“Lo nuestro tan o más importante que lo mío”

La Palabra que la Conferencia de Provinciales de América Latina y el Caribe (CPAL) comparte a jesuitas y colaboradores en el mes de noviembre.

Por Roberto Jaramillo Bernal, S.J – Presidente de la CPAL

Quiero compartir con ustedes una gran nueva noticia: las tres redes educativas de la CPAL: Fe y Alegría, Ausjal y Flacsi están trabajando, desde hace 18 años, en proyectos conjuntos. ¿Lo sabían? 

Ustedes dirán: “Pues, si lo hacen desde hace 18 años, ¿en dónde está la novedad?”. La novedad está en varios niveles: primero, en que ahora ustedes lo saben: el cuerpo apostólico de la Compañía en la CPAL conoce los proyectos en los cuales desde hace 18 años vienen haciendo esfuerzos miembros de Fe y Alegría, Ausjal y Flacsi para asegurar un mejor y mayor desempeño de su misión. En segundo lugar, la novedad está en que hoy más que nunca los proyectos en que se ha decantado este esfuerzo son fundamentales, son esenciales: nunca tan necesarios como en la actual coyuntura mundial. En tercer lugar, la novedad está en que esa alianza comienza -como es absolutamente necesario- a trascender las fronteras de los directivos de esas redes y a ser una preocupación y un desafío de todos y cada uno de sus miembros: instituciones y personas. La cuarta novedad es que a ese empeño común lo llamamos: EduRed. 

No se trata de una nueva institución, o de otra instancia de coordinación, y ni siquiera de una nueva red. Se trata de una alianza programática en torno de cuatro desafíos: 

  1. la promoción y realización del derecho universal a educación de calidad – DUEC, un DDHH básico y fundamental al que todos los hombres y mujeres -sin distinción ninguna- han de acceder con suficientes garantías; 
  2. la innovación pedagógica Ignaciana – INPI, exigencia preminente de nuestro tiempo -hipervirtualizado- en donde lo novedoso le gana, a veces, la batalla a lo substancial; 
  3. el servicio de la fe en nuestra acción educativa – SERFE, principal misión de nuestra presencia como religiosos en estas tareas; 
  4. la promoción del ‘continuo educativo’ ignaciano, favoreciendo el que alumnos pobres de Flacsi y de Fe y Alegría puedan acceder a la enseñanza superior las universidades de AUSJAL

Educar es una dimensión esencial de todo y cualquier uno de nuestros ministerios; la experiencia en este campo es uno de los mayores créditos sociales con que cuenta la Compañía de Jesús en el mundo. Esa ventaja está dada no sólo por el servicio que se presta en escuelas, colegios y universidades, sino por la capacidad creativa e innovadora que han demostrado los jesuitas a través de los siglos para ofrecer a las sociedades en que ha servido -según tiempos, lugares y personas- formas e instrumentos pedagógicos y contenidos científicos y éticos capaces de provocar en los hombres y mujeres concretos respuestas humanizadoras a los problemas con que se han deparado. La ratio studiorum le cambió la cara al mundo occidental a partir del siglo XVI; un desafío no menor tenemos hoy si queremos ser fieles a nuestro carisma y a las urgencias de nuestro mundo. 

Hoy más que nunca todos nosotros: el cuerpo apostólico que trabaja en Ausjal, en Flacsi, en Fe y Alegría, y todos los hombres y mujeres comprometidos con la obra de la Compañía de Jesús (trabajando sea con refugiados o con centros sociales, en parroquias o con vocaciones, en misiones indígenas o en radios, etc.), estamos llamados a sumarnos decididamente al reto planteado por el Papa al promover el PACTO EDUCATIVO GLOBAL para devolverle la esperanza a este mundo herido. Desde las más diversas instituciones y carismas, con diferentes recursos y desafíos glocales particulares, siendo mínima compañía colaboradora y en alianza con otros muchos, colaboremos para que la educación de calidad sea un derecho universal efectivo (gozado) para todos los seres humanos. 

La próxima semana los Superiores Mayores de la CPAL estarán reunidos en la 40ª Asamblea ordinaria de la Conferencia y allí afirmarán el deseo de comprometernos con el Pacto Educativo Global; y el 12 de diciembre, día de nuestra Señora de Guadalupe,  todas las comunidades jesuitas y todas las obras de la Compañía de Jesús de América Latina y El Caribe estamos convidados a FIRMAR JUNTOS el pacto educativo como manifestación de un efectivo compromiso con la educación de calidad para todos los hombres y mujeres de nuestro continente y del mundo. 

P. Guy Consolmagno SJ sobre ciencia y religión

El astrónomo y sacerdote jesuita Guy Consolmagno, director del Observatorio Vaticano, comentó sobre la concesión del Premio Nobel de Física a Roger Penrose, Reinhard Genzel y Andrea Ghez por la investigación de los agujeros negros y su influencia en la comprensión de los mecanismos que gobiernan el universo.

En una entrevista con la agencia de la Conferencia Episcopal Italiana Sir, el sacerdote expresó su satisfacción por la selección de galardonados de este año, y recordó que Penrose participó en un simposio organizado por el Observatorio Vaticano en 2017 en honor al padre Georges Lemaître, cuya cosmología fue la base para la formulación de la teoría del Big Bang.

“Penrose y Stephen Hawking, que también merecían parte de este premio pero que lamentablemente no pueden ser otorgados póstumamente, sentaron las bases teóricas para entender los agujeros negros como parte de la relatividad general de Einstein”, explicó el astrónomo vaticano.

Hablando de las contribuciones de los otros dos escritores, señaló que incluso las mejores teorías deben ser “probadas por observación”, que es lo que hicieron Genzel y Ghez.

El padre Consolmagno explicó que no se pueden ver los agujeros negros más de lo que nadie ha visto a Dios, pero sabemos que Él existe porque observamos su presencia en lo que Él creó y en Jesús.

Lo mejor que podemos ver es la sombra de un agujero negro, como observó en 2019 el Event Horizon Telescope, y su efecto en los objetos que lo rodean, como acaban de observar Genzel y Ghez. Hizo hincapié en que “todo conocimiento científico es un hilo en el tapiz del universo”, así como cualquier movimiento de oración y cada estudio de las Escrituras sólo puede apreciarse en el contexto más amplio de la historia de la salvación “.

Cuando se le preguntó si el progreso científico se puede reconciliar con la fe, el director del Observatorio Vaticano señaló que “la fe debe ser estimulada continuamente para crecer descubriendo la acción de Dios en el mundo físico”. Cada realidad “necesita una diferente para cumplir lo que no puede hacer”. – La ciencia puede limpiar la religión de errores y supersticiones; la religión puede limpiar la ciencia de la idolatría y los falsos absolutos – dijo el astrónomo, citando a Juan Pablo II.

“En muchos lugares las Escrituras nos recuerdan que Dios creó el universo físico y que de hecho los cielos proclaman la gloria de Dios”, dijo y agregó: “Entonces, cuanto más exploramos el universo, más nos acercamos al Creador. Además, como dijo san Juan Pablo II, no debemos tener miedo de lo que podemos aprender de la ciencia, porque “la verdad no es contraria a la verdad”. Al mismo tiempo, “no debemos pensar que la verdad se limita solo a lo que aprendemos de la ciencia”.

No ser fundamentalistas ni en ciencia ni en religión

El problema del fundamentalismo no es que esté bien o mal, sino que está incompleto. Sugiere que cada verdad que tenemos hoy es definitiva, y cerramos los ojos para comprender mejor a Dios.

Esa ciencia es estéril, esa fe nunca crecerá, por lo que nuestro amor por el universo y por Aquel que lo creó nunca crecerá: Aquel que es el camino, la verdad y la vida, concluyó el jesuita estadounidense.

Fuente: aica.org

CPAL: Curso Virtual para Superiores 2020

Durante la semana del 5 al 9 de octubre se ofreció el Curso Virtual para los Superiores de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y El Caribe (CPAL), con la participación de 26 jesuitas de ocho de las 12 provincias de la CPAL. El P. Hermann Rodríguez Osorio SJ, comparte sobre la experiencia:

El objetivo del curso fue reflexionar sobre el servicio de la autoridad que ofrecen los superiores en las comunidades que acompañan, particularmente sobre la cura personalis, comunitaria y apostólica. Cabe recordar que los superiores tienen tres funciones fundamentales en su servicio:

1) Acompañar a los hermanos de comunidad en su crecimiento humano y espiritual.

2) Animar la vida de las comunidades para que sean espacios de apoyo, de fortalecimiento y de crecimiento.

3) Discernir y orientar la misión de la comunidad, para que se desarrolle en armonía con la misión de la Compañía y brinde buenos frutos.

El curso contó con la colaboración del P. Carlos Cardó, SJ (PER), quien nos ayudó a trabajar el documento del P. Kolvenbach sobre las Directrices para los superiores locales; el P. Kevin Flaherty, SJ (UMI-PER), orientó una mañana de reflexión sobre cómo acompañar situaciones difíciles en nuestras comunidades; el P. Gerardo Aste, SJ (PER), ofreció Claves administrativas y económicas para superiores; y el P. Roberto Jaramillo, SJ (COL), presentó a los superiores el trabajo de las redes y los proyectos de la CPAL. La coordinación estuvo a cargo del P. Hermann Rodríguez, SJ (COL), Delegado para la Misión de la CPAL, quien orientó el trabajo sobre 1) Crecer viviendo juntos. Reflexiones sobre las condiciones del crecimiento en la vida compartida. 2) El Discernimiento en común. Novedad y tradición. 3) Metodologías para acompañar un discernimiento en común. 4) Las etapas del proceso espiritual y su acompañamiento.

La comunicación virtual nos ha permitido compartir y trabajar elementos fundamentales del servicio de los superiores en nuestras comunidades locales. Sin embargo, también hemos sentido los límites de la comunicación y nos ha faltado el encuentro presencial y la alegría de la celebración de la vida en común.

Fuente: jesuitas.lat 

Ya está disponible la edición nº11 de la revista Aurora

El número correspondiente a la primera quincena de octubre ya está disponible para su descarga. Esta nueva edición se titula «Rupturas epistemológicas» y reúne un total de 12 artículos.

En el texto introductorio, Jorge Atilano González Candia, explica: «Recuperamos de lo nuevo que está surgiendo en la sociedad, la Iglesia y la Compañía de Jesús, intuiciones y experiencias que ayudan a imaginar nuevas epistemologías, surgidas desde el dolor de la pandemia, que harán posible una nueva convivencia.»

Podés descargarla aquí: Revista Aurora – Edición nº 11

 

Desde la Provincia de Chile, nuestra vida y misión en tiempos de pandemia.

La Palabra que la Conferencia de Provinciales de América Latina y el Caribe (CPAL) comparte a jesuitas y colaboradores en el mes de octubre.

Por Gabriel Roblero, SJ – Provincial de Chile

Junto con saludarles, y esperando que se encuentren bien, a continuación les comparto algunas noticias de la Provincia Chilena de la Compañía de Jesús. Durante estos meses de pandemia nos hemos adaptado a trabajar, jesuitas y laicos, principalmente, desde nuestras casas. Ha sido un tiempo cansador y desgastante, que ha puesto a prueba nuestra creatividad apostólica. 

Al conectarnos, desde nuestra fe y nuestro carisma, con el sufrimiento de las personas, hemos buscado transformar el dolor y la incertidumbre en una oportunidad para servir y hacer concreto el mensaje de la fe, la justicia, la compasión y la solidaridad del Evangelio. Han surgido diversas iniciativas pastorales y apostólicas a través de las redes sociales y las plataformas virtuales, con el objetivo de fortalecer nuestro sentido de cuerpo y ponernos en disposición de entregar el mejor servicio que podemos en este tiempo.

Nuestra vida comunitaria se ha intensificado. El confinamiento nos ha permitido estar más juntos y responsabilizarnos más de la marcha cotidiana de nuestras casas. Hemos tenido momentos de compartir más profundos; la oportunidad de celebrar la Eucaristía diaria de modo más pausado; de desarrollar nuestras aficiones, o simplemente ver una película. Hemos sufrido la muerte de algunos compañeros y la salida de la Compañía de dos sacerdotes. Pero también hemos celebrado la ordenación de dos compañeros, y recibido a tres jóvenes que comienzan a vivir en nuestras comunidades, esto como parte del proceso de confirmación para pedir su ingreso a la Compañía.

Como Provincia Chilena de la Compañía de Jesús, con la ayuda de nuestra Oficina de Planificación y Seguimiento Apostólico (OPSA), hemos iniciado en agosto el discernimiento para elaborar el próximo plan apostólico (2020-2026). Vemos que la realidad social y eclesial nos está interpelando con fuerza: ¿Qué nos está pidiendo Dios en este momento de la historia de Chile, tanto a jesuitas como a laicos y laicas que colaboradores?; ¿Para qué y de qué forma queremos estar y servir al Señor?  Nuestro desafío es poder contar con un instrumento que pueda, con sus mociones, inspirar, guiar y ordenar nuestro trabajo apostólico durante los próximos seis años.

Dicho lo anterior, es importante que seamos realistas. Hacemos este discernimiento en un momento sumamente difícil para Chile. Además de la crisis eclesial y de nuestra Provincia, producto de los casos de abuso, estamos atravesando como país una compleja trasformación desde octubre del año pasado, momento en que se desencadenaron las expresiones de malestar ciudadano y movilizaciones más grandes de las últimas décadas, las que volvieron a dejar de manifiesto nuestra profunda desigualdad material y de trato, situación que se ha agudizado debido a los efectos económicos y sociales del COVID-19.

Con todo, la evaluación del Plan Apostólico anterior nos permitió ver cómo dimos pasos importantes sobre las prioridades de Inclusión, Juventud y Colaboración. Al respecto, necesitamos tener una conciencia de continuidad con lo mejor que hemos desarrollado. Pero, al mismo tiempo, tenemos que tener claridad respecto de la necesidad de romper con dinámicas de poder y abuso que han erosionado la misión de Jesucristo y la credibilidad de la Iglesia y de la Compañía de Jesús en Chile. 

Como jesuitas chilenos, queremos que el discernimiento del próximo Plan Apostólico encuentre una fuente de inspiración profunda en las Preferencias Apostólicas Universales de la Compañía (PAU), siendo estas un instrumento que permite profundizar el estilo de vida y misión formulado por la CG 36, que nos invita a la renovación espiritual y apostólica, incorporando a nuestra vida el discernimiento, la colaboración y el trabajo en redes. Estas Preferencias buscan inspirar un proceso de reanimación vital y de creatividad apostólica que nos haga mejores servidores.

El discernimiento que estamos iniciando, ciertamente, nos pondrá de frente a grandes desafíos y urgencias de nuestra vida y misión. Laudato si planteó, hace algunos años, múltiples urgencias respecto de nuestra casa común y el desafío de una vida sustentable; las movilizaciones del año pasado y la pandemia del COVID-19 han puesto el acento sobre la demanda por justicia y dignidad de los más pobres y marginados; la situación social y política de los últimos meses requiere que, desde nuestras obras, trabajemos por el diálogo, la reconciliación, la verdad, y la paz; la situación en que viven los migrantes y la lucha de los pueblos originarios por sus derechos fundamentales, nos interpelan para encontrar con ellos diversas formas de acompañarlos y servirlos; como miembros de la Iglesia, jesuitas y laicos/as ignacianos/as, requerimos seguir convirtiéndonos y purificándonos en temas tan importantes como el clericalismo, el rol del laicado y de la mujer, y renovarnos en los modos de transmitir nuestra fe, especialmente a los jóvenes; el ecumenismo y diálogo interreligioso siguen siendo desafíos constantes, entre otros.

Estamos pidiendo al Señor durante este tiempo de discernimiento que crezca en nuestros corazones la pasión que nos mueve, aquello que Él puso en nosotros algún día, aquello que nos hace más plenos y felices: el deseo de ser discípulos de su Hijo. En este nuevo mundo que se arrima, la cooperación será algo cada vez más necesario y fundamental. Si queremos formar a otros para que el mundo sea un mejor lugar, como Dios lo sueña, como nunca serán necesarias la solidaridad, particularmente con los más vulnerables.

 Nos tocará estar más cerca, conectados, y acompañar desde la organización los valores comunitarios, la demanda de justicia desde el valor de la no violencia activa. El desafío será garantizar el interés de los pueblos y de la esfera del Bien Común. Como jesuitas, compañeros y amigos de Jesús, estamos llamados a cuidar, vigilantemente, que el sistema social, político y económico ponga por delante el bien universal, siendo guardianes de la creación, nuestra mejor herencia común. Atravesamos por un tiempo de incertidumbres, pero sabiendo que Él está todos los días con nosotros, hasta el fin del mundo (Mt 28, 20), y lo más importante: que Él está renovando el universo (Apoc 21, 5).

papa francisco

Se presentó el tema para la 55ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

Ayer, 29 de septiembre, se ha publicado el tema que el Papa Francisco ha elegido para la 55ª Jornada Mundial de las Comunicaciones, que se celebrará el próximo 16 de mayo 2021: «Ven y verás» (Jn 1, 46) Comunicar encontrando a las personas como y donde están. El mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial se publicará el próximo 24 de enero, fiesta de San Francisco de Sales.

En la nota publicada por la Oficina de Prensa de la Santa Sede informando el tema, se explica que las palabras del apóstol Felipe, «Ven y lo verás», son centrales en el Evangelio: el anuncio cristiano antes que de palabras, está hecho de miradas, testimonios, experiencias, encuentros, cercanía. En una palabra, de vida. Precisamente esas palabras, han sido elegidas por el Papa Francisco como tema del 55º Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

El comunicado de prensa reconoce que en el transcurso histórico que estamos viviendo, en un tiempo que nos obliga a la distancia social a causa de la pandemia, la comunicación puede hacer posible la cercanía necesaria para reconocer lo esencial y comprender verdaderamente el significado de las cosas.

«No conocemos la verdad si no la experimentamos -afirma la nota-, si no encontramos a las personas, si no participamos en sus alegrías y en sus penas. El viejo dicho ‘Dios te encuentra donde estás’ puede ser una guía para los que trabajan en los medios de información o en la comunicación en la Iglesia. En la llamada de los primeros discípulos, con Jesús que sale a su encuentro y los invita a seguirle, vemos también la invitación a utilizar todos los medios de comunicación, en todas sus formas, para llegar a las personas como son y donde viven».

La Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales fue instituida por el Concilio Vaticano II en el decreto Inter Mirifica sobre los medios de comunicación social. Cada año se celebra el día de la Ascensión del Señor, que se celebrará el próximo año el 16 de mayo.

Fuente: vaticannews.va

Campaña Todos Juntos: comenzó la entrega de donaciones

En la mañana del pasado miércoles 16 de septiembre, se comenzó con la distribución de las primeras 700 cajas de comestibles y alimentos de higiene que se recolectaron en el marco de la campaña Todos Juntos en Chaco, iniciativa en la que trabajan de manera conjunta distintas instituciones: Cáritas, Jesuitas de la Iglesia San Javier, la fundación Manos Abiertas y Radio María.

Desde temprano se fueron cargando los camiones del Ejercito Argentino, quienes están colaborando en la logística de la campaña, para luego distribuir las donaciones en parroquias de Resistencia, Barranqueras, Puerto Vilelas y Fontana.

Uno de los promotores de esta iniciativa, el Padre Pablo de la Parroquia San Javier, comentaba que “hoy comenzamos a entregar las primeras 700 cajas en distintas parroquias de la zona y es el cumplimiento de uno de los sueños que teníamos, trabajar con Cáritas, con Manos Abiertas, con Radio María y nosotros desde la parroquia San Javier; para poder asistir, acompañar y estar cerca de las familias más necesitadas”.

Sobre la metodología de trabajo explicó que “primero queríamos difundir y también llamar la atención, despertar la conciencia y la solidaridad de los chaqueños y gracias a Dios la gente, los comerciantes y los empresarios particulares respondieron para poder recolectar dinero para comprar mercaderías y también con la ayuda del Ejército como lo estamos haciendo ahora para el armado de las cajas y la entrega de las mismas”.

El Padre Pablo reconoció que “gracias a Dios ha ido muy bien la campaña y esperamos cumplir con el objetivo que son 10.000 cajas”.

Y planteó que la idea es acompañar “a las familias más pobres, más necesitadas, que no la están pasando bien por la pandemia, porque no hay solamente consecuencias sanitarias sino también hay consecuencias económicas, familiares y sociales; y nosotros queremos acercarnos con alimentos, pero también con una mano tendida, con una mirada, con un gesto para poder acompañar a estas familias”.

Sobre las donaciones, precisó que “cuando una familia abra una caja va a encontrar varios artículos, como yerba, harina, fideos, en total son 12 artículos y no solamente alimentos sino también de higiene, que podría alcanzar para unos 10 o 15 días”.

Por último, señaló que “esta es una primera entrega que espero que se repita, porque el objetivo es llegar a las 10.000 cajas y para eso necesitamos la ayuda y solidaridad de comerciantes, empresarios, de particulares también que han entregado por el valor de una caja, porque la pandemia puede ser que termine en poco tiempo, pero las consecuencias las vamos a ver por un largo tiempo”.

Para colaborar 

Las donaciones económicas pueden realizarse por transferencia bancaria o Mercado Pago, ingresando al sitio web https://todosjuntos.casa Todo el proceso de donación, compra, armado y distribución de alimentos está siendo auditado por Price Waterhouse & Co.

La campaña cuenta con el apoyo de prestigiosas instituciones, empresas privadas, universidades, y clubes, además de personalidades del medio artístico, social y deportivo del Chaco.

Fuente: diarioprimeralinea.com.ar

Reflexión del Evangelio – Domingo 20 de septiembre

Evangelio según San Mateo 20,1-16a.

Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña.
Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza,
les dijo: ‘Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo’.
Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.
Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: ‘¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?’.
Ellos les respondieron: ‘Nadie nos ha contratado’. Entonces les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: ‘Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros’.
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.
Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario.
Y al recibirlo, protestaban contra el propietario,
diciendo: ‘Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada’.
El propietario respondió a uno de ellos: ‘Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario?
Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti.
¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?’.
Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos».
Reflexión por Hermann Rodríguez Osorio, S.J

“El Reino de los cielos es semejante a dos hermanos que vivían felices y contentos, hasta que recibieron la llamada de Dios a hacerse discípulos. El de más edad respondió con generosidad a la llamada, aunque tuvo que ver cómo se desgarraba su corazón al despedirse de su familia y de la muchacha a la que amaba y con la que soñaba casarse. Pero, al fin, se marchó a un país lejano, donde gastó su propia vida al servicio de los más pobres de entre los pobres. Se desató en aquel país una persecución, de resultas de lo cual fue detenido, falsamente acusado, torturado y condenado a muerte. Y el Señor le dijo: «Muy bien, siervo fiel y cumplidor. Me has servido por el valor de mil talentos. Voy a recompensarte con mil millones de talentos. ¡Entra en el gozo de tu Señor!».

La respuesta del más joven fue mucho menos generosa. Decidió ignorar la llamada, seguir su camino y casarse con la muchacha a la que amaba. Disfrutó de un feliz matrimonio, le fue bien en los negocios y llegó a ser rico y próspero. De vez en cuando daba una limosna a algún mendigo o se mostraba bondadoso con su mujer y sus hijos. También de vez en cuando enviaba una pequeña suma de dinero a su hermano mayor, que se hallaba en un remoto país, adjuntándole una nota en la que le decía: «Tal vez con esto puedas ayudar a aquellos pobres diablos». Cuando le llegó la hora, el Señor le dijo: «Muy bien, siervo fiel y cumplidor. Me has servido por el valor de diez talentos. Voy a recompensarte con mil millones de talentos. ¡Entra en el gozo de tu Señor!».

El hermano mayor se sorprendió al oír que su hermano iba a recibir la misma recompensa que él. Pero le agradó sobremanera. Y dijo: «Señor, aún sabiendo esto, si tuviera que nacer de nuevo y volver a vivir, haría por ti exactamente lo mismo que he hecho». Esto sí que es una Buena Noticia: un Señor generoso y un discípulo que le sirve por el mero gozo de servir por amor” (Anthony de Mello, El canto del pájaro, pp. 151-152).

Desde una perspectiva mercantil, es un absurdo que el que trabaja desde el comienzo del día hasta la tarde, reciba lo mismo que el que llegó a la viña casi al caer el sol. Esto no nos cabe en la cabeza y le reclamamos a Dios: “Estos que llegaron al final, trabajaron solamente una hora, y usted les ha pagado igual que a nosotros que hemos aguantado el trabajo y el calor de todo el día”. Pero Dios, como el dueño de la viña, nos responde: “Amigo, no te estoy haciendo ninguna injusticia. ¿Acaso no te arreglaste conmigo por el jornal de un día? Pues toma tu paga y vete. Si yo quiero darle a éste que entró a trabajar al final lo mismo que te doy a ti, es porque tengo el derecho de hacer lo que quiera con mi dinero. ¿O es que te da envidia que yo sea bondadoso?”

Tal vez haya personas que, sabiendo de la generosidad de Dios, habrían sido menos bondadosas… Pero también las hay que se alegran y gozan de tal manera con esta magnificencia divina, que no les queda otro remedio que desbordarse en generosidad.

Fuente: jesuitas.lat

Papa Francisco: contemplar para cuidar y custodiar la Casa Común

En la Audiencia General de este miércoles 16 de septiembre, el Papa Francisco se refirió al Cuidado de la Casa Común, invitando a “recuperar la dimensión contemplativa”, afirmando que es “el mejor antídoto contra este abuso de nuestra casa común es la contemplación”.

Francisco, comenzó destacando el papel esencial de los “cuidadores” en la sociedad, “aunque a menudo no reciban ni el reconocimiento ni la remuneración que merecen”. “El cuidado es una regla de oro de nuestra humanidad y trae consigo salud y esperanza” afirmó.

En el marco del Jubileo de la Tierra, a la luz de la encíclica Laudato si’ subrayó que “este cuidado abraza también a nuestra casa común: a la tierra y a cada una de sus criaturas”.

“La creación no es un mero ‘recurso’, continua el Pontífice, sino que “las criaturas tienen un valor en sí y reflejan, cada una a su manera, un rayo de la sabiduría y de la bondad infinitas de Dios”. Sin embargo, para descubrir ese valor y ese rayo de luz divina es necesario el silencio, la escucha y la contemplación, que también sana el alma.

Este antropocentrismo desviado, puede hacernos creer que “estamos en el centro, pretendiendo que ocupamos el lugar de Dios; y así arruinamos la armonía de la creación, la armonía del plan de Dios”, convirtiéndonos “en depredadores, olvidando nuestra vocación de custodios de la vida”. “El trabajo no es sinónimo de explotación –afirma el Santo Padre-, sino que siempre va acompañado de cuidados: arar y proteger, trabajar y cuidar… esta es nuestra misión”.

“El mejor antídoto contra este abuso de nuestra casa común es la contemplación”, subraya. Cuando contemplamos, descubrimos en los demás y en la naturaleza algo mucho más grande que su utilidad, descubrimos el valor intrínseco de las cosas que les ha dado Dios.

Como ejemplo de esta contemplación, Francisco recuerda la invitación final en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola a la “Contemplación para alcanzar amor”. Un llamado “a considerar cómo Dios mira a sus criaturas y a regocijarse con ellas; a descubrir la presencia de Dios en sus criaturas y, con libertad y gracia, a amarlas y cuidarlas”.

La invitación del Papa es a ser contemplativos en la acción, ya que “tiende a convertirse en custodio del medio ambiente…, tratando de conjugar los conocimientos ancestrales de las culturas milenarias con los nuevos conocimientos técnicos, para que nuestro estilo de vida sea siempre sostenible”. Contemplar y cuidar son actitudes que muestran el camino para corregir y reequilibrar la relación como seres humanos con la creación, convirtiéndose en ‘custodios’ de la casa común, custodios de la vida y de la esperanza.

Finalmente, el Papa Francisco recuerda a los pueblos indígenas, “con los que todos tenemos una deuda de gratitud, incluso de penitencia, para reparar el mal que les hemos hecho”, “aquellos movimientos, asociaciones y grupos populares, que se esfuerzan por proteger su territorio con sus valores naturales y culturales”, y que “no siempre son apreciados, a veces, se les obstaculiza, porque no producen dinero, pero en realidad, contribuyen a una revolución pacífica, podremos llamarla la ‘revolución del cuidado’”.

Concluye la catequesis el Santo Padre, recordando que este cuidado es tarea de todo ser humano: “Cada uno de nosotros puede y debe convertirse en un ‘custodio de la casa común’, capaz de alabar a Dios por sus criaturas, de contemplar las criaturas y protegerlas”.

Fuente: www.vaticannews.va

 

«Indiferencias»: novena edición de la Revista Aurora

Ya está disponible la edición número 9 de la «Revista Aurora: voces jesuitas sobre la pandemia», correspondiente a la primer quincena del mes de septiembre.

«Este  nuevo volumen trae en su conjunto, reflexiones y propuestas muy valiosas, a partir de la experiencia de compañeros y compañeras que, en Brasil, Chile, Venezuela, Ecuador y Cuba, son testigos del drama y la tragedia que significa la secular indiferencia e indolencia, política y social ante las causas estructurales que multiplican los efectos nocivos de la pandemia.» Roberto Jaramillo SJ, Presidente de la CPAL.

Podes descargar la nueva edición haciendo click aquí: Revista Aurora – Edición nº9