La celebración de la Eucaristía en casas de familia – Marcos Alemán SJ

Los párrocos de parroquias jesuitas a lo largo de toda Argentina Uruguay nos cuentan la experiencia, motivación y frutos de celebrar la eucaristía en las casas de las familias de las comunidades a las que han sido misionados. 

Marcos Alemán SJ – Párroco de Virgen de los Pobres de Mendoza

Considero que, hoy en día, no nos alcanza con celebrar sacramentalmente y tener solo el domingo como día religioso festivo. Estoy convencido de que tenemos que congregarnos más y reunirnos más para celebrar y agradecer. Y de una manera más viva, echando mano y construyendo nuevas presencias y expresiones sacramentales en la vida ordinaria. 

A partir de esto es que comenzamos a juntarnos, los días jueves, en casas de familia de la comunidad del barrio San Martín. Con un mínimo de previsión y organización, se corrió la voz y aquellas familias que iban ofreciendo sus hogares, se anotaban en la secretaria parroquial. Así fuimos armando el calendario que ya ha crecido tanto en demanda que pronto sumaremos otro día en la semana.

Esta es una iniciativa que ya ponía en práctica en la parroquia de Boquerón (Sgo. del Estero). Allí, se fue gestando desde la motivación por dar más vida a la participación de las propias comunidades. En esta etapa, sueño con una parroquia que viva y se respire presente en los rincones del barrio, no sólo en la sede parroquial. 

De este modo, también puedo percibir que, para las familias, hace sentido como un modo de testimoniar lo sagrado de sus hogares: lo sienten como auténticos ‘espacios sagrados’ y estas celebraciones son un modo de confirmar su intuición. Lo viven como un acontecimiento en el que se está honrando sus hogares, los espacios que viven como propios, íntimos, y en los que también quieren hacer presente a Dios.

El fruto con el que nos encontramos es, primero, el agradecimiento de la misma familia que nos recibe, y su sorpresa, porque es como si les costara creer que estamos celebrando la Eucaristía en su propia casa. Y a partir de allí, todas las muestras de generosidad y amabilidad de hacernos sentir a nosotros en casa. Fieles a sus costumbres, muchas familias disponen lo necesario, ya tienen alguna comida preparada para compartir con todos y así pasamos de la misa a la mesa para seguir en acción de gracias. El entusiasmo se va contagiando poco a poco y son más las familias que se suman.

En este espíritu, cotidiano y sacramental, vivimos la eucaristía más allá del precepto dominical. Así, vamos expresando –y construyendo- el deseo de vivir la fiesta del Señor en comunidad, con el solo motivo de compartir la vida misma y el deseo de hacer a Cristo presente en ella y entre nosotros.

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“Fuimos a escuchar a nuestra gente” – Misión parroquial de Patriarca San José

Durante cuatro días de las vacaciones de invierno se llevó adelante la misión de la parroquia Patriarca San José (PSJ). 

Esta se encuentra en San Miguel, en el conurbano bonaerense, donde desde 1931 hasta 2017 los jesuitas desarrollaban los estudios de formación en filosofía y teología. La parroquia está compuesta por seis comunidades: San José (sede parroquial), San Alonso Rodríguez, San Pedro Claver, San Francisco Javier, Santos Mártires Rioplatenses y Virgen Niña. 

En la previa

La misión fue largamente preparada por la comunidad parroquial. Varios equipos fueron parte de la planificación: bedeles (referentes de las seis comunidades), cocina, liturgia, animación y cierre final. De esta preparación también fueron parte los jóvenes pertenecientes al MEJ (Movimiento Eucarístico Juvenil), que en los días previos realizaron una dinámica de preparar una botella para llevar agua bendita, decorándola y regalándosela entre ellos.

La misión para los misioneros

“El lema de este año es “salgan con alegría y sin prejuicio como lo hizo Jesús”. En ese lema se resume la misión, salir con ese modo a visitar a las diferentes personas, llegar a esas personas a las que nunca llegamos” dice Lucas Cuello, uno de los misioneros.

“Estos cuatro días fuimos a escuchar a nuestra gente, saber cómo están, acompañarlos y animarlos. Buscamos compartirles la felicidad que nos produce seguir a Jesús, pero como lo hizo Él: “Con alegría y sin prejuicios”.

“El vivir estos días de misión como parroquia, nos fortalece como gran comunidad. Nos ayudó a conocernos más entre nosotros y a nuestros barrios. Pero, sobre todo, nos sigue invitando a encontrar a Jesús en el camino. A que nuestras capillas estén abiertas para recibir pero también para salir. Saber que Jesús se transmite con la vida y el encuentro con el otro.”  Explica Agustín Mares, otro de los misioneros.

Por su parte, Juan Pablo Suárez, novicio jesuita, nos cuenta que:  “La misión se vivió como una fiesta. Hubo muchos jóvenes del MEJ, desde los más chicos que tiene 12 años hasta los más grandes que son mayores de edad. Pero también estuvieron los adultos de la parroquia: hubo una señora que tenía más de 60 años que se bancó los cuatro días misionando y estuvo al firme. Se va abriendo un nuevo camino de misión entre la gente de la parroquia.”

Misión de Parroquia a Parroquia

Jóvenes de la comunidad parroquial Sagrada Familia de Barrio Pueyrredón, Córdoba, realizaron entre el 15 y el 19 de julio una misión en la parroquia de San Francisco del Chañar. Esta pertenece a la Prelatura de Deán Funes, al norte de la provincia de Córdoba. En la oración de envío realizada por el párroco Leonardo Amaro SJ, fueron encomendados con una doble misión: compartir y animar la fe de la comunidad de San Francisco, y a la vez  compartir la fe, el cariño y el cuidado dentro de la propia comunidad misionera. Este fue el espíritu que estuvo presente y marcó esta vivencia compartida.

Una gran familia misionera

Los jóvenes de la parroquia pertenecen a la Acción Católica Argentina (ACA). Los delegados, jóvenes mayores de edad que iban a cargo de los menores, son amigos desde que tenían menos de 8 años y eran “aspis” (aspirantes, nombre que se le da a los integrantes más pequeños de la Acción). Algunos de los misioneros son familiares entre sí. Además, dos madres se sumaron como misioneras. Acompañando al grupo misionero estuvieron los estudiantes jesuitas Joaquín Tabera SJ y Juan Luis Panizza SJ, los cuales viven en la comunidad jesuita vecina a la parroquia. Todo esto aportó a la comunidad un clima de gran familia.

Celebrando a San Francisco Solano

La primera actividad que realizaban los misioneros tras el desayuno era la oración personal. Durante el resto de la mañana visitaban las casas de los barrios La Merced y El Progreso. La tarde constaba de un espacio de formación para las misioneros acerca de la persona de Jesús y de San Ignacio y de un nuevo tiempo en los barrios, esta vez de juegos con los niños y jóvenes de la zona. Se participaba de la misa en el templo parroquial, en la cual se celebraba la novena preparatoria para la fiesta del santo patrono, San Francisco Solano. Cada día terminaba con una pausa ignaciana para recoger las mociones del día.

Una parroquia compañera

La parroquia de San Francisco del Chañar tiene un vínculo especial con la Compañía de Jesús. La Universidad Católica de Córdoba realiza desde 2017 misiones allí en las fechas de Semana Santa y del Día del Niño, a las que se les agregó esta misión de la Sagrada Familia en las vacaciones de invierno. 

Esta vinculación nace desde que el actual párroco de San Francisco es Héctor Muiño, padre de Marcos Muiño SJ, sacerdote jesuita que está misionado como párroco de la comunidad de Patriarca San José en San Miguel, Buenos Aires. Héctor es cordobés y padre de tres hijas además de Marcos. Desde que se casó se dedicó junto a su esposa de manera entregada y generosa a la misión, trasladándose primero a la Prelatura de Humahuaca, Jujuy, y luego a Deán Funes. Tras enviudar, fue ordenado sacerdote en diciembre de 2017 y nombrado párroco de San Francisco del Chañar. Desde allí atiende pastoralmente a más de una docena de comunidades del norte cordobés.

Celebración de la Eucaristía en las casas de familia – Tomás Bradley SJ

Los párrocos de parroquias jesuitas a lo largo de toda Argentina Uruguay nos cuentan la experiencia, motivación y frutos de celebrar la eucaristía en las casas de las familias de las comunidades a las que han sido misionados.

Por Tomás Bradley SJ

Una primera cosa que tengo que decir al respecto es que nunca se me ocurrió reflexionar mucho sobre el tema. Me pareció natural celebrar la Misa en las casas o en lugares públicos que no sean un templo por el desafío de hacer llegar a la gente a Jesús, con todos los medios posibles y adaptándome a lo que la realidad presentaba. Y la Misa es la oración más sublime y sencilla que tenemos: ofrecemos, escuchamos Su Palabra, participamos de Su Sacrificio Redentor, comulgamos con Su entrega recibiéndolo y nos animamos a salir a anunciarlo. 

Desde la Encarnación, no hallo lugar profano. Por lo tanto, lo sagrado puede darse en cualquier sitio. Ignacio nos invita a descubrirlo en todas las cosas, hacer lugar sagrado una casa, una oficina, una calle, una plaza, etc., poner los medios para que el Dios de Jesús se haga presente allí donde Él quiere llegar.

Nótese que no estoy hablando sólo de casas de familia, sino de cualquier lugar que no sea el templo. El criterio de Ignacio de ver según tiempos, lugares y personas el quehacer apostólico me parece una brújula de increíble fecundidad. Al hablar de ‘casa de familia’ no estamos estimulando exclusividad para pocos o algunos, tampoco como celebración de elite, sino como acercamiento a las familias de acuerdo a la misión que se está llevando adelante. La celebración tiene que ver siempre con una comunidad en salida que abre, expande, busca, cuestiona.

Es que las casas de familia son todo un templo. Sucede demasiado en ellas: dolores, gozos, trabajos, vida de la gente. Y sus mesas son quizá los más sencillos y adecuados altares del Jesús que se acerca a todos y quiere darse y partirse para todos. Me emociona mucho, me consuela celebrar en la misma mesa que la familia cocina, toma mate, charla, discute, descansa. 

Lo mismo creo de los lugares de trabajo. Ellos son el ámbito donde la gente entrega horas de vida y de ilusiones. En los años en que estuve en Resistencia, celebraba una misa mensual en las oficinas de AFIP, también en la entrada a la UNNE y en la UTN. Los lugares donde las personas pasan tiempo de su vida trabajando, estudiando, compartiendo vida; donde están aprendiendo y donde están construyendo un mundo mejor, son el escenario justo para celebrar el “sacrificio de Dios por nosotros y la humilde ofrenda nuestra con y por Él”.

En las misiones en La Rioja, en el Impenetrable chaqueño, en las casas de misión en la parcelas de Ugarteche en Mendoza, en las escuelas, aquí en Tacuarembó, siempre he sentido que la actitud de “salida” es misión hecha celebración concreta. Evidentemente que no son nunca celebraciones descolgadas, o como dije antes de grupos cerrados que se reúnen a vivir una comunidad intimista e irenista. Al contrario, son desafío de abrir nuestras comunidades, de salir al encuentro de la gente a su mundo, como lo hizo Jesús al ir a la casa de Zaqueo, al participar de la cena de bodas en Caná, al quedarse a comer y dormir en la casa de Marta, María y Lázaro, al compartir la cena con los publicanos y pecadores, y al mismo tiempo ir a lo de un fariseo. 

Los templos son muy necesarios. Nos hacen bien con su presencia firme que nos recuerda ese ámbito especial que Dios quiere regalarnos. Pero no son lugares excluyentes de la presencia del Dios hecho hombre. Y creo que fue un error pastoral y teológico grave, de fondo una herejía cristológica, encerrarlo y alejarlo de la vida común de la gente. Ojo, hablo de acentos, de cornisas sutiles, al actuar de acuerdo a la Iglesia de Jesucristo que creemos vivir. Hace mucho bien la adoración del Santísimo en el Templo, lo mismo el tiempo regalado para estar frente al Santísimo, lo mismo que la reunión dominical de la comunidad local que se encuentra para celebrar al Cristo que vive todos los días, lo mismo que la misa diaria para aquellos que pueden concurrir. Pero esta práctica litúrgica, tiene sentido al hacer que el rito con contenido vaya marcando el ritmo de nuestras vidas. Lo cual no quiere decir que sea lo único. Y mucho menos que lo sagrado sólo esté en el presbiterio o sobre el altar consagrado o cerquita del Sagrario. Y que sólo los consagrados o sacerdotes pueden acceder a ellos, como si el lugar físico marcara la diferencia jerárquica en la intimidad con Dios. Y esto, lamentablemente, se ha hecho notar durante muchos años. 

Dios se encarnó en Jesús. Como he dicho antes, desde allí no hay lugar profano para Dios. Que los hombres volvamos a alejarlo a Dios clavándolo en una cruz lejana, es drama nuestro. Esa cruz tiene sentido en la Cena que se hizo horas antes. Donde el Maestro lavó los pies, donde se dio, partió y derramó por la redención de los hombres. Hecho sacramental que se hace pasión en la muerte en la cruz real y concreta en el monte Calvario.

Dios acerca, une, sirve. Nunca aleja ni discrimina (en el sentido de desterrar en lo indigno). Por ello, celebrar con la gente la misa en el lugar que sea, siempre ha de estar impregnado por esta asunción de nuestra condición humana que Dios ha hecho en Cristo Jesús. En Él, Cristo, no está la dicotomía digno – indigno, profano – sagrado, santo – pecador. Él, Dios hecho hombre, nos asumió en serio. Así en Él somos santos, siendo también pecadores. Somos dignos porque somos amados no porque seamos intachables. Somos sagrados que hacen ofrenda de Su vida intentando imitar la entrega de nuestro Señor por nosotros. Todo por Su gracia. 

Me extendí demasiado. La razón de celebrar las misas en las casas o en otros lugares siempre es en sentido de misión: Iglesia en salida. No habría que haber dicho mucho más. Dios salió de sí, nosotros intentamos hacerlo hacia los que todavía no lo conocen y lo celebramos con aquellos que intentamos vivirlo. 

El motivo pastoral siempre va a exigir un buen discernimiento. Si los matrimonios se realizan en los templos, como acción ordinaria, es para ayudar a los fieles a que se conciban como comunidad y no como celebración hecha para mí o para mi grupito social. Lo mismo pasa con los bautismos. Con la celebración de la Eucaristía, también hay que discernir si la razón es de una comunidad en misión o es modo de cerrarnos en un modo exclusivo y excluyente, sólo para escogidos. Tentación casi gnóstica. 

Al mismo tiempo, el modo de realizar la Celebración Eucarística es algo a tener en cuenta. Sencilla, con cantos que sepa al gente, con participación de los niños. Catequesis y liturgia también se entrecruzan. Por ello se puede reunir solemnidad con juego, con diálogo (en realidad toda la celebración es un gran diálogo). El punto es que normalmente lo hacemos monólogo. Y los fieles son sólo espectadores. 

Tenemos una deuda muy grande en la revisión en el modo de celebrar la Eucaristía para que refleje el sacrificio de Cristo hoy que asume el dolor de su pueblo, que perdona sus pecados y que se reúne a celebrar con él, a escuchar su palabra y a elevar sus plegarias. Nuestras misas siguen siendo muy clericales. Y les falta “celebración de comunidad”. Esta es quizá la característica que remarca la verdad teológica: “lo asumido es redimido”, que se une con el milagro eucarístico de ser Dios en Jesús que nos redime en cada Misa. Celebración de comunidad, sacrificio de Dios siempre encarnado. Diálogo redentor.

San Ignacio: Una Fiesta de Todos

La Parroquia San Ignacio de Montevideo se prepara para que la fiesta de su Patrono sea una fiesta de todos. 

El próximo domingo 4 de agosto celebraremos la fiesta patronal de San Ignacio de Loyola, nuestro santo patrono. Este año lo hacemos en el marco de lo que ha sido la Misión “Casa de Todos”, que ha sido un regalo para toda nuestra diócesis y también para nuestra comunidad parroquial. 

Hemos salido al encuentro de nuestro barrio tanto en el habitual formato de “casa por casa”, al que le hemos agregado las “salidas” a las ferias, a las plazas, a los semáforos y también al Hospital de Clínicas. Hemos tenido la preciosa experiencia de ser “Iglesia en salida”; ahora queremos vivir juntos la experiencia de ser “Iglesia puertas abiertas”: así como en la Pascua “salimos” al encuentro de nuestros vecinos, ahora queremos “abrir la casa” y hacerlo en especial con/a los “preferidos del Señor”, con/a quienes les toca vivir hoy situaciones de soledad, rechazo y marginación, como son las personas que están en situación de calle; y con/a quienes han tenido que dejar sus países buscando mejores horizontes de vida para ellos y para sus hijos, como son los migrantes. 

Y este juego de preposiciones no es casual sino que tiene una intención particular: queremos darles un lugar especial en esta fiesta. Muchos de ellos son noticia por los fríos que pasan y por el número de los que fallecen con estas temperaturas del invierno cruel, entre ellos nuestro amigo Ariel Sena que falleció en la madrugada del pasado lunes 15 de Julio. Muchos de ellos son noticia por las dificultades que se viven en sus países de origen y por las historias de lucha y fe para llegar hasta nuestro país.

A ellos queremos abrirles especialmente las puertas de nuestro corazón, pero también son ellos los que nos van a abrir sus puertas y sus corazones. Ellos, por gracia de Dios y por dedicación de muchos voluntarios, ya tienen un lugar en nuestra parroquia, tanto en la Olla San Ignacio como también en el incipiente Servicio Jesuita Migrante (SJM). Ellos serán los que nos “abran” su espacio habitual de encuentro, como es el subsuelo del templo, y allí y con ellos tendremos este año el almuerzo habitual para celebrar a San Ignacio. Muchos de nuestros “comensales”, como los llaman nuestros voluntarios, o los “patroncitos” como les gustaba llamarlos al P. Alberto Hurtado, fundador del Hogar de Cristo, junto con los voluntarios y algunos parroquianos, serán los que nos preparen y sirvan la comida ese domingo. 

Con ellos también celebraremos la Eucaristía que será presidida por nuestro arzobispo, el Cardenal Daniel Sturla. En esta misa haremos una especial mención a quienes con su esfuerzo y su aporte económico han hecho posible los arreglos del templo que se han llevado adelante en el último año: la fachada del frente y la parte baja de las fachadas laterales del exterior; y el techo y las paredes altas laterales del interior. Ese día unificamos las tres misas habituales de 11.00, 12.15 y 19.00 en una sola que será a las 12.00 con el deseo de participar todos de una misma celebración.

El coro será animado por los matrimonios jóvenes que habitualmente cantan en la misa de 12.15, y contarán también con la presencia y colaboración de los coros de las otras misas. Pero ya desde las 11.00 de la mañana nos estaremos convocando para empezar la fiesta patronal con la habitual procesión llevando en andas nuestra imagen de San Ignacio. Queremos que este sea el momento de los más jóvenes, y como ya se viene haciendo una tradición, serán los alumnos más grandes del Colegio San Ignacio quienes lleven en andas al santo patrono, y entre los jóvenes de JMI y los del MEJ llevarán adelante el recorrido y la propuesta de oración y reflexión en las distintas paradas que se vayan haciendo.

Para este año el punto de convocatoria será la Plaza Guernica, en la esquina entre Av. Cataluña y Vidal y Fuentes, y desde allí vendremos caminando hacia la parroquia.

Fuente: Parroquia San Ignacio

Sínodo para la Amazonía: nuevos caminos hacia una Iglesia más encarnada

La Iglesia se prepara para celebrar el Sínodo de los Obispos para la Amazonía en octubre. Con el objetivo de seguir conociendo la región, sus dinámicas y desafíos, se llevó adelante un seminario en el Centro Cultural Misionero de Brasilia, Brasil, cuyo tema principal fue el Instrumentum Laboris. 

Promovido por la Red Eclesial Panamazónica (Repam) y el Centro Ecuménico para el Servicio a la Evangelización y Educación Popular (Ceseep), el seminario abordó en particular tres temas. En primer lugar, se trató de entender cómo responder al grito de la tierra y de los pobres en un contexto como el de la Amazonía, donde el equilibrio de los pueblos indígenas se ve amenazado por los grandes intereses económicos de las empresas mineras, la deforestación y los proyectos de infraestructura.

Otra cuestión crucial, abordada durante el seminario, se refiere a un desafío particular: cómo reconocer, ampliar y consolidar la diversidad de los ministerios y el papel de la mujer. La falta de sacerdotes está particularmente ligada a las dificultades de las comunidades de la región amazónica para celebrar frecuentemente la Eucaristía. Para no dejar a estas comunidades sin la Eucaristía, se sugiere en el Instrumentum Laboris cambiar los criterios para la selección y preparación de los ministros autorizados para celebrarla.

La tercera pregunta se refiere a los desafíos del mundo urbano, donde vive alrededor del 80% de la población de la región amazónica. Hay dos preguntas en particular que necesitan respuesta: ¿cómo crear comunidades activas entre los residentes, la mayoría de los cuales han emigrado a los suburbios de las ciudades, pero también entre los jóvenes en las escuelas y universidades? ¿Cómo hacer frente a la cultura secularizada y consumista difundida por los medios de comunicación y vivir con la gran diversidad de iglesias y movimientos religiosos?

En defensa de la voz de Dios

Al seminario, celebrado en Brasilia, asistieron 23 obispos, entre ellos cinco miembros del Consejo Pre-Sinodal, el secretario ejecutivo de la Repam, consultores y expertos. Mons. José Antônio Peruzzo, Arzobispo de Curitiba, dijo que la Amazonía «no está aislada del mundo», sino que se sitúa en un contexto estratégico «de gran importancia para el futuro de la humanidad».  El secretario ejecutivo de Repam, Mauricio López, subrayó que el «Sínodo será el momento de defender la voz de Dios».

Fuente: Vatican News

Encuentro del Sector Parroquias y Templos

 

Entre el 17 y el 19 de junio pasados se reunieron, en la ciudad de Resistencia, los representantes del Sector Parroquias y Templos de la nuestra Provincia.

El encuentro fue llevado adelante por Tomás Bradley SJ, delegado del sector Parroquias y Templos. La Parroquia S. Francisco Javier y sus capillas se encargaron de la acogida y la logística con la que recibieron a los más de 50 asistentes entre jesuitas y laicos que fueron alojados en casas de familia. Es él quien comparte algo de lo sucedido estos días. 

Por Tomás Bradley SJ

La temática del Encuentro giró en torno a los desafíos apostólicos que las Preferencias Universales plantean al Sector e inspirados en figuras como los Mártires Rioplatenses, el P. Hurtado, Mons. Romero, Angelelli y compañeros y el P. Cacho –siervo de Dios, cura diocesano uruguayo-

A lo largo de los días de encuentro compartimos en profundidad la vida de fe y el trabajo con jóvenes (una fortaleza de las Parroquias de Resistencia); la labor de los hogares vinculados a la Parroquia; y la estrategia pastoral de los centros misionales, una riqueza propia de la historia local.

Un párrafo aparte merece la mención al trabajo con personas en situación de calle y la re inserción de ex presidiarios. En particular por el testimonio de Julio Zorrilla, un colaborador de años en la Parroquia que las vivió en carne propia y que acompaña ahora este apostolado.

El cierre del Encuentro, después de recorrer las distintas capillas que nos recibieron con inmenso entusiasmo y generosidad, se realizó en la Capilla ‘Jesús, el Camino’ con la asistencia del P. Provincial, Rafael Velasco SJ; quien guió la oración en torno a las riquezas de nuestra labor, los desafíos de ser fieles al Jesús pobre y peregrino, con una espiritualidad profunda surgida de los Ejercicios y adaptada a cada situación.

 Llenos de agradecimiento por ‘tanto bien recibido’ de Dios y compartir fraterno en el Chaco, nos toca seguir compartiendo el camino que nos acerque a Dios, en los pobres, junto a los jóvenes y trabajando por el cuidado por la casa común.

A nuestros anfitriones, que abrieron las puertas de sus hogares y su corazón; a quienes nos asistieron en las tareas más sencillas y cotidianas; a todos los que colaboraron, ¡gracias! Y que el Señor los premie con el ciento por uno.

Un sábado en el Cerro

Dos de los cinco novicios que están en formándose en Montevideo, Juan Pablo Suárez y Guillermo Jauregui realizan, cada sábado, actividades pastorales en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, en el barrio Cerro. Aprovechando el tiempo que tienen en el transporte público que los lleva desde el noviciado hasta el Cerro, se pusieron en contacto con el equipo de comunicaciones para contarnos su experiencia de estos sábados.

Las actividades

  • El comedor para unos 30 niños, junto a voluntarios del Movimiento Castores (Colegio Seminario)
  • Catequesis de iniciación, en 3 grupos, por niveles y edades, con apoyo a catequistas del barrio mismo.
  • Celebraciones de la Palabra y liturgias, presididas por el diácono, en la animación y el compartir la fe. 
  • Pastoral de la salud, en visitas a adultos mayores y enfermos de la comunidad; compartiendo la Palabra y la oración.

La Comunidad parroquial

Un rasgo importante de la comunidad del Cerro es que está compuesta por gente muy unida. La parroquia de Fátima fue fundada por una comunidad de inmigrantes lituanos, pero todos los vecinos del Cerro se han ido apropiando del espacio.

Hace 5 años, la Compañía de Jesús debió retirar la comunidad que vivía en el Barrio (en la que residía un solo jesuita y con problemas de salud) por lo que hizo la opción de confiar el cuidado pastoral de la parroquia a un equipo coordinador de laicos comprometidos.

Este equipo se conformó entre miembros de la comunidad local y representantes de la Comunidad de Vida Cristiana (CVX), el movimiento laical vinculado a los jesuitas. Ellos tomaron a su cargo la administración y animación pastoral con el respaldo del Card. Sturla, Arzobispo de Montevideo.

A partir de ese momento los laicos de la comunidad del Cerro asumieron la iniciativa y su protagonismo pastoral mostró un enorme crecimiento. El camino conjunto, entre Barrio y CVX, se fue transitando –no sin dificultades-, desde la oración, el discernimiento y la buena voluntad que abrieron puertas y consolidaron una comunidad enriquecida de dones y carismas

En todo este proceso, mucho tuvo que ver el acompañamiento de Adrián, el diácono permanente de la comunidad que con sabiduría y generoso servicio supo convertirse en el referente que la comunidad precisaba. 

No hay dudas de que este ‘experimento pastoral’ fue exitoso y dio frutos sobreabundantes, convirtiendo a Fátima en una comunidad muy viva.

Hoy se está viviendo una nueva etapa. La Compañía se siente que en condiciones de volver a acompañar este rico proceso los laicos vienen llevando adelante.

Una impresión muy fuerte que nosotros hemos ido sintiendo cada sábado, en el trato con la gente, es que se está gestando algo diferente. Al principio podría resultar un poco tensionante que la Compañía haya tomado distancia y que ahora vuelva de manera repentina. Así y todo, vemos que se va generando un compartir muy al estilo de las primeras comunidades y de la Iglesia nueva que nosotros también soñamos, donde los laicos tienen mucha mayor participación: cada uno encuentra su espacio y se van respetando procesos. 

Las cosas a veces se hacen más lentas porque se tienen en cuenta los procesos de las personas y es que en el trabajo pastoral y espiritual se ha tenido especial cuidado en la atención a las personas a quienes les está costando esta situación de transición y cambio. Lo importante es que nadie se sienta excluido y que todos se sientan invitados y acogidos en esta nueva etapa de comunidad.

Esto es algo que se puede sentir en el templo mismo: los bancos están dispuestos de forma que miran más hacia el centro en lugar de estar encolumnados hacia el frente: puedes ver a las personas a la cara y al llegar para la misa dominical, todos se saludan. Todos estos gestos de comunidad se van sintiendo en el Cerro y a nosotros nos motiva mucho ser testigos de ellos.

En estos días se está instalando la nueva comunidad de jesuitas, en la que están Rubén Strina, Juan José “Yolo” Mosca y Carlos Gauna. Nuestro entusiasmo crece por poder acompañarlos y trabajar junto con ellos.

ar junto con ellos.

Colecta Boquerón 2019

Te contamos un poco sobre la Colecta Boquerón 2019, para que conozcas su historia y sepas cómo podes colaborar. Hasta el 26 de junio tenés tiempo de acercar tus donaciones.

Un poco de Historia

Esta campaña la organizaba ‘Amigos de Boquerón’, un grupo de gente de Buenos Aires, cercana a los jesuitas Agustín López y Juan Carlos Constable, cuando ellos se hicieron cargo de la Parroquia, hace 45 años.

En ese momento, además, había un grupo de novios (devenidos, con el tiempo, en matrimonios) que colaboraban con Becas; el grupo Compartir, un grupo de la Virgen Niña, un grupo Scout… todas estas personas y grupos fueron formando una suerte de ‘red’ que multiplicaba el alcance y el fruto de la campaña.

Antes de que estuvieran hechos los caminos, las donaciones llegaban hasta Añatuya, con un camión que pagaba el obispado, y ahí había que irlas a buscar. También algunas empresas se ofrecían a traer las cosas gratuitamente.

La Parroquia San José de las Petacas se encargaba de ir a buscar las cosas,  que luego se repartían entre las 26 poblaciones, que contaban con capilla y escuela; y algunas otras poblaciones pequeñas.  

Cuando Marcos Alemán SJ llegó a Boquerón, consiguió que un amigo suyo se hiciera cargo del costo del transporte, pagando un camión que iba hasta allá. Esto posibilitó multiplicar el volumen de las donaciones, y se sumaron a la campaña los colegios jesuitas y Parroquias de San Miguel, donde, además, hay mucha población originaria de Santiago del Estero.

Así, de a poco, se va involucrando más y más gente, y se va ampliando la red de personas que colaboran con Boquerón a través de la Campaña. Las misiones de los colegios jesuitas al lugar son otro factor multiplicador. La fidelidad del Colegio Goethe, de Buenos Aires, que participa desde 1997.  Además del denominado ‘grupo de la Costa’, quienes, desde colegios San Bernardo y Santa Teresita (poblaciones ubicadas sobre la cosa Argentina) se enviaron durante 15 años a gente a realizar trabajos en Boquerón. Cuando se les hizo dificultoso continuar yendo, comenzaron a participar de la campaña, llevando sus donaciones hasta San Miguel.

Todo esto, va ampliando las oportunidades y posibilidades que se ofrecen a la gente del monte; no sólo de acceder a cuestiones materiales, sino también a capacitaciones, formación, mejoramiento de las viviendas e inicio de pequeños emprendimientos que permiten mejorar su calidad de vida.

Este efecto multiplicador hizo que el año pasado se necesitaran dos camiones para llevar todas las donaciones que se reunieron entre todos los grupos, personas e instituciones que colaboraron.

Nombres y Rostros.

Mary Quadri nació en la Ciudad de Buenos Aires, pero vive hace más de 40 años en Boquerón. Ella es la que nos comparte la información sobre la historia de la colecta. En su relato, nombra con especial cariño a Patricia Morís, que falleció en diciembre del año pasado (2018). Era ella quien hacía todos los contactos con los distintos grupos que mandan las donaciones a la Parroquia y coordinaba el envío a Boquerón tanto desde San Miguel, Buenos Aires y San Isidro. Además de acompañar al chofer en ese recorrido.

Agustín López y Juan Carlos Constable, son los jesuitas que arrancaron con la parroquia, hace 45 años. Juan Carlos todavía vive aún, con un par de ACV encima, en Boquerón.

El P. Marcos Alemán estuvo hasta este año como Párroco de San José de las Petacas, cuando fue misionado a Mendoza, a la Parroquia Virgen de los Pobres. En su función fue relevado por el P. Víctor Pacharoni SJ.

Al mismo tiempo, el Hermano Rodrigo Castells SJ, quien vive en Boquerón continúa impulsando la campaña y buscando multiplicar colaboraciones y oportunidades para con la gente de Boquerón, y es uno de los grandes difusores de esta campaña.

¿Qué cosas se juntan?

  • Ropa, sábanas, frazadas, zapatos.
  • alimentos no perecederos
  • mobiliario, bicicletas.
  • Útiles escolares
  • instrumentos musicales
  • artículos nuevos para rifas, bingos.
  • No se necesitan libros, artículos tecnológicos, salvo radios fm a pila y celulares.

Para aquellos que quieran hacer llegar sus donaciones antes del 26 de junio, pueden comunicarse con Ernesto Miguens  y/ o Nicolás Fernández.

Testigos de la Vida de Monte

En la página web de la Parroquia San José de las Petacas, en San José del Boquerón se pueden encontrar una serie de entrevistas a la gente del Monte.

El proyecto fue llevado a cabo por la productora BOP  e ideado por el Hno. Rodrigo Castells SJ. El objetivo que persigue es el de dar a conocer la historia, la riqueza de la vida de la gente del monte.

Las entrevistas fueron realizadas a los referentes de las comunidades que ‘se animaron’ a ponerse frente a la cámara y contar allí cómo ha sido su vida en el monte. Dejándolo registrado, se puede hacer como un ‘cajón’ donde guardar la experiencia de estas personas y ‘hacer memoria’  del sacrificio que ha significado la vida del monte en el pasado, cómo se vivía, se trabajaba, se creía. De hecho, algunos videos que estarán dedicados a contar ‘mitos’ del monte santiagueño, como el del Yachay (duende).

Si quieres ver la serie de entrevistas puedes visitar la web de la Parroquia de Boquerón o en el canal de YouTube de la productora.