Quitá el Corazón Viejo y Danos un Corazón Nuevo

Cuaresma es un tiempo en el que la Iglesia invita a la conversión, a preparar el corazón para la fiesta más grande de nuestra fe: la Pascua. Compartimos este texto del Padre Rossi, para empezar a reflexionar sobre esta invitación.

Por Ángel Rossi SJ

«Les daré un corazón nuevo y pondré dentro de ustedes un Espíritu nuevo, quitaré de su carne ese corazón de piedra y les daré un corazón de carne» (Ezequiel 36,26)

Le pedimos al Señor que pase por sus manos nuestro corazón, que lo cambie, que Él lo acaricie, lo cure y este corazón de piedra en el roce de su mano se vuelva, de a poco, un corazón de carne. Cada uno sabrá qué parte del corazón se ha vuelto piedra. Pedirle al Señor humildemente «Señor cambiame el corazón» y dejarme responder por Él con este texto de Ezequiel y hacerlo propio.

Como una manera de examinar el alma podemos preguntarnos qué significa en mí el corazón de piedra, o qué lugares de mi corazón están endurecidos. Algunos lugares son luminosos y llenos de vida otros oscuros y fríos; algunos solitarios, otros poblados de rostros y cariño.

Quitá de mí el corazón cerrado, un corazón que pone llave a lo que pasa dentro con el pretexto de que sólo él entiende lo que le pasa y nadie más…

Quitá de mí el corazón enredado que vive dando vueltas sobre sí mismo…

Quitá de mí el corazón lleno de espinas que vive siempre a la defensiva…

Quitá de mí el corazón guardado, un corazón sin uso que no se termina de entregar que se vive cuidando de tener afectos, de solidarizarse, de amar de más y de ser amado de menos. Un corazón guardado a veces para una supuesta ocasión que nunca llega, un corazón enamorado de sí mismo

Quitá de mí el corazón víctima que considera que todos lo han herido, que no le queda sino estarse sólo con él, todos le están en deuda…

Quitá de mí el corazón empachado de sí mismo que harta a los demás hablando de sí, o a veces un corazón inalcanzable que siempre todos tienen que ir hacia él y nunca baja a los demás. Un corazón narciso que se pasa la vida contemplándose a sí mismo, ególatra, autosuficiente que necesita de los demás para sentirse admirado. De los otros ama sus aplausos no a la persona, ama a los que piensen bien de él…

Quitá de mí el corazón dividido, disperso, desordenado, desprovisto de la capacidad de elegir… Acá entra la sensualidad, lo que entra por los sentidos, la calle, la televisión, internet, esto que hace que el corazón esté esclavo, que ha asentado la vida en la arena movediza de la dispersión, que por esto mismo está descentrado que le falta el hogar interior. Un corazón que se ha vuelto ciego…

Quitá de mí el corazón implacable, inmisericorde, que no se perdona nada, que vive a presión, que no sabe disfrutar. Un corazón ícaro que vive persiguiendo un ideal que es inalcanzable, vive frustrándose porque no tiene la humildad de reconocer que no todo lo puede…

Quitá de mí el corazón enfermo de apariencia, abrumado de la necesidad de contentar a los otros, un corazón enfermo de «tener que» y no poder disfrutar…

Quitá de mí un corazón atrincherado en su capilla interior, demasiado ocupado en la propia santidad, un corazón que ama a la humanidad pero no soporta a los hombres…

Quitá de mí el corazón de piedra…

Reflexión del Evangelio, Domingo 19 de Febrero

Compartimos el Evangelio del Domingo 19 y una breve reflexión para poder seguir rezando esta invitación que nos hace Jesús a lo largo de la semana. 

Evangelio Mateo 5, 38-48

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente” Pero yo les digo: No resistas al que te haga algún mal; al contrario, si alguien te pega en la mejilla derecha, ofrécele también la otra. Si alguien te demanda y te quiere quitar la camisa, déjale que se lleve también tu capa. Si te obligan a llevar carga una milla, llévala dos. A cualquiera que te pida algo, dáselo; y no le vuelvas la espalda al que te pida prestado.

 También han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.” Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, y oren por quienes los persiguen. Así ustedes serán hijos de su Padre que está en el cielo; pues él hace que su sol salga sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos. Porque si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué premio recibirán? Hasta los que cobran impuestos para Roma se portan así. Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? Hasta los paganos se portan así. Sean ustedes perfectos, como su Padre que está en el cielo es perfecto (Mateo 5, 38-48).

Reflexión Del Evangelio – Por Gabriel Jaime Pérez Montoya, S.J.

 1.- Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”…

La frase ojo por ojo, diente por diente expresaba la llamada Ley del Talión. El término talión proviene de talis, que en latín significa igual o semejante, y establecía un principio de proporcionalidad: a tal ofensa le corresponde tal reacción o castigo equivalente. De ahí el concepto de la retaliación. La Ley del Talión, enunciada en el Código de Hammurabi, legislador caldeo y sexto rey de Babilonia, fallecido en el año 1750 AC, constituyó una limitación a la venganza desmesurada.

 Varios libros del Antiguo Testamento hacen referencia a la ley del Talión, como el Éxodo (21, 23-25: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe), el Levítico (24, 17-20: El que le quite la vida a otra persona, será condenado a muerte. El que mate una cabeza de ganado, tendrá que reponerla: animal por animal. El que cause daño a alguno de su pueblo, tendrá que sufrir el mismo daño que hizo: fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; tendrá que sufrir en carne propia el mismo daño que haya causado), y el Deuteronomio (19,21: cobren vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie).

Pero Jesús va más allá al proponer un comportamiento que supere toda forma de venganza para terminar con la espiral de la violencia, que va creciendo a medida que se devuelve mal por mal y sólo puede parar mediante un comportamiento que se identifique con el del mismo Dios, de quien dice el Salmo responsorial: El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas [Salmo 103 (102), 8-10].

 2.- También han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo”…

En la tradición judaica, los prójimos eran las personas cercanas o próximas, las de la misma raza o nacionalidad. Así la frase amarás a tu prójimo como a ti mismo, que encontramos en la primera lectura, se limitaba a los lazos nacionales. Los extranjeros eran excluidos de ese amor. Y aunque en los libros de la Ley o “Torah” de la Biblia no estaba escrito formalmente como una norma odiar al enemigo, sin embargo en el Salmo 109 [108] el perseguido maldice a quien lo persigue y le desea toda suerte de males.

 Por eso la interpretación de la Biblia implica tener en cuenta una evolución en la forma de entender el amor al “prójimo”, y es con la predicación y el ejemplo de Jesús cuando este entendimiento llega a su plenitud: los “prójimos” son todos los seres humanos, sin distinciones ni exclusiones. Y esto lo dice Jesús no sólo en su predicación sino también acercándose a todas las personas sin discriminaciones, mostrando su compasión por los pecadores y pidiendo perdón a su Padre por quienes lo han torturado y clavado en la cruz.

 3.- Sean ustedes perfectos, como su Padre que está en el cielo es perfecto

 En la primera lectura Dios exhorta a la santidad: Sean santos, porque yo, el Señor, su Dios, soy santo. Él, en efecto, como lo dice el libro del Génesis en el primer relato de la creación, nos ha creado a su imagen y quiere que participemos de su vida divina.

 El Concilio Vaticano II, celebrado (1962-1965), dice en su Constitución sobre la Iglesia: Todos los fieles cristianos, de cualquier condición y estado (…), son llamados por el Señor, cada uno por su camino, a la perfección de aquella santidad con la que es perfecto el mismo Padre (LG 11, c). (…) El Divino Maestro y modelo de toda perfección, el Señor Jesús, predicó a todos y a cada uno de sus discípulos, cualquiera que fuese su condición, la santidad de vida (…): “Sean pues ustedes perfectos como su Padre celestial es perfecto” (LG 40, a).

 Pero ¿en qué consiste la verdadera santidad? En el Evangelio de Lucas (6, 36) Jesús culmina su predicación diciendo: sean pues ustedes misericordiosos como Dios es misericordioso. He ahí la clave para entender a qué tipo de perfección invita Jesús: a la perfección de Dios, que se muestra precisamente en la misericordia. Esta invitación se opone a los criterios de una falsa sabiduría, que incluye el arte de saberse vengar del enemigo. Por eso san Pablo dice en la segunda lectura que la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios.

Pidámosle entonces al Señor que nos disponga a identificarnos cada día más y mejor con Él, que con el ejemplo de su propia vida nos reveló al Dios infinitamente compasivo y misericordioso, de modo que así lo seamos también nosotros, llevando a la práctica lo que decimos en la oración que Él mismo nos enseñó: Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden.

Fuente: Jesuitas Colombia 

Espiritualidad Ignaciana España estrena Página Web

Espiritualidad Ignaciana, un blog que brinda periódicamente reflexiones sobre cuestiones de la vida cotidiana a la luz de los ejercicios espirituales, suma otra plataforma para difundir su contenido. Al mismo tiempo, la página web ofrecerá material de formación y la posibilidad de hacer cursos online.

El portal de Espiritualidad Ignaciana comenzó su actividad hace poco más de cinco años. Un tiempo suficiente para crecer y consolidar la presencia de nuestra espiritualidad en internet, pero también una etapa de rápidos cambios en la red, que nos han llevado a dar un paso adelante y actualizar nuestras páginas web y la imagen corporativa.

 La web principal, www.espiritualidadignaciana.org se convierte en lugar de referencia y herramienta colaborativa en el ámbito de la espiritualidad, con una información más amplia y una presencia renovada del blog “Al modo de Ignacio”, Facebook, Twitter y el buscador de ejercicios.

 La plataforma de ejercicios online ejercicios.espiritualidadignaciana.org también renueva su diseño facilitando el acceso a quienes participan en esta modalidad de ejercicios. Además se ofrece una nueva sección con materiales de formación y de apoyo para acompañantes de ejercicios espirituales en cualquier modalidad.

 Por último, la plataforma de cursos online formacion.espiritualidadignaciana.org propone nuevos cursos breves de formación a partir de marzo, en torno a la espiritualidad del P. Arrupe y al acompañamiento de los ejercicios de profundización.

Fuente: Entre Paréntesis 

Para Reflexionar en Verano: el Descanso

El mes de enero tiene un ritmo marcadamente diferente al del resto del año. Por eso compartimos algunos textos sobre los temas más populares de este tiempo…

 El descanso es uno de esos temas que sufre las consecuencias de nuestro frenético ritmo cotidiano durante el curso, tan poco dado a despegarse de la actividad. Al descanso malamente le concedemos calidad, porque no le asignamos un significado mayor que el de reponer simplemente fuerzas agostadas.

Pero descansar es más que regular equilibrios físicos y psíquicos perdidos. Tiene mucho que ver con el Espíritu y su manera de narrar historia de salvación. A san Ignacio le parecía que el Espíritu permite acoger con quietud y pacificación la realidad que Dios pone en nuestras manos (cf. Ej. 316).

Dicho de otro modo: el Espíritu nos introduce en pasividad: esa pasividad, clave para entender el misterio de la vida, que deja que las cosas queden liberadas de la trampa de nuestra activismo para que simplemente sean lo que son…

El descanso nos creaturiza: apela a la creatura que somos y que es todo, y provoca así que nos reencontremos con nuestra identidad. No pretende mucho más: le basta con que nos dejemos envolver por el silencio, contemplemos naturaleza, presenciemos la vida ordinaria de nuestra familia y nuestros amigos, escuchemos a los otros, estemos con quienes necesitan sólo de nuestro estar y nos impliquemos en tareas básicas y sencillas.

El descanso nos sumerge en espacios y tiempos esenciales. Así que ojalá, vengamos del verano verdaderamente descansados

Fuente: Info SJ

Para Reflexionar en Verano: los Amigos y la Distancia

El mes de enero tiene un ritmo marcadamente diferente al del resto del año. Por eso compartimos algunos textos sobre los temas más populares de este tiempo…

 En los meses de verano muchos de nosotros viajamos, visitamos, hacemos turismo. Hacemos nuevas amistades y cuidamos las antiguas en un modo diferente. Francisco Javier nos sirve de ejemplo también en esto porque fue un hombre de amistad.

Desde que salió de Roma para ir a las Indias siempre tuvo presente a sus amigos en Europa. Se carteaba con ellos e incluso recortó las firmas de algunas cartas que recibía para llevarlas siempre consigo.

También tuvo esta actitud de cuidado de sus amigos en sus viajes por Asia, como demuestra una carta que escribe en enero de 1548:

«Acabada la Cuaresma, con mucho amor de todos, así de los cristianos como de los infieles, partí de Maluco para Malaca. Por la mar no me faltaron ocupaciones. Y en unas islas en que hallé cuatro navíos, estuve con ellos en tierra algunos 15 ó 20 días, donde les prediqué tres veces, confesé a muchos, y hice muchas paces. Cuando me partí de Maluco, por evitar lloros y llantos de mis amigos y amigas, en la despedida, me embarqué cuasi a media noche. Esto no me bastó para los poder evitar, porque no me podía esconder de ellos.»

Contemplar cómo habla Francisco Javier de la amistad, que se impone en situaciones difíciles, nos puede ayudar a entender cuando oímos decir: «Vosotros sois mis amigos» (Jn 15,14).

 Fuente: Espiritualidad Ignaciana

Para Reflexionar en Verano: los viajes

El mes de enero tiene un ritmo marcadamente diferente al del resto del año. Por eso compartimos algunos textos sobre los temas más populares de este tiempo…

 ¿Qué hacemos en los viajes largos? Esos viajes en los que no queda más remedio que permanecer sentado, horas y horas, mientras todo pasa. Quietos en el asiento de un autobús o en un tren que viaja hacia algún lugar lejano.

Es una oportunidad para seguir contemplando. Miramos la vida que se mueve mientras estamos quietos con los sentidos abiertos. Vemos la gente que comparte su asiento y viaja como nosotros, los que se quedan y los que se van, los que trabajan o descansan y nos miran pasar. También los lugares por los que atraviesa el camino transmiten su historia y su belleza a cada viajero.

Cuando viajamos podemos percibir que el Señor nos va acompañando y sigue actuando en nuestro entorno. Aunque estemos quietos o en movimiento. Es un buen momento para rezar por todo ello y ofrecérselo a Dios con agradecimiento.

Fuente: Espiritualidad Ignaciana

Epifanía: Buscadores de Dios

En el día de la Epifanía del Señor, recordamos a esos magos que emprendieron una travesía desde el Oriente siguiendo una señal, que no sabían bien hacia dónde los llevaría ni qué encontrarían allí.

Así también nosotros nos encontramos en una constante búsqueda por encontrarnos y llenarnos de Dios, aunque a veces caminamos a oscuras y llenos de incertidumbres. Compartimos con ustedes este texto para seguir reflexionando.

 Por Dani Cuesta SJ

 Tú que le has sentido dentro, busca y camina, sal a su encuentro, vuelve adonde le viste, camina y corre a su lado.

 Buscador de Dios, porque un día te habló muy dentro, te trató como nadie lo había hecho, te puso un nombre nuevo y te descubrió quién eras.

 No te importe que ahora no le sientas, no te asustes cuando te encuentres vacío, no temas si a veces dudas y piensas que todo fue un sueño.

 Sigue adelante, rastrea su presencia, ponte a tiro. Recuerda esos días en que lo intuiste, vive de ellos pero camina en su búsqueda.

 No intentes retenerle, pues se te escapará. No te acostumbres a Él, pues siempre sorprende. Cuando creas que ya lo sabes todo, vuelve a aquel momento en que buscabas a oscuras y deja entonces que te asombre, ilumine y desborde.

 Buscador de Dios, no estás solo, Él va contigo. Junto a ti caminan otros con los que puedes compartir, dejarte enseñar y aprender.

 Vuélvete hacia dentro y busca, sal hacia fuera y comparte. Confía y agradece, ora y camina. Busca siempre, aunque quizá cuando te canses y pares, Él te encuentre.

 Fuente: Pastoral SJ

Para Reflexionar en Verano: Lo que se va y lo que viene

El mes de enero tiene un ritmo marcadamente diferente al del resto del año. Por eso compartimos algunos textos sobre los temas más populares de este tiempo…

 Los estudiantes acaban sus últimos exámenes, ya las competiciones deportivas van proclamando los campeones, muchas empresas cierran la temporada, los profesores van poniendo notas… Todo huele a fin de etapa. Y claro, uno llega a diciembre como puede. Normalmente agotado tras un intenso curso, con las fuerzas justas para cerrar proyectos, y eso sí, con el horizonte de un verano que, aunque no sea todo vacaciones, traerá cambio de actividad, horizontes novedosos, y quién sabe si nuevas etapas vitales.

 Si miramos atrás al principio de curso, seguramente habrá muchos motivos para estar agradecidos. Probablemente hay gente nueva que ya es importante en nuestras vidas. O tal vez hemos logrado por fin esa meta que llevábamos tiempo persiguiendo: acabar la carrera, sacarnos el dichoso título de inglés, lograr un trabajo… Qué importante es agradecer todo esto, porque agradeciendo nos hacemos conscientes de que ha habido otros, y Otro, que nos han apoyado, sostenido y alentado.

 Inevitablemente habrá también otras cosas en el curso que nos dejan un sabor más amargo. Porque seguro que nos hemos equivocado, que hemos podido hacer daño a quienes queremos, o seguimos sin cerrar esos proyectos que llevan tanto tiempo coleando. Y aunque no es fácil, podemos intentar mirar esos fracasos con esperanza, tratando de descubrir de que manera nos han ayudado a crecer, aunque haya dolido, creyendo que tenemos que seguir caminando, aunque nos falten las fuerzas, con la confianza de que caminamos en compañía.

 Pues a agradecer lo pasado, disfrutar de lo recibido, aprender de lo que nos queda pendiente y a seguir creciendo con la mirada puesta en el futuro que se nos promete como horizonte.

Fuente: Pastoral SJ

Reflexión del Evangelio de la Nochebuena

Evangelio – Lucas 2, 1-14

Por aquel tiempo, el emperador Augusto ordenó que se hiciera un censo de todo el mundo. Este primer censo fue hecho siendo Quirino gobernador de Siria. Todos tenían que ir a inscribirse a su propio pueblo. Por esto, José salió del pueblo de Nazaret, de la región de Galilea, y se fue a Belén, en Judea, donde había nacido el rey David, porque José era descendiente de David. Fue allá a inscribirse, junto con María, su esposa, que se encontraba encinta. Y sucedió que mientras estaban en Belén, le llegó a María el tiempo de dar a luz.

Y allí nació su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo acostó en el establo, porque no había alojamiento para ellos en el mesón. Cerca de Belén había unos pastores que pasaban la noche en el campo cuidando sus ovejas. De pronto se les apareció un ángel del Señor, y la gloria del Señor brilló alrededor de ellos; y tuvieron mucho miedo. Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo, porque les traigo una buena noticia, que será motivo de gran alegría para todos: Hoy les ha nacido en el pueblo de David un salvador, que es el Mesías, el Señor. Como señal, encontrarán ustedes al niño envuelto en pañales y acostado en un establo.» En aquel momento aparecieron, junto al ángel, muchos otros ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: «¡Gloria a Dios en las alturas! ¡Paz en la tierra a los hombres que gozan de su favor!».

Reflexión del Evangelio – Por Gabriel Jaime Pérez Montoya, S.J.

1. La relación de la fiesta de la Navidad con el símbolo de la luz

La Biblia no señala la fecha exacta del nacimiento de Jesucristo y durante los primeros tres siglos de la era cristiana la Iglesia no dedicó un tiempo especial a la celebración de la Navidad. Sólo desde el siglo IV, cuando el cristianismo fue establecido como religión oficial en el imperio romano a partir de la conversión del emperador Constantino, se empezó a celebrar una festividad cristiana con liturgia especial la noche del 24 y durante el día 25 del último mes del año para proclamar al niño Jesús nacido en el pesebre de Belén como la Luz del mundo, en lugar de la fiesta pagana que se dedicaba al “nacimiento del sol invicto” con motivo del solsticio de invierno.

Este es el sentido que desde nuestra fe le damos los cristianos al anuncio profético del llamado “tercer Isaías”: “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras y una luz les brilló”. Lo que esta profecía proclamaba refiriéndose al regreso de los israelitas de su destierro en Babilonia en el año 538 antes de Cristo, nosotros lo aplicamos a la manifestación visible de Dios hecho hombre como nuestro Salvador, iniciada con el acontecimiento de la Navidad hace poco más de dos mil años, y que hace posible la justicia y la paz en la medida en que acojamos su buena noticia.

2. “Y esta es la señal: … un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”

La primera vez que aparece en el texto del Evangelio según San Lucas el término “buena noticia” -que es lo que precisamente significa la palabra “evangelio”-, se refiere al nacimiento de Jesús. Se trata de un anuncio gozoso que no sólo se expresa con una alabanza a Dios, sino que implica además una bendición para todos los seres humanos que lo reciban con fe, y por ello tiene en la fiesta de la Navidad un significado especial el himno litúrgico del inicio de la celebración eucarística: Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres que ama el Señor.

Hay además en el relato evangélico de Lucas un detalle muy significativo: la señal por la que puede verificarse la realización de esa buena noticia es un niño envuelto en pañales y acostado en un establo. En otras palabras: al Dios que ha venido a salvarnos no hay que buscarlo en las alturas inaccesibles -no obstante la exclamación Gloria a Dios en el cielo-, sino en la realidad cercana de lo humano, porque Él mismo ha asumido nuestra propia naturaleza para redimirla. Y no se le encuentra en medio del lujo y la fastuosidad de los palacios, sino en la pobreza, humildad y sencillez de un pesebre.

En este fin del año, y mientras nos preparamos para recibir dentro de una semana el año nuevo, démosle un sentido auténticamente cristiano a la celebración del Nacimiento del Niño Jesús. Así como para su santísima madre la virgen María, la sencilla campesina de Nazaret, y para su padre nutricio, el humilde carpintero san José, no hubo alojamiento -como nos lo cuenta el relato bíblico- y tuvo el Hijo de Dios que nacer en una pesebrera, también hoy para muchas hermanas y muchos hermanos nuestros no hay un lugar donde puedan vivir dignamente y tienen que arreglárselas con sus familias -en especial con sus niños y niñas- en condiciones de pobreza absoluta. En ellos se manifiesta actualmente la presencia de Jesús, el mismo de quien al final de los tiempos escucharemos estas palabras: Todo lo que ustedes hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron” (Mateo 25, 40).

3. “Una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos”

 La celebración de la Navidad no debe quedarse para nosotros en una mera contemplación. Debe llevarnos también al compromiso de una existencia vivida de acuerdo con el plan salvador de Dios, que implica una conducta coherente con nuestra fe en Él. Esto es lo que nos dice san Pablo en la segunda lectura, tomada de su Carta a Tito, uno de sus colaboradores en la proclamación de la buena noticia para todos los hombres.

 Por eso mismo, si nos unimos para dar gloria a Dios en el cielo y desear la paz para toda la humanidad, llevemos esta manifestación a la práctica, como dice el Apóstol, a través de nuestras buenas obras. Sólo así seremos el pueblo purificado al que él apóstol se refiere y nos dispondremos para la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro: Jesucristo. Es decir, para nuestro encuentro definitivo con él en la eternidad. Que así sea.

Fuente: Jesuitas Colombia

Las Invitaciones que Trae el Misterio de la Navidad

Por P. Javier Soteras

“Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad ” (Lc 2, 14).

La paz es anunciada por toda la tierra. No es una paz que los hombres consigan conquistar con sus fuerzas. Viene de lo alto como don maravilloso de Dios a la humanidad.

“En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor”.

Lucas 2,8-11

 El misterio de Navidad hace resonar en nuestros oídos el canto con que el cielo quiere hacer participar a la tierra en el gran acontecimiento de la Encarnación: “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad ” (Lc 2, 14).

La paz es anunciada por toda la tierra. La memoria de este acontecimiento se actualiza en cada Navidad, por lo tanto el anuncio de paz por toda la tierra supone también tu tierra, tu pedacito de tierra. Es muy bueno que hoy describas tu tierra necesitada de paz.

No es una paz que los hombres consigan conquistar con sus fuerzas. Viene de lo alto como don maravilloso de Dios a la humanidad. No podemos olvidar que, si todos debemos trabajar para instaurar la paz en el mundo, antes de nada debemos abrirnos al don divino de la paz poniendo toda nuestra confianza en el Señor.

Según el cántico de Navidad, la paz prometida a la tierra está ligada al amor que Dios trae a los hombres. Los hombres son llamados “hombres de buena voluntad” porque ya la buena voluntad divina les pertenece. El nacimiento de Jesús es el testimonio irrefutable y definitivo de esta buena voluntad que jamás será retirada de la humanidad.

Este nacimiento pone de manifiesto la voluntad divina de reconciliación: Dios desea reconciliar consigo al mundo que pareciera como un rompecabezas de mil piezas, el cual tiene que ser vuelto a armar. Es mucho más el acto de la encarnación que el de la creación, porque donde hubo pecado sobreabundó la gracia, como dice el apóstol Pablo. La recreación es mucho más de lo que podemos imaginar y esperar.

Los humildes y sencillos, la gente de buena voluntad son los mejores preparados para recibir ese más que nos regala el cielo. Hay mucha más gente buena que la de malas intenciones. Tal vez los hombres puestos en camino, sea lo que traiga como novedad el tiempo de la Navidad que nos invita a recuperar la confianza y a mirar más allá de los escenarios de dolor y de miedo. Eso es superado por todos los hombres de buena voluntad que se ponen en camino. En el tiempo de la recreación Dios está dispuesto a darse de un modo nuevo. En los comienzos existía el caos y Dios creó al mundo trayendo armonía y orden. La búsqueda de construcción de la paz, trae algo de esa Palabra pronunciada por Dios generando un nuevo orden en medio de nuestros caos.

La gran novedad de la venida del Salvador que viene a recrearlo todo, consiste en el hecho de que Dios se hace uno de nosotros.

El acontecimiento que da a la humanidad un Dios Salvador supera en gran medida las expectativas del pueblo judío. Este pueblo esperaba la salvación, esperaba al Mesías, a un rey ideal del futuro que debía establecer sobre la tierra el reino de Dios. A pesar de que la esperanza judía había puesto muy en lo alto a este Mesías, para ellos no era más que un hombre.

La gran novedad de la venida del Salvador consiste en el hecho de que Él es Dios y hombre a la vez. Lo que el judaísmo no había podido concebir ni esperar, es decir, un Hijo de Dios hecho hombre, se realiza en el misterio de la Encarnación. El cumplimiento es mucho más maravilloso que la promesa.

Esta es la razón por la que no podemos medir la grandeza de Jesús sólo con los oráculos proféticos del Antiguo Testamento. Cuando Él realiza estos oráculos se mueve a un nivel trascendente. Todos los tentativos de encerrar a Jesús en los límites de una personalidad humana, no tienen en cuenta lo que hay de esencial en la revelación de la Nueva Alianza: el Verbo que se ha hecho carne y ha venido a habitar entre nosotros (cf. 1, 14). Aquí aparece la grandiosidad generosa del plan divino de salvación. Se esperaba a un Mesías pero jamás al Dios mismo. El Padre ha enviado a su Hijo que es Dios como Él. No se ha limitado a enviar a siervos, a hombres que hablasen en su nombre como los Profetas. Ha querido testimoniar a la humanidad el máximo de amor y le ha hecho la sorpresa de darle un Salvador que poseía la omnipotencia divina.

Cuando decimos paz y navidad decimos Palabra, que es la que pone orden en el caos. Y esto acontece en el seno de María. Es imposible una Navidad sin María. El acontecer del mundo nuevo viene del seno de María. Es ella quien está embarazada de la nueva creación que comienza a ocurrir en el verbo que se hace carne. Que la tierra de nuestras vidas sea visitada por María: Dios se ha hecho hombre y el nuevo orden lo trae el embarazo de María que en Jesús empezó a poner las cosas en su lugar.

 Fuente: Radio María