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El fondo humano de la Inteligencia Artificial (Intr.)

Podemos acordar que, entre sus diversas concepciones, la Inteligencia Artificial (IA) es una rama especial de las ciencias de la computación, cuyo enfoque está dirigido al desarrollo de sistemas y algoritmos capaces de realizar tareas que requieren inteligencia humana. En términos generales, esta noción se emplea para englobar a un amplio espectro de modelos informáticos que poseen la habilidad de razonar, aprender y percibir. Son estos mismos modelos los que están detrás de los asistentes de voz, de los algoritmos de reconocimiento facial, de las aplicaciones GPS o de la función de texto predictivo en los smartphones.

Si bien tenemos varios años conviviendo con la IA, no fue sino hasta la llegada de generadores de imágenes como Dall–e2 o Midjourney, o el modelo de lenguaje ChatGPT, cuando sentimos que el futuro nos alcanzaba. Fueron estos desarrollos los que reavivaron la conversación en el último año, debido a que su difusión orilló a muchas instituciones —entre ellas a las Instituciones de Educación Superior— a posicionarse.

En agosto de 2023 la Ibero Ciudad de México celebró el foro Construyendo el Futuro de la Inteligencia Artificial. Entre los invitados al evento estuvo el franciscano Paolo Benanti, asesor en temas de IA del papa Francisco. Durante su ponencia Benanti insistió en la necesidad de modelar «perfiles éticos» para las inteligencias artificiales; es decir, perfiles que «ayuden a los seres humanos a ser mejores seres humanos».

En el contexto de la charla la afirmación de Benanti tuvo la precisión y el coraje de destacar la preeminencia de lo humano sobre lo tecnológico. En su opinión —como en la de tantos otros especialistas—, el uso ideal de la IA debe ser el de una suerte de copiloto capaz de auxiliar a las personas y a las instituciones a tomar mejores decisiones, y no el de un piloto automático en el cual deleguemos nuestras funciones, dejándonos así a merced de los algoritmos.

Pero, ¿qué sucede cuando, poco a poco, depositamos nuestro criterio en este copiloto?, o cuando el «sentido auxiliar» de estas herramientas comienza a volverse ubicuo y dominante. Y, sobre todo, ¿a qué nos referimos al hablar de «mejores seres humanos»? Ya que, aunque la mayoría de nosotros convengamos en que la humanidad reluce en virtudes como la compasión, la solidaridad y la empatía, otros dirán que esta mejora depende de nuestra capacidad de producción y rendimiento.

No cabe duda: la discusión es compleja y requiere la participación de quienes tienen un mayor entendimiento de las tecnologías emergentes; sin embargo, la afirmación de Benanti posee —simultáneamente— el valor de la sencillez y la profundidad. Afirmar que «lo humano debe prevalecer sobre lo tecnológico» es, sobre todo, una declaración de principios: quien lo afirma reconoce un fondo ético que nos pide volver a lo esencial y que, ante el cambio y las novedades, confía en un discernimiento ecuánime y sereno.

Con este fondo humano como antecedente, entendido en función de cualidades que contribuyen a la armonía de los individuos y las comunidades (consciencia, compasión, empatía y fraternidad), deseo compartir una serie de reflexiones acerca de la interseccionalidad de los derechos humanos y la IA, y, por último, hacer un repaso sobre la incorporación de las tecnologías emergentes en la Educación Superior.

Luis Arriaga Valenzuela, S.J.

@Christus

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Una democracia en riesgo

La democracia hoy se aprecia menos y hay grupos que, desde dentro del sistema, podrían atenuarla o suprimirla. Es necesario reaccionar a nivel de gobierno, parlamento y partidos políticos, también colegios y barrios.

 

EN LATINOAMÉRICA, EN LOS ÚLTIMOS VEINTE AÑOS SE VIENE dando una tendencia que nos debe alertar: la preferencia por la democracia frente a otras formas de gobierno viene en descenso. En algunos países, como México y Guatemala, una porción creciente de la población plantea que formas de gobierno autoritarias pueden ser aceptables. Frente a gobiernos que parecen incapaces de dar un orden coherente a la convivencia social, sobrepasados por la violencia, atravesados por problemas de corrupción e infiltración del narcotráfico, ¿por qué seguir prefiriendo la democracia? Si la indiferencia y apatía marcan la relación de la ciudadanía con la democracia, e incluso lideres totalitarios son democráticamente electos por sus posturas claramente opuestas a la democracia, ¿qué argumentos ofrecer a quienes ven, en el sistema democrático mismo, la causa del problema?

 

En términos políticos, las tendencias antidemocráticas aparecen al interior de los mismos partidos, en particular en los extremos del arco político. El caudillismo autoritario ha radicalizado las posturas, adornándolas de «legítimas diferencias»; se produce incluso la paradoja de considerar antidemocrático e intolerante enfrentarse a ideas autoritarias. A ello se suma que los partidos políticos empiezan a aparecer como prescindibles: la impresión es que no funcionan bien, el sistema político no está generando las políticas públicas con la celeridad que la ciudadanía espera. Frente a la ansiedad económica o social que produce la falta de progreso, la narrativa de estos caudillos, exagerando las cosas, deviene en pesimismo y la sensación de inminente desgracia, en donde la violencia comienza a ser una alterativa válida, si no la única alternativa, para resolver las cosas. Y en este punto, desgraciadamente, los medios de comunicación, intelectuales, periodistas y artistas no siempre ayudamos a tranquilizar las posturas. El debate se torna agresivo y promueve la polarización, presentando una realidad sin matices con lógicas de amistad o enemistad, bondad o maldad. Esto, obviamente, dificulta mucho encontrar narrativas comunes.

 

Los movimientos populistas han aprovechado esta situación con una serie de estrategias ante las cuales hay que poner atención. Por una parte, aparecen ideologías populistas, que sobre simplifican problemas que en sí son multifactoriales, esgrimiendo un discurso contra las élites a las cuales presentan como que, en el fondo, no han querido resolver las cosas. Se apoyan en teorías conspirativas que manipulan la realidad y demonizan a los oponentes. Utilizan las redes sociales, en las cuales no hay genuino debate ni deliberación, para reprimir o cancelar a los adversarios. La insatisfacción social se amplifica para exacerbar la genuina rabia. Y, a la vez, generan la impresión de que se está al borde de una inminente desgracia, haciendo aflorar el miedo, también a través de las redes. En este contexto, la democracia aparece como incapaz, débil y lenta.

 

La tendencia a desconfiar de la democracia se ve exacerbada en los grupos más jóvenes de la sociedad. A ello se suma la indiferencia por el tipo de gobierno, que se verifica mayormente en grupos con menor educación. Los indicadores de participación cuando el voto es voluntario son elocuentes al respecto. Es decir, la democracia es apoyada por grupos más educados.

 

La tendencia a desconfiar de la democracia se ve exacerbada en los grupos más jóvenes de la sociedad.

 

Este fenómeno preocupa, más todavía cuando la historia reciente de nuestros países viene marcada por dictaduras que cargan con numerosos atropellos a los derechos humanos.

 

Los datos de Latinobarómetro indican que una raíz importante de este fenómeno tiene que ver con el desempeño de los gobiernos democráticos. De hecho, si no hay eficacia en lograr la paz social o mejorar los estándares de vida, el modo de gobierno se tiende a relativizar. El centro de atención para los ciudadanos es que se les resuelvan los problemas. Frente a ello, no parece relevante si los gobiernos controlan los medios de comunicación o si se trata de un gobierno militar.

 

La democracia, como modo de gobierno del pueblo por el pueblo, está en riesgo. En sí misma podría estar cultivando su autodestrucción sin darse cuenta.

 

PERO ¿POR QUÉ ES VALIOSA LA DEMOCRACIA?

Ante este fenómeno político-social en que la democracia va perdiendo valor, cabe preguntarse, una vez más, por qué este modo de organización política debiera ser cuidado. En este punto es importante distinguir entre la democracia como un mejor proceso de toma de decisiones, y la democracia como un modo intrínsecamente valioso de convivencia política, como un fin en sí misma. Reconocer el valor de la democracia tiene esas dos vertientes de justificación.

 

En cuanto medio para tomar buenas decisiones, la democracia como proceso deliberativo, con discusión, reflexión y debate, tiene más probabilidades de llegar a una decisión correcta, puesto que se ha considerado una variedad de perspectivas y argumentaciones antes de decidir. La calidad de la decisión debiera ser mejor. Estas mejores probabilidades, además, aportan a legitimar las decisiones ante la ciudadanía.

 

También en términos instrumentales, un beneficio de la práctica democrática es que el hecho mismo de participar en el debate hace que los adultos puedan desarrollar su potencial intelectual y moral, los posiciona en la búsqueda del bien común. Así, cuando la democracia se ejerce en varios niveles de la sociedad, incluso en ámbitos vecinales, las personas pueden ampliar su comprensión del mundo.

 

Finalmente, somos más propensos a pensar que las decisiones democráticas apuntan al bien común más que al bien de un grupo o persona particular, y eso aporta a la percepción de legitimidad.

 

Pero también la democracia tiene valor intrínseco, en sí misma. En primer lugar, ella permite vivir bajo la autoridad de leyes dadas por las mismas personas. Es decir, las personas son más libres en la medida en que se someten a leyes de organización y convivencia social que ellas mismas se han dado. En este sentido, las personas no se someten a voluntades ajenas. Esto no implica que nadie se someterá alguna vez al mandato de otros, pero la democracia sí es el procedimiento que más respeta la autonomía global de las personas. Todos tienen la oportunidad de participar en condiciones de igualdad en la formulación de las leyes y los asuntos colectivos.

 

En segundo lugar, las personas, al implicarse en la decisión de cómo organizar los asuntos colectivos, se realizan mejor al participar de una comunidad política autogobernada. Este proceso de deliberación facilita el desarrollo del diálogo, la empatía, la argumentación, la deliberación moral, entre otras cualidades esencialmente humanas.

 

En tercer lugar, la democracia es el procedimiento que más respeta la igualdad de los ciudadanos. Es una forma equitativa de dar voz a todos por igual. Es un ejercicio deliberativo donde se expresan y sopesan las perspectivas de todos los grupos representados.

 

Finalmente, la democracia es el sistema que permite respetar los derechos de las minorías, aun cuando se imponga la opinión mayoritaria.

NECESIDAD DE ACCIONES CORRECTIVAS

La democracia es un ideal complejo y su implementación está llena de tensiones. ¿El proceso debiera enfatizar la equidad de representación o la calidad de las decisiones que resulten? ¿Se trataría de cuantificar las preferencias personales respecto de un tema o, más bien, de analizar y deliberar buscando el bien común, incluidas las minorías? ¿Los que toman decisiones, basta que sean representantes de un grupo social, o esperamos que tengan conocimientos expertos en algún área? ¿Los representantes deben ser intransigentes, pues están ahí para mostrar la diversidad social o, más bien, dialogantes y capaces de consensuar el mayor bien para la mayoría, aunque no sea su propia preferencia? Aún con esta complejidad, por las razones antes dichas, creemos que es relevante cuidar la democracia.

 

Evidentemente, es fundamental la educación cívica de nuestros jóvenes. A nivel teórico es importante ayudar a comprender los procesos políticos, los modos de organización en el pasado y el presente. Pero a nivel práctico es imprescindible la discusión de temas de política pública nacional o la deliberación sobre temas locales, el ejercicio del debate y la decisión, la comprensión genuina de posturas diferentes, y la adquisición de destrezas de análisis y reflexión, aprender a argumentar y a dejarse persuadir cuando honestamente hay una mejor idea al frente. A nivel relacional, aprender a aceptar las derrotas y las decisiones legítimas, aunque no sean las preferidas, llevar los triunfos sin prepotencia, respetar y considerar a las minorías.

 

Los partidos políticos tienen mucho que hacer. Por una parte, obviamente en la formación de sus cuadros. Pero también deben ser activos en filtrar posibles demagogos que pudieran gestarse en sus filas. Además, para evitar el desprestigio con que ya carga el mundo político, el control ético al interior de los partidos es un mínimo que redunda en la imagen del sistema democrático. Contar con políticos probos influye en la imagen de un sistema político confiable. Transparencia y rendición de cuentas, institucionales y personales, debieran ser cada vez más habituales.

 

También es necesario salir de las redes sociales como lugar de debate. Puede ser un muy buen espacio de información, en la medida en que sea veraz, pero los espacios de discusión deben ser otros que permitan el desarrollo de ideas complejas.

 

Finalmente, es imprescindible que el sistema político mejore su productividad. Esto implica optimizar la calidad de las discusiones y decisiones, cuidar las formas, sobre todo el respeto del adversario, y abreviar los plazos para las decisiones.

 

La democracia hoy se aprecia menos y hay grupos que, desde dentro del sistema, podrían atenuarla o suprimirla. Es necesario reaccionar a nivel de gobierno, parlamento y partidos políticos, también colegios y barrios. Confiamos en que una democracia revitalizada podrá mejorar la vida de los ciudadanos.

 

@RevistaMensaje

t.ly/lQYIC

Mensaje de la Jornada Mundial de Oración para el Cuidado de la Creación 2024 

La Oficina de Prensa de la Santa Sede publicó este 27 de junio el Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración para el Cuidado de la Creación 2024 con el tema: “Esperar y actuar con la Creación”.

 

Cada 1 de septiembre se celebra la Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación, un momento especial para reflexionar sobre nuestro papel como guardianes del mundo natural. Este año, el tema «Esperar y actuar con la Creación» nos invita a renovar nuestra esperanza y nuestro compromiso de salvaguardar el medio ambiente, inspirándonos en la Carta de San Pablo a los Romanos (8, 19-25). El apóstol nos recuerda que vivir según el Espíritu significa abrazar una cierta esperanza, arraigada en la fe en Cristo, que nos impulsa a una acción concreta y amorosa.

 

El mensaje del Papa comienza con una pregunta que nos invita a reflexionar: «Comencemos, pues, con una pregunta sencilla, pero que puede no tener una respuesta obvia: cuando somos verdaderamente creyentes, ¿cómo es que tenemos fe? Como nos enseña San Pablo, somos creyentes porque el Espíritu Santo habita en nuestros corazones, permitiéndonos vivir con creatividad y caridad. Este Espíritu nos libera del miedo, nos hace hijos de Dios y nos da la fuerza para afrontar los retos de la vida con amor y esperanza.

 

La Jornada de oración nos invita a transformar nuestra fe en acciones concretas por el bien de la creación. Es una llamada a la conversión profunda, que nos lleva a pasar de la arrogancia de la dominación al cuidado amoroso de nuestra casa común. En un mundo marcado por la injusticia y el sufrimiento, nuestra esperanza cristiana no es una ilusión, sino una fuerza real que nos anima a trabajar por un futuro de paz y armonía.

 

Unidos en la fe y en la acción, podemos marcar la diferencia. Cuidar de la creación no es sólo una responsabilidad ética, sino un compromiso teológico que implica a toda la creación. Juntos, podemos dar testimonio del amor de Dios mediante gestos concretos, ayudando a construir un mundo en el que la humanidad y la naturaleza vivan en armonía.

 

Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración para el Cuidado de la Creación 2024

Leer más sobre la presentación del Mensaje en la página web del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral 

Leer más sobre el Tiempo de la Creación 

Infografía 

Presentación de la JMOCC 2024

CARD. CZERNY SJ: ‘Acoger al extranjero que necesita un puerto seguro’

Acoger a quienes tienen necesidad de un refugio seguro, de encontrar un lugar de pertenencia, de escuchar a una comunidad. Esta es la invitación prioritaria expresada por el cardenal Michael Czerny SJ, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, en su mensaje para el Domingo del Mar, que este año se celebra el 14 de julio. Deseo que los millones de trabajadores del sector marítimo sientan la labor de la Iglesia haciendo visibles sus realidades cotidianas invisibles.

 

El prefecto recuerda en su mensaje que en la época de las primeras misiones de los apóstoles, cada nuevo barco que llegaba significaba más encuentros e intercambios, más apertura a la novedad y a las vastas posibilidades más allá de las costas locales.

 

La invitación, por tanto, es a «acoger al extranjero»: puede desafiarnos cuando «preferimos permanecer aislados social y espiritualmente», señala el Cardenal Czerny SJ. Sin embargo, apunta, «no podemos estar abiertos a las posibilidades de la vida si preferimos las comodidades de lo familiar.

 

El camino de la apertura es el camino de la esperanza». La educación en la fraternidad y la amistad social es necesaria, concluye. Al confiar los marinos a Nuestra Señora, Estrella del Mar, el cardenal espera que «los marinos se sientan parte de la Iglesia dondequiera que vayan».

 

t.ly/di7Sz

«Mi padre era un extranjero» La enseñanza bíblica sobre los migrantes (fragm.)

El sabio Qohelet decía: «No hay nada nuevo bajo el sol. ¿Hay acaso algo de lo que se pueda decir: “Mira, esto es una novedad”? Esto ya ocurrió en los siglos que nos precedieron» (Qo 1,9-10). Sin embargo, todos nosotros inevitablemente olvidamos lo que sucedió tiempo atrás, y por eso ciertos fenómenos nos parecen inusuales, excepcionales, sin comparación; en su supuesta anormalidad, se convierten en fuente de angustiosa preocupación. Entre estos eventos sorprendentes e inquietantes podemos incluir las oleadas migratorias que, desde África, el Cercano Oriente y Europa Oriental, se están volcando en estos años, como una marea imparable, hacia territorios de esperanza, hacia lo que nosotros, europeos, consideramos «nuestra» tierra.

Ahora bien, al observar detenidamente, no hay casi ninguna región o nación que en su historia no haya visto llegar, a veces desde muy lejos, caravanas o grupos étnicos enteros con la intención de establecerse en tierras extranjeras, consideradas oasis favorables. «Nuestra» Europa, en particular, es el resultado de un proceso milenario de invasiones, éxodos de poblaciones y mezclas; a su vez, ha producido grandes flujos migratorios hacia otros continentes, especialmente hacia las Américas y Australia, pero también hacia África y, en parte, hacia Asia. Quienes partían estaban convencidos de honrar el derecho de toda persona a la supervivencia y al bienestar, y en ciertos casos se enorgullecían de contribuir con su trabajo y su cultura al progreso civil de la humanidad. Es necesario, por tanto, tener en cuenta la historia, incluso la más remota, con su aporte de sabiduría, para interpretar correctamente la particularidad, considerada dramática, del momento presente.

El olvido del pasado es un factor de insensatez. Así nos lo dice la Escritura, desde el comienzo de la historia de Israel. La familia de Jacob, compuesta por unas setenta personas (Dt 10,22), para escapar de una carestía persistente, se trasladó a la tierra de Egipto; allí encontró prosperidad, y promovió además la riqueza económica del país anfitrión (Gn 46,31-34; 47,1-10). Pero «asumió el poder en Egipto un nuevo rey, que no había conocido a José» (Ex 1,8). Con el paso de los años se perdió la memoria de aquel inmigrante que había enriquecido a todos con su especial sabiduría. Del olvido surgen sentimientos inadecuados y acciones vergonzosas.

Los egipcios perciben la presencia vital de los hebreos como una amenaza; quien había recibido el estatus sagrado de huésped (hospes) se transforma en enemigo (hostis). El temor de ser superados tiene alguna justificación, debido al número creciente de aquellos que continúan siendo definidos como extranjeros y, por lo tanto, peligrosos; sin embargo, cuando no se controla, el miedo se convierte en un mal consejero. Dado que la autoridad política considera siempre que es sabio y es un deber usar todos los medios para proteger el interés primario de los ciudadanos, el faraón sugiere «tomar medidas sabias» que impidan la proliferación del supuesto adversario (Ex 1,10).

Sabemos que, en la historia de los hebreos, tal directriz operativa tomó la forma de normas que imponían a los inmigrantes condiciones crecientes de servidumbre, con maltratos y humillaciones, hasta la eliminación física de la vida naciente (Ex 1,11-22). El río de Egipto se convirtió entonces en la tumba de los recién nacidos hebreos, como el Mediterráneo se ha «convertido en un inmenso cementerio» para miles de refugiados, entre ellos muchos niños.

La Biblia es un vehículo de memoria: con sus relatos nos hace recordar cómo procesos de miedo inmotivado determinan actos que se presentan oficialmente como medidas necesarias para la protección de los ciudadanos, pero que en realidad son disposiciones insensatas e inhumanas. El aporte de la palabra de Dios es sumamente valioso, porque nos pide identificarnos espiritualmente con el pueblo judío, posicionándonos así del lado de los sin tierra; cada lector de la Escritura está invitado a decir: «Mi padre era un arameo errante que bajó a Egipto y se refugió allí con unos pocos hombres» (Dt 26,5).

La Biblia nos pide hacer memoria, asumiendo espiritualmente el estatus del inmigrante, porque en él se entrega un misterio de gracia y un camino de sabia justicia. Intentemos demostrarlo dejándonos guiar por las páginas bíblicas.

Pietro Bovati

@laciviltacattolica­­

Enlace al artículo t.ly/OAt04

JESUITAS. Al servicio de la Casa Común

La versión digital de la revista anual 2024 de la Compañía de Jesús.

Una colección de testimonios, reflexiones y ejemplos concretos de cómo los jesuitas y sus compañeros en la misión se comprometen a vivir la 4ª Preferencia Apostólica Universal de la Compañía de Jesús para los años 2019-2029: el cuidado de nuestra casa común.

La revista abre nuevas ventanas sobre nuestra misión en el ámbito ecológico. En este campo, colaboramos con tantos otros que se preocupan por el futuro de nuestro planeta, pero lo hacemos desde un ángulo particular, el de la luz y la profundidad del Evangelio.

La revista se divide en las siguientes secciones: la voz de los jóvenes; ecología integral, eco-ciencia; eco-espiritualidad; eco-experiencias; eco-educación. La edición de 2024 también incluye una colección de nueve artículos sobre “Jesuitas en las fronteras”… para dejarse sorprender.

 

Descargue la publicación JESUITAS t.ly/LftPU

 

Francisco, mensaje para la VIII Jornada Mundial de los Pobres

 Los pobres tienen un lugar privilegiado en el corazón de Dios

“Dios conoce los sufrimientos de sus hijos porque es un Padre atento y solícito hacia todos. Como Padre, cuida de los que más lo necesitan: los pobres, los marginados, los que sufren, los olvidados”. Lo reitera el Papa Francisco en su mensaje para la VIII Jornada Mundial de los Pobres que se celebrará el 17 de noviembre próximo bajo el lema “La oración del pobre sube hasta Dios”, en el marco del Año de la Oración previo al Jubileo Ordinario de 2025.

“Pero nadie está excluido de su corazón, ya que, ante Él, todos somos pobres y necesitados”, enfatiza Francisco en el texto, publicado este jueves 13 de junio, y resalta que “todos somos mendigos, porque sin Dios no seríamos nada”.

El Pontífice asegura que “la violencia provocada por las guerras muestra con evidencia cuánta arrogancia mueve a quienes se consideran poderosos ante los hombres, mientras son miserables a los ojos de Dios”. También lamenta: “¡Cuántos nuevos pobres producen esta mala política hecha con las armas, cuántas víctimas inocentes!”. Y deja claro que “no podemos retroceder”.

Hacer nuestra la oración de los pobres y rezar con ellos

El Papa reconoce la “especial apertura a la fe” y la necesidad de Dios de la inmensa mayoría de los pobres y, por tal motivo, evidencia que “no podemos dejar de ofrecerles su amistad, su bendición, su Palabra, la celebración de los Sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y de maduración en la fe”.

Dios está al lado de los pobres

A los pobres que habitan en nuestras ciudades y forman parte de nuestras comunidades el Sucesor de Pedro los invita a no perder esta certeza: «Dios está atento a cada uno de ustedes y está a su lado».

Francisco expresa su gratitud por quienes escuchan y sostienen a los más pobres

El Pontífice se refiere a la Jornada Mundial de los Pobres como «una cita obligada para toda la comunidad eclesial» y «una oportunidad pastoral que no hay que subestimar, porque incita a todos los creyentes a escuchar la oración de los pobres, tomando conciencia de su presencia y su necesidad». En este sentido, la considera una ocasión propicia para llevar a cabo iniciativas que ayuden concretamente a los pobres, y también para reconocer y apoyar a tantos voluntarios que se dedican con pasión a los más necesitados.

«Debemos agradecer al Señor, afirma Francisco, por las personas que se ponen a disposición para escuchar y sostener a los más pobres», entre ellos menciona a los sacerdotes, consagrados y los laicos «que con su testimonio dan voz a la respuesta de Dios a la oración de quienes se dirigen a Él». «En silencio -prosigue el Obispo de Roma-, por tanto, se rompe cada vez que un hermano en necesidad es acogido y abrazado».

Bergoglio recuerda el testimonio que nos ha dejado santa Madre Teresa de Calcuta, «una mujer que dio la vida por los pobres» y que repetía continuamente que era «la oración el lugar de donde sacaba fuerza y fe para su misión de servicio a los últimos», sostiene el Pontífice. Por dicha razón, Francisco nos incentiva a rezar y, de ese modo, nos daremos cuenta de los pobres que tenemos a nuestro lado, «quizá en la misma planta de sus casas», acota. Asimismo, evoca el testimonio de san Benito José Labré, cuyo cuerpo reposa y es venerado en la iglesia parroquial de Santa María ai Monti en Roma. «Peregrino de Francia a Roma, rechazado en muchos monasterios, expresa Francisco, transcurrió los últimos años de su vida pobre entre los pobres, permaneciendo horas y horas en oración ante el Santísimo Sacramento, con el rosario, recitando el breviario, leyendo el Nuevo Testamento y la Imitación de Cristo. Al no tener siquiera una pequeña habitación donde alojarse, solía dormir en un rincón de las ruinas del Coliseo, como “vagabundo de Dios”, haciendo de su existencia una oración incesante que subía hasta Él».

«Somos pobres de paz»

En camino hacia el Año Santo, el Papa exhorta a cada uno a «hacerse peregrino de esperanza, ofreciendo signos concretos para un futuro mejor» y solicita no descuidar «los pequeños detalles del amor», como «saber detenerse, acercarse, dar un poco de atención, una sonrisa, una caricia, una palabra de consuelo».

«En este tiempo, continúa el Pontífice, en el que el canto de esperanza parece ceder el puesto al estruendo de las armas, al grito de tantos inocentes heridos y al silencio de las innumerables víctimas de las guerras, dirijámonos a Dios pidiéndole la paz». «Somos pobres de paz, agrega el Obispo de Roma» y nos anima a «alzar las manos para acogerla como un don precioso» y, al mismo tiempo, insta a comprometernos por restablecerla en el día a día.

Enlace al mensaje completo t.ly/xnaSB

@VaticanNews

J. Melloni SJ: «Dios habita en todos los seres vivientes de la tierra con los que convivimos»

La semana pasada se celebró el Simposio Internacional 2024 sobre Ejercicios Espirituales y Conversión Ecológica en Manresa. Durante varios días hablaron sobre cómo la experiencia de los Ejercicios puede promover la concienciación y el cambio de actitudes ante la crisis ecológica. Hemos hablado con Javier Melloni SJ, teólogo y director del Centro de Espiritualidad Cova Sant Ignasi.

Han sido muchos los ecos principales tras varios días de diálogo y reflexión: «Hemos adquirido la consciencia de que la cuestión ecológica forma parte de un paradigma más amplio, que implica una forma integral de vivir: la consciencia de la interrelacionalidad de toda la realidad, lo cual comporta inseparablemente el respeto y veneración por la naturaleza, la consciencia de la desigualdad e injusticia social y el aumento de la percepción de que Dios habita en todos los seres vivientes de la tierra con los que convivimos» explica Javier.

Por otro lado, este jesuita cree que también han sabido tomar mayor consciencia de que esta conversión es sobre todo de carácter comunitario: «La hemos de hacer todos juntos, en equipo, aunando fuerzas personales e institucionales. La conversión ecológica conlleva un aumento de la sensibilidad comunitaria». En último lugar, cuenta Melloni que ha resonado con fuerza el paso profético que habría de hacer en las Casas de Ejercicios: «También en nuestros Centros de Espiritualidad para visualizar estos compromisos y ayudar a sensibilizar a los que acuden a hacer los Ejercicios».

EE ecológicos naturaleza

¿Son los Ejercicios Espirituales clave para alcanzar una verdadera conversión ecológica? Nos responde Melloni que el recorrido de las cuatro semanas favorece que se dé un proceso de conversión: «Va desde la consciencia del pecado personal y estructural (Primera Semana), la elección por la bandera de Cristo pobre y humilde (Segunda Semana), la compasión por la tierra y por las poblaciones que sufren su expolio (Tercera Semana) y la celebración y el agradecimiento de la presencia de Dios en todas las cosas (Cuarta Semana)».

Con todo, se planteó el riesgo de imponer al ejercitante esta clave de lectura: «Hay que distinguir bien cuando se trata de unos Ejercicios explícitamente en clave ecológica, donde los ejercitantes vienen libremente a profundizar esta perspectiva, de los Ejercicios ‘ordinarios’, en los que hay que respetar la sensibilidad y lugar donde se haya el ejercitante».

Reconoce este jesuita, Director del Centro Internacional de Espiritualidad Ignaciana La Cova de Manresa, que queda mucho por hacer: «Se trata de un cambio progresivo que tiene muchas implicaciones, las cuales apenas estamos empezando a descubrir». La cuarta PAU, presentada hace cinco años (2019) hace que no se pueda eludir esta cuestión: «Implica muchos cambios en nuestro modo de proceder, tanto personal como comunitario e institucional».

«La persona que no se siente interpelada por esta cuestión, probablemente tampoco se siente interpelada por el dolor ajeno» nos responde de manera tajante Melloni a cómo motivar a alguien en este tema sino se siente llamado. Explica el jesuita que la solidaridad y la sensibilidad ecológica van juntas: «Ninguna de las dos se pueden forzar, pero sí se puede ayudar a despertarlas. Es importante hacer ver que no se trata de una moda, sino de algo más radical e integral, pero no se puede forzar el proceso. Cuando se fuerza o se impone, provoca la reacción contraria, hay que saber acompañar este despertar».

oratorio cova manresa vista a montserrat

Simposio Internacional 2024 sobre Ejercicios Espirituales y Conversión Ecológica

El Centre Espiritual de la Cova Sant Ignasi (CIEI), la Escuela Ignaciana de Espiritualidad (EIDES) y un Comité Intercontinental han convocado un Simposio bienal sobre un asunto concreto relacionado con la práctica ignaciana y que está teniendo lugar en Manresa del 10 al 16 de junio.

El tema escogido es cómo la experiencia de los Ejercicios puede promover la concienciación y el cambio de actitudes ante la crisis ecológica. A través de ponentes de diversas partes del mundo que se dedican a este campo y que han reflexionado sobre la experiencia espiritual que comporta, se realizará un recorrido por las Cuatro Semanas de los Ejercicios para explorar el potencial que contienen para dar respuesta a este reto. En total son 75 personas las que están participando provenientes de 33 países distintos. A su vez, son 51 los jesuitas inscritos, 9 religiosos/as y 8 laicos/as.

Enric Puiggròs SJ, Provincial de la Compañía de Jesús en España, intervino en la introducción y no podía sino alegrarse por esta iniciativa: “Me alegra mucho saber que este proyecto se haya asumido desde el equipo de la Cova de Sant Ignasi y que se haya constituido un comité para que esto se pueda reproducir a nivel local”.

Añadió la importancia radical de tratar un tema así: “Además de ser una de las Preferencias Apostólicas, hay mucho por explorar en este campo y es mucho a lo que todavía nos tenemos que convertir para vivir una ecología integral que respete a la madre tierra. Está en juego fomentar una experiencia espiritual integral”.

Por su parte, Javier Melloni SJ, director del Centro Internacional de Espiritualidad (CIEI), aprovechó su intervención para resaltar la capacidad intercontinental del evento: “Entendemos que pocas personas tienen la oportunidad de venir a Manresa varias veces al año, pero sí podemos convocar a ponentes para celebrarlo presencial y que esto se replique en los demás centros de espiritualidad a través de esta modalidad online”.

En la primera ponencia, Xavier de Bénazé SJ, delegado de Laudato Si para la Provincia de Francia, habló de la interconectividad de toda la creación. Comenzó su espacio ofreciendo un ejercicio por parejas para hacer reflexionar sobre lo que a cada uno le hace sentir en profunda comunión con la creación. Dividió su charla en dos partes para hablar de ecología integral y de interconectividad.

Sobre ecología integral hablaba Xavier: “Si definimos este concepto recalcando la importancia del paradigma relacional, será una brújula útil para esta semana”. ¿En qué consiste esta brújula? Bénazé propuso tener presente la ecología integral, según lo que explica el Papa Francisco, y además reflexionó sobre las cuatro relaciones principales que tejen nuestras idas: “Con nosotros mismos, con otros humanos, con la creación y con Dios”.

Y esta ecología integral, añadió, supone una invitación a cambiar nuestra cosmovisión: “Los Ejercicios Espirituales pueden ser de gran ayuda para adentrarnos ella, la ecología integral conlleva que nuestra relación con Dios realmente cambiará las cosas en nuestra relación con nosotros mismos, con otros seres humanos y con la creación”.

Para acabar su intervención, el delegado de Laudato Si para la Provincia de Francia habló de cambiar la visión que tenemos: “Debemos pasar al paradigma relacional, debemos cambiar nuestra perspectiva del mundo en el que lo vemos, debemos construir un mundo en el que se respete la ecología y se alcance la base social. Lo que necesitamos es una conversión interior, lo que hay que aportar es profundidad a la conversión ecológica”.

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@Infosj

t.ly/JSqCb

Encuentro Nacional de la Pastoral Migrante

En la ciudad de Luján, bajo el lema “Era extranjero y me recibiste en tu casa”, se reunió la Pastoral Migrantes e Itinerantes con la participación de delegados y movimientos presentes en 29 diócesis de Argentina.

Afirman que “la situación política, social, el maltrato institucional y la dolorosa y visible pobreza, agravan todas estas situaciones de vulnerabilidad de los migrantes e itinerantes.”

Con Mama Antula y el Cura Brochero, peregrinos y pastores, como referentes y junto con el Papa, denuncian que  “la trata de personas es una actividad innoble, una vergüenza para nuestras sociedades que se consideran civilizadas.”

Delegados y pastoralistas compartieron, a partir de las consignas “acoger, proteger, promover, integrar y celebrar”, los frutos del año vivido, cada uno desde su lugar y tarea, intentando ser instrumentos del Reino de Dios”.

“Sabemos que en nuestras actividades somos la cara visible de nuestra Iglesia. A los pies de María de Luján, reafirmamos nuestra convicción de ‘la inalienable dignidad sagrada de cada persona humana más allá de su origen, color y religión’”, concluyen.

Declaración del Encuentro t.ly/M2CFT

Web de la Pastoral con Migrantes cemi.org.ar/