40 Días de Ayuno

El siguiente texto nace a partir de una experiencia personal. La autora narra en segunda persona su experiencia de acompañar a su padre en su enfermedad y su muerte.

Por Leticia Alonso

El primero de esos cuarenta días recibió una llamada que le dijo que sería cuestión de meses. El día cuarenta la llamada revelaba que ya sólo sería cuestión de horas.

Y así padre e hija se vieron en la tesitura de elegir de qué ayunar y con qué saciarse en esa Cuaresma. El padre enfermo ayunó de casi todo: de soberbia, de responsabilidad, de trabajo, de hacer la compra, de conducir, de decidir, de autonomía… Se hizo obediente en la enfermedad. La hija, pretendiendo ser Marta y María, ayunó de tiempo para sí, de compromisos adquiridos, de voluntariados, de misas, de reuniones, de su lugar habitual de trabajo… Ayunó de excusas y de distancias, de largos tiempos sin verle, de indiferencia… Se hizo hija en la enfermedad.

Todo aquello de lo que ayunaron dejó un vacío inmenso que sólo el amor podría llenar. La exigencia del amor (y no otra) se impuso entre estas dos vidas que tanto se habían buscado apasionadamente y que por fin se encontraban. Los cuidados de ella encontraron respuesta en los besos de él. Las miradas de él encontraron respuesta en los abrazos de ella.

Ayunaron hasta la muerte y se saciaron de amor para la VIDA.

Fuente: Pastoral SJ

Jesús Colega

Una reflexión para pensar cómo es nuestra relación con Dios.

Por Marc Vilarassau, sj

No hay nada peor que acostumbrarse a Dios, convertirlo en nuestro colega, hasta que deja de sorprendernos. Y empezamos a hacer nuestros planes al margen de Él, esperando que venga a rubricar nuestras opciones en el último momento, como el big boss que nos protege y firma los cheques, porque el resto es cosa nuestra.

Resulta que un día, casi sin saber cómo has llegado a ello, te acercas a Dios y le dices: «Oye Colega, te doy mi voto, soy catequista, voy a la eucaristía, toco la guitarra, hago el camino de Santiago o voy a Taizé cada verano… y tú te estás tranquilito, sin darme sobresaltos». Dicho de otra manera, hacemos un pacto de buen rollo con Él: nosotros rellenamos todos los apartados del contrato, y una vez controlados todos los flecos, le presentamos el contrato de nuestra vida a Dios para que lo firme. Aquí empieza y acaba el protagonismo que le damos a Dios.

¿Cómo va pedirme Dios algo con lo que quizá no voy a estar de acuerdo? ¿Cómo va a exigirme que cambie de planes? ¿Cómo se va a atrever a poner en duda mis conquistas? Si Dios es mi colega y no quiere otra cosa que mi felicidad, entonces para discernir cuál es su voluntad para mi vida tengo que convertirme en un experto en tirar pelotas incómodas a córner, y para ello no hay como dominar la muletilla del «no hace falta»: no hace falta consagrarse para vivir la entrega a la misión con exclusividad, no hace falta arriesgar las propias seguridades para ser cristiano, no hace falta rezar para amar más y mejor a los demás; no hace falta dar lo que uno necesita, sino sólo lo que a uno le sobra…

Jesús criticó duramente a los que echaban en el cepillo del templo lo que les sobraba, mientras alababa a una viuda que depositó lo que necesitaba para vivir. Seguro que más de uno se hubiera acercado a la viuda y, con toda la buena intención, habría intentado disuadirla: «Bravo mujer, la intención es buena, pero no hace falta; tú eres pobre y Dios no necesita tus dos monedas, ya dan suficiente los ricos, guárdatelas para ti y para tus necesidades, Dios es tu colega y no quiere que te pases por él». ¿Te imaginas la cara de estupor de la viuda? ¿Te imaginas la cara de indignación de Jesús, colega?

Fuente: Pastoral SJ

 

XV Curso Taller Internacional para Acompañantes de Ejercicios Espirituales

Una propuesta de formación en espiritualidad desde Venezuela.

Del 25 de Junio al 27 de Julio del 2018 se realizará el XV Curso Taller Internacional para Acompañantes de Ejercicios Espirituales en la Casa de Retiro Quebrada de la Virgen – Los Teques (Venezuela).

La Provincia de Venezuela ofrece este tradicional proceso formativo, que va orientado a la adquisición de conceptos y habilidades sobre el acompañamiento espiritual a partir de la propia vivencia, estudio, reflexión y socialización de la práctica de los Ejercicios Espirituales en distintos contextos culturales.

Es un curso que está destinado a jesuitas, sacerdotes, religiosas, religiosos, laicos y laicas que acompañen (o se dispongan a acompañar) Ejercicios Espirituales en sus diversas modalidades (retiro o vida corriente) y que animen procesos de crecimiento humano-espiritual.

Objetivos:

1) Profundizar en el arte de planificar, desarrollar y acompañar Ejercicios Espirituales.

2) Ampliar el diálogo entre los saberes acumulados y la práctica de los Ejercicios.

3) Crear un espacio de estudio y reflexión que contribuya a la misión que realizan los participantes del Curso-Taller.

Metodología:

Como curso contará con exposiciones y materiales para el estudio personal, preparados y orientados por expertos de diferentes nacionalidades y reconocida trayectoria en los Ejercicios Espirituales. Como TALLER, tendrá prácticas sobre diversos aspectos de los Ejercicios, trabajos en grupo y socialización de la investigación personal.

Acreditación:

Se obtendrá acreditación bajo la modalidad de Diplomado por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

Para más Información 

Fuente: Jesuitas Latinoamérica

Cuaresma: Invitación al Cambio

¿Qué significa llevar a la vida la invitación al cambio que se nos hace en el tiempo de cuaresma?

Por Isabel Corpas

Para el mundo católico empezó el tiempo de Cuaresma: un tiempo de conversión. O, dicho de otro modo, oportunidad de cambio para quien se arriesga a aceptar la invitación de Jesús: “El reino de Dios está cerca. Vuélvanse a Dios y acepten con fe sus buenas noticias” (Mc 1,15). Porque la invitación implica aceptar un cambio de paradigma al mismo tiempo que un cambio de corazón.

Es que “volver a Dios” y “aceptar con fe sus buenas noticias” conlleva un cambio en la forma de mirar desde la fe –de contemplar– nuestra propia vida y lo que ocurre a nuestro alrededor, lo que a su vez nos mueve a preguntarnos qué podemos hacer para cambiar el egoísmo que reina en nuestro corazón, como también la injusticia, la inequidad, la insensibilidad, la mentira y la violencia que reinan a nuestro alrededor para reine el amor en nuestro corazón y reinen la justicia, la solidaridad, la misericordia, la verdad y la paz. Y, por consiguiente, comprometernos a hacerlo: por eso “el reino de Dios está cerca”, que es reinado de amor y justicia, de solidaridad y misericordia, de verdad y paz.

Prácticas corruptas

La invitación es a contemplar la noticia diaria que denuncia las prácticas corruptas de una sociedad que se dejó seducir por el dinero fácil, los datos acerca del aumento de la miseria y la pobreza en contraste con la opulencia de sectores minoritarios, las mentiras y verdades a medias para destruir al enemigo, y es, al mismo tiempo, invitación a preguntarnos: ¿qué puede aportar mi propia experiencia cristiana de Dios para que en la sociedad que me rodea no haya más corrupción, injusticia ni violencia?

Es también invitación a contemplar los rostros sufrientes y desilusionados de familias desplazadas, de desempleadas y desempleados, de habitantes de la calle, de personas esclavizadas por una u otra adicción, y es, por consiguiente, invitación a preguntarnos: ¿cómo aterrizar la propuesta de Jesús, que se concreta en servicio y solidaridad?

Y es invitación a reflexionar acerca de nuestras propias actitudes de complicidad e indiferencia frente a la corrupción, las injusticias que diariamente se cometen, la violencia y la mentira actuales, como también invitación a preguntarnos: ¿cómo puedo dejarme transformar por el amor y la misericordia de Dios para transformar, como consecuencia, las estructuras de la sociedad de manera que logre ser inclusiva e igualitaria?

Bueno, esta vez tenía que reflexionar acerca de la Cuaresma simple y llanamente con mirada de creyente.

Fuente: Vida Nueva Digital

40 Días de Desierto

¿Cómo atravesar el desierto? Una reflexión para seguir adentrándose en el tiempo de cuaresma.

Por Charlie Gómez-Vírseda, SJ

Sólo hay una manera de atravesar un desierto. Sólo una. Al adentrarse en él pronto sobreviene la sed. El calor se torna insoportable y las piernas pesan toneladas entre la arena. Comienzan las dudas y uno cambiaría de dirección buscando un atajo, una salida rápida. Pero si das la vuelta, si cambias de dirección, esa tentación vendrá una y otra vez. Acabarás dando vueltas sobre ti sin salir de ese mar de arena y dunas.

Sólo hay una manera de atravesar un desierto y es mantener la dirección que uno traía determinada al inicio. Lo importante entonces es saber resistir, es ser fiel al rumbo primero, cuando el calor derrite las convicciones que te hicieron entrar en ese lugar duro y difícil.

Nuestra vida tiene mucho de desierto: una relación de pareja, una vocación, un voluntariado o una carrera. Son experiencias que pueden tornarse monótonas, áridas, en las que uno cambiaría de dirección buscando la promesa de un aire más fresco. Pero sólo llega hasta el final quien sabe apretar los dientes y mirar al frente, quien se mantiene fiel a la palabra dada, quien da valor a su compromiso en la alegría y la duda.

Fuente: Pastoral SJ

 

Orar es Imprescindible para el Cristiano

La cuaresma es un tiempo donde se invita a la oración, el silencio, a mirar dentro de uno mismo: ¿qué valor puede tener esto para nuestras vidas?

Por Juan José Omella

Uno de los pilares que sostienen la vida de un cristiano es la oración. En este tiempo de gracia que es la Cuaresma, la Iglesia nos invita a intensificar la oración. ¿Qué es la oración? Santa Teresa del Niño Jesús nos dice que “la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría”. (Manuscrito autobiográfico, cap. 25)

Mirada y grito de amor. Sólo quien ama está en disposición de entender estas palabras de santa Teresa. Quien ha descubierto que Dios es amor y le ama personalmente, quien ha descubierto que Dios se interesa por todos los seres que poblamos la tierra, tratará de responder a esa manifestación de amor. Y esa respuesta de amor se puede hacer de muy diversas maneras: en forma de alabanza, de petición, de pregunta, de queja… y Dios escucha siempre el «clamor de su pueblo». (cf. Ex 3, 7)

¿Qué actitudes debemos cuidar para orar bien? En el diálogo personal con Dios es preciso cuidar de manera especial el silencio, tanto el exterior como el interior. Vivimos en una sociedad muy ruidosa, nosotros mismos somos muy ruidosos. Necesitamos hacer silencio. Silencio mientras estamos en el templo, vamos de paseo o mientras estamos en nuestro rincón de oración. Pero necesitamos hacer sobre todo silencio interior, acallar las voces internas que nos hacen estar excesivamente pendientes de nosotros mismos, de manera que podamos escuchar con atención y respeto la Palabra de Dios que es viva y eficaz y que calienta el corazón, como a los discípulos de Emaús.

Otro aspecto al que debemos prestar atención es la sinceridad. La incoherencia, la doblez de corazón, la impureza, el mal trato a los hermanos, el abuso y rechazo a los otros… impiden el encuentro con el Dios del Amor, del perdón, de la fidelidad, de la santidad.

En cambio, el buen ladrón confiesa con sinceridad: «Nosotros, en verdad, recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio este no ha hecho nada malo»; y añadía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.» (Lc 23, 41-42). En ese diálogo en clima de verdad y de sinceridad pudo escuchar la palabra liberadora y salvadora de Jesús: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.» (Lc 23, 43)

Hermoso ejemplo de una oración escuchada cuya respuesta fue, ciertamente, más allá de lo que el buen ladrón podía sospechar. Dios no se deja ganar nunca en amor y en generosidad.

Durante esta Cuaresma intensifiquemos los tiempos de escucha personal y de diálogo amoroso con Dios, nuestro Padre, y dejemos que sea el Espíritu Santo quien guíe y acompañe nuestra oración, ya que «el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.» (Rm 8, 26)

Fuente: Periodista Digital

La Magia

La tentación de elegir el camino más rápido para resolver los desafíos que implica el permanecer en el amor.

Por José María Rodríguez Olaizola, SJ

Le dijo el diablo: «Convierte las piedras en panes». Y claro, razón no le faltaba, ¿no? El camino más rápido es atractivo. ¿Qué importa saltarse unas cuantas reglas? La lógica está para ser violentada, las leyes del universo para cambiarlas, a gusto del omnipotente…

A menudo rezamos pidiendo a Dios que intervenga en nuestras vidas cambiándolo todo a su gusto (o al nuestro). O a nuestra necesidad, que no es que seamos tan frívolos, y a veces lo que le pedimos es desde la necesidad, y el anhelo, y acaso desde el dolor. Y por esa urgencia, y acaso con razón, le pedimos que, si es necesario, haga lo imposible por nosotros.

Es la misma lógica que lleva a muchos a preguntarse «¿por qué permite Dios que pasen estas cosas?» La misma que llevó a algunos a decir: «Si es Dios, que se baje de la cruz». La tentación de la magia subyuga. Pero esa arbitrariedad sí que nos dejaría a merced de un poder que anula la libertad. Más que convertir las piedras en pan, habrá que hacer que se plante mucho trigo, y que se muela, y de la harina se prepare masa que habrá de cocerse, con la levadura necesaria, para que haya pan… para todos.

Fuente: Pastoral SJ

 

El Espectáculo

Otra de las tentaciones de Jesús en el desierto, es a demostrar su naturaleza divina haciendo un ‘gran show’. Sin embargo el Reino que Él ha venido a anunciar tiene más que ver con un amor que crece y se sostiene en lo oculto y silencioso de la cotidianeidad.

Por José María Rodríguez Olaizola, SJ

Le dijo el diablo: «Tírate del alero del templo y haz que tus ángeles te recojan». Ya verás. Les dejarás flipados. A tu lado Baumgarten va a ser un aficionadillo, con sus paracaídas de alta resistencia. Demuéstrales quién manda, asómbrales con un truco inimitable. Da espectáculo, y ya verás cómo te adoran.

Pero Jesús rechaza esa promesa. Consciente, acaso, de que el espectáculo de hoy es menudencia mañana. Lo que hoy iluminan los focos pasará pronto al rincón del olvido. El evangelio no se vive con gestos ampulosos, demostraciones extraordinarias o magníficas representaciones. Se construye, a menudo, en lo invisible. Va creciendo en lo pequeño, como el grano que germina y del que va brotando la vida despacio. La fe también crece así. Y la vida del creyente, se va templando en los gestos pequeños, pero auténticos. En el amor concreto, aterrizado, posible. En la compasión que se pone manos a la obra. No es la grandeza de quien domina a base de trucos y artificios, sino la autenticidad de quien convence con su propia vida.

Fuente: Pastoral SJ

 

La Importancia de la Interculturalidad

En el marco de un convenio por el cual integrantes de comunidades aborígenes de Chaco y Formosa se capacitan en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica de Córdoba (UCC), entrevistamos al cacique Quom y Doctor Honoris causa UCC, Félix Díaz.

En una entrevista, Díaz contó al sector de Prensa de la UCC sobre la importancia de este curso de formación de agentes sanitarios que permite a algunos miembros de distintos pueblos originarios brindar atención primaria de salud a sus comunidades.

– ¿Qué importancia tiene esta capacitación para ustedes?

Para nosotros es fundamental la articulación con una casa de estudios, sobre todo de tal envergadura, porque le da la posibilidad a nuestros jóvenes de incorporar conocimiento científico en cuanto a la salud. Para nosotros es importante esa tarea intercultural; es fundamental poder empezar a caminar las dos culturas con diferentes experiencias. Nuestros jóvenes quieren superarse y demostrar que tienen capacidades para aprender cosas nuevas, que no se dan en las escuelas públicas y estatales. Nuestros jóvenes no tienen esa posibilidad por la falta de recursos.

-¿A qué se refiere con tarea intercultural?

Formosa es una provincia que no acepta el método de la salud intercultural. Cuenta con una ley pero no se aplica como debería. Nuestros mayores tienen bastante conocimiento en cuanto a la medicina tradicional pero no es lo mismo que la medicina de la ciencia. La medicina tradicional del indígena no tiene fecha de vencimiento, es algo natural, inmediata. El gran problema con el que nos enfrentamos hoy los pueblos indígenas está relacionado con la propiedad privada, porque nuestra medicina se vale de plantas a las cuales no podemos acceder. Son plantas tradicionales de la zona que tienen una función importante. Al no tener acceso estamos obligados a usar la medicina científica pero tampoco tenemos acceso ni conocimientos. Muchos de los hermanos se auto medican y no saben cómo tratar sus enfermedades.

-¿Cómo cree que puede solucionarse?

Para mí lo ideal sería algo así como un servicio de salud intercultural porque para nosotros es fundamental recuperar la medicina ancestral. Las plantas que utiliza nuestra medicina no pueden estar en cualquier lado, como en el patio de nuestras casas, porque la costumbre es que no debe estar en contacto con el ser humano, para que sea pura y no se contamine. Esa es la enseñanza que nos dejaron nuestras madres, para conservar la pureza.

– ¿Ustedes sienten que no tienen acceso a la salud?

El acceso es mínimo, a veces hay dos o tres personas que se pueden recuperar o salvar en un año pero la mayoría de los hombres y mujeres se mueren. Hay miedo de ir al hospital, porque hay maltrato por parte de los médicos, de los enfermeros, de los choferes de la ambulancia, toda una cadena de discriminación. Y eso hace que el indígena prefiera esperar la muerte en su casa para que no sufra lo que sufren sus familiares.

– ¿Y en cuanto a la educación?

Con la educación pasa lo mismo porque un joven indígena se esfuerza mucho para llegar a ser un profesional de la salud pero lo más accesible es enfermería. La carrera de medicina no es accesible para nosotros.

– ¿Y en cuanto a la educación primaria y/o secundaria?

No, la mayoría que vive en el campo no tiene acceso a la educación. En cambio, los aborígenes que viven en la zona urbana si tienen esa posibilidad. Pero ellos pierden la lengua nativa porque van a la escuela y al conversar con su familia otra lengua el chico no sabe su origen, su raíz, su cultura, su historia. Lo ideal sería que el Estado Nacional adopte estas figuras interculturales para que podamos participar y así aportar conocimientos, colaborar, salvar vidas, defender el territorio, que no se conforma solo de tierra y monte, sino que también hay seres, agua, aire, vidas. Es importante que el Estado aplique una política que incluya la figura aborigen.

– ¿Qué le piden al Estado?

El diálogo nos permitiría decirle porqué queremos la autonomía indígena, que no significa separarse del Estado sino articular con el municipio, la jurisdicción, que son reglas que lo componen. Lo que queremos es buscar la manera de implementar esta participación aborigen.

– ¿Se sienten optimistas en cuanto a su reclamo?

La lucha indígena nunca fue fácil y no va a ser fácil nunca, eso lo vamos a entender siempre porque hay mucha discriminación hacia los pueblos originarios.

¿Qué mensaje les daría a los jóvenes, tanto de las comunidades indígenas como en general, sobre su papel en la sociedad?

Los jóvenes tienen que confiar en sí mismos, construir su personalidad, ser honestos. El liderazgo nace dentro de uno mismo y está para luchar y defender al pueblo en general y no por partido político, color o religión. Hay culturas diversas y se deben respetar. ¿Por qué a nosotros, los indígenas, nos imponen miradas dominantes? Porque somos negros, porque somos pobres.

El mundo indígena no se maneja de la manera interés-intercambio, nosotros damos sin esperar y no importa si se usó o no. La cuestión es dar para demostrar que estoy valorando al otro como a mí mismo. Ojalá que la UCC pueda seguir haciendo ese esfuerzo de acercar a los pueblos aborígenes y que se puedan incorporar dentro de la Universidad, para que sean parte. Nuestros jóvenes necesitan formación que pueda ayudar a nuestra comunidad indígena.

Fuente: Prensa UCC

 

Ídolos

Jesús en el desierto es tentado 3 veces por Satanás. En una de esas tentaciones, la condición del diablo era: ‘si me adoras… te doy todo esto’. Hoy esa tentación se renueva en nuestras vidas con otros nombres: ¿qué cosas a veces sentimos que el mundo nos empuja a ‘adorar’ a cambio de algo que anhelamos mucho?

Le dijo el diablo, mostrándole el mundo entero: «Todo esto será tuyo si postrándote, me adoras». Es un precio tolerable, ¿no? Una pequeña reverencia, un acto insignificante de sumisión. Solo tendrás que vivir a la sombra de un ídolo. Como tantos otros…

Hoy los ídolos son personajes o dinámicas que también prometen felicidad, poder, prestigio y triunfo. Se llaman de otras formas: culto al cuerpo, al dinero, a la diversión, a la tecnología, al ego…

Realidades, todas ellas, que son parte de la vida, y que de alguna manera hay que cuidar, pero que si se absolutizan terminan convirtiéndose en cadenas, además de cerrarnos la puerta a otras realidades acaso más importantes. La sumisión que se propone a Jesús es, en realidad, una forma de esclavitud.

Más sutil, y envuelta con el disfraz del triunfo: «Todo esto será tuyo». Porque, como ya hace mucho le decía Ignacio de Loyola a Francisco Javier: «¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo si pierde su alma?» Y esa sigue siendo, de algún modo, una encrucijada en la que hoy es necesario detenernos.

¿A qué o a quién consagrar la propia vida, sabiendo que nuestro tiempo es limitado? ¿En qué verdad creer, y sobre qué suelo trazar el propio camino, para llegar, al fin, a algún sitio? ¿Cómo no quedar entrampados en el espejismo de esos ídolos que, prometiéndolo todo, terminan encadenándonos a una celda insuficiente?

 Fuente: Pastoral SJ