CPAL Promueve una Mayor Integración en Colombia

Roberto Jaramillo SJ, actual presidente de la CPAL, estuvo de visita en la Universidad de Cali para promover el compromiso de la casa de estudios con zonas necesitadas del continente.

El Presidente de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y El Caribe (CPAL), P. Roberto Jaramillo S.J., visitó la Universidad Javeriana Cali para proponer una integración mayor con el resto de universidades de la red de AUSJAL (Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina), además de un compromiso de la Universidad con dos territorios de América Latina en particular:

  • La Amazonia para que a través de proyectos concretos, la Universidad se articule al proyecto Pan-Amazónico que viene ejecutando la CPAL.
  • Haití con algún proyecto social que brinde apoyo a alguna de las iniciativas que vienen realizando la Compañía de Jesús en esta isla, que cuenta con los indicadores de pobreza más altos del continente.

Para ello, se reunió con diferentes autoridades de la universidad, entre ellas, con el rector, padre Luis Felipe Gómez S.J.; la vicerrectora académica, Ana Milena Yoshioka; el vicerrector administrativo, Carlos Montehermoso; la decana de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Alba Luz Rojas; el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas; Alberto Arias Sandoval y el decano de la Facultad de Ingeniería, Jaime Aguilar.

Fuente: CPAL Social

Fe y Alegría: Compromiso Social desde la Educación en Centroamérica

Compartimos las conclusiones del II Congreso II Congreso Centroamericano de Educación, realizado en Tegucigalpa, Honduras, los días 12 y 13 de julio. Bajo el título de “Educar en contextos de violencia”, se invitó a los participantes a reflexionar y debatir sobre cómo encarar y adaptar la tarea educativa a los distintos contextos dentro de Latinoamérica.

Durante los días 12 Y 13 de julio se celebró en la ciudad de Tegucigalpa (Honduras), el II Congreso Centroamericano de Educación, bajo el lema, “educar en contextos de violencia”. El mismo se da en seguimiento al ya celebrado el año 2016, en el que la Fe y Alegría y las Universidades Jesuitas de Centroamérica, interpelados por las distintas realidades que golpean al pueblo centroamericano, se interroga sobre cómo seguir haciendo que el acto educativo, se constituya en un bien universal, en tanto público, de calidad, humanizador y liberador de todas las realidades que impiden la realización de las personas en nuestra región.

Dentro de los propósitos del Encuentro convocado en Tegucigalpa, se estableció el hecho de reflexionar a la luz de la realidad y el contexto centroamericano, cada vez más teñido por distintas expresiones de violencia y desigualdad social. De allí el desafío de analizar y comprender el entorno en el que se ubican los centros educativos, para responder a la pregunta sobre cómo educar en estos nuevos contextos.

Contextos

Si bien existen elementos propios y distintivos de la realidad de cada uno de los países centroamericanos, coincidimos en afirmar que existen unos rasgos en común que marcan la realidad regional y continental. Dentro de esos elementos destaca la polarización en la que se encuentran nuestras sociedades, expresada a todos los niveles. Los énfasis no están puestos en la dignificación de la persona humana – expresado en colectivos y en la generación de riqueza compartida. Por el contrario, las políticas y toda iniciativa liderada desde los gobiernos, está orientada a beneficiar a pequeñas élites y grupos económicos que, de manera despiadada, despojan a pueblos y comunidades de sus recursos naturales.

A la vez que se construyen cercos mediáticos a nivel continental, en donde la población accede sólo a la información que interesa a los grupos económicos dominantes, como alternativa, surge el aprovechamiento de las redes sociales, que, paradójicamente, inmovilizan a la juventud, pero a la vez sirven para convocar y movilizar en la emergencia de nuevos movimientos sociales.

Ante el miedo paralizador provocado por la violencia social y la desesperanza que genera las pocas posibilidades de cambio, es tiempo para el debate y la búsqueda y construcción de alternativas. Es tiempo de acumulación de fuerzas, de formación en aquellos nuevos temas y realidades y sobre todo, de articulación de los distintos actores que convergen en la necesidad de que se establezcan cambios en nuestra sociedad.

Dentro de ese proceso de búsqueda de alternativas, a la vez que se construyen pequeñas iniciativas desde lo local, en donde se recupera la fuerza de lo comunitario, de la colectividad, surge la necesidad de demandar cambios estructurales. Cabe advertir que el modelo económico, además de beneficiar a pequeñas élites económicas, se constituye en un modelo que reproduce inequidad y profundiza la desigualdad social, en resumidas cuentas, una de las causantes de la violencia social en Centroamérica. El modo en cómo crece la pobreza, nos confirma que el modelo económico centroamericano está desvinculado de las economías nacionales.

Aunado a esta realidad, se constata que la educación no constituye la principal apuesta de los gobiernos de la región. Así lo reflejan los presupuestos nacionales destinados a la educación en todos sus niveles. Los sistemas educativos se han ido a la baja. La matrícula en educación primaria absolutamente en todos los países de Centroamérica refleja que hay un alto índice de población infantil que no puede asistir a clases. En Guatemala apenas se invierte el 2.8% del PIB, dejando fuera de la escuela cerca de un 20% de niños y más de un 60% de jóvenes que no pueden ingresar a los colegios. Igual condición sucede en Honduras, en donde se invierte el 5.9% del PIB, sin embargo, el 70% de los niños y niñas que salen de la escuela no pueden continuar en el sistema educativo formal. Estos porcentajes, no son distintos entre un país y otro, a excepción de Costa Rica y Panamá, en donde la apuesta por la educación se ha concebido desde hace varios años como parte de sus estrategias para alcanzar el desarrollo.

La poca inversión en materia educativa en todos los países de la región centroamericana se contradice con los altos porcentajes que se destinan en materia de seguridad. El caso de Honduras es alarmante en esta materia, ya que en los últimos 3 años no sólo se duplicaron los presupuestos para defensa y seguridad, sino que además se han creado otros mecanismos, tales como la “tasa de seguridad”. Es decir, que en lugar de destinar mayores recursos para la creación de nuevas oportunidades para la juventud, se han creado más batallones y policía, lo que ha llevado a una militarización de la sociedad; que lejos de constituirse en la solución a los problemas de inseguridad, contribuye una mayor expresión de formas de control hacia la población civil.

Signos de esperanza

Dentro de este Congreso Centroamericano de Educación, se han compartido una variedad de experiencias positivas, orientadas a crear un mayor involucramiento y relación entre la comunidad y la escuela. Muchas de esas experiencias tienen a la base procesos de investigación orientados a comprender la violencia desde sus distintos enfoques. Un reconocimiento y comprensión a esta realidad, es su multi causalidad, por lo tanto, su intervención demanda de un abordaje desde distintos enfoques y perspectivas. Por otra parte, se plantea la necesidad de intervenir en distintos niveles, yendo de lo local y de experiencias comunitarias que pueden ser replicadas a una escala nacional.

A nivel de acciones que ya se van desarrollando, destacan experiencias tan valiosas como las que ya están en marcha en las distintas sedes nacionales de Fe y Alegría, especialmente en los países del denominado triángulo norte, en alianza con diferentes organizaciones e instituciones de la sociedad civil; siendo un aliado clave en los procesos de investigación, la Universidad Rafael Landívar de Guatemala y la Universidad Centroamericana (UCA) de Nicaragua y El Salvador.

Las grandes tareas: echar redes mar adentro en las nuevas fronteras de la exclusión

I.- Profundizar en la comprensión del fenómeno de la violencia y su incidencia en el medio escolar

Esto pasa por comenzar distinguiendo lo que es “violencia hacia las escuelas” y la “violencia escolar”. La primera tiene que ver con la comprensión de todos los elementos de contexto que contribuyen a que ésta se produzca, siendo la primera de ellas el modelo inequitativo que no genera oportunidades para todos los sectores de la población. Por otro lado, se ha puesto más énfasis en la violencia escolar – que es la que se produce al interior de los centros educativos como resultado del proceso de interrelación entre todos los que participan del acto educativo, y no a la violencia que está haciendo que el acto educativo se encuentre paralizado y en muchos casos, en riesgo de ser cancelado en aquellas zonas urbanas y rurales en donde la vida de la población estudiantil se ha puesto en riesgo.

En ese sentido, se demanda de los gobiernos nacionales, atacar las causas estructurales que generan la violencia, ya que mientras no se dé respuesta a éstas, difícilmente se podrá erradicar. Esto pasa por advertir que la creación de más batallones y militarización de las escuelas y de la sociedad, como estrategia para erradicar la violencia, no representa la solución a este problema.

II.- Repensar la currícula desde estas nuevas realidades: Una educación fuera de su contexto no es más que un pretexto para justificar el sistema

Al analizar los modelos educativos que se implementan en la región centroamericana, se concluye que éstos no han sido diseñados para intervenir ni implementarse en contextos de violencia. En ese sentido, se hace urgente repensar de manera creativa el modelo o los modelos que respondan a estas nuevas realidades. A su vez, se vuelve necesario generar un proceso de formación en los educadores de larga y nueva data, para que conozcan las nuevas metodologías y contenidos que incorporen y respondan a la realidad centroamericana. La educación, además de ser gratuita y obligatoria, ha de ser de calidad e inclusiva, forjadora de nuevos sujetos, respetuosos de su medio de vida y de todas las condiciones que posibilitan vivir en armonía con los demás y con nuestra planeta.

III.- Fortalecimiento de alianzas público – privadas

Finalmente, se hace urgente establecer un pacto político y social por la educación. Que la escuela pueda constituirse en el centro de la comunidad, en un lugar de encuentro para la creación de oportunidades y para el fomento de la nueva ciudadanía. Que se constituya en un grito ético – pedagógico y político de rechazo a la estigmatización y criminalización de la niñez y la juventud.

Fuente: CPAL Social

Magíster y Diplomado en Acompañamiento Psicoespiritual

La Universidad Alberto Hurtado abrió sus procesos de postulación a los programas 2018-2019.

El acompañamiento de personas es y ha sido un ministerio fundamental dentro de la tradición de la Iglesia y de la Compañía en particular. La ayuda personalizada y la escucha activa del otro son aportes esenciales para que las personas conozcan los movimientos interiores que los acercan a descubrir la Voluntad del Señor.

El Magíster y el Diplomado en acompañamiento psicoespiritual están orientados a agentes pastorales como sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos y laicas que estén comprometidos con la experiencia pastoral en el campo del acompañamiento de personas y que deseen tener una formación en el área de la psicología.

Para tener más información visita

Objetivos de los Programas

  • Formar acompañantes de personas con herramientas y habilidades, integrando las dimensiones psicológica y espiritual.
  • Proporcionar herramientas psicológicas para la atención y ayuda inmediata de personas en el área pastoral.
  • Entregar contenidos que ayuden a diferenciar el acompañamiento espiritual de la psicoterapia.
  • Preparar agentes pastorales capaces de poner en diálogo su dimensión de fe con una comprensión holística de la persona, en la que el componente psicológico juega un rol fundamental en el crecimiento del ser humano.
  • Comprender la tarea pastoral dentro de un marco teológico y ético que ponga de relevancia las diversas actitudes que se puede tener en una relación de ayuda.

El plan de estudios del magíster contempla la aprobación de 13 cursos teórico-prácticos, además de la elaboración de una tesis final y dos prácticas supervisadas. Los cursos corresponden a dos áreas del saber (psicología y espiritualidad) y combinan la transmisión de conocimientos básicos con la práctica pastoral de los temas específicos tratados en los cursos.

Fuente: Jesuitas Chile

La Escuela de Liderazgo Político ya tiene sus Primeros Candidatos

La institución que coordina  Rodrigo Zarazaga SJ se propone formar una nueva generación de dirigentes. Durante su tercer año de vida, la Escuela comienza a ver los frutos de su trabajo: tres egresados compiten por Cambiemos y Unidad Ciudadana.

Por primera vez, egresados de la Escuela de Liderazgo Político, institución liderada por el sacerdote jesuita Rodrigo Zarazaga que atraviesa su tercer año de vida, pelearán en los próximos días por un lugar en el Congreso de la Nación y en la Legislatura porteña. Los precandidatos -dos de Cambiemos y otro de Unidad Ciudadana- contaron a LA NACION cómo llegaron a la política y qué aportes esperan concretar.

Gregorio Hernández Maqueda es precandidato a diputado nacional de Cambiemos por la provincia de Córdoba. Es abogado y, con 25 años, es el candidato más joven a diputado en todo el país. «Siempre fui el más chico, pero la capacidad no tiene que ver con la edad, sino la experiencia, la integridad y los valores», dijo.

Su vocación política nació a los 14 años, cuando empezó a ver por TV una «melena rubia portada por una señora que decía lo que pensaba». Así, sintió la necesidad de trabajar con Elisa Carrió y a los 17 años, cuando terminó el colegio, mandó un mail y se afilió a la Coalición Cívica ARI.

«En mi casa siempre se debatió de política», dijo a LA NACION Juan Manuel Valdés, precandidato a legislador porteño por Unidad Ciudadana. El hecho que lo llevó a comprometerse con la política fue la crisis de 2001. «Me tocó vivirla desde muy cerca. Mi colegio quedaba a la vuelta de la Plaza de Mayo», agregó.

El licenciado en Letras de 29 años militante del Partido Justicialista aseguró que su mayor preocupación es la grieta social. «En 2003 se inauguró una etapa de reparación de derechos. Las políticas sociales fueron políticas de inclusión. Por eso me comprometí con el FPV y con Unidad Ciudadana, con Néstor Kirchner y con Cristina», explicó.

Juan Manuel López, un abogado de 33 años, es precandidato a diputado nacional por la ciudad de Buenos Aires de Vamos Juntos. Como Valdés, viene de una casa con «mucha política». «Mi recuerdo de niño es jugar con los hijos de los amigos de mis papás y volver a la mesa de los grandes para escucharlos debatir», dijo a LA NACION. No era cualquier mesa, en ella se encontraban un intendente radical y el peronista que había competido contra él.

Trabaja también con Carrió hace casi ocho años, en la agenda parlamentaria y la agenda más pública de denuncia e informes, pero su llegada al círculo de la diputada no fue como la de Hernández Maqueda.

«Tardé más años en llegar a Lilita. Tenía un prejuicio con la política. Pero hoy estoy convencido de que es la única herramienta posible para transformar la sociedad«, dijo.

Sobre el hecho de haber compartido la cursada en la Escuela de Liderazgo Político con dos referentes de Cambiemos, Valdés dijo: «La confrontación política es natural. Creo que lo que hay es una diferencia muy profunda respecto de un proyecto de país, pero eso no quita que uno no pueda tener respeto por las ideas del otro. Igual, no cambio mi espacio político». El joven candidato es hijo del dirigente justicialista y ex embajador ante la Santa Sede Eduardo Valdés.

Crítico del actual oficialismo, Valdés agregó: «Vengo a aportar convicciones de que hay que defender a los sectores más vulnerables, que se ven hoy más descartados por la política económica, que ha privilegiado a pocos. El Estado tiene que tener como prioritario el sostenimiento del consumo, el mercado interno y la industria nacional».

Hernández Maqueda respondió con las «acciones y hechos» de su partido: la devolución del 15% de los fondos de la Anses a las provincias, el traspaso de la justicia nacional a los porteños, la creación de una policía de la ciudad y la reestructuración de los subsidios para los servicios. Ideas que volvieron a ser refutadas por Valdés.

Sobre su aporte para el Congreso, Hernández Maqueda dijo: «Si tengo una obsesión es la reforma tributaria. Una rebaja drástica de los impuestos, que beneficie y posibilite estar en regla». López, por su lado, quiere aportar al diálogo y desde su formación apunta al Poder Judicial. «Quiero una Justicia que funcione, independiente. Desde el Congreso se tiene que controlar al Poder Judicial, que de los tres poderes de Estado es el que tiene más deudas con la sociedad», concluyó.

Fuente: LaNación 

“La Silla Roja”, Un Plan de Educación Inclusiva de Fe y Alegría

Durante el mes de Julio se realizó una jornada en la zona céntrica de la ciudad de Corrientes para difundir el plan solidario que tiene como objetivo colaborar con la reinserción escolar de niños que por motivos socio-económicos se han quedado al margen.

La entidad Fe y Alegría difundió el alcance de su programa educativo “La silla roja” que apunta a defender el derecho de una educación inclusiva, y que se desarrolla a nivel nacional y continental. “En Argentina estamos presentes desde 1996 ofreciendo educación gratuita en localidades con altos índices de pobreza y analfabetismo de las provincias de Salta, Jujuy, Chaco, Corrientes y Gran Buenos Aires”, señalaron en su presentación desde la ONG, cuyos representantes estuvieron en la mañana en la zona de plaza Vera.

“Nuestras líneas de acción se trabajan principalmente desde nuestros Centros Educativos y Comunitarios, donde ofrecemos educación de calidad desde el nivel inicial, primario, secundario hasta la formación técnico-profesional (títulos reconocidos oficialmente), además de educación no formal, programas de prevención de violencia (valores), capacitación laboral y otras actividades en pos de la promoción social”, resaltaron. Explicaron que “La silla roja” simboliza el lugar vacío de niños, niñas y jóvenes que no tienen acceso a la educación. Se calcula que en el mundo hay 263 millones de chicos en esas condiciones. En la difusión invitaron a ser socios de esta iniciativa, para lo cual pueden consultar la dirección web: www.feyalegria.org.ar.

En la Argentina incluyen en educación a 643 niños y niñas en nivel Inicial; 1.943 en nivel Primario; 1.396 jóvenes en el Secundario; 1.945 adultos en formación profesional; 221 en centros comunitarios; y con más de 400 docentes y educadores contemplados en la iniciativa que en total llega a 6.148 personas.

“La transformación social que vivimos y promovemos se basa en los valores de participación, justicia, equidad, dignidad y solidaridad, resaltaron y agregan: “Nos distingue una metodología educativa popular integral que ha ido evolucionando y perfeccionándose a lo largo de los años, enriqueciéndose con el intercambio de experiencias”.

Fuente: El Litoral

 

Nuevo Nombre del Colegio SAN IGNACIO- Mons. Isasa

Desde el 31 de Julio de este año, el Colegio Monseñor Isasa, establecido en Montevideo Uruguay, ha comenzado a llamarse ‘Colegio San Ignacio – Monseñor Isasa’. Este cambio es el producto de un camino de discernimiento que han emprendido la comunidad Jesuita y la Dirección del Colegio. Además, el Colegio contará con un nuevo isologotipo que comenzará a usarse a partir del 2018.

El cambio de nombre intenta

reflejar un estrechamiento de los vínculos entre el colegio, la parroquia y la residencia jesuita, ahora homónimas.

Compartimos la carta del Director General del Colegio, Guillermo Lemos Fuentes a las familias

“La Misión Universitaria de la Compañía de Jesús”

En una entrevista para la revista con el área de prensa de la Universidad Católica de Córdoba, el profesor español Enrique López Viguria, comparte los elementos esenciales a través de los cuales pensar el perfil de los egresados de las Universidades Jesuitas y su inserción en el mundo.

Días atrás el profesor español Enrique López Viguria, secretario general de ESADE Business School, visitó nuestra Universidad y presentó su tesis doctoral bajo el título “La misión universitaria de la Compañía de Jesús”. Un estudio exploratorio sobre el perfil de los egresados de sus escuelas de negocios en España.

¿Cuál es la misión de la Compañía de Jesús en la formación universitaria?

La misión de la Compañía en este campo está sintetizada en lo que conocemos como paradigma Ledesma-Kolvenbach. Este paradigma surge de un mensaje que dirigió el P. Peter Hans Kolvenbach SJ —Superior General de los Jesuitas entre 1983 y 2008— al consejo directivo de Georgetown en 2007.

Kolvenbach estaba muy interesado en recuperar esta idea de cuál era el propósito de los jesuitas en las universidades. Inmerso en ese proceso, descubrió y puso en valor los postulados del P. Diego de Ledesma SJ, teólogo y pedagogo del S. XVI, quien acuñó la estructura cuatridimensional de este modelo. Así, expresa estas ideas en cuatro voces latinas: utilitas, humanitas, iustitia y fides, que son el corazón de la presencia de los Jesuitas en la educación.

¿En qué consiste cada una de ellas?

En el S. XVI, Ledesma escribió que los Jesuitas estaban en la educación, porque «provee a la gente con muchas ventajas para la vida práctica». A esto el P. Kolvenbach lo llamó utilitas. Los Jesuitas están en la educación para formar personas competentes, que conozcan bien su oficio y profesión y que la ejerzan con dignidad y calidad.

Para Ledesma, la educación contribuye también al «correcto gobierno de los asuntos públicos y a la apropiada formulación de leyes». En un contexto contemporáneo, Kolvenbach entiende por asuntos públicos a todos los que tienen que ver con el quehacer humano, ya sean en el contexto de una organización, de una empresa o de una actividad profesional. Por eso habla de iustitia, entendida como trabajar por el bien común, para la convivencia y para las mejoras de la sociedad.

Se trata por tanto de promover una educación orientada a construir estructuras sociales, económicas y políticas que defiendan nuestra común humanidad, y que se implanten allá donde sea necesario actuar en beneficio del común, pero sobre todo, de los más desfavorecidos.

Educar, afirmaba Ledesma, da «decoro, esplendor y perfección a nuestra naturaleza racional». Eso para Kolvenbach es humanitas. Trabajar para formar no solo personas ilustradas, sino personas con convicción y con un consistente anclaje ético. Desde el potencial de la tradición de la Compañía, se podría decir, personas más humanas.

Fides, por su parte, es la expresión que usa Kolvenbach para referirse al fin último del ser humano. Desde una visión religiosa —como la planteada inicialmente por Ledesma— ese fin último es hacer el bien, estar al servicio a los demás. Por tanto, para Kolvenbach «fe» representa la búsqueda de la verdad.

La clave de una educación jesuita está centrada en la figura de Jesús. En cómo Jesús encarna una auténtica visión de humanidad y de dignidad, de vivir para servir a los otros, para mejora la vida de las personas y la vida en común.

¿Cómo se materializan estos principios en los estudiantes y egresados de las universidades jesuitas?

Los egresados de nuestras universidades deben tener ciertas características. Quien mejor lo expuso fue el P. Adolfo Nicolás SJ —General de la Compañía entre 2008 y 2016— a través de lo que llamamos coloquialmente como las cuatro C: competentes, comprometidos, conscientes y compasivos. Cada una de esas virtudes, refleja los postulados del paradigma.

Utilitas sería ser competente; iustitia es compromiso… con la sociedad, con mi equipo de trabajo, con mi familia. Nuestros egresados deben ser capaces de prometer y de cumplir lo que prometen.

Consiente está ligado al concepto de humanitas. Nuestros egresados deben ser capaces de entender su tiempo, su espacio, su circunstancia vital, la de su comunidad, la de su empresa, y ser capaces de reflexionar y actuar al respecto.

Por último, compasivo viene de cum pasos, es decir, de caminar con el otro. Para eso hace falta dejar de lado el ego y pensar y sentir en el otro. Si no tenemos eso, no podemos construir nada.

Conseguir todo esto no es algo precisamente fácil, pero lo peor que podemos hacer desde las universidades jesuitas es no intentarlo. Muchas veces pareciera que el de la Universidad, es un mundo sobre una torre de marfil, ajeno y lejano a la realidad económica y social del mundo, sobre todo de la de los más desfavorecidos. Pero yo creo que de lo que se trata, es justamente de generar en nuestros estudiantes conciencia de la realidad en la que trabajan, de manera puedan instalar preguntas, instalar dinamismos que permitan la reflexión, que les permitan acercarse a una solidaridad bien informada.

Para cambiar las cosas hace falta convicción y compulsión. La primera la tenemos, pero tenemos que poner todavía más energía en llevarla a la práctica.

Fuente: UCC

 

Ser Genuinos Servidores del Reino Comprometiendo la Profesión con el Trabajo por un Mundo más Justo

Discurso de David Fernández sj a la sociedad de egresados de administración de empresas de la universidad iberoamericana, en ocasión de los 60 años de la fundación de la carrera de Administración de Empresas.

David Fernández, SJ.

“Agradezco a los organizadores de esta ceremonia conmemorativa del 60 aniversario de la fundación de la carrera de Administración de Empresas, y más ampliamente a la Sociedad de Egresados de esta carrera de la Universidad Iberoamericana, que me hayan invitado a decir unas palabras con motivo, también, de la entrega de los reconocimientos “Xavier Sheifler, S.J.” a quienes ahora hemos galardonado. Dada la trascendencia de este acto y lo concurrido del mismo, voy a abusar de su generosidad para hablar sobre la magnanimidad y la filantropía.

(…)Quisiera reflexionar sobre la participación de nuestra comunidad universitaria y de sus egresados en las injusticias más importantes y dolorosas de nuestro tiempo. Y sugeriré, al propósito, que tal vez no siempre somos los líderes positivos o simplemente las personas que creemos ser.

En México y en el mundo entero tenemos un gravísimo problema de desigualdad. En este momento de cambios radicales y de nuevas definiciones sociales resulta que existen territorios en donde las cosas florecen y otros más en donde se marchitan y mueren. En alguna otra ocasión a esta desigualdad radical la he llamado “apartheid social”.

Por lo general los debates y deliberaciones acerca de lo que debemos hacer para disminuir la pobreza son auspiciadas y realizadas por los grupos de personas exitosas con alto bienestar económico. Nuestra comunidad universitaria vive de las ganancias obtenidas por el funcionamiento de este sistema injusto. Nuestras actividades son patrocinadas por Pepsi, Citibank, Liverpool, Samsung. Estamos profundamente comprometidos con lo establecido y con el sistema que decimos cuestionar. Aun así, somos una comunidad de creyentes ignacianos, con liderazgo social y empresarial que pugna por la justicia. Estas dos identidades son verdaderamente difíciles de reconciliar.

Cuestionar el trabajo por la reconciliación

Hoy quiero cuestionar la manera en que las reconciliamos. Quiero cuestionar la ética que prevalece entre los triunfadores de hoy en todo el mundo, en los negocios, el gobierno e incluso en muchas organizaciones de la sociedad civil.

El núcleo de esa ética y del propósito de nuestra Universidad es retar a los favorecidos del mundo para que hagan el bien, cada vez un mayor bien, pero nunca les hemos dicho ni les decimos todavía que hagan un menor mal a los demás.

El pensamiento común entre nosotros sostiene que el capitalismo tiene excesos y daños colaterales graves que han de ser aminorados, ángulos que hay que limar, y que los frutos inmoderados deben ser compartidos; pero siempre sin cuestionar el sistema subyacente.

La ética de nuestras asociaciones filantrópicas y de nuestros egresados sostiene que hay que devolver lo que se nos ha dado, lo cual, por supuesto, es algo noble y compasivo. Pero en medio de la enorme pobreza que vivimos, de la violencia que nos corroe, es obvio que “devolver lo que se nos ha dado” es poner apenas una curita en el sistema que ha privilegiado a las élites a las que pertenecemos, con la esperanza consciente o inconsciente de que eso prevenga la necesidad de una cirugía mayor a ese sistema –cirugía que quizá pueda amenazar nuestros privilegios.

Nuestra ética, creo, quiere proponer la generosidad como sustituto de la justicia. Lo que en realidad decimos es: haz dinero de la forma en que lo hace todo mundo, y luego regresa algo por medio de un donativo, o mediante la creación de una fundación, o con alguna acción que tenga impacto social, o añade algunos comentarios compasivos al pie de tus análisis.

Nuestra ética dice: “haz más el bien”, pero nunca dice “haz menos daño”.

Una ética que mueva a trabajar por la Justicia

Quiero iniciar con este breve discurso, ya que hoy no hay tiempo para extenderme, una conversación difícil entre nosotros sobre estas reglas del juego. Lo hago porque amo a nuestra comunidad universitaria, porque los jesuitas somos corresponsables de la formación de nuestros egresados, porque temo que quizá no seamos tan virtuosos y cristianos como pensamos; y porque creo que la historia no será tan generosa con nosotros como esperamos, y que en un análisis final nuestro papel en las inequidades de nuestra época no será bien recordado. Por eso lo hago.

Quisiera que habláramos honestamente sobre algunos de los daños que los “triunfadores” de hoy infligen a los demás mientras procuran el bienestar para sí mismos, antes de que traten de compensarlo haciendo el bien.

Muchos de nosotros no trabajamos en negocios o finanzas. Y sin embargo vivimos en una época en la que los supuestos y los valores empresariales tienen una influencia mucho mayor de la que deberían tener. Esto lo vemos en muchos otros sectores de la realidad. Nuestra cultura ha convertido a los empresarios y hombres de negocios en filósofos (“pon una start-up en tu vida para que tenga sentido”), revolucionarios (“el cambio empieza en ti mismo”), activistas sociales (“el mejor negocio hoy es invertir en los pobres”), salvadores de los pobres (“hay que enseñar a pescar”). Estamos en riesgo serio de olvidar muchos otros lenguajes para expresar lo que significa el progreso humano: moralidad, democracia, solidaridad, decencia, justicia.

Con frecuencia sucumbimos al dogma seductor de Davos de que la aproximación empresarial es lo único que puede cambiar el mundo, frente a la enorme evidencia histórica de lo contrario.

Y entonces, cuando los triunfadores de nuestra época quieren responder a los problemas de la pobreza, la desigualdad y la injusticia lo hacen dentro de la misma lógica y en el marco de los negocios y los mercados. De esta manera hablamos mucho de retribuir, de compartir ganancias, de ganar-ganar, de la inversión con impacto social, de responsabilidad social empresarial, etc.

A veces me pregunto si estas diversas formas de regresar lo recibido se han convertido para nuestra era en lo que las indulgencias papales fueron para la Edad Media: una forma relativamente barata de estar aparentemente en el lado correcto de la justicia, pero sin tener que alterar en lo fundamental la propia vida.

Estas estructuras y sistemas producen víctimas, y corremos el riesgo de confundir la generosidad hacia esas víctimas con la justicia para esas víctimas. La generosidad es ganar-ganar, pero la justicia con frecuencia no lo es. A los ganadores de nuestro tiempo no les gusta la idea de que quizá algunos de ellos tengan que perder, que hacer sacrificios, para que la justicia prevalezca. No escuchamos muchos discursos que señalen que los poderosos y privilegiados están equivocados, y que tienen que declinar su estatus y posición en favor de la justicia.

Hablamos mucho de dar más. Pero no hablamos de quitar menos.

Hablamos mucho acerca de lo mucho que tenemos que hacer. Pero no hablamos de lo mucho que tenemos que dejar de hacer.

Soy consciente de que esta intervención que hago ahora no me va a hacer más popular con nadie. Pero para mí, esto que ahora hago lo considero un deber de conciencia en congruencia con el Evangelio del Señor Jesús.

No ignoro tampoco que muchos de ustedes están de acuerdo conmigo porque hay vínculos surgidos del trabajo de años de la Compañía de Jesús en nuestra Universidad y porque hemos compartido el sentimiento de que hay algo que no funciona bien en nuestra sociedad.

Vivir en el lado correcto de la Justicia

El problema central es este: ¿está tu vida –no tu proyecto filantrópico- en el lado correcto de la justicia? Como diría nuestra última Congregación General: ¿tu empresa, tu labor, ayuda a reconciliarnos con los demás y con la creación, o más bien profundiza nuestras distancias y la crisis social y ecológica que ha denunciado el Papa Francisco?

¿Necesita el mundo más magnates chinos comprometidos con la filantropía, o más bien menos corruptos magnates chinos?

¿Necesita el mundo socios de Goldman Sachs asesorando mujeres o dando dinero a las escuelas de niños pobres, o más bien socios de Goldman que arriesgan todo para decir: “la forma en que mi compañía hace negocios no es correcta, y pelearé para hacer de Goldman un ente social positivo en lugar de un vampiro extractor de recursos, aun si eso me cuesta el trabajo”?

A veces me pregunto si estamos aquí para cambiar el sistema o para que el sistema nos cambie a nosotros. ¿Usamos nuestra fuerza colectiva para desafiar a los poderosos, o estamos ayudando a hacer de un injusto e inaceptable sistema algo mucho más digerible por todos?

Y con todo, aquí estamos, celebrando ser egresados de una institución jesuita. ¿Por qué? Porque hay algo maravilloso en esta comunidad. Y porque creemos que podemos ser mucho más de lo que hemos sido hasta ahora: genuinos servidores del Reino de Dios, de los más pobres y de los excluidos en este caótico momento crucial para el mundo.

Pero si queremos jugar realmente ese papel, creo que tenemos que considerar hacer un cambio fundamental en la orientación de nuestros esfuerzos como egresados de una universidad de inspiración cristiana: de trabajar con el sistema a trabajar para cuestionar honestamente al sistema en aquello en que le falla a la gente; de la tranquilizadora idea de hacer el bien sin mirar a quién a la noción más valiente de hacer el bien poniendo en riesgo esa condición que nos da la oportunidad de hacer el bien.

Discúlpenme, pues. Y gracias”.

Fuente: Blog Cristianisme i Justicia

Una Visión Social de la Arquitectura

Se ha publicado en el sitio web ‘plataformaarquitectura.cl’ una compilación de fragmentos del Doctor Honoris Causa de la U. Católica de Córdoba Arq. Víctor Saúl Pelli, que dan cuenta brevemente de su visión social de la Arquitectura.

Por José Tomás Franco

Te invitamos a conocer la interesante visión de Víctor Saúl Pelli sobre la enseñanza de la arquitectura en el mundo de hoy y la importancia del proceso y la participación del usuario en la reducción de la pobreza, a través de una serie de citas extraídas de una entrevista realizada al arquitecto en el año 2005, por Elena Adobe y josemalo ACS en Arquisocial.org.

El mismo ha dedicado su carrera al desarrollo de vivienda social, conjugando con éxito la docencia, la investigación, la acción participativa y la asistencia técnica a diferentes comunidades.

Sigue leyendo después del salto.

Víctor Pelli tiene una visión bastante crítica sobre la enseñanza de nuestra profesión en la actualidad. Su modo de ver esta situación se basa principalmente en el contexto argentino -desde donde realiza su trabajo-, pero concuerda en gran medida con lo que pasa hoy en el resto de Latinoamérica.

“La arquitectura de hoy le entrega productos y servicios sólo a aquel que los pueda pagar”

Para partir, el arquitecto señala que el problema radica en la desconexión entre las escuelas y la sociedad, asegurando que existen algunas universidades que tienen un “cierto aire aristocrático” del oficio, donde la obra de arquitectura se entrega a la sociedad como un bien precioso que no interactúa con la comunidad a la que está destinada.

Es por eso que sugiere que debe existir un intercambio mutuo entre las escuelas y la sociedad: «La sociedad como conjunto y su parte más crítica haciéndole a la universidad conocer la realidad, y la universidad haciéndole transferencia al resto de la sociedad de lo que por misión propia tiene acumulado y procesado».

Para él, la gran mayoría de los estudiantes de hoy están siendo formados dentro de las reglas del mercado, donde según sus palabras:

Se le entregan productos y servicios a aquel que los pueda pagar, no al que no los pueda pagar. El que puede pagar, el que tiene muchos recursos para pagar, realmente está de acuerdo en estar a la moda, en lo mejor y lo más actual de las corrientes. Pero todo ese movimiento -que tiene sus justificaciones- hace que se olviden o se posterguen, o se den por inaccesibles los problemas del otro 50%.

La solución se encuentra entonces en hacer efectiva la “responsabilidad de la escuela de re direccionar, de proporcionarle (a los estudiantes) otras lentes para ver la otra parte de la realidad”.

Pelli no está en contra de la construcción de grandes torres ni edificios de lujo, pero le preocupa que este tipo de arquitectura cope la mayor parte de la enseñanza. Según él, esto debiese ser una de las tantas especializaciones posibles dentro de la carrera y no la principal, dejando más espacio a una formación más general en relación con la totalidad del espectro social real.

¿Choca esto con las ilusiones de un estudiante de arquitectura? Víctor Saúl cree que sí:

(Al estudiante) no le gusta ser parte de un equipo donde las cosas que salen a lo mejor no van a ser grandes obras de arquitectura. Pero bueno, creo que es parte del proceso de formación: ir formando otro criterio de misión profesional, otra noción de éxito.

“Yo no tengo obras”: La importancia del Usuario en la Reducción de la Pobreza

Pelli pone al usuario en un papel fundamental dentro del proceso de diseño de una obra y la ve simplemente como una solución a un problema determinado. Es por eso que cuando le piden ver sus obras, el responde: “Yo no tengo obras. Pero no es un juego ni una postura, realmente si uno pone su interés y su trabajo para demostrar que las cosas tienen que ser producidas por un grupo donde el habitante, el usuario, el receptor, es un personaje importante, bueno ¡no son obras mías!”.

¿Cómo puede reducirse la pobreza entonces, a través de la arquitectura?

Su respuesta está enfocada en cambiar la idea de la arquitectura como una “producción de objetos” y en centrarnos, como arquitectos, en terminar con la exclusión, no con la carencia.

Si uno va más allá y cala más hondo en la naturaleza de la pobreza, pasa a proponer que no se piense solamente en el objeto como el elemento activo en la reducción de la situación de la pobreza, sino también en el proceso como un elemento activo. (…) El proceso, con criterios de participación y de respeto –no sometimiento- del punto de vista del receptor y de los otros actores, empieza a funcionar como un reductor de la parte de la pobreza que no es carencia sino exclusión. Ese hombre, sobre todo el beneficiario, entra en la práctica de hacerse cargo del problema, de tomar decisiones, de hacerse responsable, de discutir… en paridad de condiciones con personas que en el esquema convencional de la sociedad están por encima de él y no admiten otro tipo de soluciones que no sean las propias.

A mí no me gusta la idea de ayudar a los pobres, yo creo que eso es beneficencia. Realmente a mí me gusta la idea de construir una sociedad donde no haya pobres, que es otra cosa distinta.

Fuente: Plataforma Arquitectura

Educación para Adultos en la ‘Escuelita’ de los Gigantes

El viernes 5 de mayo comenzó a funcionar una propuesta de educación para adultos con modalidad semipresencial en la escuela Ntra. Sra. del Valle en Los Gigantes, Córdoba. Dicha institución es parte de la Fundación Manos Abiertas, que presta sus servicios en a través de diferentes obras que trabajan en todo el país para responder a distintas necesidades.

La ‘escuelita,’ como la apodan cariñosamente, viene ofreciendo la posibilidad de acceder a la educación a niños y adolescentes desde hace años. Ahora esa posibilidad se amplía a los mayores y ha sido recibida con gran emoción por parte de la comunidad. Para comenzar, se contó con más de 30 inscriptos, con ex alumnos, más jóvenes y hasta mayores de más de 70 años.