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R. Jaramillo SJ, Sobre la Actualidad de CPAL y la Misión de la Compañía en América Latina y el Caribe

Entrevista a Roberto Jaramillo Sj durante su estadía en Córdoba Argentina, en la que habla de la realidad de la misión de Compañía en Latinoamérica y los pasos que se van dando en materia de integración y prioridades.

¿Qué importancia tiene que se reúnan los provinciales a reflexionar sobre la realidad apostólica y las ‘preferencias apostólicas’ que el Padre General ha invitado a toda la Compañía a revisar?

Ahora tenemos dos tareas, esa, que yo creo que la tarea más importante: diseñar un mecanismo por el cual las provincias con mucha autonomía cada una, van, como CPAL, a contribuir al discernimiento del Padre General de las nuevas preferencias apostólicas universales, que yo creo que van a marcar un momento nuevo en la vida de la Compañía. Las preferencias del Padre Kolvenbach (antiguo General de la Compañía de Jesús) fueron establecidas en otro momento y de otra manera. Fue un discernimiento más desde la curia y que nació más de ellos, que querían proponerle esos desafíos a la Compañía. No hubo, luego del establecimiento de estas preferencias, ni mecanismos de implementación de cada una. Eso lo aprendimos. Ahora el Padre General quiere hacer un proceso más desde abajo hacia arriba, con una participación grande de las provincias en el discernimiento y no sólo en la opinión. Y además ponerles a las que salgan, sean 5, 2, 3 o 1, mecanismos de verificación y de planeación. Yo creo que ese es un proceso que nos va tomar hasta enero de 2019, primero en las Provincias, después en la CPAL, y después a nivel de la Compañía Universal.

Y el segundo asunto que tenemos para la reunión es hablar de la manera en la que podemos implementar mecanismos de protección de menores y personas vulnerables en nuestra región. Yo creo que ahí hay toda una obligación ética, moral y evangélica de prevenir posibles malos tratos o malas maneras de relacionarse; o desde la legalidad o la falta de ética en el modo de relacionarse, con empleados, mujeres, servidores, etc.

Esos dos temas son fundamentales. Hay otras cosas también: siempre se revisa la situación de las redes y los sectores y las realidades nacionales en este momento de elecciones en cinco países de América Latina; la cita del Papa en 3 o 4 países de América Latina…

En tu rol de Presidente de la CPAL has propuesto una reforma de la estructura, una nueva organización y una nueva dinámica: ¿Cómo evalúas este proceso? ¿Cómo lo recibieron las Provincias y los Provinciales?

Yo me siento muy satisfecho con lo que hemos implementado hasta ahora en el esquema de tener, la Asamblea y la Presidencia, 3 delegados para la Misión, que son delegados del Presidente para que cada uno acompañe varias redes…

Estas redes coinciden con lo que en las Provincias se llaman ‘sectores’, que a veces son redes más autónomas. Y entonces tienen redes del sector social, redes de educación, sector de juventudes, sector de colaboración, sector espiritualidad. La propuesta nueva es una combinación creativa de la que sale un nuevo esquema que plantea un modo de acompañar manteniendo la estructura que ya está en las Provincias. El Padre General, cuando aprobó el esquema, lo aprobó por 3 años, pidiendo que al segundo año lo evaluemos para ver si al tercero se confirma. Más contento aún sabiendo que Lijo Klein es el nuevo delegado de Educación y será el nuevo secretario de la CPAL si Dios quiere y la Asamblea lo aprueba el último día. El equipo está renovado y es un equipo súper cualificado y super capaz de hacer lo que le toca a la CPAL que yo creo que es promover los trabajos interprovinciales e intersectoriales y no meterse a hacer lo que le toca a las provincias.

La CPAL también está a cargo de llevar adelante los Centros Internacionales de Formación (CIFs) ¿Qué riqueza aporta a las Provincias que jesuitas en formación compartan tiempo y estudios con jesuitas de otras provincias y tengan la experiencia de vivir en una ‘casa internacional’?

En los tres teologados que yo visité este año, que son Chile, Bogotá y Brasil , de los jóvenes de tercer año, ninguno se queja de haber estado en un CIF. Todos agradecen la experiencia de haber salido de su provincia, conocido la realidad apostólica de otra provincia y haber vivido con jesuitas de otras provincias. Todos se deshacen hablando de lo bueno que ha sido para ellos como jesuitas el haber vivido en un CIF y saber que su provincia no es el cantón donde van a vivir toda la vida; y abrir la cabeza, y pensar en redes interprovinciales. Este balance positivo no significa que los CIFs están exentos de dificultades, de que haya desafío que hay que atender, que haya cosas que mejorar, que sea una experiencia desafiante para cada año de formación, pero yo quedé muy impresionado con el testimonio de estos muchachos.

Vengo también de haber trabajado 15-16 años en el Brasil, donde, si hoy hay una Provincia es porque hace 27 años se empezó a trabajar en una teología común. Más de 27, en realidad, esos eran los años cuando yo llegué. Y ahora, que estos muchachos se hayan encontrado, hayan debatido, hayan reflexionado juntos… eso ha posibilitado la integración con la gente de la Amazonía, que haya gente que trabaje en la Amazonía…

¿Cómo ves la realidad de la Misión de la Compañía en la Amazonía, considerando que es una realidad a la que se le está prestando atención y es una región en la que hay varias provincias trabajando? Además, el Papa ha convocado a un Sínodo Panamazónico y la ecología sigue siendo una referencia para la misión…

Haití, Cuba y la Amazonía han sido prioridades de la Compañía desde 2008 y plantean el constante desafío de pensar más allá de las urgencias propias de las Provincias. En esta perspectiva creo que, como Compañía, estamos en deuda con estas misiones, a nivel de hombres, de recursos y de tiempo dedicados. Eso no quiere decir que no estemos haciendo muchas cosas -y muy bonitas- en estos lugares. En Amazonas hay unos 30 jesuitas que corresponden a la Provincia del Brasil y tenemos 2 jesuitas en el Servicio Jesuita a la Panamazonía. Se hace muy difícil conseguir más personas, pero los que están hacen cosas muy valiosas a nivel de la colaboración con otros. Ni siquiera es que los otros estén en nuestras obras ni nada de eso, sino de meterse a trabajar con otras organizaciones que están ahí. En Cuba deben ser unos 40 jesuitas en toda la Isla, quizás menos… pero hacen cosas extraordinarias al nivel de ‘Centros Loyola’ y de la evangelización, del trabajo a través de los ejercicios y la espiritualidad. Lo mismo en Haití.

Yo creo que tenemos una deuda. Se hacen esfuerzos, pero a mí personalmente me gustaría que pudiéramos dar pasos reales de solidaridad efectiva en recursos, en personas y en destinos.

El asunto de la Ecología Integral está cada vez más en la agenda. Mi intención es que esté cada vez más entre las preocupaciones temáticas, que ya esté instalado en nuestra manera de vivir. Ese creo que es el gran desafío, ¿no? Nosotros no vivimos ecológicamente. Desperdiciamos mucha energía, desperdiciamos agua, desperdiciamos espacio, desperdiciamos comida, contaminamos nuestros edificios y nuestras construcciones; nuestro estilo de vida, de gastar, de viajar, de consumir… Si la teoría sobre la ecología integral no afecta la vida de uno, no va a cambiar nada.