Rodrigo Zarazaga, SJ: “La gente de las villas no quiere el caos, pero el hambre lleva a la desesperación”

Compartimos una entrevista realizada al P. Rodrigo Zarazaga SJ para el diario Valores Religiosos, en el marco de la campaña de recaudación de fondos y donaciones #SeamosUno.

Por Sergio Rubin

“La gente de las villas no quiere el caos, pero el hambre lleva a la desesperación y su persistencia puede terminar en situaciones que no queremos; por eso, esta campaña busca ante todo que nadie pase hambre y que frenemos ante al abismo”, dice el padre Rodrigo Zarazaga, que lidera una iniciativa solidaria para distribuir un millón de cajas de alimentos y artículos de limpieza en asentamientos de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano.

La iniciativa denominada “Seamos Uno” -que por primera vez reúne a las principales confesiones religiosas, además de a relevantes ONGs como el Banco de Alimentos- es ambiciosa. Y la respuesta, auspiciosa: ya se obtuvieron 250 mil cajas gracias a la donación de alimentos de empresas o su venta al costo, y el aporte de dinero de firmas y particulares mediante el sitio www.seamosuno.com.ar. Y del esfuerzo en su distribución de miles de voluntarios.

Zarazaga es un sacerdote jesuita que dirige el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) -un think tank del pensamiento social cristiano de su orden religiosa-, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de California (Berkeley). Cercano a instituciones empresariales como la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), es un gran estudioso de las villas del gran Buenos Aires, autor del libro Conurbano Infinito.

¿Cómo surgió esta campaña?

Del diálogo con representantes de Cáritas, de la AMIA, de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas, del Consejo de Pastores de la Ciudad de Buenos Aires, del Banco de Alimentos, de la Compañía de Jesús y el CIAS, que represento. En fin, con los actores en territorios populosos. Y aprovechando nuestra vinculación con empresarios, contándoles que realmente en los asentamientos hay hambre y que no podía ser que no respondiéramos a esta urgencia. Así se movilizó un grupo de empresarios que fueron aportando no solo donaciones, sino una capacidad enorme de logística, de distribución de estas cajas.

¿A qué atribuye esta respuesta?

Creo que hay conciencia de que la persona que hoy se queda en su casa y no puede salir a trabajar, ya sea la peluquera, el vendedor ambulante o el carpintero, incluso muchas personas que no pertenecen al circuito de comedores y de asistencia del Estado, nos está cuidando. Y que entonces nosotros también debemos cuidarla. Esto es un proyecto puntual para ayudar en esta cuarentena a la emergencia alimentaria. Pero también conlleva el anhelo de que quede la enseñanza de que estamos todos juntos. Por eso el nombre: Seamos Uno. Porque estamos todos en el mismo barco y no hay una Argentina sana si no estamos todos sanos, no hay una Argentina buena si no es buena para todos.

¿Cómo se instrumenta?

Hay una cuenta a través de la cual se pueden canalizar las donaciones, que va adquiriendo volumen. A través de un departamento de compras adquirimos los productos, en general, al precio de costo, aunque muchas son donaciones. Armamos las cajas, que las distribuimos después en coordinación con las áreas sociales de los gobiernos de la provincia y de la ciudad de Buenos Aires, que nos señalan los lugares donde están detectando más necesidad.

Ustedes quieren llegar a un millón de cajas…

-Un millón de cajas que significa llegar a un millón de hogares y eso supone un 10 % de la población. Es un objetivo ambicioso, motivador para nosotros. Hoy estamos asegurando las primeras 250 mil cajas. A mí me llama mucho la atención lo que se puso en marcha. No solo el caudal de las donaciones de empresas, sino el aporte de particulares que en muchos casos ponen mil pesos cuando ganan 35 mil. Tenemos una nave logística que está sostenida por la cámara que agrupa a las empresas del sector. Es impresionante. Nos brindan una asistencia profesional. Incluso terminaron contratando a 200 personas que estaban desocupadas.

Algunas campañas suscitaron sospechas. ¿Tomaron precauciones?

Pedimos la auditoría a cuatro compañías de renombre que aseguran la transparencia del proceso: Deloitte, E&Y, KPMG y PWC. Es triste que cuando uno plantea esto la experiencia del pasado lleva a hacer preguntas de este tipo. La distribución es a través de Cáritas, de los pastores, del Banco de Alimentos, en fin, de los referentes en el territorio de las entidades que participan de la campaña. Es triste que cuando uno plantea esto la experiencia del pasado lleva a hacer preguntas de este tipo. pero son pertinentes, como digo, si miramos hacia atrás. Por eso, a veces digo: seamos uno, pero también seamos distintos.

Usted es un profundo conocedor del conurbano. ¿Teme un estallido social en el conurbano?

Precisamente este programa busca, además de evitar el hambre, que frenemos ante ese abismo. La persona que no le dio de comer a sus hijos hoy y no sabe si podrá hacerlo mañana entra en una desesperación. Cuando esa desesperación se va acumulando puede terminar de la manera que no queremos. El riesgo está porque la gente con hambre cae en la desesperación. Pero la gente de las villas no quiere vivir en el caos. Y no creo que llegue a eso como primer recurso. El conurbano cuenta con más de 1.200 villas. Hay quienes creen que sus habitantes viven en una ignorancia total, que no les importa nada. Pero están equivocados. Ricos y pobres le tenemos miedo al coronavirus. Y ellos tampoco se quieren contagiar. A veces conmueve ver en casas muy precarias a la señora cómo limpia con lavandina un piso muy precario. Creo que sí, tenemos que estar atentos y ayudar a que la gente no caiga en la desesperación. Ayudándolos también nos ayudamos.

Pero a ellos se les hace particularmente difícil cumplir con la cuarentena…

Claro, el condicionamiento estructural hace que puedan enfrentar a la pandemia en distintas condiciones que nosotros. Suelo decir que está la cuarentena de Nextflix y la cuarentena de tortilla santiagüeña. Es mucho más difícil para ellos porque a veces seis personas viven en una habitación y no tienen agua potable. Pero, insisto, tienen tanto miedo como nosotros. Si uno echa un vistazo verá que en las villas hay menos movimiento.

Si uno ve la cola de los jubilados en los bancos del viernes pasado, no parece que el Estado esté a la altura de las circunstancias…

Creo que de todo esto se desprende una doble enseñanza. Hay un rol muy importante del Estado y sin el Estado no se puede enfrentar este tipo de situación. Eso nos coloca a todos frente al desafío de tener un Estado honesto y eficiente. Además, el Estado no logró acortar las desigualdades, proveer de servicios de una manera homogénea en el país en al menos lo más básico, que determinan en los asentamientos que la pandemia sea mucho más dura. Está la cuarentena de Netflix y la de seis personas que viven en una habitación y no tienen agua potable.

¿La crisis sanitaria servirá para una mayor toma de conciencia de nuestra situación social?

Soy un hombre de fe así que no puedo creer más que sí. Es una ocasión para que todos tomemos conciencia de que no hay una Argentina sana si no es sana para todos. La pandemia nos igualó a todos: la persona que no puede quedarse en su casa porque necesita procurarse el sustento es un problema para todos. Entonces, repito, no hay una Argentina sana si no es sana para todos. No hay Argentina buena si no es buena para todos. Esto es algo que la dirigencia en esta crisis puede encarnar.

¿Será esta una oportunidad para lograr un gran acuerdo entre todos los dirigentes para afrontar cuestiones como la pobreza y la educación?

Sin duda lo veo como una oportunidad. No hay que ser ingenuos y creer que porque tenemos esta crisis van a desaparecer los intereses, las ideas de cada uno. Eso es propio de la política y es hasta es bueno que sea así. Pero sí hay una oportunidad para decir que tenemos un norte. Y tener un consenso mínimo en torno a ese norte, a la Argentina que queremos.

 

Fuente: Valores Religiosos

#Jesuits.online: los jesuitas estamos con ustedes

La Curia General de la Compañía de Jesús en Roma, ha recibido un gran número de iniciativas jesuitas en relación con la crisis de COVID-19. 

En respuesta, el P. Arturo Sosa SJ, Superior General, ha pedido que se lance un nuevo sitio web para reunir estas iniciativas en un solo lugar, así como para promoverlas agrupándolas por idiomas para que la gente de todo el mundo pueda acceder a ellas más fácilmente.

El equipo digital de la Curia General aceptó este desafío y ha creado un nuevo sitio web JESUITS.ONLINE . En los próximos días, semanas y meses, se irán incorporando nuevos contenidos, incluyendo misa en vivo, retiros en línea y recursos para la oración. Por favor, no dejen de ‘darse una vuelta’ por esta página, echar un vistazo y aprovechar las propuestas que les resulten más atractivas.

«La fe pascual alimenta la esperanza»: Mensaje del Papa para la Semana Santa

El Papa Francisco dirigió un mensaje a todos los fieles, para expresar su cercanía y afecto en esta Semana Santa que ya comenzó y que será inusual para todos. Invita a todos a aprovechar este tiempo lo mejor posible y a disponernos al acompañamiento buscando maneras creativas para expresar el amor. «Los unos al lado de los otros, en el amor y la paciencia, podemos preparar en estos días un tiempo mejor”.

 

 

Mensaje completo:

Queridos amigos, buenas noches,

Esta noche tengo la oportunidad de entrar en vuestras casas de una manera diferente a la habitual. Si me lo permitís, me gustaría hablar con vosotros unos momentos en este período de dificultad y de sufrimientos. Os imagino en medio de vuestras familias, mientras vivís una vida inusual para evitar el contagio. Pienso en la vivacidad de los niños y los jóvenes, que no pueden salir, ir a la escuela, hacer su vida. Llevo en mi corazón a todas las familias, especialmente a las que tienen algún ser querido enfermo o a las que desgraciadamente están de luto por el coronavirus u otras causas. En estos días pienso a menudo en las personas solas para las que es más difícil afrontar estos momentos. Sobre todo pienso en los ancianos, a los que quiero tanto.

No puedo olvidar a los que están enfermos a causa del coronavirus, a las personas ingresadas en los hospitales. Tengo presente la generosidad de los que se exponen al peligro para curar esta pandemia o para garantizar los servicios esenciales a la sociedad. ¡Cuántos héroes, de todos los días, a todas las horas!También recuerdo a los que pasan apuros económicos y están preocupados por el trabajo y el futuro. Pienso además en los presos en las cárceles, a cuyo dolor se suma el miedo a la epidemia, por ellos y por sus seres queridos, pienso en los que carecen de domicilio, que no tienen un hogar que los proteja.

Es un momento difícil para todos. Para muchos, muy difícil. El Papa lo sabe y, con estas palabras, quiere expresar a todos su cercanía y su afecto. Intentemos, si podemos, aprovechar este tiempo lo mejor posible: seamos generosos; ayudemos a quien lo necesita en nuestro entorno; busquemos, a lo mejor por teléfono o en las redes sociales, a las personas que están más solas; recemos al Señor por los que pasan por esta prueba en Italia y en el mundo. Aunque estemos aislados, el pensamiento y el espíritu pueden llegar lejos con la creatividad del amor. Es lo que hace falta hoy: la creatividad del amor.

Celebramos la Semana Santa de una manera verdaderamente inusual, que manifiesta y resume el mensaje del Evangelio, el del amor ilimitado de Dios. Y en el silencio de nuestras ciudades, resonará el Evangelio de Pascua. Dice el apóstol Pablo: «Y murió por todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos» (2 Cor 5, 15). En Jesús resucitado, la vida ha vencido a la muerte. Esta fe pascual alimenta nuestra esperanza. Me gustaría compartirla con vosotros esta noche. Es la esperanza de un tiempo mejor, en el que también nosotros podamos ser mejores, finalmente liberados del mal y de esta pandemia. Es una esperanza: la esperanza no defrauda; no es una ilusión, es una esperanza.

Los unos al lado de los otros, en el amor y la paciencia, podemos preparar en estos días un tiempo mejor. Gracias por dejarme entrar en vuestras casas. Tened un gesto de ternura con los que sufren, con los niños, con los ancianos. Decidles que el Papa está cerca y reza para que el Señor nos libre pronto del mal a todos. Y vosotros, rezad por mí ¡Buena cena , hasta pronto!

 

Fuente: www.vaticannews.va

 

Campaña de recaudación de fondos para cuidar a los más necesitados

#SeamosUno es una iniciativa conformada por un grupo de personas, entidades y organizaciones religiosas, sociales y empresarias que quieren colaborar y aportar ante la situación de crisis sanitaria, económica y social que vive la Argentina.

Con este nuevo proyecto, lo que se pretende es recaudar fondos y  generar una red de distribución de donaciones, con el fin de proveer de cajas alimentarias a 4 millones de personas residentes del área metropolitana de Buenos Aires, a través de una logística puerta a puerta.

Se trata de un trabajo conjunto entre  el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) de la Compañía de Jesús, CARITAS, el Banco de Alimentos, el Consejo de Pastores Evangelistas de CABA, AMIA, Alianza Cristiana de Iglesias Evangelistas de la República Argentina  (ACIERA) y otras organizaciones empresarias y sociales, bajo la coordinación del Estado.

El proyecto está siendo auditado de manera conjunta por compañías de renombre nacional e internacional como Deloitte, EY, KPMG y PWC, para asegurar la transparencia del proceso.

El pasado lunes 30 de Marzo, los representantes de cada institución, estuvieron reunidos con el Presidente de la Nación, Alberto Fernández, para coordinar y colaborar en el funcionamiento de la campaña. Entre ellos, estuvieron presentes al sacerdote jesuita Rodrigo Zarazaga, director del Centro de Investigación y Acción Social -CIAS- y el Padre Provincial de los jesuitas Rafael Velazco SJ.

Si querés colaborar con esta iniciativa podés acceder a la página web: www.seamosuno.com.ar

Tercera Probación: un grupo de diez jesuitas transitan la última etapa de formación

El pasado 2 de febrero,  jesuitas provenientes de distintas nacionalidades¹ comenzaron la experiencia de la Tercera Probación,  en la casa Peter-Hans Kolvenbach SJ,  en Cochabamba, Bolivia.

Se trata de una experiencia de 6 meses para revivir el carisma fundacional de la Compañía de Jesús y del camino recorrido en ella como hermanos o como sacerdotes. La Tercera Probación es la última etapa de formación como jesuitas antes de los Últimos Votos.

Los primeros días de la experiencia se dedicaron a conocer actividades propias de la cultura indígena, obras de la Compañía de Jesús en Cochabamba, junto con la presentación de la Provinicia Boliviana de la mano del P. Provincial Ignacio Suñol SJ.

Indudablemente, los Ejercicios ignacianos ocupan un lugar importante en esta experiencia. Es por eso que desde el 26 de febrero hasta el pasado 28 de marzo, realizaron el mes de Ejercicios Espirituales, guiados por el P. Agustín Rivarola,  jesuita de la Provincia Argentino Uruguaya.  Así lo compartía Emmanuel Sicre Sj:

“Fue un tiempo intenso de oración, silencio y comunicación con Dios, a la vez que de fidelidad a la propuesta de san Ignacio. Cada día, guiados por nuestro instructor P. Agustín Rivarola SJ, recibíamos los puntos para hacer nuestras 4 o 5 horas de oración diaria dependiendo de cada una de las 4 semanas del método ignaciano para meditar, considerar y contemplar el misterio de Dios encarnado y actuante en nuestras vidas y en la realidad del mundo.
Durante los dos descansos que tuvimos en los 30 días pudimos ponernos al tanto de la dramática situación mundial que ha traído la pandemia y así intensificar en nuestra oración y comunión eucarística por todas las personas que están padeciendo todo tipo de sufrimientos. Queremos agradecerles especialmente a quienes nos han acompañado con su oración, sus buenos deseos y pensamientos durante este tiempo tan importante para nuestra formación como jesuitas que esperamos nos ayude a servir mejor a los hermanos y hermanas que el Señor ponga en nuestro camino. En comunión con Cristo crucificado y resucitado un gran abrazo para todos.”

Animamos y acompañamos a nuestros compañeros jesuitas en esta profunda experiencia que continúa hasta el mes de Julio inclusive.

¹México (2), Brasil (2), Colombia, Argentina, Uruguay, Italia, España.

Desde Roma al mundo: la Bendición Urbi et Orbi del Papa Francisco

El Papa Francisco ha impartido una bendición ‘Urbi et Orbi’ extraordinaria para hacer frente a la situación sanitaria actual. En medio de la Plaza de San Pedro vacía y lluviosa, ha recordado que, como los discípulos en su momento, todo el mundo está en la misma barca para luchar contra la pandemia.

“Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos”. Con estas palabras, el Papa Francisco ha iniciado su reflexión centrándose en el Evangelio según San Marcos 5, 35. Tras la escucha de la Palabra desde el atrio de la Basílica de San Pedro en el momento extraordinario de oración convocado por él mismo el pasado domingo ante la emergencia sanitaria por coronavirus. El Papa además ha expresado que “nos encontramos asustados y perdidos” pero en esta barca – recuerda – “estamos todos”, de hecho, continúa, “al igual que esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos”, también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos”.

Jesús calma la tempestad

Reflexionando sobre el Evangelio de San Marcos, el Papa habla de la “tempestad”: “La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, proyectos, rutinas y prioridades”. Para Francisco, la tempestad también nos muestra “cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad” y pone al descubierto “todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad”. Pero esta tempestad también nos quita el “maquillaje” de los estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar y deje al descubierto “esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos”.

No hemos escuchado el grito de nuestro planeta enfermo

El Pontífice también ha elevado una súplica en estos momentos de prueba: “mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor””. El Papa asegura que hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo y codiciosos de ganancias – dice – “nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa”. Es en este momento en el que el Papa, dirigiéndose al Señor, asegura que “no nos hemos detenido ante sus llamadas”, tampoco “nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo” ni “hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo”. De hecho, dice, “hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo”.

En esta Cuaresma resuena la llamada urgente: “Convertíos”

“Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti” dice Francisco. En esta Cuaresma resuena la llamada urgente: “Convertíos” en la que se nos llama a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. “No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio – asegura el Papa – el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es”. También es el tiempo “de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás”, puntualiza.

Sigamos el ejemplo de las personas ejemplares, corrientemente olvidadas

El Papa también nos pide que dirijamos nuestra mirada a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, “ante el miedo – dice – han reaccionado dando la propia vida”. El Papa se refiere a la generosa entrega de personas comunes “corrientemente olvidadas” que no aparecen “en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show” pero, sin lugar a dudas, “están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo”.

La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras

El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. “Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida” nos pide el Papa y “entreguémosle nuestros temores, para que los venza”. Francisco asegura que si hacemos esto, experimentaremos, al igual que los discípulos, que con Él a bordo, no se naufraga”. En este sentido, el Papa nos hace un ejemplo gráfico: “Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor”.

Al final de su reflexión, el Papa ha pedido al Señor que bendiga “al mundo”, de salud “a los cuerpos” y consuele “los corazones”. “Nos pides que no sintamos temor, pero nuestra fe es débil y tenemos miedo” ha concluido.

 

Fuente: vaticannews.va

El Colegio Máximo de San José colabora con la situación sanitaria actual

En el contexto de la emergencia sanitaria prevista por el COVID-19, este jueves 26 de marzo el Colegio Máximo de San José firmó un convenio de cooperación con la Municipalidad de San Miguel.

De esta manera, las instalaciones del Máximo estarán dispuestas a recibir pacientes con patologías leves o asintomáticas que requieran internación. Se pusieron a disposición un total de 185 camas en habitaciones individuales, con baño privado, en dos alas diferentes del edificio.

El lugar ya se equipó con una sala de shockroom, contando con tubos de oxígeno y monitores, el Municipio aportará el personal médico y los insumos necesarios.

Por su parte, el Colegio Máximo pondrá a disposición el personal de mantenimiento, cocina y portería, entre otros servicios. En ese mismo predio ya funciona la escuela Municipal de Enfermería, cuyos estudiantes avanzados brindarán apoyo y asistencia al equipo médico y de salud.

Con esta disposición de ambas instituciones, se pretende trabajar en conjunto y colaborar activamente en la realidad que nos atraviesa.

Carnaval de Oruro: Pedagogía audiovisual de un pueblo

Por Emmanuel Sicre SJ

Desentrañar lo que vemos, oímos y sentimos al participar del carnaval y descubrir lo que nos está pasando dentro. He aquí toda la pedagogía audiovisual de “una obra maestra de patrimonio oral e intangible de la humanidad”, como se lo define universalmente.

Cada año se fortalecen los elementos centrales de la cultura, la tradición, las costumbres y la religiosidad andinas de Oruro. Cuando tú llevas a alguien que va por primera vez no hay que explicar demasiado: danzas rituales, comunidad, cuidado mutuo, fe compartida, color, esmero, sincronicidad, música, peregrinar sagrado, alegría. Todo se despierta en esta pedagogía audiovisual para transformarse en una ceremonia que los mayores desean perpetuar por generaciones. Hay un sentido profundo en cada Fraternidad que desfila su manojo de significados, hecho escuela de historia e identidad cultural de los pueblos para ser consagrados de manera festiva. ¡Cómo perderlo! ¡Cómo no compartirlo!

La fiesta es una oportunidad que, en medio de las adversidades -políticas, sociales, económicas, en fin, humanas-, nos sigue rescatando y animando para descubrir lo bello de la vida en el compartir, danzar, cantar, reír y llorar juntos. El carnaval es esfuerzo por generar belleza como comunidad, es movimiento vivo, es llegada con una promesa en el corazón al lugar sagrado donde nos encontramos con Nuestra Señora del Socavón que sigue abrazando la fragilidad de ser caminantes.

La fiesta es una catarsis que nos lleva a la Madre para desahogar en su regazo nuestro interior y expresarle nuestras necesidades personales y comunitarias. Esto es lo que refleja la armonía de las danzas: la uniformidad que no opaca ni homogeneiza, sino que convoca y embellece a todos. El bien y el mal, la tristeza y la alegría, los ángeles y los diablos, peregrinación y carnaval, riqueza y pobreza, nuestras contradicciones, no se oponen en lucha mortal, sino que danzan para demostrar que el amor, la vida y la esperanza siguen resucitando, cada día, en el corazón del pueblo.

Discernir un camino hacia Dios: Mensaje del P. General Arturo Sosa sobre la epidemia del COVID-19

¿Qué parte del camino hacia Dios nos muestra la epidemia del COVID-19?

Nos está mostrando que somos una sola humanidad. Cada uno de los seres humanos, todos los pueblos, cada una de las culturas que enriquecen la diversidad humana… forma parte de la única, variada, rica e interdependiente humanidad…

Nos está mostrando cómo la superación de una crisis es posible cuando nos hacemos conscientes de la importancia de atender el Bien Común y asumir seriamente la propia responsabilidad individual. Sólo podemos vivir como único cuerpo. Separados, cada persona o cada pueblo por su cuenta, es imposible.

Nos está mostrando que no hay diferencia de edad, raza, religión o condición social dentro del único cuerpo que la forma la misma humanidad. Todos y cada uno formamos parte, nadie sobra, ninguno puede prescindir de los demás.

Nos está mostrando que queremos caminar juntos. Todos estamos preocupados, nos ayudamos mutuamente a superar miedos y angustias, cada quien busca la manera de echar una mano, empezando por controlar los propios deseos y aceptar someterse a las medidas y sacrificios que permiten contribuir al bien de todos.

Nos está mostrando la competencia y generosidad de quienes están en primera fila atendiendo a los afectados, buscando remedios o tomando decisiones difíciles para el bien de todos. Nos está mostrando la sensibilidad de tantas personas u organizaciones y la enorme reserva de solidaridad que existe en jóvenes, adultos y mayores en todos los rincones de la sociedad humana.

Nos está mostrando el poder de la fe, los fuertes lazos que unen a los creyentes, el amor de Jesucristo que nos impulsa, nos reconcilia y nos une. Hay tantas personas que rezan juntas en los medios sociales. Quieren profesar su fe. Esa fe que sienten en lo profundo de sus corazones y no pueden reservar para sí mismas.

He ido recibiendo información de las muchas y creativas iniciativas que se ha tomado en las provincias, regiones, comunidades y obras apostólicas de la Compañía de Jesús, así como la disposición a colaborar con otros. Por ello doy gracias al Señor y los animo a seguir buscando los mejores modos de acercarnos a quienes lo necesitan para seguir recorriendo juntos el camino común.

Me uno a la oración de todo el cuerpo de la Compañía de Jesús, de la Iglesia Católica, de todos las Iglesias Cristianas, de otras religiones o creencias y de todos los que con su actitud solidaria buscan y encuentran los modos apropiados de seguir echando una mano.

No sabemos cuan largo es este trecho del camino ni cómo es el trecho que sigue. Pidamos luz para iluminar su recorrido y la gracia necesaria para hacerlo como hermanos y hermanas solidarios con la vida de todo el cuerpo y del planeta en el que vivimos.

¡Dios nos bendiga!

Mensaje del Papa Francisco para la 57° Jornada Mundial de Oración por las vocaciones

Bajo el título: «Las palabras de la vocación», el Vaticano ha publicado este martes el mensaje del Papa Francisco a todos los miembros de la Iglesia católica con motivo de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones que se celebra el próximo 3 de mayo.

Citando la carta a los sacerdotes publicada el 4 de Agosto del año pasado, retoma cuatro conceptos que considera importante recuperar: dolor, gratitud, ánimo y alabanza. «Considero que hoy, en esta 57 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, esas palabras se pueden retomar y dirigir a todo el Pueblo de Dios, a la luz de un pasaje evangélico que nos cuenta la singular experiencia de Jesús y Pedro durante una noche de tempestad, en el lago de Tiberíades». Así introduce la explicación sobre la importancia de cada una en el camino vocacional.

  Gratitud

«Navegar en la dirección correcta no es una tarea confiada sólo a nuestros propios esfuerzos, ni depende solamente de las rutas que nosotros escojamos. Nuestra realización personal y nuestros proyectos de vida no son el resultado matemático de lo que decidimos dentro de un “yo” aislado; al contrario, son ante todo la respuesta a una llamada que viene de lo alto. Es el Señor quien nos concede en primer lugar la valentía para subirnos a la barca y nos indica la orilla hacia la que debemos dirigirnos. Toda vocación nace de la mirada amorosa con la que el Señor vino a nuestro encuentro, quizá justo cuando nuestra barca estaba siendo sacudida en medio de la tempestad.» Retomando nuevamente la Carta a los Sacerdotes concluyó: «La vocación, más que una elección nuestra, es respuesta a un llamado gratuito del Señor; por eso, llegaremos a descubrirla y a abrazarla cuando nuestro corazón se abra a la gratitud y sepa acoger el paso de Dios en nuestra vida.»

Ánimo

«Lo que a menudo nos impide caminar, crecer, escoger el camino que el Señor nos señala son los fantasmas que se agitan en nuestro corazón. [..] Y, poco a poco, crecen en nosotros todos esos argumentos, justificaciones y cálculos que nos hacen perder el impulso, que nos confunden y nos dejan paralizados en el punto de partida: creemos que nos equivocamos, que no estamos a la altura, que simplemente vimos un fantasma que tenemos que ahuyentar.

El Señor sabe que una opción fundamental de vida —como la de casarse o consagrarse de manera especial a su servicio— requiere valentía. Él conoce las preguntas, las dudas y las dificultades que agitan la barca de nuestro corazón, y por eso nos asegura: No tengas miedo, ¡yo estoy contigo!.»

Dolor o Fatiga

«Quisiera traducir de otro modo la palabra dolor para referirme a la fatiga. Toda vocación implica un compromiso. El Señor nos llama porque quiere que seamos como Pedro, capaces de “caminar sobre las aguas”, es decir, que tomemos las riendas de nuestra vida para ponerla al servicio del Evangelio, en los modos concretos y cotidianos que Él nos muestra, y especialmente en las distintas formas de vocación laical, presbiteral y de vida consagrada. Pero nosotros somos como el Apóstol: tenemos deseo y empuje, aunque, al mismo tiempo, estamos marcados por debilidades y temores. Si dejamos que nos abrume la idea de la responsabilidad que nos espera —en la vida matrimonial o en el ministerio sacerdotal— o las adversidades que se presentarán, entonces apartaremos la mirada de Jesús rápidamente y, como Pedro, correremos el riesgo de hundirnos. Al contrario, a pesar de nuestras fragilidades y carencias, la fe nos permite caminar al encuentro del Señor resucitado y también vencer las tempestades. En efecto, Él nos tiende la mano cuando el cansancio o el miedo amenazan con hundirnos, y nos da el impulso necesario para vivir nuestra vocación con alegría y entusiasmo.»

Alabanza

«Esta es la última palabra de la vocación, y quiere ser también una invitación a cultivar la actitud interior de la Bienaventurada Virgen María. Ella, agradecida por la mirada que Dios le dirigió, abandonó con fe sus miedos y su turbación, abrazó con valentía la llamada e hizo de su vida un eterno canto de alabanza al Señor.»

Para finalizar, manifestó su deseo de que la Iglesia trabaje, día a día, en este camino al servicio de las vocaciones, para que todas las personas puedan descubrir con gratuidad la llamada de Dios para su vida, encontrar la valentía para decirle «sí», vencer la fatiga y ofrecer la vida como una alabanza a Dios.

 

Fuente: vatican.va