Arturo Sosa SJ: «Estamos llamados a cuidar el presente y el futuro de la humanidad»

El P. General del los jesuitas, Arturo Sosa SJ, reflexiona en torno al rol de la Vida Religiosa en tiempos de pandemia. «La vida religiosa no es necesidad sino gracia, signo gratuito del cuidado del Señor por este mundo en el que habitamos y del que somos coresponsables.»

Por Arturo Sosa, SJ

La pandemia ha mostrado con crudeza la fragilidad de unas estructuras sociales mundiales que descuidan a los seres humanos. Relaciones sociales no solo injustas sino productoras de injusticia y desigualdad en muchas dimensiones de la vida. Descuido que también ha causado un preocupante deterioro del medio ambiente. Sus consecuencias pondrán más claro aún aquellas áreas en las que es necesario producir cambios profundos para promover la participación libre de todos y todas en las decisiones políticas, disminuir la enorme brecha de la pobreza y la desigualdad, ofrecer educación de calidad junto a oportunidades de trabajo creativo a los jóvenes, además de tomarse en serio la restauración del equilibrio ecológico.

A la Vida Religiosa se le abre una oportunidad de volver a sus fuentes carismáticas y recuperar el testimonio profético de una vida animada por el amor de Dios y de entrega servicio de los más vulnerables. La vida religiosa no es necesidad sino gracia, signo gratuito del cuidado del Señor por este mundo en el que habitamos y del que somos coresponsables.

El Covid-19 ha significado una aceleración del cambio de época que vivimos desde hace décadas sin mucha conciencia de la profundidad de la transformación de la vida humana y sin haberle dado la suficiente importancia a los desafíos que la nueva época representa para el anuncio de la Buena Noticia. A la vida religiosa se le abre una oportunidad de anunciar la necesidad y la posibilidad de reaccionar como la única humanidad que somos sin distinción de culturas o religiones.

Desde lo que somos, estamos llamados a cuidar el presente y el futuro de la humanidad, acompañando a los jóvenes, aprendiendo de ellos, renovando el sentido de nuestra vida y misión como personas consagradas. Un cuidado que tiene como prioridad la vida de los descartados, multiplicados exponencialmente en esta pandemia.

La Vida Religiosa está llamada en este momento al cuidado de su experiencia de Dios, que le permite ser receptora y trasmisora de los dones o carismas del Espíritu Santo a la Iglesia y a la humanidad. La Vida Religiosa ha aprendido durante la pandemia cómo el cuidado de los otros y el cuidado de uno mismo está relacionado. Cuidar la vida espiritual es la condición para que nosotros podamos cuidar de los otros y del planeta al modo propio de nuestra vocación carismática.

No podemos suponer que la pandemia ha sido superada. Con ella y sus consecuencias, cuya complejidad aún desconocemos, tendremos que lidiar por un largo tiempo. Como Vida Religiosa tenemos el desafío de discernir dónde nos conduce el Espíritu Santo para ser agentes de las transformaciones profundas que necesita el mundo contribuyendo a la misión de fermento de la historia de la Iglesia de la que formamos parte. Queremos una Vida Religiosa conducida por el Espíritu Santo al servicio de los más necesitados plenamente integrada al cuerpo de la Iglesia de Jesucristo.

 

Fuente: www.vidanuevadigital.com

Mensaje del P. General Arturo Sosa en la fiesta de San Ignacio de Loyola

El Superior General P. Arturo Sosa SJ dirigió su mensaje con ocasión de la fiesta de San Ignacio de Loyola ‘a nuestros compañeros y compañeras de misión’, ofreciendo una serie de reflexiones con vistas al Año Ignaciano 2021-2022.

Presentó esta instancia como ‘un llamado a permitir que el Señor trabaje nuestra conversión’ pidiendo ser renovados por Él, para impulsar ‘un nuevo entusiasmo interior y apostólico, una nueva vida, nuevos caminos para seguir al Señor.’ Así presentó el lema elegido para la ocasión: Ver todas las cosas nuevas en Cristo.

En sus palabras, difundidas en video como es novedad en estos tiempos, agradeció a tantos y tantas colaboradores que viven ‘un profundo compromiso’ con nuestra espiritualidad, deseoso de que la Compañía pueda ‘compartir más a fondo…la experiencia fundacional por la que el cuerpo apostólico de la Compañía participa en la misión de reconciliar todas las cosas en Cristo’.

El P. Sosa, que señaló a las Preferencias Apostólicas Universales como guía del Año Ignaciano, animó a los jesuitas a inspirarse en Ignacio peregrino, a quien, ‘su lucha interior y su conversión lo llevaron a una muy cercana familiaridad con Dios’ que le permitió ‘encontrar a Dios en todas las cosas e inspirar a otros’ para formar un cuerpo apostólico lleno de celo misionero.

En particular, animó a quienes ‘somos herederos de ese carisma y responsables de su vigencia’ a vivir intensamente la gracia de la pobreza evangélica, signo en Ignacio ‘de su transformación interior, de su creciente vulnerabilidad ante el Señor, de su indiferencia radical’ para seguir la voluntad de Dios.

Como caminos para vivir esta gracia, el P. General señaló la cercanía con la forma de vida de Jesús, en una intimidad con el Señor ‘que nos capacita para amar y seguir más de cerca a Jesús que nos sigue llamando, especialmente a través de los más pobres y marginados, a través del grito de la tierra, a través de todo lo que es vulnerable.’

En este sentido, se nos presenta el desafío de adaptar nuestra cultura organizativa, “reconociendo nuestras deficiencias e, incluso, pecados en esta materia para poder alcanzar la identificación de nosotros mismos con el Jesús pobre y humilde de los evangelios.”

“Como jesuitas, -continuó el P. Sosa SJ,- debemos preguntarnos qué significa en nuestro tiempo introducir cambios en nuestra vida de pobreza religiosa para hacerla más estricta.”  De modo que, “el examen de nuestra vida en pobreza se convierte en la forma concreta de inspirar la conversión para una re-carismatización de nuestra vida-misión.”

Finalmente, el P. General, señaló el tiempo presente como un “momento transformador para la Compañía de Jesús. Puede ser un momento que libere nueva energía, nueva libertad, nuevas iniciativas, nuevo amor para los demás y para nuestros hermanos y hermanas más afligidos.”

Fuente: jesuits.global

Arturo Sosa SJ: “No queremos un mundo donde los pobres son los que pagan factura”

Hoy 31 de Julio celebramos a San Ignacio de Loyola, en una entrevista para Vatican News, el Padre General, Arturo Sosa SJ, se refirió a la espiritualidad ignaciana en el mundo de hoy, la crisis sanitaria por el COVID-19, el discernimiento en la vida social y política, la situación de América Latina, entre otros temas.

La espiritualidad ignaciana hoy

Según Arturo Sosa, la piedra angular de la espiritualidad ignaciana en la misión de la Compañía de Jesús “es el encuentro personal y profundo con Jesucristo, el Crucificado, resucitado. Y esa experiencia lleva a una tal familiaridad con Dios que uno se hace capaz de encontrar a Dios en todo momento y en todas las cosas.” De este modo, “ese encuentro con Jesús se convierte entonces en una experiencia liberadora por la cual se adquiere la libertad interior, que es la condición para ser guiado por el Espíritu Santo y, por tanto, hacerse disponible a hacer solamente la voluntad de Dios” afirmó. Una libertad que hoy en día es indispensable ya que “el mundo está cambiando muy rápidamente y si no somos libres frente lo que hacemos y somos en este momento, no podremos dar los pasos hacia el futuro”.

Discernimiento ignaciano como guía en las elecciones políticas, sociales y económicas..

Profundizando sobre la crisis sanitaria actual y los jesuitas en el mundo, el padre Sosa expresó: “los jesuitas, los compañeros y compañeras en la misión estamos experimentando las mismas pruebas de toda la población que está padeciendo la epidemia, sobre todo, las consecuencias sociales de esta epidemia y las consecuencias políticas y económicas”. Reconoció que la pandemia “pone de manifiesto las debilidades de la estructura social y política en la que vivimos”, afirmando que “se superará de algún modo el problema de salud, pero quedarán consecuencias políticas, económicas y sociales, y que ni siquiera nos imaginamos en este momento y que ya empezamos a experimentar.”

Al mismo tiempo, el Padre General destaca que “esta experiencia es una confirmación del discernimiento que se hizo a las preferencias apostólicas universales, y de la misión que hemos recibido del Santo Padre para llevarlas adelante”. Estas preferencias apostólicas fueron publicadas el año pasado, y son fruto de un proceso de discernimiento que ha durado casi dos años y que ofrecen un horizonte, un punto de referencia para toda la Compañía de Jesús. Las preferencias son: mostrar el camino hacia Dios, caminar con los excluidos, acompañar a los jóvenes en camino, y cuidar de la Casa Común.

Situación actual de América Latina

En referencia a la situación que se está viviendo en América Latina, el padre Sosa expresó: “comparto plenamente el inmenso dolor de tanta gente que está sufriendo las consecuencias sea porque han perdido familiares, sea porque han perdido personas amigas, sea porque están padeciendo la enfermedad, sea porque no tiene acceso a las estructuras que los puedan curar o porque han perdido su trabajo, porque no ven posibilidades de futuro”. Al mismo tiempo, afirmó que “no queremos un mundo así, no queremos un mundo donde siempre los pobres son los que pagan factura y para ello tenemos que realmente organizar estrategias para cambiar estructuras políticas y sociales que hagan posible enfrentar epidemias, que siempre tendremos en un modo distinto, y que podamos realmente humanizar nuestra vida”.

Vocaciones y participación de los laicos

«Siempre hay jóvenes generosos que aceptan esta invitación a formar parte de este cuerpo”. Especialmente “hay un crecimiento muy grande en algunas zonas de Asia, Asia meridional y en todo el continente africano, donde hay muchísimos jóvenes que encuentran en la Compañía un ideal de vida” reconoció.

Sin embargo, “ciertamente el gran cambio que ha habido en los últimos 50 o 60 años es la participación de laicos y laicas y otros religiosos o religiosas en la misma misión, y el estilo como lo hemos venido haciendo desde la compañía” destacó Sosa. Al mismo tiempo, expresó que “en este momento sería impensable el trabajo de la Compañía de Jesús, la misión apostólica, sin los miles y miles de laicos y laicas que participan en las escuelas, centros sociales, centros de espiritualidad, proyectos de pastoral Juvenil”.

Fuente: www.vaticannews.va

Primer encuentro virtual de Hermanos Jesuitas en formación de Latino américa – Rodrigo Castells Daverede SJ

Desde Colombia, Rodrigo Castells Daverede SJ, comparte con nosotros su experiencia en el encuentro virtual de Hermanos Jesuitas en Formación de América Latina que se llevó adelante días atrás. 

Por Hno. Rodrigo Castells Daverede SJ

El pasado sábado 18 de julio por la tarde, participé del primer encuentro virtual de Hermanos Jesuitas en formación de América Latina. El mismo se realizó en continuidad con el encuentro realizado en julio del 2016 en Bogotá y en sustitución del encuentro presencial previsto para julio de este año. Además de un numeroso grupo de Hermanos jesuitas de distintas provincias, nos acompañaron el presidente de la CPAL Roberto Jaramillo y el delegado de formación de la CPAL Hermann Rodríguez.

Fueron dos horas de encuentro, en las que pudimos re-encontrarnos algunos Hermanos que habíamos participado del encuentro de Bogotá y también conocernos con otros muchos que se han ido incorporando al proceso de formación. Rezamos, compartimos en grupos pequeños sobre nuestra misión y actualidad personal, luego dialogamos sobre cómo dar continuidad a este tipo de encuentros formales para tratar temas como nuestra formación, misión y la promoción de nuestra vocación en América Latina y en cada una de nuestras provincias.

Quedamos comprometidos en tener un próximo encuentro para el mes de octubre y así continuar con nuestro proceso de encuentro y reflexión, a la vez que seguir colaborando con el equipo organizador para un futuro encuentro presencial (cuando la pandemia lo permita). En relación con lo compartido, ha sido muy interesante la propuesta que se nos ha hecho llegar de parte del presidente de la CPAL, respecto de pensar aportes a dos preguntas que el P. General le ha propuesto a sus consejeros para el próximo consejo ampliado respecto de la vocación del Hermano Jesuita: ¿Dónde está siendo bien presentada y vivida?; ¿De qué manera esta vocación es desafiada, de alguna manera, por la vocación laical?; ¿Hay nuevos modelos?.

Fue un encuentro muy grato. Agradezco a aquellos compañeros que lo prepararon y que continuarán con la tarea de facilitar y dinamizar los futuros encuentros. También quisiera seguir encomendando a San Ignacio y San Alonso este proceso largo y valioso de actualizar y motivar este modo de vivir la vocación religiosa en la Compañía.

Se publicó la séptima edición de la Revista Aurora: «Migrando hacia lo extraordinario»

La Conferencia de Provinciales de América Latina (CPAL), presentó la séptima edición de la Revista Aurora: «La pandemia está abriendo oportunidades en favor de las personas migrantes en cuanto que ha incrementado, en un sector de las comunidades de tránsito y destino, la conciencia de que los seres humanos somos interdependientes, tenemos un destino común y compartimos una misma casa que requiere de cuidado conjunto. Se está desarrollando una actitud de mayor hospitalidad y solidaridad con los migrantes y un creciente reconocimiento del aporte que están dando o pueden dar.»
Rafael Moreno S.J, Coordinador de la Red Jesuita con Migrantes de Centroamérica y Norteamérica, tuvo a cargo la presentación de este nuevo volumen:
«Los artículos que componen este número tienen tres enfoques complementarios: los que nos ayudan a comprender la realidad del contexto migratorio en Venezuela, Colombia, Ecuador, Nicaragua, Costa Rica, Chile y México; los que nos invitan a “salir de nuestro propio amor, querer e interés” para emigrar hacia lo extraordinario; y los que nos facilitan este éxodo al reflexionar sobre la pandemia desde diferentes perspectivas: antropológica y religiosa, natural y social, y multidimensional. El hilo conductor de todas ellas está explicitado en los tres pasos y la invitación propuestos por Javier Cortegoso al principio de su reflexión. El resultado esperado es que emprendamos nuestro propio éxodo asumiendo el modo de proceder que tiene la mayoría de las personas migrantes que acompañamos: salen apoyadas en lo mejor de sí mismas, se dirigen hacia una meta plena de esperanza, avanzan con la convicción de estar acompañadas, y protegidas por El Buen Pastor que cuida de sus ovejas.»

Para descargar la revista haz clic aquí:

 

Fuente: jesuitas.lat

Agustín Rivarola SJ: «Tanta diversidad cultural se aglutina por el cariño y aprecio que nos despiertan las fuentes ignacianas»

Agustín Rivarola SJ se encuentra en Cochabamba, Bolivia, acompañando al grupo de jesuitas que están viviendo la etapa de la Tercera Probación. Desde allí nos cuenta sobre su experiencia y su misión como Instructor. 

Testimonios sj

A pocos días de finalizar mi primer año como Instructor puedo contarles algunas de las cosas lindas que se contemplan desde esta misión. Básicamente se resumen en tres cosas que la cuarentena no pudo sepultar:

Pertenecemos a una Compañía universal.

Sin dejar de sentirme muy unido con mi provincia ARU, respiramos aires de los cuatro puntos cardinales. Nuestras sobremesas están pobladas de historias provenientes de Argentina, Brasil, Colombia, España, Italia, México, Perú y Uruguay. Para el año entrante han solicitado cupo desde Lituania, Portugal, Alemania, Nigeria, China y Estados Unidos, además de nuestra asistencia. Hemos tenido una reunión (virtual) de instructores de lengua española, compartiendo con un mexicano, un dominicano y dos españoles, uno de ellos Jesús Sariego. Además, la provincia de Bolivia reúne jesuitas Quechuas, Aymaras y Guaraníes, sin contar los criollos y los españoles que han venido de muy jóvenes.

Ignacio nos ha enamorado.

Tanta diversidad cultural se aglutina por el cariño y aprecio que nos despiertan las fuentes ignacianas, especialmente los Ejercicios y las Constituciones. Al sumergirnos en ellas volvemos a comprobar la tremenda actualidad de su visión y sus intuiciones, actualizadas con la ayuda de las últimas congregaciones generales. Nuestro embeleso a veces llega a grados de alto orgullo jesuítico, del cual no nos avergüenza hacer acopio para el futuro.

La Compañía aprecia la Tercera Probación.

Los tercerones saben que es un momento privilegiado en sus vidas, a las puertas de la incorporación definitiva, y vienen con grande ánimo y liberalidad por sacarle todo el jugo posible. Pero también la Compañía formada, cuando se trata de colaborar con esta etapa, la privilegia por encima de cualquier otro compromiso. La anfitriona provincia de Bolivia es la primera que nos mima, nos recibe en sus obras y comunidades, y nos regala la sabiduría de sus ancianos, especialmente Marcos Recolons y Antonio Menacho. Luego viene la Compañía universal, desde la presidencia de la Cpal (Roberto Jaramillo con clases por Zoom), hasta Benjamín González Buelta y Rufino Meana, que al no poder viajar por la Pandemia, se estrenaron en formato Zoom.

José G. Funes sobre el diálogo actual entre Ciencia y Religión

José Funes es Jesuita, doctor en Astronomía, investigador de Conicet-Universidad Católica de Córdoba y ex director del Observatorio Vaticano. Hace una semana, escribió una nota para el diario Perfil, sobre un debate ya conocido: el diálogo entre la Ciencia y la Religión.

Ciencia y religión en tiempos del Covid-19

En realidad prefiero la ciencia a la religión. Si me dan a elegir entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire. Esta cita, atribuida a Woody Allen, manifiesta con ironía la falsa dicotomía en la que nos encontramos desde tiempos de Galileo: optar por la ciencia o por la religión.

En un reciente artículo de opinión en el blog de la prestigiosa revista de divulgación científica Scientific American, Sima Barmania (United Nations University Institute of International Global Health) y Michael Reiss (University College London) escriben que el espíritu del tiempo actual nos dice que debemos elegir un bando, como lo hacemos en el deporte o la política; uno no puede ser adherente de ambos. Se trata de elegir la ciencia secular, que es racional y rigurosa; o la religión, una cuestión de creencia personal. Y en el contexto del Covid-19 se preguntan ¿Es inconcebible que un científico pueda orar de todo corazón por una cura de un ser querido mientras trabaja para desarrollar una vacuna? ¿Es hipócrita rezar por la buena salud, y al mismo tiempo, tomar todas las precauciones de salud pública necesarias, fundamentadas en evidencia científica? Barmania y Reiss citan algunos ejemplos de académicos que se sentían cómodos con asuntos relacionados con la ciencia y la religión. Entre ellos mencionan a Francis Collins como el mejor ejemplo actual de alguien que adhiere a los valores de la ciencia y la religión. El pasado 20 de mayo Collins ganó el prestigioso Premio Templeton, galardón otorgado a aquellos que intentan cerrar la grieta entre la ciencia y la fe. Él es también el director de los famosos National Institutes of Health (NIH) y actualmente trabaja para encontrar una vacuna para el Covid-19. También ha escrito sobre su camino desde el ateísmo a la fe y, en su libro Language of God, ha demostrado cómo su fe religiosa puede inspirar su investigación científica. Tuve el gusto de conocer personalmente a Collins cuando fue nombrado miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias en 2009 por sus logros entre los cuales se encuentra haber dirigido el Proyecto Genoma Humano. Barmania y Reiss concluyen afirmando que la religión y la ciencia pueden complementarse entre sí, como de hecho ya lo están haciendo al reforzar los mensajes de salud pública durante la pandemia actual.

Comunicándome con amigos argentinos en Estados Unidos preocupados por la situación de aquel país, les decía: Aquí también estamos mal, pero acostumbrados. En tiempos en que todas parecen ser malas noticias, me interesa señalar que en nuestro país hay varias iniciativas, en las que diversas empresas e instituciones cooperan en favor del cuidado de los más vulnerables, como #SeamosUno y Córdoba Urgencia Alimentaria. Menciono solo dos que conozco, pero hay muchas más.

Como sostiene Yuval Harari en una columna publicada por PERFIL el pasado 21 de marzo, el verdadero antídoto contra la epidemia no es la segregación, sino la cooperación. Y agregaba: “Si un virus peligroso logra penetrarla en cualquier lugar de la Tierra, pone en peligro a toda la especie. En este momento de crisis, la lucha crucial tiene lugar dentro de la humanidad misma. Tal vez esta pandemia sea una oportunidad para que también podamos cerrar una de las brechas históricas del pensamiento humano, la grieta entre ciencia y religión.

Hace unos años, jóvenes jesuitas me dijeron: Che Funes, vos sos científico y por las dudas rezás. Yo diría también que rezo y por las dudas soy científico.

Fuente:  www.perfil.com

Oraciones a quemarropa – Luis Espinal SJ

En conmemoración de los 40 años del martirio de Luis Espinal compartimos una reedición del cuaderno Oraciones a quemarropa, publicado inicialmente en el año 2001, en el nº 31 de esta misma colección.

Lluís Espinal fue jesuita, poeta, periodista, cineasta que entregó su vida al servicio del pueblo boliviano.

Después de su asesinato varios compañeros suyos recopilaron este conjunto de oraciones que en su origen estaban pensadas para ser leídas por la radio. Son oraciones con temas humanos y existenciales: el silencio de Dios, la soledad, el dolor humano, la muerte, el enigma del futuro, una Iglesia del silencio, callada ante la injusticia, etc.

Oraciones que nos acercan al pensamiento y a la figura de Luis Espinal para que sean conocidos y sigan inspirando en el futuro.

Haciendo click en la imagen podes acceder al contenido en formato pdf.

EIDES número 92

Fecha de publicación:Marzo 2020

 

Fuente: www.cristianismeijusticia.net

Tercera Probación: testimonios sobre la experiencia apostólica y comunitaria

El grupo de jesuitas que se encuentran transitando la etapa de la Tercera Probación en Cochabamba, van entrando en al recta final de este camino de formación que comenzó en el mes de Febrero. Desde Bolivia, comparten con nosotros algunos testimonios de lo que fue la experiencia apostólica y comunitaria en este último tiempo.

“Salir” en la pandemia 

Durante todo el mes de junio salimos, respetando las normas de bioseguridad correspondientes, a compartir experiencias apostólicas y comunitarias en medio de la pandemia. 

Dado que las cuarentenas nos impidieron un apostolado más abierto y amplio al comenzar la Semana Santa como estaba previsto, el Espíritu nos llevó a hacer de nuestras propias comunidades jesuitas aquí en Bolivia un lugar de misión. Tal como lo remarcan nuestras últimas Congregaciones Generales la vida comunitaria también es tierra de misión y, por eso, ocho de nosotros compartimos la vida –y la misión posible- con otros compañeros en sus comunidades. Igualmente, dos de nosotros compartieron el confinamiento colaborando en el Hogar Sagrado Corazón para personas con discapacidad sirviendo y acompañando. 

Entramos en la recta final, les agradecemos sus oraciones y bendiciones en abundancia. 

Paz, Pan y Abrazo virtual, La Paz. 

PP. Óscar Fuentes, SJ (ESP) y José Suárez, SJ (MEX)

«La experiencia fue salir de nuestro confinamiento para ser acogidos por una comunidad apostólica en La Paz (la ciudad del teleférico y de las Achachilas). Sentirnos en familia y en misión. Fuimos enviados al comedor San Calixto donde descubrimos, dentro de los pucheros y las ollas, que anda Dios. 300 comidas para mayores de edad, migrantes y demás… preparadas con cariño y gran esfuerzo por 4 mujeres. Y en la tarde buscamos llegar a los corazones de los educadores de la gran familia de Fe y Alegría, desde los ejercicios virtuales y de los talleres de pedagogía ignaciana.»

Parroquia Jesús y San Andrés de Machaca, La Paz.

Hno. Rodrigo Castells, SJ (ARU)

«Mi experiencia en las parroquias de la diócesis de El Alto ha sido la confirmación del trabajo incesante de Dios por comunicarse desde la cultura aymara y valorar el rico aporte que pueden realizar a la comunidad humana las culturas campesinas e indígenas de nuestra América Latina. En este sentido, me impactó mucho el trabajo de la Compañía y especialmente los testimonios de los jesuitas Franz, Mariano y Fabio siguiendo la herencia de Tata Pepe (José Fernandez Enestrosa SJ), hombre de hondo compromiso con el mensaje del Evangelio en la nación aymara.»

Hogar del Sagrado Corazón, Cochabamba.

PP. Marcos Vinícius, SJ (BRA) y Emmanuel Sicre, SJ (ARU). 

«Al llegar fuimos acogidos por los corazones, las miradas, sonrisas y abrazos de los niños, niñas, jóvenes y de las hermanas del hogar. Abrieron el espacio sagrado de sus vidas donde solamente era posible entrar quitándonos nuestras sandalias, en un ejercicio de salida de nosotros mismos. Cada momento allí vivido fue como un movimiento de amor que nos acercaba a sus cruces, historias y cuerpos frágiles donde late encarnado el Corazón de Jesús. Durante estos 30 días nos tocó servir y encontrar a Dios alimentando, limpiando, duchando, vistiendo, acostando… en una palabra, siendo amados y amando.»

Desde la Esperanza, Comunidad de Mayores, Cochabamba.

P. Enrique Carrasco, SJ (MEX)

«Mi experiencia apostólica ha sido mística, he tenido el privilegio de compartir la vida con nuestros hermanos mayores en la enfermería de la provincia de Bolivia. En la cotidianidad de la vida, (oración, eucaristía, convivencias, películas, comidas, etc.) he sido testigo de la presencia del resucitado encarnado en cada uno de ellos. Su fe y sabiduría, como verdaderos hijos de San Ignacio, siguen brillando para muchas personas con las que conviven y para las nuevas generaciones de jesuitas. Su testimonio de vida hace evidente que vale la pena seguir a Jesús. En medio de la fragilidad humana, de sus enfermedades y en la incertidumbre por la pandemia que vivimos, mantienen la alegría y la esperanza. Siguen siendo Buena Noticia. A través de la oración y diferentes apostolados, siguen confabulando en la construcción del Reino de Dios.»

Colegio San Ignacio, La Paz.

PP. Giuseppe Riggio, SJ (EUM) y Dayvi Astudillo, SJ (PER)

«Nuestra experiencia en la comunidad jesuita fue compartir la vida cotidiana de los compañeros. Dado que por el confinamiento nuestra colaboración con las obras de la Compañía en Bolivia fue limitada y sólo virtual, igualmente, porque nos ha ayudado a conocer de cerca a los compañeros bolivianos y sus labores apostólicas. De hecho, pudimos ayudar, aunque mínimamente, con algunas de sus tareas (en los colegios San Ignacio y San Calixto, en la Agencia ANF y algo en la cocina de la casa). Además, para nosotros han sido muy importantes las buenas conversaciones que pudimos tener con los compañeros de la comunidad sobre diversos temas ligados a Bolivia y la Compañía. Nos sentimos muy agradecidos por su cálida acogida y por toda la generosidad que nos mostraron en este tiempo.» 

Parroquia de La Santa Veracruz, Cochabamba.

P. Edilberto Brandão, SJ (BRA) y Hno. Jesús Díaz, SJ (COL)

«Salir a un trabajo apostólico en medio de las situaciones adversas por el Covid-19 era nuestra ilusión, poder encontrarnos con otras personas y compartir juntos nuestras alegrías y afanes. En medio de expectativas fuimos enviados a la parroquia de la Santa Veracruz. Ya llevábamos en mente que ese principio apostólico donde la persona, la comunidad y la misión son integradas al servicio del Reino de Dios, iba a ser muy limitado dada las circunstancias. Pero el mes resultó muy corto porque fue una experiencia centrada en un gran encuentro con los tres miembros de la comunidad: compartir la vida, con convicción de crecer en las relaciones que día a día eran más fraternas alcanzando niveles de intimidad y empática, tejiendo juntos vivencias y experiencias.» 

 

Primer encuentro virtual de Hermanos Jesuitas en formación

El pasado 18 de julio se llevó a cabo el primer encuentro virtual de Hermanos Jesuitas en Formación, reunión prevista para la semana del 5 al 12 de julio de este año, pero que debió posponerse y adaptarse al uso de las nuevas herramientas virtuales por motivo de la pandemia del Covid-19.

La comisión nombrada por la asamblea de la CPAL llevaba casi un año preparando el encuentro que iba a ser en Río de Janeiro, Brasil. Para no perder lo trabajado hasta el momento, aprovecharon la oportunidad de tener un espacio virtual para comenzar a preparar el encuentro, conocerse y establecer los primeros vínculos para algunos, ya que no todos habían participado en el encuentro de Bogotá en el 2016.

Johnny Torres Flórez, SJ (COL), en diálogo con el equipo de jesuitas.lat, comparte sobre lo vivido en este encuentro. «El 18 de julio, en las horas de la tarde noche, nos encontramos los Hermanos Jesuitas en formación. Uno a uno fuimos llegando a la sala de reuniones que se dispuso desde la CPAL. Cada vez más, esos pequeños recuadros de las cámaras web que nuestros ordenadores o móviles nos mostraban, se iban llenando de rostros llenos de alegría y entusiasmo.» afirma.

«Luego de este primer reconocimiento, compartimos un espacio de oración, y nos dejamos impregnar por un texto del P. Arrupe. Pedimos la gracia de que Jesús nos enseñe su modo de proceder. Que ese sea nuestro modo de proceder. Después nos organizamos en pequeños grupos para compartir de una manera más tranquila y extendida nuestra experiencia de Compañía y, particularmente, la manera como hemos vivido este tiempo de pandemia.»

El encuentro estuvo enfocado también en la presentación de los objetivos del encuentro que se sigue organizando. «Lo que se busca es pensar juntos acciones concretas que ayuden a la formación, promoción vocacional y conservación de la vocación del Hermano jesuita. Sin duda alguna, conocer y compartir con otros que viven esta vocación, es la principal motivación que nos une a todos», cuenta Johnny.

En el encuentro también estuvieron presentes Roberto Jaramillo, Presidente de la CPAL, quien acompañó durante todo el encuentro y, por otro lado, el P. Mark Ravizza, Consejero del padre General para la Formación, quien envió un vídeo saludando a los presentes. «Compartió con nosotros la importancia de contar con los Hermanos Jesuitas en las distintas provincias, y nos animó a seguir descubriendo el don de nuestra vocación en la Compañía.»

Para concluir, Johnny cuenta sobre el momento final del encuentro. «El sentimiento que predominó al final de nuestro primer encuentro virtual, fue sin duda el agradecimiento por poder reunirnos, conocernos, compartir. Muchos Hermanos lo colocaron en sus propias palabras y animaron a que este tipo de conversación espiritual se pueda seguir dando. Siento que la realidad nos está invitando a reinventarnos. Y desde allí, experimento que Dios nos convoca a través de nuevos medios y nos reconforta en nuestra opción de ser Hermanos. Nos invita a reconocer la historia de un estilo de vida particular y quiere que sigamos compartiendo lo que somos, con mis compañeros jesuitas y con tanta gente con quienes compartimos nuestra vocación.»

 

Fuente: jesuitas.lat