¿Funcionan las vallas para detener la inmigración? – Dani Villanueva

“Igual que a nosotros nos escandaliza hablar de la esclavitud o de los campos de concentración, en el futuro nos van a mirar y nos van a decir: “pero no se dieron cuenta de que eran seres humanos”. La única manera en la que estamos conviviendo con esta situación es porque los tenemos a oscuras, porque no tienen rostro, no tienen nombre, no tienen historia. No hay relación, no nos importa. Por eso es tan importante poner luz, ser conscientes, experimentar, crear relación. Porque si fueran nuestra familia o nuestros conocidos, les aseguro que encontraríamos la manera de solucionar esta situación. 

Así que déjenme que lo diga bien claro: el concepto actual de frontera que manejamos es inhumano y en el futuro se escandalizaran por la manera en que estamos abordando la movilidad humana, en un mundo donde cada vez hay más vallas, cada vez hay más muros, cada vez hay más fronteras contra personas.” 

Dani Villanueva SJ, jesuita español, reflexiona sobre la construcción de vayas y muros como modo de responder al fenómeno creciente de la movilidad humana en una charla TED.

Mira el video completo aquí.

A vino nuevo, odres nuevos – Palabras CPAL de Agosto

Compartimos la Palabra de CPAL  del mes de Agosto. El Presidente de la Conferencia, Roberto Jaramillo SJ nos invita a leer parte de un discurso del Padre General de la Compañía, Arturo Sosa SJ.

Con el permiso acordado por el P. General, compartimos algunos párrafos (puntos 3 a 5) de su comunicación introductoria a la primera sesión del Consejo Ampliado, el 10 de junio pasado. La fuerza y claridad de sus palabras dispensa comentarios. Invito a todos a hacer de estas palabras oración y motivo de conversación espiritual en las comunidades y obras (Roberto Jaramillo).

“(…) La experiencia de comunicar a la Compañía esta misión recibida del Santo Padre a través de las Preferencias Apostólicas Universales, me ha confirmado tanto en la profundidad como en la complejidad del cambio que se nos exige. (…) Tomar conciencia de haber recibido una misión del Santo Padre nos ayuda a ir a fondo en la responsabilidad que tenemos de renovar nuestra vida-misión bebiendo en las fuentes del carisma que llevó a la fundación de la Compañía de Jesús. (…) Al compartir las PAU con otros miembros del cuerpo apostólico resalta cómo el Espíritu nos llevó de buscar atender necesidades universales – como en las anteriores preferencias (2003- a vislumbrar retos para nuestra vida diaria como religiosos consagrados o personas que han aceptado la invitación a colaborar en la obra de Dios en la historia humana. (…) 

Volviendo a la carta de promulgación (2019/6–19 febrero 2019): Las preferencias apostólicas universales se proponen profundizar tales procesos de conversión personal, comunitaria e institucional. Son orientaciones para mejorar el trabajo apostólico del conjunto del cuerpo de la Compañía y el modo como realizamos nuestros ministerios en los que tomarán cuerpo (…). Las PAU, como insiste P. Endean, no son sólo acerca de lo que hacemos. These preferences are also about how God can change us. Sólo pueden orientar nuestra vida-misión si nuestra fe se funda en la experiencia personal de Dios y la convicción que de ella se deriva: Dios es más grande que nosotros, su acción trasciende ampliamente nuestros límites, quiere y puede comunicarse con nosotros, cada uno de los seres humanos. (…) 

La Compañía de Jesús vive un momento de transición cuya envergadura no es fácil de percibir para nosotros mismos que lo estamos viviendo. El Señor ya lo advirtió: Nadie echa vino nuevo en envases de cuero viejos; si lo hace, el vino nuevo hará reventar los envases, se derramará el vino y se perderán también los envases. Pongan el vino nuevo en envases nuevos. Y miren: el que esté acostumbrado al añejo no querrá vino nuevo, sino que dirá: El añejo es el bueno. (Lc 5,37-39). 

No dejemos pasar la última frase de la advertencia del Señor. Estamos no sólo “acostumbrados” a un modo de vivir y trabajar apostólicamente, sino que podemos hasta estar “orgullosos” de nuestro modo actual de vida-misión. Nos puede parecer no sólo bueno sino el mejor y nos lleva a conformarnos, a no querer otra cosa… porque el vino añejo es el bueno. El cambio de época histórica que vivimos, los cambios que se suceden a una velocidad que nos cuesta seguir… son los “envases de cuero” nuevos en los que estamos llamados a echar el vino nuevo de la Buena Noticia de Jesucristo a través de nuestra vida-misión profundamente transformada por la experiencia del encuentro con el Señor. 

(…) Es la tentación de convertir nuestra historia en mito para alimentar nuestro orgullo corporativo, en lugar de experimentarla como tradición inspiradora de fidelidad al seguimiento de Jesús y servicio de la Iglesia. Podemos vencer esa tentación si logramos vivir nuestra historia como memoria liberadora de lo relativo de cada época para ayudarnos a mantenernos vinculados y alimentados de la fuente de nuestro carisma, vocación y decisiones apostólicas. No me cabe duda de la necesidad de profundizar y ampliar el conocimiento crítico de la historia de la Compañía. Para ello necesitamos más investigadores y asegurar su trasmisión en el proceso de formación de los miembros del cuerpo apostólico. De lo contrario el adjetivo “jesuita” será sólo una especie “marca” comercial sin fuerza inspiradora de una identidad de vida-misión. 

(…) No pretendo en esta introducción –ni creo que me sea posible- hacer un recuento, ni siquiera un esbozo, de los cambios que ha experimentado la misión de la Compañía en las últimas décadas en su esfuerzo por ser creativamente fiel a los nuevos desafíos de la historia. (…) Me limito a mencionar algunas dimensiones que han estado muy presentes en la experiencia de comunicar las PAU a diversos grupos del cuerpo apostólico de la Compañía. 

La primera es el reto de percibir la sociedad secular como signo de los tiempos, es decir, como señal del Espíritu para inspirar modos novedosos de señalar el camino hacia Dios y contribuir a la reconciliación. La palabra “secular”, en principio, nos suena mal. La secularización la experimentamos como pérdida de algo valioso, nos produce nostalgia del pasado “católico” de la “civilización” en la que se dio el proceso de restauración de la Compañía. Percibimos mejor los extremos y amenazas de las diversas formas de secularismo -incluso las que han tomado cuerpo en nosotros- que las oportunidades que se abren en las sociedades seculares o en proceso de secularización. Una mirada “espiritual” nos plantea el reto de encontrar a Dios en la sociedad secular y mostrar el camino hacia Él. La capacidad de encontrar a Dios en todas las cosas (personas, tiempos y lugares) es el resultado del encuentro con Dios experimentado por Ignacio y trasmitido a través de los Ejercicios Espirituales. Experiencia que, al mismo tiempo, nos lleva a mejorar nuestra capacidad de escuchar el grito de los pobres y excluidos, para encontrar con ellos caminos hacia la justicia y la reconciliación. (…) 

La segunda dimensión presente en nuestra vida en un mundo globalizado es la internacionalización de nuestras percepciones, estilos de vida, formación y modos de actuar. Entiendo la palabra “internacionalización” como la superación de los límites característicos de épocas históricas anteriores en las que la “nación”, como territorio y/o pertenencia étnica o cultural, marca la identidad de personas y grupos. La globalización supone que se difuminan los límites en todas las esferas de la vida humana. También en nuestra vida cristiana, eclesial, religiosa y apostólica. Tomar conciencia de ese proceso nos ayuda liberarnos de las ataduras del pasado y adquirir la indiferencia necesaria para construir los nuevos “envases de cuero” necesarios para que el vino nuevo no se derrame. Acompañar conscientemente y adaptarnos, según la inspiración del Espíritu, a la novedad que representa esta tendencia, superar las formas del pasado y aprovechar para el evangelio las nuevas formas, relaciones y espacios que van surgiendo, es uno de los más complejos desafíos del gobierno de la Compañía. 

Por otra parte, el cuerpo apostólico universal de la Compañía es hoy –gracias a Dios- multicultural. Además, vive y actúa en una asombrosa variedad de contextos culturales. Así descubrimos otra faceta de cómo el Señor actúa en la historia. La diversidad cultural es una de las muchas formas en las que se revela la riqueza del rostro de Dios que nos ha creado a su imagen y semejanza (Ef 3,10). La fe cristiana se encarna en toda cultura humana para mostrar el camino hacia Dios y transformarla a fondo mediante el perdón de los pecados, es decir, alumbrando el camino a la reconciliación en todas sus dimensiones. La relectura del libro de los Hechos de los Apóstoles en este tiempo de Pascua nos ha vuelto a recordar cómo el Espíritu Santo guio a las primeras comunidades cristianas en esta dirección y cuánta resistencia hubo que vencer para ir más allá del punto de partida de la cultura de los primeros discípulos y abrirse a otras culturas para realizar la misión de anunciar la Buena Noticia en todas partes. Esa tensión está presente al interior de la Compañía llamada a ser universal, por tanto, a hacerse cargo del tesoro de su multiculturalidad y avanzar conscientemente hacia la interculturalidad.” 

Conclusión de la fase diocesana de la Causa de Canonización del Padre Mauricio Jiménez S.J.

El pasado miércoles 31 de julio, festividad de San Ignacio de Loyola, tuvo lugar en la sede episcopal de San Miguel, Argentina, el acto por el cual concluyo la fase diocesana del proceso de Canonización del Siervo de Dios Mauricio Jiménez S.J.

 Presidió el acto el Obispo local Damián Gustavo Nannini quien estuvo a cargo de las palabras inaugurales. Luego el Vicepostulador de la Causa, Padre Julio Merediz SJ, realizó una oración para pedir la glorificación del Siervo de Dios. 

A continuación se hizo el juramento prescripto del Tribunal que instruyó el proceso: Pbro. Fernando de la Peña (Delegado Episcopal), Pbro. Hernán Palacios (Promotor de Justicia) y Hna. Isabel Fernández (Notaria). 

Luego se presentaron las cajas con los documentos y el trabajo de la Comisión Histórica que revisadas por el Obispo fueron cerradas y lacradas para ser entregadas en Roma en la Congregación para la Causa de los Santos. 

Entre los participantes se encontraban el Provincial de los Jesuitas Rafael Velasco, el Párroco de la Catedral de San Miguel, Francisco Ochiuzzi; el Superior de la Comunidad del Salvador, Andrés Aguerre S.J. y otros sacerdotes y laicos.

Fuente: CiudadSM

Congreso Internacional de Estudios Bíblicos en Buenos Aires

Del 16 al 19 de julio, tuvo lugar en la Ciudad de Buenos Aires, el Primer Congreso Internacional de Estudios Bíblicos; que tuvo más de 300 participantes. Entre ellos, jesuitas de distintos lugares del mundo. Alfredo Acevedo SJ (ARU) estuvo participando y nos cuenta su experiencia.

Por Alfredo Acevedo SJ

Después de terminar el cuarto semestre en el Instituto Bíblico (PIB), regresé a la Provincia, en primer lugar, para visitar a los amigos, la familia y compañeros jesuitas. Será un tiempo de reencuentros y de compartir la vida y la fe. De hecho, colaboraré en diversas actividades que me han pedido, ya sea en el Centro Manresa de Córdoba (sobre todo, ofreciendo EE) y en el CEIA de Bs. As (alguna charla sobre Biblia y política).

Pero mi visita también tuvo otro objetivo, ya que en la UCA de Bs. As.(en sus sedes de Puerto Madero y Villa Devoto), tuvo lugar el primer Congreso Internacional de Estudios Bíblicos, entre el 16 y el 19 de julio. La celebración por los 80 años de la Revista Bíblica convocó a casi 430 biblistas de toda América Latina, América del Norte y el Caribe. También se hicieron presentes biblistas y estudiosos europeos, entre los que se encontraba el P. Dominik Markl, jesuita austríaco, profesor de Pentateuco en el PIB. 

El P. Dominik tuvo dos intervenciones en el Congreso. Inicialmente hizo la valoración crítica de una de las primeras conferencias (acerca del libro del Éxodo). Fue una intervención breve pero intensa pues expuso una mirada crítica sobre el estudio realizado por un colega que piensa desde otro contexto, en este caso, la del Prof. José Rodriguez Kidd, de Costa Rica. 

Su segunda intervención fue el dictado de un mini-curso que llevaba por título “Ley, Ética y Política en el Deuteronomio”. Una especie de clase de dos horas de dos horas, en la que participaron unas 40 personas, entre profesores y estudiantes, que deseaban profundizar el conocimiento de este libro.

Uno de los objetivos del Congreso era generar los espacios para que los biblistas y estudiosos, sobre todo de América Latina, pudieran encontrarse e intercambiar información. Es clara la necesidad de profundizar en la colaboración y de estrechar lazos para que La Palabra siga enraizándose en el Pueblo fiel de Dios. Allí, todos estamos comprometidos, ya que la Palabra nos interpela y nos exige entrar en ella para comprender su sentido más hondo. 

Celebración de la Eucaristía en las casas de familia – Tomás Bradley SJ

Los párrocos de parroquias jesuitas a lo largo de toda Argentina Uruguay nos cuentan la experiencia, motivación y frutos de celebrar la eucaristía en las casas de las familias de las comunidades a las que han sido misionados.

Por Tomás Bradley SJ

Una primera cosa que tengo que decir al respecto es que nunca se me ocurrió reflexionar mucho sobre el tema. Me pareció natural celebrar la Misa en las casas o en lugares públicos que no sean un templo por el desafío de hacer llegar a la gente a Jesús, con todos los medios posibles y adaptándome a lo que la realidad presentaba. Y la Misa es la oración más sublime y sencilla que tenemos: ofrecemos, escuchamos Su Palabra, participamos de Su Sacrificio Redentor, comulgamos con Su entrega recibiéndolo y nos animamos a salir a anunciarlo. 

Desde la Encarnación, no hallo lugar profano. Por lo tanto, lo sagrado puede darse en cualquier sitio. Ignacio nos invita a descubrirlo en todas las cosas, hacer lugar sagrado una casa, una oficina, una calle, una plaza, etc., poner los medios para que el Dios de Jesús se haga presente allí donde Él quiere llegar.

Nótese que no estoy hablando sólo de casas de familia, sino de cualquier lugar que no sea el templo. El criterio de Ignacio de ver según tiempos, lugares y personas el quehacer apostólico me parece una brújula de increíble fecundidad. Al hablar de ‘casa de familia’ no estamos estimulando exclusividad para pocos o algunos, tampoco como celebración de elite, sino como acercamiento a las familias de acuerdo a la misión que se está llevando adelante. La celebración tiene que ver siempre con una comunidad en salida que abre, expande, busca, cuestiona.

Es que las casas de familia son todo un templo. Sucede demasiado en ellas: dolores, gozos, trabajos, vida de la gente. Y sus mesas son quizá los más sencillos y adecuados altares del Jesús que se acerca a todos y quiere darse y partirse para todos. Me emociona mucho, me consuela celebrar en la misma mesa que la familia cocina, toma mate, charla, discute, descansa. 

Lo mismo creo de los lugares de trabajo. Ellos son el ámbito donde la gente entrega horas de vida y de ilusiones. En los años en que estuve en Resistencia, celebraba una misa mensual en las oficinas de AFIP, también en la entrada a la UNNE y en la UTN. Los lugares donde las personas pasan tiempo de su vida trabajando, estudiando, compartiendo vida; donde están aprendiendo y donde están construyendo un mundo mejor, son el escenario justo para celebrar el “sacrificio de Dios por nosotros y la humilde ofrenda nuestra con y por Él”.

En las misiones en La Rioja, en el Impenetrable chaqueño, en las casas de misión en la parcelas de Ugarteche en Mendoza, en las escuelas, aquí en Tacuarembó, siempre he sentido que la actitud de “salida” es misión hecha celebración concreta. Evidentemente que no son nunca celebraciones descolgadas, o como dije antes de grupos cerrados que se reúnen a vivir una comunidad intimista e irenista. Al contrario, son desafío de abrir nuestras comunidades, de salir al encuentro de la gente a su mundo, como lo hizo Jesús al ir a la casa de Zaqueo, al participar de la cena de bodas en Caná, al quedarse a comer y dormir en la casa de Marta, María y Lázaro, al compartir la cena con los publicanos y pecadores, y al mismo tiempo ir a lo de un fariseo. 

Los templos son muy necesarios. Nos hacen bien con su presencia firme que nos recuerda ese ámbito especial que Dios quiere regalarnos. Pero no son lugares excluyentes de la presencia del Dios hecho hombre. Y creo que fue un error pastoral y teológico grave, de fondo una herejía cristológica, encerrarlo y alejarlo de la vida común de la gente. Ojo, hablo de acentos, de cornisas sutiles, al actuar de acuerdo a la Iglesia de Jesucristo que creemos vivir. Hace mucho bien la adoración del Santísimo en el Templo, lo mismo el tiempo regalado para estar frente al Santísimo, lo mismo que la reunión dominical de la comunidad local que se encuentra para celebrar al Cristo que vive todos los días, lo mismo que la misa diaria para aquellos que pueden concurrir. Pero esta práctica litúrgica, tiene sentido al hacer que el rito con contenido vaya marcando el ritmo de nuestras vidas. Lo cual no quiere decir que sea lo único. Y mucho menos que lo sagrado sólo esté en el presbiterio o sobre el altar consagrado o cerquita del Sagrario. Y que sólo los consagrados o sacerdotes pueden acceder a ellos, como si el lugar físico marcara la diferencia jerárquica en la intimidad con Dios. Y esto, lamentablemente, se ha hecho notar durante muchos años. 

Dios se encarnó en Jesús. Como he dicho antes, desde allí no hay lugar profano para Dios. Que los hombres volvamos a alejarlo a Dios clavándolo en una cruz lejana, es drama nuestro. Esa cruz tiene sentido en la Cena que se hizo horas antes. Donde el Maestro lavó los pies, donde se dio, partió y derramó por la redención de los hombres. Hecho sacramental que se hace pasión en la muerte en la cruz real y concreta en el monte Calvario.

Dios acerca, une, sirve. Nunca aleja ni discrimina (en el sentido de desterrar en lo indigno). Por ello, celebrar con la gente la misa en el lugar que sea, siempre ha de estar impregnado por esta asunción de nuestra condición humana que Dios ha hecho en Cristo Jesús. En Él, Cristo, no está la dicotomía digno – indigno, profano – sagrado, santo – pecador. Él, Dios hecho hombre, nos asumió en serio. Así en Él somos santos, siendo también pecadores. Somos dignos porque somos amados no porque seamos intachables. Somos sagrados que hacen ofrenda de Su vida intentando imitar la entrega de nuestro Señor por nosotros. Todo por Su gracia. 

Me extendí demasiado. La razón de celebrar las misas en las casas o en otros lugares siempre es en sentido de misión: Iglesia en salida. No habría que haber dicho mucho más. Dios salió de sí, nosotros intentamos hacerlo hacia los que todavía no lo conocen y lo celebramos con aquellos que intentamos vivirlo. 

El motivo pastoral siempre va a exigir un buen discernimiento. Si los matrimonios se realizan en los templos, como acción ordinaria, es para ayudar a los fieles a que se conciban como comunidad y no como celebración hecha para mí o para mi grupito social. Lo mismo pasa con los bautismos. Con la celebración de la Eucaristía, también hay que discernir si la razón es de una comunidad en misión o es modo de cerrarnos en un modo exclusivo y excluyente, sólo para escogidos. Tentación casi gnóstica. 

Al mismo tiempo, el modo de realizar la Celebración Eucarística es algo a tener en cuenta. Sencilla, con cantos que sepa al gente, con participación de los niños. Catequesis y liturgia también se entrecruzan. Por ello se puede reunir solemnidad con juego, con diálogo (en realidad toda la celebración es un gran diálogo). El punto es que normalmente lo hacemos monólogo. Y los fieles son sólo espectadores. 

Tenemos una deuda muy grande en la revisión en el modo de celebrar la Eucaristía para que refleje el sacrificio de Cristo hoy que asume el dolor de su pueblo, que perdona sus pecados y que se reúne a celebrar con él, a escuchar su palabra y a elevar sus plegarias. Nuestras misas siguen siendo muy clericales. Y les falta “celebración de comunidad”. Esta es quizá la característica que remarca la verdad teológica: “lo asumido es redimido”, que se une con el milagro eucarístico de ser Dios en Jesús que nos redime en cada Misa. Celebración de comunidad, sacrificio de Dios siempre encarnado. Diálogo redentor.

Reflexión de Rodrigo Zarazaga SJ al inicio del Encuentro Anual de ACDE

El jesuita Rodrigo Zarazaga SJ fue invitado a hacer una ‘reflexión espiritual’ al inicio del XXII Encuentro Anual ACDE  (Asociación Cristiana de Dirigentes de la Empresa). Este año, el título del encuentro fue “Consensos Imprescindibles para un desarrollo inclusivo y sustentable”. 

Para su reflexión, Rodrigo comenzó leyendo el pasaje del Evangelio relatado por Juan, en que Jesús se aparece a sus discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Empezó, entonces, haciendo una analogía entre la situación emocional y afectiva de los discípulos y la de los argentinos: desilusión, deseos de otra realidad posible pero difícil de visualizar, y con un futuro incierto y desesperanzador, debido a la experiencia de la cruz: “desolados y devastados”.

Y frente a esta realidad, la actitud de Jesús, que tiene como único objetivo que los discípulos recuperen el norte. Por eso, cuando bien podría haberse aparecido con reproches o indicaciones, se preocupa por ellos, preguntándoles: ‘¿tienen algo para comer?’ Y se pone a cocinar.

 A partir de este relato, introdujo una serie de interrogantes y reflexiones con las que invitó a cada uno a preguntarse qué tenía para ofrecer para la construcción del consenso y de una sociedad más justa. 

Puedes mirar la reflexión espiritual en el siguiente link.

¿Qué es ACDE?

Es una asociación de ejecutivos, emprendedores, profesionales independientes y empresarios, que tiene como objetivo constituirse en un ámbito de análisis y reflexión de la temática empresaria a la luz de los valores cristianos; y de acción, a través de su compromiso social en una labor empresarial regida por principios éticos y al servicio del bien común.

Rafael Velasco SJ: “Que sepamos estar al lado y del lado de los pobres”

Con ocasión de la fiesta de San Ignacio de Loyola, Rafael Velasco sj, Superior Provincial de Argentina-Uruguay, compartió con los jesuitas sus deseos para estos tiempos de Provincia, invitando a que sigamos al Señor «identificándonos con sus crucificados, sus pobres, los sufrientes, los que padecen injustamente».

Inspirado en el número 101 de las Constituciones de la Compañía de Jesús recordó que nuestra vocación se fundamenta en la identificación con cuantoCristo nuestro Señor ha amado y abrazado’ y de esto «depende nuestra vitalidad apostólica personal, comunitaria y como Provincia». 

Animó a todos, tanto en nuestras obras y comunidades, cuanto en nuestras opciones apostólicas y estilos de vida, sepamos «estar al lado de estos Cristos, como Compañeros, aprendiendo de ellos, siendo sus amigos. Pero, además, estando de su lado, es decir, utilizando nuestra influencia como institución para expresar y amplificar sus razones»

«(Esto) significa también hoy -remarca- amar y desear pasar aquello que Cristo ha pasado en su vida histórica y lo que sigue padeciendo en los cristos sufrientes que completan hoy lo que le falta a su Pasión… (entre quienes están) las personas en situación de calle, los migrantes, las personas sumidas en la prisión de la droga, los campesinos a los que se les avasallan sus derechos, los niños y niñas que son postergados a los márgenes de la sociedad, los sin crédito, los jóvenes que luchan en desventaja, los ancianos que no tienen dónde caerse muertos…»

Ya el mismo San Ignacio, advierte el Provincial-, anticipó que esto compite contra los deseos mundanos (‘ganar honra, fama y estimación de mucho nombre’). Éstos también nos habitan hoy y «se deben ‘aborrecer en todo y no en parte’, por lo que invita a pedir, por intercesión de nuestro Padre Ignacio, vencer las tentaciones extremas del cinismo, la autocomplacencia y la dureza de juicio.

«Somos pecadores perdonados -finaliza Velasco SJ-y llamados por Cristo. Sólo eso. Ni más ni menos… Que nos sintamos re-visitados por esos deseos de ‘vestirnos de la vestidura y librea de Cristo nuestro Señor por su debido amor y reverencia’.Cada uno en particular y todos como Provincia  «Que sigamos deseando estar cerca de los pobres».

El despojo de un territorio campesino – el caso de Sacha Rupaska SA

Las comunidades de Piruaj Bajo y Vilmer, que pertenecen a la Parroquia San José de los Petacas, en San José del Boquerón, se encuentran envueltas en conflictos por la posesión de las tierras que sus pobladores habitan desde siempre. En esta nota, se narra la historia de este conflicto en el que intervienen grandes empresas y el poder político para ‘quitarle el pan a los más pobres’. Desde hace años, los jesuitas que viven allí vienen acompañando los reclamos.

Por Lorenzo Langbehn Dr en Ciencias Sociales investigador del INDES-UNSE/CONICET y Hno. Rodrigo Castells SJ Ingeniero Agrónomo, miembro de la comunidad jesuita de San José del Boquerón.

Las comunidades de Piruaj Bajo y Vilmer, y otras comunidades vecinas en el departamento Copo, Santiago del Estero (Argentina), se encuentran amenazadas en la pacífica posesión de sus territorios por la empresa Sacha Rupaska SA. La población de Piruaj Bajo, unas cien familias cuyos ancestros han vivido en el lugar hace más de un siglo, se enfrenta hace unos doce años con el hostigamiento y la invasión del territorio por parte de esa empresa, que esgrime supuestos títulos sobre las tierras de la comunidad, unas 17.800 hectáreas. La empresa también busca apropiarse de una zona conocida como Lote 8 (5.184has), situada entre Piruaj Bajo y Vilmer y usada por ambas comunidades. En toda la zona también pastan animales de otras comunidades, de manera que los afectados son, en definitiva, muchos más.

La llegada de la empresa fue resistida en 2008 y 2010 por la población con denuncias, acampes y protestas, apoyados por numerosos campesinos de otros parajes de la zona, que reconocen la posesión de los pirueños y reivindican el Lote 8 como de uso común por los pobladores de Vilmer y Piruaj. Sin embargo, desde entonces la empresa, que tiene como socios a Horacio Iván Gándara, Luis María Méndez Ezcurra y Luis Caputo (que fue presidente del Banco Central bajo el gobierno de Macri), ha logrado avanzar sobre una parte de las tierras que pretende, mediante acciones intimidatorias y aprovechando el desgaste de una población que necesita trabajar para sobrevivir, y que no puede mantenerse en pie de lucha por tiempo indefinido, ni pagar abogados y realizar costosos trámites en ciudades lejanas. De este modo, la empresa ha construido casas y corrales y ha cercado terrenos para uso ganadero, reduciendo el espacio disponible para que los campesinos desarrollen su vida y su economía. El accionar de la empresa afecta también a otras comunidades linderas, como San Vicente, La Providencia, El Puestito, La Virtud, Huiñaj Pozo, Belgrano, San Juan, Cabeza del Toro y Tala Pozo, que en total albergan a otro centenar (100) de familias. En definitiva estamos hablando de unas doscientas (200) familias afectadas.

A su vez, como estrategia de acorralamiento, la empresa vendió a un tercero (señalado como testaferro) la porción del territorio que contiene las casas de los habitantes de Piruaj Bajo y demás instalaciones, como corrales, pozo surgente, una escuela pública, una capilla del culto católico, un templo evangélico, dos clubes deportivos, una sala sanitaria y otros edificios. El supuesto comprador de esa parte inicia entonces un juicio pretendiendo expulsar a la población de Piruaj Bajo: de esta manera, en caso de perder el juicio, los empresarios solamente resignaban una pequeña parte, mientras que mantenían sus pretensiones sobre el resto del territorio.

Así ocurrió. En 2017, la Cámara Federal de Tucumán declaró, en fallo unánime, que las tierras reclamadas por la empresa correspondían a los campesinos. Se trata tan solo de 400 hectáreas, una superficie que contiene las instalaciones mencionadas, pero que no basta ni por asomo para sostener la economía del centenar de familias que viven del ganado y de la explotación maderera. El resto del territorio se halla todavía en situación de conflicto: es pretendido por la empresa, pero los poseedores ancestrales rechazan esa pretensión y hacen uso del territorio como siempre lo han hecho, excepto en la parte noroeste, usurpada por la empresa.

En la actualidad, Sacha Rupaska SA sigue intentando avanzar de manera unilateral sobre el territorio con instalaciones y mediante ardides jurídicos, despojando a la población de los medios indispensables para su vida. Las vecinas y vecinos de Piruaj Bajo y Vilmer, gente humilde y de trabajo, pelean en inferioridad de condiciones con un Goliat de enormes recursos económicos, con abogados caros y conexiones políticas a nivel provincial y nacional.

El desembarco de Sacha Rupaska SA es un caso testigo del modo en que el avance empresarial despoja de sus tierras a las comunidades campesinas, arrebatándoles sus medios de subsistencia y empujándolas a la dependencia, a la pobreza y, eventualmente, al éxodo a los márgenes de las grandes ciudades. Es también un caso testigo de cómo las instituciones que deberían proteger por igual el derecho de todos y todas las habitantes del país, velando en especial por los grupos más vulnerables, favorecen en cambio, por acción u omisión, el interés de los más ricos y poderosos a costa de los derechos de los humildes.

Antecedentes del caso

La comunidad de Piruaj Bajo está ubicada en el sudoeste del departamento Copo, en la provincia de Santiago del Estero, a unos 80 km del límite con Salta y con Chaco. Está formada hoy por unas cien familias que viven de la actividad forestal, de la cría de ganado menor y mayor en pequeña y mediana escala y del trabajo estacional en las cosechas de la aceituna (en Catamarca y La Rioja), el limón (en Tucumán y Salta) y otros cultivos. Como ocurre en la mayor parte de las comunidades campesinas en Santiago del Estero, las y los habitantes de Piruaj Bajo no tienen títulos de propiedad formales sobre sus tierras, que utilizan hace muchas generaciones y de las que depende su subsistencia.

Sin embargo, esas tierras, que no están a nombre de sus poseedores ancestrales, tampoco figuran como  fiscales, sino que existen títulos de propiedad a nombre de otras personas, en este caso de la empresa Sacha Ruspaska SA. Esta situación también es muy frecuente en Santiago del Estero: mientras que los primeros pobladores, tanto indígenas como criollos, han habitado y utilizado de hecho el territorio desde hace generaciones, o aun desde tiempos inmemoriales, a lo largo del siglo XX la mayor parte de la tierra fiscal de la provincia pasó nominalmente a manos privadas.

En algunos casos, la provincia vendió las tierras a empresas madereras (“obrajes”), que llegaron para extraer todos los árboles de valor y luego hicieron abandono de los lugares. La población preexistente vio el paso de estos obrajes, y en parte trabajó para ellos o les proveyó carne y otros bienes; cuando los obrajes se retiraron, la población quedó. Con el agotamiento de los bosques y la caída de la demanda de durmientes de ferrocarril, la época de los obrajes entró en declive; los últimos desaparecieron en la década de 1970 o a comienzos de los 1980. Los títulos, sin embargo, quedaron en poder de las empresas, o de los herederos de los viejos obrajeros. En la zona de Piruaj Bajo, el último obraje que se recuerda existió en Tala Pozo, unos 10 kilómetros hacia el sudeste de Piruaj Bajo; su actividad cesó alrededor de 1982, y hoy no quedan rastros de él, más que un paisaje en lenta recuperación. También allí viven familias que se habían asentado antes de la llegada del obraje y que permanecieron cuando éste se retiró.

En otros casos, los títulos de propiedad que hoy se esgrimen son de origen dudoso o directamente fraguados, al amparo de la notoria falta de transparencia en el catastro y el registro de tierras de la provincia. Es el caso del Lote 8, un lote de unas 5 mil hectáreas ubicado entre Piruaj Bajo y Vilmer, que figura como fiscal en los antiguos catastros. De ese lote siempre han extraído madera pobladores de Piruaj Bajo y de Vilmer, y también de otras comunidades, y es una zona de pastoreo importante para los animales de las diversas poblaciones circundantes.

Con el boom de la soja y la intensificación agrícola que nuestro país ha experimentado en las últimas décadas, muchas tierras que antes carecían de interés para las empresas agrícolas y ganaderas comenzaron a valorizarse. Reaparecieron entonces (o se fabricaron) viejos títulos de propiedad, y la población ancestral pasó a ser acusada de “ocupación ilegal” y “usurpación”, con el fin de expulsarla de su territorio y transformar el monte en tierras de cultivo o en campos ganaderos de gran extensión.

Así ocurrió también en Piruaj Bajo y Vilmer. Los títulos exhibidos por la empresa (o mejor dicho, por su testaferro) en el juicio que perdió contra los pobladores fueron adquiridos de una familia Salomón, que a su vez había adquirido los papeles décadas atrás, pero que nunca había ejercido la posesión de esas tierras. Los pobladores más ancianos recuerdan a algunos “Salomones” que llegaron diciendo ser dueños, pero que nunca administraron ni poseyeron el lugar, sino que compraban postes y durmientes a los pobladores, que los elaboraban por cuenta propia. Antes de eso no se recuerdan otros supuestos titulares, ni se conoce la procedencia de los títulos de esos Salomón.

En el momento en que la empresa Sacha Ruspaska SA adquiere los papeles en 2007, los vendedores tenían por resolver un complejo trámite de sucesión con numerosos descendientes de los primeros Salomón, un trámite que en condiciones normales habría llevado años. Sin embargo, una de las herederas resultaba ser la esposa del entonces y actual ministro de justicia de la provincia, Ricardo Daives, lo que imprimió a la burocracia santiagueña un dinamismo digno de mejor causa.

Inmediatamente después de adquiridos los papeles, Méndez Ezcurra y Gándara realizan una venta, considerada ficticia por los pobladores, a un presunto testaferro, César Bellatti, de Tucumán. Éste inicia juicio contra los pobladores, sobre una superficie de 400 hectáreas, pretendiendo reivindicar la posesión de esas tierras ocupadas por ellos. En otras palabras, mediante una acción judicial busca que los pobladores sean declarados ocupantes ilegítimos de sus propias tierras.

Los empresarios pierden ese juicio, una posibilidad que seguramente estaba en sus planes: por esta razón iniciaron juicio sobre una pequeña porción del territorio, y no sobre su totalidad. Sin embargo, apelan la sentencia del juez federal y la llevan ante la Cámara Federal de Tucumán. En 2017 esta Cámara ratifica la sentencia de primera instancia, y reconoce a los habitantes de Piruaj como dueños de las 400 hectáreas que estaban en juego.

El argumento que expone la Cámara Federal para fundar su sentencia sostiene que, para reivindicar algún derecho de posesión, la empresa (o su testaferro, en este caso) debería mostrar que los títulos originales son anteriores a la posesión de los demandados (o sea, la comunidad de Piruaj Bajo), cosa que no se ha podido probar. Con este razonamiento, ciertamente, la comunidad podría reclamar todo el territorio que la empresa pretende, porque su posesión viene de más de un siglo atrás, y nunca se ha sabido de otros poseedores o pretendidos poseedores. Es fácil saber que los abuelos y bisabuelos de muchas personas que hoy viven en Piruaj Bajo nacieron en el lugar ya en la década de 1910, y que nunca hubo obrajes u otro tipo de empresas con presencia en el lugar.

Pero la empresa no cesa en sus intentos. Hace un mes aproximadamente, los pirueños recibieron una notificación del juzgado que les exige delimitar las 400 hectáreas de aquel juicio de 2017. Según los rumores y los temores que corren en la zona, esta medida judicial, solicitada por los empresarios, sería el preludio de un nuevo intento de avance de la empresa sobre el territorio de Piruaj Bajo. Al mismo tiempo, sobre la ruta se observa un intenso movimiento de camiones que llevan vacas y materiales a las tierras usurpadas por la empresa.

Entretanto, las vecinas y vecinos de Piruaj Bajo se preparan para pelear por lo que es suyo. Cuentan con algunos aliados, como las organizaciones campesinas de la zona, la parroquia San José de las Petacas, y varios programas y organismos del Estado. En 2017 vino a solidarizarse con los pirueños Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la paz y titular del SERPAJ (Servicio de Paz y Justicia), una fundación que aboga por los derechos humanos. Pero la sensación que reina en el pueblo es que se avecinan tiempos duros. Son las pirueñas y los pirueños quienes están en el territorio, expuestos al acoso de la empresa, y son ellos quienes corren el riesgo de perder sus medios de subsistencia a manos de empresarios ambiciosos.

Compete a los poderes públicos velar por la seguridad y el derecho de toda la población, y en especial de sus miembros más vulnerables. El estado debe garantizar el pacífico goce de sus derechos a los pirueños, gente que trabaja, vive y sueña en Piruaj Bajo hace muchas generaciones, que tiene enterrados allí a sus ancestros, y que allí cría a sus niños y niñas con esperanza en el futuro.

El caso de Piruaj Bajo, por cierto, es solo una muestra de un problema recurrente en Santiago del Estero, donde la población campesina no tiene garantías suficientes de poder habitar y usar de manera pacífica su territorio. Por acción u omisión, el estado favorece en cambio el interés de empresarios y personajes poderosos que avanzan de manera prepotente, y muchas veces con violencia, sobre los derechos de los humildes.

Sin ir más lejos, la misma empresa Sacha Rupaska SA ha adquirido (o pretende haber adquirido) títulos de tierras que afectan a otras comunidades de la zona, como La Florida y San Vicente, en total unas 28 mil hectáreas. Pero el problema es mucho más amplio, como lo vienen denunciando hace tres décadas las organizaciones campesinas de Santiago del Estero.

Usos del territorio y actividades productivas

Los vecinos y vecinas de Piruaj Bajo, Vilmer y las comunidades cercanas realizan en su territorio múltiples actividades que se organizan de diferentes maneras en el espacio. Las principales actividades económicas con destino a la venta son la ganadería y la actividad maderera. La ganadería se realiza “a campo abierto”, es decir que no hay alambrados y los animales se mueven libremente por el territorio. Según la disponibilidad de agua, en diferentes momentos del año se alejan y se dispersan por el monte, o vuelven a las aguadas permanentes, varias de ellas alimentadas por pozos surgentes, que están en los poblados. Algunos campesinos tienen cuadros alambrados de dimensiones reducidas, que utilizan como reserva para las épocas en que el monte ofrece poco forraje, o para guardar animales que requieran un cuidado especial.

En cuanto a la actividad maderera, la principal en la zona es la elaboración de postes de quebracho colorado. Éstos se elaboran a partir de un quebracho de porte mediano, y requieren una gran destreza con el hacha; por ello, tienen un valor agregado relativamente alto, aunque el precio de venta a los acopiadores es de apenas 200 pesos por un poste de 2,20 metros. Otros productos que se venden son la leña seca de diversas especies, la leña “campana” (leña de quebracho colorado estacionada), los rollos de quebracho colorado y blanco, y en menor medida el carbón. La actividad maderera está organizada de manera tal que cada vecino tiene demarcadas las zonas de donde extrae productos forestales, zonas que pueden ser individuales o compartidas. En el Lote 8, considerado de uso común, extraen madera pobladores de Piruaj y de Vilmer, y no está parcelado.

En la proximidad de las casas hay “cercos” de cultivo, o sea, lotes cercados de entre 1 y 3 hectáreas donde se cultiva maíz, zapallo, sandías, y otras especies. En las comunidades que están más cerca del río Salado muchas veces existen obras de riego y la agricultura ocupa un lugar más importante. En la zona de secano, donde se encuentran Piruaj Bajo, Vilmer y las comunidades circundantes, el éxito de los cultivos depende de las lluvias y es más desparejo. Se produce solamente para el consumo propio, en parte como alimentos directamente, y en parte para alimentar a los animales. Para el consumo propio también es común que los pobladores tengan animales como cerdos, gallinas y cabras. No se hace producción para venta de esas especies.

Fuera de estas producciones en el lugar, la mayoría de los pobladores varones y algunas de las mujeres suelen salir para trabajar en diversas cosechas: entre febrero y junio van a La Rioja y Catamarca para cosechar aceitunas, más tarde a Tucumán y Salta para cosechar limones, a partir de agosto a la zona de riego de La Banda y Robles para la cebolla, etcétera. Estos trabajos estacionales son una importante fuente de ingresos, y como explican los pobladores, cuando ellos trabajan afuera, “el monte descansa”: es decir que el trabajo estacional les permite también hacer un uso más sustentable de sus recursos.

Fuente: Jesuitas Lationamérica

Sínodo para la Amazonía: nuevos caminos hacia una Iglesia más encarnada

La Iglesia se prepara para celebrar el Sínodo de los Obispos para la Amazonía en octubre. Con el objetivo de seguir conociendo la región, sus dinámicas y desafíos, se llevó adelante un seminario en el Centro Cultural Misionero de Brasilia, Brasil, cuyo tema principal fue el Instrumentum Laboris. 

Promovido por la Red Eclesial Panamazónica (Repam) y el Centro Ecuménico para el Servicio a la Evangelización y Educación Popular (Ceseep), el seminario abordó en particular tres temas. En primer lugar, se trató de entender cómo responder al grito de la tierra y de los pobres en un contexto como el de la Amazonía, donde el equilibrio de los pueblos indígenas se ve amenazado por los grandes intereses económicos de las empresas mineras, la deforestación y los proyectos de infraestructura.

Otra cuestión crucial, abordada durante el seminario, se refiere a un desafío particular: cómo reconocer, ampliar y consolidar la diversidad de los ministerios y el papel de la mujer. La falta de sacerdotes está particularmente ligada a las dificultades de las comunidades de la región amazónica para celebrar frecuentemente la Eucaristía. Para no dejar a estas comunidades sin la Eucaristía, se sugiere en el Instrumentum Laboris cambiar los criterios para la selección y preparación de los ministros autorizados para celebrarla.

La tercera pregunta se refiere a los desafíos del mundo urbano, donde vive alrededor del 80% de la población de la región amazónica. Hay dos preguntas en particular que necesitan respuesta: ¿cómo crear comunidades activas entre los residentes, la mayoría de los cuales han emigrado a los suburbios de las ciudades, pero también entre los jóvenes en las escuelas y universidades? ¿Cómo hacer frente a la cultura secularizada y consumista difundida por los medios de comunicación y vivir con la gran diversidad de iglesias y movimientos religiosos?

En defensa de la voz de Dios

Al seminario, celebrado en Brasilia, asistieron 23 obispos, entre ellos cinco miembros del Consejo Pre-Sinodal, el secretario ejecutivo de la Repam, consultores y expertos. Mons. José Antônio Peruzzo, Arzobispo de Curitiba, dijo que la Amazonía «no está aislada del mundo», sino que se sitúa en un contexto estratégico «de gran importancia para el futuro de la humanidad».  El secretario ejecutivo de Repam, Mauricio López, subrayó que el «Sínodo será el momento de defender la voz de Dios».

Fuente: Vatican News

La Red Mundial de Oración del Papa cumplió 175 años

El Santo Padre Francisco recibió a las delegaciones de la Red mundial de oración del Papa (Apostolado de la oración) con motivo del comienzo de su encuentro internacional en ocasión del 175 aniversario de su fundación (28-29 de junio, Roma). La fecha coincidió con la Solemnidad del Sagrado Corazón, cuya devoción la Red Mundial de Oración del Papa está encargada de difundir.

En el curso del encuentro, intercalado con testimonios y oraciones, el Papa ha pronunciado el discurso que publicamos (en parte) a continuación. Una de estas presentaciones fue la de Bettina Raed, directora de la Red Mundial de Oración del Papa quien contó sobre el trabajó de la Red en la Región

Queridos hermanos y hermanas,

Aprovecho esta oportunidad para renovaros mi gratitud por vuestro compromiso de oración y apostolado en favor de la misión de la Iglesia. Os agradezco también los testimonios , que ya había leído, si no, el chino no lo habría entendido. Y por eso contestaré, más o menos, o continuaré la reflexión de todos vosotros. El vuestro es un servicio muy necesario que subraya la primacía de Dios en las vidas de las personas, favoreciendo la comunión en la Iglesia.

(…)

 Es bueno, en este día de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, recordar el fundamento de nuestra misión, como ha hecho Bettina (Argentina). Se trata de una misión de compasión por el mundo, podríamos decir un «camino del corazón», es decir, un itinerario de oración que transforma las vidas de las personas. El Corazón de Cristo es tan grande que desea acogernos a todos en la revolución de la ternura. La cercanía al Corazón del Señor anima a nuestros corazones a acercarse con amor al hermano y ayuda a entrar en esta compasión por el mundo. Estamos llamados a ser testigos y mensajeros de la misericordia de Dios, a ofrecer al mundo una perspectiva de la luz donde haya tinieblas,  de esperanza donde reina la desesperación, de salvación donde abunda el pecado. Entrar en oración es entrar con mi corazón en el corazón de Jesús, abrir un camino dentro del corazón de Jesús, lo que Jesús siente, los sentimientos de compasión de Jesús y también hacer un viaje dentro de mi corazón para cambiarlo en esta relación con el corazón de Jesús.

(….)

Renuevo mi sincero agradecimiento a cada uno de vosotros por su preciosa actividad, que brota de un corazón verdaderamente atento a los demás. El Apostolado de la Oración, con su Red mundial de oración por el Papa y en comunión con él, recuerda que el corazón de la misión de la Iglesia es la oración. Prestad atención: el corazón de la misión de la Iglesia es la oración. Podemos hacer muchas cosas, pero sin oración no funciona.. El corazón es la oración. Os animo a continuar con alegría en la conciencia de la importancia y de la necesidad de vuestro trabajo. Ayudáis  a las personas a tener una mirada espiritual, una mirada de fe sobre la realidad que las rodea, para reconocer lo que Dios mismo obra en ellas; ¡Es una gran mirada de esperanza! Gracias.

También me gustaría dar las gracias  a la Compañía de Jesús. Se piensa que los jesuitas son los intelectuales, los que piensan … Pero fueron los jesuitas quienes crearon esta red de oración. Los jesuitas son hombres que rezan, y esto es grande. Y luego, de una manera especial, me gustaría agradecer la dedicación y creatividad del Padre Fornos: ¡gracias, hermano!

Al finalizar el discurso, Francisco invitó a la oración personal y luego comunitaria, por la Red de Oración y por la intención  de oración del mes de julio.

Fuente: Vatican News