¿Qué es la Silla Roja?

La silla roja nació en 2012 para reivindicar el derecho a la educación de los 59 millones de niños y niñas en el mundo que no pueden ir al colegio. Es la silla de la educación, la oportunidad de tener un futuro mejor a pesar de las situaciones de pobreza, exclusión, conflicto o desplazamiento.

Cada año millones de niños y niñas vuelven a llenar las aulas de los colegios. Tras un largo verano, es el momento de reencontrarse con los compañeros y las compañeras, con los profesores y las profesoras, de comenzar un curso nuevo. En nuestra sociedad, en nuestras familias, la vuelta al cole es un acto cotidiano año tras año. Y, en general, en el mundo, en la última década se ha avanzado mucho en el acceso a la educación de niños y niñas.

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Sin embargo, según la UNESCO, todavía hoy en día hay 61 millones de niños y niñas en el mundo sin escolarizar, de los cuales 31 millones se encuentran en África Subsahariana. Estos niños y niñas ven vulnerado su derecho a la educación, recogido en numerosos tratados internacionales. Además, los beneficios de la educación están ampliamente reconocidos: la educación amplía el acceso a otros derechos y favorece el progreso conjunto de la sociedad, promueve la libertad y la autonomía personal y genera importantes beneficios para el desarrollo personal. Asimismo, la educación es un instrumento poderoso para reducir la pobreza y la desigualdad. Pero, mientras muchas familias acuden con sus hijos e hijas al primer día de colegio, todavía hoy hay niños y niñas privados de oportunidades educativas.

Desde Entreculturas (España, pero en Argentina aplicado por la Red de Colegios de Fe y Alegría) se quiere dar visibilidad a todos esos niños y niñas y aprovechar la vuelta al cole para crear conciencia en la sociedad de esta realidad. La campaña que se lanza es la llamada «La Silla Roja. Una silla para 61 millones de niños y niñas que no pueden ir al colegio», y anima a todos los colegios a colocar en cada una de sus aulas una silla roja. Este elemento alerta de todos esos niños y niñas que no pueden ir al colegio y que ven vulnerado su derecho a la educación.

Tan importante es que la sociedad conozca y tome conciencia de esta realidad, como que necesitamos personas que se comprometan con los valores de la solidaridad y de la justicia sin fronteras y continúe apostando por la educación en los países desfavorecidos. En estos tiempos de crisis, las personas más vulnerables deben estar en el centro de las políticas públicas.

Fuente: Entre Culturas

 

Una App Made in la UCC

La aplicación fue desarrollada como tesis de un alumno de ingeniería de Universidad Católica de Córdoba. La misma está pensada para ser utilizada por profesionales de la salud.

Después de dos años de desarrollo nació una aplicación para android que tiene como objetivo el control y la gestión de pacientes en diálisis. Está dirigida a los médicos. Realiza distintos cálculos matemáticos para alcanzar una serie de parámetros que le ayudan a saber cuán efectivo fue el tratamiento. También facilita su visualización porque la pueden consultar desde el celular y les permite guardar los datos como un historial. También existe la opción de subir la información a la nube por seguridad.

Esta propuesta surgió en las aulas de nuestra universidad cuando Elmer Fernández, profesor de la Facultad de Ingeniería, propuso la idea y uno de sus alumnos la eligió como tema de su tesis. «Me llevó bastante tiempo la tesis porque me metí en un mundo que no conocía. Elegí este tema como un desafío», nos cuenta Luciano Verri, de 35 años, que se recibió de Ingeniero en Sistemas a fines del año pasado con la defensa de esta aplicación que algunos médicos ya utilizan para probarlo y que ha tenido importante repercusión en distintos medios de nuestra provincia.

 «El objetivo de este proyecto fue crear algo que ayude. En este caso busca llevar un registro de los pacientes a medida que se hacen diálisis, es decir, cada vez que llega el paciente, el médico carga los datos, obtiene los resultados y los guarda. Con el tiempo obtiene información para ver cómo evoluciona. Le permite a los médicos evaluar la evolución de los procesos de diálisis en el tiempo para mejorarles la calidad de vida», explica el ingeniero.

Para avanzar en su proyecto Luciano leyó bastante sobre medicina para aprender en qué consistía una diálisis y todo lo que tenía que ver con el tratamiento. Aparte de la asesoría de su profesor, consultó con un nefrólogo que los guiaba para saber qué información necesitaban. «La tesis terminó con este desarrollo pero tenemos pensado seguir avanzando para mejorarlo, de hecho algunos médicos la están utilizando a modo de prueba. Nos hacen devoluciones, nos dicen qué les sirve, qué podríamos mejorar, vendría a ser como una fase experimental».

Actualmente Luciano trabaja en una empresa dedicada al desarrollo de software, a la cual ingresó por recomendación de otro de sus profesores. Uno de sus objetivos es mejorar la aplicación que desarrolló para convertirlo en un producto que salga al mercado. «Me genera expectativa y alienta para seguir avanzando, creando y mejorando».

 Fuente: Noticias UCC

Programa de Liderazgo Universitario Ignaciano 2017

La Universidad Católica de Córdoba (UCC) abre las inscripciones a todos los jóvenes universitarios que quieran formarse dentro de su Programa de Liderazgo Ignaciano (PLIUL).

 El mismo consiste en una propuesta extracurricular que tiene como objetivo potenciar el desarrollo humano, profundizar conocimientos sociopolíticos y fortalecer habilidades relacionadas con el ejercicio del liderazgo en el espíritu ignaciano.

 El objetivo del programa es generar líderes sensibles y comprometidos con sus sociedades, con conciencia crítica y un profundo sentido de solidaridad y tolerancia para ser capaces de iniciar procesos de transformación social.

 El programa es parte de los proyectos de la Asociación de Universidades Jesuitas en América Latina (AUSJAL)

 Para obtener más información y/o inscribirse pueden escribir a pastoral@uccor.edu.ar o llamar al (0351) 4938000 – interno 150

«La Universidad Tiene que Repensarse si Quiere Sobrevivir»

El 29 de noviembre Julio Fernández Techera Sj asumió como nuevo Rector de la universidad católica del Uruguay, con una clara del rol de la universidad en la sociedad y el giro que le quiere dar a la casa de estudios es tiempo que esté en su función actual.

A continuación compartimos una entrevista publicada en ‘El Observador’ de Montevideo, en la que el jesuita se explaya sobre estas cuestiones.

Por Magdalena Cabrera

El rector de la UCUDAL, Julio Fernández Techera, dice que en Uruguay todavía no se es consciente de este desafío

Julio Fernández Techera es un apasionado de la educación. Está preocupado por la situación que atraviesa el país en este aspecto, pero también es optimista. Asegura que cuando volvió a Uruguay en 2002, los uruguayos seguían convencidos del excelente nivel de enseñanza y no querían tocar ni una pieza del sistema. Ahora son más conscientes y muchos se han puesto el desafío en los hombros. A su entender, los problemas sin resolver en la enseñanza básica han impedido mirar a futuro el sistema universitario, que también necesita renovarse. En su nuevo despacho, el flamante rector de la Universidad Católica recibió a El Observador.

¿Qué metas se puso para su gestión?

Una idea que tengo es darle una unidad mayor a la universidad. Los uruguayos tenemos un modelo, donde cada facultad tiene una gran autonomía y a veces es difícil juntarse para dialogar, pensar, organizar cosas juntos. Otro aspecto que me interesa mucho es seguir fortaleciendo los vínculos internacionales. También me interesa la vocación de servicio social muy fuerte que tiene la universidad. La educación, creo que es un área prioritaria de servicio de la universidad. Mi idea es convertirnos en una usina de innovación en este sentido.

¿Qué percepción tiene del sistema terciario universitario?

El gran reto de la educación terciaria –creo que todavía no lo hemos sentido- tiene que ver con el impacto de la tecnología en la formación. El modelo francés del siglo XIX, de aprender técnicas y adquirir conocimientos, hoy con internet está en serio riesgo. Entonces, la universidad se tiene que reposicionar. Hay cosas que hoy se pueden aprender con tutoriales. La universidad no es solo para formar profesionales o enseñar técnicas. Tiene que ver con la formación de toda la persona, la búsqueda de la verdad y generación de pensamiento crítico. Creo que está ante un reto muy grande y tiene que despertar.

¿Hacia dónde se debe ir?

Creo que va por recuperar la universidad como centro de formación integral, que es el modelo norteamericano e inglés, donde no se entra para hacer una carrera profesional. Es el modelo de college americano.

¿Cómo funciona exactamente?

En el college casi un tercio de las asignaturas son de todo tipo, desde filosofía hasta ciencias. Son materias que tienen que ver con la formación de la persona y a donde asisten estudiantes de todas las orientaciones. Luego hay dos tercios de asignaturas que son más específicas. Si al terminar el college, el estudiante quiere estudiar abogacía, tiene que ir a una escuela de leyes. El college tiene mucho más que ver con una experiencia intelectual, humana que con una carrera profesional. De la parte más técnica ya no se puede tener el monopolio. Todavía no hemos caído en la cuenta de este desafío porque no hemos logrado cambiar primaria y secundaria. La universidad tiene que repensarse si quiere sobrevivir como institución.

¿Y tiene que repensar su rol, pensando en las falencias con las que llegan los estudiantes?

Creo que las universidades más allá de colaborar mucho para que mejore la enseñanza básica, nos tenemos que hacer cargo de la realidad y la realidad son los alumnos que llegan. No podemos pensar todo para un alumno que no existe. Si tiene problemas en el manejo del lenguaje, habrá que ayudarlo para que lo desarrolle. Es posible.

¿Cómo ve a Uruguay en 30 años?

La situación es una tragedia, pero en los últimos 15 años ha habido un movimiento de innovación desde la sociedad civil, también en lo público. En algún momento esto va a tener que hacer click y modificarse. La sociedad uruguaya muy recientemente ha tomado conciencia del drama en el que estamos, supongo que en algún momento la gente va a reaccionar y le va a exigir al sistema político que tome decisiones. Eso va a ser bueno porque hoy al sistema político le cuesta tomar decisiones por el costo que eso pueda tener. Cuando vean que el costo político va a ser el no hacer, supongo que reaccionarán. Espero que en los próximo 10 años haya un click, sino esto va a ser terrible.

 ¿Qué papel debe desempeñar la educación católica en Uruguay?

La educación católica lleva 336 años en Uruguay. Somos una parte de la sociedad civil, aunque muchas veces se nos niegue el lugar como ciudadanos de pleno derecho.

 ¿A qué se refiere?

En Uruguay todavía pasa que hay autoridades que cuando se las invita a una institución católica no van y cuando se las invita a una que no es católica, si van. Esto lo digo porque me ha pasado. Y no se los invita a un acto religioso. Eso es triste porque estamos regidos por la legislación uruguaya y segundo, porque somos ciudadanos uruguayos igual que el resto. Lo mismo pasa entre lo privado y lo público. Hay llamados del Estado, donde solo se admiten personas egresadas de la Universidad de la República (Udelar). Eso en cualquier país del mundo se llama discriminación. Acá parece que lo público es una ciudadanía de primera clase y lo privado es una ciudadanía de segunda.

 Fuente: El Observador

Nuevo Rector en la Universidad Católica del Uruguay

La Universidad Católica del Uruguay tiene, desde el 29 de noviembre, nuevo rector. El P. Dr. Julio Fernández Techera, S.I., asumió sus funciones, en las que sucede al P. Eduardo Casarotti, S.I. tras ocho años de gestión.

 En un Acto Solemne de Toma de Posesión, el P. Fernández Techera, S.I. prestó juramento y se convirtió en el octavo rector de la UCU. Señaló que la universidad es “abrirse a la universalidad” en tanto apertura al conocimiento, apertura al otro, al rigor a la verdad y al servicio para hacer el bien.

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 En el acto también participaron el Gran Canciller de la UCU Cardenal Daniel Sturla SDB, el Vice Gran Canciller P. Alejandro Tilve, S.I. y el rector saliente P. Eduardo Casarotti, S.I. Durante la ceremonia, Sturla señaló que debe haber libertad e igualdad para todos los jóvenes “para que tengan metas amplias” y horizontes lejanos. En su intervención, el P. Casarotti agradeció por el trabajo de todos quienes lo acompañaron durante su gestión.

 Previo al Acto Solemne de Toma de Posesión se celebró la Misa del Espíritu Santo, que fue presidida por el propio Sturla.

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El P. Julio Fernández Techera, S.I., nacido en Montevideo en julio de 1966, ha sido desde el año 2012, el Director del Departamento de Educación de la Facultad de Ciencias Humanas de la UCU y Director Ejecutivo de la Fundación Sophia. Es doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad Complutense de Madrid y licenciado en Ciencias Históricas por la Universidad de la República, licenciado en Teología y licenciado en Estudios Eclesiásticos por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid. Entre 2002 y 2011 fue Director de Bachillerato y Director Académico del Colegio Seminario.

 Fuente: Noticias UCU

Líderes con Estilo Ignaciano – UCC

Un grupo de estudiantes de la Universidad Católica de Córdoba (UCC) ha egresado del Programa de Liderazgo Ignaciano Universitario Latinoamericano (PLIUL) y lo celebraron con sus familiares y otros miembros de la unidad académica.

19 estudiantes de distintas facultades de nuestra Universidad egresaron del Programa de Liderazgo Ignaciano Universitario Latinoamericano (PLIUL). La ceremonia se realizó el 10 de noviembre en la Capilla doméstica de la Iglesia de la Compañía de Jesús y contó con la presencia de nuestro Rector; familiares; amigos y animadores del proceso. Luego de la Eucaristía se hizo la entrega de los Certificados del Programa extendidos por AUSJAL y se compartió un brindis en sede Centro. Los participantes tuvieron la oportunidad de ver un video que sintetizó las experiencias y momentos más fuertes vividos a lo largo del año.

El Padre Claudio Gelmi, Vicerrector de Medio Universitario, animó a los primeros egresados del Programa a creer que se puede colaborar en hacer realidad lo improbable y lo imposible gracias a la entrega. Les transmitió que “estamos invitados a dejar huella, no heridas, en la vida de los demás”.

Desde la Coordinación general del Programa a nivel Latinoamérica, acompañaron a los egresados con un mensaje: “Estamos celebrando desde todos los países que conforman esta región por ustedes… jóvenes del sur quienes han vivido, de cerca, las primeras pinceladas de un estilo de liderazgo único. En estos tiempos no es muy común encontrarse con jóvenes que se animan a ver la realidad de manera distinta, propositiva, con ánimo y liberalidad para cambiarla. Jóvenes con herramientas para planificar, trabajar en equipo, negociar y ser empáticos, con ganas de transformar su entorno, con esperanza en este continente y su gente. Ojalá sigamos tejiendo rede de esperanza, de reflexión y de acciones. Contamos con ustedes para construir un mundo más fraterno y humano.”

Por su parte, Gisela Giraudo, asistente de Pastoral y animadora del Programa, les transmitió que: “Nuestra Latinoamérica necesita de líderes jóvenes y comprometidos”.

También se expresó Milagros, una de las participantes, que compartió su experiencia:

“Ir a lo profundo de nosotros mismos, habitarnos y conocer el barro que nos compone para, de ese modo, poder salir al mundo y dar lo mejor que tenemos y en el encuentro con los demás dejarnos interpelar por la realidad, mirándola con ojos despiertos y corazón sensible, desterrando para siempre la indiferencia. Actuar para transformar, movidos por un compromiso consciente y responsable, que nos hace imposible permanecer ajenos al mundo que nos rodea y nos contiene. Hacer del amor una manifestación viva y palpable en las obras. Aprender para servir”.

Fuente: Prensa UCC

6° Encuentro de la Red de Responsabilidad Social Universitaria

La Asociación de Universidades Jesuitas de América Latina ha generado una Red de Responsabilidad Social Universitaria que continúa dando pasos en sus proyectos e iniciativas para hacer realidad un modelo de universidad comprometida con la realidad social.

Del 17 al 19 de octubre se llevó a cabo el 6° encuentro de la Red de Responsabilidad Social Universitaria (RSU) en la Universidad Ruiz de Montoya (UARM) en Lima, Perú. Al mismo acudieron homólogos de las universidades Católica de Córdoba (UCC, Argentina), Universidad Alberto Hurtado (UAH, Chile), Centroamericana José Simeón Cañas (El Salvador), Centroamericana de Managua (Nicaragua), Rafael Landívar (Guatemala), Iberoamericana Ciudad de México, Iberoamericana Puebla (México), Ruiz de Montoya y Del Pacífico (Perú), Católica Andrés Bello (Venezuela), Católica del Ecuador, Católica del Uruguay, Javeriana Cali y Javeriana Bogotá (Colombia), y UNISINOS.

La actividad comenzó con la realización del seminario “Justicia Social y Universidad”. El panel estuvo conformado por José Ivo Follmann, S.J., vicerrector de UNISINOS (Brasil); Ernesto Cavassa, S.J., rector de la UARM; Daniela Gargantini por la Universidad Católica de Córdoba (Argentina) y Susana Di Trolio, secretaria ejecutiva de AUSJAL.

Durante su ponencia “Responsabilidad Social en las Universidades de la Compañía Jesús”, Follmann hizo referencia a la encíclica Laudato si del Papa Francisco y recordó que todas las universidades y los estudiantes deben buscar la manera de colaborar con el medio ambiente, para así lograr una integración del hombre con la naturaleza. “La Universidad debe ser una comunidad formativa. Esto implica un clima que aliente a la colaboración en la misma Universidad”, dijo.

Por su parte, Ernesto Cavassa presentó algunos de los programas que la URM ha desarrollado en el ámbito de la RSU, explicó que la Universidad ha establecido vínculos con el Estado a través del Programa Beca 18 y con organismos vinculados a la resolución de conflictos sociales. Expuso los avances en cooperación con Encuentros SJS – Agustino y el trabajo en conjunto con la Fundación Mohme para realizar el primer Observatorio de Medios con enfoque de género.

Mientras tanto, para abordar los “Riesgos y retos de la de RSU”, Susana Di Trolio reflexionó sobre la implementación de nuevas políticas e indicadores que lleven a las universidades de la excelencia académica a la calidad educativa. “Debemos preguntarnos si realmente nuestras universidades están resolviendo las condiciones de desigualdad e injusticia. Así mismo, es importante fortalecer el compromiso social e innovador en los estudiantes”.

En su intervención, Daniela Gargantini resaltó la importancia del compromiso político en las universidades a nivel interno. “No sólo necesitamos un nuevo perfil de alumno sino también un nuevo perfil de docente y gestor. Debemos pasar del enfoque de actividad por funciones a una visión integral enfocada en impactos”, puntualizó.

Al finalizar el seminario, Juan Carlos Ramírez, de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, presentó el Compendio de Buenas Prácticas en RSU, un portal en el que se reúnen iniciativas ejecutadas por las universidades en este ámbito producto de la recopilación entre 12 instituciones de la Red AUSJAL.

Fuente: ausjal.org

La Revolución Educativa del Aprendizaje-Servicio

Son nuestras prácticas las que definen nuestro carácter: aprendiendo se sirve y sirviendo se aprende.

Por Agustín Domingo Moratalla

La semana pasada tuve ocasión de participar en el VII Congreso Nacional y II Internacional de Aprendizaje-Servicio Universitario que se celebró en Santiago de Compostela. Se trata de una interesante modalidad de aprendizaje centrado en el alumno que, simultáneamente, estudia y realiza un servicio. El estudio y el servicio no siempre han ido de la mano, bien porque se plantea una enseñanza desvinculada del contexto social, bien porque se planteaba el servicio como activismo de quien hace muchas cosas sin contar que el carácter se forja en la actividad que se realiza. Una máxima configura esta pedagogía: aprendiendo “se sirve” y sirviendo “se aprende”.

Este aprendizaje vive una edad de oro en los centros de formación del profesorado cuando los profesionales de la educación tienen una elevada conciencia o preocupación social. Los profesores de estos centros saben que la universidad no es una torre de marfil donde los estudiantes se separan del mundo y se capacitan para realizar una carrera, quieren que los alumnos aprovechen los años de estudio para descubrir la realidad de un determinado barrio, de un determinado pueblo o de un determinado grupo de personas. Cuando el estudiante se acerca a estas realidades sociales descubre el sentido y valor de las materias en las que se organiza el estudio universitario.

De la misma forma que un voluntario se despierta de golpe cuando sale de su zona de confort, un estudiante que visita el barrio de la Coma en Valencia o determinadas zonas de Villaverde o Vallecas en Madrid, recibe un baño de realidad con el que entiende, de golpe, la necesidad de buscar explicaciones a situaciones que le resultan incomprensibles. El sentido y valor de la Sociología, la Psicología, el Derecho, la Economía, la Filosofía, la Medicina… o el Trabajo social se descubren al interpretar realidades de marginación, hacinamiento o desamparo. La relación con los libros, las materias y lo que técnicamente llamamos “áreas de conocimiento” ya no es la misma. El alumno articula los conocimientos desde las necesidades que ha detectado con una sensibilidad y motivación radicalmente nuevas. Descubre que necesita saber más, aprender más y, sobre todo, aprender mejor.

Con ello se produce una tensión productiva y enriquecedora entre el mundo de la acción social y el mundo del conocimiento. Acción y reflexión, al igual que teoría y praxis, ya no son dimensiones de la vida separadas por un título o certificado académico, son dos momentos de la misma actividad humana, del mismo crecimiento personal. Además, se descubre la compleja relación que mantienen el mundo del conocimiento y del mundo de la responsabilidad. Por ejemplo, se oyen frases como la siguiente: “si esto se sabe, “¿por qué no se interviene?”, “si estos diseños urbanísticos sabíamos que generaban marginación, exclusión y segregación, ¿a quién pedimos atribuimos la responsabilidad?”, “¿quién rinde cuentas de todo esto?”

Son preguntas que pueden plantearse en muchos niveles y a diferentes escalas, desde la más inmediata del barrio a la más abstracta del planeta, y eso lo sabía bien el maestro Ignacio Ellacurría. En todo caso, son útiles para vincular los procesos de capacitación de los estudiantes y el sentido de las profesiones en la sociedad del conocimiento. Y esto no quiere decir que otras formas de aprendizaje carezcan de valor o que esta sea la única forma de plantear la educación moral de nuestros alumnos. Como traté de mostrar junto a Yolanda, Carlos, Amparo y el grupo de compañeros que presentábamos las investigaciones, es una forma privilegiada para educar en los programas que hemos puesto en marcha de ciudadanía activa y, sobre todo, una forma de construir o forjar un carácter universitario presidido por la idea de servicio a la sociedad. El alumno que realiza el servicio no sólo despierta su sensibilidad, aprende competencias, descubre la relación entre las áreas de conocimiento o adquiere destrezas profesionales. Cuando se realiza bien este aprendizaje, los alumnos también desarrollan una identidad nueva y descubren que el servicio a la sociedad es una fuente de valor, plantea su estudio como servicio y aplica la lúcida máxima del “vale quien sirve”.

Fuente: Entre Paréntesis

El Rol del Educador en la Revolución Educativa: Nuevos Retos en su Formación

El Director Nacional de Fe y Alegría Argentina ha publicado un artículo en el que reflexiona sobre la formación docente y la necesidad de que esta sea acorde a los desafíos que los maestros enfrentan al realizar su tarea.

Por Fernando Anderlic

En las discusiones que se mantienen en estos tiempos referidas al sin fin de problemas que nuestro país atraviesa en materia educativa, no pocas veces se trata a la cuestión de la formación docente como uno de los paradigmas que necesitan, de manera imperante, una reconstrucción urgente.

El problema de mejorar la calidad de la formación de los maestros y profesores se concibe, en ciertos ámbitos, como un problema de «consumo»: tienen que «consumir» cuanto curso se le ocurre a la autoridad de turno pues en los concursos impulsados por nuestra escuela pública se los valora fundamentalmente por la cantidad de certificados de cursos que tengan acumulados. Quizá por esta circunstancia, los docentes buscan en dichos espacios no tanto la cualificación de su enseñanza sino el certificado o «los puntos» para poder concursar y ocupar un lugar en el «escalafón». En muchos casos, de aquellos suelen salir con un discurso renovado, que repite sin el menor asomo de crítica las nuevas teorías consumidas mientras que en las aulas siguen enquistadas las viejas prácticas.

Formar adecuadamente al docente supone un cambio radical para transformarlo de «consumidor de cursos y talleres» (y repetidor de conocimientos y teorías) en productor de conocimientos y de soluciones a los problemas o situaciones problemáticas que le plantea la práctica. Hay que convertir al docente en el sujeto de su formación-transformación, si en verdad queremos incidir en la calidad de la educación y de las escuelas, capaces de humanizar la cultura y el país.

Este «nuevo rumbo» implica asumir un tipo de formación que transforme profundamente la manera de pensar, la manera de ser y la manera de actuar del docente, pues está claro que si bien uno explica lo que sabe o cree saber, uno enseña lo que es. Esta transformación pasa por un proceso de «des-educación», de revisión crítica de las concepciones y de la práctica. La idea es ir construyendo una nueva subjetividad abierta al cuestionamiento y al crecimiento personal, a la crítica reflexiva, al diálogo, a la tolerancia, a la diversidad, y al desarrollo integral de las propias potencialidades.

De ahí que la propuesta formativa debe orientarse a lograr docentes que más que aplicar conocimientos y rutinas burocráticas, sean capaces de pensar sobre el país, sobre la educación y de pensarse como docentes. Un pensamiento, por supuesto, que promueva cambios, que vaya generando soluciones. En definitiva, la propuesta formativa se debe orientar a hacer del docente un educador, un instigador del hambre de aprender de sus educandos, y un agente democratizador. Formarlo para que enseñe a ser, enseñe a aprender y enseñe a convivir en un mundo que pareciera transformarse cada vez más vertiginosamente. Seguimos educando para «el mundo que fue y que no parece ser»; proclamamos que deberíamos educar para «el mundo que viene» pero ¿nos cuestionarnos en qué medida el mundo que esperamos es verdaderamente el mundo que soñamos?

Fuente: lanacion.com

XLVI Congreso Internacional de Fe y Alegría

Los días 22 y 23 de Octubre se llevó adelante en la ciudad de Lima, Perú, el XLVI Congreso Internacional de Fe y Alegría “Educación, Ciudadanía, Cultura de Paz y Jóvenes”.

Dicho encuentro representó una oportunidad para que educadores, educadoras, acompañantes, personal directivo y jóvenes pudieran entrar en diálogo alrededor de las propuestas educativas que Fe y Alegría debe impulsar para responder a la problemática social que viven los y las jóvenes hoy día en la perspectiva de la formación en ciudadanía y cultura de paz.

Los debates giraron en torno a tres ejes temáticos:

– Visión de los y las jóvenes como sujetos de derecho y de responsabilidades.

– Aciertos y debilidades de nuestros modelos educativos en formación en ciudadanía y cultura de paz de los y las jóvenes, frente al problema de violencia.

– Capacidades y habilidades instaladas e incidencia de la formación en la práctica en ciudadanía y cultura de paz de los y las jóvenes.

Un tema al que se le dio especial atención fue la problemática que representa la violencia, dentro de los centros educativos como dentro de la sociedad en general. El primer enfoque fue revisar nociones en torno a lo que significa la violencia. El segundo enfoque comprendió buscar otros conceptos generales relacionados a la violencia. La tercera aproximación se dirigió a generar preguntas, para con ellas orientar las acciones a futuro.

Al igual que en todas las actividades, el diálogo integró de forma progresiva a los directores, docentes y estudiantes. Inicialmente, las reflexiones fueron individuales; luego pasaron a conformar grupos de tres, siete y doce personas. Finalmente, se agruparon en las “peceras”, espacio donde los más de 80 participantes tuvieron la oportunidad de dialogar y, siempre con espíritu crítico -y enriquecidos por la confluencia de pensamientos y conceptos de tres generaciones diferentes- debatir sobre la mejor manera de atacar la violencia y promover espacios de paz en las escuelas.

Fuente: Federación Internacional Fe y Alegría