Criterios de Discernimiento para Pensar la Teología del Pueblo

Cómo construir una Iglesia ‘pobre y para los pobres’, que funcione como un cuerpo integrado desde la propuesta del Papa Francisco y la Teología del Pueblo.

Por Félix Palazzi

Una opción teológica y pastoral de inspiración latinoamericana

A lo largo de sus discursos, el Papa Francisco viene teologizando su acción pastoral desde criterios que provienen de la “Teología del Pueblo” o también conocida como “Teología de la cultura”. (…)

La teología del pueblo se inspira en el llamado que hicieron los obispos argentinos en 1969 con la publicación del “Documento de San Miguel”. En él encontramos algunos de los criterios de discernimiento y las líneas de acción pastoral que el Papa viene promoviendo en fidelidad al Concilio Vaticano II (1962-65) y a las Asambleas Generales de las Conferencias Episcopales Latinoamericanas, especialmente las reunidas en Medellín (1968), Puebla (1979) y Aparecida (2007). En esta última el entonces Cardenal Bergoglio hizo sendas reflexiones sobre el sentido liberador de la “evangelización de la cultura”.

Francisco viene proponiendo un nuevo modo de ser de Iglesia que asuma su talante profético en la vida pública.(…) En fin, si apostamos por «una Iglesia pobre y para los pobres» con todas sus «consecuencias en la vida de fe de todos» (EG 198). Lo que el Papa propone no es una mera aplicación radical de la doctrina social de la Iglesia, como muchos analistas suelen entender al no estar familiarizados con la opción teológica y pastoral latinoamericana de fondo que inspira al magisterio de Francisco.

Ser ciudadanos en el seno de un pueblo

En el discurso de Apertura de la Congregación Provincial XIV de los Jesuitas en 1974, Bergoglio manifiesta «la convicción de que es necesario superar contradicciones estériles intraeclesiásticas para poder enrolarnos en una real estrategia apostólica que visualice al enemigo y una nuestras fuerzas frente a él». Argentina vivía entre conflictos sociales y divisiones al interno de la Iglesia Católica. Una parte importante del clero y la vida religiosa apoyaba al peronismo. En medio de esta situación, el padre Bergoglio, quien era para ese entonces provincial superior de los jesuitas en Argentina, pide «recordar los infecundos enfrentamientos con la Jerarquía, los conflictos desgastantes entre ‘alas’ (por ejemplo, ‘progresista’ o ‘reaccionaria’) dentro de la Iglesia. Terminamos dando más importancia a las partes que al todo».

A raíz de esta experiencia de divisiones y fracturas sociopolíticas y eclesiásticas, nace un nuevo ideal, el de construir un proyecto de nación y de Iglesia. Bergoglio se propuso fomentar una unidad mayor a la coyuntural entendiendo que el bien común, que es «el todo», es más importante que cada postura y opción individual, a las que se refiere como «las partes». Al absolutizar la visión individual de la realidad, se anula el diálogo y toda posibilidad de alcanzar al bien común. El tema de construir esta unidad mayor, o bien común, aparece como central en la teología que inspira a Bergoglio.

Sin embargo, como solía decir Lucio Gera, padre de la Teología del Pueblo, es necesario el cambio de algunas «mentalidades» que impiden alcanzar este fin. ¿Qué criterios debemos tomar en cuenta, entonces, para lograr el bien y el desarrollo integral del pueblo? (…)

Hacia mediados de la década del 70, el padre Bergoglio comienza a formalizar algunos criterios que ayuden a discernir la participación en la vida pública. Propone los siguientes: «la unidad es superior al conflicto, el todo es superior a la parte, y el tiempo es superior al espacio». Casi 40 años después, en el 2010, los retomará como Cardenal en la Conferencia que diera con motivo del Bicentenario de la Independencia, y ahí agregará un cuarto criterio de discernimiento: «la realidad sobre la idea». (…) Hagamos una breve reflexión en torno a estos criterios de discernimiento que propone Francisco.

El primero es: ‘el tiempo es superior al espacio’. Lo más importante en cualquier praxis pastoral, o sociopolítica, es iniciar procesos porque «uno de los pecados que a veces hay en la actividad socio-política es privilegiar los espacios de poder sobre los tiempos de los procesos» (2010). Para muchos agentes pastorales, académicos y políticos, es más importante la cantidad que la calidad, el poder que el servicio, la estructura y los proyectos que la relación real y próxima al otro. La consecuencia es clara: «somos una sociedad fragmentada que ha cortado sus lazos comunitarios» (Cf. La nación por construir, 2005). De ahí la necesidad de superar el individualismo feroz que domina en los países más desarrollados y construir la fraternidad entre los pueblos, pasando de la creciente globalización de la indiferencia a otro modelo que privilegie el encuentro antes que la ocupación de los espacios ¬—políticos y religiosos— y la obtención de ganancias —económicos— como fines en sí mismos.

El segundo criterio es: ‘la unidad es superior al conflicto’. Esto significa que para que se logre el bien común hay que «meterse en el conflicto, sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslabón de una cadena, en un proceso» (2010). El fin de esto ha de ser la unidad mayor y así la superación de las divisiones y los conflictos coyunturales que podamos estar atravesando. Construir la unidad significa recuperar tres elementos: la memoria de las raíces, la captación de la realidad presente y el coraje del futuro. El reto está en construir «una unidad plurifacética. Alejada de lo hegemónico, tanto de un proyecto globalizante, que uniformiza y elimina la diversidad, como de un relativismo atomizador y despersonalizante» (2005).

El tercer criterio, y quizás el más interesante frente a la creciente cultura de la indiferencia, es: ‘la realidad sobre la idea’. Como él nos explica: «la realidad es, mientras que la idea se elabora». Pero, se pregunta: «entre realidad e idea: ¿qué está primero? La realidad. Ella es superior a la idea» (2010). Aquí hace eco del método teológico latinoamericano al reconocer la necesidad de «ver» primero aquello que se muestra y es evidente ante nuestra mirada, lo que no puede ocultarse porque es un «hecho». Entre otros, podemos mencionar al consumismo derrochador y a la inequidad social que afectan a las grandes mayorías de la humanidad (Laudato Si, 48.49.90.109). Si nos quedamos en «lo ideal» podemos vivir la falsa ilusión de valorar positivamente el actual proceso de globalización, pero al «ver la realidad» que nos rodea descubrimos que nos estamos deshumanizando, que estamos perdiendo «toda referencia a lo común y con todo intento por fortalecer los lazos sociales» (LS 116).

El cuarto y último criterio es: ‘el todo es superior a la parte’. Esto significa que «un ciudadano que conserva su peculiaridad personal, su idea personal, está unido a una comunidad, como sucede con la figura del poliedro. Por ello, la característica fundamental del ser ciudadano es la projimidad» (2010). Con esta expresión, el entonces Cardenal Bergoglio proponía un estilo de vida evangélico que permitiría superar el individualismo atroz que nos distingue como sociedad moderna, pero que, a la vez, frustra a tantos que viven sumergidos bajo la cultura de la indiferencia y la indolencia, donde cada uno vela por sus propios proyectos e intereses, mientras considera al otro como uno más del montón, de la masa, con quien no logra edificar una conexión real, una relación prolongada o un mundo de vida compartido.

(…)

Las consecuencias para la institución eclesiástica son claras. Necesita una conversión pastoral o cambio de mentalidad como decía Lucio Gera. Lo que vio suceder en los procesos sociopolíticos, ahora lo ve en la Iglesia. Por eso, su palabra sigue vigente, llamando a superar «la lucha por el poder que sirve a intereses individuales y sectoriales; de posicionamientos y ocupación de espacios, más que de conducción de procesos» (2010).

Fuente: Teología Hoy

¿Estamos solos en el Universo?

Entrevista a José Gabriel Funes SJ, exdirector del Observatorio Astronómico Vaticano y actual investigador en la Universidad Católica de Córdoba. Su proyecto de investigación multidisciplinar tiene como objetivo estudiar las implicancias antropológicas y religiosas del potencial descubrimiento de vidas extraterrestres.

¿Qué significa este descubrimiento para la humanidad en general?

Uno de los primeros hexoplanetas fue descubierto en 1995, desde entonces hasta ahora se han ido descubriendo nuevos planetas que giran alrededor de otras estrellas. La cuestión es poder encontrar planetas semejantes a la Tierra y que, además, estén en una zona habitable. Eso significa que se puede esperar que haya vida.

Lo que nos dice este hallazgo es que el número de planetas semejante a la Tierra es más común de lo que pensamos. Lo que queda por saber, que puede tardar de 5 a 10 años, es si los componentes químicos son semejantes a los de la Tierra. Entonces la pregunta que todos se hacen, y por eso la noticia importa y tiene repercusión, es si estamos solos en el universo.

Ya viene de los griegos, no es nuevo. Pero con este descubrimiento la idea de vida extraterrestre se reaviva y nos desafía en distintos aspectos. ¿Es la vida un fenómeno común en el Universo o es algo tan raro que posiblemente seamos los únicos en nuestra galaxia? ¿Es la vida un fenómeno más frecuente? No lo sabemos. No sabemos si hay otro tipo de vida y si esa vida evoluciona en vida inteligente. El único caso que conocemos es la vida en nuestro planeta Tierra.

¿Cómo influye en el trabajo de investigación que usted dirige?

En el marco de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Católica de Córdoba (UCC), dirijo un proyecto de investigación que se llama O.T.H.E.R. Son las siglas de Otros mundos, Tierra, Humanidad, Espacio y Remoto. Conformamos un grupo multidisciplinar, de investigadores de la UCC y de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), al cual llamo ‘laboratorio de ideas’ porque abordamos esta antigua pregunta desde distintas perspectivas. Estudiamos los aspectos astronómicos, biológicos y antropológicos de la evolución de la vida, la inteligencia y también sobre la espiritualidad.

Este tipo de descubrimiento no cambia mucho para nuestro proyecto pero nos anima a seguir adelante. En realidad nos dice que vamos entendiendo mejor el número de planetas semejantes a la Tierra. La gran pregunta es si hay vida y el origen de la vida. Una astrónoma reconocida, Sara Seager, dice que la próxima revolución copernicana va a ser el descubrimiento de vida extraterrestre. Algunos científicos piensan que aunque sea una bacteria lo que encuentren en otro planeta ya sería un cambio. Cambiaría nuestra forma de pensar. Nosotros vivimos en una sociedad globalizada. Cualquier noticia es conocida enseguida por todos. Tenemos una conciencia global, el ser humano ya no es solo un cordobés, un argentino, un latinoamericano sino que es un ser humano, es un proceso de siglos que ahora lo vivimos como algo cotidiano. Si nosotros descubrieramos vida en el universo ya no seríamos terrestres, tendríamos una perspectiva cósmica de nuestra existencia por lo que algunos sugieren que esto ocasionaría un cambio importante en nuestra modo de pensar. Esto es lo que queremos reflexionar.

Lo importante es acercarnos a esto pero desde distintas perspectivas, que no sea sólo lo astronómico porque hay más temas que merecen ser tratados, poniendo el acento en la dimensión espiritual de esta búsqueda. También apuntamos a la dimensión social. Una parte interesante de nuestro proyecto tiene que ver con enseñar la importancia del trabajo multidisciplinar, lo que esperamos pueda servir como extensión universitaria y que pueda llegar a los colegios. Nuestro trabajo es un ejemplo de un caso de estudio multidisciplinario que demuestra que hay temas que no se pueden abordar desde una sola perspectiva. Es lo que queremos transmitir en la formación de los jóvenes. Queremos que nuestra investigación sea un aporte a la sociedad y que no quede en ciencia ficción.

 

Fuente: Prensa UCC

 

Razones para Estrechar Lazos entre Organizaciones Jesuitas e Incidencia Pública

La Directora de la ONG jesuita Entreculturas de España, reflexiona sobre la importancia de la incidencia pública y enumera una serie de motivos para que las organizaciones jesuitas perseveren en su tarea y busquen el modo de ejercer una mayor influencia dentro de las sociedades en las que están inmersas.

Por Valeria Méndez de Vigo

En efecto, estos cambios en la ciudadanía alrededor del mundo ocurren a través de la incidencia pública que puede definirse, en líneas generales, como un proceso destinado a lograr cambios en las actitudes, prácticas, políticas públicas y leyes de individuos influyentes, grupos e instituciones. Su propósito es cambiar la manera en que el poder, los recursos y las ideas son creadas, ejercidas y distribuidas para que las personas y las organizaciones tengan oportunidades reales de tener el control sobre las decisiones que las afectan.

La incidencia pública se lleva a cabo a través de la investigación y el análisis, la sensibilización, la comunicación, el trabajo en red con organizaciones y grupos, la movilización de la ciudadanía y las relaciones con los encargados de tomar decisiones.

La incidencia pública ignaciana se define por sus elementos clave: es cualificada, es decir apoyada por estudio e investigación; relacional, enfocada en la gente, no solo en temas, avanzando a manera de encuentros. Aquí van algunos motivos por los que esta debería expandirse y aumentar su grado de influencia:

  1.  La incidencia pública es vital a la hora de cambiar actitudes, valores, mentalidades y políticas públicas en favor de la justicia. Porque además de acompañar a las personas y a los grupos, las organizaciones con un proyecto de transformación social (como las organizaciones jesuitas) tienen que contribuir al cambio de las estructuras sociales y políticas. De hecho, tienen la responsabilidad de hacerlo.
  2.  La incidencia pública se conecta con la voz y los derechos —tan a menudo silenciados, tan a menudo violados— de las personas y los grupos excluidos, pues implica la defensa de sus derechos e intereses y la apertura de espacios en el dominio público.
  3.  La incidencia pública fortalece la democracia y la gobernanza al fomentar la participación ciudadana en la toma de decisiones. La movilización de la comunidad educativa de más de 10 millones de personas en 100 países a favor del derecho a una educación de calidad para todos, promovida por la Campaña Global por la Educación —en la que participan activamente muchas organizaciones jesuitas— ha llevado, entre otras cosas, a la eliminación de los costos de inscripción y a la gratuidad en la enseñanza en varios países.
  4. Permite que ciertos asuntos se incluyan en la agenda política. La lucha en contra del cambio climático es un claro ejemplo de la acción concertada por numerosas organizaciones y movimientos sociales que han contribuido decisivamente para que sea considerado como un tema global y para situarlo en un lugar relevante en la agenda política internacional.
  5. Tenemos que generar ideas y propuestas alternativas. En tiempos de la pos-verdad, en los que lo aparentemente importante es que las emociones afloren es más significativo que nunca proveer datos, información veraz, argumentos, razonamiento. Los lazos entre las organizaciones sociales jesuitas y las universidades podrían fortalecer este propósito.
  6. La incidencia pública ayuda a leer y entender la realidad a través del análisis, la investigación, los estudios y los informes, además del contacto directo de las personas con las que está conectada, y, en ese sentido, a que muchas organizaciones jesuitas mantengan la relevancia de ciertos asuntos.
  7. La incidencia pública es relevante para fortalecer el discurso y las narrativas de las organizaciones sociales en asuntos relacionados con el desarrollo, las causas, las conexiones y las propuestas de solución.

La incidencia pública requiere perseverancia —los cambios toman tiempo— porque en ocasiones hay reveses. Requiere incluso sobreponerse a la poca importancia que en la práctica le es dada a nuestras organizaciones. Aun así, con estas razones y muchas otras que pueden ser imaginadas, ¿puede alguien dudar que la incidencia pública sea una de las mejores cosas que pueden llevarse a cabo en favor de las personas marginadas?

Tomado y Adaptado de CPAL SJ

La Teología en Tiempos de Francisco

Seguimos compartiendo resonancias del Encuentro Iberoamericano de Teólogos, que se llevó a cabo el Boston. Esta vez, una entrevista al jesuita argentina Juan Carlos Scannone, uno de los organizadores.

Por Tierras de América

Balance del primer congreso con el teólogo Scannone

“Respondió a la expectativas que se tenían”, le aseguró a Tierras de América. “Aún más, las superó, sobre todo por el tono de calidez “latina”, amistad y cordialidad que lo caracterizó”.

En el documento conclusivo se destacó la “urgencia de colaborar con la pastoral y la teología del Papa Francisco”. ¿Qué significa concretamente? ¿Hay otras acciones que se deben emprender en esta dirección?

Estamos convencidos que la teología iberoamericana puede y debe acompañar teológicamente la pastoral y la teología del Papa Francisco, su intento de reforma de la Iglesia y de reformas en la Iglesia, y la misión humanizadora que el Papa está realizando de la actual globalización. En mi exposición señalé tres ámbitos prioritarios, intrínsecamente interconectados entre sí: la misericordia como esencia y sustancia del Evangelio, una “Iglesia pobre para los pobres” y el discernimiento eclesial.

Se habló de “periferias como lugares teológicos”. ¿Qué significa?

El Papa afirma que la realidad entera se ve mejor desde las periferias (geográficas, pastorales, existenciales…) que desde el centro. Creo que esto también vale para la teología. La teología debe adoptar esa perspectiva, colocarse dentro de la opción preferencial evangélica por los pobres, los excluidos, las víctimas históricas, reproduciendo la mirada misericordiosa de Jesús.

Boston y Estados Unidos no son precisamente una “periferia”…

Lo importante es que, desde Estados Unidos y desde Boston, el Boston College como Universidad jesuita se ha acercado a las periferias para ofrecerles su servicio y, por eso, convocó a ese grupo de teólogas y teólogos que viven en las periferias y tratan de plantear la teología desde ellas, acompañando así la labor evangelizadora del Papa Francisco. Por eso no es de extrañar que, inmediatamente después del encuentro e incluso con muchos de sus participantes, el mismo Boston College haya congregado a los movimientos populares de Boston -principalmente formados por migrantes hispanos, no pocos de ellos indocumentados-, a fin de ofrecerles su servicio como Universidad católica.

Los “teólogos hemos de oler a pueblo y calle”. ¿Los que se reunieron en Boston son así?

Si no tenemos “olor a pueblo y calle”, deseamos tenerlo. Sentimos que es muy importante la cercanía con el pueblo fiel en nuestros respectivos lugares, en especial, con el pueblo pobre y excluido de América Latina y el Caribe, así como de los hispanos de Estados Unidos.

Hablaron de “migrantes como un gran sueño de nuestro tiempo”. En un momento y en un lugar en que se están implementando políticas restrictivas contra los migrantes…

Precisamente cuando cunden políticas restrictivas con respecto a los refugiados y migrantes, la teología -con su reflexión, estudio y acción- ha de secundar la voz del Papa, que en eso es la voz del Evangelio, que habla en favor de los que quizás hoy son los más pobres y discriminados, una de las periferias más lacerantes. De alguna manera puede decirse que ellos vienen a “salvarnos” de la globalización de la indiferencia que lamentablemente vivimos y de la autorreferencialidad como Iglesia y como pueblos, en la que siempre podemos caer.

Fuente: Teología Hoy

UCA: hay 1,5 millones más de Pobres en Argentina

Mientras nos ocupamos y nos formamos sobre cómo poner la Fe al servicio de la Justicia, es importante mirar las condiciones de inclusión-exclusión social que vivimos en nuestros países.

El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) sostuvo este jueves que la tasa de pobreza en Argentina es del 32,9 por ciento, medida hasta setiembre del año pasado, y que tiene como principal afectado a «segmentos de clase media baja o sectores populares vinculados a la economía informal».

En tanto, advirtió que «la desigualdad persistente y la pobreza estructural son resultado de un modelo económico-productivo concentrado y desequilibrado con efectos de exclusión y desigualdad a nivel socio-laboral».

La medida es mayor que la registrada en abril de 2016, cuando la UCA había publicado que la pobreza era de 32,6%; un 1,4 millones de personas más que en 2015.

La cifra fue publicada en el informe, titulado «Pobreza y desigualdad por ingresos en la Argentina urbana 2010-2016», que fue presentado en conferencia de prensa en la sede de la universidad por el director de Investigación del Observatorio, Agustín Salvia.

«La tasa de pobreza ascendió de 29 por ciento a fines de 2015 a 32,9 en el tercer trimestre de 2016, lo cual significaría un aumento de 1,5 millones de nuevos pobres (cerca de 13 millones de personas por debajo de la línea de pobreza). Estos niveles serían los más altos de los registrados desde 2010 a la fecha», precisa el informe conocido este mediodía.

Indigencia

En tanto, ubica la indigencia en el 6,9 por ciento y aclara que estos porcentajes son «significativamente superiores» entre la población en hogares perceptores de programas de transferencias por fuera del sistema contributivo».

Según el Barómetro, «durante el último año, las medidas de ajuste económico, el contexto internacional adverso, la política anti-inflacionaria y la rezagada inversión privada y pública habrían agravado el escenario de crisis, más recesivo y adverso en materia de empleo y poder adquisitivo para amplios sectores sociales».

Baja inflacionaria

En tanto, el Barómetro destaca que «si bien en el segundo semestre se registró una baja notoria en el ritmo inflacionario y, al final del mismo, habría tenido lugar una efectiva recuperación del empleo, hacia el tercer trimestre del año no se evidenciaban cambios significativos en el nivel de actividad ni en la demanda laboral».

Remarca además que esta situación «fue amortiguada, tanto en el segundo como en el tercer trimestre, por actualizaciones establecidas por ley en los montos jubilatorios, pensiones y programas sociales, entre otras medidas compensatorias».

Fuente: lavozonline 

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La Dimensión Comunitaria y Ascética del Compromiso Ecológico Cristiano

¿Qué sentido tiene que las religiones entren en el debate acerca de problemáticas relacionadas con la sostenibilidad? ¿Qué contribución pueden hacer?

Por Jaime Tatay Nieto, SJ – Extracto

La dimensión comunitaria

 En el caso de la Iglesia, la insistencia en la dimensión comunitaria es una de las contribuciones principales que realiza a este debate. Junto a las propuestas que buscan empoderar al consumidor, educar al ciudadano y transformar el orden político mediante el voto personal, no podemos obviar la dimensión comunitaria a la hora de articular respuestas operativas a los retos contemporáneos. Esto se debe a varias razones.

 En primer lugar, “no basta que cada uno sea mejor para resolver una situación tan compleja como la que afronta el mundo actual.” (Laudato si’ 219) El individuo moderno está desbordado por la complejidad y el número de decisiones que debe tomar y, por muy informado que esté, necesita apoyarse y sostener su compromiso en redes comunitarias.

 A esta razón, de orden práctico, se suma una segunda, de carácter espiritual: la convicción de conformar, junto al resto de formas de vida que habitan el planeta, una comunidad: “creados por el mismo Padre, todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión.” (LS 89) La experiencia ser parte de una comunión cósmica no es patrimonio exclusivo de los místicos, sino invitación y tarea para todos. Es una actitud espiritual que se puede cultivar.

 En tercer lugar, la centralidad de la dimensión comunitaria de la sostenibilidad resuena también con la tradición del bien común. Se trata de una visión económica y socio-política de carácter comunitarita que, a la luz del desgobierno y de la acelerada degradación de los “bienes comunes globales” (LS 174), resulta relevante.

La dimensión ascética

Pero la espiritualidad cristiana realiza también una contribución que otros actores no son capaces de proponer. Se trata de las prácticas ascéticas que articulan la praxis histórica de la Iglesia; prácticas – como el ayuno, la abstinencia o la limosna – orientadas a purificar la relación con Dios y con el prójimo. En ellas, la sobriedad, el desprendimiento y la simplicidad articulan una vida espiritual integrada. Estas prácticas adquieren un nuevo sentido en el contexto de un planeta sobre-explotado, con recursos finitos y con una gran desigualdad socio-económica.

La pulsión consumista de las sociedades más opulentas no solo contrasta escandalosamente con la pobreza persistente de una parte significativa de la humanidad, es también el principal vector cultural de degradación ambiental: “tenemos un supe desarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora.” (LS 109)

 Frente a esta situación, la Iglesia dispone de recursos espirituales que resuenan con una tradición que valora la sencillez y la solidaridad. La necesaria transformación sociopolítica y la imprescindible acción comunitaria, en el caso de la ecología, deben unirse a una espiritualidad de la ascesis y de la simplicidad voluntaria. Esta unión otorga una profundidad religiosa a la búsqueda de la sostenibilidad: “la pobreza y la austeridad de San Francisco no eran un ascetismo meramente exterior, sino algo más radical: una renuncia a convertir la realidad en mero objeto de uso y de dominio.” (LS 11)

 Con Laudato si, Francisco ha entrado en un ámbito relativamente nuevo para el pensamiento social católico – el de la sostenibilidad – entablando un diálogo fecundo con la sociedad civil, la comunidad científica y el mundo empresarial. Un diálogo, de carácter ecuménico e interconfesional, en el que la contribución religiosa está siendo recibida con sorprendente interés.

Fuente: Ecojesuit

“Que Nuestro Trabajo se Enfoque en la Inclusión”

Reflexiones previas a ImPACtando: El año 2017 es importante para la Conferencia de Provinciales de América Latina y El Caribe (CPAL). Durante el mes de marzo se realizará el encuentro “Impactando”, que tiene como característica principal la revisión del Proyecto Apostólico Común (PAC) y reforzar sus principales prioridades.

 El tema de inclusión es vital para la CPAL; tomando en cuenta que América Latina es uno de los continentes con más problemas de exclusión y desigualdad. Es por esto, que la primera prioridad de la Compañía de Jesús en América Latina y El Caribe es: atender preferencialmente a migrantes, indígenas, víctimas de violencia y otras poblaciones vulnerables, mediante la presencia cercana, la reflexión y la incidencia; tal como lo señala el PAC.

 “Es un reto para nosotros transformar las fronteras de puntos de desencuentro y división, a espacios de encuentro, sobre todo las fronteras de mayor problema”, manifiesta el P. Jorge Cela, S.J, presidente de la CPAL. “En América Latina uno de los grandes desafíos es la exclusión; por la desigualdad que existe”.

 La labor de los Jesuitas en este continente se ha consolidado gracias al apoyo de los colaboradores. Poco a poco la dinámica y participación laical se ha incrementado proyectando así, la espiritualidad ignaciana.

 “Nosotros podemos decir que estamos en buen camino. Es una Conferencia bastante organizada, con un proyecto apostólico bien definido; abarcante y eficaz. Pero esto no nos puede dejar satisfechos, porque los retos son muy grandes”, reseña el P. Cela. “Hemos logrado entusiasmar mucha gente con nuestra misión”.

 Asegura también que las redes que conforman la Compañía de Jesús en América Latina y El Caribe cada vez son más fuertes y proponen más. La conexión entre los pueblos se ha reforzado, rompiendo viejos esquemas de países y fronteras; con una positiva cercanía con los más pobres.

 “El PAC nos ha dado un camino por el cual intervenir que nos enlaza y conecta. Desde una visión más universal, viendo los retos. Para responder cada día con mejor coordinación”, puntualiza.

 Fuente: impactandosj.org

Tiempo de Construir Puentes, No Muros

Declaración PROCAM RJM acciones antiinmigrantes EEUU 2017. Los Jesuitas de Centro América se unen a los jesuitas de Estados Unidos y Canadá para denunciar las medias tomadas por el gobierno estadounidense que resultan perjudiciales para la población migrante. Reproducimos sus palabras:

 En comunión de mente y corazón con nuestros compañeros jesuitas de USA, Canadá y Centro América reproducimos aquí la denuncia de las acciones del Presidente de los Estados Unidos contra los inmigrantes, y el llamado urgente a colaborar con otros muchos colectivos que afirman y defienden sus derechos sociales, culturales, económicos y políticos.

 La Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús, la Comisión Provincial de Apostolado Social y la Red Jesuita con Migrantes Centroamérica expresamos nuestra preocupación y total rechazo a las medidas migratorias anunciadas en los últimos días por el presidente de Estados Unidos, tales como el aumento de la seguridad fronteriza, la suspensión del derecho a solicitar asilo, el aumento de centros de detención y de procedimientos de deportación expedita, y la prohibición de entrada a personas de varias nacionalidades, entre otras.

 Las órdenes ejecutivas emitidas por la Administración Trump suponen violaciones graves a los derechos humanos y “representan una política dirigida a estigmatizar y criminalizar a los migrantes o a cualquier persona percibida como migrante”, tal y como reconoce la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su comunicado del 1 de febrero del presente año. Su implementación no tiene otro efecto más que agravar la crisis y vulnerabilidad de los miles de centroamericanos y centroamericanas, que se ven obligadas a salir de sus países porque éstos no les brindan las condiciones mínimas para poder llevar una vida digna, y en muchos casos, para poder salvar sus vidas.

 Nos sumamos a las denuncias de los hermanos jesuitas de Canadá y Estados Unidos, quienes consideran dichas disposiciones una afrenta a nuestra misión como Compañía de Jesús, y un asalto a los valores cristianos. Y nos sentimos cuerpo con ellos cuando expresan su solidaridad con nuestras hermanas y hermanos migrantes, reafirman su decisión de no ceder ante el miedo, y su intención de continuar la larga tradición de defender y acompañar a las personas migrantes y refugiadas, sin importar su origen o religión.

 En tiempos de muros, nos sentimos llamados a construir puentes entre personas, culturas y sociedades. A levantar nuestras voces y trabajar juntos y juntas para que los Estados centroamericanos y norteamericanos, respeten los derechos humanos y el principio de la dignidad humana, celebren las diferencias y fomenten una cultura de hospitalidad y fraternidad.

 Fuente: CPAL Social

Una Oportunidad para «Salir, Dialogar, Aprender y Crecer»

Entrevista a Rafael Luciani, teólogo laico venezolano, organizador del Encuentro Iberoamericano de Teólogos que se llevó a cabo en la Universidad de Boston, Estados Unidos. Al mismo asistieron más de 40 teólogos de Latinoamérica, EE UU y España.

Por José Manuel Vidal – Religión Digital

Estamos en Boston. Acaba de terminar el I Encuentro Iberoamericano de Teología, y nos encontramos con Rafael Luciani, que es uno de los principales organizadores, el alma mater de este encuentro, que ha sido un gran éxito, a mi juicio. ¿Quién es Rafael Luciani?

Soy un laico venezolano. Teólogo latinoamericano que me apasiona la posibilidad de abrir horizontes, de abrir puertas.

En Venezuela, tuve la oportunidad de abrir la Teología al laicado, y se hizo un programa muy exitosos donde profesionales podían estudiar desde su carrera ya consolidada. Hacían dos o tres años de Teología con un nivel muy alto, y luego servían a la sociedad con su liderazgo. Había abogados, economistas, educadores, trabajadores sociales…

Fue una experiencia hermosa, porque es como integrar la Teología en la vida pero desde el servicio social, en construir un país. Eso es algo que me ha apasionado siempre y por lo que he luchado y trabajado: abrir la Teología más allá del ámbito de la Iglesia institucional y que permee en la sociedad.

Eres profesor del Boston College.

Sí, actualmente estoy como profesor invitado en la Escuela de Teología y Ministerio del Boston College. Yo soy profesor titular de Universidad Católica Andrés Bello de los jesuitas en Caracas. Y desde hace años, me dedico a la Cristología, a la trinidad y a la Teología política. En este área, me he movido también porque la situación de Venezuela me ha llevado a reflexionar un poco el papel de la Teología y de la Iglesia en relación con la realidad socio-política en que vivimos.

¿Cómo se te ocurre la idea de poner en marcha el I Encuentro Iberoamericano de Teología?

Yo veía la necesidad de dialogar. Francisco nos ha llamado a crear puentes y una manera muy concreta es traer personas desde la Teología Latinoamericana, Teología de la liberación, que puedan generar un diálogo mayor, iberoamericano. Y la manera era encontrar, con España, con las Comunidades latinas de Estados Unidos y Canadá. Y cómo la Teología latinoamericana hoy en día, que juega un rol definitorio dentro del pontificado de Francisco, puede aportar, a la vez que nos permite comprender mejor hacia dónde vamos como Iglesia.

Esa motivación dio pie, conversando con Carlos Galli, con Juan Carlos Scanone a que hiciésemos entre los cuatro: Félix, Carlos, Scannone y yo este encuentro internacional.

¿Se puede decir que la Teología de la liberación, todos los teólogos iberoamericanos, la Teología latina, la Teología del pueblo, todas esas corrientes, están en la misma onda, y además, en la onda de apoyar las reformas de Francisco?

Yo creo que hay, primero, una coincidencia, porque el Papa viene de una tradición de Iglesia y de una Teología Latinoamericana. Se da, entonces, de forma natural. El Papa es expresión de una Iglesia emergente en América Latina que fue madurando en el tiempo y que ha hecho una propuesta que hoy en día es universal, a través de su opción por los pobres.

Por otra parte, la Teología se ha ido renovando y reimpulsando con el pontificado de Francisco porque ha permitido generar este diálogo iberoamericano mayor y cómo entender, que hoy en día, muchos de los conceptos y claves que Francisco lleva al magisterio universal, tienen una raíz latinoamericana y no se puede desconectar.

A la vez, Francisco va más allá de la Teología latinoamericana porque ha tenido el arte y el don de poder integrar las teologías que se van haciendo en distintos lugares. Y algo importante que comentamos en el encuentro: cómo en los documentos magisteriales de hoy en día, se citan a autores y conferencias episcopales de tantos otros lugares. De manera que se ha hecho más universal. Pienso que es un aporte fundamental.

Se les nota orgullosos del Papa. Están como diciendo: «Éste es nuestro, es del Sur, es Latinoamericano…» Es un plus para ustedes ¿no? Porque también nos sentimos orgullosos en España y en Europa.

Sí, es ver cómo, en lo que hemos creído y por lo que hemos luchado en la Iglesia de América Latina, y sobre todo, esa entrega a los más necesitados, los pobres, hoy en día no es solo una palabra de la Iglesia que invita a trabajar por ellos, sino que es un modelo de Iglesia, que Francisco está tratando de llevar adelante.

Es impulsarnos y motivarnos para que esa opción sea estructurante de la Iglesia, no solo estructural. Que vaya haciendo lo que la Iglesia cada día va asumiendo en su proyecto y lo vaya constituyendo como tal, en lo que significa ser Iglesia en salida.

Yo veo que ese aporte de Francisco a la Iglesia, en el hacerla, en su opción por los pobres, es algo que nos tiene que hacer sentir más que orgullos: llenos de alegría por los pobres que son, en su discurso y en su motivación hacia nosotros, cada día para él, el sujeto desde donde debemos hacer no solo Teología, sino pastoral, vida eclesial y vida social. Y ahí, Francisco ha jugado un papel importante en cuanto hijo de una Iglesia latinoamericana.

Mientras durante algunas épocas anteriores, esta Teología estuvo perseguida, en este momento, no solo no está perseguida, sino que está valorada, en el centro.

Así es. Y hemos de cuidar el hecho de que no hacemos esta opción actual en función de un papado. De que, después de Francisco, esto ha de continuar porque es una opción, como él nos recuerda continuamente, teológica. O sea, que es Dios el que se ha puesto de parte del pobre. Y nosotros, como seguidores de su hijo revelado a través de Jesús, estamos en seguimiento de fidelidad en lo que él hizo.

De manera que después de Francisco, es como darle continuidad no a lo que él impulsó, sino a nuestra fidelidad al Jesús histórico, que es la fidelidad al Reino. Esta es la gran interrogante que como Iglesia debemos hacernos, y el horizonte hacia el cual debemos seguir mirando.

¿Qué balance haces del I Encuentro?

Un primer elemento, además hermoso para lo que significa servir a eclesial, es ver cómo con tanta humildad, las personas que fundaron lo que hoy día se llama la Teología de la liberación, están a la escucha de las nuevas generaciones, abiertos a pensar y a hacer propuestas nuevas, a actualizarse. Es una lección de gran humildad que nos dan a los teólogos de que nunca hay una Teología que termina de hacerse.

Por otra parte, el poder ver que el encuentro va más allá de América Latina también es un paso importante de la humildad de la Teología latinoamericana, que quiere dialogar con otras y que no se quiere encerrar en sí misma, que es una de las tentaciones que siempre tienen las teologías.

La Teología Latinoamericana ha estado demostrando en este encuentro que quiere, con toda humildad, salir, dialogar, aprender y crecer. Y por eso la llamamos ahora Teología iberoamericana, no Teología latinoamericana en diálogo mayor con otras realidades.

«Encuentro». Precisamente ayer explicabas que le pusieron este nombre, porque no querían un «congreso». Querían un encuentro entre amigos que caminan juntos buscando un mismo objetivo.

Sí, porque ahora estamos en una época en la que todo está cambiando con una rapidez inmensa. Se nos va de las manos muchas veces, como teólogos, como creyentes y como miembros de la Iglesia. Y si no nos sentamos a pensar en conjunto, tenemos el riesgo de caer en la fragmentación en la que vivimos hoy en día: cada uno con su proyecto y su visión, en pequeñas burbujas.

El encuentro, por eso, quiere ser una reunión donde pensemos los signos de los tiempos entre todos, más allá de los que hacemos vida en la teología latinoamericana, porque al final, en una época global todos somos afectados por todo lo que sucede.

De manera que es un valor inmenso el que tiene la Teología en este momento. En lo que hemos hecho esta semana. Y añadiría un elemento más, muy importante, que es de una riqueza inmensa de la Iglesia latinoamericana en relación con el papado: cuando en los documentos que emitió el Vaticano reclamando ciertos aspectos de la Teología de la liberación, la Iglesia latinoamericana siempre fue fiel al pontificado. Nunca hubo una ruptura, tampoco una confrontación pública frontal.

Sin embargo, hoy en día, Francisco es el único Papa que ha encontrado, en iglesias particulares, figuras que lo confrontan públicamente casi creando una especie de ruptura y poca fidelidad a lo que significa el Papa como símbolo de unión de la Iglesia. Es un aspecto que tenemos que tomar muy en cuenta.

El cardenal Baltazar Porras recordaba esto precisamente. Cómo la Iglesia de América Latina tiene esa humildad propia de saber esperar, de saber dialogar y de saber escuchar. De saber abrirse a pesar de que no esté de acuerdo en un momento determinado con alguien. Pero nunca ha producido una ruptura como se está viendo hoy en día en confrontaciones con el papado de Francisco.

Otra de las riqueza que tuvimos en el encuentro es que que los teólogos podemos hablar de una manera fraterna con el episcopado, cuando este se integra en los debates teológicos con apertura, con humildad y con querer también generar una conversión. Éso eso es lo que Francisco llama conversión pastoral.

Ojalá que nuestros obispos sean cada día, un poco más así. Me decía uno de nuestros estudiantes, teníamos muchos ayudándonos, que de repente se había dado cuenta de que estaba hablando con un cardenal. Que en los días que llevaba, no se había fijado en que era el cardenal Baltazar Porras. Eso, es un signo de lo que debe primar en las relaciones humanas, la fraternidad.

Fuente: Religión Digital

8 de Marzo. ¿Cuánto Queda para Recuperar la Dignidad de la Mujer?

Una reflexión sobre la igualdad en el día de la mujer.

 Por Juan Fernández de la Cueva

OBJETIVO DEL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

 Nuestra cultura neoliberal trabaja como un alquimista que quiere transformar en oro todo lo que toca a través del mercado. El movimiento contracultural hippie lo convirtió en una moda bohemia, la fiesta Navidad en regalo de Papa Noel, San Valentín en un agasajo de amor… ¿Corre igual peligro la dignidad de la mujer en el 8 de marzo?

 Los orígenes de este día muestran que el objetivo fundamental era conseguir la dignidad de la mujer, por entonces negada en varios frentes como el sufragio universal, derecho al trabajo asalariado, a la formación profesional, igualdad en la oportunidad de cargos políticos y empresariales…

 Su inicio surgió cuando ya la Revolución Industrial había cuajado en movimientos reivindicativos (sindicalismo, socialismo, anarquismo, y comunismo) que luchaban por la dignidad del trabajador proletario y, en ese tándem, por la de la mujer trabajadora.

Un antecedente fue la celebración de las Mujeres Socialistas de USA en Nueva York, el 3 de mayo de 1908 en honor a la huelga de las trabajadoras textiles en la que 15.000 mujeres exigían una reducción de la jornada laboral, mejores salarios y derechos de voto.

En noviembre de 1909 comenzó la huelga de las camiseras también conocida como el Levantamiento de las 20.000 apoyado por la Liga Nacional de Sindicatos de Mujeres de Estados Unidos.

En 1910, la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas reunida en Copenhague, reiteró la demanda de sufragio universal para todas las mujeres y, proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Unas semanas después, el 25 de marzo, murieron quemadas más de 140 jóvenes trabajadoras camiseras. El incendio fue provocado por unas bombas arrojadas para que abandonaran su huelga.

En 1911, como consecuencia de la decisión adoptada el año anterior en Copenhague, el Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de 1 millón de mujeres y hombres. Añadieron la reivindicación del derecho de la mujer a ocupar cargos públicos, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

En 2011, a los 100 años de esta reivindicación, la ONU asumió impulsar la celebración del Día Internacional de la Mujer, comenzando a operar la Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer, también conocida como ONU Mujeres.

2.- ¿CÓMO ESTAMOS HOY EN ESTE CAMPO?

 Hemos avanzado muchísimo en la dignidad de la mujer pero nos queda otro tanto por conseguir.

 Acabar con la discriminación salarial es una de las prioridades del feminismo. En Alemania, la remuneración de las mujeres es, de media, un 23% más baja que la de los hombres, según la Oficina Federal Estadística. En España, una mujer necesita de media trabajar 84 días más al año, algo más de 4 meses, para cobrar el mismo salario que un hombre.

El actual modelo económico discrimina a las personas que se ocupan de la casa, los hijos, las personas dependientes,… ya que el tiempo dedicado no sólo no se traduce en un salario mensual, sino que además quedan privadas de los derechos a una pensión de jubilación, a la cobertura de accidentes en el hogar, a créditos bancarios o a prestaciones sociales (vacaciones, primas de beneficios…), porque no existen como trabajadoras.

La corresponsabilidad de la pareja en el trabajo dentro de casa no ha crecido en paralelo: las mujeres se han ido incorporando cada vez más al mercado laboral, en cambio, los hombres no han asumido de igual manera las tareas domésticas. En la Unión Europea, sólo el 3% de las familias comparten por igual las tareas domésticas, según la Encuesta de Usos del Tiempo. En España, las mujeres dedican de media tres horas diarias más que los hombres a tareas relacionadas con el hogar y la familia.

Esto se traduce en dobles y hasta triples jornadas para ellas, que les produce, en cambio, más problemas para ascender a puestos directivos. Lo que se denomina techo de cristal y suelo pegajoso.

En este escenario la Doctrina Social de la Iglesia reclama la urgencia de avanzar: “Estas dificultades, lamentablemente, no han sido superadas, como lo muestran en todo el mundo las distintas situaciones que humillan a las mujeres, sometiéndolas también a formas de verdadera y propia explotación” (Familiaris Consortio, 24)

 En definitiva: aún queda mucho para recuperar la dignidad de la mujer en el trabajo, uno de los objetivos fundamentales del Día de la Mujer. Cuidado con que nuestra cultura neoliberal puede reducir la dignidad de la mujer a la delicadeza y belleza femeninas, de las cuales el alquimista del mercado saca más oro.

 Fuente: Entre Paréntesis