La importancia del discernimiento

Hay quienes piensan que hacer los Ejercicios ignacianos consiste, fundamentalmente, en incrementar el tiempo de oración –cuatro o cinco horas diarias- para ponerse de nuevo al día en una experiencia cristiana que juzgan fundamental y que por el ajetreo de la vida suele oxidarse y desgastarse fácilmente.

El deseo no es malo, pero es insuficiente, pues entrar en la dinámica de los ejercicios es, sobre todo, dejar pasar la experiencia de oración por la criba del discernimiento. Tan ignaciano es este ejercicio del discernimiento que algún autor le ha apellidado, por eso, con el título de “maestro de la sospecha”. Pues por ahí, al menos, empieza el discernimiento, por la capacidad de sospechar que no todo es como parece a primera vista, sino que toda experiencia –y más aún en la vida espiritual- es compleja y necesitada de clarificación y, por tanto, de discernimiento.

La terminología

Conviene aclarar desde el principio que Ignacio nunca emplea la palabra “discernimiento”, sino que en un lenguaje muy acorde con lo que entiende por “ejercicios” utiliza más bien verbos de acción que invitan al que los hace a “ejercitarse”. Así, en el nº 1 -en la 1ª anotación- en la que describe lo que entiende por ejercicios espirituales, entre otros muchos alude a “todo modo de examinar la consciencia”. Este examinar la consciencia será un ejercicio permanente y lo concretará, entre otros, en tres tipos de exámenes: uno sobre el “Examen particular y cotidiano” (nº 24); otro sobre el “Examen general de consciencia para limpiarse y mejor se confesar” (nº 32); el tercero, en el que vulgarmente se llama el “examen de la oración”. Estos exámenes no son estrictamente hablando un discernimiento, pero se acercan mucho a él y preparan para el mismo. Más clarificador es al respecto el lenguaje que utiliza para encabezar las dos famosas series de reglas para la primera y la segunda semana. En el encabezamiento de las de la primera (nº 313) utiliza verbos como sentir, conocer, recibir, lanzar… (mociones), y en el encabezamiento de las de la segunda (328) utiliza la expresión “discreción de espíritus”.

Ayudas para momentos claves

Aclarado este punto terminológico, lo que sí conviene destacar es la importancia que Ignacio va a dar al ejercicio de volver constantemente sobre la experiencia -de oración en este caso- para seguir la pista a las mociones, sentimientos, pensamientos, decisiones… que brotan de ella, para “sospechar” que no suelen ser tan evidentes y claras como a primera vista puedan parecer, sino que pueden ser sentidas como “mociones” diversas y contrapuestas o provocadas por “diversos espíritus”. De ahí la necesidad imperiosa de detectar con todo detalle las características de unas u otras mociones (reglas de primera semana) o de uno u otro espíritu (reglas de segunda semana), para que todo el proceso interior que se desencadena en el ejercitante pueda ser calificado como proveniente de una buena o mala moción o del buen o mal espíritu para así obrar en consecuencia.

En definitiva, sin “mucho examinar” y sin mucha “discreción de espíritus” es imposible encontrar la voluntad de Dios en lo concreto –en el aquí y ahora- que es el objetivo fundamental en el que se ve envuelto el ejercitante.

Junto a los “exámenes” y las dos series de “reglas” que ayudan a discernir las diversas mociones y los diversos espíritus, Ignacio quiere que el ejercitante mantenga también esta actitud de “sospecha” en un momento clave de sus ejercicios, en aquél en que ha de enfrentarse con la averiguación del estilo y el estado de vida concretos que Dios quiere para él. Para prepararle adecuadamente para este momento crucial le propone la meditación de “dos banderas” (nn. 136-148) y la de “tres binarios de hombres” (nn. 149-157). A través de la primera tendrá que aprender a detectar cuál es la del buen espíritu (la de Cristo) y la del mal espíritu (la del enemigo de natura humana). Tendrá que aprender a “sospechar”, para no dejarse engañar, no sea que creyendo estar bajo la bandera de Cristo termine viviéndose, como pez en el agua, en la bandera contraria, tomándola por verdadera. Delicada tarea, con consecuencias imprevisibles y normalmente funestas. La segunda –los tres binarios de hombres- es un complemento esencial a la primera. Pues se puede captar con cierta facilidad los rasgos que distinguen la bandera de Cristo de la del mal espíritu (en esto consiste la lucidez evangélica), pero se puede no ser coherente con dicha lucidez y no hacer lo que de hecho está iluminado. ¿Qué se suele interponer entre una cosa y otra? ¿Es un asunto de debilidad o de pecado? No. Se trata más bien de un problema de “afectos” o de “sentimientos” y de su estar bien o mal ordenados. Será mirándose en el espejo de los tres tipos de personas como aprenderá a descubrir en qué medida sus sentimientos y afectos están ordenados o no, para no caer en la fácil trampa de las justificaciones afectivas que le llevarían a elegir no lo que Dios quiere realmente de él (tercer binario), sino aquello que él cree que Dios quiere para él (segundo binario), o simplemente no elegir retardando indefinidamente la decisión –primer binario-.

Juntamente a estas dos meditaciones, y para seguir preparando al ejercitante en este momento crucial de los Ejercicios, le invitará a considerar los “tres grados de humildad” (nn. 164-168) y a tener en cuenta las sabias consideraciones que se encierran en el tratado sobre la elección (nn. 169-189).

Llegamos así a la conclusión de que la actitud permanente de discernimiento es la condición “sine qua non” para hacer unos auténticos ejercicios ignacianos y base, por tanto, para que el ejercitante alcance el fin principal de los mismos, que no es otro que el de buscar y hallar la voluntad de Dios para la disposición concreta de su vida.

Por todo lo dicho, no va desencaminada la identificación casi espontánea que se ha ce de Ignacio con el discernimiento, hasta tal punto que este binomio ha quedado impreso en la conciencia colectiva de la Iglesia como uno de los legados más importantes de Ignacio a la misma. Y esto, no porque haya sido algo así como el inventor o creador del discernimiento –hay una riquísima historia del mismo siglos antes que él, y en la que él mismo se ha inspirado- sino porque toda su espiritualidad la formula desde el prisma del discernimiento y no a través de grandes discursos teóricos, sino de “reglas” y orientaciones muy prácticas y asequibles a todo aquél que se proponga sinceramente hacer de su vida una expresión clarividente de la voluntad de Dios.

Todas las reglas y orientaciones que Ignacio da en el libro de los Ejercicios están directamente enfocadas hacia el “discernimiento personal” que cada cual ha de hacer a lo largo de la experiencia del mes de ejercicios. Pero, respetando sus características propias, ha iluminado y sigue siendo el soporte de otros dos ejercicios de discernimiento fundamentales: el discernimiento comunitario y el discernimiento apostólico.

Jesuitas México

 

La App que revoluciona la oración.

Click To Pray es la app de la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración). Conecta y mueve a miles de personas que todos los días encuentran un propósito (en los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia que el Papa nos propone en sus intenciones cada mes) para rezar, vivir y construir el mundo que soñamos.

Click To Pray propone tres momentos breves de oración para el día. Conectados en oración, cada día es diferente. Dándole un giro a la vida, para que ningún día sea igual.

Cada usuario puede también puede subir sus propias intenciones de oración para que todos recen con él.

El Apostolado de la Oración de Portugal lanzó en noviembre 2014 la Aplicación Click To Pray para ayudar a los jóvenes a orar. Apoyándonos en esa valiosa iniciativa el equipo internacional presenta una nueva versión Click To Pray que se convierte en la plataforma digital de la Red Mundial de Oración del Papa (en inglés, portugués, español y francés) y de su rama juvenil, MEJ (Movimiento Eucarístico Juvenil).

 

Día mundial de la CVX 2016: Un espacio para respirar

Con ocasión del día de las Comunidades de Vida Cristiana (CVX), a celebrarse el 25 de Marzo, día de la Anunciación a María, se ha difundido entre las comunidades una carta que denominada Proyectos 163.

A lo largo de la misma se invita a las comunidades a reflexionar, a la luz del relato evangélico de la Anunciación a María, sobre su situación actual. La llamada es a poner la mirada sobre la vida interna de las comunidades: “Esto es una invitación a entrar nuevamente a un santuario –un sitio en el que puedan respirar profundamente buscando la paz interior. Dejemos que este espacio sea parecido a esos momentos de nuestra historia donde todo se queda tranquilo”.

En énfasis está puesto en prestar especial atención a la persona y orientar el cuidado de las comunidades, como requisito anterior y necesario para acompañar a aquellos a quienes cada CVX presta servicio.

Luego de mirar hacia el interior de cada comunidad, viene una segunda invitación: poner lo extraído de esa experiencia en palabras para que otras comunidades puedan también nutrirse de ella. Esto viene de la mano de la necesidad de una mayor interconexión, señalada por las comunidades en la Asamblea Mundial de CVX en el Líbano.

La carta compara el movimiento reflexivo de las CVX sobre sí mismas, con los de inspiración y expiración que permiten la renovación del aire en el organismo humano; en consonancia con el tercer modo de orar, enseñado por San Ignacio de Loyola en los Ejercicios Espirituales llamado ‘por anhélito’ o ‘por compás’. Así, sobre el final enuncia: “Respiremos profundamente –saboreemos y apreciemos nuestra Identidad Ignaciana Laical: renovemos la importancia de nuestra formación CVX. Y Exhalemos, dejemos salir el aire, permitiendo al Espíritu que nos guíe, renueva nuestro llamado, y como fruto de este momento de alivio interno y descanso, apuntalar nuestro compromiso para caminar juntos a un futuro con esperanza y alegría.”

Te dejamos aquí el enlace a la carta original.

Entrañable Dios. Las obras de misericordia…

La misericordia constituye el centro del mensaje de la Biblia y de la tarea actual de los cristianos y de la humanidad entera. Este libro trata de ella y la entiende (la presenta) como amor entrañable de Dios y compromiso de solidaridad y ayuda mutua entre los hombres.

En las primeras páginas, José Antonio Pagola expone desde Jesús el tema de conjunto de la obra, como en un preludio musical que marca y anuncia el tono y melodía de todo lo que sigue; a partir de ahí, Xabier Pikaza desarrolla el argumento, analizando los diversos momentos de la Biblia, para detenerse al fin en las siete (catorce) obras de misericordia de la Iglesia.

Ambos autores ofrecen esta obra como un homenaje a los millones de cristianos y personas justas de toda religión y pueblo que han sido y son testigos del Dios clemente y misericordioso, rico en piedad y leal (Ex 34,6-7).

Presentación

Tres cosas convierten al hombre en humano (la justicia, la misericordia y la fidelidad: Mt 23,23), y en medio de ellas se encuentra la misericordia, entendida como amor que brota de la entraña de Dios y se expresa en obras de justicia y fidelidad humanas. No es una simple virtud privada, sino la esencia del entrañable Dios, que se expresa en los nombres de su revelación (Sinaí: Ex 34,6-7) y en las obras de su juicio final (dar de comer y beber, acoger al extranjero y al desnudo, cuidar al enfermo y al encarcelado), según el Evangelio (Mt 25,31-46).

entrañable-dios

Este libro expone el sentido de ese entrañable Dios y de sus obras de misericordia, con motivo del año jubilar 2016, proclamado por el papa Francisco en su bula El rostro de la misericordia (MV, abril de 2015) y en su libro El nombre de Dios es misericordia (enero de 2016), y así lo hemos escrito escuchando y recorriendo el camino entrañable de Dios en la Biblia, para detallar al fin las siete (o catorce) obras de misericordia corporales y espirituales (cf. Catecismo de la Iglesia, núm. 2447).

De la entraña de Dios y de nuestra acogida a su amor, en justicia y fidelidad, depende el futuro de la vida, pues de la misericordia nacemos y solo en ella vivimos, de forma que si la olvidamos, respondiendo con pura violencia a la violencia del ambiente, acabaremos matándonos todos.

Este es un libro a dos manos. J. A. Pagola expone el tema de conjunto, como en un preludio musical, que marca y anuncia el tono y la melodía de todo lo que sigue; X. Pikaza desarrolla el argumento central, analizando, de un modo unitario, los diversos momentos de la Biblia, para detenerse al fin en las seis o siete (catorce) obras de misericordia de los hombres. Es un libro de testimonio y estudio, de oración y compromiso, que se ratifica en las obras de misericordia, abriendo un camino de enseñanza y práctica cristiana que nos hace colaboradores de Dios en su tarea creadora y salvadora, como muestran las tres partes que siguen:

1. Antiguo Testamento: Entrañas de Misericordia. Trata básicamente de Dios, entendido como fuente personal y camino de misericordia, partiendo de la teofanía de Ex 34,6-7, con las leyes de protección de los débiles y de redención del jubileo, a las que se une el mensaje de los profetas y la oración de los salmos.

2. Nuevo Testamento: Tiempo de misericordia. Presenta a Jesús como iniciador y testigo de la misericordia «humana» de Dios, no solo en el sermón de Nazaret (Lc 4,18-19), sino en toda su vida, tal como se despliega y ratifica en las seis obras de misericordia de Mt 25,31-46.

3. Iglesia: Obras de misericordia. Partiendo de esa tabla de Mt 25 (dar de comer y beber, acoger al extranjero…), la Iglesia ha fijado el camino de las obras de misericordia corporales y espirituales, internamente unidas, como revelación de Dios y compromiso de vida de los hombres.

Recogemos en el libro la tarea de otros muchos estudiosos de la Biblia y de la vida cristiana, como puede verse en la bibliografía del final (con autores como Calleja, Glueck, Kasper, Rocchetta y Sobrino), y lo ofrecemos como un homenaje a los millones de cristianos y hombres justos de toda religión y pueblo, que han sido testigos del Dios clemente y misericordioso, rico en piedad y leal (Ex 34,6-7), que sigue actuando en la historia de los hombres.

J. A. Pagola y X. Pikaza,

 

Paraguay: Formación permanente para Crecer en la Fe y el Servicio

En el Centro Cristo Rey de Asunción el sábado 20 de febrero se realizó la primera jornada de formación permanente “Para Crecer en la Fe y el Servicio”, afianzando la colaboración en la misión entre laicos y jesuitas. Participaron más de 100 personas, miembros de obras y movimientos ignacianos.

En el primer día del curso se hizo la presentación general del plan de formación y se abordaron temas como la autoestima, la autobiografía para descubrir y sanar las heridas personales y la importancia del desarrollo de la inteligencia emocional.

Este nuevo curso surge como continuidad del proceso que se inició con el Programa Cardoner, implementado en la provincia desde el 2013. Es el Segundo Nivel de formación para la misión conjunta entre laicos y jesuitas. Es una propuesta elaborada por el sector Colaboración de la Conferencia de Provinciales Jesuitas en América Latina (CPAL) con los sectores educación, espiritualidad y apostolado social.

El Plan de Formación pretende abarcar los ámbitos intelectual, espiritual-afectivo, comunitario y apostólico. Apuesta al fortalecimiento del cuerpo apostólico y colaboración en la misión, y a renovar la calidad evangélica del Cuerpo Apostólico de la Compañía, promover las redes ignacianas, la formación conjunta de laicos y jesuitas, y adecuar nuestras estructuras, estilos de gobierno y de gestión para la misión en colaboración con otros.

Se desarrollará en 15 módulos durante tres años (cinco por año), acompañado de tutoría permanente. Se estima una dedicación de 40 a 50 horas promedio por módulo, incluyendo actividades de tipo presencial, estudio personal, etc.

Jesuitas Paraguay

 

entreParéntesis: Un año dialogando en las fronteras

La iniciativa jesuita entreParéntesis, dedicada a dialogar en las fronteras, cumple un año de presencia en la esfera digital. Lo hace presentando su renovado portal web (www.entreparentesis.org), convocando a una quedada en Twitter el jueves 28 de enero a las 9 de la noche, con el hashtag #DialogarEnLasFronteras, y ofreciendo un balance de los frutos logrados en este tiempo de andadura.

En este año 2015, entreParéntesis ha recibido 132.000 usuarios que han visitado 350.000 páginas, de las que 285.000 han sido vistas únicas. En conjunto, ha habido 200.000 sesiones en la web, de las que 77.000 han llegado a través de Facebook y 40.000 a través de Twitter. Un dato destacable, en cuanto a los perfiles, es que el 60% de losusuarios tiene entre 18 y 34 años. En estos momentos, entreParéntesis cuenta con más de 5.500 seguidores en redes sociales (2.482 en Facebook y 3.044 en Twitter).

Más allá de los números y de la cantidad, importa la calidadde lo ofrecido. “Los retos sociales, políticos, culturales y eclesiales del momento son muy grandes. Y tenemos la responsabilidad de ofrecer una aportación seria a ellos”, afirma el jesuita Daniel Izuzquiza, director de entreParéntesis. “Hablamos desde nuestras convicciones y lo hacemos abiertos a todas las voces, coincidentes o discrepantes, que quieran conversar con nosotros. Tenemos algo que decir. Y mucho que escuchar y que aprender”.

La coordinadora del área de Religiones en el Espacio Público, Olga Belmonte, insiste en la necesidad de “crear un ambiente en el que creyentes de diversas confesiones y personas no creyentes puedan sentirse en casa y construir juntos”. Esto se hace cada vez más acuciante en la medida en que la diversidad y el pluralismo no siempre llevan al encuentro y el entendimiento. En este año se han realizado más de 20 actos públicos,mesas redondas y jornadas de debate: la primera, con José María Gil-Tamayo, secretario general de la Conferencia Episcopal Española; la última, con Juan López de Uralde, líder ecologista y diputado en el Congreso. Muchos de estos actos se pueden ver en el canal de Youtube de entreParéntesis, que cuenta con 28 videos y un total de 11.000 visualizaciones.

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El jesuita Raúl González Fabre, coordinador del área de Justicia y Solidaridad, señala que “se trata de estudiar cuestiones relevantes que no tienen solución evidente y de debatir en torno a ellas”. No se trata de repetir lo ya sabido, sino de explorar cuestiones abiertas. Los seminarios internos responden a este objetivo; tres ejemplos de los realizados en este año son: “La solidaridad como bien público”, “Religión y religiones en la plaza pública” y “¿Hasta dónde puede llegar el Estado?”.

Desde el área de cultura digital, se considera que el continente digital es mucho más que una herramienta o una técnica. Es una cultura, un contexto, un ambiente. “Debemos discernir las oportunidades y los riesgos, no solo en el terreno práctico, sino sobre todo en el nivel antropológico”, afirma José Fernando Juan Santos, coordinador del área. Por ello, entreParéntesis se hace presente a través de un blog de opinión, que busca combinar agilidad y reflexión sosegada. En este año de funcionamiento, se han publicado unas 800 entradas. Doscientas de ellas tienen más de 1.000 visitas cada una y hay 14 posts que han superado las 5.000 visitas.

Todo ello es posible gracias a un equipo amplio decolaboradores, formado por 24 blogueros habituales y otros 50 más puntuales. “La tarea de coordinar a este equipo es un reto grande, pero muy enriquecedor”, según Paula Merelo, webmaster y community manager. “De este modo, podemos dialogar en las fronteras, como nos pide nuestra misión, de manera creativa, plural y dinámica”.

Jesuitas España.

 

Desarrollo Sostenible y Sociedades Inclusivas

Fuente: CPAL Social

Los mercados económicos y financieros han cobrado extraordinaria importancia en nuestros días. Su comportamiento afecta a la vida de la mayoría de los seres humanos que habitamos el planeta y repercute en el medio ambiente. La pobreza, la desigualdad, la degradación ambiental, el abismo económico entre países, los patrones de migración y la violencia son fuerzas altamente interdependientes que influyen en nuestro futuro común.

La crisis económica mundial que comenzó en 2008 fue predicha por algunos economistas, pero sorprendió a muchos otros, que no previeron los acontecimientos ni el daño que luego se produciría. Esta crisis indujo a muchos a examinar más detenidamente los “fundamentos” de nuestra economía global y las políticas que llevaron a los excesos causantes del colapso.

Desde el comienzo de su pontificado, el Papa Francisco ha llamado reiteradamente tanto a la Iglesia como a la sociedad en general a conceder atención a los asuntos relacionados con la justicia en la economía global de nuestros días. En muchos de sus discursos y homilías, y especialmente en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium y la encíclica Laudato Si’, el Papa Francisco ha invitado a los cristianos y a todas las personas de buena voluntad a prestar seria atención a algunos de los mayores retos de justicia que hoy se presentan en la vida social y económica. Entre las acciones que solicita el Papa se cuentan: aliviar el sufrimiento de los pobres, reducir la desigualdad entre ricos y pobres, superar los patrones de exclusión que tanto conflicto y tanta violencia causan en la actualidad. Reclama además un desarrollo sostenible en formas ecológicamente responsables, tema este al que ha dedicado una encíclica entera.

Construir sociedades inclusivas y sostenibles sobresale como una de las principales exigencias de nuestra época: sociedades que permitan a todos participar en la riqueza acumulada durante generaciones, con especial interés por los más vulnerables; sociedades comprometidas con la protección del medio ambiente. Este es el reto que se aborda en el presente documento, reflexionar cómo la economía actual afecta a la inclusión y la sostenibilidad y explorar vías a través de las cuales la economía pueda responder mejor a las necesidades de los pobres y del medio ambiente.

Los Secretariados de la Compañía para la Justicia Social y Ecología y para la Educación Superior pedimos a un grupo de trabajo (Task Force) compuesto de expertos que nos ayudaran a los jesuitas y a otros miembros de la familia ignaciana a afrontar tales retos. El presente informe es el resultado de los esfuerzos de ese grupo de trabajo, formado tanto por jesuitas, como por compañeros laicos. A todos ellos les estamos enormemente agradecidos por su dedicación y sabiduría: Germelino Bautista (Filipinas), Matthew E. Carnes sj (CFN), Gaël Giraud sj (GAL), David Hollenbach sj (MAR), María Eugenia Ibarrarán (México), François Pazisnewende Kabore sj (AOC) y Felix Raj sj (CCU). Proceden de las seis Conferencias de la Compañía. Apreciamos sinceramente su generosa donación de tiempo y consejo. Además del esfuerzo realizado, pidieron a dos docenas de colegas del campo de la economía y de las ciencias sociales su opinión sobre el primer borrador del informe. Los nombres de estas personas aparecen al final de este documento en la sección de agradecimientos.

En el limitado espacio de un informe como este tan solo se puede ofrecer una orientación general en lo relativo al desafío de la justicia económica en nuestros días. El grupo de trabajo ha empleado los recursos intelectuales de las ciencias sociales, la filosofía y la teología que los jesuitas y sus compañeros laicos son privilegiados de tener a su disposición. Esperamos que la reflexión que hemos sido capaces de llevar a cabo conjuntamente en este grupo de trabajo resulte útil en las múltiples obras e instituciones jesuitas repartidas por el mundo entero mientras prosiguen su trabajo en favor de una mayor justicia.

Por último, el presente informe no pretende ponderar ni debatir cuestiones específicamente locales o regionales. Antes bien, confiamos en que lo que aquí se dice será desarrollado en mayor detalle por grupos vinculados con la Compañía de Jesús a la luz de los retos que se plantean en las diferentes regiones y situaciones locales. Así pues, este informe no es más que un comienzo en la obra más amplia que los jesuitas y nuestros compañeros laicos podemos emprender en respuesta a los retos planteados por el Papa Francisco.

Michael Garanzini, S.J. – Secretario para la Educación Superior

Patxi Álvarez, S.J.- Secretario para la Justicia Social y la Ecología

 

Brecha digital profundiza exclusión de millones de personas

CPALSJ

Para 2020, unos 3.800 millones de hombres y mujeres en todo el Sur en desarrollo estarán conectados a Internet a través de sus teléfonos móviles, pero 40 por ciento de la población mundial todavía no tendrá acceso a la red de redes.

NACIONES UNIDAS, 25 feb 2016 (IPS) – “La brecha digital sigue siendo un abismo que deja a las personas pobres, a las de zonas rurales y a un desproporcionado número de mujeres varadas del lado equivocado”, señaló David Nabarro, asesor del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en temas de desarrollo sostenible, dijo a los participantes de la Cumbre Móvil Mundial, realizada en España.

“Los teléfonos móviles no solo contribuyen al desarrollo, también son una dimensión importante del mismo”, precisó en la cumbre inaugurada el lunes 22 en Barcelona y que terminó este jueves 25.

El encuentro reunió a unos 400 representantes del gobierno y del sector empresarial para discutir el papel de la tecnología móvil en el suministro de servicios esenciales, así como medidas para incluir a quienes todavía no están conectados.

Al presentar el mensaje del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, Nabarro subrayó la necesidad de cerrar la brecha digital.

“Ahora que nos disponemos a lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), cuento con que vuestra industria trabaje con los gobiernos y la comunidad internacional para expandir la conectividad, eliminar las barreras al acceso y garantizar que las herramientas y las aplicaciones se desarrollen teniendo presente a las comunidades vulnerables”, subrayó.

Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), unas 4.300 millones de personas en el mundo no usan Internet, de las cuales 90 por ciento residen en los países en desarrollo.

El acceso a Internet a través de teléfonos móviles ha aumentado de forma sostenida, pero la brecha entre las naciones ricas y los países en desarrollo sigue siendo amplia, con 84 por ciento de la población conectada, en el primer caso, y 21 por ciento, en el segundo. Y aún en las primeras, hay una brecha entre las poblaciones rurales y las urbanas y entre hombres y mujeres.

Eso último se debe a la falta de señal en las zonas rurales, reveló la UIT en el informe “Midiendo la sociedad de la información”. A fines de 2012, todavía había 450 millones de personas en el mundo que vivían en zonas sin señal.

Además, en los países en desarrollo, las mujeres tienen casi 25 por ciento menos acceso a Internet que los hombres.

Ban también urgió a las industrias del sector a colaborar para usar los datos de forma responsable con fines humanitarios y de desarrollo.

El secretario general citó, en particular, el éxito de la iniciativa UN Global Pulse, que estudia cómo se pueden usar los datos móviles para mapear y reducir la propagación de la inseguridad alimentaria, crear planes informados de respuesta y gestión de desastres y comprender las consecuencias del cambio climático.

En la cumbre, la Fundación Vodafone presentó un nuevo equipo llamado “Instant Charge”, un cargador móvil portátil que puede recargar hasta 66 dispositivos a la vez y que fue creado teniendo en cuenta el enorme número de refugiados con teléfonos inteligentes, pero con limitada infraestructura para recargarlos en las costas europeas.

“Cuando la Fundación Vodafone, junto con Acnur (Agencia de la ONU para los Refugiados), estudió cómo ayudar (en el marco de la actual crisis humanitaria), uno de los pedidos de uno de ellos fue ‘¿cómo puedo cargar mi celular?’”, relató el gerente de programa de redes instantáneas, Oisin Walton.

Otro asunto importante es la disponibilidad de Internet inalámbrico en las islas griegas de Lesbos y Samos para que los refugiados compartan información vital sobre los tratantes de personas y sobre rutas seguras a Europa.

Los ODS incluyen metas para aumentar la disponibilidad y el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación.

Conversaciones con el Padre General

En su Conversación con el P. General de este mes, el P. Patrick Mulemi habla con el P. Adolfo Nicolás y el P. Patxi Álvarez de los Mozos, Secretario para la Justicia Social y la Ecología, sobre el compromiso de la Compañía en temas de ecología y el medio ambiente.

¿Qué reacción provocó en usted la Laudato Si’?

R. Me alegró mucho que el Papa la escribiera. He vivido más 30 años en Japón y soy testigo de lo mucho que significan la naturaleza y la creación para el pueblo japonés. Me llena de alegría que el cristianismo sea capaz de decir una palabra llena de sentido tanto sobre la naturaleza como sobre la creación. Especialmente significativo me parece el que se ponga de relieve la estrecha relación entre la naturaleza y sus problemas con los pobres, que son los primeros que padecen las consecuencias de nuestra irresponsabilidad con la naturaleza: es lo que vemos en todo el mundo. El budismo tiene un profundo respeto por la vida en todas sus formas. Se basa en la convicción budista de que todo ha sido tocado por lo divino (como diría el Sintoísmo tradicional), o por la naturaleza de Buda (como dirían los budistas).

En el Instituto de Pastoral de Manila, en Filipinas, había un monje budista. Estaba haciendo un doctorado sobre Cristianismo, porque eso era lo que enseñaba en una universidad budista en Sri Lanka. Estuvo en Filipinas cinco años enteros, y nadie fue testigo jamás de que matara ni un mosquito de los que allí tanto abundan, como solemos hacer nosotros. Esto supone un gran respeto por la vida y ser muy consecuente con lo que uno cree. Me pregunto qué testimonio daríamos nosotros en circunstancias parecidas. La Laudato Si’ nos hace una invitación que espero aceptemos.

¿Cómo puede la Compañía secundar al Santo Padre en sus deseos de que fijemos nuestra atención en la naturaleza?

R. En primer lugar podemos ayudar difundiendo el mensaje en nuestros lugares de trabajo. Y me refiero a universidades, cuya investigación tiene un influjo múltiple en la sociedad, a colegios, parroquias y centros de todo tipo con las obras que dependen de ellos y en las que estamos comprometidos. Podemos ayudar también haciendo un seguimiento de las actuaciones en favor de la naturaleza que fomentan los políticos, o implicándonos en el movimiento global de respeto a la naturaleza para hacer posible que nuestros descendientes gocen de ella. Estamos ante una cuestión de la que nadie está excusado y de la que todos somos responsables. Como jesuitas estamos llamados en lo más profundo a descubrir cuál es el mejor modo en que cada uno puede ayudar al mundo, conscientes de que todo lo que hagamos por la naturaleza será un excelente servicio a la humanidad, especialmente a los pobres.

¿Tiene noticia de algunas iniciativas concretas de la Compañía a propósito de la ecología?

R. Sé que nuestro Secretario para la Justicia Social y la Ecología está preocupado con este tema. Sé que están naciendo nuevas redes que alientan un trabajo de colaboración en África, Latinoamérica, India y otras partes del mundo. Le sugiero que si quiere profundizar en ello entreviste al P. Patxi Álvarez, Secretario para la Justicia Social y la Ecología en la Compañía.

Estos temas de la ecología, ¿cuándo y cómo comenzaron a relacionarse con el apostolado social de la Compañía?

R. En términos generales la Compañía comenzó a implicarse en temas de ecología al tener experiencia de que la degradación ambiental afectaba a las poblaciones rurales y empobrecidas con las que los jesuitas estaban comprometidos. Ya desde el comienzo ha existido un nexo de unión entre la defensa de los pobres y la protección del medioambiente. En tiempos más recientes hemos procurado fortalecer la conexión entre estas tres áreas de nuestra misión: el cuidado de la creación, el servicio a los pobres y la promoción de estilos de vida que respeten la creación. A partir de la última Congregación General el P. General decidió que el Secretariado para la Justicia Social se ocupase también de las cuestiones referentes a la ecología. Por eso ahora se llama Secretariado para la Justicia Social y la Ecología.

El P. General afirma que están naciendo nuevas redes a lo largo y ancho del mundo jesuítico, que van uniendo a jesuitas y colaboradores de todo el mundo, que así dan una respuesta apostólica común, ¿nos podría hablar de alguna de esas redes y de cómo trabajan?

R. Las redes son muchas. Le mencionaré sólo algunas activas en el campo de la ecología. Ecojesuit es una página web que se muestra lo que hacen las obras de la Compañía en esta área. Hoy por hoy es una referencia fiable para todo aquel que quiera conocer lo que está haciendo la Compañía a nivel internacional. Ecojesuit tiene detrás una red ecológica que se preocupa sobre todo de la cuestión del agua: «Agua para todos» es una de sus actividades que están promoviendo en la actualidad. Otra iniciativa reciente, Healing Earth, es un libro de texto online para estudiantes. Ofrece información científica, reflexiones éticas y espirituales y propuestas de acción. En este libro han colaborado unas 90 personas. Aún añadiría otra red internacional, Justicia en la Minería: se trata de una iniciativa de la Compañía para defender a poblaciones pobres afectadas por actividades de la minería en varios países.

¿Puede indicarnos algunas iniciativas que se estén realizando hoy en el mundo, en materia de ecología y medio ambiente?

R. Nuestros colegios y universidades intentan que la ecología forme parte de sus planes de estudio y se haga presente en sus campus. En el Sector de Educación va tomando cuerpo la idea de que nuestros campus deben ser «verdes». Los estudiantes son cada vez más sensibles a los problemas de la ecología, con la importancia que esto tiene tratándose de futuros líderes. En la India la Compañía promueve un movimiento juvenil llamado Taru Mitra, Amigos de los Árboles: su interés es poner de relieve la importancia de los árboles y los bosques. Asombra el compromiso, la convicción y la creatividad de los jóvenes que participan en este movimiento. En América Latina, el Proyecto Pan-Amazónico es una empresa conjunta de la Compañía con las comunidades indígenas de la Amazonía: el proyecto abarca siete países. Defiende los derechos de estas comunidades y su entorno. En Asia Pacífico la Compañía está promoviendo un proyecto llamado Flights for Forests, Vuelos para los Bosques, de modo que los que emprenden un viaje aéreo den una cierta cantidad de dinero para la plantación de árboles. Camboya es uno de los lugares en los que se trabaja en la reforestación. Estos son sólo algunos ejemplos de iniciativas relacionadas con la ecología, pero hay muchas más.

Fuente: Jesuitas por el Mundo

 

Día del ayuno voluntario. Cena del Hambre en la Comunidad de Matrimonios Loyola.

La reunión mensual de la Comunidad de matrimonios del Centro Loyola en Murcia, España, ha coincidido esta vez con el Día del Ayuno voluntario y primer viernes de Cuaresma. Por ello, hemos querido dar un significado especial a esta noche, celebrando la ya tradicional «Cena del hambre».

La reunión comienza entorno al oratorio, en silencio, tomando conciencia de estar en presencia del Señor, poniendo en sus manos todo lo vivido durante este mes. Una breve oración nos abre el corazón y nos dispone a compartir el tema en los pequeños grupos. Recibimos el alimento espiritual, acompañados por nuestros consiliarios: P.Jose Luis Cano SJ, P. Justo Prieto SJ y P. Rafael Torcal SJ. Este mes hemos orado y trabajado el capítulo 10 de «Las Bienaventuranzas, camino de salvación» de A. Grünn.

Texto meditado antes de la cena:

“Dios nos ha regalado un mundo hermoso, para que podamos vivir todos felices. Porque los bienes son de Dios, no del primero que los coge y se adueña de ellos.

Sin embargo, hay mucha gente que sufre, que no tiene lo que a otros les sobra y tiran. Uno de los mayores pecados de la humanidad es la insolidaridad.

En esta celebración vamos a tomar conciencia de nuestra obligación, vamos a colaborar para acabar con este grave problema.

Vamos a sentirnos responsables de las enormes diferencias que existen entre los hijos de un mismo Padre -Dios.

¿Qué pensarán estas personas que pasan hambre comparando su vida con la nuestra? ¿Qué pensará Dios ante esta injusticia? Vamos a aprovechar el comiezo de esta celebración para pedir perdón a Dios.

Tenemos miedo de saber lo que pasa alrededor. No queremos conocer los problemas de la gente, porque así no tenemos necesidad de salir de nuestras comodidades para cambiar el mundo.

Señor, ten piedad…

Tenemos miedo de servir, de ayudar. Creemos que cada uno se basta a sí mismo y que si un día haces algo por los demás, ya nunca te van a dejar tranquilo. Por eso, preferimos venir a Misa, ocupar nuestro asiento y pensar que ya hemos cumplido…

Cristo, ten piedad…

No abrimos la boca para defender a nadie. Tampoco para condenar. Tenemos miedo a denunciar, miedo a ser testigos de Jesús y dejamos que las cosas sigan como están…

Señor, ten piedad…

Señor, que has querido que todos los hombres

seamos y vivamos como hermanos;

ayúdanos a comprender que,

mientras nosotros vivimos una vida feliz,

existen millones de seres humanos,

hijos tuyos y hermanos nuestros,

muertos de hambre y de abandono,

víctimas de la injusticia y de la explotación.

Haznos sentir la angustia

de la miseria universal

y líbranos de nuestro egoísmo y tacañería.

Te lo pedimos, por Jesucristo, Nuestro Señor.

Amén.

El profeta Isaías nos dice que la religión no está tanto en las prácticas religiosas, cuanto en las obras de justicia con los necesitados.

Is 58, 7-10

Esto dice el Señor:

Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, viste al que va desnudo y no te cierres a tu propia carne.

Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana, te abrirá camino la justicia, detrás irá la Gloria del Señor.

Entonces clamarás al Señor y te responderá. Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la difamación, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.

Palabra de Dios.

«Las cifras son y resultan frías; pero tratemos de ver lo que hay detrás de estas cifras. Es impresionante. Es escandaloso y vergonzoso. Porque la verdad es que son personas como nosotros, con la misma dignidad y con los mismos méritos.

Cuarenta millones de niños mueren de hambre al año en el tercer mundo; para hacernos una idea más cercana: es como desaparecer en un año todos los habitantes del territorio nacional.

Más de mil millones de personas pasan hambre, es decir, una de cada cinco personas está mal alimentada.

Más de mil millones de personas deben vivir con menos de quince euros al mes. Es lo que nos gastamos en un menú de diario en cualquier bar.

Con lo que se gasta en un día de guerra se podría alimentar y vestir al tercer mundo, durante más de veinte años.

Si reducimos toda la población del mundo a un pueblo de mil habitantes, para no perdernos en millones… en este pueblo de mil habitantes se darían los siguientes problemas:

-750 personas del pueblo pasarían verdadera hambre.

-700 personas del pueblo morirían antes de cumplir los cincuenta años.

-600 personas del pueblo vivirían en chabolas, sin luz, sin agua, sin servicios de ninguna clase.

-250 personas del pueblo no sabrían leer ni escribir, serán totalmente analfabetos.

-80 personas del pueblo morirían antes de cumplir los cinco años de edad.

-60 personas del pueblo serían dueñas de todo: viviendas, terrenos, alimentos, empresas y comercios; manejarían todo el dinero de todos. 940 personas dependerían de esas personas ricas y poderosas.

Pues hermanos y hermanas, nosotros los que estamos aquí, somos unas de esas 60 personas ricas del pueblo, que tenemos mucho más de lo necesario para vivir, mientras los demás se están muriendo de hambre.»

Hermano, yo tengo hambre…

abre los ojos, contempla mi figura, mi semblante.

Con tus oídos escucha mi palabra suplicante:

Hermano, yo tengo hambre…

Se que buscas soluciones,

que estudias y que convocas mesas redondas con hombres de muy buena voluntad;

pero tal vez tú no sabes que me faltan mesa y pan

y voy a morir de hambre, mientras vosotros habláis…

No me digas que hay un Dios,

que a estos problemas humanos les puede dar solución:

Ese Dios nos hizo hermanos y nos dio como tarea

el cultivo de la tierra, el dominar lo creado,

la explotación de la mina, la riqueza del océano…

para que todos tuvieran una vida noble y digna;

para que alegres pudieran cantar un himno a la vida.

Somos los hombres los dueños de los mares y la tierra,

pero hay un torcido empeño en acaparar riquezas,

dejando a la mayoría en dolorosa miseria…

¡Dame mi pan! No te tardes que se me apaga la vida.

 

Si Dios llamase a tu puerta

seguro que le abrirías gozoso, con gran presteza

y mil cumplidos le harías;

pero mi voz no te inquieta; no quieres ver ni escuchar

y dices: «tanta miseria no puedo yo remediar».

No puedes tú resolver el gran problema del hambre.

Tú solo, no;

han de ser muchas manos, centenares de miles,

todas unidas en un gesto fraternal, intrépidas, decididas.

Más, para unir vuestras manos, tienen que estar vacías:

«Soltad las armas, hermanos» ¡No más guerras, haya paz!

Unid vuestras manos y colaborad juntos.

Libres de egoísmos, ¡dad!, ¡compartid!

Unid las manos, las mentes;

cread un nuevo orden.

¡Mirad, que le mundo es redondo y cuántas vueltas puede dar!

¡Si tú fueras el hambriento y sintieras soledad…!

Trabajad: estáis a tiempo. Colaborad.

¡Sonó la hora de un nuevo orden internacional…! “

Después de esta primera parte, pasamos todos juntos a compartir el alimento corporal. Este mes, sustituimos los alimentos que cada uno traemos de nuestras casas, por pan y aceite.

Tras este momento de oración, pasamos a cenar solidariamente el pan de la hermandad y a compartir nuestra ayuda como ofrenda a la obra social del Centro Loyola.

Jesuitas Murcia