ACOMPAÑAMIENTO EN TIEMPOS DE CRISIS: MANTENER VIVA LA ESPERANZA

A medida que se acerca la Navidad, recordamos una historia que comenzó en la vulnerabilidad: la de una joven familia que buscaba refugio, no encontró un lugar donde descansar y, dio la bienvenida a una nueva vida en el entorno más sencillo. El nacimiento de Jesús fue, en muchos sentidos, una historia de desplazamiento: un niño nacido lejos de su hogar, cuya familia pronto huiría de la violencia y se convertiría en refugiada.

Esta temporada nos invita a volver a ese humilde comienzo y redescubrir la luz que entró al mundo no en la comodidad, sino en la incertidumbre; no en el privilegio, sino en la pobreza y la fe. El Adviento nos llama a vigilar y esperar, y a alimentar la esperanza incluso en medio de la oscuridad.

El nacimiento de Jesús fue, en muchos sentidos, una historia de desplazamiento…

Hoy, este llamado se siente más urgente que nunca. En todo el mundo, millones de familias están desplazadas debido a conflictos, persecuciones y desastres. Comunidades que ya han sufrido tanto siguen enfrentándose a nuevas crisis: desde guerras y tensiones políticas hasta los efectos del cambio climático y el aumento del costo de vida. Sin embargo, justo cuando las necesidades crecen, somos testigos de una erosión de la solidaridad. Los gobiernos cierran fronteras y los corazones se endurecen. La compasión, antes vista como una fortaleza, a menudo se rechaza como ingenuidad.

Y, no obstante, en medio de estos desafíos, la gracia sigue manifestándose. En todo el mundo, donde acompañamos a los refugiados en los campos, las escuelas y los centros comunitarios, en el Servicio Jesuita a Refugiados vemos cómo la esperanza sigue naciendo a través de pequeños gestos de valentía y cuidado: un maestro asegurándose de que los niños puedan seguir aprendiendo, una comunidad que acoge con amabilidad los extraños, y un refugiado voluntario acompañando a otros recién llegados.

Este es el corazón del acompañamiento: caminar juntos y negarse a dejar que el sufrimiento tenga la última palabra. Es un acto diario de fe en la bondad que aún habita en la humanidad y un reconocimiento de que, juntos, podemos construir comunidades de esperanza y resiliencia incluso en las circunstancias más difíciles.

Mientras celebramos la venida de Cristo, que sepamos reconocer Su presencia en cada persona que busca seguridad, dignidad y paz. Que la luz de la Navidad suavice nuestros corazones y renueve nuestro compromiso con aquellos que están en movimiento.

Mientras celebramos la venida de Cristo, que sepamos reconocer Su presencia en cada persona que busca seguridad, dignidad y paz.

Cada gesto de compasión y solidaridad nos ayuda a continuar acompañando a los refugiados en todo el mundo. Juntos, podemos mantener viva la esperanza donde es más frágil.

Este Adviento, abramos nuestras puertas como los posaderos que dicen “sí” para dar la bienvenida, y abramos nuestros corazones como compañeros que caminan en fe y amor.

Por Eric Goeh-Akue, SJ | JRS – Servicio Jesuita a Refugiados

@jesuits.global | t.ly/Gyjpy

ESPERANDO CON ESPERANZA: REFLEXIONES SOBRE EL ADVIENTO

 

El Adviento es un tiempo de espera, un momento sagrado en la que la Iglesia se prepara para celebrar el nacimiento del Salvador y dar la bienvenida una vez más a la luz de Cristo en nuestro mundo. Es un tiempo de esperanza, y en un mundo a menudo marcado por la incertidumbre y la ansiedad, el Adviento nos recuerda que la esperanza no es un optimismo ingenuo, sino una profunda confianza en la fidelidad de Dios, una esperanza que echa raíces incluso en la oscuridad y crece silenciosamente hacia la luz.

 

A medida que avanzamos en esta temporada, lo hacemos con el espíritu del Jubileo 2025: Peregrinos de Esperanza. El Jubileo nos invita a reconocer que la esperanza no es sólo un don personal, sino una vocación compartida: ser signos de la misericordia de Dios, construir la paz y abrir caminos de reconciliación y renovación. Ser peregrinos de esperanza significa caminar juntos con los ojos y el corazón abiertos, buscando los signos de la misericordia y la justicia de Dios que se manifiestan entre nosotros.

 

En la quietud del Adviento, escuchamos el susurro de nuevos comienzos. Cada reflexión en esta serie nos ofrece un momento para detenernos y orar, para descubrir dónde está brotando ya la esperanza: en nuestras comunidades, en los actos de compasión, en la silenciosa perseverancia de la fe. Mientras esperamos con esperanza durante este Adviento, aprendamos de nuevo a confiar en el Dios que renueva todas las cosas y a caminar como peregrinos hacia el amanecer de la renovación.

 

Por Carla Bellone | Asistente del Secretario para el Servicio de la Fe

@jesuits.global

III Reunión de Superiores Mayores. Eucaristía de Clausura

Homilía del Superior General P. Arturo Sosa SJ, Chiesa del Gesù, 26 de octubre de 2025

 

Queridos hermanos:

 

La parábola apenas escuchada, leída en el contexto del final de la reunión de los Superiores Mayores, me trae a la mente, por una parte, la Meditación de dos banderas de los Ejercicios Espirituales y, por la otra, los primeros párrafos del Decreto 2 de la Congregación General 32 (CG 32) que nos recuerda nuestra identidad. Dice este decreto:

 

I. ¿Qué significa ser jesuita? Reconocer que uno es pecador y, sin embargo, llamado a ser compañero de Jesús, como lo fue San Ignacio: Ignacio, que suplicaba insistentemente a la Virgen Santísima que «le pusiera con su hijo» y que vio un día al Padre mismo pedir a Jesús, que llevaba su cruz, que aceptara al peregrino en su compañía.

 

Acercarnos a lo que somos requiere la actitud del publicano de la Parábola. Llega al templo y se humilla ante el Señor, reconociendo su condición de pecador. En contraste, el fariseo se enorgullece de sí mismo, considerándose no sólo fiel a la ley, sino mejor que el otro. Cada uno de ellos representa el tercer momento de seguir una de las dos banderas. El fariseo, preso del orgullo que le proporciona el prestigio con el que es reconocido, ha encontrado su fundamento en la falsa riqueza de su posición social y sus posesiones. El publicano, en cambio, se postra humildemente. Reconocer su pobreza espiritual, fruto de su egoísmo y alejamiento de Dios, lo humilla. Además, es despreciado tanto por el fariseo como por muchos de sus contemporáneos.

 

Al final del camino que hemos recorrido juntos esta semana, podemos examinar con total transparencia, nuestra vida personal como jesuitas, nuestra responsabilidad en la cura apostólica y el cuidado de nuestros compañeros en la misión. Al reconocernos pecadores, experimentamos la cercanía del Señor que, como repetimos en el salmo responsorial, no está lejos de sus fieles y no se deja impresionar por apariencias, como recuerda el libro del Eclesiástico (1ª. Lectura).

 

Humillarse ante el Señor obtiene el perdón y la reconciliación. Abre los oídos y el corazón a la llamada a ser compañero de Jesús, a compartir su misión, llevando la cruz con Él. La experiencia de la misericordia de Dios lleva a pedir, sin cansarse, ser puesto con el Hijo, como lo hizo San Ignacio. Aceptar la llamada y elegir militar bajo la bandera de la cruz nos hace compañeros de Jesús, fuente de nuestra identidad.

 

La CG 32 da un paso más y se pregunta ¿Qué significa hoy ser compañero de Jesús? La respuesta vuelve a la imagen de las banderas.

 

II. (…) Comprometerse bajo el estandarte de la cruz en la lucha crucial de nuestro tiempo: la lucha por la fe y la lucha por la justicia que la misma fe exige.

 

La bandera de Jesús, el crucificado-resucitado, es la cruz en la que nuestra fe descubre el camino de la liberación, el camino hacia el Dios de la Vida. La batalla es por la justicia que busca la superación de las relaciones de opresión para alcanzar la reconciliación con Dios, de los seres humanos entre sí y con el medio ambiente en el que habitamos. Pecadores perdonados, llamados a contribuir a la reconciliación de todas las cosas en Cristo como cumplimiento de la promesa de redención.

 

San Ignacio se sintió muy atraído por el Apóstol Pablo. En la carta a Timoteo encontramos los rasgos por los que le resulta tan atrayente: He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Pablo es un buen ejemplo del ideal de persona y vida que nos presentan las dos banderas en los Ejercicios Espirituales: considerar cómo el Señor de todo el mundo escoge tantas personas, apóstoles, discípulos, etc., y los envía por todo el mundo, esparciendo su sagrada doctrina por todos estados y condiciones de personas. Pecadores perdonados, llamados a ser compañeros de Jesús y enviados a anunciar su Buena Noticia a todas las personas y en todas partes. Bebamos, pues, en las fuentes de nuestra identidad.

 

Durante estos días hemos puesto delante de nuestros ojos los desafíos y las dificultades de la responsabilidad compartida de buscar y hallar la voluntad de Dios para el cuerpo universal de la Compañía, para cada uno de sus miembros, en colaboración con quienes nos acompañan en las mismas tareas apostólicas. La experiencia vivida nos lleva a, siguiendo las Constituciones de la Compañía de Jesús, a renovar nuestra confianza en el mismo Señor: “Porque la Compañía, que no se ha instituido con medios humanos, no puede conservarse ni aumentarse con ellos, sino con la mano omnipotente de Cristo Dios y Señor nuestro, es menester en Él solo poner la esperanza de que Él haya de conservar y llevar adelante lo que se dignó comenzar para su servicio y alabanza y ayuda de las ánimas.” [812]

 

Con el corazón agradecido por tanto bien recibido durante este provechoso encuentro y unidos la oración, continuamos pidiendo a Nuestra Señora del Camino que acompañe nuestro peregrinar y nos ponga con su Hijo para que, a pesar de nuestra condición de pecadores, respondamos a la llamada de contribuir a la compleja y urgente obra de la reconciliación y la justicia, como amigos en el Señor, compañeros que seguimos a Jesús pobre y humilde.

 

Domingo XXX del Tiempo Ordinario – Ciclo C

@jesuits.global

La Compañía de Jesús reafirma su misión de Reconciliación y Justicia

Después de diez días de oración, discernimiento y diálogo sincero, ha concluido en Roma la III Reunión de Superiores Mayores de la Compañía de Jesús.


Durante los últimos días, los líderes jesuitas han reflexionado profundamente sobre los temas que conforman la misión vital de la Compañía en la actualidad: las Preferencias Apostólicas Universales (PAU), la colaboración, la Cura Apostolica y la Cura Personalis, la protección, las estructuras de gobierno, la promoción de las vocaciones…

Aunque la Reunión de Superiores Mayores no tiene autoridad legislativa y no emite decretos, su papel sigue siendo fundamental. Ofrece un espacio para que quienes participan directamente en el gobierno de la Compañía reflexionen sobre los progresos, los retos y las oportunidades futuras a nivel mundial. Estas reuniones se celebran aproximadamente cada seis años a partir de la última Congregación General, tal y como se estipula en el decreto 23 de la Congregación General 34.

Las sesiones finales se centraron en recopilar los frutos de estas reflexiones.

Escuchar al Espíritu

El Padre General ofreció algunas observaciones finales al término de la Reunión. Señaló que los Superiores Mayores, conscientes de la responsabilidad compartida por la vida y la misión de la Compañía, se propusieron durante la Reunión “crecer como grupo capaz de discernir en común las mociones espirituales que se mueven en el cuerpo de la Compañía, en la Iglesia, en los contextos sociales y culturales en los que vivimos para realizar mejor nuestra misión de reconciliación y justicia”.

Describió el método utilizado a lo largo de la Reunión, que comenzó con dos días de retiro: escuchar presentaciones reflexivas, dedicar tiempo a la oración personal, compartir ideas en pequeños grupos y reunirse en sesiones plenarias. La Eucaristía cotidiana, añadió, “nos permitió fortalecer el lazo de una comunidad de amigos en el Señor que se reúnen en torno a su palabra y en la comunión de su cuerpo y sangre”.

2025-10-27_mms-closing_fg

Reafirmación en la misión

“Hemos recibido la confirmación de haber sido enviados en una misión de reconciliación y justicia”, dijo el P. Sosa.

Señaló que la Reunión profundizó la comprensión de las PAU como directrices clave para orientar la vida y la misión de la Compañía. Los debates también examinaron la complejidad de ponerlas en práctica en las Provincias y Regiones, especialmente en la formación y con aquellos con quienes compartimos nuestros apostolados. El P. Sosa también señaló la importancia de una “conversión personal, comunitaria e institucional continua que garantice la identidad de lo que hacemos”.

“El Santo Padre León XIV completó la confirmación de la misión, insistiendo en la centralidad de Jesús en nuestra vida-misión y enviándonos a las fronteras del servicio de la fe y la lucha por la justicia, las nuevas fronteras intelectuales y el mundo digital”, dijo el P. Sosa.

Temas importantes

El P. Sosa continuó hablando de los numerosos temas tratados durante la Reunión.

Según dijo, una parte importante de los debates se centró en la cultura del cuidado. Cuidar de quienes participan en la misión, tanto jesuitas como colaboradores, es una responsabilidad exigente pero esencial. Se identificó la formación como una preocupación clave, con un llamamiento a contar con formadores y superiores idóneos que puedan animar a las comunidades con fe y discernimiento.

También habló de la necesidad de cuidar, incluso a quienes cuidan de otros, y añadió que fomentar entornos seguros es también una dimensión de la cultura del cuidado.

El Padre General señaló que las nuevas exigencias de la misión y la evolución de la Compañía requieren reimaginar nuestros apostolados y estructuras de gobierno.

2025-10-27_mms-closing_panel

Recordó a los Superiores Mayores que la verdadera promoción vocacional comienza con la esperanza en el Señor y pidió a todos que recen fervientemente por ello. La coherencia de nuestra vida-misión con el carisma que hemos recibido, dijo, es lo que atrae y sostiene las nuevas vocaciones.

También subrayó la importancia del diálogo intergeneracional, calificándolo de tarea diaria “que permita la transmisión auténtica del carisma que hemos recibido”.

“Hemos aprendido que el verdadero discernimiento se produce cuando hablamos con libertad y escuchamos con humildad”, dijo el P. Antoine Kerhuel, Secretario General de la Compañía de Jesús. “Esta Reunión nos ha ayudado a examinar nuestra misión en el mundo como jesuitas y será fundamental para trazar nuestro camino hacia el futuro.”

Momentos especiales

Aunque cada día de la Reunión tuvo su propia importancia, algunos momentos fueron especialmente destacables. El 24 de octubre, los 100 participantes fueron recibidos en audiencia en el Vaticano por el Papa León XIV. El Santo Padre animó e interpeló a los Superiores Mayores, invitándoles a mantener su atención en Cristo mientras llevan a cabo su misión de servicio.

Otro momento destacado fue la peregrinación a través de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. Jesuitas de todos los continentes caminaron en procesión, rezando y cantando juntos, mostrando la universalidad de la esperanza y la misión que todos compartimos como miembros de la Compañía de Jesús.

La tercera Reunión de Superiores Mayores concluyó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el P. Arturo Sosa en la Iglesia del Gesù de Roma.

 

@jesuits.global

La promoción de vocaciones a la Compañía de Jesús

“¿Cómo invitar a otros a nuestro estilo de vida hoy en día?” fue la pregunta que guio la reflexión, oración y discernimiento de los Superiores Mayores reunidos en Roma.

 

El número de vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa. Más allá de las cifras, el reto se extiende también a mantener la calidad de las vocaciones que se acercan a la Compañía y a comprender qué es lo que atrae y sostiene una vocación a la Compañía en el mundo actual.

Los PP. Enric Puiggros, de la Provincia de España, y Karl Kiser, de la Provincia UMI (Medio Oeste de EE.UU.), dirigieron, con sus presentaciones, la reflexión sobre el tema del día. Ofrecieron sus puntos de vista a partir de una rica experiencia en el acompañamiento de jóvenes en proceso de discernimiento vocacional.

Hicieron notar el tipo de jóvenes que se interesan por entrar en la Compañía, las razones de su atracción por la vida religiosa, el papel de la práctica espiritual y de la oración personal entre los jóvenes…

El P. Kiser destacó la importancia de aprovechar nuestra tradición ignaciana, resaltando la devoción jesuita al Sagrado Corazón y el ejemplo de los santos y beatos de la Compañía como fuente de inspiración para los jóvenes.

 “La labor de promover las vocaciones es una expresión de confianza en que Dios sigue llamando jóvenes, a menudo de maneras nuevas”

Pusieron también de relieve el papel del director vocacional y de los promotores vocacionales. Subrayaron los ponentes que la importante labor de facilitar el reclutamiento de hombres para la Compañía no tiene tanto que ver con estrategia como con autenticidad: suscitar vocaciones que maduren en el terreno del encuentro personal a través del testimonio, el trato y la oración.

Los ponentes reflexionaron asimismo sobre cómo podemos acompañar a unos jóvenes que se enfrentan a un estado de inquietud, de incertidumbre y a una sobrecarga de distracciones en su búsqueda de sentido. Curiosamente, muchos novicios de la Provincia UMI mencionan su deseo de ser como los santos jesuitas y su anhelo de una comunidad, como dos de las principales razones para entrar en la Compañía de Jesús.

“Cada jesuita es un promotor vocacional con la forma en que vive su vida.”

No podemos pasar por alto los problemas que plantea la promoción vocacional, y los ponentes analizaron algunos de ellos. A pesar de todo compartieron también historias alentadoras de vida nueva: novicios que se unen a la Compañía en lugares inesperados, jóvenes que disciernen su vocación en el servicio y la relación discernida con Dios. Se escucharon además varias sugerencias prácticas en respuesta a los problemas de la promoción vocacional.

Como en días anteriores, los Superiores Mayores se dividieron en grupos para seguir trabajando este tema tan importante de la promoción vocacional. En la sesión plenaria se pusieron en común las diversas opiniones. La jornada terminó con la Eucaristía celebrada por grupos lingüísticos.

 

El Papa a los Superiores Mayores Jesuitas: «La Iglesia los necesita en las fronteras»

“La Compañía de Jesús lleva mucho tiempo presente allí donde las necesidades de la humanidad se encuentran con el amor salvador de Dios.” El Papa León XIV lo afirmó durante su audiencia del 24 de octubre con los líderes jesuitas de todo el mundo reunidos en Roma para una reunión de diez días.

“Hoy, repito: la Iglesia os necesita en las fronteras, ya sean geográficas, culturales, intelectuales o espirituales”, dijo el Santo Padre, animando a los jesuitas a continuar su servicio a la Iglesia y al mundo, a pesar de los rápidos cambios culturales, económicos y políticos.

El Padre General Arturo Sosa encabezó el grupo de unos 100 jesuitas, entre los que se encontraban Provinciales y Superiores Regionales, Presidentes de las Conferencias, Consejeros Generales, Secretarios y traductores.

Al presentar la delegación al Papa, el P. Sosa reiteró la disponibilidad de la Compañía, tanto a nivel individual como en su conjunto apostólico, para servir a la misión universal de la Iglesia, dondequiera que el Santo Padre lo desee. También recordó que, en 2019, el Papa Francisco dio a la Compañía unas orientaciones para guiar su misión a través de las Preferencias Apostólicas Universales (PAU).
El Padre General explicó que la Reunión de Superiores Mayores celebrada estos días se ha propuesto “reflexionar sobre la dimensión misionera del carisma de la Compañía de Jesús”.Desde el principio, los jesuitas han tenido una relación especial con el Sumo Pontífice. Cuando San Ignacio y sus compañeros se propusieron servir en las misiones, fueron a Roma y se ofrecieron al Papa. Esta relación se ve reforzada por el cuarto voto único de obediencia que los jesuitas hacen al Papa en relación con la misión, además de los votos habituales de pobreza, castidad y obediencia.
En su discurso a los jesuitas, el Papa León identificó algunas áreas fronterizas actuales. Señaló que el camino de la sinodalidad dentro de la Iglesia “nos llama a todos a escuchar más profundamente al Espíritu Santo y a los demás”, para que nuestros ministerios y estructuras “sean más ágiles, más transparentes y más receptivos al Evangelio”.Otra frontera, dijo el Papa, se encuentra en “la reconciliación y la justicia”. En un mundo devastado por las desigualdades y los conflictos, pidió a la Compañía que se opusiera a la “globalización de la impotencia” con una cultura de reconciliación, confiando en que el bien prevalecerá sobre el mal.
El Papa León también señaló la inteligencia artificial como otra frontera importante. Pidió discernimiento en el uso de las plataformas digitales para evangelizar y formar comunidades frente a tecnologías que conllevan riesgos de aislamiento y exponen a las personas a nuevas formas de manipulación.“Las Preferencias Apostólicas Universales de la Compañía… son sin duda fronteras que requieren discernimiento y valentía”, afirmó el Papa León XIV.
2025-10-24_mms-pope_fg
Hace seis años, el Papa Francisco confirmó las cuatro PAU identificadas por la Compañía: mostrar el camino hacia Dios mediante los Ejercicios Espirituales y el discernimiento; caminar con los excluidos; acompañar a los jóvenes en la creación de un futuro esperanzador; y cuidar de nuestra casa común, como caminos privilegiados de misión para diez años (2019-2029).“Os animo a encontraros con las personas con esa inquietud: en casas de retiro, universidades, redes sociales, parroquias y espacios informales donde se reúnen los que buscan”, urgió el Papa León, destacando que la primera Preferencia responde “al profundo anhelo del corazón humano” de muchos que buscan sentido en todo el mundo.
En cuanto a la segunda Preferencia, el Santo Padre animó a la Compañía a enfrentarse a la “dictadura de una economía que mata” y a no ceder al resentimiento, a la “fatiga de la compasión” o al fatalismo, ante los numerosos pobres del mundo cuya dignidad ha sido violada. Destacó la urgencia de acompañar a los jóvenes de hoy, señalando que la Iglesia necesita encontrar y hablar el lenguaje de los jóvenes a través de acciones, presencia y palabras. “Es importante crear espacios donde puedan encontrar a Cristo, descubrir su vocación y trabajar por el Reino”, insistió. En este sentido, identifica la próxima Jornada Mundial de la Juventud en Corea (2027) como un “momento clave para esta misión”.
El Papa León pidió una colaboración humilde en respuesta a la cuarta Preferencia, señalando que “los jóvenes exigen un cambio” en nuestro enfoque de la crisis medioambiental. Añadió que “la conversión ecológica es profundamente espiritual; se trata de renovar nuestra relación con Dios, con los demás y con la creación”.
2025-10-24_mms-pope_clapping
El Santo Padre también recordó a los jesuitas que permanezcan arraigados en Cristo a través de la oración, los sacramentos y la devoción al Sagrado Corazón. “Desde este arraigo”, señaló, “tendréis el valor de caminar a cualquier lugar: para decir la verdad, para reconciliar, para sanar, para trabajar por la justicia, para liberar a los cautivos. Ninguna frontera estará fuera de vuestro alcance si camináis con Cristo.”
“Mi esperanza para la Compañía de Jesús es que podáis leer los signos de los tiempos con profundidad espiritual; que abracéis lo que promueve la dignidad humana y rechacéis lo que la disminuye”, dijo el Papa, expresando su deseo de que la Compañía sea “ágil, creativa, perspicaz y siempre en misión”.
Enlace al mensaje completo del Papa a los Superiores Mayores de la Compañía de Jesús t.ly/S4oom

jesuits.global | t.ly/4cqxo

 

Construyendo una cultura de protección en la Compañía de Jesús

El séptimo día de la Reunión de Superiores Mayores de la Compañía de Jesús en Roma se dedicó a un tema difícil pero vital: construir una cultura de protección.


Tanto en la Iglesia como en la sociedad en general, la protección se ha convertido en una prueba de credibilidad y confianza. Las palabras ya no bastan. La gente espera transparencia, acciones concretas y un cambio profundo en la cultura.

La Congregación General 36 supuso un punto de inflexión para la Compañía de Jesús en lo que respecta a la salvaguardia. Se rompió el silencio y pasamos de tener un enfoque basado únicamente en la gestión de casos a promover la prevención, creando una cultura consistente de protección en todas las Provincias y obras.

Durante la reunión, los Superiores Mayores abordaron este tema en profundidad. Fue el tema de una jornada completa y también el tema de algunas conversaciones en profundidad. Los Superiores Mayores tuvieron la oportunidad de hablar juntos sobre los retos, las esperanzas, las consolaciones y las dificultades en este ámbito, así como sobre las medidas adicionales necesarias para promover una cultura consistente de protección en sus culturas y contextos.

La presentación de la mañana no eludió las dificultades en torno a esta cuestión. El P. Thierry Dobbelstein, Provincial de la Provincia de Europa Occidental Francófona, compartió su experiencia acompañando tanto a los supervivientes de abusos como a los responsables. Destacó que, aunque se han logrado muchos avances, aún queda mucho por hacer, tanto dentro de la Compañía como en la Iglesia en general, para promover una cultura que proteja verdaderamente a todas las personas.

El P. Juan Cristóbal Beytía, Provincial de Chile, abordó la dificultad de pasar de las políticas sobre el papel a una cultura viva de protección. Señaló algunos obstáculos –brechas generacionales, actitudes clericales y cuestiones de credibilidad– que ralentizan este cambio. “La invitación”, dijo, “es afrontar la verdad de nuestra historia, pedir perdón sinceramente, reparar en la medida de lo posible, y crear entornos que impidan que se repitan los abusos. Ese es el comienzo de la reconciliación.”

Ya dentro de la Compañía, el Padre General estableció en 2018 el proyecto de Promoción de una Cultura Consistente de Protección (PCCP) en respuesta al mandato que le encomendó la Congregación General 36. El objetivo de PCCP es apoyar a las Provincias y obras de la Compañía en el desarrollo y mantenimiento de una cultura de protección.

«…afrontar la verdad de nuestra historia, pedir perdón sinceramente, reparar en la medida de lo posible, y crear entornos que impidan que se repitan los abusos. Ese es el comienzo de la reconciliación.»

 

“El proyecto comenzó con un mapeo de la situación de cada Provincia en relación con las tres normas básicas: contar con políticas sólidas, ofrecer formación regular y de calidad para todos, y disponer de protocolos transparentes y creíbles para recibir denuncias y dar prioridad a las víctimas”, explicó el P. John Guiney, director de PCCP, que intervino por separado.

Señaló también que mientras algunas Provincias están todavía en la fase de elaboración de políticas y protocolos, otras ya han iniciado programas de formación y capacitación no solo para los jesuitas, sino también para todos nuestros colaboradores y compañeros en la misión.

“Es especialmente consolador que todas las Provincias y Regiones hayan acogido este proyecto y que todas estén avanzando, aunque a veces a ritmos diferentes. Ahora trabajamos con toda nuestra estructura de formación, tanto inicial como continua, para garantizar que cambie la cultura dentro de la Compañía. Ha sido un cambio de actitud notable y supone un verdadero consuelo. Es ahí donde el Señor está llamando a la Compañía”, añadió el P. Guiney.

Ahora trabajamos con toda nuestra estructura de formación, tanto inicial como continua, para garantizar que cambie la cultura dentro de la Compañía.

 

El P. Beytía, que hizo la presentación junto con el P. Dobbelstein, lo resume de forma sencilla: “Aún no hemos llegado a ese punto, pero hemos tenido un buen comienzo. Hago un llamamiento a todos los Superiores Mayores para que sigan adelante, para que sigan abordando con honestidad y humildad la cuestión de la protección. Es la forma de construir una cultura sana para nuestro ministerio y también para nuestra vida jesuita. Es un pilar hoy en día para crecer en nuestra cercanía a Jesús y en nuestro seguimiento de Él.”

@jesuits.global | t.ly/k9o4r

Las conversaciones en profundidad marcan el corazón de la reunión de los superiores mayores

El lunes 20, martes 21 y miércoles 22 de octubre, tres tardes de la Reunión de diez días de los Superiores Mayores de la Compañía de Jesús se dedicarán a mantener conversaciones en profundidad sobre diversos temas. Durante los intervalos de tiempo designados, la gran asamblea se dividirá en círculos de conversación más pequeños, cada uno compuesto por menos de nueve Superiores.

Antes de la Reunión, se invitó a los Superiores a completar una encuesta, seleccionando entre una lista de temas propuestos y sugiriendo otros. Los temas más elegidos marcaron la agenda de las conversaciones: mantener a Jesús como centro de la misión, dónde vemos la colaboración misionera dentro de diez años, la promoción de las vocaciones jesuitas, el discernimiento en común y la protección y formación para establecer límites saludables en el ministerio.

Cada tema, distinto en sí mismo, apuntaba a la preocupación común de encontrar formas de permanecer fieles a la misión jesuita en un mundo cada vez más complejo y cambiante.

“La idea detrás de estas conversaciones en profundidad de la tarde es que los Superiores puedan elegir el tema más relevante para su propia situación”, dijo el P. Chuks Afiawari, director del Servicio de Comunicaciones de la Curia y miembro del grupo directivo. “Y como el grupo es muy reducido, pueden debatir el tema en profundidad sin la presión del tiempo. De esa manera, esperamos construir un verdadero sentido del discernimiento.”

En total se ofrecen 43 talleres, lo que da a cada Superior la posibilidad de elegir el que más le atrae y participar en el idioma en el que se siente más cómodo. Los debates se desarrollan en los tres idiomas oficiales de la Compañía, lo que garantiza que todos los participantes puedan expresarse plenamente.

Otros temas de las conversaciones en profundidad también reflejan una conciencia más amplia del mundo más allá de las instituciones y apostolados jesuitas: cómo reavivar el fuego de la justicia, la casa común y las Preferencias Apostólicas Universales, la vida bajo regímenes autoritarios, y la guerra y la reconciliación.

Estos temas apuntan a las realidades a las que se enfrentan los jesuitas en todas las regiones: inestabilidad política, crisis ecológica, violencia y un renovado llamamiento a la reconciliación. “Algunos de los temas que se están considerando muestran cómo los Superiores Mayores realmente quieren que esta Reunión examine lo que está sucediendo en nuestro mundo en este momento”, dijo el P. Afiawari. “Las cosas han cambiado mucho desde la Congregación General 36, y el mundo avanza a un ritmo muy rápido. La Compañía necesita seguir reflexionando sobre los signos de los tiempos para responder mejor.”

@jesuits.global

Juntos en la misión. Los Superiores Mayores reflexionan sobre la colaboración en la Compañía de Jesús

A mitad de la Reunión de Superiores Mayores, la atención se centró en un tema que caracteriza la vida jesuita actual: la colaboración y la asociación misionera. Los jesuitas de todo el mundo comparten su trabajo con colegas laicos, religiosos y colaboradores que aportan sus propios dones, talentos y convicciones al servicio de la misión.

 

Manuel Martínez (Asociado para la colaboración en la misión) y el P. Seán Michaelson (Provincia Oeste de EE.UU.) dirigieron la reflexión sobre el tema del día, haciendo una presentación sobre su experiencia en el estado actual de la colaboración en la misión, los retos y hacia dónde podría estar conduciendo el Espíritu a la Compañía de Jesús hoy en día. Se basaron en los resultados de un cuestionario enviado a jesuitas y colaboradores laicos de todo el mundo, así como en el fruto de reuniones con expertos que trabajan en el campo del desarrollo de colaboradores en la misión.

 

Manuel señaló que la palabra “colaboración” a veces puede malinterpretarse. “La colaboración, aunque reconocida como esencial para la misión jesuita, sigue siendo una realidad ambigua: profundamente relacional en su esencia, pero aún poco definida en su significado y en la manera en que se traduce en las estructuras de la Compañía. También es cierto, como señalaba el documento De Statu Societatis, que términos como colaborador, socio/compañero en la misión y co-trabajador de la misión se usan de manera inconsistente y con frecuencia carecen de claridad, lo que genera muchos malentendidos, especialmente respecto al siguiente punto: que la relacionalidad es fundamental para la colaboración.”

 

“La colaboración, aunque esencial para la misión jesuita, sigue siendo una realidad ambigua: profundamente relacional en su esencia, pero aún poco definida en su significado»

 

Los ponentes subrayaron que la colaboración debe basarse en la espiritualidad ignaciana como fundamento compartido de significado, identidad y compromiso. Además, es esencial la formación continua de los laicos y la profundización del compromiso con la misión de Cristo.

 

Las presentaciones también reconocieron los retos: la verdadera colaboración requiere confianza, formación y una comunicación clara. Pide a los jesuitas que escuchen y sigan desarrollando estructuras que promuevan una cultura de colaboración que haga hincapié en una amplia colaboración en la misión y en la eficacia, de una manera auténtica para el gobierno de la Compañía de Jesús.

 

“Lo que hemos aprendido es que la colaboración no es solo una forma de hacer algo, sino que la colaboración en sí misma cumple la misión de la Compañía y de la Iglesia. Al trabajar juntos, crecemos en amor, compromiso y comprensión mutua. La colaboración no es un medio para alcanzar un fin, sino que colaborar para la misión de la Iglesia y de la Compañía es en sí mismo una parte fundamental de esa misión.”

 

A lo largo de los debates, se percibió claramente que la colaboración en la misión de la Compañía no es solo una necesidad práctica, sino una oportunidad espiritual y estratégica. En un mundo fragmentado, invita a la Compañía a pasar de un modelo de acoger a otros para que contribuyan a nuestra misión, a otro en el que la misión se discierne y se lleva a cabo conjuntamente.

 

‘…la colaboración en la misión de la Compañía no es solo una necesidad práctica, sino una oportunidad espiritual y estratégica…’

 

Los Superiores Mayores tuvieron la oportunidad de profundizar en sus reflexiones sobre el tema en grupos más pequeños y luego reunirlos a todos en una sesión plenaria. Al final del día, quedó claro que la fuerza de la Compañía, más allá de los números, también reside en las relaciones: caminar juntos, discernir juntos y confiar en que todos, jesuitas y colaboradores laicos por igual, tenemos un papel que desempeñar en la misión de Cristo.

 

@jesuits.global |

Los Superiores Mayores reflexionan sobre el impacto global de las Preferencias Apostólicas Universales

“¿Cuál ha sido el impacto de las Preferencias Apostólicas Universales?” Ese fue el tema principal del orden del día de los Superiores Mayores el lunes 20 de octubre.

Dos aportaciones clave marcaron el tono de la sesión: una del P. John Dardis, Consejero para el discernimiento y la planificación apostólica en la Curia de la Compañía de Jesús en Roma, y otra del P. Quyen Vu, Provincial de la Provincia australiana. Ambos ofrecieron una mezcla de análisis y testimonio vivido que más tarde sirvió de material para la oración personal y los debates en grupo.

El P. Dardis basó su reflexión en los informes presentados por los Procuradores Jesuitas hace dos años, que ofrecían una visión general de cómo se han recibido y aplicado las Preferencias Apostólicas Universales (PAU) alrededor del mundo.

“Las Preferencias han tenido un fuerte impacto en la planificación apostólica y casi todos los planes Provinciales se estructuran ahora en torno a ellas”, afirmó. “Han servido realmente como orientaciones y señales, al tiempo que han aportado una gran flexibilidad.”

Introducidas en 2019 tras un proceso de discernimiento mundial, las cuatro Preferencias Apostólicas Universales: mostrar el camino hacia Dios mediante los Ejercicios Espirituales y el discernimiento; caminar junto a los pobres y los descartados del mundo, en una misión de reconciliación y justicia; acompañar a los jóvenes en la creación de un futuro esperanzador y cuidar de nuestra Casa Común, guían la misión de la Compañía durante una década.

“Las Preferencias han tenido un fuerte impacto en la planificación apostólica y casi todos los planes Provinciales se estructuran ahora en torno a ellas”

El P. Dardis señaló que la genialidad de las PAU reside en su universalidad y adaptabilidad. “Para una organización tan diversificada como la Compañía de Jesús, no podíamos tener prioridades rígidas que básicamente dijeran a la gente lo que tenía que hacer. Eso nunca funcionaría. Vietnam no es Venezuela, y Angola no es Austria. El reto cuando se estaba llevando a cabo el discernimiento de las PAU era cómo ser específicos y, al mismo tiempo, dejar flexibilidad. Ahora podemos ver que cada Provincia o Región se ha tomado en serio las Preferencias, adaptándolas a su situación específica y escuchando la llamada del Espíritu en su situación particular. Han sido un buen ejemplo de cómo el gobierno de la Compañía respeta la subsidiariedad. Otro impacto positivo de las Preferencias ha sido que combaten cualquier tendencia al federalismo. Somos una Compañía de Jesús global y universal que trabaja conjuntamente; no somos una federación de Provincias.”

La presentación de Quyen Vu se centró en ejemplos concretos de cómo se han acogido las PAU y han dado energía a la provincia de Australia. Bajo el título “Mostrar el camino hacia Dios”, menciona cómo el proyecto de Michael Hansen sobre los Ejercicios ha insuflado nueva vida a ese ministerio, especialmente a través del Ignatian Murmuration (IM – murmuración ignaciana) online, cuyo tema este año es IM25: Ignatian Earthing. Los Jesuit Social Services es un buen ejemplo del cuidado de la Compañía por los pobres y los descartados del mundo. Es una organización que emplea a más de 380 personas y cuenta con 200 voluntarios. Mencionó el proyecto Cardoner, que es la iniciativa de la Provincia para llegar a los jóvenes adultos. El Cuidar de nuestra Casa Común está liderando la iniciativa “10.000 por 10” de la Provincia, que conmemora el décimo aniversario de Laudato si’, con el objetivo de plantar o preservar 10.000 árboles en las comunidades religiosas católicas de Australia.

“Como Provincial, esto ha sido para mí tanto un camino de aprendizaje como una peregrinación de fe. Cuando recibimos las Preferencias del Padre General, tuvimos que discernir cómo se podían aplicar en nuestro propio contexto. La tentación fácil era adoptar un enfoque de “marcar casillas”, diciendo, por ejemplo: “Ya trabajamos en espiritualidad, así que la primera Preferencia está cubierta”, o “Ya nos comprometemos con los pobres a través de los Jesuit Social Services, así que la segunda Preferencia está cubierta”. Eso habría sido una oportunidad perdida y habríamos pasado por alto mucha gracia. Pero a través de la oración, las reuniones y una serie de procesos de discernimiento, hemos podido profundizar. Siento que hemos escuchado verdaderamente la llamada al cambio. Por supuesto, no hemos terminado, el camino continúa. Seguimos siendo peregrinos.”

El Padre General siempre insiste en que no tratemos cada una de las cuatro Preferencias por separado, sino que todas ellas están relacionadas. Por ejemplo, cuando se trabaja por la casa común, inevitablemente se involucra a los jóvenes, que están muy motivados por ese tema en particular. También se trabaja por los descartados del mundo, porque la degradación ecológica les afecta más. Y el vínculo con nuestra fe es vital: esa sensación de que Dios está dando vida a la creación y sosteniéndola.

El Padre General destaca que las Preferencias no solo fueron aprobadas por el Papa en un momento final, sino que el Santo Padre acompañó todo el proceso a medida que se desarrollaba.

Al final de las sesiones del día, los debates realizados revelaron un sentido de profunda reflexión, búsqueda honesta y deseo de continuar este camino como un cuerpo universal siguiendo una misión global recibida del propio Santo Padre. Las Provincias están reimaginando la planificación apostólica, los apostolados están encontrando nueva energía, y los Superiores están aprendiendo a leer las necesidades de sus regiones a través de la lente compartida de las PAU.

@jesuits.global | t.ly/Ue5ja