IV Domingo de Cuaresma «CUANDO AÚN ESTABA LEJOS, SU PADRE LO VIO…» (Lc. 15)

Este domingo somos invitados, una vez más, a meditar, y agradecer, una de las parábolas más conocidas y consoladoras de todo el evangelio: la parábola del Padre con los dos hijos, que nos presenta el evangelista Lucas en el capítulo 15 de su evangelio, capítulo sobre la misericordia. Un capítulo que es la respuesta de Jesús a las críticas que recibía por su actitud y su práctica del perdón: «Los fariseos y los maestros de la Ley murmuraban y decían: Este hombre acoge a los pecadores y come con ellos». La respuesta de Jesús a esas críticas va siempre en la misma línea: el Hijo hace lo que ve hacer al Padre. Ese es el contexto de la parábola.

La parábola es de una gran riqueza y contiene muchos detalles que se prestan a un comentario. Yo me quiero centrar sólo en el versículo 20: «Cuando aún estaba lejos su padre lo vio y se conmovió, fue corriendo, se le echó al cuello y lo cubrió de besos». Y he escogido este versículo porque me parece que es especialmente significativo en este año de la esperanza.

¿Cómo fue posible que el padre viera al hijo que volvía «cuando aún estaba lejos»? Pienso que hay un motivo de fondo y una circunstancia derivada. El motivo de fondo, que es lo fundamental: el padre nunca perdió la esperanza en que su hijo volviera. A pesar de todo, a pesar de la actitud del hijo y de la decepción que le supuso su marcha. Nunca perdió la esperanza, una esperanza sostenida por el amor de su corazón de padre. La auténtica esperanza cristiana nunca desespera de nadie, nunca da nadie por definitivamente perdido. No como nosotros que, muchas veces, con una actitud muy poco evangélica, no dudamos en dar por perdidos a nuestros hermanos con frases tan crueles como esas de «con este no hay nada que hacer», «no pierdas el tiempo con él», «es imposible que cambie»…

Ese no perder la esperanza en la vuelta del hijo hacía posible que el padre saliera todos los días de la casa para asomarse al camino por si veía al hijo volver. La esperanza le ponía en salida, en movimiento para ver regresar al hijo. Si se hubiera quedado en el interior de la casa, encerrado en su decepción, no lo hubiera visto llegar «cuando aún estaba lejos». La esperanza es la que nos pone en movimiento para ver, acoger y abrazar a los que vuelven a casa, o incluso se acercan por primera vez.

Todo el amor del padre por el hijo da rienda suelta a sus sentimientos cuando ya lo tiene cerca: «se conmovió, corrió, se le echó al cuello, le comió a besos». Todo excesivo, si queréis. Así se lo pareció al hermano mayor. El exceso del amor y el exceso de la alegría. El exceso de una esperanza que se ve cumplida.

DARÍO MOLLÁ, SJ
(Lucas 15, 1-3, 11-32) Domingo IV de Cuaresma – Ciclo C

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ALEXANDER ANTONYUK (UCRANIA) “La Biblia, a diferencia de la ficción, no solo plantea preguntas, sino que también ofrece respuestas”

Cada año, con la semana santa, buscamos un artista que ilustre los contenidos que compartiremos en redes sociales.

Este año optamos por un artista contemporáneo de origen ucraniano, comprometido con la representación figurativa de los relatos bíblicos que combina arte y el misterio de LA Palabra en la que radica la fuerza de sus obras.

La situación de conflicto que vive su país, parte de un mundo roto, contrasta fuertemente con la composición, el estilo y la paleta de colores que predomina en sus representaciones de escenas bíblicas.


El artista ucraniano Alexander Antonyuk (1971- ) es originario de la ciudad de Kamenets-Podolsky. Se graduó de la Universidad de los Cárpatos V. Stefanyk. Ahora Alexander vive y trabaja en la ciudad de Khmelnitsky. Las obras del artista se encuentran en colecciones privadas y diversas galerías del país y del extranjero. Es miembro de la Unión Nacional de Artistas de Ucrania.

Las pinturas de Alexander muestran influencia de la pintura de iconos rusa y del estilo naif. Los personajes, su plasticidad y disposición en el lienzo, sumada la combinación de colores, crean una impresión completa que permite “leer” fácilmente el profundo significado interior de cada pintura. Entre sus temas favoritos están las historias bíblicas. Los héroes bíblicos del Antiguo y Nuevo Testamento son representados por el artista con especial amor y reverencia.

“Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían…” (Lc. 24, 27)

Su interés por el Antiguo Testamento brota de la inquietud por comprender las raíces de la enseñanza bíblica; aporta matices y profundidad adicionales a las palabras familiares, añade iluminación… No hay palabras superfluas en las Escrituras. Aquellos que entienden esto tratan de profundizar en cada PALABRA.

“Las personas que conoces en las Escrituras son reales y están vivas. Su fuerza y grandeza no están en ellos mismos, sino en el Creador”

El artista participa de tradición centenaria de representar personajes bíblicos cercanos a la cultura del pueblo en el que el artista crea. Así, por ej., Cristo y la samaritana viste camisas tradicionales ucranianas como una forma de acercar al espectador a los acontecimientos descritos en la escritura. Propone tratar este acontecimiento como algo que está sucediendo aquí y ahora.

“En mis obras, -declara Antonyuk- intento compartir mis reflexiones sobre lo que me interesa: una persona y el mundo en el que vive. No tanto el mundo externo como el interior. No me importa la forma ni el estilo de lo que hago; los críticos de arte serán los jueces. Utilizo materiales tanto tradicionales como nuevos, a veces combinándolos. La Biblia, a diferencia de la ficción, no solo plantea preguntas, sino que también ofrece respuestas. Al trabajar con historias bíblicas, me vienen a la mente pensamientos peculiares. Quizás esto se deba a que el lenguaje de la Biblia es tan figurativo como el de las bellas artes.”

 

Para ver más obras del autor t.ly/zImkX

Vaticano: un nuevo documento pide una ‘verdadera pastoral de la vida humana’

Se trata de un texto publicado por el Dicasterio para los Laicos, la familia y la vida con motivo del 30º aniversario de la encíclica «Evangelium vitae» de San Juan Pablo II.

«En este tiempo de graves violaciones de la dignidad humana, en muchos países plagados de guerras y de todo tipo de violencia (especialmente contra las mujeres, los niños -antes y después del nacimiento-, los adolescentes, las personas con discapacidad, los ancianos, los pobres, los migrantes) es necesario dar forma a una verdadera Pastoral de la Vida Humana», indica el cardenal Kevin Farrell -Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida de la Santa Sede- en la introducción del documento, titulado ‘La vida es siempre un bien’.

El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida desafía así a los católicos a «promover iniciativas concretas que ofrezcan alternativas concretas al aborto, la fertilización in vitro, la eutanasia y el suicidio».

El documento, destaca la necesidad de «iniciar procesos eclesiales para promover una Pastoral de la Vida Humana, con el fin de defenderla, protegerla y promoverla en los diferentes contextos geográficos y culturales, en un momento de gravísimas violaciones de la dignidad humana».

El Dicasterio recuerda también, en el texto, la declaración ‘Dignitas infinita’, publicada en abril de 2024 por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

«La vida de cada hombre y de cada mujer debe ser siempre respetada, preservada y defendida. Este principio, reconocible también por la razón pura, debe ponerse en práctica en cada país, en cada pueblo, en cada hogar», se agrega.

El Vaticano subraya, además, que el nuevo subsidio es fruto del diálogo constante con los obispos.

«Los principales destinatarios de esta ayuda pastoral son los obispos, quienes, en sus frecuentes visitas ad limina a la Santa Sede, siempre han reafirmado la urgencia de un esfuerzo por proteger y promover la vida y la dignidad de toda persona humana», afirmó monseñor Dario Gervasi, vicesecretario del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.

«Queremos apoyar el camino de cada diócesis para que pueda invertir los recursos necesarios en una formación más eficaz de los laicos y aumentar la conciencia de las nuevas generaciones sobre el valor de la vida humana», se añade en el comunicado de prensa.

El volumen, disponible en el sitio web del Dicasterio en italiano, inglés, francés y portugués -próximamente también lo estará en español-, propone «un método actualizado para favorecer la Pastoral de la Vida de manera integral en las diversas diócesis del mundo».+

Acceso al documento completo bit.ly/4l4MngB

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III Domingo de Cuaresma: “POR SI DA FRUTO EN ADELANTE”

En el evangelio que nos propone la Iglesia en este tercer domingo de Cuaresma aparece una breve parábola en la que el dueño de una viña que tiene una higuera, al ver que esa higuera no produce fruto, le dice al viñador que la corte. El viñador, imagen de Dios, le pide que tenga paciencia: “déjala por este año todavía”. La parábola nos habla de la necesaria paciencia que es una forma concreta de la misericordia de Dios. Cuaresma es el tiempo de la misericordia y una de las manifestaciones concretas, y no fácil, de la misericordia es la paciencia. Sobre esta virtud, y, como virtud gracia, de la paciencia quiero proponer algunas reflexiones.

La paciencia de Dios es nuestra salvación. Dios misericordioso es infinitamente paciente con nosotros, con nuestras incoherencias, con nuestros fallos y debilidades. Su paciencia no conoce límites, Y, además, la paciencia de Dios, como su misericordia, no es pasiva, sino activa: “mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante”. Dios no deja nunca, ni un solo instante, de ayudarnos con la gracia de su Espíritu, aunque tantas veces somos incapaces de reconocerlo y acogerlo.

El evangelio nos llama a “ser misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” (Lucas 6, 36) y, en consecuencia, nos llama a ser pacientes como nuestro Padre es paciente. ¡Y cuánto nos cuesta eso! Las prisas y la impaciencia nos comen y, tantas veces, nos hacen duros e incluso injustos con los demás. Es decir: inmisericordes. Somos invitados a una paciencia que no se limita a esperar pasivamente que el otro cambie o que el otro mejore, sin hacer nada, sino que, como la del viñador de la parábola, nuestra paciencia ha de ser proactiva, ha de ayudar al otro en aquello que esté en nuestra mano.

Son muchas las vertientes de esa paciencia, que seguramente comienza por la paciencia con nosotros mismos, que tampoco es una resignación pasiva, sino una aceptación misericordiosa de lo limitados que somos, mientras no dejamos de trabajar en nuestra superación y de pedir la gracia de Dios para ser más humanos, más misericordiosos, más cercanos a la propuesta de vida de Jesús.

Hay también una necesaria paciencia con todos aquellos hermanos y hermanas que la vida pone en nuestro camino, que ninguno es perfecto, que todos tienen sus límites (y, en ocasiones, límites que nos enojan mucho). Sean límites físicos, psicológicos, espirituales. Paciencia que acepta, con infinita sabiduría, la complejidad y, muchas veces, la lentitud de los procesos humanos.

Y paciencia con nuestras instituciones, incluida, cómo no, la Iglesia, a veces tan pesadas, a veces tan lentas en sus procesos y en sus cambios, pero igualmente necesitadas de misericordia y de misericordia comprometida.


(Lucas 13, 1-9) | Domingo 3º Cuaresma – Ciclo C

DARÍO MOLLÁ, SJ

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FORMATION.JESUITS.GLOBAL: Cursos en vídeo sobre la tradición Jesuita

En la era digital, la Compañía de Jesús busca nuevas formas de acompañar la formación de sus miembros.

Formation.jesuits.global nace como una respuesta práctica a este desafío: una plataforma que reúne material en vídeo cuidadosamente seleccionado para apoyar el camino formativo de jesuitas de distintas partes del mundo.

 

Enfoque en las fuentes de la Compañía

Formation.jesuits.global ofrece un espacio de contenido audiovisual sobre temas clave de la tradición jesuita. La plataforma ya cuenta con cursos sobre temas como El Diario Espiritual de San Ignacio, Los Ejercicios Espirituales, el Discernimiento en la historia de la Compañía y la Fórmula del Instituto.

Con una creciente diversidad de temas e instructores, esta plataforma quiere responder al llamado de la 36ª Congregación General a una mayor colaboración y trabajo en red en el proceso de formación, así como el deseo de los jesuitas en formación de tener más contacto con las fuentes de la Compañía, expresado en una encuesta universal que se realizó entre 2021 y 2022.

 

Características y recursos principales

Entre las características más destacadas de formation.jesuits.global se encuentran:

Biblioteca de videos: Con cursos sobre textos fundamentales, incluyendo El Diario Espiritual de San Ignacio, Los Ejercicios Espirituales, el Discernimiento en la historia de la Compañía, las Constituciones, y próximamente otros como las cartas de San Ignacio o las Deliberaciones de 1539.

Área privada para formadores: Con una selección de documentos y herramientas útiles para acompañar a los jesuitas en formación, así como acceso directo a la descarga de los contenidos en vídeo.

Alerta de nuevos contenidos: Jesuitas y colaboradores pueden crear una nueva cuenta para estar informados de nuevos contenidos que se vayan publicando.

 

Fortaleciendo el cuerpo universal

Con esta plataforma se desea fomentar un sentido de cuerpo y misión universal entre los jesuitas en formación. Al proporcionar acceso a recursos relevantes universalmente, formation.jesuits.global ayuda a cultivar una apreciación por el carácter internacional de la vocación jesuita, arraigado en los ejemplos claros que así lo confirman en la historia de la Compañía.

El P. Mark Ravizza, SJ, Consejero General para la Formación, señala: “Esta plataforma representa nuestro compromiso de formar hombres enraizados en las fuentes fundacionales. Los desafíos actuales requieren jesuitas que se entiendan a sí mismos como miembros de un cuerpo universal al servicio de la misión de Cristo en el mundo. Con esta plataforma queremos ofrecer un modelo híbrido, en que contenido en vídeo con profundidad intelectual y afectiva, expuestos expertos ignacianos, esté disponible para animar encuentros de formación presenciales, donde el diálogo y la reflexión personal y comunitaria hacen la diferencia.”

 

Un recurso vivo

Como el proceso de formación mismo, el sitio web formation.jesuits.global no es estático, sino que evoluciona continuamente. Las actualizaciones regulares incluyen nuevos contenidos, así como traducciones de los cursos en vídeo ya existentes.

Animamos a los delegados de formación y jesuitas a contribuir con nuevas ideas de materiales, compartir recursos y proporcionar retroalimentación para asegurar que la plataforma permanezca relevante y receptiva a las necesidades emergentes. Puede dar su opinión a través de este enlace o el botón que se encuentra en la página principal para tal fin.

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Mujeres argentinas: compromiso por la justicia y la equidad en el Jubileo de la Esperanza

El Área de Mujeres de la Conferencia Episcopal Argentina reafirma su lucha por la justicia, la igualdad y la dignidad, recordando el llamado de Francisco a construir un mundo más justo e inclusivo.


En el marco del Jubileo de la Esperanza, el Área de Mujeres, perteneciente a la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), comparte su mensaje para el 8 de marzo, en el que reconoce la incansable lucha de las mujeres argentinas por la justicia, la igualdad y la dignidad en la sociedad.

Recordando que Francisco ha destacado la importancia de las mujeres en la construcción de un mundo más justo y humano, señalan se señala que «esa capacidad para combinar fortaleza y compasión es crucial para promover la justicia y la paz en nuestro país».

«La realidad argentina nos muestra que, a pesar de los avances, persisten desafíos significativos», se lamenta, y se enumeran, entre otros, la violencia de género, la desigualdad laboral y la falta de representación en espacios de toma de decisiones.

«Son obstáculos que debemos superar juntos», se consideran, y se plantea que «es necesario escuchar y consultar a las mujeres, en la construcción de políticas justas y equitativas».

Con el impulso dado por el Papa Francisco para trabajar activamente para eliminar las barreras que impiden la plena participación de las mujeres en todos los sectores, se expresa: «Nos sentimos especialmente cerca de las mujeres que sufren a causa de la pobreza y la falta de oportunidades, y nos comprometemos a trabajar para que la esperanza vuelva a nacer en sus corazones».

«En este Jubileo de la Esperanza, renovamos nuestro compromiso con la promoción de acciones concretas en búsqueda de la justicia y la equidad en la Argentina», se asegura, en el mensaje titulado «Esperanza para las mujeres«.

Además, se indica que, siguiendo las enseñanzas del Papa Francisco y las orientaciones de la Conferencia Episcopal, «nos unimos en la construcción de una sociedad y de una comunidad eclesial donde cada mujer sea valorada, respetada y pueda desarrollar plenamente sus talentos y vocación».

«Que este día sea una oportunidad para reflexionar, celebrar los logros alcanzados y fortalecer nuestro compromiso, con un futuro más justo e inclusivo para todas las mujeres argentinas. Que la Virgen de Luján, mujer de esperanza, nos fortalezca y acompañe», concluyen las integrantes del área.+

I DOMINGO DE CUARESMA: “EL DEMONIO SE MARCHÓ HASTA OTRA OCASIÓN”

En el domingo primero de Cuaresma se nos presenta en los tres ciclos el episodio de las tentaciones de Jesús en el desierto al comenzar su vida pública, inmediatamente después del Bautismo. Ya en el comienzo de su tarea apostólica Jesús experimenta la tentación. En tres formulaciones distintas, bajo tres formas diversas, la tentación es la misma: no hagas las cosas al modo de Dios, sino de otro modo. Un modo más cómodo, más espectacular, menos doloroso, más pensando en ti mismo y menos en Dios y en los demás.

He querido destacar en mi comentario de hoy la frase con la que el evangelista Lucas acaba el relato de hoy: “el demonio se marchó hasta otra ocasión”. Jesús es tentado a lo largo de toda su vida pública y hasta el final. El mismo evangelista Lucas nos cuenta la última tentación de Jesús, ya en la cruz: “Si tú eres el rey de los judíos, ¡sálvate!” (Lc 23, 37); mira por ti mismo y baja de la cruz. De nuevo lo mismo: no al modo de Dios, sino de otro modo.

Como vemos, esas tentaciones están relacionadas todas con la misión que el Padre ha encomendado a Jesús y con el modo de llevar adelante esa misión. Son también, en otra forma, pero con el mismo fondo nuestras tentaciones: vivir y actuar no al modo de Jesús, sino al modo nuestro; el modo que el tentador nos propone y que se aleja radicalmente del evangelio de Jesús.

San Ignacio, en una famosa meditación de sus Ejercicios Espirituales, señala el antagonismo entre la propuesta de Jesús y la propuesta de quien el santo de Loyola llama “el enemigo de natura humana”, el que nos quiere hacer daño, el padre de la mentira. ¿Cuál es la propuesta engañosa?: en palabras de San Ignacio una dinámica que, comenzando por la búsqueda de la riqueza, pasa por el vano honor del mundo y acaba en la soberbia.

También, tres tentaciones que, una y otra vez nos acosan en la vida. La primera de esas tentaciones es el afán e incluso la acumulación de bienes materiales en los que parece que depositamos nuestra confianza y nuestra seguridad. La segunda, la tentación del buen nombre, de buscar a toda costa el quedar bien, el aplauso, el reconocimiento de lo mucho que nos creemos que somos y valemos. La tercera, la soberbia, el creernos el centro del mundo, los que siempre tenemos razón, los que no le debemos nada a nadie y por eso estamos exentos de cualquier forma de entrega y de servicio.

La respuesta de Jesús al tentador es tajante: “Sólo Dios”. Sí: sólo Dios es la verdad, sólo Dios es el camino, sólo Dios es la vida.

DARÍO MOLLÁ, SJ

Celebrar y promover el papel de la mujer en la Compañía de Jesús

Este año significa un hito importante para que la Compañía de Jesús reflexione y se comprometa. En un momento en que la Compañía conmemora el 30º aniversario del Decreto 14 de la Congregación General 34 (1995); que pone de relieve el hecho de que la participación de la mujer es fundamental para la integración entre fe y justicia; y cuando el mundo celebra el 30º aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing aprobadas por la Cuarta Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, el lema del presente Día Internacional de la Mujer, “Poner el acelerador a la acción”, adquiere especial hondura en la voz de esas mujeres que han transmitido al caminar de la Compañía esperanza y urgencia.

Las mujeres en la tradición ignaciana

Durante siglos, la tradición ignaciana ha puesto de relieve la sabiduría, la fe y la fuerza de la mujer. La Compañía reconoce especialmente a María, Madre de Jesús, cuyo Magnificat (Lucas 1:46-55) es una muestra de la gracia transformadora de Dios. La mujer ha desempeñado un papel fundamental en la educación, en la formación, en las obras apostólicas y el liderazgo, y ha alumbrado unas ideas que hunden sus raíces en el profundo contacto con el Evangelio. Su presencia ha impreso forma a la Compañía de Jesús, constituyendo un reflejo de la apertura y el amor receptivo de María. Esta historia invita a la Compañía a repensar nuevas estructuras y prácticas para lograr un futuro más inclusivo.

La contribución de la mujer en el seno de la tradición de la Compañía no es algo complementario, es algo fundamental. Su actuación ha sido vital para llevar adelante una misión transformadora profundamente arraigada en la justicia, sea que actúe como educadora, como administradora, como acompañante o líder espiritual, o en funciones de apoyo. Con su historia de fe, de resiliencia, sensibilidad y servicio, reproducen la vida de María: una vida de contemplación, de valentía y de decisivas intervenciones. Una historia que nos exige reconocer la necesidad de su participación en la configuración del futuro de la Iglesia y de la Compañía.

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Sinodalidad y la voz de la mujer

Una Iglesia verdaderamente sinodal requiere que se preste atención a la auténtica voz de la mujer y que se la integre en el discernimiento colectivo. El Padre General Arturo Sosa, SJ, constituyó en 2021 la Comisión que se ocupa del papel y la responsabilidad de la Mujer en la Compañía de Jesús, asegurando así que la voz de la mujer participe de modo más decisivo en la configuración de la misión de la Compañía. Con seis mujeres laicas, una religiosa, un hombre laico y cinco jesuitas, la Comisión ha trabajado en la evaluación de la aplicación del Decreto 14. Una de las actuaciones más importantes de la comisión ha sido realizar la encuesta mundial de 2023, en la que participaron aproximadamente 1.400 colaboradores. Tras la realización de la encuesta, se llevó a cabo una fase cualitativa, que incluyó profundas entrevistas individuales y en grupo con mujeres laicas, hombres laicos, religiosas y jesuitas, así como debates en grupos de discusión. Todos los participantes tenían experiencia previa con la Compañía y sus programas, ya fuera como empleados o como voluntarios. El grupo se reunió en Roma el pasado mes de noviembre para el análisis y la conversación espiritual con vistas a cumplir su mandato, incluido el discernimiento de las recomendaciones. El informe final está casi terminado y será presentado al Padre General en el tercer trimestre de 2025.

Liderazgo de las mujeres en la Compañía de Jesús

La espiritualidad ignaciana se nutre de una interacción dinámica entre la contemplación y la acción. Muchas mujeres han logrado encarnar este equilibrio, poniéndose al frente de numerosas iniciativas en educación, en formación y divulgación. Algunas de sus contribuciones siguen iluminando el camino a un trabajo pastoral innovador y compasivo. Su liderazgo, servicio y propuestas no responde sólo a que procuramos una verdadera inclusión, sino que cataliza una misión transformadora. Mujeres al frente de instituciones de la Compañía han liderado numerosos esfuerzos en pro de la reflexión teológica, en defensa de la justicia social y en la atención pastoral. Desde instituciones académicas hasta movimientos comunitarios de base, su liderazgo demuestra un compromiso con la fe y la justicia que está en el centro de la espiritualidad ignaciana. La capacidad que poseen para dar vida y servir de guía a diversas comunidades ha impulsado numerosas políticas y estructuras al servicio de los marginados.

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Un llamamiento al discernimiento y la colaboración

Mientras la Comisión se acerca a su fin, animamos a hacer una honda reflexión. La inclusión de la mujer no es sólo cuestión de justicia, sino un enriquecimiento para la misión entera de la Compañía. Sus voces, sus perspectivas y su liderazgo son fundamentales para discernir la mejor manera de servir al mundo actual. De cara al futuro, el trabajo de la Comisión de la Mujer subraya la importancia de crear sistemas que empoderen a las mujeres dentro de la Compañía de Jesús. Al reconocer su singular experiencia y el poder transformador que aportan al ministerio, a la educación y a la justicia social, la Compañía de Jesús no hace sino dar pasos hacia la materialización de su vocación a la justicia, la reconciliación y la misión compartida.

Atender la invitación que hace el Espíritu y la llamada al discernimiento continuo

La plena participación de la mujer sigue siendo esencial para la misión de la Compañía, a medida que continúa avanzando en su compromiso con la justicia y con la reconciliación. El trabajo de la Comisión nos recuerda que al hablar de inclusión no tratamos sólo de representación, sino de reconocer el poder transformador de la pluralidad de voces en la configuración de una Iglesia y una sociedad fundamentadas en la fe y la justicia. Es clara la llamada a la acción: escuchar, discernir y responder con valentía.

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Reflexión

Mientras reflexionamos sobre este llamamiento y sobre el papel de la mujer en la Iglesia y en la Compañía, la Comisión os invita a recurrir a las Escrituras como fuente de inspiración y guía. Que los siguientes pasajes nos ayuden a discernir cómo Cristo nos invita a todos y cada uno de nosotros a participar en esta misión compartida, y a que busquemos juntos suficiente sabiduría para reconocer la presencia de Cristo en el itinerario que compartimos, respondiendo con fe, humildad, esperanza y valentía.

Puede cada uno invocar al Señor en oración para que le ayude a hacer examen de sus pensamientos, emociones y acciones en lo que toca al papel de la mujer en el mundo, en la Iglesia y, en concreto, dentro de la Compañía de Jesús, utilizando cualquiera de los siguientes medios, ya sea individualmente y/o en grupo:

1. El Magnificat (Lucas 1:46-55): el canto de María sobre la justicia, la esperanza y la capacidad de decisión.
2. El Sermón de la Montaña (Mateo 5:1-7): una llamada al cambio y a seguir los valores del reino de Dios.
3. El camino a Emaús (Lucas 24:13-35): reconocer la presencia de Cristo en el itinerario de nuestro discernimiento.
4. La mujer samaritana en el pozo (Juan 4:1-42): un encuentro que lleva a la transformación y la misión.
5. Las Bienaventuranzas (Mateo 5:1-12): invitación a una vida de humildad, misericordia y justicia.
6. La curación de la mujer encorvada (Lucas 13:10-17): Jesús reconoce y confirma la dignidad de la mujer.
7. La vocación de los discípulos (Mateo 4:18-22): Dejarlo todo para seguir la misión de Cristo.
8. La gran misión (Mateo 28:16-20): Llamamiento a difundir el Evangelio y hacer discípulos de todas las naciones.
9. La anunciación (Lucas 1:26-38): La aceptación del plan de Dios por parte de María con fe y valentía.
10. La conversión de Saulo (Hechos 9:1-19): transformación radical que conduce a la misión.
11. Envío de los setenta (Lucas 10:1-12): Jesús envía al mundo a los que le siguen, colaborando unos con otros.
12. La parábola del buen samaritano (Lucas 10:25-37): un llamamiento a un amor que actúa, que es inclusivo y hace justicia.

Por la Comisión sobre el Papel y las Responsabilidades de las Mujeres en la Compañía de Jesús | @jesuits.global

 

Evangelio del Domingo «CADA ÁRBOL SE CONOCE POR SU FRUTO»

Seguimos, un domingo más, meditando el «sermón del llano» del evangelio de Lucas. Son muchas las reflexiones que podemos hacer a partir del texto de este domingo. Voy a tomar como motivo de mi comentario los versículos 43 y 44 de este capítulo 6º de Lucas, versículos que nos hablan del fruto como criterio de discernimiento y autenticidad de una experiencia espiritual.

Una vez más, como a lo largo de todo el evangelio, Jesús acude a la naturaleza como explicación del «lenguaje» de Dios sobre la vida humana y de la dinámica del Reino. Esto mismo es ya una invitación que se nos hace en el evangelio: la contemplación del obrar de Dios en la naturaleza como fuente de sabiduría. El punto de partida es sencillo y evidente: un árbol bueno da frutos buenos, y si los frutos son malos cabe poner en cuestión que el árbol sea bueno. El criterio son los frutos y no otros criterios que, muchas veces y con superficialidad, podemos utilizar en nuestros juicios y valoraciones: el aspecto exterior, el tamaño… Ya en el Antiguo Testamento los profetas hablaban de la decepción del Señor cuando la viña que había encomendado a sus amigos en vez de dar uvas daba agrazones (Isaías 5,2).

¿Cuáles son los frutos que espera Jesús de sus discípulos si, de verdad, se identifican con Él y siguen sus enseñanzas? Aquellos mismos frutos que produjo la vida de Jesús. Me atrevo a señalar alguno de esos frutos que nos identifican como seguidores de Jesús en nuestro mundo: la misericordia, la compasión, la justicia. Nuestro árbol es capaz de dar esos frutos en la medida en que está enraizado, como Jesús, en la fidelidad al Padre y en la medida en que la savia que alimenta al árbol es la oración que nos abre a la gracia.

Vivimos hoy en una época en que hay una oferta muy variada de propuestas de espiritualidad. Más o menos valiosas. Ciertamente no todas son evangélicas. En el evangelio de este domingo encontramos un claro criterio de discernimiento  sobre la calidad evangélica de esta o aquella espiritualidad. Y no sólo un criterio de valoración global, sino también un criterio de valoración y discernimiento sobre actividades concretas. ¿Nuestras experiencias espirituales, del tipo que sean, nos transforman el corazón en claves evangélicas de servicio, entrega, compasión, justicia? No es sólo ni principalmente si me siento bien o si me quedo a gusto…

Al final, es aquello que tan hermosamente escribió San Pablo en su primera carta a los Corintios: «Aunque reparta todos mis bienes y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor de nada me sirve» (1ª Cor 13,3). Amor concreto, amor comprometido, amor humilde, amor que no se queda en palabras sino que da fruto.

(Lucas 6, 39-45) Domingo 8º Tiempo ordinario – Ciclo C

Darío Mollá sj

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En su mensaje cuaresmal, el Papa reflexiona sobre la muerte y la vida eterna

En su Mensaje para la Cuaresma 2025, Francisco destaca la centralidad de la resurrección en la fe cristiana.


El Papa Francisco reflexiona sobre la muerte y la resurrección en su mensaje de este año para la Cuaresma, difundido hoy por el Vaticano, invitando a los católicos a una actitud de esperanza y a la «confianza en Dios y en su gran promesa, la vida eterna».

«Jesús, nuestro amor y nuestra esperanza, ha resucitado y, vivo, reina en la gloria. «La muerte se ha transformado en victoria y aquí reside la fe y la gran esperanza de los cristianos: en la resurrección de Cristo», escribió Francisco en su mensaje fechado el 6 de febrero de 2025, 8 días antes de su internación en el hospital Gemelli el 14 de febrero. Fue publicado por el Vaticano, hoy martes 25 de febrero.

El Mensaje para la Cuaresma de 2025, año jubilar, tiene como lema: «Caminemos juntos en la esperanza».

«Caminemos juntos este camino con la esperanza de una promesa. Que la esperanza que no defrauda, mensaje central del Jubileo, sea para nosotros el horizonte del camino cuaresmal hacia la victoria pascual», exhorta el Papa.

En el mensaje cita la encíclica de Benedicto XVI sobre la esperanza, ‘Spe salvi‘, subrayando la centralidad de la fe en la resurrección.

«Jesucristo, muerto y resucitado, es el centro de nuestra fe y la garantía de nuestra esperanza en la gran promesa del Padre, ya cumplida en Él, su Hijo amado: la vida eterna», afirma Francisco.

El texto subraya la necesidad de transformar la esperanza en gestos concretos en la vida de los cristianos.

«¿Estoy convencido de que Dios perdona mis pecados? ¿O me comporto como si pudiera salvarme solo? ¿Aspiro a la salvación y pido la ayuda de Dios para recibirla?», se pregunta el Papa en el texto.

Y agrega: «¿Experimento concretamente la esperanza, que me ayuda a leer los acontecimientos de la historia y me impulsa al compromiso por la justicia, la fraternidad y el cuidado de la Casa Común, para que nadie quede atrás?».

El Papa concluye encomendando este camino de esperanza a la intercesión de la Virgen María, «Madre de la esperanza», pidiendo que ella acompañe a los fieles, mientras se preparan para celebrar la alegría de la Pascua.

La Cuaresma es un período litúrgico de 40 días, que comienza con la celebración del Miércoles de Ceniza (5 de marzo de 2025) y está marcado por llamadas al ayuno, a la limosna y a la penitencia; sirve como preparación para la Pascua, principal celebración del calendario cristiano (y que este año cae el 20 de abril).+

-> Texto completo del mensaje del Papa para la Cuaresma

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