“EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO”

Se nos bautizó, tal como Jesús había indicado a sus discípulos instantes antes de la Ascensión y nos recuerda el evangelio de este domingo, “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Eso no es simplemente una fórmula, sino que es, sobre todo, una propuesta de vida. Nuestro bautismo es un compromiso, que renovamos solemnemente al menos en la Vigilia Pascual de cada año, de vivir “en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”. La fe en la Trinidad y el bautismo recibido en esa fe afecta a toda nuestra vida, de una manera mucho más concreta de lo que muchas veces podamos pensar. Os propongo reflexionar sobre ello.

“Vivir en el nombre del Padre”: ¿qué es, ¿qué significa, ¿cómo se concreta eso? Afirmar a Dios como Padre es afirmar que Alguien nos ha dado la vida con inmenso amor y que alguien cuida de nosotros todos los días de nuestra vida, desde que somos concebidos e incluso después de nuestra muerte temporal. Y hay dos respuestas a ese Dios Padre, las respuestas humanas a cualquier padre bueno: el agradecimiento y la confianza. Agradecimiento por la vida recibida y por su cuidado y cercanía. Confianza plena, más allá de las circunstancias concretas del día a día: el niño pequeño necesita ser acariciado cada día; a medida que nos hacemos adultos nos basta saber que Él está.

“Vivir en el nombre del Hijo”: de ese Hijo que se encarnó y vivió en este mundo, cuyo evangelio conocemos y leemos, que pasó haciendo el bien, con especial cariño a los más pequeños y desvalidos. Un Hijo que convocó a su alrededor discípulos y que nos ha elegido también a nosotros, gratuitamente, y no debido a nuestros posibles méritos. Hay dos respuestas al Hijo que nos ha manifestado el amor del Padre: el seguimiento y la misión. Nos invita a seguirle, a caminar tras Él y al modo de Él por la vida y para ello necesitamos estar cerca, orar para no perderle de vista, participar de su mesa. Pero también nos envía a anunciar lo que Él anunció y a continuar el bien que Él comenzó.

“Vivir en el nombre del Espíritu Santo”: porque el Hijo ascendió, pero no nos dejó solos ni desvalidos; nos envió el don, la luz y la fuerza de su Espíritu. Espíritu que nos capacita para amar como Él amó, para sentir como Él sintió, para transformar como Él transformó. “Vivir en el nombre del Espíritu Santo” supone muchas cosas, pero hoy quiero subrayar sólo dos. Vivir en libertad: ser libres y liberar de todo aquello que esclaviza a la persona humana. Vivir en fraternidad y comunión: construyendo comunión más allá de la humana diversidad de lenguas, culturas, sensibilidades y búsquedas.

Darío Mollá, SJ

@centroarrupevalencia

Primera Jornada Mundial de los Niños

Los días 25 y 26 de mayo de 2024, niños de todo el mundo se reunirán en Roma. Han sido invitados por el Papa Francisco a celebrar la primera Jornada Mundial de los Niños organizada por la Iglesia católica. Se espera la asistencia de unos 100.000 niños de entre 6 y 12 años. En el corazón del Año de la Oración, esta jornada mundial será la ocasión de celebrar los sueños de paz y de futuro de los niños, invitándoles a poner su espontaneidad al servicio de las relaciones humanas. También es una ocasión para que el Papa vuelva a situar a este grupo de edad en el centro de la atención de la Iglesia y de la sociedad.

He aquí un extracto del mensaje que Francisco dirigió a los niños con este motivo:

Queridas niñas y queridos niños, no podemos llegar a ser felices en solitario, porque la felicidad crece en la medida en que se comparte; pues nace con la gratitud por los dones que hemos recibido y que a su vez compartimos con los demás. Cuando aquello que hemos recibido lo guardamos sólo para nosotros, o incluso hacemos berrinches para conseguir este o aquel regalo, en realidad nos olvidamos de que el don más grande somos nosotros mismos, los unos para los otros; nosotros somos el “regalo de Dios”. Los otros dones sirven, sí, pero en la medida en que nos ayudan a estar juntos; si no los usamos para eso estaremos siempre insatisfechos y nunca nos serán suficientes.

En cambio, si estamos juntos todo es diferente. Piensen en sus amigos; qué hermoso es estar con ellos, en casa, en la escuela, en la parroquia, en el oratorio, en todas partes; jugar, cantar, descubrir cosas nuevas, divertirse, todos juntos, sin dejar atrás a nadie. La amistad es hermosísima y sólo crece así, compartiendo y perdonando, con paciencia, valentía, creatividad e imaginación, sin miedo y sin prejuicios.

Lea el mensaje completo del Papa Francisco para la primera Jornada Mundial de los Niños.

Oración

Ven, Espíritu Santo,
muéstranos tu belleza
que se refleja en los rostros
de las niñas y los niños de la tierra.
Ven, Jesús,
que haces nuevas todas las cosas,
que eres el camino que nos conduce al Padre,
ven y quédate con nosotros.
Amén.

Mesa dela comunidad parroquial en fiesta al aire libre

La parroquia y nuestro Dios Trino

El Domingo de la Santísima Trinidad debería ser el día de las comunidades cristianas. El verdadero sacramento y signo de este misterio trinitario debe serlo la iglesia en su conjunto. La reciente noticia de la comunidad contemplativa de las clarisas en Burgos no deja de ser el mayor anti signo de lo que es realmente la espiritualidad de lo trinitario. Allí donde hay un signo de comunidad y de unidad, allí está el Dios trinitario…donde hay dos o tres reunidos en mi nombre allí estoy yo en medio de ellos. Donde hay separación y división ahí está el espíritu del mal.

 

Así lo recoge el Evangelio de Mateo (28,16-20): “En aquel tiempo, los Once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo»”.

 

Trinidad y comunidad

Por los concilios de Toledo se decía con acierto y gracia que creemos en un solo Dios, pero no en un Dios Solitario. La realidad económica de la Trinidad revelada a lo largo de la historia de la salvación nos muestra el sentido comunitario de lo divino. La relación del Padre con el Hijo desde el Espíritu nos adentra en el misterio del amor divino, en sus realidades personales con esa comunicación de amor que les hace uno y únicos.

La realidad creada está llamada a ser insertada en ese amor trinitario. El proceso cristológico que sustenta la eclesiología es de ese orden de amor fraterno y trascendente, la Iglesia es y existe para la fraternidad universal como horizonte último en el que todo será en Cristo, unificado y glorificado.

 

Iglesia y Trinidad, comunidades oasis

La Iglesia no tiene otro fundamento y fuente en la que beber que no sea la Trinidad. Ella es fruto de esa relación trinitaria y está llamada a ser y vivir en relación con ella y como ella. Sacramento de la unidad de Dios y de la unidad de Dios con los hombres. Fundada en Cristo, es alimentada por su Espíritu resucitado, para llevar a los hijos de Dios al encuentro con el Padre. Nada puede hacer por su cuenta, todo ha de hacerlo como el Padre en el Hijo por el Espíritu Santo. Estas verdades teológicas se plasman en la construcción de comunidades de vida donde la fraternidad, el perdón, la justicia y la paz estén presentes.

 

La dimensión eclesial de nuestra fe pasa por la vivencia de la comunidad en lo singular y concreto de los espacios propios en los que vamos proyectando nuestras vidas y conociendo a Jesucristo junto a los hermanos. Según nos vamos adentrando en la vivencia de la fe surgen en nosotros los deseos de construir espacios fraternos que sean verdaderos oasis para la sed del mundo y el cansancio de la historia.

 

Las comunidades cristianas, alimentadas por el Padre, han de ser fiel a sus deseos de salvación, lugares donde puedan llegar los sedientos, los cansados del camino, los agobiados, los tristes para encontrar en los hermanos el descanso, la paz, la alegría, el agua de la vida. En ellas se ha de ofrecer el verdadero conocimiento de Jesucristo que lleva a la comunión con él, provocando el deseo de seguirle y tener sus mismos sentimientos de amor y servicio a la comunidad.

 

En la comunidad experimentaremos cómo el Espíritu se derrama en nuestros corazones para liberarnos de los miedos y darnos la fuerza necesaria para liberar, desatar, perdonar, curar, levantar. No se trata de heroicidades conseguidas con nuestra voluntad, sino de apertura a la acción del Espíritu de Jesús que actúa en nuestra debilidad y más allá de nuestros pecados para que otros muchos puedan salvarse. Hoy se nos pide volver a nuestra fuente y nuestra raíz la Trinidad, su comunidad y amor fundante.

 

La parroquia del porche: nuestro lugar y signo trinitario

Recientemente celebramos a bombo y platillo, cuando nos dejó la pandemia, ese número de cumpleaños que invita a pararse y reflexionar, para alabar y dar gloria a Dios. Nuestra parroquia de Guadalupe cumplía sus primeros 25 años. En realidad, nada comparado con lo que es la historia de la Iglesia, sus dos milenios, pero también es verdad que la Iglesia no sería lo que es sin esa multitud tan concreta de comunidades eclesiales parroquiales. Las comunidades cristianas como sacramento de la eclesialidad que ha de ser sacramento de la unidad de los hombres entre sí y de éstos con Dios. Pero al hilo de la Trinidad y su celebración os quiero hablar de una realidad simbólica que ha sido el porche, así lo pensábamos cuando lo inauguramos…

 

En la parroquia estrenamos por aquellos años un porche que acababa de ser construido, junto a unas escaleras nuevas para que no hubiera peligro en el salón de arriba, era algo que nos exigían legalmente. Pero la idea del porche nacía de otros planteamientos. La parroquia está ahí desde hace unos cuantos, de años, se hizo una primera parte de un proyecto más ambicioso y se habilitó el salón de actos como templo, la idea era hacerlo cuando se pudiera; sin embargo, ha sido más urgente hacer el porche que un templo nuevo. La razón fundamental es que queremos que sea una parroquia de acogida y de encuentro, nos faltaba un espacio en el que detenernos, saludarnos tranquilamente, en el que jugaran los niños cuando vienen a catequesis, donde se pudiera estar por estar, y sobre todo donde pudiéramos celebrar cosas de vida y fiesta.

 

De alguna manera, entendiéndolo bien, se imponía pasar del Dios del Templo al Dios del porche, al servicio de la comunidad, así que ahora tenemos un templo digno, pero un porche casi de lujo en su pobreza y en su sencillez, esto parece más casa amplia de la comunidad parroquial, en la que templo, salones y salas, amén de porche, junto al patio se conjuntan en esa armonía de hogar y taller en el calor y en la luz de la comunidad heterogénea, abierta y luminosa.

 

En ese porche hemos vivido momentos de comunión y compartir que quedarán grabados en los corazones de niños, jóvenes, adultos, abuelos, asociaciones, instituciones que rodean a la parroquia de cuidado de personas con dificultades y necesidades especiales.  Cuántas veces hemos bailado, rezado, comido, cantado, convivido…qué gozo la algarabía de los encuentros y de los aperitivos, de las celebraciones pasando de la misa a la mesa. Recuerdo como anécdota como mi madre imposibilitada, cuando le decía que hoy iría a la historia del aperitivo – el día que se inauguraba y bendecía el porche- , me dijo con su voz apagada: “Muy bien hijo… porque no es lo que se come es lo que se vive y se disfruta en ese relacionarse con los otros”. Allí estaba el espíritu de una parroquia que se está haciendo y va avanzando con alegría, con aquellos que la comenzaron desde lo poco, siendo grano de mostaza, junto a todos los que ya se van agregando y vienen a anidar a sus ramas. Un proceso de vida comunitario que es ilusionante.

 

¡’Viva el porche de la parroquia de Guadalupe’! ¡Viva esta forma de bendecirlo Viva el Dios que lo habita en la intemperie!. Alabado sea el Dios trinitario que nos ha hecho a su imagen.

 

Siguen llegando personas que buscan espacio comunitario parroquial, yo me acuerdo de ellos y sus deseos de participar, al celebrar la fiesta de la trinidad como signo de la dimensión comunitaria de lo divino y de la fe. Bienvenidos y ojalá la comunidad sepa acogeros y daros el lugar y la vida que buscáis para vuestros hijos y para vosotros.

 

José Moreno Losada

@vidanuevadigital

Evangelio del Domingo: “RECIBID EL ESPÍRITU SANTO”

Domingo de Pentecostés – Ciclo B (Juan 20, 19-23)

Concluimos este año la celebración de la Pascua del Señor con la solemnidad de Pentecostés, en la que se actualiza para toda la Iglesia y para cada uno de nosotros el gran don del Señor Resucitado, el don del Espíritu Santo. El evangelio de este domingo recoge precisamente ese gesto y ese momento tal como nos lo narra el evangelista Juan: “sopló sobre ellos y les dijo: recibid el Espíritu Santo”. Un soplo que es soplo de vida, de vida nueva, de nueva creación, y que rememora aquel primer soplo de vida que infundió Dios al género humano en el momento de la creación: “Entonces Yahvé Dios modeló al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente” (Génesis 2, 7).

Las tres lecturas que nos propone la liturgia de este domingo inciden en tres dimensiones que la acción del Espíritu hace posible en la historia humana y que, creo, son especialmente significativas en nuestro mundo de hoy. Son, en su conjunto, una “nueva” y necesaria propuesta de vida.

La primera lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, hace hincapié en una fraternidad universal más allá de la diversidad de lenguas: “cada uno oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua” (Hechos 2, 11). Así es: Dios es el Dios de todos y para todos, Dios no excluye a nadie de su amor y de su bondad; somos los humanos, o, mejor dicho, nuestro egoísmo y nuestra soberbia los que excluyen y marginan. El Espíritu de Jesús es una propuesta de fraternidad universal más allá de la diversidad de lenguas y culturas.

La segunda lectura, tomada de la primera carta a los Corintios de Pablo, hace hincapié en la comunión eclesial más allá de la diversidad de carismas. Porque hay muchos y diversos carismas, que sólo son tales si confluyen en el bien de todo el cuerpo: “a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común” (1ª Corintios 12, 7). El problema en la Iglesia no es la diversidad de carismas, de sensibilidades evangélicas; el problema es cuando un carisma se cree el único valioso o superior a los demás y toma posturas excluyentes. El Espíritu de Jesús es un espíritu de comunión; no de uniformidad, pero sí de comunión.

El texto evangélico de Juan que nos propone la Iglesia hoy vincula de modo inmediato y directo el Espíritu de Jesús con la misericordia: “Recibid el Espíritu Santo: a quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados”. La misericordia era evidentemente una característica básica del espíritu, del modo de ser de Jesús. Una misericordia que no eran sólo palabras, sino acogida de los pecadores y de los descartados, que era denuncia de las injusticias especialmente si se hacían en el nombre de Dios y que acabó siendo entrega de la vida.

Darío Mollá, SJ

@centroarrupevalencia

Experiencia Vocacional Arrupe

EXPERIENCIA ARRUPE 2024

El fin de semana del 3 al 5 de mayo, compartimos junto a 5 jóvenes con inquietudes vocacionales la Experiencia Arrupe. Dicha experiencia trata de acercar a los jóvenes a la vida comunitaria y a la identidad del jesuita. La vida y la misión del P. Pedro Arrupe sj orientan el hilo conductor de la experiencia.

 

En esos días fuimos recibidos por la comunidad de estudiantes de ‘Casa Arrupe’, con quienes compartimos lo cotidiano de la vida comunitaria (los trabajos en la casa, la mesa compartida, la Eucaristía, los momentos de oración, los espacios de recreación). Así también, participamos del tiempo de apostolado en la capilla de Nuestro Hogar III y en la Parroquia Virgen Inmaculada de la Montaña.

 

El día domingo aprovechamos los espacios del Centro Manresa para la oración y la Capilla Doméstica de la Manzana Jesuítica para la Eucaristía. Así mismo, compartimos el almuerzo con la comunidad de la Residencia Mayor. Allí, en la sobremesa y café de por medio, se dió un generoso compartir de la vida y misión con los compañeros de esta comunidad.

 

Durante los días de la experiencia tuvimos la oportunidad de escuchar los testimonios vocacionales de Maxi Sayago sj, Andrés Aguerre sj (quien nos recibió en la Comunidad San Pedro Canisio) y Agustín Pérez sj. La vida de estudios, la misión en la universidad y la vida de hermano jesuita, aportaron diferentes perspectivas de nuestra identidad jesuita a los jóvenes.

 

Agradecemos la disponibilidad y cercanía de cada uno de los compañeros en el compartir y al recibirnos en sus comunidades. Por nuestra parte, seguimos haciendo camino y acompañando en el discernimiento a los jóvenes que se van acercando.

 

Nos seguimos encomendando a sus oraciones.

 

Oscar Freites sj y Equipo de Pastoral Juvenil y Vocacional

 

En redes sociales somos @vocacionesjesuitasaru

Para contactarnos, por consultas o inquietudes: vocacionesjesuitasaru@gmail.com

Retrato de Carlos Mugica sepia

La memoria del padre Mugica late en la UCC

Recién terminaba de celebrar la misa, aquel 11 de mayo de 1974, cuando el padre Carlos Mugica fue asesinado a balazos en la puerta de la Iglesia de San Francisco Solano, en Villa Luro, Buenos Aires, víctima de la violencia política de los que, por entonces, no toleraban testimonios de compromiso como el del primer cura villero de la Argentina.

Mugica tenía 44 años vividos, en gran parte, desde su sacerdocio, con una entrega total al servicio de los más pobres, sobre todo de los habitantes de la Villa 31, en Retiro, donde vivió y ejerció su sacerdocio hasta su muerte.

Mural P Carlos Mugica parroquia cristo obrero letras fileteadas a color

Dieron –y todavía dan- testimonio de esto, en medio de las acusaciones de las que fue objeto en su tiempo, los continuadores de la presencia de la Iglesia en las villas porteñas: los actuales integrantes de la Vicaría para las villas del Arzobispado de Buenos Aires, en particular, el obispo Gustavo Carrara y el padre José “Pepe” Di Paola, dos referentes de esta pastoral.

Son continuadores de la obra de Mugica y también de quien fue su sucesor y amigo, el padre José María “Pichi” Meisegeier S.J., un sacerdote jesuita que no sólo se encargó de cuidar y acompañar a quienes lloraron el crimen de Mugica en el corazón de las villas porteñas. El “Padre Pichi” también se preocupó por cuidar el archivo personal de su amigo asesinado, sus papeles, sus cartas, sus libros, los recortes de diarios en los que Mugica había opinado, las fotos, panfletos y hasta las amenazas o acusaciones falsas que recibió.

 

Lo buscado y vivido por el padre Meisegeier, quien falleció el 27 de diciembre de 2011, el archivo de Mugica, lo que sumó en los años de la última dictadura, su actividad en el campo de la problemática de las «villas miseria» y asentamientos urbanos, su vinculación con el Grupo de Sacerdotes para el Tercer Mundo y con movimientos de derechos humanos conformó una auténtica colección de material de interés histórico, científico, bibliográfico. Y, al tanto de eso, a fines de 2007, el propio Meisegeier ofreció el material a nuestra Universidad.

Una colección a disposición

Formalmente, la Compañía de Jesús y la Universidad Católica de Córdoba suscribieron un convenio para la custodia y cuidado de la Colección Meisegeier – Archivo Mugica, una colección que forma parte del acervo del Sistema de Bibliotecas UCC, ordenada y sistematizada en el subsuelo de la Biblioteca Jean Sonet S.J., en nuestro Campus universitario.

Los libros, volantes, afiches, carteles, panfletos, fotografías, revistas, folletos, recortes de diarios, diapositivas, vídeos, etcétera (hasta un pañuelo y el misal con el que rezaba Mugica todos los días), están allí a disposición de investigadores/as de todo el mundo que, cada tanto, piden consultarlos. Por eso se puede decir que la memoria de Mugica, al menos en parte, también “late en la UCC”.

Lo expresó, años atrás, cuando se inauguró la Colección, el exrector de la Católica y actual Provincial de la Compañía de Jesús en Argentina y Uruguay, padre Rafael Velasco S.J.: “Carlos Mugica y tantos otros han ‘hecho memoria’, y por eso son para nosotros memoria viva de la entrega de Jesús. Ellos nos recuerdan que la honda carga humana y de transformación social que entraña el Evangelio es permanente y esencial, y que no es posible creer en Jesús y recluirse en la esfera de lo privado desentendiéndose del destino de los hermanos, en particular de los que más sufren. La fe en Dios va unida inseparablemente a la solidaridad con los hombres y su destino. Por eso, en este acto queremos recuperar la memoria para reconocer y agradecer”.

En aquella oportunidad, el padre Velasco hizo un importante reconocimiento “a quien ha sido –dijo- recopilador y protagonista de esta historia: el padre José ‘Pichi’ Meisegeier, jesuita, amigo de Carlos Mugica y protagonista de la historia en primera persona. Un Jesuita que no ha renunciado al testimonio entre los pobres, con los pobres y por los pobres. Por eso esta colección lleva su nombre, como reconocimiento y gratitud por su trabajo y sobre todo por su testimonio de discípulo y compañero de Jesús. En él reconocemos a tantos y tantas que han entregado sus vidas –y muchos también su sangre- para intentar hacer realidad el Reino de Dios anunciado y testimoniado por Jesús”.

Y concluyó, en aquella oportunidad, el entonces rector de nuestra Universidad: “No sólo hacemos memoria; queremos hacer presente. Queremos significar en este acto lo que creemos como universidad jesuita: creemos que el servicio de la Fe debe ir inseparablemente unido a la promoción de la justicia. Creemos, en la UCC, que la Universidad debe formar profesionales y académicos que trabajen por la liberación de los más pobres y desfavorecidos de la sociedad”.

 

Fuente UCC

 

Evangelio del Domingo: “El señor Jesús fue elevado al cielo”

Solemnidad de la Ascensión del Señor – Ciclo B

(Marcos 16, 15-20)

 

La Iglesia nos propone en este domingo en que celebramos la Ascensión del Señor el final actual del evangelio de Marcos. Más allá de las discusiones de los especialistas en exégesis sobre si este es el auténtico final del evangelio de Marcos o es un texto añadido, los versículos que contemplamos nos permiten varias reflexiones que nos pueden ayudar y que os quiero proponer.

 

Comenzando por lo más nuclear del mensaje del evangelio de hoy, que “el Señor Jesús fue elevado al cielo”, nos ayudará caer en la cuenta de quién es ese Jesús, esa persona humana que está junto a Dios, sentado a la diestra de Dios Padre, tal como proclamamos en el Credo de la misa. Es el Jesús que nació pobre en Belén, y “al cabo de tantos trabajos de hambre, de sed, de calor, y de frío, de injurias y afrentas, para morir en cruz” (Ejercicios Espirituales de San Ignacio nº 116). Es el Jesús que fue rechazado por muchos de sus contemporáneos y, de un modo particular, por las autoridades religiosas de su tiempo. Es también el Jesús que pasó haciendo el bien, amigo de pobres, pecadores, enfermos, olvidados. Ese Jesús es el que está junto a Dios; conviene no olvidarlo ni pensar que quien está junto a Dios Padre es “otro” Jesús distinto, hecho a nuestro gusto y medida. Los criterios de Dios Padre no son los criterios de “exaltación” humanos, son bastante distintos.

 

El segundo mensaje que quiero resaltar en el evangelio de hoy es la insistente llamada a ser testigos de ese Jesús y su evangelio en todas partes. En unas pocas líneas se habla de “todo el mundo”, “toda la creación”, “todas partes”. Seguramente el sentido primero de esta insistencia de universalidad es el geográfico; pero quizá en nuestro mundo ya tan interconectado y globalizado, esa llamada puede tener otro sentido, otra dimensión. Ser testigos en todos los ámbitos de nuestra vida (en la familia, en el trabajo, en nuestros círculos de amistad o de acción social), ser testigos dentro y fuera, donde sentimos calor y donde se nos acoge con frialdad o incluso con rechazo, en ambientes conocidos y en los desconocidos. Ser testigos de Jesús y de su evangelio siempre.

 

Acaba el evangelio de esta solemnidad citando unos “signos” que acompañarán a los que creen y que confirman que el Jesús que está junto a Dios sigue también estando con nosotros e intercediendo por nosotros (“no se ha ido para desentenderse” dice el prefacio de la misa de hoy), dándonos la capacidad y la fuerza para vivir la vida cotidiana, especialmente en sus dificultades, con otro ánimo y con otra fuerza con la que, además, seremos capaces de ayudar, aliviar sufrimiento y consolar a los que sufren.

 

Darío Mollá, SJ

@centroarrupevalencia

Papa Francisco preside celebración frente a cardenales romanos

Papa Francisco proclama el Jubileo 2025

 ‘¡Que la esperanza llene nuestros días!’

La esperanza es el tema general del próximo Jubileo Ordinario de 2025, tema reflejado en las palabras iniciales de la bula de invocación, titulada Spes non confundit (La esperanza no defrauda).

Largos pasajes de la bula fueron leídos antes de la celebración de las vísperas del jueves de la Ascensión, en la basílica de San Pedro, durante una ceremonia en la que fue entregado solemnemente el documento a los arciprestes de las cuatro basílicas papales, a los proprefectos del Dicasterio para la Evangelización y a los representantes de los obispos del mundo.

 

En Spes non confundit, el Papa Francisco anuncia que el Año Jubilar comenzará con la apertura de la Puerta Santa de la basílica de San Pedro, en la víspera de la Navidad de 2024.

“A lo largo del año”, escribe el pontífice, “se deben hacer todos los esfuerzos posibles para que el Pueblo de Dios participe plenamente en el anuncio de la esperanza en la gracia de Dios y en los signos que atestiguan su eficacia”.

 

Una oportunidad para renovarnos en la esperanza

«Todo el mundo sabe lo que es la esperanza», escribió el Papa en la introducción de la Bula. “En el corazón de cada persona habita la esperanza como deseo y expectativa de lo bueno que vendrá, a pesar de no saber lo que nos deparará el futuro”, sostuvo.

Expresando su deseo de que el Jubileo sea “una oportunidad para renovarnos en la esperanza, el Papa Francisco recordó que la peregrinación es “un acontecimiento fundamental de todo acontecimiento jubilar”, tradicionalmente asociado a la búsqueda humana del sentido de la vida.

En particular, invitó a todas las Iglesias particulares del mundo a preparar a los sacerdotes y a los fieles para la confesión sacramental, que debería estar disponible durante todo el Año Jubilar.

isologotipo jubileo 2025 peregrinos de la esperanza

La Iglesia necesita esperanza

“La Iglesia necesita esperanza”, añadió el Papa, para que nunca olvide que, “como Esposa de Cristo, es amada con amor eterno y fiel, llamada a mantener en alto la luz del Evangelio y enviada a llevar a todos el fuego que Jesús trajo definitivamente al mundo”.

“Cada uno de nosotros, hermanos y hermanas, necesitamos esperanza en nuestras vidas”.

“Hermanos y hermanas”, concluyó, “que el Señor, resucitado de entre los muertos y ascendido al cielo, nos conceda la gracia de redescubrir la esperanza, de proclamar la esperanza y de construir la esperanza.+

 

Fuente: @aica

Presentación del Logo t.ly/NKup0

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58a Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. “Inteligencia artificial y sabiduría del corazón”

“Inteligencia artificial y sabiduría del corazón: para una comunicación plenamente humana” es el título del mensaje del Papa Francisco para la 58ª Jornada mundial de las comunicaciones sociales pautada para el domingo de la Ascensión.

Es un tema que el Santo Padre ha dedicado mucha atención en este año, sobre todo cuando la humanidad vive una época que “corre el riesgo de ser rica en tecnología y pobre en humanidad, nuestra reflexión sólo puede partir del corazón humano”.

A continuación, cinco claves de lectura del documento 

  1. Descifrar la sabiduría del corazón

El Papa aseguró que sólo recuperando la sabiduría del corazón “podremos leer e interpretar la novedad de nuestro tiempo y redescubrir el camino de una comunicación plenamente humana” en medio de los avances tan vertiginosos.

Describe el corazón no como una unidad abstracta, sino que “bíblicamente” el corazón es “la sede de la libertad y de las decisiones más importantes de la vida” y, especialmente, “el lugar interior del encuentro con Dios”.

La sabiduría del corazón es “esa virtud que nos permite entrelazar el todo y las partes, las decisiones y sus consecuencias, las capacidades y las fragilidades, el pasado y el futuro, el yo y el nosotros”.

Por tanto, “no podemos esperar esta sabiduría de las máquinas” aún cuando “las máquinas poseen una capacidad inconmensurablemente mayor que los humanos para almacenar datos y correlacionarlos entre sí”, pero “corresponde al hombre descifrar su significado”. 

  1. Vencer el delirio de omnipotencia

El avance tecnológico implica desmontar esa narrativa de autosuficiencia humana para “despertar al hombre de la hipnosis en la que ha caído debido a su delirio de omnipotencia, creyéndose un sujeto totalmente autónomo y autorreferencial, separado de todo vínculo social y ajeno a su creaturalidad”.

El Santo Padre advierte sobre “la tentación original de llegar a ser como Dios sin Dios” y “de querer conquistar por las propias fuerzas lo que, en cambio, debería acogerse como un don de Dios y vivirse en la relación con los demás”.

  1. Contrarrestar la desinformación

¿Oportunidad o peligro? Es un dilema siempre latente al hablar de los sistemas de inteligencia artificial. El Sumo Pontífice señala que “pueden contribuir al proceso de liberación de la ignorancia y facilitar el intercambio de información entre pueblos y generaciones diferentes”.

Sin embargo, al mismo tiempo “pueden ser instrumentos de contaminación cognitiva, de alteración de la realidad a través de narrativas parcial o totalmente falsas” que se creen —y se comparten— como si fueran verdaderas.

Él mismo ha mencionado que fue víctima de estas manipulaciones de la IA  cuando circularon fotos (deepfakes) que “parecen perfectamente verosímiles pero que son falsas”.

Por ello, ha invitado a actuar preventivamente y proponer modelos de regulación ética para “frenar las implicaciones nocivas y discriminatorias, socialmente injustas, de los sistemas de inteligencia artificial y contrarrestar su uso en la reducción del pluralismo, la polarización de la opinión pública o la construcción de un pensamiento único”. 

  1. Implicaciones éticas

A pesar de los prometedores avances “estamos llamados a crecer juntos, en humanidad y como humanidad”. El reto consiste en “dar un salto cualitativo para estar a la altura de una sociedad compleja, multiétnica, pluralista, multirreligiosa y multicultural”.

Para Francisco “es inaceptable que el uso de la inteligencia artificial conduzca a un pensamiento anónimo, a un ensamblaje de datos no certificados, a una negligencia colectiva de responsabilidad editorial”.

En este sentido, la información está ligada a la relación existencial: “Implica el cuerpo, el estar en la realidad; exige poner en relación no sólo datos, sino también las experiencias; exige el rostro, la mirada y la compasión más que el intercambio”.

También la inteligencia artificial “podrá contribuir positivamente en el campo de la comunicación si no anula el papel del periodismo sobre el terreno” y, por el contrario, “lo respalda”.

Aquí prima un tema ético: la responsabilidad directa del comunicador sobre los contenidos que genera y devolver a cada ser humano el papel de sujeto, con capacidad crítica, respecto de la misma comunicación. 

  1. Discernir juntos

Son muchas las interrogantes en torno a las secuelas de la inteligencia artificial, “la respuesta no está escrita, depende de nosotros”, dice Francisco. Corresponde a cada quien “si se convierte en alimento de algoritmos o en cambio sí alimenta su corazón con la libertad”.

Agrega que la sabiduría del corazón “madura sacando provecho del tiempo y comprendiendo las debilidades”. Una tarea que crece “en la alianza entre generaciones, entre quienes tienen memoria del pasado y quienes tienen visión de futuro”.

El Papa explica que en un “todos juntos” crecerá “la capacidad de discernir, de vigilar, de ver las cosas a partir de su cumplimiento. Para no perder nuestra humanidad, busquemos la Sabiduría que es anterior a todas las cosas”.

En definitiva, la sabiduría “nos ayudará también a orientar los sistemas de inteligencia artificial a una comunicación plenamente humana”.

Descargue el Mensaje en PDF t.ly/wj_pc

Fuente @adncelam t.ly/JnuSK

amigos conversando frente a puesta de sol

Evangelio del Domingo: ‘No los llamo siervos… los llamo amigos…’

El evangelio de este domingo nos ofrece un precioso y profundo fragmento del discurso de despedida de Jesús a sus apóstoles que el evangelista Juan sitúa entre la Cena y la Pasión. Aunque mi comentario se va a centrar, como de costumbre, en el evangelio y en una frase del evangelio, vale la pena que junto con este texto meditemos y saboreemos la segunda lectura de este domingo que es de la Primera Carta de San Juan, capítulo 4, versículos 7-10. Ambos textos forman una unidad de mensaje.

¿Y cuál es ese mensaje? Que Dios no es amo, sino Amor. ¡Cómo cambian las cosas con una sola letra! Porque si nosotros no somos siervos, Dios no es un amo; y si nosotros somos amigos, Dios es el Amigo que nos ama, cuya relación con nosotros no es el poder sino la amistad y Dios no quiere que seamos personas sometidas o sumisas, sino personas agradecidas. Todo esto, que de entrada pueden parecer consideraciones más o menos abstractas o teóricas, tiene consecuencias muy concretas y prácticas, de las cuales me voy a fijar sólo en algunas.

El amo obliga a que los siervos acaten su voluntad lo más fielmente posible en cumplimiento de unas órdenes para su servicio. El Amor es, por el contrario, el que se pone al servicio de la persona amada para ayudarle en todo lo posible. Por eso Jesús se pone a los pies de los discípulos en gesto y ejemplo de servicio. El amo es el que sojuzga, y en el tiempo de Jesús los amos no sólo sojuzgaban, sino que esclavizaban, mientras que el amor libera y pide una relación basada en la libertad. ¿Cuál es nuestra vivencia de Dios? ¿Quién es Dios para nosotros: el que nos esclaviza o el que nos libera?

La segunda consecuencia tiene que ver con el modo y el espíritu con el que vivimos nuestra religión cristiana y nuestro seguimiento de Jesús. ¿Desde la obligación o desde la libertad? La eucaristía, diaria o dominical, no la podemos vivir como una más o menos penosa obligación sino como una ocasión de encuentro con el Amigo, de escuchar su palabra, de participar de su comunión. Con respecto al amo cabe el temor de fallar, de no estar a la altura de sus exigencias; con respecto al Amigo sólo cabe la confianza en su comprensión y en su generosidad.

Una última reflexión: cundo nos sentimos tratados como siervos, también nosotros nos situamos como amos de nuestros hermanos. Y cuando experimentamos y vivimos de verdad que Jesús nos trata con el cariño y la libertad del Amigo y se pone a nuestros pies, sólo entonces también nosotros somos capaces de ponernos a los pies de nuestros hermanos.

Darío Mollá, SJ