#PactoEducativoGlobal

El Pacto Educativo Global fue lanzado oficialmente el pasado 15 de octubre, en donde el Papa hizo una convocatoria inédita para firmar este compromiso, reconociendo en la educación el itinerario para revertir la crisis actual y promover el cambio.

La invitación es amplia y va más allá de las fronteras del mundo católico o cristiano dirigiéndose a toda la humanidad: “Hacemos un llamamiento de manera particular a los hombres y las mujeres de cultura, de ciencia y de deporte, a los artistas, a los operadores de los medios de comunicación, en todas partes del mundo, para que ellos también firmen este pacto y, con su testimonio y su trabajo, se hagan promotores de los valores del cuidado, la paz, la justicia, la bondad, la belleza, la acogida del otro y la fraternidad [2]”.

Por esto, la Compañía de Jesús en América Latina y el Caribe, a través de nuestras comunidades, obras y presencias apostólicas nos adherimos desde ya a esta idea fundamental y de manera simbólica firmamos el Pacto Educativo Global comprometiéndonos a colaborar con nuestros talentos y energías en la construcción y promoción de un nuevo modelo cultural y de desarrollo.

El acta de compromiso se firmará el próximo 12 de diciembre de 2020, en la fiesta litúrgica de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América Latina, para que su ejemplo de cuidado con los vulnerables sea de inspiración y fortaleza para este compromiso. Este gesto de adhesión, será solo el inicio de todo un camino por recorrer como parte del reto que asumimos para cultivar juntos este sueño de un humanismo solidario.

¿Cómo sumarse?

Invitamos a cada uno y cada una de ustedes a firmar su propia declaración para unirse y comprometerse a este llamado. Para ello, ponemos a disposición un documento que podrán descargar e imprimir para firmar por el Pacto Educativo Global. Luego, la invitación es que puedan enviar su foto con el compromiso firmado a nuestro e-mail: peg@cpalsj.org, posteriormente compartiremos las fotos por nuestras redes sociales. También pueden escribir a mano su compromiso y compartirlo con nosotros.

Descarga la carta de compromiso haciendo click aquí.

¡Esperamos que se sumen al pacto!

Recordando a los antepasados para nutrir el presente

Una publicación que comparte la Curia General de los Jesuitas en Roma, sobre la celebración de todos los Santos y Beatos de la Compañía de Jesús, que tiene lugar cada 5 de noviembre.  

En muchos países de tradición cristiana, noviembre se identifica como “el mes de los muertos”. Porque el calendario litúrgico nos propone celebrar, el 1 de noviembre, a todos los santos, especialmente a esa “inmensa multitud de testigos” (Carta a los Hebreos, 12,1) cuyos nombres no se han conservado pero que han contribuido a hacer del mundo un lugar mejor a la luz del Evangelio. Y al día siguiente conmemoramos aún más ampliamente a “todos los fieles difuntos”, y en primer lugar a las personas de nuestras familias que nos han dejado. Es una oportunidad para visitar el cementerio para honrar a nuestros antepasados y rezar por ellos y con ellos.

En este mismo espíritu de respeto y oración, la Compañía de Jesús ha escogido un día a principios de noviembre, el 5, para celebrar a todos los santos y beatos de su historia. Es una forma de invitar a estos compañeros – no siempre bien conocidos en su tiempo, pero que se han distinguido cada uno a su estilo por el servicio – a contribuir hoy a la unidad de la Compañía. Como sucede en el día de Todos los Santos, la Compañía incluye en esta fiesta no sólo a los jesuitas canonizados y beatificados, sino también a los innumerables y empeñados trabajadores a la sombra, que fueron compañeros de Jesús a menudo en el sufrimiento, pero que ahora pueden gozar de la Vida con aquel cuyos pasos siguieron.

Todos estos santos jesuitas pueden ahora alimentar nuestra vida espiritual y nuestros compromisos humanos gracias al ejemplo que han dado y a la comunión espiritual que con ellos podemos disfrutar.

Entrevista al P. Pascual Cebollada, Postulador General de la Compañía de Jesús para las Causas de los Santos

Padre Pascual, ¿puede indicarnos, primero, cuántos jesuitas han sido canonizados y beatificados hasta ahora?

Hasta ahora la Compañía cuenta con 53 santos y 155 beatos. De estos últimos, 149 son mártires, la mayoría formando parte de grupos.

¿Cuántos compañeros jesuitas tienen un “dossier abierto” ahora mismo en su oficina, la del Postulador? ¿Cuáles son los que más requieren su atención en este momento?

En los tres años que llevo en la Postulación General he estado en contacto con unas 60 causas, ocho de las cuales no son de jesuitas. Al mismo tiempo, tenemos otras 35 causas “dormidas”, es decir, comenzadas en su día, pero “sin movimiento” porque no haya devoción por estos Siervos de Dios, o no tengan un vice-postulador que las cuide, etc.

La causa del P. Pedro Arrupe es la que ahora más nos ocupa. Por el hecho de que haya muerto en Roma, la enorme cantidad de escritos suyos que hay que leer y los aproximadamente 80 testigos, al menos, que han de declarar sobre su persona.

Al mismo tiempo, en nuestro trabajo diario vamos “saltando” de una a otra causa según vayan requiriendo nuestra atención.

En un plano más personal, ¿puede hablarnos de dos o tres santos en la historia de la Compañía que le han marcado y que todavía alimentan su vida como jesuita?

San Ignacio, sin duda, por su gran visión de las cosas de Dios. Además, desde el noviciado me atrajo mucho San Pedro Fabro, por su carácter, su trato con las personas, la pericia en dar los Ejercicios Espirituales, su peregrinación por media Europa consolando y reconciliando, y su facilidad para ver a Dios en todo. Al mismo tiempo, siempre me han llamado la atención ciertos santos y beatos “urbanos” como el P. José María Rubio, Alberto Hurtado o Rupert Mayer, por su capacidad para detectar necesidades en las ciudades y responder a ellas ayudando a la gente material y espiritualmente a corto y a largo plazo.

Fuente: jesuits.global

Santos Mártires SJ, santos con identidad misionera

El obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, habló sobre la vocación a la santidad haciendo memoria de la vida de los Santos Mártires jesuitas, su identidad misionera y la herencia que han dejado. Recordó que “la santidad es un llamado para todos, que tiene que ser asumido en la vida diaria, en cada opción, en la cotidianidad”.

“Es cierto que aunque sabemos de ‘la universal vocación a la santidad’ en la Iglesia, los contextos de nuestro tiempo hacen que las palabras ‘santidad’, ‘virtud’ y otras, tengan muy poca presencia en los avances tecnológicos y globalizados de nuestra época”, reconoció.

“Sin embargo, el testimonio cotidiano y silencioso de tantas personas hace que encontremos signos de esperanza. Hemos percibido especialmente en Aparecida que la evangelización, hoy como ayer, requiere que renovemos nuestro compromiso de ser ‘discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida’”, sostuvo.

El prelado puntualizó que “la memoria de nuestros Santos Mártires de las Misiones, con su vida y su sangre entregada en la misión de anunciar a Jesucristo, nos permiten asumir los desafíos presentes”.

“La Iglesia en Misiones, con la fuerza y el gozo de vivir inserta en el corazón de las antiguas Misiones Jesuíticas, es heredera del espíritu que animó a los misioneros a evangelizar a los pueblos indígenas, y que se testimonia en las reducciones dispersas en su territorio”, destacó, y agregó: “En estas tierras han plantado la evangelización hombres y mujeres que vivieron la santidad, entre ellos San Roque González, San Juan del Castillo y San Alfonso Rodríguez, los Mártires de las Misiones”.

“Tenemos conciencia de esta herencia viva de las misiones jesuíticas de Loreto, con la proximidad de Santa Ana y San Ignacio, sumando la cultura y religiosidad de los inmigrantes y la fuerte religiosidad vigente en nuestro pueblo. Todo esto contribuye decididamente a la conformación de una identidad misionera en la que se integra lo antiguo y lo nuevo con sus valores propios”, concluyó.

Fuente: aica.org

CPAL: Segundo encuentro virtual de los jesuitas hermanos en formación

El Hno. Daniel Chaw, SJ de la Provincia del Perú, comparte una recopilación de lo vivido en el segundo encuentro virtual de los hermanos jesuitas en formación de la CPAL.

El sábado 24 de octubre a las 5 pm. (hora de Lima) tuvimos nuestro II encuentro Virtual de Hermanos Jesuitas en Formación de la CPAL. Ahora, ya con mucha más experiencia en el manejo de las plataformas virtuales y adecuándonos a esta forzada normalidad, producto de la pandemia.

Más allá de los inconvenientes particulares de cada ciudad o región, esta virtualidad nos permite en tan solo unos minutos poder conocer lo que vive cada uno de los compañeros. Por ello, además de unirnos por medio de la oración, disfrutamos el trabajo en grupos pequeños para reaccionar a la reflexión del Hermano Rodrigo Castells, SJ (ARU), acerca de la “Visibilidad y Horizonte de la Vocación del Hermano Jesuita”.

Rodrigo Castells nos propuso el desafío de dar continuidad creativa a nuestra vocación en contraste y/o complementariedad entre aquello que caracteriza a muchos de los hermanos, una “vida oculta de Nazareth” y un papel más protagónico en el anuncio del Evangelio. En ese sentido, –tal como pude entender– no es una exigencia ni una reivindicación, sino parte del compromiso que cada hermano debe asumir frente a los retos de la Iglesia y la realidad que vivimos.

Luego del trabajo en grupos, disfrutamos del estreno de una canción creada por uno de los nuestros, el Hermano Antonio Aguilera, SJ (CAM). La música, melodía y arreglos las realizó improvisando un pequeño estudio en su habitación con una guitarra, un micrófono y una laptop e impulsado por ese deseo de comunicar la figura del patrono de los hermanos. No obstante, la letra de la canción surgió tiempo atrás: “… la escribí cuando todavía me encontraba en el Noviciado San Ignacio de Loyola de Centroamérica, en Panamá. Fue justamente para la fecha que en esta ocasión también celebramos: el día de San Alonso Rodríguez, SJ”.

Todos los presentes en la sala virtual nos sentimos conmovidos y asombrados por la canción, tanto que el chat se llenó de pedidos para colgar el enlace en nuestras redes sociales. Ante esto, Antonio nos señala: “…tengo la esperanza de que surgirán más iniciativas que den a conocer la hondura espiritual que hay detrás de este santo. Su profundidad mística, unida a un deseo sincero de servicio que lo llevó a ser un gran acompañante espiritual en medio de su trabajo como portero de un colegio, fue lo que me inspiró. Yo como Jesuita hermano, me siento retado también a seguir su ejemplo».

Este deseo de Antonio, se amplió con el aporte del Hermano Epifanio Lima, SJ (BRA), casi para cerrar la sesión virtual. Nos habló de “Alonso Rodríguez SJ, el místico”. Muy breve para el gusto de muchos, pero nos dejó con deseos de seguir profundizando en un próximo encuentro sobre el servicio de acompañamiento espiritual que prestó San Alonso a sus hermanos más jóvenes.

Finalmente, quedó en manos de la comisión organizadora el envío de los formatos para la evaluación de este II Encuentro Virtual y el pedido para que colaboremos para los posibles temas a tratar para el III Encuentro Virtual el cual se establecería para el próximo año 2021. Nos despedimos no sin antes desearnos un feliz día del Beato-mártir hermano Collins a celebrarse este 30 de octubre y el 31, el del patrono, Hermano Alonso Rodríguez, SJ. Les dejamos el link del vídeo y canción: “Ya voy, Señor” pidiéndoles su difusión. Gracias.

Para escuchar la canción hacé click aquí: Ya voy, Señor – Antonio Aguilera, SJ

Fuente: jesuitas.lat

“Lo nuestro tan o más importante que lo mío”

La Palabra que la Conferencia de Provinciales de América Latina y el Caribe (CPAL) comparte a jesuitas y colaboradores en el mes de noviembre.

Por Roberto Jaramillo Bernal, S.J – Presidente de la CPAL

Quiero compartir con ustedes una gran nueva noticia: las tres redes educativas de la CPAL: Fe y Alegría, Ausjal y Flacsi están trabajando, desde hace 18 años, en proyectos conjuntos. ¿Lo sabían? 

Ustedes dirán: “Pues, si lo hacen desde hace 18 años, ¿en dónde está la novedad?”. La novedad está en varios niveles: primero, en que ahora ustedes lo saben: el cuerpo apostólico de la Compañía en la CPAL conoce los proyectos en los cuales desde hace 18 años vienen haciendo esfuerzos miembros de Fe y Alegría, Ausjal y Flacsi para asegurar un mejor y mayor desempeño de su misión. En segundo lugar, la novedad está en que hoy más que nunca los proyectos en que se ha decantado este esfuerzo son fundamentales, son esenciales: nunca tan necesarios como en la actual coyuntura mundial. En tercer lugar, la novedad está en que esa alianza comienza -como es absolutamente necesario- a trascender las fronteras de los directivos de esas redes y a ser una preocupación y un desafío de todos y cada uno de sus miembros: instituciones y personas. La cuarta novedad es que a ese empeño común lo llamamos: EduRed. 

No se trata de una nueva institución, o de otra instancia de coordinación, y ni siquiera de una nueva red. Se trata de una alianza programática en torno de cuatro desafíos: 

  1. la promoción y realización del derecho universal a educación de calidad – DUEC, un DDHH básico y fundamental al que todos los hombres y mujeres -sin distinción ninguna- han de acceder con suficientes garantías; 
  2. la innovación pedagógica Ignaciana – INPI, exigencia preminente de nuestro tiempo -hipervirtualizado- en donde lo novedoso le gana, a veces, la batalla a lo substancial; 
  3. el servicio de la fe en nuestra acción educativa – SERFE, principal misión de nuestra presencia como religiosos en estas tareas; 
  4. la promoción del ‘continuo educativo’ ignaciano, favoreciendo el que alumnos pobres de Flacsi y de Fe y Alegría puedan acceder a la enseñanza superior las universidades de AUSJAL

Educar es una dimensión esencial de todo y cualquier uno de nuestros ministerios; la experiencia en este campo es uno de los mayores créditos sociales con que cuenta la Compañía de Jesús en el mundo. Esa ventaja está dada no sólo por el servicio que se presta en escuelas, colegios y universidades, sino por la capacidad creativa e innovadora que han demostrado los jesuitas a través de los siglos para ofrecer a las sociedades en que ha servido -según tiempos, lugares y personas- formas e instrumentos pedagógicos y contenidos científicos y éticos capaces de provocar en los hombres y mujeres concretos respuestas humanizadoras a los problemas con que se han deparado. La ratio studiorum le cambió la cara al mundo occidental a partir del siglo XVI; un desafío no menor tenemos hoy si queremos ser fieles a nuestro carisma y a las urgencias de nuestro mundo. 

Hoy más que nunca todos nosotros: el cuerpo apostólico que trabaja en Ausjal, en Flacsi, en Fe y Alegría, y todos los hombres y mujeres comprometidos con la obra de la Compañía de Jesús (trabajando sea con refugiados o con centros sociales, en parroquias o con vocaciones, en misiones indígenas o en radios, etc.), estamos llamados a sumarnos decididamente al reto planteado por el Papa al promover el PACTO EDUCATIVO GLOBAL para devolverle la esperanza a este mundo herido. Desde las más diversas instituciones y carismas, con diferentes recursos y desafíos glocales particulares, siendo mínima compañía colaboradora y en alianza con otros muchos, colaboremos para que la educación de calidad sea un derecho universal efectivo (gozado) para todos los seres humanos. 

La próxima semana los Superiores Mayores de la CPAL estarán reunidos en la 40ª Asamblea ordinaria de la Conferencia y allí afirmarán el deseo de comprometernos con el Pacto Educativo Global; y el 12 de diciembre, día de nuestra Señora de Guadalupe,  todas las comunidades jesuitas y todas las obras de la Compañía de Jesús de América Latina y El Caribe estamos convidados a FIRMAR JUNTOS el pacto educativo como manifestación de un efectivo compromiso con la educación de calidad para todos los hombres y mujeres de nuestro continente y del mundo. 

P. Guy Consolmagno SJ sobre ciencia y religión

El astrónomo y sacerdote jesuita Guy Consolmagno, director del Observatorio Vaticano, comentó sobre la concesión del Premio Nobel de Física a Roger Penrose, Reinhard Genzel y Andrea Ghez por la investigación de los agujeros negros y su influencia en la comprensión de los mecanismos que gobiernan el universo.

En una entrevista con la agencia de la Conferencia Episcopal Italiana Sir, el sacerdote expresó su satisfacción por la selección de galardonados de este año, y recordó que Penrose participó en un simposio organizado por el Observatorio Vaticano en 2017 en honor al padre Georges Lemaître, cuya cosmología fue la base para la formulación de la teoría del Big Bang.

“Penrose y Stephen Hawking, que también merecían parte de este premio pero que lamentablemente no pueden ser otorgados póstumamente, sentaron las bases teóricas para entender los agujeros negros como parte de la relatividad general de Einstein”, explicó el astrónomo vaticano.

Hablando de las contribuciones de los otros dos escritores, señaló que incluso las mejores teorías deben ser “probadas por observación”, que es lo que hicieron Genzel y Ghez.

El padre Consolmagno explicó que no se pueden ver los agujeros negros más de lo que nadie ha visto a Dios, pero sabemos que Él existe porque observamos su presencia en lo que Él creó y en Jesús.

Lo mejor que podemos ver es la sombra de un agujero negro, como observó en 2019 el Event Horizon Telescope, y su efecto en los objetos que lo rodean, como acaban de observar Genzel y Ghez. Hizo hincapié en que “todo conocimiento científico es un hilo en el tapiz del universo”, así como cualquier movimiento de oración y cada estudio de las Escrituras sólo puede apreciarse en el contexto más amplio de la historia de la salvación “.

Cuando se le preguntó si el progreso científico se puede reconciliar con la fe, el director del Observatorio Vaticano señaló que “la fe debe ser estimulada continuamente para crecer descubriendo la acción de Dios en el mundo físico”. Cada realidad “necesita una diferente para cumplir lo que no puede hacer”. – La ciencia puede limpiar la religión de errores y supersticiones; la religión puede limpiar la ciencia de la idolatría y los falsos absolutos – dijo el astrónomo, citando a Juan Pablo II.

“En muchos lugares las Escrituras nos recuerdan que Dios creó el universo físico y que de hecho los cielos proclaman la gloria de Dios”, dijo y agregó: “Entonces, cuanto más exploramos el universo, más nos acercamos al Creador. Además, como dijo san Juan Pablo II, no debemos tener miedo de lo que podemos aprender de la ciencia, porque “la verdad no es contraria a la verdad”. Al mismo tiempo, “no debemos pensar que la verdad se limita solo a lo que aprendemos de la ciencia”.

No ser fundamentalistas ni en ciencia ni en religión

El problema del fundamentalismo no es que esté bien o mal, sino que está incompleto. Sugiere que cada verdad que tenemos hoy es definitiva, y cerramos los ojos para comprender mejor a Dios.

Esa ciencia es estéril, esa fe nunca crecerá, por lo que nuestro amor por el universo y por Aquel que lo creó nunca crecerá: Aquel que es el camino, la verdad y la vida, concluyó el jesuita estadounidense.

Fuente: aica.org

CPAL: Curso Virtual para Superiores 2020

Durante la semana del 5 al 9 de octubre se ofreció el Curso Virtual para los Superiores de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y El Caribe (CPAL), con la participación de 26 jesuitas de ocho de las 12 provincias de la CPAL. El P. Hermann Rodríguez Osorio SJ, comparte sobre la experiencia:

El objetivo del curso fue reflexionar sobre el servicio de la autoridad que ofrecen los superiores en las comunidades que acompañan, particularmente sobre la cura personaliscomunitaria y apostólica. Cabe recordar que los superiores tienen tres funciones fundamentales en su servicio:

1) Acompañar a los hermanos de comunidad en su crecimiento humano y espiritual.

2) Animar la vida de las comunidades para que sean espacios de apoyo, de fortalecimiento y de crecimiento.

3) Discernir y orientar la misión de la comunidad, para que se desarrolle en armonía con la misión de la Compañía y brinde buenos frutos.

El curso contó con la colaboración del P. Carlos Cardó, SJ (PER), quien nos ayudó a trabajar el documento del P. Kolvenbach sobre las Directrices para los superiores locales; el P. Kevin Flaherty, SJ (UMI-PER), orientó una mañana de reflexión sobre cómo acompañar situaciones difíciles en nuestras comunidades; el P. Gerardo Aste, SJ (PER), ofreció Claves administrativas y económicas para superiores; y el P. Roberto Jaramillo, SJ (COL), presentó a los superiores el trabajo de las redes y los proyectos de la CPAL. La coordinación estuvo a cargo del P. Hermann Rodríguez, SJ (COL), Delegado para la Misión de la CPAL, quien orientó el trabajo sobre 1) Crecer viviendo juntos. Reflexiones sobre las condiciones del crecimiento en la vida compartida. 2) El Discernimiento en común. Novedad y tradición. 3) Metodologías para acompañar un discernimiento en común. 4) Las etapas del proceso espiritual y su acompañamiento.

La comunicación virtual nos ha permitido compartir y trabajar elementos fundamentales del servicio de los superiores en nuestras comunidades locales. Sin embargo, también hemos sentido los límites de la comunicación y nos ha faltado el encuentro presencial y la alegría de la celebración de la vida en común.

Fuente: jesuitas.lat 

Ya está disponible la edición nº11 de la revista Aurora

El número correspondiente a la primera quincena de octubre ya está disponible para su descarga. Esta nueva edición se titula «Rupturas epistemológicas» y reúne un total de 12 artículos.

En el texto introductorio, Jorge Atilano González Candia, explica: «Recuperamos de lo nuevo que está surgiendo en la sociedad, la Iglesia y la Compañía de Jesús, intuiciones y experiencias que ayudan a imaginar nuevas epistemologías, surgidas desde el dolor de la pandemia, que harán posible una nueva convivencia.»

Podés descargarla aquí: Revista Aurora – Edición nº 11

 

Desde la Provincia de Chile, nuestra vida y misión en tiempos de pandemia.

La Palabra que la Conferencia de Provinciales de América Latina y el Caribe (CPAL) comparte a jesuitas y colaboradores en el mes de octubre.

Por Gabriel Roblero, SJ – Provincial de Chile

Junto con saludarles, y esperando que se encuentren bien, a continuación les comparto algunas noticias de la Provincia Chilena de la Compañía de Jesús. Durante estos meses de pandemia nos hemos adaptado a trabajar, jesuitas y laicos, principalmente, desde nuestras casas. Ha sido un tiempo cansador y desgastante, que ha puesto a prueba nuestra creatividad apostólica. 

Al conectarnos, desde nuestra fe y nuestro carisma, con el sufrimiento de las personas, hemos buscado transformar el dolor y la incertidumbre en una oportunidad para servir y hacer concreto el mensaje de la fe, la justicia, la compasión y la solidaridad del Evangelio. Han surgido diversas iniciativas pastorales y apostólicas a través de las redes sociales y las plataformas virtuales, con el objetivo de fortalecer nuestro sentido de cuerpo y ponernos en disposición de entregar el mejor servicio que podemos en este tiempo.

Nuestra vida comunitaria se ha intensificado. El confinamiento nos ha permitido estar más juntos y responsabilizarnos más de la marcha cotidiana de nuestras casas. Hemos tenido momentos de compartir más profundos; la oportunidad de celebrar la Eucaristía diaria de modo más pausado; de desarrollar nuestras aficiones, o simplemente ver una película. Hemos sufrido la muerte de algunos compañeros y la salida de la Compañía de dos sacerdotes. Pero también hemos celebrado la ordenación de dos compañeros, y recibido a tres jóvenes que comienzan a vivir en nuestras comunidades, esto como parte del proceso de confirmación para pedir su ingreso a la Compañía.

Como Provincia Chilena de la Compañía de Jesús, con la ayuda de nuestra Oficina de Planificación y Seguimiento Apostólico (OPSA), hemos iniciado en agosto el discernimiento para elaborar el próximo plan apostólico (2020-2026). Vemos que la realidad social y eclesial nos está interpelando con fuerza: ¿Qué nos está pidiendo Dios en este momento de la historia de Chile, tanto a jesuitas como a laicos y laicas que colaboradores?; ¿Para qué y de qué forma queremos estar y servir al Señor?  Nuestro desafío es poder contar con un instrumento que pueda, con sus mociones, inspirar, guiar y ordenar nuestro trabajo apostólico durante los próximos seis años.

Dicho lo anterior, es importante que seamos realistas. Hacemos este discernimiento en un momento sumamente difícil para Chile. Además de la crisis eclesial y de nuestra Provincia, producto de los casos de abuso, estamos atravesando como país una compleja trasformación desde octubre del año pasado, momento en que se desencadenaron las expresiones de malestar ciudadano y movilizaciones más grandes de las últimas décadas, las que volvieron a dejar de manifiesto nuestra profunda desigualdad material y de trato, situación que se ha agudizado debido a los efectos económicos y sociales del COVID-19.

Con todo, la evaluación del Plan Apostólico anterior nos permitió ver cómo dimos pasos importantes sobre las prioridades de Inclusión, Juventud y Colaboración. Al respecto, necesitamos tener una conciencia de continuidad con lo mejor que hemos desarrollado. Pero, al mismo tiempo, tenemos que tener claridad respecto de la necesidad de romper con dinámicas de poder y abuso que han erosionado la misión de Jesucristo y la credibilidad de la Iglesia y de la Compañía de Jesús en Chile. 

Como jesuitas chilenos, queremos que el discernimiento del próximo Plan Apostólico encuentre una fuente de inspiración profunda en las Preferencias Apostólicas Universales de la Compañía (PAU), siendo estas un instrumento que permite profundizar el estilo de vida y misión formulado por la CG 36, que nos invita a la renovación espiritual y apostólica, incorporando a nuestra vida el discernimiento, la colaboración y el trabajo en redes. Estas Preferencias buscan inspirar un proceso de reanimación vital y de creatividad apostólica que nos haga mejores servidores.

El discernimiento que estamos iniciando, ciertamente, nos pondrá de frente a grandes desafíos y urgencias de nuestra vida y misión. Laudato si planteó, hace algunos años, múltiples urgencias respecto de nuestra casa común y el desafío de una vida sustentable; las movilizaciones del año pasado y la pandemia del COVID-19 han puesto el acento sobre la demanda por justicia y dignidad de los más pobres y marginados; la situación social y política de los últimos meses requiere que, desde nuestras obras, trabajemos por el diálogo, la reconciliación, la verdad, y la paz; la situación en que viven los migrantes y la lucha de los pueblos originarios por sus derechos fundamentales, nos interpelan para encontrar con ellos diversas formas de acompañarlos y servirlos; como miembros de la Iglesia, jesuitas y laicos/as ignacianos/as, requerimos seguir convirtiéndonos y purificándonos en temas tan importantes como el clericalismo, el rol del laicado y de la mujer, y renovarnos en los modos de transmitir nuestra fe, especialmente a los jóvenes; el ecumenismo y diálogo interreligioso siguen siendo desafíos constantes, entre otros.

Estamos pidiendo al Señor durante este tiempo de discernimiento que crezca en nuestros corazones la pasión que nos mueve, aquello que Él puso en nosotros algún día, aquello que nos hace más plenos y felices: el deseo de ser discípulos de su Hijo. En este nuevo mundo que se arrima, la cooperación será algo cada vez más necesario y fundamental. Si queremos formar a otros para que el mundo sea un mejor lugar, como Dios lo sueña, como nunca serán necesarias la solidaridad, particularmente con los más vulnerables.

 Nos tocará estar más cerca, conectados, y acompañar desde la organización los valores comunitarios, la demanda de justicia desde el valor de la no violencia activa. El desafío será garantizar el interés de los pueblos y de la esfera del Bien Común. Como jesuitas, compañeros y amigos de Jesús, estamos llamados a cuidar, vigilantemente, que el sistema social, político y económico ponga por delante el bien universal, siendo guardianes de la creación, nuestra mejor herencia común. Atravesamos por un tiempo de incertidumbres, pero sabiendo que Él está todos los días con nosotros, hasta el fin del mundo (Mt 28, 20), y lo más importante: que Él está renovando el universo (Apoc 21, 5).

papa francisco

Se presentó el tema para la 55ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

Ayer, 29 de septiembre, se ha publicado el tema que el Papa Francisco ha elegido para la 55ª Jornada Mundial de las Comunicaciones, que se celebrará el próximo 16 de mayo 2021: «Ven y verás» (Jn 1, 46) Comunicar encontrando a las personas como y donde están. El mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial se publicará el próximo 24 de enero, fiesta de San Francisco de Sales.

En la nota publicada por la Oficina de Prensa de la Santa Sede informando el tema, se explica que las palabras del apóstol Felipe, «Ven y lo verás», son centrales en el Evangelio: el anuncio cristiano antes que de palabras, está hecho de miradas, testimonios, experiencias, encuentros, cercanía. En una palabra, de vida. Precisamente esas palabras, han sido elegidas por el Papa Francisco como tema del 55º Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

El comunicado de prensa reconoce que en el transcurso histórico que estamos viviendo, en un tiempo que nos obliga a la distancia social a causa de la pandemia, la comunicación puede hacer posible la cercanía necesaria para reconocer lo esencial y comprender verdaderamente el significado de las cosas.

«No conocemos la verdad si no la experimentamos -afirma la nota-, si no encontramos a las personas, si no participamos en sus alegrías y en sus penas. El viejo dicho ‘Dios te encuentra donde estás’ puede ser una guía para los que trabajan en los medios de información o en la comunicación en la Iglesia. En la llamada de los primeros discípulos, con Jesús que sale a su encuentro y los invita a seguirle, vemos también la invitación a utilizar todos los medios de comunicación, en todas sus formas, para llegar a las personas como son y donde viven».

La Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales fue instituida por el Concilio Vaticano II en el decreto Inter Mirifica sobre los medios de comunicación social. Cada año se celebra el día de la Ascensión del Señor, que se celebrará el próximo año el 16 de mayo.

Fuente: vaticannews.va