, S.J., agregó una reflexión semanal y Don Doll, S.J., nos dio una foto cada semana. Después, nos llegaron solicitudes de poner el retiro en varios idiomas por lo que ahora está en siete idiomas, incluyendo chino y árabe.

Después, fuimos inspirados por historias que personas nos enviaban para preparar los recursos que tenían que ver con las estaciones del año de la Iglesia, así fue como creamos sitios como Orando el Adviento, Orando la Cuaresma, Celebrando Navidades, Celebrando Pascua y Orando en Tiempos Ordinarios.

El número de Jesuitas que imparten estos retiros los fines de semana en nuestra casa de retiro en las afueras de Twin Cities nos llevó a pedirle a la casa de retiro que grabara los retiros y los pusimos en nuestro sitio web, un recurso tremendo para las personas que no tienen el tiempo o dinero para hacer estos.

 Los sitios web Católicos, incluyendo otros portales de espiritualidad Ignaciana como el Espacio Sagrado, a veces se sienten que tienen poco valor hoy en día. ¿Cómo se destaca los Ministerios en Línea de Creighton?

Yo pienso que nos destacamos mayoritariamente porque entramos en esto desde muy temprano. Estuvimos entre los primeros sitios web de espiritualidad en el mundo cuando comenzamos en el año 1998 — justo nueve años después de que la red comenzara. Y, nosotros estábamos conectados en todos lados de la internet. También creo que tuvimos la ventaja en esto, en que nosotros, en todos estos años, cerca de 50 profesores y personal escribían nuestras reflexiones diarias. Teniendo estas variadas y diversas voces han ayudado a muchas personas. Nos hemos centrado en ayudar a las personas comunes encontrar la intimidad con Dios en su vida cotidiana. Pienso que hemos trabajado muy duro manteniéndola no teológica y muy pastoral y nos mantuvimos moldeando lo que ofrecemos basados en la retroalimentación que recibimos.

Finalmente, tomamos una decisión clave en los primeros años basados en el hecho que estábamos escuchando de muchas personas en el tercer mundo, con una conexión básica de internet. Por esto, hemos mantenido el sitio simple y evitamos muchos cambios en banda ancha que pudiera hacerlo más llamativo, pero que pudiera cortar a personas que están en los mismos márgenes de la tecnología. Creo que hemos inspirado muchas imitaciones e innovaciones. El movimiento para servir y promover la fe en línea ha sido uno de los movimientos más grandes a nivel mundial de los últimos 18 años.

 ¿Qué principios de la espiritualidad Ignaciana, incluyendo fuentes como los Ejercicios Espirituales, son más propicios para el ministerio en línea?

Una inspiración clave que nos llegó temprano en nuestra preparación en nuestra versión del movimiento de los Ejercicios fue el preguntar cual era el resultado que Ignacio desearía para alguien que hiciera los Ejercicios. Tomando nuestra señal de su texto, el quería que las personas que pudieran discernir los movimientos de Dios en sus corazones y pudieran aplicarlo en encontrar la intimidad con Nuestro Señor y Salvador cada día, en nuestra ocupada vida. Por lo que, hicimos que este deseo terminara como un medio de diseño del retiro. Resolvimos ayudar a las personas a aprender a convertirse en contemplativos en acción, mientras hacían el retiro.

La segunda idea clave llegó de las anotaciones 18 y 19. La primera es para ejercicios ligeros para personas ignorantes de quienes se espera poco fruto. La segunda es para personas que no pueden alejarse por 30 días pero que tienen tiempo para orar por una hora y media, pero que pueden acceder a y reunirse con un director cada semana por ocho meses. Nos dimos cuenta que una gran parte de la raza humana caía entre estas dos anotaciones y fuimos lo suficientemente audaces para imaginar que a Ignacio le hubiera gustado una nueva anotación: “Adaptar estos Ejercicios para las personas ocupadas, que no sean capaces de encontrar un director o que no tienen tiempo o entrenamiento para orar formalmente por hora y media, de modo que ellos puedan moverse a través de ellos en medio de sus vidas, experimentando estas gracias con la siguiente orientación.”

 Por lo tanto ofrecemos una “Guía” para cada semana, en la que invitamos a las personas a colocar en el fondo de su vida cotidiana — interactuando con las cosas reales de sus vidas. Cada semana, hay gracias para pedir y maneras de reflexionar sobre aquellas gracias mientras nos movemos a lo largo de nuestra vida.

 ¿Cuáles son algunas de las gracias que has experimentado en este ministerio?

 Una gracia ha sido simplemente saber cuantas personas están siendo atendidas. Notamos hace años que podemos trabajar muy duro para preparar una charla para una multitud de 50 personas en el campus, y luego podemos escribir una reflexión o un recurso que es abierto 5.000 o 6.000 veces en la siguiente semana y permanece como un recurso por mucho tiempo.

Otra gracia ha sido la retroalimentación que hemos recibido de muchos lugares especiales. Una mujer escribió desde Haití sobre como nuestro sitio le ha fortalecido su fe y confianza en Dios en sus esperanzas para su familia y su nación. Una mujer nos escribió desde Arabia Saudita donde su Biblia, crucifijo y rosario fueron confiscados en la frontera cuando fue allí con su esposo por su trabajo. Ella escribió para decirnos que ella estaba haciendo los Ejercicios en Riad, lejos de cualquier centro de retiro. Una mujer en una zona de guerra en el norte de Serbia escribió para decir que era una bendición para ella el escuchar el retiro del Padre Shanahan, el cual había descargado en su MP3, mientras iba en su bicicleta al trabajo.

 El Obispo Jin (el ahora fallecido Obispo Jesuita de Shanghái) nos consoló cuando escribió para pedirnos permiso para imprimir nuestro retiro en chino en su revista mensual que llega a las personas de la Asociación Patriótica Católicas Popular y más allá. Muchas historias como estas han sido experiencias de gracia para nosotros.

¿Cuáles son algunos retos que usted ha enfrentado en el trabajo?

 Al principio, algunas personas se burlaron de nosotros por usar la red en absoluto. Decían que era un “juguete” y que no era un lugar para un trabajo serio y ciertamente no un lugar para el ministerio espiritual. Algunos Jesuitas escribieron para objetar nuestra adaptación de los Ejercicios de la manera que lo hicimos. Dijeron que las personas no estaban haciendo los Ejercicios realmente. Respondimos explicándoles que estábamos claramente ofreciéndoles “los movimientos de los Ejercicios.” También les explicamos que parecía que la única manera de hacer los “Ejercicios completos” era hacer el retiro de 30 días, como Ignacio lo describe en la anotación #20. Todo lo demás — incluyendo los retiros de ocho días, retiros de predica, retiros de fines de semana — son todos una adaptación de los Ejercicios.

Recuerdo preguntándole a un Jesuita que si el estaría feliz que miles de personas estuvieran usando nuestro sitio para “lecturas espirituales.” El estuvo de acuerdo que sería bueno. Después, le pregunté, si sería bueno si esta lectura fuera alrededor de los temas de los Ejercicios, y el nuevamente estuvo de acuerdo que sería bueno. Finalmente, le pregunté si el pensaba que sería bueno para algunas personas que actualmente estaban orando mientras hacían sus lecturas y reflexiones sobre los movimientos de los Ejercicios, Y, el finalmente estuvo de acuerdo que estaría bien.

 ¿Qué tipo de retroalimentación usted escucha de las personas?

 Una de las grandes decisiones que hicimos desde el principio fue permitirle al sitio ser interactivo. Así, en el primer nivel, cada reflexión diaria le permite al lector escribir directamente al escritor. Cuando uno de nosotros escribe una reflexión el o ella recibe un buen número de correos electrónicos de personas expresando su gratitud y a veces comparten por qué algo de la reflexión los tocó. Esto nos ha mantenido a todos nosotros los escritores anclados a la experiencia de la personas y llenos de consuelo..

 Permitirles a las personas enviarnos retroalimentación al finalizar el retiro en línea fue una gran decisión. Aquí están sólo algunos comentarios de los cientos que hemos recibido:

 “Ha sido maravilloso, Jesús se ha convertido en alguien mucho más real y significativo para mí. El retiro fue una experiencia de crecimiento significativo y espiritual. Siento mucho que haya terminado. Estoy retirada y mi esposo está incapacitado y el hecho de que esto no me costo nada fue una opción maravillosa. Muchas de las cosas que veo tienen un costo y no puedo encajarlas en mi presupuesto. Muchas gracias por hacer de este retiro una experiencia tan significativa.”

 “Me salvó mi vida. Ha salvado mi matrimonio. Me ha dado una nueva relación profunda con Jesús. Me a dado un sistema de apoyo. Me ha dado esperanza. Me ha dado coraje para seguir adelante y arriesgarme a hacerme una cirugía riesgosa. Me ha dado fortaleza para vivir cada día poniendo mi vida en las manos de Dios. Me ha dado ojos para ver, oídos para oír, y un corazón para amar en maneras nuevas y diferentes.”

 Muchos Católicos queremos orar, y algunos incluso queremos hacer un retiro Ignaciano, pero las casas de retiro y los libros a menudo cuestan más de lo que queremos comprometer. ¿Cómo los Ministerios en Línea de Creighton se relacionan a los ministerios más tradicionales de la espiritualidad Ignaciana?

 Hemos escuchado de un número de casas de retiro, decirnos que ellos refieren a sus ejercitantes a nuestro sitio. No nos ven como ¨competencia¨ de sus trabajos sino como un tremendo recurso para sus ejercitantes. Y, unas cuantas personas que han probado esta espiritualidad en nuestro sitio han encontrado a un director espiritual, o leen más, o hacen un retiro en una casa de retiro Jesuita.

 ¿Qué le diría a alguien acerca de probar la espiritualidad Ignaciana por primera vez?

 Le decimos a las personas que hacen el retiro en línea por primera vez que “Confíen en Dios. Confíen en ustedes mismos. Y, confíen en este proceso.” También le decimos a las personas lo que el Papa Francisco ha estado diciendo. Orar es una relación. No es decir oraciones, sino una relación personal.

 *Andy Alexander, S.J., es un sacerdote Jesuita que funge como director de la Oficina del Ministerio de Colaboración, y cofundador de la página web Ministerios en Línea, de la Universidad de Creighton en Omaha, Nebraska, donde él creció también. También es coautor de dos libros, Orando en Cuaresma: Renovando nuestras vidas en el trayecto de Cuaresma (2009) y Retiro en el mundo real: Encontrando la intimidad con Dios donde sea que estés (2008), ambos publicados por Loyola Press. Sus escritos sobre temas espirituales también han aparecido en una variedad de lugares incluyendo la página web de la Red de Solidaridad Ignaciana.

 Fuente: Teología Hoy

Arturo Sosa, S.J: “No podemos Resignarnos ante este Mundo de Injusticias”

Desde que el venezolano Arturo Sosa Abascal, fue electo como el 30º sucesor de San Ignacio de Loyola al frente de la Compañía de Jesús, ha tenido varias entrevistas en las que ha respondido sobre los más variados tópicos. Esta no es la excepción. Las llamadas del Papa Francisco, el rumbo de la Compañía de Jesús tras la Congregación General, su pasado en Venezuela, los ejercicios espirituales y la realidad global a la luz del fenómeno de la inmigración, son algunos de los temas que se tocan en esta entrevista.

Luigi Accattoli, publicado en el diario Corriere della Sera

A continuación, la entrevista

Padre Arturo Sosa Abascal, el primer mensaje que usted recibió del papa jesuita después de su elección como General de la Compañía de Jesús fue “Sea valiente”. ¿Qué quería decir el Papa?

Lo entendí como parte del llamado a la salida que él hace a toda la iglesia: refórmense y salgan, tengan el valor de encontrar a la humanidad de hoy con sus problemas. La humanidad real y toda la humanidad, sin seleccionar aquella que nos gustaría y sin detenernos en la que ya conocemos. El valor de pensar libremente y también de pensar algo que todavía no fue pensado. El valor de no tener miedo de incomodar al mundo y a la Iglesia, pero antes que nada, a nosotros mismos. Son elecciones exigentes. Para cumplirlas hasta el final, la Compañía no debe parar para defenderse a sí misma y no debe conformarse con lo que existe ni con lo que la Iglesia es.

Poco después de esa exhortación venida de Francisco, en la primera homilía como General usted habló de la audacia de lo improbable y hasta de lo imposible. ¿La presencia de un papa jesuita no los estaría contagiando?

No, no dejamos que eso pase por la cabeza. No es de hoy que la espiritualidad de la Compañía de Jesús busca un más allá, no se detiene en lo existente. Es la regla del magis, esto es, de lo más, como nosotros decimos. Esa intuición llegó a mí del maestro de los dominicanos, Bruno Cadorè, que en la homilía que profirió para nosotros, como prólogo de la Congregación General, nos invitó a tener la audacia de lo improbable, proponiéndola justamente como la actitud de las personas de fe que intentan testimoniar a Cristo ante la humanidad de hoy y para hacer eso, necesitan dejar atrás el miedo y remar hacia alta mar. Ese recordatorio me agradó, pero me pareció que se podía decir más y así llegué a la propuesta de no parar en lo improbable y de mirar hacia lo imposible.

¿En esa mirada hacia lo imposible no hay algo de excesivo? ¿Un ápice de locura?

Sí. Pero es la locura de la fe. Porque miramos hacia lo improbable y hacia lo imposible –como lo es la obra de proponer el Evangelio a la humanidad de hoy- no basándonos en nuestra audacia, sino en aquella que brota del llamado del Señor. Si nuestra fe es como la de María, la madre de Jesús y Madre de la Compañía de Jesús, nuestra audacia puede llegar a lo imposible, porque nada es imposible para Dios, como proclama el arcángel Gabriel en la escena de la Anunciación.

¿Usted a qué imposible alude? En el caso de María, se trataba de concebir un hijo sin el aporte de un hombre, pero ese imposible le había sido propuesto por un ángel: los jesuitas ¿a dónde deberían ir a buscarlo?

El imposible del que hablo es salir de los esquemas que nos son impuestos por la realidad que nos rodea. Fácilmente, la humanidad se convence de que no es posible otro mundo sino este, otra convivencia sino aquella en la que nos movemos hoy. Por lo tanto, se trata de ir más allá de lo existente. Somos llamados a ello ya como criaturas, porque hemos sido hechos a imagen y semejanza del Creador, y por lo tanto debemos ser creativos. Yo pienso en todas las veces que Jesús, en los evangelios, reprende a los discípulos por su poca fe y les dice: si ustedes tuvieran aunque sea un grano de fe, podrían hacer esto y aquello.

¿Qué ayuda puede dar a la humanidad de hoy la pedagogía de la Compañía de Jesús (totalmente dirigida a la formación del individuo, mientras que el mundo está totalmente orientado hacia lo económico y lo social)?

La pedagogía de los Ejercicios Espirituales, como se titula la obra más importante de nuestro fundador, es un mensaje importante para la cultura de hoy, que es –siempre se dice- una cultura de la imagen y San Ignacio considera la imagen como algo muy importante. Él siempre invita a aquel que hace los Ejercicios a contemplar a Jesús, de acuerdo con las diversas escenas propuestas por los Evangelios; no se trata de una contemplación pasiva, sino de una visión de lugar y de los personajes, encaminada a captar la dinámica de la acción evangélica en la cual la persona se puede disponer para participar de ésta. Es decir, orientada a un discernimiento y a una decisión que no se quedan en lo íntimo sino que se encaminan hacia la acción.

De acuerdo, pero ¿usted no considera que los Ejercicios Espirituales enseñados por Ignacio de Loyola son excesivamente introspectivos hoy en día?

De acuerdo con mi experiencia, los Ejercicios Espirituales llevan hacia el afuera. Ellos entran para dar frutos. Tienden a motivar a la persona a salir para los demás y para Dios. Se trata –dice Ignacio en el párrafo 189 de los Ejercicios- de “salir del propio amor, saber e interés”. En esa dinámica, hay profundidad teológica, porque el pecado no es solo la transgresión de un mandamiento, sino también, en el fondo, es encerrarse en sí mismo, el triunfo del egoísmo. Los ejercicios procuran superar ese cierre, están guiados por una lógica expansiva, que es la del lavatorio, en el que Jesús dice: Así como yo os he hecho, vosotros también hagáis los unos a los otros.

En el pasado, en su patria venezolana, usted se “ensució las manos” de varias maneras con una situación política siempre hirviente…

Muchas veces me ensucié las manos, pero después también las lavé…

Es verdad: usted admitió el error y corrigió poco a poco análisis y juicios, pero debido a estos precedentes su elección también fue criticada por sus posiciones políticas pasadas. ¿Qué responde a las críticas?

Cualquier cosa que se diga o se haga en Venezuela y sobre Venezuela es criticada. Nuestro drama es que no somos capaces de escuchar. Cuando alguien habla se intenta encajarlo, antes que escuchar lo que tiene para decir. Esa situación de diálogo entre sordos ya lleva más de 25 años, se remonta a antes del chavismo. Muchas veces me vi en encuentros en los que alguien, después de un discurso mío, sea cual fuere el contenido, venía a gritarme en la cara: pero usted está a favor o en contra? “Véalo usted mismo”, yo respondía. Yo quiero para el pueblo de Venezuela un mundo mucho mejor del que ya existe ahora, estoy seguro que es posible realizarlo, y fue por eso que me esforcé mientras estaba allá. También estoy convencido de que sólo se puede llegar a un cambio de verdad por la vía política, excluyendo el uso de la violencia, y que el primer paso que se debe dar es el de entenderse entre diferentes, de reconocerse los unos a los otros.

Muchas veces las críticas que los jesuitas latinoamericanos reciben son las mismas que el papa jesuita latinoamericano recibe. ¿Qué diría usted a quien defiende que ustedes hacen demasiada política y una política que parece ser casi siempre de izquierda, si es que hoy esa categoría todavía tiene sentido?

A mi modo de ver, nosotros hacemos poca política: deberíamos hacer más. Me refiero a la alta política, no a la de las facciones. Para entender mi favor para con la Política, con mayúscula, tenga en cuenta que mi campo de estudios es el de las Ciencias Políticas. Estoy convencido de que sin política no es posible una verdadera vida humana, ni la lucha por la justicia. El lema del general Von Clausewitz de que la guerra es la “continuación de la política por otros medios” está profundamente errado: la guerra niega la política, que es el lugar de construcción de la convivencia. Ésta declara su derrota. El cristiano no se puede alienar de la política, pues tiene que ver con la dimensión social del Evangelio. Mi compromiso -cuando estaba en Venezuela y también ahora – es el de colocarme en ese nivel de compromiso político. La diferencia entre derecha e izquierda me parece cada día más inútil, una cuestión de rótulo. La sustancia es que nuestra fe cristiana nos lleva a la lucha por la justicia. El fiel no puede resignarse ante un mundo que está lleno de injusticias.

¿Qué tiene usted en mente cuando pronuncia esas palabras sobre las injusticias?

Pienso en el poder económico que domina el planeta, el narcotráfico, el comercio de armas, el tráfico de personas. Pienso en la creciente y antievangélica brecha entre ricos y pobres: en las últimas décadas esa zanja creció. En la liturgia, invocamos el advenimiento de un “reino de justicia, de amor y de paz” y por lo tanto, el cristiano no podrá aprobar esa tendencia.

¿Qué le dice a las personas de derecha que se escandalizan con su supuesta tendencia a la izquierda?

Yo no quiero polemizar con aquellos que están en la derecha. Mi argumento va hacia aquellos que se oponen a todo cambio; los enemigos de lo nuevo también pueden estar en la izquierda. Yo pienso que esos opositores son personas ideológicamente rígidas e íntimamente inseguras, que necesitan mantener las cosas firmes para encontrar seguridad en lo ya conocido. Necesitan un terreno seguro para apoyar los pies, mientras que el Evangelio nos eleva del suelo y nos deja en el aire “he venido a traer fuego”, “Hago nuevas todas las cosas”.

Sus palabras hacia los enemigos del cambio se parecen a las que Francisco muchas veces dirige a los católicos que se oponen a las reformas. ¿Usted qué opina sobre las contestaciones al papa que vienen de adentro de la Iglesia?

Veo las críticas hechas al papa, hoy con más libertad que ayer, como un fruto del clima que él mismo creó, invitando a un debate abierto y a decir con franqueza la propia convicción. Varias veces él invitó a la parresía, que justamente, significa decir una palabra sincera. Francisco es capaz de escuchar opiniones diferentes a las suyas. Esa escucha es útil en todos los niveles de la Iglesia. Nuestro tiempo pide decisiones nuevas, y para ir hacia lo nuevo, es necesario un debate amplio.

¿Usted qué piensa de la carta de los cuatro cardenales, que pidieron que el papa aclare cinco “dudas” sobre la exhortación Amoris laetitia? Francisco todavía no respondió y ellos publicaron la carta: usted ¿está preocupado por ese desgloce?

No estoy preocupado. Ellos cuatro tomaron la libertad de expresión a la cual el papa había invitado. Me gusta que eso pase. En nuestro lenguaje de jesuitas se dice que es necesario conocer la opinión de todos para llegar un verdadero discernimiento comunitario. Naturalmente, el juego debe ser leal: si alguien pide una aclaración porque no entendió, estamos en lealtad. El caso sería diferente en relación a aquellos que critican instrumentalmente por un cálculo de conveniencia o que hacen preguntas para crear problemas.

En uno de sus primeros compromisos públicos después de la elección, usted dijo que actualmente en China están presentes 12 jesuitas y que el gobierno sabe de su presencia. ¿Qué decirle a esos pioneros?

Gracias por estar ahí, gracias por haber respondido al llamado de una misión difícil. Ellos hacen un trabajo no religioso: enseñan idiomas, matemática, física, disciplinas económicas y administrativas. Son testimonio de una posibilidad de convivencia, de proximidad humana.

Mateo Ricci, gran jesuita, intentó hacerse “chino con los chinos”. ¿Hoy en día, nosotros los europeos deberíamos hacernos africanos y árabes con los africanos y árabes que llegan aquí?

El criterio de la inculturación, es decir, el de entrar completamente en la cultura del pueblo al cual somos enviados, siempre estuvo en el centro de la estrategia misionera de los jesuitas. Hoy además, somos de hecho una Compañía multicultural. La mayoría de nosotros ya no es europea. El desafío de hoy es la interculturalidad: en la Compañía, en la Iglesia, en el mundo. En el mestizaje de personas hay algo del rostro de Dios.

Pero, ¿qué Europa, qué Estados Unidos de América tendremos mañana con el crecimiento de los inmigrantes y la caída de los nativos?

Todos los pueblos nacieron de la mezcla, Europa y Estados Unidos aún más que otros. Y a partir de la mezcla, obtuvieron sus grandes recursos. La llegada de personas nuevas es un trauma, pero también es una esperanza. Pienso que la Europa y los Estados Unidos de mañana serán mejor con esa variedad renovada. El esfuerzo nos hace más humanos, nos saca de nuestras convicciones para ayudarnos a aceptar a los recién llegados. Cuando era joven leí a Teilhard de Chardin y a partir de ese jesuita genial, aprendí a cultivar el optimismo en los tiempos largos.

¿Por qué la Compañía de Jesús ya no se atiene a la regla que prohibía a los jesuitas aceptar cargos eclesiásticos como un episcopado, cardenalato o papado? ¿Ustedes ya no creen que su fundador tenía buenas razones para prohibir a los compañeros todo acceso al poder?

Creemos que las tenía y todavía nos atenemos a aquella regla, pero en la novedad de los tiempos. Yo explico la novedad con el ejemplo de los párrocos. El fundador no quería que los jesuitas fueran párrocos, y nosotros no lo fuimos por mucho tiempo. Porque entonces las parroquias tenían beneficios, a saber: propiedades, configuraban una situación segura, un prestigio social; mientras que el criterio misionero dictado por San Ignacio nos dirigía hacia la elección de los lugares olvidados, de las fronteras, lugares de los que otros huían. Hoy ser párroco ya no es una fuente de prestigio y hoy tenemos centenas de parroquias en todo el mundo. Algo semejante vale para el episcopado. Estuve recientemente en el juramento del hermano Paolo Bizzetti, que fue enviado a Turquía como vicario apostólico de Anatolia para asumir el lugar del mártir Luigi Padovese y juró sobre la Biblia de Padovesse que tiene la huella de la bala que lo mató. A ser obispo allá, así como en tantos otros lugares de misión, nadie quiere ir.

Pero algunas veces vemos que un jesuita se vuelve arzobispo de Milán o de Buenos Aires…

Eso también sucedía en el pasado, tuvimos cardenales jesuitas desde el siglo XVI. Para un nombre conocido, piense en el cardenal y santo Roberto Belarmino. Eso significa que el papa los obligó a aceptar esa nominación. Usted sabe que tenemos un voto especial de obediencia al papa.

¿Qué pide Dios a los jesuitas en esta época de grandes transformaciones, y los jesuitas qué le piden a Dios?

Pedimos la consolación, que es la palabra ignaciana que debe ser totalmente entendida: no es la alegría del corazón, sino la confirmación interior de la misión recibida. La seguridad de que aquello para lo cual soy llamado es lo que el Señor quiere de mi. La actitud de Jesús en el Huerto: aparta de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya.

¿Y Dios qué les pide?

Pienso que Él nos pide, como siempre y a todos, ir y anunciar el Evangelio. Específicamente, él nos pide que nos pongamos en los puestos de frontera de los que hablábamos, en aquellos nuevos o peligrosos en donde se arriesga la vida. Y quedarnos allí. En Turquía, como mencionaba. En China. En los centros de acogida a refugiados. En la zonas de luchas tribales. En las tierras en donde están los más pobres de los pobres.

Fuente: CPAL Social

 

La Sagrada Familia

La imagen de la Sagrada Familia es ineludible a lo largo de este tiempo de Navidad. A pesar de su carácter tradicional, sigue siendo una imagen que invita a la reflexión y que puede ayudarnos a descubrir a Dios oculto y actuando en los más pequeños de este mundo.

Por P. Rubén Francisco Bellante

Señor, celebrando tu nacimiento quiero decirte que creo, creo que podés resucitar en mi y en cada uno la mirada del niño para que más allá del pesebre y de los pañales en que estás envuelto perciba tu mirada de ternura y adivine que vos me sonreís y que mendigas mi sonrisa de niño de ese niño que duerme en mí y que grita por nacer.

Hoy voy a leerles una carta a Jesús escrita por el padre jesuita Jonh Sobrino:

”Querido hermano Jesús,

siempre es bueno preguntarnos quien sos, Navidad parece que nos lo facilita. Naces en una familia pobre y honrada, pastores y sabios llegan a visitarte, los ángeles cantan como buenos poetas y sin embargo, mucho me temo hermano Jesús, que Navidad no ayuda mucho a conocerte, a veces ocurre lo contrario. A esta ignorancia y peor aún al engaño nos induce el aire que respiramos día a día.

Quien de verdad se ha acercado es el dios mercado, el más activo juez que decide sobre salvación y perdición. Es evidente que en estos días nos empuja el consumo pero no es solo eso lo más pernicioso. Quieren configurar nuestro modo de pensar y esperar y ponernos lo que es normal y lo que no lo es, forzarnos a ser competitivos aunque la fraternidad muera con ello. Promete bendición, hoy por hoy su oferta más clara es el buen vivir y el éxito para relativamente pocos y ojalá tampoco ocultemos las tradiciones religiosas de estos días o por exceso de sentimentalismo cuando lo reducimos a un infante sin una palabra seria que decirnos y por eso con el peligro de infantilizarnos.

O por exceso de solemnidad cuando lo presentamos como descendiente de algún rey o pretendiente de algún trono, alguien que quiere reinar y hacernos súbditos y no hermanos y hermanas. Francisco de Asís a base de locuras llegó a ser el más cuerdo de todos.

Para celebrar Navidad inventó el nacimiento, nada de Santa Claus, trineos, ni nieve que no los hay en Palestina sino seres humanos llenos de vida, de trabajo y de amor. Las figuras de José y María nos dicen bien de donde venís. De tu padre José hombre justo aprendiste a ser trabajador y honrado, soñador de libertad y luchador por la justicia. De tu madre María, la buena vecina, aprendiste el cuidado cotidiano y la ternura y aprendiste a alegrarte en el Dios de los pobres.

Para sorpresa y espanto de muchos hasta el día de hoy, decía María que Dios derribó a los potentados de sus tronos y ensalzó a los humildes, que a los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada.

Hermano Jesús, vos que ves en lo escondido más allá de apariencias e hipocresías estoy seguro que al mirar a este, nuestro mundo, vos también ves lo que hay en él de un gran nacimiento.

No me refiero a esa construcción que llaman el mundo globalizado sino a lugares, grupos y personas que con sus vidas mantienen al mundo en pie. Con ojos limpios amantes de la verdad, con hambre y sed de justicia, con trabajo por la paz y me parece muy importante recordarlo en nuestros días para conocerte bien, también a través de leyendas vivientes, tus testigos de hoy y para renacer nosotros en Navidad.

Marías hay muchas, en las esquinas, en los mercados populares como las hubo en refugios y como las hay en muchos hogares cargando con el peso de los hijos y de la casa y hay otras Marías como las 4 religiosas mártires norteamericanas o las que sufren en Sudán o los que son perseguidos y muertos en Paquistán.

Que si son madres llenas de esa inmensa riqueza de ser mujer. También hay Josés, campesinos y obreros que se rebuscan para vivir y llevar vida a la casa. Con frecuencia abandonan tierra y hogar para poder mantenerlos desde lejos. Pero Herodes sigue matando sin piedad. Según la ONU la mitad de los 2.000 millones de niños en el mundo viven en extrema pobreza y al año mueren de hambre 5.000.000 de niños

Y bien sabemos que según donde nace el niño así será su Navidad. Los costos de la gestación y nacimiento de un bebe en los Estados Unidos son 400 veces mayores que en Etiopía. Así es el mundo globalizado. Pastores pobres con trabajo mal pagado, sin trabajo, sin dignidad y sin nombre es lo que más abunda en nuestro mundo y no hace falta repetirlo.

Siguen esperando salvación, siguen rezando a su Dios, que a veces no es el Dios oficial y a vos Jesús, bien lo sabes, no te tienen miedo. En su inmensa mayoría no saben bien quien sos, son incapaces de repetir y menos de comprender las fórmulas ortodoxas pero intuyen que sos de los suyos, y tienen toda la razón. Hoy se movilizan y mueven a otros a unirse a movimientos y organizaciones de todo tipo, mujeres, indígenas, ecologistas, ecuménicos, interreligiosos, de derechos humanos, de solidaridad. A veces se juntan por miles y los une la esperanza de que otro mundo es posible. Algunos sabios los realizan periódicamente y hacen propuestas para caminar en esa dirección.

¿Cuánto poder tendrán? Dios lo sabe pero mantienen una esperanza

Que los pastores de hoy junto con algunos sabios acumulen fuerza y vigor para cambiar un mundo inhumano y en cualquier caso que el poder que acumulen tome un sesgo humanizador y no como el de los poderosos de siempre.

Hermano Jesús, en la medida en que reproduzcamos en nuestra vida a la buena vecina, a un varón justo, a pastores de vida difícil, a sabios inquietos estaremos existencialmente, más cerca de vos, comprenderemos mejor lo que fuiste, el mayor, misericordioso y fiel, defensor del débil y profeta contra el opresor, comprenderemos mejor tu cruz y no será una sorpresa total que Dios te devolvió la vida para animarnos, inspirarnos, humanizarnos y escucharemos tu palabra.

Así te recordamos hermano Jesús y te celebramos y te hacemos presente en vivo en una eucaristía, una comida de hermanos y hermanas. Estás presente en el pan y el vino y estás presente de manera entrañable cuando nos amamos los unos a los otros como vos nos has amado. Entonces te hacemos presente a este mundo que tanto te necesita y entonces brilla el servicio, la fraternidad y el amor. Este es el ideal de la humanidad de siempre.

El pregón que hemos escuchado dice que naciste cuando todo el orbe estaba en paz. Por eso Navidad es un tiempo de paz pero es a la vez clamor a construir la paz . Y ojalá comencemos esa noble tarea por nosotros mismos, por nuestra familia, nuestra casa, nuestra comunidad. Si algo bueno, humano y cristiano se conserva todavía de las tradiciones navideñas es la cena de familia todos alrededor de la mesa.

Ojalá en las comidas de estos días podamos compartir cariño, comprensión, reconciliación y también perdón cuando sea necesario, que sanen las heridas y abunde la alegría. Así celebraremos Navidad como Dios manda y nos alegraremos de que hayas venido y te hayas quedado con nosotros, nos alegraremos de que con vos y en vos Dios está con nosotros. Es el Emmanuel, el Dios con nosotros.”

Fuente: Radio María

Aprender a Vivir Desde la Esperanza

¿Qué significa vivir desde la esperanza? ¿A qué está unida? ¿Qué tiene que ver con la Justicia? Una reflexión para pensar sobre qué y cómo esperamos en los tiempos que corren.

Por Félix Palazzi

A veces confundimos la noción de esperanza con la fuga o negación de la realidad, y la esperanza es, ante todo, esperanza en la justicia: sin la búsqueda de la justicia la esperanza se convierte en una ilusión y la justicia sin la esperanza pierde toda capacidad de renovarse.

La esperanza no es producto de un estado de ánimo o la proyección de nuestros buenos deseos. Martin Heidegger afirmó: “debo decir que la filosofía no podrá provocar un cambio inmediato del estado presente del mundo… sólo un Dios puede aún salvarnos”. Hemos de admitir que todos esperamos un cambio de la situación actual que vivimos; más allá de las tendencias políticas o religiosas, todos anhelamos un cambio. Pero la esperanza considerada únicamente como la posibilidad de un cambio o una acción repentina por parte de un liderazgo o de un sistema político o religioso nos hunde más bien en una situación de desesperanza.

La esperanza no se decreta, tampoco se impone. La esperanza nos motiva a buscar y a construir la justicia, esa justicia que, evidentemente, no es directamente equiparable a nuestro sistema jurídico, es decir, la justicia tiene su expresión en un código jurídico y en sus instituciones, pero es mucho más que su expresión legal, porque realmente su finalidad es proteger la diferencia y garantizar que esta exista. Es por ello que sólo la esperanza crea justicia y en la injusticia se crece nuestra esperanza, pues la esperanza se fortalece cuando acoge la espera del otro.

La esperanza nos mueve a la participación y transformación de la realidad. Vivimos en un mundo sin esperanza porque nos hundimos en el mar de la indiferencia. La construcción de un proyecto de nación o eclesial implica una participación de todos que se inicia en el simple gesto de permitir y acoger la diferencia en la que el otro se muestra. No hay justicia donde no se reconoce y se garantiza esa diferencia, y toda lucha por la justicia comienza en el simple reconocimiento y aceptación de lo diferente. Este reconocimiento tiene que hacerse real en las relaciones cotidianas y en el fortalecimiento de espacios comunes. La esperanza más que un estado ilusorio se expresa en la dinámica de nuestra participación en la construcción de una realidad donde la justicia sea posible en todos los ámbitos de nuestra vida.

Recordemos las palabras de Benedicto XVI: “Pero el esfuerzo cotidiano por continuar nuestra vida y por el futuro de todos nos cansa o se convierte en fanatismo, si no está iluminado por la luz de aquella esperanza más grande que no puede ser destruida ni siquiera por frustraciones en lo pequeño ni por el fracaso en los acontecimientos de importancia histórica”. Heidegger tenía razón: sólo una esperanza mayor, en Dios, nos libera del cansancio o del fanatismo y transforma nuestra esperanza en búsqueda de la justicia.

Fuente: Teología Hoy

Constructores de Fraternidad en una Sociedad Fragmentada

¿Cuánto puede decirle el modo de vida de Jesús a nuestro modo de vida actual? Un texto para reflexionar y dejarse interpelar.

Por Rosa Ramos

La realidad con sus luces y sus sombras es el punto de partida de una ética, de una teología, y una pastoral contextual, siguiendo el principio de encarnación.

Todos, cristianos o no, estamos desafiados a la construcción de fraternidad, somos parte de lo mismo, parte del problema y parte de la solución. La fragmentación es un problema que nos involucra. El desarrollo científico técnico económico dominante, ha generado dos pobrezas, una material y una espiritual. Dos terceras partes de la humanidad ha sido condenada a la primera, pero si nos alcanza la indiferencia por la suerte de los hermanos, es que nos alcanzó la pobreza espiritual. Como cristianos tenemos que vencer dos tentaciones peligrosas: la del mesianismo y la del abstencionismo.

Llamados a seguir a Jesús encarnados y encarnándonos en la historia

El estilo de vida y cercanía, el modo de construir fraternidad, no puede ser otro que el de Jesús, y priorizando lo que él priorizó y a los que él priorizó.

Nuestro compromiso como cristianos tiene una razón de ser, un sentido, y una fuerza que nos viene de nuestro Maestro. De ahí la necesidad de beber de la fuente, de la persona histórica de Jesús. Es tiempo de “volver a encontrarnos” con Jesús de Nazaret. ¿Dónde, en qué tiempos y sociedad, en qué escenarios se movió, de quiénes se rodeó, a quiénes en particular “salvó” Jesús?

Si volvemos a Jesús, constatamos que allí donde alguien queda caído en el camino, allí donde una viuda llora a su hijo muerto, allí donde un mendigo, o un pecador, quedan fuera de la mesa compartida, allí donde una mujer o un niño sufren la violencia o son “ninguneados”, allí donde la gente tiene hambre… En todos esos “allí” siempre encontramos a Jesús “salvando”, rescatando de esas situaciones de injusticia, consolando, invitando a comer, abrazando, mirando a los ojos y dialogando, enviando a los discípulos a dar de comer, bendiciendo el pan a ser compartido… Luego en el libro de los Hechos se resume la vida de Jesús: “pasó haciendo el bien” (Hc. 10, 38).

Jesús predica y hace presente el reino con muchos signos

El propio Jesús es esa novedad de Dios que irrumpe en la historia, y la significa con gestos sanadores, incluyentes. Mateo lo expresa diáfanamente en la respuesta de Jesús a Juan el bautista cuando manda preguntar desde la cárcel si es él o hay que esperar a otro (Mt. 11, 5-6).

En los relatos evangélicos queda clarísimo que, sin hacer acepción de personas, hay en Jesús una peculiar sensibilidad y solidaridad para con los más pobres, y con los que sufren todo tipo de marginación. Y esa es una clave ineludible para nosotros, Jesús hoy también nos llama a optar y estar junto a todos los invisibilizados, los nadies, los descartables o sobrantes de la sociedad del consumo, los que los medios de comunicación estigmatizan, los que la cultura del confort nos lleva a olvidar…

Los infiernos de la historia son también lugares teológicos”, dice González Buelta. No falta el drama oscuro, el miedo, el dolor lacerante, pero tampoco falta la esperanza, la generosidad, la solidaridad, signos inequívocos de la presencia de Dios. Por eso los infiernos de la historia no son mudos, son también lugares de revelación divina.

Y esto sucede –quizá- porque cuanto más herido y frágil, más sensible es el ser humano al abrazo de Dios y de los hermanos, más desnudo está para sentir su tibieza, y más libre para aceptar una nueva oportunidad de vida plena. Así lo vivieron los contemporáneos de Jesús, tantos desvalidos que lo buscaban.

Jesús salva desde sus entrañas de misericordia

El encuentro con ese Jesús “tan humano que sólo puede ser divino”, como dice Leorardo Boff, nos pone hoy también en camino al oír una vez más su voz: “ve y haz tú lo mismo” (Lc. 10, 37). Este llamado nos pone tras sus huellas con renovado entusiasmo y humildad (Miq. 6, 8).

Ser cristiano es “seguir a Jesús” (una categoría de movimiento y no estática). Seguirlo supone mirar como mira, creer como cree (más que tener fe en Jesús, se trata de vivir la fe al modo de Jesús), amar como ama (misericordiar, dice Francisco), trabajar como trabaja, vivir como vive y estar dispuestos –si fuera necesario- a morir como muere… Porque ya sabemos que las opciones radicales exigen pagar el precio.

Ese es el compromiso del bautizado, ser testigo, y caminamos acompañados-guiados por “una nube de testigos”, tantas y tantos que han regado la historia con su sangre o con su sudor cotidiano, en la construcción de fraternidad.

Estamos llamados a seguir a Jesús hoy, y aquí, en tiempos difíciles y complejos (donde hay que evitar tanto interpretaciones como acciones simplistas) tenemos el desafío permanente de la encarnación, una encarnación continua, como fue la de Jesús: asumiendo los límites y las posibilidades epocales. Por el principio de encarnación, no basta responder a los efectos devastadores de la crisis, urge entender las dinámicas de exclusión que están en la base de la fragmentación que nos interpela. Por tanto la respuesta a los desafíos presentes deberá apelar a las mediaciones científicas: políticas, económicas, sociológicas, epistemológicas. No alcanza la buena intención, la complejidad del mundo actual exige inteligencia y acciones coherentes.

Fuente: Teología Hoy

La Conversión de la Iglesia

Volver a lo esencial de nuestra fe y del modo de ser del cristiano: Jesús. Un texto para pensarnos como Iglesia a las puertas de la celebración de la Navidad. 

Por Rafael Luciani

«Cuando caminamos sin la cruz, cuando edificamos sin la cruz y cuando confesamos a un Cristo sin la cruz, no somos discípulos del Señor: somos mundanos, y podemos ser obispos, sacerdotes, cardenales, papas, pero no discípulos del Señor». Con estas palabras se dirigió el nuevo papa Francisco al Colegio Cardenalicio en la eucaristía que presidió el  14 de marzo del 2013. Son palabras que recuerdan las que Jesús dijo para definir lo esencial de quien se llame cristiano: «Mi madre y mis hermanos son los que oyen la Palabra y la ponen en práctica» (Lucas 8,21).

¿Por qué son tan importantes estas palabras?

En primer lugar, dan continuidad al gesto de la renuncia de Benedicto XVI, que criticó a las estructuras eclesiásticas de poder, desacralizó la figura del Papado, y le devolvió su carácter funcional y de servicio. En segundo lugar, las dirige a la jerarquía eclesiástica acostumbrada al trato solemne y sacral que separa a los sujetos según sea su pertenencia y posición en la Iglesia, o en la sociedad. Tercero, definen, con toda claridad, lo que es esencial para ser cristiano, como es el seguimiento de Jesús. Todo lo demás es añadidura.

El cristiano, pues, continuó diciendo el Papa en su homilía, debe «caminar siempre en presencia del Señor, a la luz del Señor, buscando vivir con aquella irreprochabilidad que Dios le pidió a Abraham en su promesa», es decir, con una fe que se manifieste en la transparencia de la propia vida, dándose todo y sin reservas a los más pobres y a Dios. Una fe que viva de la confianza, la compasión y el servicio.Viviendo así, se puede pensar en edificar a la Iglesia ante la crisis que atraviesa. De otro modo, no se puede, porque ella debe vivir aquello que está llamada a testimoniar en medio del mundo; y, como cuerpo de Cristo, debe estar sostenida por la «piedra angular que es el mismo Señor», antes que por intereses mezquinos y mundanos. Lo esencial no es el poder ni el dinero, ni el ser Papa o sacerdote, sino vivir con el mismo espíritu de Jesús. Ser discípulos verdaderos.

Debemos regresar a Jesús y confesarlo como el único Mesías (Cristo), para poder alejar todo aquello que divida y siembre odio, que alimente envidias y destruya la vida de los demás.Es lo que Francisco denominó, en continuidad con los últimos mensajes que había dicho Benedicto XVI, que quienes en la Iglesia no vivan teniendo a Jesús como única referencia, entonces sólo les queda vivir engañados y acostumbrándose a la «mundaneidad del diablo». Recordemos que en el Nuevo Testamento la expresión diablo nos remite a las acciones personales y estructurales que causan y provocan división hasta deshumanizar a una persona o a una sociedad entera. Es cierto que siempre habrán «movimientos que nos hacen retroceder» en ese camino, pero hay que recomenzar desde el perdón para que pueda crecer la fraternidad.

Hay tres gestos iniciales (2013) que comienzan a perfilar este modo cómo Francisco I entiende la presencia de la Iglesia hoy:

Primero, haber inclinado su cabeza ante los fieles reunidos en la plaza San Pedro, simboliza el reconocimiento de la Iglesia como Pueblo de Dios. Noción que viene del Concilio Vaticano II. Por ello, les pide, primero, la bendición, antes que darla. Con ello reconoce que es él quien está para servir al pueblo, y no al revés. Este hermoso gesto lo actualizó el pasado domingo, al celebrar la eucaristía en una parroquia romana y saludar a las personas como un hermano más, con la cercanía de un abrazo.

Segundo, al salir al balcón de la basílica de San Pedro, el cardenal Jorge Bergoglio no se llamó Papa, sino Obispo de Roma, que debe ser ejemplo de caridad y fraternidad para el resto de las Iglesias locales. Este pequeño gesto simboliza la recuperación de la comunión entre las Iglesias locales y la Iglesia de Roma. Una comunión que se medía y se mide por la caridad fraterna, y no por la imposición y el cumplimiento de las instrucciones de la Curia romana.

Tercero, en el discurso que dirigió el día 16 de marzo del 2013 a los representantes de todos los medios de comunicación social, pronunció unas duras palabras que definieron el modo como se debe entender la presencia de la Iglesia en medio de este mundo: «Cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres». Este es el gran reto, entre todos, que Francisco tendrá durante su pontificado. Será la medida de la conversión de la Iglesia en todas sus instancias, porque es signo de la fidelidad a la opción que el mismo Jesús, el Señor, hiciera por los olvidados, los pobres y las víctimas de la sociedad.

Ciertamente ha iniciado su ministerio con sencillez, apertura y con un compromiso por la conversión de la Institución eclesiástica. Nos deja la esperanza y la expectativa de sentir aires que refresquen a la Iglesia, que inviten a la conversión de cada uno de sus miembros, y que nos lleven a una entrega real al pobre. La esperanza de una Iglesia que pueda decir, como él: «Como muchos de ustedes no pertenecen a la Iglesia católica, y otros no son creyentes, de corazón doy esta bendición en silencio, a cada uno de ustedes, respetando la conciencia de cada uno, pero sabiendo que cada uno de ustedes es hijo de Dios» (audiencia del 16 de marzo).

Queda, pues, colaborar con en este llamado a caminar, edificar y confesar.

Fuente: Teología Hoy 

Alternativas de Consumo para la Sostenibilidad Ambiental

Frente a la explícita necesidad de cambiar nuestro modo de vida, que destruye, no sólo el planeta sino que también altera las sociedades: ¿Qué podemos hacer?

 Mucho se está hablando actualmente sobre la necesidad de transitar hacia otro modelo de desarrollo y relación con nuestro entorno. El escenario actual de aumento de la desigualdad social y de deterioro medioambiental está poniendo en evidencia la necesidad de reflexionar, entre otras muchas cosas, sobre la sostenibilidad de nuestros patrones de producción y consumo.

 Muchos ciudadanos y ciudadanas llevan décadas asumiendo este reto, de manera que existe todo un movimiento internacional de puesta en marcha de iniciativas socio económicas alternativas que nos posibilitan apostar por nuevas formas más sostenibles de organización social y económica.

 Muchas de estas iniciativas se engloban dentro de la Economía Social y Solidaria: una forma de realizar actividades económicas, que se caracteriza por dar un giro a los principios que presiden la actual economía de mercado, apostando por los siguientes:

  •  Equidad
  • Sostenibilidad ambiental
  • Gestión autónoma, transparente, democrática y participativa
  • Compromiso con el desarrollo local, la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, la cohesión social y la inserción de personas en riesgo de exclusión social
  • Primacía de las personas y el fin social frente a la generación de capital

 La sostenibilidad, la solidaridad o la cooperación son valores comunes de las entidades que forman parte de la Economía Social y Solidaria, las cuales invitan a utilizar las crisis globales como periodos de reflexión y de búsqueda de nuevas formas de organización más sostenibles, tanto desde el punto de vista social como medioambiental. Bajo estos parámetros, la economía deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en un medio al servicio de las necesidades de las personas, recuperando la dimensión humana, social y cultural que nunca debió perder.

 La Economía Social y Solidaria cuenta con una Ley española desde 2011, y engloba únicamente en España a unas 45.000 entidades. Entre las entidades que forman parte de ellas, podemos encontrar Fundaciones, Asociaciones, Cooperativas, Centros Especiales de Empleo y demás estructuras que ofrecen todo tipo de servicios, desde dentistas, ropa o asesoría jurídica. Disponemos, de esta manera, de toda una infraestructura de entidades que apuestan por situar valores como la solidaridad, la justicia social o la sostenibilidad ambiental en el fin y razón de ser de las instituciones a las que acudimos para satisfacer nuestras necesidades.

Si como ciudadanos y ciudadanas nos atrae este tránsito hacia un modelo de vida y consumo más acorde con estos principios y con los desafíos globales a los que nos enfrentamos en el momento histórico que vivimos, estos son algunos de los primeros pasos con los que podemos iniciar el camino:

  •  Investigar y hacernos conscientes de la realidad socio ambiental actual, su relación con nuestros patrones de consumo y nuestra capacidad de acción como ciudadanos/as globales.
  • Investigar sobre qué tipo de instituciones tenemos en nuestro entorno que apuesten por la sostenibilidad socio ambiental: disponemos de interesantes páginas web que ofrecen consejos y catálogos de entidades, como puede ser REAS, la Red Estatal de Economía Solidaria, ‘MeCambio‘, o las webs de los ‘Mercados Sociales’ de cada Comunidad Autónoma, o medios digitales especializados en esta temática, como puede ser ‘El Salmón Contracorriente‘.
  • Empezar poco a poco a participar en ellas.

Superado el momento inicial de duda, desconfianza o incomodidad que acompañan a cada proceso de tránsito, pronto puede descubrirse cómo esta forma cooperativa y comunitaria de satisfacer nuestras necesidades supone una opción sólida de apoyo a los valores de justicia social y medioambiental que deberían presidir nuestras sociedades, capaz de crear bienestar social y otorgar coherencia y compromiso comunitario a nuestras opciones y modos de vida personales.

Fuente: Entre Paréntesis

Espiritualidad Ignaciana Femenina en la Frontera

Los días 26 y 27 de noviembre, se celebró el Seminario de Espiritualidad Ignaciana Femenina en la Frontera, en Madrid. Lo cuenta una de sus protagonistas e impulsoras.

 Por Belén Bezmes

 Pertenecemos a la Red Miriam que hunde sus raíces en 1983, cuando un grupo de religiosas de gobierno y de espiritualidad ignaciana, iniciaron una búsqueda para profundizar en dicha espiritualidad recreándola a la luz de los nuevos signos de los tiempos y en contraste con sus propias tradiciones carismáticas. Se crece en consciencia de su originalidad femenina y de su aportación específica a la espiritualidad ignaciana. En su recorrido, se incorporan mujeres laicas y religiosas, y el colectivo crece en identidad tomando el nombre de Red Miriam Espiritualidad Ignaciana Femenina en el 2012.

 Este Seminario nace en 2012 y pretende hacer un proceso de búsqueda y reflexión desde las fronteras de la realidad social y de la espiritualidad ignaciana que nos ayude a confrontar y armonizar, dinámicamente y de un modo circular, la realidad emergente y cambiante de nuestro mundo, las claves fundamentales de la espiritualidad ignaciana y nuestro pensar, sentir y estar en la realidad como mujeres. Nos sentimos convocadas por la vivencia de la espiritualidad ignaciana pensada y vivida con perspectiva de género y a la luz de nuevos paradigmas teológicos.

 En este encuentro nos hemos hecho esta pregunta: ¿cuál es el modo adecuado de hablar de Dios?, a partir del libro La que es. El misterio de Dios en el discurso teológico feminista (Herder, Barcelona, 2002) de Elisabeth Johnson. Nos ha guiado nuestro compartir, para dar forma al lenguaje de Dios desde las que somos creadas a su imagen.

 La imagen de Dios que ambientó la reflexión

El sábado partimos de la oración con una imagen femenina que nos descolocaba y nos ayudaba a situarnos de otra manera. El lenguaje exclusivo masculino para hablar de Dios construye un imaginario que consolida un mundo donde se subordina y se excluye a la mujer. Nos invitamos a un cambio en la comprensión de lo divino donde la reciprocidad, el amor y la justicia están articulados en nuevos intentos de interpretación de la tradición en diálogo con la vida de las mujeres, en nuevos intentos de análisis crítico de las opresiones heredadas y de la búsqueda de alternativas a la sabiduría y a la historia suprimida.

 Esto nos ayuda, también, a dar nombre a las cosas en nuestra tradición de espiritualidad ignaciana. Está en juego la liberación del hombre y la mujer de modelos de realidad y roles sociales debilitadores; también, el alumbramiento de nuevas formas de relaciones salvíficas con toda la creación, e incluso, la viabilidad misma de la tradición cristiana para las generaciones presentes y futuras.

 ¿Qué aportan los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de liberación a las mujeres? ¿Es su discurso lo suficientemente verdadero como para explicar, iluminar e integrar la experiencia de las mujeres?

 Nos asomamos de forma crítica a los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, pues descubrimos que su lenguaje vehicula una experiencia con la Transcendencia. ¿Qué significa para nosotras humildad, humillaciones, pobreza, soberbia…? ¿Es lo mismo para un hombre y para una mujer? ¿Qué construcciones culturales rigen a la hora de entender lo que es ser mujer y lo que es ser hombre humillados?

 Guiadas por esta sospecha nos sentimos urgidas a desvelar nuevos lenguajes que encajen mejor con imágenes que no nos marginen como mujeres ni justifiquen estructuras que nos excluyen. El hombre se autoproclama de una forma muy natural como la norma y esto también afecta a la norma del lenguaje. El símbolo de Dios funciona y necesitamos encontrar una clave hermenéutica entre la sabiduría de los Ejercicios de San Ignacio y la sabiduría cristiana feminista para cruzar al paradigma de la humanidad co-igual de la mujer.

 A través de la escucha mutua, la empatía, la acogida, el reconocimiento de la singularidad de cada una y de su aporte a la reflexión, nos vamos haciendo compañeras de búsqueda. Este tejer juntas nos hace avanzar.

 Los Ejercicios Espirituales desde el Principio y Fundamento desarrollan una imagen de Dios que luego va a recorrer todos ellos. ¿Cuál es el imaginario que está en juego? Puesto que toma a la persona entera, ¿qué discurso es liberador para la persona y ésta, mujer? Pero esta es una tarea que queda en el aire para siguientes reflexiones.

Entre Paréntesis