Diez Puntos Clave sobre ‘Amoris Laetitia’

Aunque ya hace un tiempo que se publicó la exhortación Amoris Laetitia y no ocupe un lugar central en la agenda mediática y (quizás) en las discusiones de Iglesia, el mensaje que ella contiene está destinado a ser fuente de reflexión constante para la Iglesia. Por eso, compartimos este texto, que con gran claridad, da cuenta de 10 puntos claves contenidos en el texto y para tener en cuenta al pensar en cómo nos posicionamos frente a ciertas realidades cotidianas.

Por James Martin SJ

En el reciente e innovador documento del Papa Francisco “Amoris Laetitia” (“La alegría del amor”) le pide a la Iglesia que vaya al encuentro de la gente allí donde esté, que tenga en cuenta las complejidades de su vida y que respete la conciencia de cada uno cuando se trate de decisiones morales. Esta exhortación apostólica es, ante todo, un documento que pretende reflexionar sobre la vida familiar y que desea dar aliento a las familias. Pero incluye también la advertencia del Papa de que la Iglesia no puede limitarse a juzgar a la gente y a someterla a normas sin tener en cuenta sus dificultades.

A partir de las aportaciones del Sínodo de los Obispos sobre la Familia y de las conferencias episcopales de todo el mundo, el Papa expone la enseñanza de la Iglesia sobre la familia y el matrimonio, pero insiste mucho en el papel de la conciencia personal y el discernimiento pastoral. Y urge a la Iglesia a valorar el contexto en el que vive la gente a la hora de ayudarla a tomar buenas decisiones. El propósito es ayudar a las familias —a cada una de ellas— a experimentar el amor de Dios y a saber que son acogidas en la Iglesia. Todo esto requiere lo que el Papa llama “nuevos caminos pastorales” (p. 199).

Señalamos diez puntos clave en este innovador documento del Papa:

1. La Iglesia necesita entender a las familias y a las personas en toda su complejidad.

La Iglesia tiene que ir al encuentro de la gente, allí donde esté. Los pastores deberán “evitar los juicios que no tengan en cuenta la complejidad de las diversas situaciones” (296). “Las personas no pueden ser encasilladas en rígidos esquemas que no dejen espacio al discernimiento personal y pastoral” (298). En otras palabras, no existen tallas únicas. Hay que invitar a la gente a vivir el Evangelio, pero es preciso también acogerlas en una Iglesia que conoce sus dificultades y sabe tratarlas con misericordia, evitando “creer que todo es blanco o negro” (305). La Iglesia no puede aplicar leyes morales como si “estuviera lanzando piedras sobre la vida de las personas” (305). Por encima de todo, su voz tiene que ser una llamada a la cercanía y a la comprensión, a la compasión y al acompañamiento.

2. El papel de la conciencia es primordial en la toma de decisiones morales.

“La conciencia de las personas debe ser mejor incorporada en la praxis de la Iglesia en aquellas situaciones que no encajan con nuestra comprensión del matrimonio” (303). Es decir, se olvida la tradicional convicción de que la conciencia individual es el árbitro definitivo de la vida moral. La Iglesia está “llamada a formar conciencias, pero no a pretender sustituirlas” (37). Sí, es verdad que la conciencia tiene que ser formada por las enseñanzas de la Iglesia, nos dice el Papa. Pero la conciencia tiene que ir más allá de juzgar lo que está o no está de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia. Tiene que reconocer con “una cierta seguridad moral” lo que Dios nos está pidiendo (303). Por eso los pastores tienen que ayudar a la gente no solo a seguir normas, sino a practicar el “discernimiento”, una palabra que implica la toma de decisiones en un clima de oración (304).

3. Los católicos divorciados y vueltos a casar deben ser reincorporados de manera más completa en la Iglesia.

¿Cómo? Teniendo en cuenta lo específico de su situación, valorando los atenuantes, aconsejándoles en el fuero interno (es decir, en conversación íntima entre el sacerdote y la persona o la pareja) y respetando siempre que la decisión última sobre su grado de participación en la Iglesia debe dejarse a la propia conciencia de la persona (305, 300). (No se menciona expresamente la posibilidad de recibir la Comunión, pero es evidente que es un aspecto tradicional de la ·participación” en la vida de la Iglesia.) A las parejas divorciadas y vueltas a casar hay que hacerlas sentirse parte de la Iglesia. “Ni están excomulgadas ni deben ser tratadas como tales, porque integran en todo momento la comunión eclesial” (243).

4. Todos los miembros de la familia están invitados a vivir una vida plenamente cristiana.

Gran parte de “Amoris Laetitia” son reflexiones sobre las enseñanzas que el Evangelio y la Iglesia hacen acerca del amor, la familia y los hijos. E incluye también una buena parte de consejos prácticos que el Papa ha ido desgranando en exhortaciones y homilías acerca de la familia. El Papa Francisco recuerda a las parejas casadas que un buen matrimonio es un “proceso dinámico” y que cada una de las partes tiene que tolerar las imperfecciones y fragilidadesde la otra y “no exigir que el amor sea de antemano perfecto para entonces apreciarlo” (122, 113). El Papa, hablando como pastor, anima no solo a las parejas casadas, sino también a las parejas prometidas, madres embarazadas, padres adoptivos, personas viudas, así como a tías, tíos y abuelos. Se muestra muy atento a todos, para que nadie se sienta minusvalorado o excluído del amor de Dios.

5. Dejemos de hablar de la gente que “vive en pecado”.

En una expresión que refleja un nuevo modo de ver las cosas, el Papa dice claramente: “No se puede decir que todas las personas que viven en una situación que denominamos “irregular” estén viviendo en pecado mortal” (301). Otras personas en “situaciones irregulares” o familias no tradicionales, como las madres solteras, necesitan que se les ofrezca comprensión, consuelo y aceptación” (49). En lo que respecta a estas personas, a cada una de ellas, la Iglesia debe dejar de aplicar leyes morales como si ─en la gráfica expresión del Papa─ “estuviésemos tirando piedras a la vida de esas personas” (305).

6. Lo que puede servir en unos lugares, puede no funcionar en otros.

El Papa no solo habla en términos de personas individuales, sino también en términos geográficos. “En cada país o región se pueden buscar soluciones más inculturadas, más atentas a las tradiciones y a los desafíos locales” (3). Lo que tiene sentido pastoralmente en un país podría parecer fuera de lugar en otro. Por estas y otras razones, como indica el Papa al principio del documento, el magisterium, es decir, la enseñanza oficial de la Iglesia, no puede dejar cada cuestión completamente fijada (3).

7. Se reafirman las enseñanzas tradicionales sobre el matrimonio, pero la Iglesia no debe sobrecargar a la gente con exigencias poco realistas.

El matrimonio es entre un hombre y una mujer y es indisoluble; los matrimonios entre personas del mismo sexo no pueden equipararse sin más al matrimonio. La Iglesia sigue manteniendo su invitación a los matrimonios sacramentales. Por otra parte, la Iglesia ha impuesto a menudo a la gente un “ideal teológico del matrimonio demasiado abstracto”, alejado de la situación concreta y de las posibilidades efectivas de las familias reales (36). A veces estos ideales han sido un “tremendo peso” (122). Por último, seminaristas y sacerdotes necesitan estar más preparados para entender la complejidad que conlleva la vida de casados. “A los ministros ordenados les suele faltar la formación adecuada para tratar los complejos problemas que deben afrontar actualmente las familias” (202).

8. Los hijos deben recibir educación sobre sexo y sexualidad.

En una cultura que a menudo banaliza o empobrece la expresión sexual, los hijos necesitan entender el sexo “en el marco más amplio de una educación para el amor, para la entrega mutua” (280). Por desgracia, el cuerpo se ve con frecuencia como “un simple objeto para ser usado” (153). El sexo debe ser entendido principalmente como algo abierto a la comunicación de la vida.

9. Los hombres y mujeres homosexuales tienen que ser respetados.

Aunque el matrimonio entre personas del mismo sexo no esté admitido, dice el Papa que quiere dejar claro “ante todo” que las personas homosexuales tienen que ser “respetadas en su dignidad y tratadas con consideración y que hay que evitar cuidadosamente cualquier signo de discriminación, especialmente cualquier forma de agresión o violencia”. Las familias con miembros LGBT necesitan un “respetuoso acompañamiento pastoral” por parte de la Iglesia y de sus pastores, de modo que gays y lesbianas puedan realizar plenamente la voluntad de Dios en sus vidas (250).

10. Todos son bienvenidos.

La Iglesia puede ayudar a familias de toda condición, a personas de cualquier tipo de vida, sabiendo que, incluso a pesar de sus imperfecciones, son queridos por Dios y pueden ayudar a otros a experimentar ese amor. “Amoris Laetitia” nos muestra el rostro de una Iglesia pastoral y misericordiosa que anima a la gente a experimentar la “alegría del amor”. La familia es una parte absolutamente imprescindible de la Iglesia, porque, a fin de cuentas, la Iglesia no es más que una “familia de familias” (87).

Fuente: Teología Hoy

La Misericordia de Dios nos une

Se llevó adelante en Bruselas un encuentro interreligioso en el que la actividad giró en torno al tema de la Misericordia de Dios y la misericordia de los hombres. Al mismo asistieron representantes del Islam, la Iglesia Católica y el Judaísmo.

Por Mari Sol Pérez Guevara*

Bruselas es una ciudad en búsqueda de respuestas y de sentido desde el fatídico martes 22 de marzo. Pasado los primeros días de abatimiento y desconcierto, el dolor nos empuja ahora a buscar lugares de diálogo entre comunidades y entre personas. El dolor hace surgir un deseo de encuentro y de convivencia.

Uno de los muchos encuentros de las últimas semanas tuvo lugar el 27 de abril, entre el Imán Brahim Bouhna, el Obispo de Tournai Guy Harpigny y el Gran Rabino de Bruselas Albert Guigui. Los tres líderes religiosos nos hablaron sobre la misericordia de Dios y de la misericordia de los hombres en el judaísmo, el cristianismo y el islam.

Por orden de «antigüedad», comenzó el Rabino Guigui llevándonos de la mano del Profeta Miqueas a contemplar el rostro de Dios que es a la vez misericordia y justicia. Siguió esta contemplación el Obispo Harpigny con el Evangelista Lucas como guía. El imán Bouhna nos explicó cómo el Corán presenta a Dios como Misericordioso: «El es Dios, no hay otra divinidad salvo El, Conocedor de lo oculto y de lo manifiesto. Es el Clemente, Misericordioso» (Corán 59:22).

En las tres religiones, la misericordia que hemos recibido de Dios se manifiesta en las obras de misericordia hacia los otros seres humanos, especialmente hacia los más frágiles.

El imán Bouhna habló de la necesidad de interpretar las suras del Corán que incitan a la violencia poniéndolas en el contexto histórico en el que fueron escritas, que no es la sociedad en la que vivimos. Compartió con nosotros sus encuentros con personas radicalizadas en las prisiones en las que trabaja como consejero espiritual y el esfuerzo de pedagogía que realiza con ellos. Describió los atentados como un ocaso de la inteligencia.

El Rabino Guigui concluyó que la misericordia nos empuja a encontrar al otro, a conocerlo y a respetarlo.

De este encuentro me llevo una idea: la Misericordia de Dios nos une y la misericordia de unos hacia los otros es todo un programa para la convivencia, “vivre ensemble”, “together in peace”. El obispo Harpigny lo resumió con humor: Pidamos la creación de un Ministerio de la Misericordia junto al Ministerio de Justicia.

Más allá de las ideas y de las palabras, volví con el corazón lleno de esperanza. Lo realmente importante del encuentro fueron la atención, el respeto y el amor con que el imán, el obispo y el rabino se escuchaban y se miraban entre sí. Ejemplar, en el sentido de ejemplo a imitar para creyentes y ciudadanos de cualquier convicción.

Entre Paréntesis 

*@przmarisol CVX Bélgica, colaboradora en la Plataforma Acoger y Compartir y en la Capilla de la Resurrección.

 

Vencer los miedos al Compromiso Socio-Político

“El camino a seguir tiene tres pautas: uno, metámonos en política definitivamente. Y cuando hablamos de meternos en política estamos hablando de por qué no ser dirigente sindical, por qué no ser dirigente del centro de alumnos en la universidad, por qué no estar metido en una junta de vecinos, o por qué no ser concejal en la municipalidad. El desafío no es solamente ser Senador o presidente de la república…

Segundo: ¿Por qué no hacer esfuerzos estructurados, serios para formar a nuestros jóvenes para que ingresen a la política? Y tercero: ¿por qué no ir a evangelizar a quiénes ya están metidos en política?”

Estas son algunas de las reflexiones que tiene Miguel Collado, director de CVX Chile, sobre la llamada a involucrarse en la dimensión política que siente que tienen los laicos que forman parte de la CVX en su país. En un video, comparte sus reflexiones e invita a vencer los miedos al compromiso político, dando razones por las que es importante comenzar a pensar el ámbito de la política también como espacio de evangelización y construcción del Reino.

Si te interesa el tema, puedes ver el vídeo completo

 

Política teológica

La relación entre religión y poder ha sido una cuestión presente en todas las civilizaciones, y que ha tenido un desarrollo y evolución interesante para la civilización occidental. Hoy quizás la tesis más aceptada es la de considerarlos como ámbitos que deben permanecer disociados y discutir la relación entre ambos lleva indefectiblemente a conflictos. Sin embargo, aquí tenemos una perspectiva sobre el tema.

Por Juan Antonio Senent

La posibilidad de contribución al espacio público de una religión depende de cómo entienda el ámbito de su ocupación, es decir, su marco teológico. Ello supone la afirmación de una mirada propia a la realidad, pero también, el intento de configurar desde el poder el ámbito propio de competencia de la religión. Por ello, hay una lucha por determinar el ámbito de su marco teológico, una política teológica en orden a su configuración legítima.

¿Quién determina su configuración legítima, quienes establecen esta mirada a la realidad o el poder y la ley? El ejercicio de la libertad de los sujetos y sus comunidades son quienes establecen o reciben una mirada sobre la realidad, sobre su carácter último y sobre su desenvolvimiento. En este sentido, la libertad cultural y religiosa es anterior y no modulada por el poder político y la ley. Cuando este ejercicio ha hablado, es cuando el poder y la ley reaccionan y tratan de limitar, establecer su competencia, el ámbito de su legitimidad. Y para ello, perseguirlo, limitarlo, tolerarlo o tratar de absorberlo.

Esta lucha político-teológica se da cuando hay un conflicto entre la mirada teológica y la configuración del espacio social y político determinada por el poder. La mirada religiosa también puede penetrar sobre las relaciones sociales, sobre el tratamiento debido a los seres humanos, sobre la justicia y los límites de la ley, la legitimidad del poder.

Lo propio del poder es su capacidad de imposición y determinación y la autoafirmación de la bondad de su propio poder. En este sentido, es una instancia inmanente, que tiene la capacidad de configurar y decidir este mundo. La religión siempre tiene los pies de barro ante este poder (a no ser que se desnaturalice y asuma el poder político) porque está sometida corporalmente a esta disciplina política.

Pero, a su vez, el poder siempre tiene los pies de barro ante la mirada trascendente que procede del ámbito religioso. Los poderes de este mundo buscan su divinización, lo cual es una afirmación teológica del poder de este mundo. Sin embargo, una religión como la cristiana, trasciende el poder de este mundo y choca por tanto con la divinización teológica del poder. Este trascender es ir más allá, estar en el mundo pero sin asimilarse e identificarse con él, abrir un horizonte nuevo, que muestra el carácter penúltimo del poder y de sus determinaciones y por ello, su carácter incompleto, limitado, torpe.

Continuamente reclamará el brillo de lo intocable, de lo perfecto, de lo cumplido, de lo sagrado. En cambio, una mirada trascendente del mundo, mostrará su distopía, su capacidad de engaño, su limitación.

Pero uno y otro están convocados a convivir en el mundo. Si el poder tendrá el oficio para administrarlo, la mirada religiosa tendrá la oportunidad de trascenderlo y de abrir un nuevo horizonte de humanización en una lucha inacabable históricamente.

Fuente: Entre Paréntesis

 

Encuentro Nacional de Laicos – Uruguay

El pasado 28 de mayo se celebró el XXXIV Encuentro Nacional de Laicos, en el Colegio Maturana de Montevideo. Del mismo participaron integrantes de las CVX de Uruguay.

El lema del Encuentro fue “Construyamos Fraternidad en una Sociedad Fragmentada”. En base a esta temática, se envió a las comunidades que participaron un material con la idea de que pudieran llevarlo al encuentro ya trabajado.

Por la mañana hubo una conferencia de apertura titulada “Las fracturas de la sociedad uruguaya en un mundo complejo y fragmentado”. Luego, se dividieron los participantes para trabajar por grupos en base a lo compartido a lo largo de la conferencia.

Por la tarde habrán 5 mesas de debate que abordaron los siguientes temas:

1- Trabajo,

2- Familia,

3- Educación.

4- Convivencia Ciudadana,

5- Medio Ambiente.

Las conclusiones de cada mesa se pusieron en común antes de finalizar el encuentro. Luego, se hizo una síntesis de principales aspectos abordados en cada una de las Mesas y desafíos que quedan abiertos para profundizar la reflexión.

Luego de un momento musical se dio cierre al encuentro.

 

¿Internet favorece el bien común?

Las nuevas tecnologías modifican la realidad en que vivimos, el modo en que nos relacionamos y cómo trabajamos y nos movemos en sociedad. Frente a estos cambios, surge la inquietud sobre si colaborar con la construcción de una sociedad más justa o por el contrario, profundizan las diferencias.

Aquí algunos puntos para reflexionar.

Por José Fernando Juan

Común parece, internet no lo es. Internet, por sí mismo, no favorece el bien común. La brecha digital, que no sufren aquellos que pueden leer este artículo, diferencia no sólo dos grandes ámbitos globales, sino que también potencia la desigualdad dentro de las mismas sociedades. Pero dicho esto, ¿puede favorecer el bien común?

Lo común en los paradigmas digitales

El paradigma de “lo compartido”.

En primer lugar conocimiento y relación, pero se extienden las fórmulas a través de las cuales se comparte transporte, casa, incluso tiempo. Estas fórmulas de consumo colaborativo sirven más para rentabilizar bienes que para hacerlos propiamente comunes. La lógica que subyace sigue siendo por tanto la propia del mercado liberal, potenciado además por su crecimiento sin regulación en la mayor parte de los casos y basado en el acuerdo entre usuarios.

La gran reflexión, muy importante, es el desaprovechamiento de nuestros propios bienes. Nos sobra mucho de lo que tenemos, nos aporta compartirlo. Construir comunidades en las que este intercambio se hace posible ofrece muchas posibilidades de futuro, aunque por el momento sigan siendo limitadas contribuciones a la construcción y contribución de lo común. Para empezar, educa en compartir sin miedos y en el respeto a lo no apropiable, enseña a leer las necesidades de otros y nuestras propias posibilidades de contribución.

El paradigma de “lo gratuito”.

En no pocas ocasiones, lo gratuito no es tal. Hay una sensación enorme de gratuidad en lo que se refiere a internet, impulsada de la mano de numerosas aplicaciones para móvil y plataformas online, aunque finalmente no lo son. El usuario “intercambia” sus datos a cambio de servicios. De donde se deduce que la identidad (individual o colectiva) es un valor de futuro indiscutible. A este respecto cabe puntualizar que muchos usuarios hacen uso de estos servicios propiciando un auténtico espacio de relación y vinculación de cara a un bien común universalmente compartido, pero sin tener excesivamente presente la cesión de derechos que hacen.

Este paradigma también contribuye, y constituye, uno de los grandes retos de lo común: la gratuidad entendida como la vivencia del desinterés y de la corresponsabilidad. Junto al desinterés con el que se viven determinadas contribuciones también conviene reflexionar explícitamente sobre la dinámica que supone recibir de esta manera, y si no supone un salto más en la construcción de una persona capaz de reconocer el valor de lo común.

El paradigma de “lo libre”.

En relación con lo anterior, “lo libre” sería aquello que generosa y desinteresadamente, participando de una comunidad cada vez más global, las personas ponen a disposición de los otros para que se pueda usar lo que ellos han desarrollado por cualquier otro usuario. La relación entre ambos no es muy directa, en ocasiones ni reconocida suficientemente.

Es fundamental preguntarse sobre qué tipo de libertad ofrece, porque si sólo se trata de “consumo” o “uso”, pero no capacita a la persona para empoderarse y desarrollar proyectos de futuro, en el sentido amplio, se puede convertir fácilmente en una forma más de sometimiento a los “productos” ajenos.

El paradigma de “lo abierto”.

Internet no está hecho, se construye y cambia a un ritmo enorme. Su alcance, todavía desconocido, vemos que se hace presente en todos los aspectos de la vida y transforma, al mismo tiempo que se implanta, el medio y los hábitos de las personas involucradas.

¿Somos conscientes de que internet se crea, se autocreará en un futuro, que es una novedad permanente que permite una innovación continua? ¿Hacia dónde y de quién será? Sitúa a muchas personas en la misma dirección sin la capacidad de apropiación absoluta, construyendo inteligentemente. Es una auténtica filosofía de vida la que sostiene este tipo de procesos.

Supone, a su vez, un verdadero empoderamiento estructural de quien comparte espacio digital con otros.

Fuente: Entre Paréntesis

 

Iniciativas inter-religiosas para la Integración Social

El diálogo interreligioso es un área que ha sido promovida con las palabras y sobre todo, las obras por el Papa Francisco, desde que ha asumido su pontificado. Desde ese entonces se han multiplicado y reforzado las iniciativas que lo promueven. Aquí una de ellas, que se llevó adelante en el Reino Unido.

El pasado 16 de mayo, el Grupo de Investigación dedicado a apoyar el desarrollo de la capacidad comunitaria para el fortalecimiento de la sociedad civil de la Universidad de Lincoln (Reino Unido) generó un espacio de conversación construida entre representantes y académicos de la Iglesia Católica y la Iglesia Anglicana, líderes activos en los procesos de reflexión y acción en la transformación social. Se trató de una iniciativa para intercambiar opiniones y construir equipos internacionales con los que preparar propuestas de cooperación en el marco de los retos sociales de la UE.

Este grupo británico cuenta con una dilatada experiencia en la preparación de programas europeos y en la actualidad lidera iniciativas de ciudadanía activa.

Algunas cuestiones que se abordaron en el encuentro.

1.- Tenemos grandes oportunidades de promover una ética preventiva común donde las confesiones religiosas trabajen cooperativamente para promover iniciativas de justicia social, solidaridad y ecología y integral. Las diferencias confesionales pueden ser una oportunidad y no un obstáculo en la promoción de la ciudadanía activa.

2.- Evitar la simplificación de los análisis que limitan la acción socio-religiosa a la vida privada. Los grupos de acción social basados en motivaciones confesionales no son grupos de ética privada sino grupos sociales legitimados para participar en la construcción de espacios públicos de deliberación, de inclusión, de integración y de cohesión social.

3.- El factor religioso cada día desempeña un papel más importante en los procesos de mediación social. Resulta clave en las iniciativas inter-culturales que promueven las comunidades y siempre es necesario cuando queremos que las iniciativas intra-culturales redunden en beneficio de todos los miembros de la comunidad local.

4.- La tríada “servir, acompañar, defender” expresa bien la función social que realizan algunas confesiones comprometidas con colectivos socialmente vulnerables y desfavorecidos como inmigrantes, refugiados o menores no acompañados.

5.– Además de las fronteras externas, hay fronteras internas que establecen las propias comunidades locales. Una ética global no puede atender únicamente a los muros o fronteras físicas entre países sino que tiene que evitar el alzamiento de muros o fronteras mentales.

6.- La promoción de una ciudadanía activa requiere procesos de capacitación cívica liderados por la propia sociedad civil y unos poderes públicos al servicio del bien común. Es importante evitar y limitar al máximo el control partidista de estos procesos de capacitación.

7.-Resulta preocupante la situación de los jóvenes. A veces, los grupos de jóvenes son las víctimas inmediatas de una cultura individualista que no valora el compromiso, la participación social y la vinculación comunitaria.

Fuente: Entre Paréntesis

Exalumno del Seminario obtiene el Ignatian Award

Joaquín Loustau, exalumno del Colegio Seminario, egresado en 2011, ha obtenido el Ignatian Award. Dicho reconocimiento, constituye el mayor reconocimiento de Loyola Marymount University (LMU).

Este premio se concede a aquellos alumnos que, además de tener un rendimiento académico ejemplar, se ha distinguido en su espíritu de liderazgo y de servicio, tanto para con el cuerpo estudiantil, como para la Universidad en General.

Sin embargo, no es el único reconocimiento que el joven uruguayo ha obtenido. Además, fue reconocido con los premios Presidential Citation Award (alumnos que combinaron excelencia en el aula con servicio y liderazgo en la comunidad), Arete Award (alumnos que demostraron su compromiso con el servicio y la justicia en la actividad de voluntariado, especialmente con los marginados) y Sr. Raymunde McKay, RSHM Award (alumnos que sobrepasaron o excedieron expectativas tanto como líderes así como servidores, que son «catalizadores» del cambio y que desafían y motivan a sus pares).

El año pasado Pablo Teixeira, también egresado del Colegio Semiario (pero en 2010) recibió el premio University Scholar of the Year.

Fuente: Colegio Seminario

“Identidad y Misión”: Encuentro de Laicos y Jesuitas

Se multiplican los espacios para reflexionar sobre la identidad en la misión a lo largo de toda América Latina.

José Luis Serra Martínez

Jorge Atilano González Candia

El pasado 4 de junio se realizó el encuentro laicos y jesuitas que llevó por título “Identidad y Misión” en las instalaciones del “Complejo San Ignacio” (la curia), donde asistieron aproximadamente 100 laicos y 25 jesuitas de las obras de la Compañía de Jesús en la Zona Metropolitana de México. El objetivo de este evento fue “encontrarnos como laicos y jesuitas de la zona metropolitana para reconocernos como compañeros de Jesús y discernir caminos para el fortalecimiento del sentido de cuerpo”.

El encuentro comenzó con una oración comunitaria que ayudó a reflexionar sobre el sentido de Colaboración para la Misión al que estamos invitados laicas, laicos y jesuitas.

Posteriormente se realizó una exposición de la misión que tiene cada obra con el objetivo de conocer quiénes somos y qué hacemos. Al final los asistentes se reunieron por obras para compartir lo que más había impactado en este rápido conocer del trabajo de otros hermanos.

Como tercer momento se realizó el panel “Identidad y Misión”, donde se pidió a laicos y jesuitas compartieran las experiencias que han ayudado a configurar su identidad cristiana e ignaciana. Algunos puntos que se tocaron fueron los siguientes:

  • – La experiencia de acompañar nos hace humanos, nos hace sentirnos acompañados y acompañar.
  • – En el acompañamiento uno toca lo sagrado de la vida y surge la invitación de comunicar lo regalado por Dios.
  • – Nuestra misión se desarrolla en un mundo complejo donde nos toca optar por las víctimas y por la justicia.
  • – Somos colaboradores para la misión y con un sentido de Iglesia.
  • – Es necesario un itinerario de formación para laicos y jesuitas.
  • – Es conveniente separar el empleo de la identidad ignaciana.
  • – Un gran reto es cómo vivir la identidad cristiana en un mundo cada vez más plural.
  • – Reconocemos que la espiritualidad es el gran cohesionador de la sociedad.
  • – Es Dios quien nos envía a una misión con Jesús.
  • – El envío es personal pero es un envío a trabajar como cuerpo.
  • – El envío es a las fronteras y en esperanza.
  • – Estamos en un tiempo de síntesis invitados a integrar la fe y la vida.
  • – Nuestra identidad ignaciana nos recuerda que somos hombres y mujeres de espíritu, que tenemos una opción por los pobres, en un diálogo interreligioso, sensibles a la ecología y viviendo en esperanza.

Al final se hicieron algunos comentarios sobre el seguimiento a este encuentro manifestado el interés de reunirse por lo menos una vez al año en un evento de este estilo para continuar creciendo en el trabajo en equipo y en comunión.

Los participantes en general se fueron con un sentimiento de gran agradecimiento por este momento de reencuentro e inspiración mutua para continuar en la misión de Jesús.

Fuente: CPAL SJ

Ignacio de Loyola: La Película

Este mes se estrenará la versión inglesa de la película sobre la vida de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús y gran reformador de su época.

Ignacio, nacido a fines del siglo XV, era un soldado que soñaba con grandes éxitos militares que. A los treinta años resultó herido gravemente en la defensa de Pamplona. Este hecho fue determinante en su vida, ya que en su tiempo de convalecencia, (que fue largo) leyó la vida de Jesús y la de algunos santos. Estas lecturas lo llevaron a un profundo cambio interior.

Después de esto toma la decisión de peregrinar a Jerusalén, pasando por Roma, donde se encuentra con el Papa. Junto con un grupo de compañeros fundaría, años más tarde, la Compañía de Jesús.

Te invitamos a ver el Trailer de la película e ir reservándote un lugar en la agenda para ir a verla.