Experiencias de Noviciado: inserción en otras comunidades II

Los novicios de segundo año se encuentran actualmente en la comunidad San Francisco Javier en Tacuarembó y desde allí comparten su experiencia de inserción comunitaria: las vivencias y las personas que los recibieron.

Testimonios SJ – Noviciado

Escribimos los novicios de segundo año (Felipe de Chile, Nahuel de Argentina y Leonardo de Paraguay) desde la ciudad de Tacuarembó, al norte de Uruguay, en donde hemos sido enviados a nuestra experiencia de inserción comunitaria en la comunidad apostólica San Francisco Javier.

En líneas generales trabajamos en el Colegio San Javier por las mañanas y a la tarde en la Parroquia San José, lo que ha sido una linda síntesis entre pastoral educativa y pastoral en los barrios. La misión que se nos encomendó es muy variada: en el colegio trabajamos tanto en primaria como en secundaria. Con los más chicos solemos ofrecer un rato de juegos, de oración y de compartir la fe. Ha sido sorprendente, y un gran regalo, ver a los gurises realizar la pausa ignaciana todos los días. En cuanto a los secundarios, los días viernes y sábados principalmente, acompañamos al grupo de voluntarios jóvenes de la pastoral (los castores y horneros) en sus servicios y espacios de reflexión. Además, pudimos acompañarlos en los ejercicios espirituales que ofreció la pastoral, y realizar junto a ellos un retiro de impacto de dos días, que buscaba acercar a los jóvenes al sueño que Dios tiene para ellos. Participaron diecisiete gurises en la experiencia que tuvo como nombre Jaguatá, que en guaraní significa caminemos, lo que nos dejó muy contentos.

Por las tardes solemos misionar distintos sectores de la ciudad. Los días lunes misionamos el barrio de San Gabriel, barrio incipiente y bien vulnerable. Los martes estamos ayudando a reanimar una comunidad eclesial de base en el barrio La Pedrera, sector más rural, que por mucho tiempo tuvo suspendida sus actividades. Es realmente un regalo percibir como la fe se va transmitiendo entre los vecinos de la zona. Los miércoles vamos a dar catequesis a los niños del barrio San Gabriel, donde jugamos, merendamos y rezamos con ellos. Lo mismo hacemos con los niños de barrio Montevideo los días jueves en la sede de la parroquia. Los viernes visitamos las familias del barrio Montevideo, ofreciendo un espacio de visita a los enfermos, de escucha, de consuelo, de oración, según lo que cada familia necesite. Y los sábados por su parte colaboramos en los grupos juveniles de la Parroquia 

Ha sido un tiempo oportuno para contemplar los acontecimientos cotidianos desde los ojos de la fe y para releer en nuestra vida -y en la de tantas personas que nos abren las puertas de sus casas- la acción de Dios. Los tres coincidimos en que vinimos a anunciar la Buena Noticia, pero cada vez nos convencemos más de que el Evangelio ya está en los corazones de los tacuaremboenses. Nosotros, o mejor dicho el Espíritu Santo por medio nuestro, vinimos simplemente a “soplar brasitas” para reavivar la llama de la fe. Es una gracia hacer experiencia de que las palabras de Jesús son verdaderas, de comprobar que las semillas del Verbo están desparramadas por toda la tierra.

Entre tanta actividad la comunidad se ha convertido para nosotros en un lugar de referencia y aprendizaje, en una auténtica Betania en donde podemos descansar y renovar fuerzas y espíritu para la misión que se nos encomienda. Ha sido un regalo ser testigos de cómo conviven la fe, el compañerismo y la alegría. Estamos verdaderamente muy agradecidos de ello. 

Ya transcurrido más de un mes desde nuestra llegada a la ciudad, sabemos que hemos venido a este lugar por un periodo de tiempo limitado. No obstante a eso, sentimos la gran invitación a “pasar haciendo el bien” como lo hizo Jesús. Aprendiendo a no retener a las personas y momentos que se nos regalan, pero si a guardar en el corazón las muchas experiencias y encuentros. En esta lógica de acoger y de soltar, vamos ahondando un poco más en el misterio del amor. Nos encomendamos a los que lean esta nota, recen por nosotros que la mies es mucha y hay mucho por hacer. 

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