Muere Jürgen Moltmann, teólogo de la esperanza

El 3 de junio falleció a los 98 años en Tubinga (Alemania) Jürgen Moltmann, uno de los teólogos cristianos más influyentes de la segunda mitad del siglo XX

 

Llevó a cabo una verdadera revolución en la teología cristiana con importantes repercusiones en respuesta a los grandes desafíos y problemas de la humanidad con especial sensibilidad hacia el sufrimiento de las personas y los colectivos oprimidos.

 

Nacido en Hamburgo en 1926, perteneció a la Iglesia Evangélica Protestante y desde 1967 fue profesor de teología sistemática en la Universidad de Tubinga. Llevó a cabo una verdadera revolución en la teología cristiana con importantes repercusiones en los campos de la cultura, la política, la ecología y el diálogo con el ateísmo.

 

Sus obras cambiaron el rumbo del pensamiento teológico cristiano en varias direcciones. Moltmann fue el creador de la teología de la esperanza una de las obras más significativas del pensamiento cristiano de los últimos sesenta años.

 

A principios de la década de los setenta del siglo pasado escribió El Dios crucificado que supuso una verdadera revolución en la imagen de Dios que se identifica con las víctimas.

 

El Dios crucificado y la esperanza le llevaron a sintonizar con la teología latinoamericana de la liberación, reconocer su solidez y defender la necesidad de una lucha común de esta teología y de la teología política.

 

Moltmann afirma que lo que más profundamente le unió a la teología latinoamericana de la liberación fue el brutal asesinato de seis jesuitas y dos mujeres en El Salvador el 16 de noviembre de 1989. Hasta allí peregrinó en 1994.

 

Aportación mayor de Moltmann fue también su teología de la creación, que busca conciliar armonizar la justicia económica con la justicia ecológica.

 

@elpais

Primera Jornada Mundial de los Niños

Los días 25 y 26 de mayo de 2024, niños de todo el mundo se reunirán en Roma. Han sido invitados por el Papa Francisco a celebrar la primera Jornada Mundial de los Niños organizada por la Iglesia católica. Se espera la asistencia de unos 100.000 niños de entre 6 y 12 años. En el corazón del Año de la Oración, esta jornada mundial será la ocasión de celebrar los sueños de paz y de futuro de los niños, invitándoles a poner su espontaneidad al servicio de las relaciones humanas. También es una ocasión para que el Papa vuelva a situar a este grupo de edad en el centro de la atención de la Iglesia y de la sociedad.

He aquí un extracto del mensaje que Francisco dirigió a los niños con este motivo:

Queridas niñas y queridos niños, no podemos llegar a ser felices en solitario, porque la felicidad crece en la medida en que se comparte; pues nace con la gratitud por los dones que hemos recibido y que a su vez compartimos con los demás. Cuando aquello que hemos recibido lo guardamos sólo para nosotros, o incluso hacemos berrinches para conseguir este o aquel regalo, en realidad nos olvidamos de que el don más grande somos nosotros mismos, los unos para los otros; nosotros somos el “regalo de Dios”. Los otros dones sirven, sí, pero en la medida en que nos ayudan a estar juntos; si no los usamos para eso estaremos siempre insatisfechos y nunca nos serán suficientes.

En cambio, si estamos juntos todo es diferente. Piensen en sus amigos; qué hermoso es estar con ellos, en casa, en la escuela, en la parroquia, en el oratorio, en todas partes; jugar, cantar, descubrir cosas nuevas, divertirse, todos juntos, sin dejar atrás a nadie. La amistad es hermosísima y sólo crece así, compartiendo y perdonando, con paciencia, valentía, creatividad e imaginación, sin miedo y sin prejuicios.

Lea el mensaje completo del Papa Francisco para la primera Jornada Mundial de los Niños.

Oración

Ven, Espíritu Santo,
muéstranos tu belleza
que se refleja en los rostros
de las niñas y los niños de la tierra.
Ven, Jesús,
que haces nuevas todas las cosas,
que eres el camino que nos conduce al Padre,
ven y quédate con nosotros.
Amén.

Mesa Migrantes en Jornadas de la UCC mayo 2024. Julio Villavicencio

SJM en Jornada Agendas, Alianzas y Cooperación Internacional

El pasado martes 14 de mayo, en el auditorio Diego de Torres S.J. de la Universidad Católica de Córdoba, se llevó a cabo una significativa jornada que subrayó la relevancia del trabajo conjunto en el mundo contemporáneo. Este evento destacó la articulación de actores, la participación en redes, la solidaridad, las alianzas y los mecanismos inclusivos como fundamentos esenciales de la cooperación.

 

En este contexto, el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) fue invitado a participar en la mesa de debate titulada «Las migraciones, sus dimensiones, impactos y desafíos». Durante nuestra intervención, expusimos la perspectiva sobre la migración y el refugio desde la Compañía de Jesús y la Iglesia, resaltando la necesidad de la cooperación internacional, la incidencia y los acuerdos para abordar estos temas de manera efectiva.

 

Recordamos también los diferentes tipos de migración e hicimos hincapié en la migración forzada que acompañamos especialmente desde el SJM ARU. Ahí las personas individuales y las familias como grupo, atraviesan los peligros de las salidas, a veces bajo condiciones de persecución o extrema vulnerabilidad. Tránsitos que ponen en peligro la vida y la integridad sexual de las personas y finalmente, la llegada, que nos desafía a buscar soluciones rápidas para acompañar la integración. Esto no podría hacerse sin una red que acompaña a lo largo del Continente, la Red Jesuita con Migrantes.

 

Agradecemos profundamente a la Universidad Católica de Córdoba por la oportunidad de compartir nuestra misión y reforzar los lazos de colaboración que son vitales para enfrentar los desafíos actuales en el ámbito migratorio.

 

La jornada vista por la UCC

 

En el auditorio Diego de Torres S.J. de nuestra Universidad, ubicado en el Edificio Centro, vivimos una gran jornada que resaltó la importancia en el mundo actual del trabajo conjunto, la articulación de actores, la participación en redes, la solidaridad, alianzas y mecanismos inclusivos como base esencial de la cooperación.

 

El encuentro, organizado por nuestra Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, permitió conocer en detalle las actividades y modalidades que llevan a cabo diversos organismos y entidades, permitiendo actualizar conocimiento e indagar sobre las tendencias de agendas y temas de intervención prioritarios.

Más información en www.ucc.edu.ar | YouTube: t.ly/u69ld

Retrato de Carlos Mugica sepia

La memoria del padre Mugica late en la UCC

Recién terminaba de celebrar la misa, aquel 11 de mayo de 1974, cuando el padre Carlos Mugica fue asesinado a balazos en la puerta de la Iglesia de San Francisco Solano, en Villa Luro, Buenos Aires, víctima de la violencia política de los que, por entonces, no toleraban testimonios de compromiso como el del primer cura villero de la Argentina.

Mugica tenía 44 años vividos, en gran parte, desde su sacerdocio, con una entrega total al servicio de los más pobres, sobre todo de los habitantes de la Villa 31, en Retiro, donde vivió y ejerció su sacerdocio hasta su muerte.

Mural P Carlos Mugica parroquia cristo obrero letras fileteadas a color

Dieron –y todavía dan- testimonio de esto, en medio de las acusaciones de las que fue objeto en su tiempo, los continuadores de la presencia de la Iglesia en las villas porteñas: los actuales integrantes de la Vicaría para las villas del Arzobispado de Buenos Aires, en particular, el obispo Gustavo Carrara y el padre José “Pepe” Di Paola, dos referentes de esta pastoral.

Son continuadores de la obra de Mugica y también de quien fue su sucesor y amigo, el padre José María “Pichi” Meisegeier S.J., un sacerdote jesuita que no sólo se encargó de cuidar y acompañar a quienes lloraron el crimen de Mugica en el corazón de las villas porteñas. El “Padre Pichi” también se preocupó por cuidar el archivo personal de su amigo asesinado, sus papeles, sus cartas, sus libros, los recortes de diarios en los que Mugica había opinado, las fotos, panfletos y hasta las amenazas o acusaciones falsas que recibió.

 

Lo buscado y vivido por el padre Meisegeier, quien falleció el 27 de diciembre de 2011, el archivo de Mugica, lo que sumó en los años de la última dictadura, su actividad en el campo de la problemática de las «villas miseria» y asentamientos urbanos, su vinculación con el Grupo de Sacerdotes para el Tercer Mundo y con movimientos de derechos humanos conformó una auténtica colección de material de interés histórico, científico, bibliográfico. Y, al tanto de eso, a fines de 2007, el propio Meisegeier ofreció el material a nuestra Universidad.

Una colección a disposición

Formalmente, la Compañía de Jesús y la Universidad Católica de Córdoba suscribieron un convenio para la custodia y cuidado de la Colección Meisegeier – Archivo Mugica, una colección que forma parte del acervo del Sistema de Bibliotecas UCC, ordenada y sistematizada en el subsuelo de la Biblioteca Jean Sonet S.J., en nuestro Campus universitario.

Los libros, volantes, afiches, carteles, panfletos, fotografías, revistas, folletos, recortes de diarios, diapositivas, vídeos, etcétera (hasta un pañuelo y el misal con el que rezaba Mugica todos los días), están allí a disposición de investigadores/as de todo el mundo que, cada tanto, piden consultarlos. Por eso se puede decir que la memoria de Mugica, al menos en parte, también “late en la UCC”.

Lo expresó, años atrás, cuando se inauguró la Colección, el exrector de la Católica y actual Provincial de la Compañía de Jesús en Argentina y Uruguay, padre Rafael Velasco S.J.: “Carlos Mugica y tantos otros han ‘hecho memoria’, y por eso son para nosotros memoria viva de la entrega de Jesús. Ellos nos recuerdan que la honda carga humana y de transformación social que entraña el Evangelio es permanente y esencial, y que no es posible creer en Jesús y recluirse en la esfera de lo privado desentendiéndose del destino de los hermanos, en particular de los que más sufren. La fe en Dios va unida inseparablemente a la solidaridad con los hombres y su destino. Por eso, en este acto queremos recuperar la memoria para reconocer y agradecer”.

En aquella oportunidad, el padre Velasco hizo un importante reconocimiento “a quien ha sido –dijo- recopilador y protagonista de esta historia: el padre José ‘Pichi’ Meisegeier, jesuita, amigo de Carlos Mugica y protagonista de la historia en primera persona. Un Jesuita que no ha renunciado al testimonio entre los pobres, con los pobres y por los pobres. Por eso esta colección lleva su nombre, como reconocimiento y gratitud por su trabajo y sobre todo por su testimonio de discípulo y compañero de Jesús. En él reconocemos a tantos y tantas que han entregado sus vidas –y muchos también su sangre- para intentar hacer realidad el Reino de Dios anunciado y testimoniado por Jesús”.

Y concluyó, en aquella oportunidad, el entonces rector de nuestra Universidad: “No sólo hacemos memoria; queremos hacer presente. Queremos significar en este acto lo que creemos como universidad jesuita: creemos que el servicio de la Fe debe ir inseparablemente unido a la promoción de la justicia. Creemos, en la UCC, que la Universidad debe formar profesionales y académicos que trabajen por la liberación de los más pobres y desfavorecidos de la sociedad”.

 

Fuente UCC

 

pulsando

58a Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. “Inteligencia artificial y sabiduría del corazón”

“Inteligencia artificial y sabiduría del corazón: para una comunicación plenamente humana” es el título del mensaje del Papa Francisco para la 58ª Jornada mundial de las comunicaciones sociales pautada para el domingo de la Ascensión.

Es un tema que el Santo Padre ha dedicado mucha atención en este año, sobre todo cuando la humanidad vive una época que “corre el riesgo de ser rica en tecnología y pobre en humanidad, nuestra reflexión sólo puede partir del corazón humano”.

A continuación, cinco claves de lectura del documento 

  1. Descifrar la sabiduría del corazón

El Papa aseguró que sólo recuperando la sabiduría del corazón “podremos leer e interpretar la novedad de nuestro tiempo y redescubrir el camino de una comunicación plenamente humana” en medio de los avances tan vertiginosos.

Describe el corazón no como una unidad abstracta, sino que “bíblicamente” el corazón es “la sede de la libertad y de las decisiones más importantes de la vida” y, especialmente, “el lugar interior del encuentro con Dios”.

La sabiduría del corazón es “esa virtud que nos permite entrelazar el todo y las partes, las decisiones y sus consecuencias, las capacidades y las fragilidades, el pasado y el futuro, el yo y el nosotros”.

Por tanto, “no podemos esperar esta sabiduría de las máquinas” aún cuando “las máquinas poseen una capacidad inconmensurablemente mayor que los humanos para almacenar datos y correlacionarlos entre sí”, pero “corresponde al hombre descifrar su significado”. 

  1. Vencer el delirio de omnipotencia

El avance tecnológico implica desmontar esa narrativa de autosuficiencia humana para “despertar al hombre de la hipnosis en la que ha caído debido a su delirio de omnipotencia, creyéndose un sujeto totalmente autónomo y autorreferencial, separado de todo vínculo social y ajeno a su creaturalidad”.

El Santo Padre advierte sobre “la tentación original de llegar a ser como Dios sin Dios” y “de querer conquistar por las propias fuerzas lo que, en cambio, debería acogerse como un don de Dios y vivirse en la relación con los demás”.

  1. Contrarrestar la desinformación

¿Oportunidad o peligro? Es un dilema siempre latente al hablar de los sistemas de inteligencia artificial. El Sumo Pontífice señala que “pueden contribuir al proceso de liberación de la ignorancia y facilitar el intercambio de información entre pueblos y generaciones diferentes”.

Sin embargo, al mismo tiempo “pueden ser instrumentos de contaminación cognitiva, de alteración de la realidad a través de narrativas parcial o totalmente falsas” que se creen —y se comparten— como si fueran verdaderas.

Él mismo ha mencionado que fue víctima de estas manipulaciones de la IA  cuando circularon fotos (deepfakes) que “parecen perfectamente verosímiles pero que son falsas”.

Por ello, ha invitado a actuar preventivamente y proponer modelos de regulación ética para “frenar las implicaciones nocivas y discriminatorias, socialmente injustas, de los sistemas de inteligencia artificial y contrarrestar su uso en la reducción del pluralismo, la polarización de la opinión pública o la construcción de un pensamiento único”. 

  1. Implicaciones éticas

A pesar de los prometedores avances “estamos llamados a crecer juntos, en humanidad y como humanidad”. El reto consiste en “dar un salto cualitativo para estar a la altura de una sociedad compleja, multiétnica, pluralista, multirreligiosa y multicultural”.

Para Francisco “es inaceptable que el uso de la inteligencia artificial conduzca a un pensamiento anónimo, a un ensamblaje de datos no certificados, a una negligencia colectiva de responsabilidad editorial”.

En este sentido, la información está ligada a la relación existencial: “Implica el cuerpo, el estar en la realidad; exige poner en relación no sólo datos, sino también las experiencias; exige el rostro, la mirada y la compasión más que el intercambio”.

También la inteligencia artificial “podrá contribuir positivamente en el campo de la comunicación si no anula el papel del periodismo sobre el terreno” y, por el contrario, “lo respalda”.

Aquí prima un tema ético: la responsabilidad directa del comunicador sobre los contenidos que genera y devolver a cada ser humano el papel de sujeto, con capacidad crítica, respecto de la misma comunicación. 

  1. Discernir juntos

Son muchas las interrogantes en torno a las secuelas de la inteligencia artificial, “la respuesta no está escrita, depende de nosotros”, dice Francisco. Corresponde a cada quien “si se convierte en alimento de algoritmos o en cambio sí alimenta su corazón con la libertad”.

Agrega que la sabiduría del corazón “madura sacando provecho del tiempo y comprendiendo las debilidades”. Una tarea que crece “en la alianza entre generaciones, entre quienes tienen memoria del pasado y quienes tienen visión de futuro”.

El Papa explica que en un “todos juntos” crecerá “la capacidad de discernir, de vigilar, de ver las cosas a partir de su cumplimiento. Para no perder nuestra humanidad, busquemos la Sabiduría que es anterior a todas las cosas”.

En definitiva, la sabiduría “nos ayudará también a orientar los sistemas de inteligencia artificial a una comunicación plenamente humana”.

Descargue el Mensaje en PDF t.ly/wj_pc

Fuente @adncelam t.ly/JnuSK

jóvenes varones en aula escuchando exposición

Jesuitas en las fronteras. El compromiso de los jesuitas con la curación y la responsabilidad

En los últimos años han salido a la luz escándalos en muchos círculos – incluida la Iglesia católica – relacionados con diversas formas de abusos cometidos en particular contra menores, pero también contra adultos. La Compañía de Jesús no ha quedado indemne, y algunos de sus miembros han tenido que admitir sus culpas en casos de abuso sexual, abuso de autoridad y acoso.

 

En 2018, en respuesta a esta deplorable situación y para evitar estos desmanes en el futuro, el Padre General aprobó la creación del proyecto Promoción de una Cultura Consistente de Protección (PCCP). Esta estructura de salvaguardia se está implementando ahora en todo el mundo con un programa de formación enraizado en la espiritualidad ignaciana y adaptado a las culturas locales.

 

Se trata de otro tipo de “frontera”, la del respeto a los más vulnerables y del acompañamiento a los que han sido heridos. Es un reto que sigue vigente y que requiere un compromiso colectivo.

 

 

 

https://youtu.be/bz0H-6QMV48

banner un solo corazón

25 años de la CPAL, un sólo corazón

Próximos a cumplir nuestro 25 aniversario, la Conferencia de Provinciales de América Latina y el Caribe (CPAL), como Cuerpo Apostólico configurado por laicos, laicas y jesuitas, reconocemos nuestros esfuerzos para ser testigos y partícipes de la misión de Dios en la región.

Son 25 años de crecer en articulación y colaboración, buscamos más y mejor seguir y servir a Cristo. Hoy no estamos en el punto en donde iniciamos, hemos recorrido muchos y diversos caminos, hombres y mujeres conformamos esta historia, nos reconocemos ricamente diversos, pero en Cristo, nos sentimos unidos con “Un Solo Corazón”.

 

La tarea sigue siendo grande, cada día nuestra misión parece pedirnos más y los desafíos pesan; pero hoy reafirmamos el deseo de seguir juntos, confiados en que sólo somos colaboradores y es Cristo quien nos llama y guía, nos fortalece y acompaña.

La fecha de nuestro aniversario es el próximo 27 de noviembre, por lo que en este marco conmemorativo, hemos modificado temporalmente nuestro logotipo institucional, para acompañar todas nuestras comunicaciones y canales oficiales durante los meses previos a la celebración. Así mismo, ponemos este recurso a disposición de todas nuestras Provincias, Redes e instituciones.

 

Proponemos como tema celebrativo de nuestro aniversario la frase: “Un Solo Corazón”, de manera que se resalte nuestra diversidad y nuestra unidad en Cristo, al modo propuesto por San Ignacio de Loyola.

Seremos convocados a algunas actividades, como la creación comunitaria de una producción audiovisual que será presentada el próximo 27 de noviembre, día del 25 aniversario.

Llamamos a unirnos en oración agradecida estos próximos meses, reconozcamos tanto bien recibido y pidamos para que podamos crecer en conocimiento interno de nuestro Señor, para así renovar nuestra respuesta como Compañía de Jesús, a los grandes desafíos y clamores de nuestra región.

 

Conferencia Jesuita de América Latina y el Caribe (CPAL)

 

Jesuitas en las fronteras

La fe que inspira la ciencia. El Observatorio Vaticano

 

En la vasta extensión del cosmos, donde colisionan cuestiones de existencia y significado, existe una intersección única de fe y ciencia. Una convergencia encarnada por los astrónomos jesuitas.

 

En el observatorio del Vaticano, varios jesuitas se adentran a diario en las profundidades del universo. Sus viajes están marcados por su doble identidad de científicos y hombres de fe. Durante siglos, los jesuitas han tenido una presencia importante en el campo de la astronomía.

 

Varios jesuitas incluso han dado su nombre a cráteres lunares y asteroides en reconocimiento a su contribución.

 

Símbolos religiosos e instrumentalización política. Una reflexión bíblica (fragm.)

En tiempos recientes, con una frecuencia cada vez mayor, los símbolos religiosos irrumpen en la arena política. A menudo, Dios es invocado de manera inapropiada, llamado como testimonio de una facción política o como una etiqueta para promover un partido. El tema es sin duda de actualidad, pero la problemática tiene raíces antiguas. Por eso mismo, las propias Escrituras judeocristianas contienen anticuerpos contra cualquier instrumentalización de lo divino.

 

Si, por un lado, el Señor es el Dios de un pueblo particular, Israel; por otro lado, el texto sagrado es consciente de que él es «Santo» (cfr. Ex 15,11; Is 6,3; Os 11,9), está «separado», es decir, es «distinto» del mundo. El Señor dice a través del profeta: «los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos –oráculo del Señor» (Is 55,8). Ese Dios tan cercano a su pueblo, hasta el punto de intervenir para liberarlo de la esclavitud de Egipto y llevarlo a la Tierra Prometida, es también Otro en relación con Israel. Un signo elocuente de esto es el Tetragrámaton, el Nombre de Dios que no se puede pronunciar.

 

Esta prohibición protege la alteridad de Dios, porque no es posible aprehender el misterio del Señor llamándolo por su nombre. Esta trascendencia, y al mismo tiempo inmanencia, divina es recordada por el profeta Isaías: «¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel!» (Is 12,6). El Dios Santo se hace presente en la historia de una comunidad particular, Israel, que él eligió entre todas las naciones de la tierra (cfr. Dt 14,2).

 

El arca de la alianza o del pacto es un signo de esta presencia concreta de Dios en medio de su pueblo, en una dinámica que prefigura la encarnación del Emmanuel, el Dios con nosotros (cfr. Is 7,14; Mt 1,23). ¿Cuál es la relación de Israel con el Dios que camina junto a ellos? ¿Podrán respetar su alteridad, o intentarán convertir a este Dios en un ídolo? ¿Qué sucede cuando el Señor de los ejércitos es llevado de manera inapropiada al campo de batalla?

 

En la historia bíblica, el poder confiado a los soberanos les otorga grandes responsabilidades, ya que sus acciones pueden conducir a muchos hacia la muerte o hacia la vida. ¿Qué sucede cuando aquel que está al frente del pueblo instrumentaliza a Dios para su propio beneficio? En este sentido, el caso de Jeroboam, rey de Israel, resulta emblemático.

 

Vincenzo Anselmo

@laciviltacattolica

 

Papa Francisco entre japoneses recuerdo hiroshima

El rostro de la iglesia católica japonesa (fragm.)

La Constitución garantiza a los ciudadanos japoneses la libertad de profesar cualquier religión, pero no siempre fue así…

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La evangelización de Japón tiene una fecha de inicio precisa: el 15 de agosto de 1549, día en que san Francisco Javier desembarcó en el archipiélago procedente de la península de Malaca. La primera comunidad cristiana se fundó en la isla de Kyushu, la más meridional de las cuatro grandes islas que componen el archipiélago. Después de que San Francisco Javier se marchara de Japón, llegó al archipiélago el jesuita italiano Alessandro Valignano (1539-1606).

 

A los jesuitas les siguieron los frailes franciscanos, principalmente italianos. A los extranjeros que llegaban a Japón desde el sur en aquella época, a bordo de sus barcos de color oscuro (para distinguirlos de los japoneses, que eran de bambú y generalmente de color más claro), se les llamaba Nan Ban (‘bárbaros del sur’), ya que se les consideraba gente tosca e inculta, simplemente porque no practicaban las costumbres y tradiciones del país.

 

Durante el siglo XVI, la comunidad católica creció hasta superar los 300.000 fieles y en 1588 se estableció la diócesis de Funay. La ciudad costera de Nagasaki era su principal centro. Los misioneros italianos, en su labor de evangelización, seguían las normas elaboradas por Valignano, autor del Ceremonial fundamental para los misioneros en Japón.

 

En 1582, los jesuitas japoneses organizaron un viaje a Europa para ser testigos de la apertura a la fe cristiana del pueblo del Sol Naciente. El viaje duró ocho años. La delegación, compuesta por cuatro prelados, visitó primero Venecia, luego fue a Lisboa y finalmente regresó a Italia, donde terminó su viaje en Roma. Los jesuitas japoneses fueron recibidos por el Papa Gregorio XIII y también conocieron a su sucesor, Sixto V. En 1590 regresaron a su patria.

 

El Shogunato Tokugawa pronto se dio cuenta de que los jesuitas, a través de su labor evangelizadora, influían en la dinastía imperial, relegada de hecho a una función meramente simbólica. Por ello, interpretó la presencia de los cristianos en su conjunto, y de los Nan Ban en general, como una amenaza para la estabilidad de su poder.

 

En 1587, el kampaku (líder político y militar) Hideyoshi, «Mariscal de la Corona» en Nagasaki, promulgó un edicto que ordenaba a los misioneros extranjeros abandonar el país. Sin embargo, siguieron operando en la clandestinidad. Diez años después, comenzaron las primeras persecuciones. El 5 de febrero de 1597, veintiséis cristianos (6 franciscanos, 3 jesuitas y 17 japoneses) fueron crucificados.

 

En 1614, el shogun Tokugawa Ieyasu, gobernante de Japón, prohibió el cristianismo en otro edicto y vetó a los cristianos japoneses la práctica de dicha religión. El 14 de mayo de ese año se celebró la última procesión por las calles de Nagasaki, que tocó siete de las once iglesias existentes en la ciudad; todas fueron demolidas posteriormente.

 

La política del régimen se hizo cada vez más represiva. Entre 1637 y 1638 estalló una revuelta popular en Shimabara, cerca de Nagasaki. Animada principalmente por campesinos, y dirigida por el samurái cristiano Amakusa Shiro, la revuelta fue reprimida con sangre, y siguieron varias ejecuciones sumarias de los que la apoyaban. Se calcula que unos 40.000 conversos fueron masacrados.

 

En 1641, el shogun Tokugawa Iemitsu promulgó un decreto, que más tarde se conocería como sakoku («país blindado»), por el que prohibía cualquier forma de contacto entre la población japonesa y los extranjeros. A partir de entonces, los cristianos crearon una simbología, una ritualidad e incluso una lengua propias, incomprensibles fuera de sus propias comunidades. En 1644, el último sacerdote cristiano que quedaba fue condenado a muerte.

 

La Iglesia católica en Japón cuenta hoy con 419.414 católicos sobre una población de 125 millones de habitantes (alrededor del 0,34%)

El personal misionero está formado por 459 sacerdotes diocesanos, 761 sacerdotes religiosos, 135 religiosos, 4.282 religiosas y 35 seminaristas mayores, en un territorio con tres provincias eclesiásticas, en las que se agrupan las 15 diócesis

Aunque pequeña en número, gestiona numerosas instituciones educativas (828 según datos del Anuario Pontificio 2023) y de beneficencia (653)

 

@religiondigital