Los Superiores Mayores reflexionan sobre el impacto global de las Preferencias Apostólicas Universales

“¿Cuál ha sido el impacto de las Preferencias Apostólicas Universales?” Ese fue el tema principal del orden del día de los Superiores Mayores el lunes 20 de octubre.

Dos aportaciones clave marcaron el tono de la sesión: una del P. John Dardis, Consejero para el discernimiento y la planificación apostólica en la Curia de la Compañía de Jesús en Roma, y otra del P. Quyen Vu, Provincial de la Provincia australiana. Ambos ofrecieron una mezcla de análisis y testimonio vivido que más tarde sirvió de material para la oración personal y los debates en grupo.

El P. Dardis basó su reflexión en los informes presentados por los Procuradores Jesuitas hace dos años, que ofrecían una visión general de cómo se han recibido y aplicado las Preferencias Apostólicas Universales (PAU) alrededor del mundo.

“Las Preferencias han tenido un fuerte impacto en la planificación apostólica y casi todos los planes Provinciales se estructuran ahora en torno a ellas”, afirmó. “Han servido realmente como orientaciones y señales, al tiempo que han aportado una gran flexibilidad.”

Introducidas en 2019 tras un proceso de discernimiento mundial, las cuatro Preferencias Apostólicas Universales: mostrar el camino hacia Dios mediante los Ejercicios Espirituales y el discernimiento; caminar junto a los pobres y los descartados del mundo, en una misión de reconciliación y justicia; acompañar a los jóvenes en la creación de un futuro esperanzador y cuidar de nuestra Casa Común, guían la misión de la Compañía durante una década.

“Las Preferencias han tenido un fuerte impacto en la planificación apostólica y casi todos los planes Provinciales se estructuran ahora en torno a ellas”

El P. Dardis señaló que la genialidad de las PAU reside en su universalidad y adaptabilidad. “Para una organización tan diversificada como la Compañía de Jesús, no podíamos tener prioridades rígidas que básicamente dijeran a la gente lo que tenía que hacer. Eso nunca funcionaría. Vietnam no es Venezuela, y Angola no es Austria. El reto cuando se estaba llevando a cabo el discernimiento de las PAU era cómo ser específicos y, al mismo tiempo, dejar flexibilidad. Ahora podemos ver que cada Provincia o Región se ha tomado en serio las Preferencias, adaptándolas a su situación específica y escuchando la llamada del Espíritu en su situación particular. Han sido un buen ejemplo de cómo el gobierno de la Compañía respeta la subsidiariedad. Otro impacto positivo de las Preferencias ha sido que combaten cualquier tendencia al federalismo. Somos una Compañía de Jesús global y universal que trabaja conjuntamente; no somos una federación de Provincias.”

La presentación de Quyen Vu se centró en ejemplos concretos de cómo se han acogido las PAU y han dado energía a la provincia de Australia. Bajo el título “Mostrar el camino hacia Dios”, menciona cómo el proyecto de Michael Hansen sobre los Ejercicios ha insuflado nueva vida a ese ministerio, especialmente a través del Ignatian Murmuration (IM – murmuración ignaciana) online, cuyo tema este año es IM25: Ignatian Earthing. Los Jesuit Social Services es un buen ejemplo del cuidado de la Compañía por los pobres y los descartados del mundo. Es una organización que emplea a más de 380 personas y cuenta con 200 voluntarios. Mencionó el proyecto Cardoner, que es la iniciativa de la Provincia para llegar a los jóvenes adultos. El Cuidar de nuestra Casa Común está liderando la iniciativa “10.000 por 10” de la Provincia, que conmemora el décimo aniversario de Laudato si’, con el objetivo de plantar o preservar 10.000 árboles en las comunidades religiosas católicas de Australia.

“Como Provincial, esto ha sido para mí tanto un camino de aprendizaje como una peregrinación de fe. Cuando recibimos las Preferencias del Padre General, tuvimos que discernir cómo se podían aplicar en nuestro propio contexto. La tentación fácil era adoptar un enfoque de “marcar casillas”, diciendo, por ejemplo: “Ya trabajamos en espiritualidad, así que la primera Preferencia está cubierta”, o “Ya nos comprometemos con los pobres a través de los Jesuit Social Services, así que la segunda Preferencia está cubierta”. Eso habría sido una oportunidad perdida y habríamos pasado por alto mucha gracia. Pero a través de la oración, las reuniones y una serie de procesos de discernimiento, hemos podido profundizar. Siento que hemos escuchado verdaderamente la llamada al cambio. Por supuesto, no hemos terminado, el camino continúa. Seguimos siendo peregrinos.”

El Padre General siempre insiste en que no tratemos cada una de las cuatro Preferencias por separado, sino que todas ellas están relacionadas. Por ejemplo, cuando se trabaja por la casa común, inevitablemente se involucra a los jóvenes, que están muy motivados por ese tema en particular. También se trabaja por los descartados del mundo, porque la degradación ecológica les afecta más. Y el vínculo con nuestra fe es vital: esa sensación de que Dios está dando vida a la creación y sosteniéndola.

El Padre General destaca que las Preferencias no solo fueron aprobadas por el Papa en un momento final, sino que el Santo Padre acompañó todo el proceso a medida que se desarrollaba.

Al final de las sesiones del día, los debates realizados revelaron un sentido de profunda reflexión, búsqueda honesta y deseo de continuar este camino como un cuerpo universal siguiendo una misión global recibida del propio Santo Padre. Las Provincias están reimaginando la planificación apostólica, los apostolados están encontrando nueva energía, y los Superiores están aprendiendo a leer las necesidades de sus regiones a través de la lente compartida de las PAU.

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Reunión de Maestros de Novicios de la CPAL

En un clima de fraternidad y discernimiento compartido, los Maestros de Novicios de la Compañía de Jesús en América Latina y el Caribe (CPAL) se reunieron del 29 de septiembre al 3 de octubre de 2025 en el noviciado jesuita de Brasil, en Feria de Santana, Bahía. Este encuentro fue una valiosa oportunidad para tejer lazos, compartir experiencias y mirar juntos hacia el futuro de la formación de los nuevos jesuitas.

El corazón de estos días de trabajo fue el enriquecimiento mutuo, retomando y profundizando las reflexiones iniciadas en el encuentro previo de Mar Grande. Los diálogos giraron en torno a los pilares de su delicada misión: el acompañamiento del discernimiento vocacional, y la constante adaptación de los programas formativos a las realidades de la juventud actual, sin alterar los fundamentos de un noviciado jesuita.

En este diálogo fraterno participaron:

  • Jonas Caprini, S.J. (Brasil)
  • Joel Arellano, S.J. (México)
  • Cristian Peralta, S.J. (Provincia del Caribe)
  • Virgilio Arias, S.J. (Colombia)
  • Edil Calero, S.J. (Noviciado Interprovincial de Perú, Bolivia y Ecuador)
  • Anibal Lorca, S.J. (Venezuela)

También se contó por dos días con la presencia del P. Hernán Quezada SJ, delegado de formación de la Conferencia.

Uno de los frutos más significativos de esta reunión fue compartir el avance en los procesos regionales de noviciados, que han pedido los 12 provinciales de la Conferencia, en el marco del plan de reestructura y reconfiguración de la formación. Se confirmó que, a partir de enero, el Noviciado San Ignacio en Quito se convertirá en el centro formativo común para las provincias de Ecuador, Colombia, Bolivia, Perú y Venezuela. Esta decisión busca fortalecer la colaboración regional y enriquecer la experiencia formativa de los futuros jesuitas desde esta etapa tan fundamental.

Pensando en el bienestar de los novicios que ya están en camino, se tomó una decisión: los noviciados de Colombia y Venezuela permanecerán abiertos durante seis meses adicionales a partir de enero. Este gesto de cuidado permitirá que los novicios de segundo año puedan completar su formación y prepararse para sus votos sin la interrupción que supondría un traslado en una etapa tan crucial de su recorrido, por corto tiempo. Se compartió que el noviciado de la Provincia del Caribe en Santiago de los Caballeros (República Dominicana), ya acoge a los novicios de Centroamérica y al novicio de segundo año de la provincia mexicana.

Este encuentro refuerza el compromiso de la Compañía de Jesús por formar jesuitas bien acompañados, profundamente humanos y listos para responder con generosidad y creatividad a los desafíos de la misión en el mundo de hoy. Todo lo anterior aconteció en medio de una extraordinaria hospitalidad del noviciado de Brasil, los novicios y el equipo de formadores cuidaron todos los detalles y fueron el “gran ingrediente” de celebración y profundidad del evento.

JMJ 2025: La amistad con Cristo, testimonio de fraternidad y paz

El Papa León XIV en su mensaje para XL Jornada Mundial de la Juventud, publicado este 7 de octubre en la Memoria de la Bienaventurada Virgen María del Rosario agradece a los jóvenes por su participación en el Jubileo en Roma el pasado mes de agosto: “Ha sido un acontecimiento precioso para renovar el entusiasmo de la fe y compartir la esperanza que arde en nuestros corazones”.

Peregrinos de esperanza

Y luego comienza su reflexión sobre “la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que celebraremos el domingo de Cristo Rey, el 23 de noviembre, y que tendrá como tema «Ustedes también dan testimonio, porque están conmigo» (Jn 15,27)”.

“Con la fuerza del Espíritu Santo, como peregrinos de esperanza, nos preparamos para convertirnos en valientes testigos de Cristo. Comencemos, pues, desde ahora, un camino que nos llevará hasta la edición internacional de la JMJ en Seúl, en 2027”, invita León XIV.

Así, el Papa se detiene en dos aspectos del testimonio: nuestra amistad con Jesús, que recibimos de Dios como un don; y el compromiso de cada uno en la sociedad, como constructores de paz.

“El testimonio cristiano nace de la amistad con el Señor, crucificado y resucitado para la salvación de todos. Esta no debe confundirse con una propaganda ideológica, sino que es un verdadero principio de transformación interior y de sensibilización social”, señala el Papa.

Reflexiona el Pontífice recordando que el Señor, “no nos quiere como siervos, ni como ‘activistas’ de un partido; nos llama a estar con Él como amigos, para que nuestra vida sea renovada. Y el testimonio surge espontáneamente de la alegre novedad de esta amistad”.

Los amigos de Jesús

El Papa menciona algunos amigos de Jesús en el Evangelio: “el apóstol Juan al final del cuarto Evangelio: «Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero» (Jn 21,24)”. También Juan el Bautista que dio «testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él» (Jn 1,7).

“Queridos hermanos -dice el Papa León-, invito a cada uno de ustedes a seguir buscando a los amigos y testigos de Jesús en la Biblia. Al leer los Evangelios, se darán cuenta de que todos ellos encontraron en la relación viva con Cristo el verdadero sentido de la vida”.

Testigos y misioneros

Posteriormente, el Papa medita sobre el testimonio como misioneros: “Ustedes mismos pueden ponerse al lado de otros jóvenes, caminar con ellos y mostrarles que Dios, en Jesús, se ha hecho cercano a cada persona. Como solía decir el Papa Francisco: «Cristo muestra que Dios es proximidad, compasión y ternura»” (Carta enc. Dilexit nos, 35).

Y los exhorta, “como los santos, también ustedes están llamados a perseverar con esperanza, sobre todo ante las dificultades y los obstáculos”.

La fraternidad para la paz

Las últimas flexiones del mensaje, el Papa las dedica a la fraternidad como vínculos de paz, afirmando que “de la amistad con Cristo, que es don del Espíritu Santo en nosotros, nace una forma de vivir que lleva consigo el carácter de la fraternidad”.

“Un joven que ha encontrado a Cristo lleva consigo a todas partes el ‘calor’ y el ‘sabor’ de la fraternidad, y cualquiera que entre en contacto con él o con ella se siente atraído por una dimensión nueva y profunda, hecha de cercanía desinteresada, de compasión sincera y de ternura fiel”, dice el Papa.

“El testimonio de fraternidad y paz que la amistad con Cristo suscita en nosotros nos libera de la indiferencia y la pereza espiritual, haciéndonos superar el aislamiento y la desconfianza”.

Finaliza el Papa invitando a los jóvenes a que “ante los sufrimientos y las esperanzas del mundo, fijemos nuestra mirada en Jesús. Mientras agonizaba en la cruz, Él confió la Virgen María como madre a Juan, y a ella Juan como hijo. Ese último don de amor es para todo discípulo, para todos nosotros”.

 

LEE EL MENSAJE COMPLETO DEL PAPA LEÓN XIV

 

 

Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati ya son santos

Al presidir este domingo la misa de canonización de Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV rindió homenaje a sus extraordinarios testimonios de fe, esperanza y confianza en Dios, y al gran plan del Señor para la alegría y la felicidad eternas.

Durante la celebración, Michele Acutis, hermano de Carlo, leyó la primera lectura en inglés, mientras que Valeria Vargas Valverde, la joven costarricense que recibió el milagro atribuido a Carlo, proclamó la primera petición en español. En el momento del ofertorio, Andrea y Antonia, padres de Carlo, junto a sus hijos Michele y Francesca, presentaron las ofrendas. Además, en la procesión de incensarios participó Wanda Gawronska, sobrina nieta de Pier Giorgio Frassati.

En su homilía, el Papa reflexionó sobre el extraordinario testimonio de ambos nuevos santos. Recordando las palabras de la lectura del primer domingo del Libro de la Sabiduría, observó que, como el rey Salomón, estos jóvenes buscaron el don de la sabiduría para comprender mejor los planes de Dios para sus vidas en el mundo, y seguirlos fielmente. Y al hacerlo, usaron sus dones para acercar a otros a Dios con su ejemplo, palabras y acciones.

En el Evangelio, Jesús habla del plan de Dios, «al que debemos comprometernos con todo el corazón, abandonándonos sin dudarlo a la aventura que nos ofrece, con la inteligencia y la fuerza que provienen de su Espíritu», recordó el sucesor de Pedro. Los jóvenes a menudo se enfrentan a encrucijadas en sus vidas y tienen que tomar decisiones difíciles, observó; y, recordando el ejemplo de Francisco de Asís, señaló que el santo optó por «la maravillosa historia de santidad que todos conocemos, despojándose de todo para seguir al Señor, viviendo en la pobreza y prefiriendo el amor de sus hermanos y hermanas, especialmente de los más débiles y pequeños, al oro, la plata y las telas preciosas de su padre». Decir «sí» a Dios

Muchos santos a lo largo de la historia han tomado decisiones valientes similares, mirando a Dios. El Papa destacó que, siendo muy jóvenes, ofrecieron su «sí» a Dios, entregándose completamente a Él, sin guardar nada para sí. El pontífice recordó cómo San Agustín sintió una voz en lo profundo de su ser que le decía «Te quiero», y «Dios le dio una nueva dirección, un nuevo camino, una nueva razón, en la que nada de su vida se perdió».

Pier Giorgo Frassati, un faro para la espiritualidad laica

Al describir la vida de San Pier Giorgio Frassati, un joven italiano de principios del siglo XX, su participación en asociaciones católicas y su servicio a los pobres, el Papa afirmó que también hoy «la vida de Pier Giorgio es un faro para la espiritualidad laica», ya que la fe no era un asunto privado y podía vivirse en comunidad, a través de la pertenencia a asociaciones eclesiales y a través de un generoso compromiso con la vida política y el servicio a los pobres.

Carlo Acutis, testigo de santidad en la sencillez

Refiriéndose al testimonio del joven italiano san Carlo Acutis, un adolescente de nuestros días, el Papa habló de cómo conoció a Jesús en su familia, gracias a sus padres, Andrea y Antonia, recordando su presencia en esta celebración junto con sus dos hermanos, Francesca y Michele. San Carlo también encontró y vivió su fe a través de la escuela, pero especialmente de los sacramentos celebrados en la comunidad parroquial, continuó el Papa, señalando cómo «creció integrando con naturalidad la oración, el deporte, el estudio y la caridad en su infancia y juventud».

La Misa diaria, la oración y, especialmente, la Adoración Eucarística, marcaron la vida de los santos Pier Giorgio y Carlo, quienes cultivaron su amor a Dios y al prójimo a través de sencillos actos de caridad, afirmó el pontífice. Incluso cuando la enfermedad los azotó a ambos, acortando sus vidas, continuaron dando testimonio de esperanza y ofreciéndose a Dios, añadió León XIV, recordando cómo Pier Giorgio dijo una vez: «El día de mi muerte será el día más hermoso de mi vida»; y cómo el joven Carlo solía comentar que «el cielo siempre nos ha estado esperando, y que amar el mañana es dar lo mejor de nuestro fruto hoy».

Haciendo de nuestras vidas «obras maestras»

Para concluir, el Papa León subrayó cómo los santos Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis invitan a todos, «especialmente a los jóvenes, a no malgastar nuestras vidas, sino a orientarlas hacia arriba y convertirlas en obras maestras».

Nos animan con sus palabras: «No yo, sino Dios», como solía decir Carlo. Y Pier Giorgio: «Si tienes a Dios en el centro de todas tus acciones, llegarás al final». Esta es la sencilla pero cautivadora fórmula de su santidad. Es también el tipo de testimonio que estamos llamados a seguir para disfrutar plenamente de la vida y encontrarnos con el Señor en el banquete celestial.+

REUNIÓN DE SUPERIORES MAYORES DE OCTUBRE: ¿QUÉ HAY EN LA AGENDA?

La tercera reunión de los Superiores Mayores de la Compañía se celebrará en octubre. Las dos primeras reuniones se celebraron en 2000 y 2005, de acuerdo con la decisión tomada por la 34ª Congregación General (CG 34) de celebrar una Reunión de Superiores Mayores aproximadamente cada seis años desde la última Congregación General para “tratar del estado, problemas e iniciativas de la Compañía universal, así como la cooperación internacional y supraprovincial”.

Del 17 al 26 de octubre, la Curia General estará llena de Superiores Mayores, reunidos para reflexionar y compartir sobre cómo vivir mejor y más plenamente la misión que da sentido a nuestra vocación jesuita y a los apostolados en los que colaboramos con otras personas.

Al estilo típico de los jesuitas, la reunión comienza con un retiro, una elección que marca la pauta, antes de profundizar en los temas centrales. El trabajo que sigue al retiro fluirá de esa base de oración, silencio y escucha.

Un tema central será la identidad misionera de la Compañía, explorando dónde está ya actuando el Espíritu para entrar en esos espacios con creatividad y humildad. En un mundo en constante cambio, cuestiones como la migración, la cultura digital y el cambio climático plantean interrogantes sobre lo que significa ser misionero.

Otro hilo conductor de la reunión son las Preferencias Apostólicas Universales de la Compañía. Las cuatro prioridades – mostrar el camino hacia Dios, caminar con los excluidos, cuidar de nuestra casa común y acompañar a los jóvenes en camino – han dado forma a la misión de la Compañía desde 2019. La reunión no solo hará balance de los progresos realizados hasta ahora, sino que también explorará lo que es necesario cambiar.

La colaboración también será objeto de atención. Las obras jesuitas dependen de colaboradores laicos, religiosos y compañeros de todas las tradiciones. La reunión considerará la colaboración como una dimensión de la identidad misionera de la Compañía.

También se reflexionará sobre el papel del liderazgo: la misión del Superior Mayor en el cuidado apostólico y personal. Otra cuestión especialmente urgente será la protección y cómo contribuir a una cultura de protección de las personas vulnerables. La Compañía, al igual que la Iglesia en general, se ha enfrentado a algunas situaciones dolorosas que requieren una reflexión más amplia.

De cara al futuro, los Superiores Mayores también debatirán sobre las vocaciones. Aunque las cifras no son la única medida de la vitalidad, la Compañía necesita nuevos miembros para continuar su misión.

A lo largo de estos temas se plantea la cuestión del gobierno de la Compañía. La reunión va reimaginar las estructuras de gobierno, las Congregaciones de Superiores Mayores, los proyectos supraprovinciales y la formación de los jesuitas y sus colaboradores en la misión, con el fin de configurar estructuras que sirvan a la misión de la Compañía.

Todos estamos invitados a rezar por una Compañía renovada, con un impulso más fuerte para responder con fe y creatividad a las necesidades del mundo.

Card. Czerny SJ: «Conferencia Eclesial de la Amazonía es un ámbito de sinodalización»

El prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, recordó que el objetivo de la reunión de la Conferencia Eclesial de la Amazonía es lograr que las voces de los obispos sean acogidas, escuchadas y consideradas: “representan las vocaciones dentro del pueblo de Dios”.

¿Cómo la CEAMA puede ayudar de manera concreta y efectiva a los obispos y Vicarios de la Amazonía? ¿Cómo puede ayudar a la Iglesias locales a enfrentar los principales desafíos pastorales? ¿Qué funciones están llamadas a cumplir las conferencias episcopales que sean relevantes y necesarias para la Ceama?, cuestiones que el cardenal Michael Czerny SJ planteó en la sesión inaugural del Encuentro de Obispos de la Amazonía previsto del 17 al 20 de agosto en Bogotá.

El prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, recordó que justamente ese es el objetivo de la reunión, lograr que las voces de los obispos de la Amazonía sean acogidas, escuchadas y consideradas, que la CEAMA redefina su trayectoria, relanzando, acompañando y ayudando a las Iglesias locales a realizar su misión.

Para el prelado, la creación de la CEAMA representa un nuevo ámbito de sinodalización que la Iglesia Latinoamericana ofrece a la Iglesia toda, la Iglesia universal. Es por eso, que, a la luz del sínodo de la sinodalidad, se hace necesario continuar con su proceso de profundización y maduración en el marco de la actual fase de recepción del Concilio Vaticano II.

Pastoral compartida e inculturada

Trayendo a la memoria el nacimiento de la Conferencia Eclesial de la Amazonía, se refirió al proceso como un verdadero milagro. El purpurado destacó su existencia como una respuesta al llamado que hiciera en su momento el camino sinodal de la Amazonía: «crear una red de comunicación eclesial amazónica, que comprenda los diversos medios utilizados por las Iglesias particulares y otros organismos eclesiales. Una estructura que se pensó como una forma encarnada de llevar adelante la organización eclesial».

Desde esa perspectiva, Czerny aseguró que su misión establece una relación directa con una pastoral compartida e inculturada que debe promoverse entre las diócesis amazónicas como años atrás lo plantearon los obispos en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño en Aparecida.

De los acontecimientos que marcaron el nacimiento de la CEAMA, han pasado cinco años y el cardenal Czerny destaca los esfuerzos de ese «brote que creció, se desarrolló y ahora comienza a conocerse a sí mismo, reconociendo su vocación y misión». Una oportunidad que según dijo, invita a felicitar al organismo por esta primera Asamblea de Obispos de la Amazonía.

Una reunión cuyo propósito es agradecer por todo ello y al mismo tiempo «profundizar en su llamado, redescubrir su vocación y misión de manera más madura para reimpulsar una nueva etapa en su caminar».

Una Iglesia de ministerios y carismas

Al respecto, el cardenal profundizó en la novedad del organismo eclesial a partir del significado de la sigla que le da su nombre: CEAMA. Una «Conferencia» y «eclesial», dijo el obispo canadiense, explicando que esta última palabra es de gran importancia porque se refiere a su carácter especial entre las instituciones de Iglesia.

«Significa que sus miembros y participantes no solo son obispos, sino que representan las vocaciones dentro del pueblo de Dios, los ordenados, consagrados, laicos y representantes de los catequistas y lectores. Una Iglesia no solo de ministerios sino también de carismas», a lo que se agrega la participación de organismos regionales como Cáritas, CLAR, REPAM, representantes de los pueblos originarios, expertos y el mismo Papa.

Una dimensión eclesial y sinodal que hace concreto el deseo de los obispos en Aparecida, respecto a la participación de los laicos y la importancia del discernimiento, la toma de decisiones, la planificación y ejecución de la vida y misión de toda la Iglesia.

«La CEAMA no puede ser menos episcopal que una conferencia ordinaria y típica, por el contrario, de acuerdo con el concilio y el sínodo debe mantener su carácter episcopal, ha de fortalecerlo y madurarlo a la luz de la sinodalidad, porque de acuerdo con el sínodo de los obispos, la sinodalidad es el marco interpretativo más adecuado para comprender el ministerio jerárquico», comentó.

Un lugar teológico

Igualmente aseguró que la tercera palabra de la sigla CEAMA es «Amazonía», y es la que designa una realidad vasta; aquí existe el riesgo de convertirse en una abstracción.

La palabra «Iglesia» también puede volverse abstracta si su centro de gravedad no está en la Iglesia local, -advierte- es decir es una porción del Pueblo de Dios que bien afirma Querida Amazonía “reconfigura su propia identidad en escucha y diálogo con las personas realidades e historias de su territorio”.

En esta línea el cardenal insistió en que a este análisis se han de agregar dos palabras: «pastoral y territorial», esto para superar la concepción de la Amazonía como un lugar geográfico y entenderla como un lugar donde se vive la presencia y revelación de Dios.

Los creyentes encontramos en la Amazonia un lugar teológico, es decir, un lugar de sentido para la fe o la experiencia de Dios en la historia. “El territorio es un lugar teológico desde donde se vive la fe, es también una fuente peculiar de revelación de Dios”.

Reflexiones que, desde el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, invitan a reflexionar sobre el ser y quehacer de la CEAMA frente a lo que dijo conviene analizar que una «conferencia» —sea episcopal como eclesial— no está concebida solo para “hacer”, sino para coordinar, articular y facilitar.

Obispos de la Amazonía inauguran su inédita asamblea con la misa de la creación de León XIV

Ha comenzado la inédita asamblea de obispos de la Amazonía en la sede del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), en Bogotá, con la misa por la custodia de la creación, aprobada por León XIV el 9 de julio.

La nueva celebración litúrgica, incluida en el misal romano dentro de las celebraciones “pro variis necessitatibus vel ad diversa” – para diversas necesidades y ocasiones – fue celebrada por el cardenal Leonardo Steiner, arzobispo de Manaos (Brasil).

Antes de la misa, los 83 prelados, de 76 jurisdicciones eclesiales de nueve países de la cuenca amazónica, participaron en una ceremonia simbólica de imposición de cruces pectorales “en madera” hechas con árboles quemados en los incendios de la Chiquitanía boliviana.

Cruces de la Chiquitania

Seguir a Jesús

El cardenal Steiner, basándose en la parábola del joven rico, invitó a sus hermanos obispos y demás invitados especiales a asumir los mandamientos no como imposiciones, sino como “iluminaciones del camino a recorrer y que ha de conducir a la madurez de la fe cristiana”.

“Seguir a Jesús tiene la fuerza de una ruptura, de un salto existencial inigualable: morir a uno mismo para vivir con Cristo”, apuntó.

Por eso, seguir a Jesús es un camino exigente, de disponibilidad y desprendimiento, porque “la eternidad nos enseña que salvar es perder; perder tiene que ver con salvar”.

Pidió a las Iglesias amazónicas “a asumir con valentía y entereza el llamado de Jesús”, manifestada “en la solidaridad con los pobres y en la construcción de comunidades más libres y fraternas”.

“Un corazón generoso, libre, compasivo y misericordioso es un camino que conduce a la vida eterna”, puntualizó, conectando la reflexión del Evangelio y el propósito de este encuentro con el proceso del camino sinodal que vive la Iglesia en la región.

Signos de esperanza

Sinodalidad, cuidado de los pueblos y de la casa común. Bajo estos dos ejes, el tren directivo de la Conferencia Eclesial de la Amazonía, encabezado por su presidente, el cardenal Pedro Barreto, obispo emérito de Huancayo (Perú).

“Somos llamados a convertir los signos de los tiempos en signos de esperanza. Somos peregrinos de esperanza en la Amazonía”, ha dicho el cardenal.

Un camino sinodal que arrancó en 2014 cuando crearon la Red Eclesial Panamazónica (Repam), siendo él presidente del antiguo Departamento de Justicia y Solidaridad del Celam.

Mientras que Zenildo Lima, obispo auxiliar de Manaos y vicepresidente de la Ceama, pidió a sus colegas “vivir este encuentro como fraternidad en Cristo, puesto que hemos sido llamados a una experiencia de encuentro entre nosotros para fortalecer nuestra amistad en Jesús”.

Mauricio López, también vicepresidente, se siente esperanzado, “el pueblo no es pueblo sin pastor, ni el pastor es pastor sin pueblo” y Laura Vicuña, religiosa catequista franciscana y vicepresidenta señaló que “los nuevos caminos de la Iglesia en la Amazonía pasan por la inculturación de la Buena Noticia”.

La asamblea culminará este 20 de agosto; durante los días de trabajo aplicarán la conversación en el Espíritu. Este encuentro de sólo obispos amazónicos es la antesala para una próxima asamblea eclesial de la Amazonía.

Los prelados, apoyados en sus equipos de trabajo, involucrar a su clero, laicado y vida religiosa a concretar la sinodalidad.

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La violencia expresada en los espacios

Dedico este artículo a mi amigo José Ignacio González Faus, segura de que lo apreciaría. Su mirada, a través de sus escritos, contribuyó a confirmar la mía dándole un sustento teológico. ¡Gracias!


Al leer el título, seguramente acuden a vosotros imágenes de ciudades convertidas en escombros por las bombas, calles imposibles de transitar por esa destrucción evidente; niños y adultos moviéndose en harapos entre esos escombros de lo que fuera un templo, un lugar sagrado, la casa de sus vecinos o el propio hogar, donde quedaron sepultados pertenencias, objetos queridos y sueños.

O ante el título podéis ver riñas callejeras, violencia en el tránsito, oír gritos destemplados en la noche; en fin, pensar en lugares «peligrosos», en barrios y áreas rojas de nuestras ciudades por donde por seguridad hemos de evitar circular. También recordaréis imágenes ya cotidianas de plazas y calles de nuestras ciudades donde moran cada vez más personas, los «sin techo». En muchos espacios públicos a toda hora del día se ven esos bultos grises, las pertenencias de quienes duermen casi todo el día en las veredas. Los transeúntes pasan raudos por esa geografía con cierto temor; acaso ven la basura y aspiran los olores, pero también, al fin, la vista y el olfato se anestesian y ya no se perciben. Donde hay refugios nocturnos, esas personas acampan esperado horas antes de entrar, o a la mañana, cuando cierran y deben salir, se quedan sentados ocupando toda la cuadra. Algunos se dirigen a sus lugares en los semáforos procurando monedas. Se trata de otro espacio que expresa la violencia en esta sociedad.

Todas las citadas son imágenes de los «sobrantes» de esta sociedad, tal como lo eran aquellos espectros a la vera de los caminos en tiempos de Jesús: viudas, leprosos y mendigos. O los que esperaban en las plazas a ser contratados para un trabajo zafral (Mt 20,7).

Sin embargo, me referiré a otras formas de violencia normalizada en nuestras ciudades, esa arquitectura que expresa la violencia temida y provocada: muros y rejas por doquier —a veces enrejados muy elegantes, otras torpes que afean los espacios, muchos electrificados…— que, sean como sean, significan un límite, un «detente, aquí no puedes entrar», «aléjate de aquí, paria».

En contraste, en nuestras ciudades vemos numerosos rascacielos, generalmente de las multinacionales, con vidrios espejados que reflejan el cielo y multiplican el sol, y que impiden ver hacia adentro. Tras la aparente belleza hay violencia, separación, distancia.

También son parte de la arquitectura actual las casas de grandes dimensiones, con jardines diseñados por paisajistas, con amplios espacios muy iluminados, buenos muebles y rica decoración, que se exponen a la vista de todos. Simbólicamente, se imponen como expresión de bonanza económica, que en nuestra cultura se identifica con felicidad.

En ambos casos nos encontramos ante formas de violencia; formas diferentes, sí, pero violentas al fin y al cabo, pues gritan: «esto es espacio de gran poder, privado y secreto», «todo esto es mío, envidia mi suerte», «tú no eres nadie, no vales nada» (quizá esta última afirmación suene temeraria. Quiero subrayar que no es lo mismo sentirse creatura pequeña y frágil ante la inmensidad del mar o la altura de una montaña que ante la arquitectura creada por otros humanos).

Me detengo en particular en un ejemplo de asimetría espacial que expresa violencia, aunque de tan normalizada a muchos no asombra y menos indigna: las dependencias del personal de servicio. Las grandes mansiones tienen separadas las áreas de la familia de las de la servidumbre, pero en casas de clase media donde hay una sola persona —en general mujer— que hace las tareas de servicio, ¿habéis notado las dimensiones de su habitación? Apenas cabe una cama o un sillón que se convierte a la noche en cama y ocupa todo el espacio, y un mini mueble para su uniforme y su muda de domingo —si es que sale los domingos—. La habitación, mucho más pequeña que la cocina, se ubica junto o al final de la misma y, si tiene una ventana —pequeña—, da al lavadero.

El mismo arquitecto que diseñó el comedor para muchos invitados, el living vidriado y las habitaciones luminosas y con buenas vistas, diseñó ese recinto minúsculo para la persona que mantendrá la casa limpia, cocinará, planchará… Se diseña no solo el metraje sino el lugar y la orientación de las aberturas: la puerta a la cocina, la ventana al lavadero. El espacio «ubica» a la persona, le recuerda qué lugar ocupa y cuál es su función. Además, si la persona no tiene formación y comunidad que le ayude a pensar y a distanciarse críticamente del rol, el espacio puede llegar a identificarla. Análogamente a quien vive entre la basura y acaba sintiéndose tal, esta persona que trabaja —ojalá que en regla y bien pagada— no se percibe señora sino «sirvienta».

Nunca presencié directamente, pero tengo buenas referencias por relatos y por documentales de la arquitectura —si puede llamarse así— también disímil de las estancias o haciendas y los galpones de la peonada (supongo que es igual en todos los continentes; mi conocimiento se refiere a Latinoamérica, desde México a Argentina, pasando por el enorme Brasil). Los cascos de estancia sólidos, amplios, con los mejores materiales disponibles en cada época y renovados con los cambios culturales, contrastan hasta lo inexcusable con «las habitaciones» de los trabajadores rurales. Filmaciones documentales que han podido tomarse muestran enormes galpones sin muebles ni separaciones, con hamacas, literas o directamente jergones en el piso donde duermen los numerosos peones, sin intimidad, sanos y enfermos, adolescentes y adultos (niños también). Obviamente, sin luz eléctrica. Estos espacios suelen ser de terrón y paja o de madera y chapas, materiales fáciles de ser destruidos por un incendio o inundados por las lluvias.

Me diréis que siempre ha sido así: lo vemos en la arquitectura —que nunca es inocente— medieval, con sus castillos en lo alto fortificados y las elevadas torres de los templos que contrastan con los pueblos construidos a su alrededor. En ambos casos se buscaban justificaciones: la defensa, en el caso de los castillos; la gloria de Dios, en el caso de los templos. Después, los enormes palacios con decenas o cientos de habitaciones para competir entre reinos y cortes, para invitar a huéspedes a fastuosas fiestas.

No niego la belleza y el valor arquitectónico de tantos museos, iglesias y palacios que visitamos admirados como turistas. Aprendemos estilos, gustamos el arte, nos maravillamos ante la creatividad y el dominio de las leyes físicas. Goza la mirada ante su belleza, pero como cristianos no deja de interpelarnos —claro que, hoy, las catedrales más visitadas son los centros comerciales, todos semejantes, todos con el mismo perfume y música, todos «moles» sin arte auténtico—.

Este artículo ha pretendido ilustrar con ejemplos concretos la violencia asimilada como normal, aquella que va más allá de bombas y crímenes, más fáciles de repudiar. Es la violencia de las diferencias que establecemos unos con otros, esa que tanto le preocupaba a Chalo. A su memoria dedico este artículo y le pido: «ayúdanos a ser lúcidos y valientes: lúcidos para ver, valientes para no callar».

Rosa Ramos

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SJ | ¿CÓMO SE ELIGEN LOS SUPERIORES MAYORES?

Los Superiores Mayores elegidos para hacerse cargo de partes importantes de la Compañía de Jesús, como una Provincia, una Región o una Conferencia, forman parte fundamental del gobierno de la Compañía. Todo jesuita cuenta con un Superior Mayor que asigna recursos, lo envía en misión y toma decisiones importantes sobre su trabajo y sobre cómo se expresa el carisma de Ignacio a través de su vida. Por eso mismo, la selección de un Superior Mayor no es tarea fácil. Es un proceso muy pensado y con un fundamento espiritual en el que participan todos, desde los jesuitas de las diversas comunidades hasta el Padre General en Roma.

La selección de un Superior Mayor pone mucho énfasis en el discernimiento y la consulta, y se atiene al “modo de proceder” de la Compañía. El proceso suele comenzar con un período de consulta entre los jesuitas de esa concreta Provincia o Región. Se pide a los miembros una reflexión orante sobre las necesidades de sus comunidades y que sugieran las cualidades imprescindibles para satisfacerlas. Esta consulta es confidencial y pretende recabar opiniones sinceras y meditadas. Refleja el principio ignaciano del discernimiento, que anima a aportar la propia opinión guiada por el Espíritu Santo, y no por consideraciones políticas o preferencias personales.

A partir de esta consulta, una lista de tres candidatos, conocida como “terna”, es elaborada por el Provincial (o el Superior Regional) y sus consejeros. La terna está formada por personas consideradas espiritualmente maduras, capaces de ejercer el liderazgo, hondamente comprometidas con la misión de la Compañía y que posean las cualidades oportunas para dar solución a las necesidades de las comunidades de la Provincia, Región o Conferencia.

La terna se envía a la Curia de Roma, donde es analizada por el Superior General – actualmente el P. Arturo Sosa – y sus consejeros. El Padre General puede elegir un nombre de la terna, solicitar una nueva terna con nombres diferentes o elegir otro nombre que no figure en la terna. Finalmente, tras someterlo al discernimiento y consejo de sus Asistentes Regionales, el Superior General toma la decisión definitiva tras haberlo meditado y orado en profundidad.

Una vez nombrado, el nuevo Superior Mayor, éste suele ejercer su cargo durante un mandato de seis años. Durante este tiempo se le confía el cuidado de las comunidades, y los ministerios y obras de la Compañía en su territorio. Todo este proceso pretende reflejar el énfasis que pone la Compañía en la obediencia, el discernimiento espiritual y el liderazgo centrado en la misión, siguiendo los principios de subsidiariedad. Con este proceso de selección, basado en la consulta y la oración, la Compañía pretende garantizar que sus líderes sean capaces de estar en sintonía con las necesidades espirituales más profundas de aquellos a quienes sirven.

Encuentro de Superiores Mayores 2025

@jesuits.global

CVX en Uruguay, una comunidad renovada

La Comunidad Nacional de CVX en Uruguay acompañó, en el día de Pentecostés, a 9 integrantes que proclamaron su Compromiso Permanente con el estilo de vida, comunitario y apostólico de la CVX. Junto con ellos, otros 4 también profesaron su Compromiso Temporal, como signo de gratitud y de respuesta a la llamada del Señor a seguirle y colaborar en Su misión.

Expresan así, una manera de ser cristianos que ha hecho carne en ellos, a lo largo de un camino iniciado en la comunidad local y que se reconoce llamada a la respuesta fiel, comprometida y generosa. Pronuncian sus compromisos en esta comunidad que conocen y aman: pecadora y sin embargo llamada por el Señor. Y lo hacen para seguir creciendo en esta vocación común de ‘peregrinos en esperanza’, colaboradores en el trabajo por la reconciliación y justicia.

Quieren, de este modo, poner por obra la vocación apostólica y concreta, integrándose como un cuerpo para la misión, enviados al estilo de los apóstoles, con un estilo de vida austero y profético. Lo hacen para explicitar el deseo de buscar y hallar la voluntad de Dios en sus vidas, según el carisma ignaciano, para seguir respondiendo a una humanidad sufriente que clama por justicia, paz, bien y verdad.

En la celebración, junto a más de un centenar de integrantes de nuestra comunidad nacional, reafirmaron su identidad y pertenencia a una iglesia local en la que confían y están dispuestos a servir. Como compañeros de camino, al estilo de Emaús, sienten arder su corazón haciendo memoria agradecida de la presencia del resucitado en sus vidas.

El proceso, (el detalle se puede ver AQUÍ) iniciado en sus respectivos grupos de vida, contó con una preparación paciente y delicada. Acompañados por la propia comunidad, compartieron un proceso profundización en la identidad y vocación CVX a lo largo de todo el tiempo pascual. En los respectivos encuentros se nutrieron de contenidos formativos y el compartir en conversación espiritual fue alimentando ese fuego interior del Espíritu en cada persona.

En este tiempo, fueron compartiendo con sus respectivos grupos de vida y pudieron dejarse acompañar por testigos espirituales que también los confrontaron, enriqueciendo el discernimiento con una mirada fraterna y cercana. La comunidad toda se enriquece en este camino y el Espíritu también va tocando otros corazones para responder a Su llamada.

¡Gracias! Gracias por su sí generoso. Gracias por su apertura y compromiso. Gracias por su testimonio iluminador. Gracias Carolina, Rossina, Agustina, Caro I., María José, Lorena, Virginia, Diego, Carolina, Verónica, Vero, Mariela y Valentina.


Agustina Langwagen (CVX Comunidad Illapel)

Hace tiempo que deseaba profundamente hacer signo mi certeza de proyecto como cevequiana. Animada por el Espíritu en Pentecostés y tras un proceso de profundización que me permitió repasar experiencias, aprendizajes y tantos rostros que han sido testigos y pilares en el camino, confirmé con emoción y alegría, frente a la comunidad nacional, mi deseo de seguir a Jesús desde este estilo de vida sencillo, comprometido y con una misión apostólica encarnada.

Para mí, el compromiso es deseo, es responsabilidad y disponibilidad, y es también gozo profundo por saberme abrazada por el Señor y sostenida por una espiritualidad que me da identidad. Es confiar plenamente en que su amor y gracia bastan, y desde ahí disponerme a ser luz para otros, como tantos lo son para mí.

Valentina Consonni (CVX Comunidad Manere)

Tomar los compromisos temporales en CVX es una experiencia profundamente significativa.  La alegría de reafirmar este compromiso es indescriptible. Sentir a  la comunidad nacional, con su cariño y cercanía, acompaña en cada paso, dándome apoyo en oración y gestos concretos que nos refuerzan y me dan la certeza de estar en el camino correcto.

Mariela Addiego (CVX Comunidad Namaste)

El pasado domingo 8, tuve el regalo de poder renovar mi compromiso con la CVX. Digo regalo, porque sin dudas, es Dios quién me dio la gracia de formar parte de este Movimiento, con la convicción en mente y espíritu, de que quería volver a elegirlo.

La ceremonia de Pentecostés en la que tuvieron lugar los compromisos estuvo hermosa, el espacio y quienes participaron, hicieron que se viviera realmente una conexión con Dios, con quienes allí estuvieron y con la CVX. Quienes hicimos compromisos, en sus distintas modalidades, coincidimos en lo emocionante que fue leer el texto y hacer nuestras cada una de sus frases.

El compromiso fue el corolario de un proceso de varias semanas, en las que las pautas de oración y reflexión, los intercambios en la comunidad chica y las vivencias de los encuentros de las mañanas de domingo, nos hicieron sintonizar más y mejor, el “canal” de Dios y de la CVX.

Quisiera resaltar especialmente los encuentros con otros miembros de la Comunidad Nacional. Agradecer a quienes los pensaron y prepararon. Fueron experiencias muy enriquecedoras y reveladoras. Se hizo presente el milagro, cuando en el encuentro con otros, de vidas y situaciones, en apariencia muy distintas, nos dimos cuenta que es solo en apariencia, porque al compartir, descubrimos que los dolores del alma, la confianza depositada en Jesús y la manera de vivir las situaciones difíciles y las más felices, son las mismas. Esto nos une, nos identifica; compartimos la fe, compartimos el carisma, las enseñanzas de Ignacio nos guían…

Sin dudas el “quiero hacer mi compromiso con la Espiritualidad Ignaciana desde la opción CVX…” se ha reeditado en mí. La comunidad y la vida apostólica, se han resignificado. Feliz de vivirlo así. Desde mi corazón, puedo decir con Ignacio, “Dadme tu amor y gracia, que ésta me basta”.