san ignacio pintura de @berzosa

San Ignacio, corazón inflamado  

Cada 31 de julio, los jesuitas y la familia ignaciana nos reunimos para celebrar la fiesta de San Ignacio de Loyola, hombre que encarnó las palabras del Señor: “He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cómo me gustaría que ya estuviera ardiendo!”

 

La vida de San Ignacio nos enseña que para encender el mundo con el amor de Cristo, primero debemos dejarnos encender por su Espíritu. Este fuego no es destructivo, sino purificador y vivificante. Nos llama a dejar atrás las comodidades de la complacencia y aceptar los desafíos del discipulado con valentía y convicción.

 

Pidamos, pues, la intercesión de San Ignacio. Que nosotros, como él, seamos transformados por el fuego del amor de Dios, convirtiéndonos en instrumentos de su gracia en nuestras familias, comunidades y más allá. Esforcémonos por encender los corazones de quienes nos rodean, para que la llama de la fe y el amor por Cristo se extienda, trayendo luz a los rincones más oscuros de nuestro mundo.

 

En palabras de Ignacio a Francisco Javier: “¡Ve, prende fuego a todo!” Que llevemos esta misión en nuestro corazón, encendiendo las llamas de la fe dondequiera que vayamos, hasta que toda la tierra se encienda con el amor de nuestro Salvador.

 

Imagen: Raúl Berzosa

 

Juan Carlos Rivera Castro, sj

@Pastoralsj t.ly/GvKhe

Lloró como un niño (…¿un niño?)

Con frecuencia se ha leído y escuchado que “los varones no lloran” o que “las mujeres son las que lloran”. Poco a poco a ellos les hemos dado permiso para expresen sus emociones, y ellos mismos se lo han dado y el estereotipo femenino asociado a las lágrimas ha ido perdiendo terreno, aunque aún hay y habrá de esas expresiones.

Hay otra expresión frecuente y quizás más peligrosa que las citadas que, inocentemente, repetimos sin darnos cuenta: “Llora como un niño”, “Lloraba como un chico”. Indirectamente nos dice que las lágrimas auténticas son la de los niños y que quien llora así expresa verdaderamente lo que siente. ¡Estaba tan dolorido que lloraba como un niño! Y varias por el estilo son usadas para expresar el sentir de un adulto cuando vemos lágrimas en su rostro o las manos tratando de cubrirlas, enjugarlas, secarlas, disimularlas.

Las lágrimas pueden darse por alegría, por emoción, por tristeza, por rabia, por dolor.

Expresar lo que siente

Hace pocos días vimos a un líder mundial llorar por televisión ante millones de personas y escuché a algunos comentaristas que decían que su llanto era sincero porque “lloraba con un niño”.

Quien lloraba era Lionel Messi en la final de la Copa América disputada en Miami el 14 de julio de 2024. Tenía golpeado el tobillo y no pudo más; quizás fue de las pocas veces que dejaba un campo de juego por lesión. Salió con lágrimas caminando con dificultad, llegó al banco de suplentes, se sentó y se dedicó a llorar sin interesar las cámaras que lo enfocaban y las pantallas que lo reproducían en el propio estadio. Entre las conjeturas por su llanto era el dolor de su tobillo, la frustración por salir del equipo, el deseo de seguir jugando. Momentos después se supo que su mayor dolor fue por no poder estar con sus compañeros en un momento difícil del partido. Lloraba como un niño.

¿Cómo llora un niño? Sin disimular, sin guardarse emociones, sin importar quien esté. Sencillamente expresa lo que siente. Me hago otra pregunta ¿Por qué sólo atribuimos a los niños este modo de llorar?

Messi es un varón que lloraba como un adulto ante una situación que merecía llanto. Me parece que hay algo parecido a no darle permiso a los adultos a mostrar vulnerabilidades y menos a los ídolos, entonces comparamos su actuar con algo natural en un niño. Nos olvidamos que también es natural que los adultos lloren y que no se es menos adulto por eso. Al contrario, se es más humano porque se conecta con lo que ocurre, se lo integra y se lo expresa sanamente.

Finalmente, me pregunto cuánto más tendrá que pasar para situar lo que nos ocurre de modo correcto.

Y termino con una cita del Evangelio de Juan 11,34 y dice más o menos así: Cuando Jesús se enteró de la muerte de su amigo Lázaro lloró y los judíos admirados decían ¡cómo lo habrá querido!

Y Jesús, lloraba como un hombre, no como un niño.

Video del Papa – Agosto 2024: Por los líderes políticos

En este mes de agosto, el Papa Francisco nos invita a unirnos en oración por los líderes políticos.

En el video que acompaña su mensaje, producido por la Red Mundial de Oración, el Papa nos recuerda que no “podemos avanzar hacia la fraternidad universal sin una buena política” y agradece “a los muchos políticos que desempeñan su tarea con voluntad de servicio, no de poder, todos sus esfuerzos por el bien común”. Aunque en la sociedad de hoy “la política no tiene buena fama”, Francisco nos invita a verla como “una de las formas más altas de caridad”, como búsqueda del bien común.

“Hoy la política no tiene buena fama: corrupción, escándalos, alejada del día a día de las personas. Pero, ¿podemos avanzar hacia la fraternidad universal sin una buena política? No. Como dijo Pablo VI, la política es una de las formas más altas de la caridad, porque busca el bien común. Hablo de la POLÍTICA con mayúsculas, no la politiquería. Hablo de la política que escucha la realidad, que está al servicio de los pobres, no de la que está encerrada en grandes edificios con largos pasillos. Hablo de la política que se preocupa de los desempleados y sabe muy bien lo triste que puede ser un domingo cuando el lunes es un día más sin poder ir a trabajar. Si la vemos así, la política es mucho más noble de lo que aparenta. Agradezcamos a los muchos políticos que desempeñan su tarea con voluntad de servicio, no de poder, todos sus esfuerzos por el bien común. Oremos para que los líderes políticos estén al servicio de su pueblo, trabajando por el desarrollo humano integral, trabajando por el bien común, atendiendo a los que han perdido su empleo y dando prioridad a los más pobres.”

Papa Francisco – Agosto 2024

Mira el video completo aquí:

Red Mundial de Oración del Papa

iglesia ruinas en reducciones del paraguay

Experiencia Vocacional CARDONER 2024

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Desde el 12 al 18 de julio, cinco jóvenes con inquietudes vocacionales de diferentes partes del país participaron en la experiencia “Cardoner” en Posadas, Misiones.

 

Acompañamos esta experiencia Néstor Manzur, Oscar Freites, Santiago Suarez, Fernando Báez y yo. Nos recibió la comunidad de la Parroquia Virgen de Itatí. Fueron días de encuentro fraterno, donde cada uno compartió su camino, las búsquedas e inquietudes sobre la vida religiosa y el carisma de la Compañía de Jesús.

 

A través de momentos de formación, iluminados por la Autobiografía, los Ejercicios Espirituales y las Constituciones, profundizamos en los pilares de la espiritualidad ignaciana y en las prácticas del discernimiento, para conocer mejor hacia dónde nos inspira e invita el Espíritu.

 

Además, realizamos actividades con la comunidad local, como salir a misionar por la zona parroquial, acompañar las celebraciones eucarísticas y animar con cantos y bailes en el encuentro de catequesis familiar. También visitamos las Reducciones Jesuíticas de la zona, tanto en Argentina como en Paraguay, con el fin de conocer las raíces de la historia de la Compañía de Jesús en nuestras tierras.

 

Por último, finalizamos con un día de “desierto”, una jornada al estilo de los Ejercicios Espirituales, para recoger lo vivido, ver dónde el Señor salió a nuestro encuentro en estos días, discernir acerca de la invitación que Dios tiene para nuestra vida, y decidir el camino a seguir en adelante. Agradecemos por sus oraciones y los seguimos invitando a rezar por las vocaciones a la Compañía.

 

Saludos y bendiciones,

 

Federico Moya sj

posadas letrero en letras de la ciudadvista de edificio reducciones en experiencia vocacional cardoner. jóvenes de espaldas

Rafael Velasco SJ… ‘creer que Dios es el que nos ha llamado y el que nos sostiene y guía’

Carta del P. Superior Provincial con ocasión de la fiesta de San Ignacio de Loyola

Queridos Compañeros:

Pronto celebraremos a nuestro Padre San Ignacio. Es buena ocasión para volver a las Fuentes, para que re visitemos los escritos de Ignacio y, en particular, que hagamos los Ejercicios con devoción, de corazón; pero también que visitemos las Constituciones y sus cartas, es un buen homenaje a nuestro fundador.

Más allá de lo que la Compañía ha ido deviniendo en el tiempo en su esfuerzo por adaptarse a “los tiempos, lugares y personas”, nos hace bien volver a los textos fundacionales. Particularmente en este momento en el que estamos en proceso de elección del próximo provincial, me gustaría poner la mirada en algo que dice el Proemio de las Constituciones (134).

Allí se dice que “es la Suma Sapiencia y Bondad de Dios… la que ha de conservar y regir a la Compañía… y de nuestra parte, más que ninguna otra exterior constitución, la ley interior de la caridad y amor que el Espíritu Santo escribe e imprime en los corazones ha de ayudar para ello…”

Todo el edificio de la Compañía (diseñado en las Constituciones) se sostiene en la Suma Sapiencia y Bondad de Dios nuestro Señor. Y en la Caridad y Amor de nuestra parte. Necesitamos creernos eso, cada día, todos los días, con devoción. Necesitamos fe, creer que Dios es el que nos ha llamado y el que nos sostiene y guía, y que es Él el que guía nuestras obras, nuestras comunidades, y sostiene con su Bondad nuestros pasos, a veces cansados y frágiles…

Por otra parte, es la Caridad y Amor la que de nuestra parte va a hacer que este Instituto vaya adelante. Caridad apostólica para anunciar el Evangelio a la gente y Caridad fraterna para vivirnos como comunidad.

Cuando asumí este servicio, les confié mi credo personal; allí -entre varias cosas- les confiaba lo siguiente:

“Creo en la mirada Visionaria de Dios. Un párrafo acerca de nosotros: Hay quien afirma que no es verdad que “el amor es ciego”, sino que en verdad el amor es “visionario”; porque es capaz de ver en el otro lo que otros no ven, y que a veces ni el mismo sujeto ve. El amor es visionario porque ve lo más genuino y noble del otro aún contra las apariencias. Así de visionaria es la mirada amorosa de Dios. Él ve lo más genuino y noble que hay en nosotros (más allá de nuestros límites y pecados), y confía en nuestra mejor versión. Es una mirada que alienta, entusiasma y construye. Esa mirada visionaria entra en colisión –no pocas veces- con nuestras miradas heridas por el miedo, enojos, rencores, celos…Esa mirada desfigurada es fuente de desesperanza. De esa mirada surgen desvalorizaciones y descalificaciones y desde ese prisma, hasta pareciera que hay compañeros que ya no tienen lugar, ni remedio. Ese no es un camino de vida. Lo sé por experiencia.

Cuando conectamos, en cambio, con esa mirada Visionaria de Dios, entonces somos capaces de responder con generosidad y fraternidad; desde allí nos vivimos como hombres en misión, capaces de dar con generosidad, más allá de límites, sombras y agachadas personales. Y cuando la misión apostólica es desafiante respondemos mejor aún. Desde esa mirada nos descubrimos y sentimos Compañeros en una misión de reconciliación y justicia.

Le pido a Dios para mí y para todos, apostar cada día por esa mirada Visionaria Suya.”

Perdón por lo largo de la auto-cita, pero quería compartirla como un modo de gratitud a todos.

Que nuestro Padre Ignacio nos ayude a vivir con Fe en la Suma Bondad de Dios Nuestro Señor, y con Caridad y Amor del Espíritu Santo, y que así podamos ser fuente de Esperanza en este mundo.

¡Feliz día de San Ignacio!

Que Dios nos bendiga.

Fraternalmente,

Rafael Velasco S.J. Provincial ARU

31 de Julio: San Ignacio de Loyola. Fundador de la Compañía de Jesús

Ignacio de Loyola (Iñigo López de Loyola, 1491-1556) cojeaba levemente tras haber sido herido en la defensa del castillo de Pamplona en el norte de España.

Inmóvil durante el reposo a que le obligó la lenta recuperación de su herida, vivió una conversión interior que fue el comienzo de ulteriores aventuras, haciendo de él un peregrino movido por una inextinguible devoción a Jesucristo.

Recorrió Europa, atravesando una y otra vez España, Francia e Italia. Se embarcó para alcanzar Tierra Santa, partiendo desde Venecia. Adoptó el nombre de Ignacio, que es cómo le conocemos, pero en sus memorias prefiere darse el nombre de “el peregrino”

Además de distancias físicas y carreteras sin fin, Ignacio cubrió una distancia histórica enorme. Partiendo del universo medieval de una familia de la baja nobleza vasca – orgullosa de su actitud de defensa del rey y hostil al creciente poder de las ciudades – recorrió el camino que llevaba al floreciente renacimiento de los estudios de París y de la reconstrucción de Roma donde trabajaban artistas como Miguel Ángel y reformadores como Carlos Borromeo. Vivió una etapa de transición jalonada por figuras señeras como Enrique VIII y María Tudor, Rafael y El Greco, Lutero y Calvino, Cervantes y Palestrina.

[…]

La más conocida imagen de Ignacio es la de esta última parte de su vida. Se le representa casi siempre como el adusto legislador que señala con el dedo las Constituciones que escribió para el gobierno de la Compañía. Él se pensó siempre a sí mismo como “el Peregrino”, que es el nombre que se dio constantemente al dictar su autobiografía al final de su vida.

Originalmente compilado y editado por: Tom Rochford, SJ

Traducción: Luis López-Yarto, SJ

Enlace al artículo completo: t.ly/0Sg6y

aros olimpicos continente por colores

Los Juegos Olímpicos de París

Hoy comienzan en París los Juegos Olímpicos. Un evento mundial capaz de parar guerras y de centrar la atención de millones de espectadores en todo el mundo. De poner en el mapa a países de los que nunca hemos oído hablar, de recordarnos la nobleza de algunos referentes del deporte y de emocionarnos con grandes gestas e imágenes que quedarán para la Historia. Ya su fundador, Pierre de Coubertain, intuía que en el deporte había una sabiduría espiritual, y conocía bien la importancia de armonizar cuerpo y alma.

Estos días no ganan sólo los medallistas y sus respectivos países. Tampoco gana sólo la ciudad de París, las grandes marcas o los adictos a este tipo de eventos. En unos Juegos Olímpicos gana la humanidad, porque es capaz de reunirse y de festejar la vida, tanto en lo individual como en lo colectivo. Países y banderas distintas, todos ellos capaces de competir bajo unas mismas reglas para saber abrazarse unos instantes después. Es el sano patriotismo que sabe reconocer que bajo colores e himnos hay personas, lejos de prejuicios, armas e intereses de otro tipo.

En un mundo en guerra, donde a veces nos parece que gana la discordia y donde demasiadas vidas humanas caen en el olvido, hoy empieza una fiesta que pone a las personas al servicio del bien común por medio del sacrificio, del esfuerzo, del compañerismo y de la sana competitividad. Como ocurre cada cuatro años, gane quién gane, los Juegos Olímpicos seguirán siendo una gran noticia, y esto, hoy por hoy, no lo podemos olvidar.

@Pastoralsj

Fallecimiento del P. Armando Raffo SJ

El P. Armando Raffo, SJ falleció la tarde del miércoles 17 de julio, en la Enfermería de Montevideo, Comunidad del Sagrado Corazón. Tenía 68 años de edad y 47 de Compañía y 37 de sacerdocio. El deceso se produjo a raíz de la enfermedad terminal que venía sufriendo en estos últimos meses.

Recemos por su eterno descanso y démosle gracias a Dios por su vida.


Homilía en la misa exequial de Armando Raffo SJ (por Juan José Mosca SJ)

Lo que hemos vivido en estos días es el “zafarrancho” que hace el Espíritu Santo en la vida de Armando.  El diccionario de la Real Academia define el zafarrancho como “la acción y efecto de desembarazar una parte de la embarcación para dejarla dispuesta para determinada faena”. El cuerpo de Armando se fue debilitando y vaciando para un viaje inesperado.

Armando estudió y admiraba a una mujer brillante intelectualmente, una judía alemana filósofa, Edith Stein, atea en un principio, que se convirtió al catolicismo y finalmente se hizo religiosa carmelita. Los nazis entraron en su convento y se la llevaron presa.  Ella marchó con otros cristianos al campo de concentración de Auschwitz y todos fueron asesinados con gas cianhídrico.

Traigo a colación esta mujer porque ella poco antes de morir confesó: “lo que no estaba en mis planes, estaba en el de Dios”.

Y esto fue lo que paso a paso Amando fue reconociendo hasta llegar a vivirlo en profunda paz.  Pero a nosotros nos confundió tremendamente  el misterio de esta enfermedad y su rápido desenlace.

Con muchos otros pedimos un milagro de curación. En mi caso se lo pedí al P. Cacho Alonso.  Y creo que el Señor nos escuchó pero vivimos otro Milagro del que deseábamos: la cantidad inmensa de personas muy distintas, visitas, mensajes, familias, comunidades, grupos (del Uruguay y del extranjero), que hicieron una peregrinación testimoniando un antes y un después que se dio en el encuentro con Armando. Esto nos develó un corazón abarrotado de nombres. Así celebró lo que algunos teólogos denominan el 8° sacramento: escuchar la voz del Pueblo de Dios.

Algo muy significativo de Armando en su relación con las personas es cómo se comportaba cuando descubría en ellos la debilidad humana. En muchos se frena la relación y nos hace sentir incómodos. Armando siempre encontraba un bypass para ir más allá y aprovechar el momento para reflejar la Misericordia de Dios. Su hermana Mercedes me decía que muchísimas veces le hizo descubrir lo que no veía del otro. Por eso en su familia se convirtió en un puntal, y alguien clave para mantenerse unidos como familia.

Armando recordaba una pequeña Biblia Latinoamericana donde un compañero jesuita, Romi Lezama, tenía escrito en la contratapa: “Muchas personas no podrán leer otro evangelio como Buena Noticia que tu misma vida” y esto Armando se lo tomó en serio con amistad, hechos, palabras, siempre amando, reconciliando, acompañando y sanando heridas,  mediando en los conflictos con esa inmensa paciencia que tenía siguiendo el modo divino de operar.  Muchos con él fueron descubriendo que la Fe en sus inicios es esa capacidad de ver nuevamente por primera vez algo amoroso,  verdadero y bello en situaciones y personas que hasta ese momento habían sido prejuzgadas como perdidas. Es lo que en la nueva evangelización llamamos el Primer Anuncio.

Cuando Armando entró en la Compañía de Jesús fue introducido en un carisma regalado a La Iglesia toda. En una capilla llamada de “La Storta” camino de Roma el Padre  le concedió a Ignacio por medio de María “el ser puesto con su Hijo” y luego llegaste a manifestar de que Jesús portador de la Cruz lo admitiese como su servidor y Jesús lo aceptó dirigiéndose a Ignacio con estas inolvidables palabras: “Quiero que tú nos sirvas”. Esto se grabó a fuego en el corazón de Armando.

Los judíos cuando celebran la noche de Pascua rezan una oración donde van recordando lo que el Dios Yahveh hizo por ellos. Lo que nosotros identificamos como el salmo 135. Y en cada paso cantan o gritan el Dajenú que significa “con eso hubiera bastado”…..pero siguen haciendo memoria y aparece el Éxodo y el paso del Mar Rojo y nuevamente cantan Dajenú y así recorren su historia……Nosotros con los cuentos de las visitas de Armando podríamos decir también Dajenú con la traducción que suelen hacer los jóvenes del Dajenú.  Señor muchas gracias con el regalo de Armando en nuestras vidas realmente “te pasaste”,  “está de más”.

Armando desde su fe cuando le confiaba a Cristo sus pecados, sus heridas y dolores….y le pedía que lo librara de eso,  también escuchaba siempre la misma respuesta dada a San Pablo: “Mi Gracia te basta… Yo me hago fuerte en la debilidad”.

Cuando Jesús muere en la cruz el centurión romano le escucha decir “Padre mío por qué me has abandonado” Y el centurión confiesa admirado “Este hombre realmente era Hijo de Dios”. Armando recibió de Jesús esa experiencia de filiación “tú eres mi hijo querido” (preanunciada ya muy temprano en el amor incondicional de sus padres sordo-mudos) y se la hizo sentir a muchos en momentos claves de sus vidas.

Ahora Dios se hará pobre en esta Eucaristía para enriquecernos con su pobreza y hacernos  fuertes en nuestra debilidad para que podamos vivir la Pascua de Armando con una profunda Esperanza…

Como decía el P. Arrupe: “En Él sólo la esperanza.”

Que así sea.


ARMANDO JOSÉ RAFFO STARICO

Ingresó a la Compañía el 27 de septiembre de 1976, en Montevideo.
Hizo sus primeros votos el 19 de octubre de 1978, en Montevideo.
Estudió Literatura y Humanidades en el año 1979.
Estudió Filosofía en Montevideo, en el período 1979-1980.
Realizó su Magisterio en Colegio San Javier de Tacuarembó, durante el año 1981.
Estudió Teología en Madrid, en el período 1982-1987.
Se ordenó sacerdote el 2 de agosto de 1986, en Montevideo, por Mons. Partelli.
Realizó la Tercera Probación en México, en el año 1990.
Estudios especiales:
◌ึEspecialidad: Teología
◌ึTítulo: Licenciado
◌ึ1987, Universidad de Comillas, Madrid
Hizo sus últimos votos el día 3 de diciembre de 1991, en Montevideo. El celebrante fue el P. Andrés Assandri sj.

PRINCIPALES TAREA APOSTÓLICAS
◌ึ 1988-1990. Socio. Montevideo. Asesor de la CVX Uruguay.
◌ึ 1991-1994. Socio. Maestro de Novicios. Noviciado en Uruguay. Profesor de Filosofía de la Religión y Director del Departamento de Ciencias de la Religión UCUDAL.
◌ึ 1995. Provincial. Maestro de Novicios. Noviciado.
◌ึ 1996-2004. Provincial. Miembro del Consejo de la CPAL. Montevideo.
◌ึ 2004-2009. Rector del Colegio Sagrado Corazón. Colabora en el equipo central de la CPAL. Colegio Sagrado Corazón. Montevideo.
◌ึ 2008-2013. Trabaja en el equipo central de la CPAL. Brasil.
◌ึ 2009. Coordinador del Sector Formación de la CPAL.
◌ึ 2013-2023. Corrientes. Vice Superior. Asesor de la CVX.
◌ึ 2014. Profesor en el Instituto Mons. Pironio. Asesor CVX. Encargado casa de EE.
◌ึ 2020-2023. Vice Superior de San Roque González de Sta. Cruz (San Miguel). Director de Contenidos del Centro Loyola. Colabora con la parroquia del Patriarca San José.
◌ึ Desde 2023: Vice Superior de la comunidad dependiente Ntra. Sra. de Fátima, en Montevideo. Colabora en las Parroquias Ntra. Sra. de Fátima y Santa María de la Ayuda, en Montevideo.

Sra. Selia Paludo. Asistente del Presidente de la CPAL para la Espiritualidad

El P. Rafael Garrido SJ, presidente de la Conferencia de Provinciales en América Latina y el Caribe (CPAL), ha nombrado a la Sra. Selia Paludo como su Asistente para la Espiritualidad.

Selia Paludo es laica brasileña, actual directora del Centro de Espiritualidad Ignaciana en Chile. Es acompañante de Ejercicios Espirituales de San Ignacio, así como acompañante espiritual de personas. Licenciada en Historia y Magíster en Psicología Holística. Diplomados en Liderazgo Ignaciano, Orientación Educacional, Ejercicios Espirituales, y en Liderazgo y Gestión de Equipos de Alto Desempeño.

Le deseamos nuestros mejores deseos a Selia en esta nueva misión.

 

Oficina de Comunicaciones de la CPAL

sociedad de la nieve. personaje de rodillas en la nieve

LAS CORDILLERAS DE LA VIDA. A propósito del éxito de un fenómeno social: ‘La sociedad de la nieve’

No puedo imaginarme pobreza ni humillación mayor que la que vivimos en la montaña. Pero regresamos de la muerte y aquí estamos. Pregunten, que les contamos. Hay muchos que hoy están escalando sus cordilleras, y nosotros podemos prestarles los zapatos que nos ayudaron a salir de la emboscada“. (Roberto Canessa, sobreviviente, 70 años. Médico cirujano especialista en cardiología pediátrica. La sociedad de la nieve, 2008. Pág. 27.

 

En el presente artículo pretendemos aportar algunas ideas desde la psicología –y particularmente desde la Psicología del Desarrollo– a la comprensión de una realidad social, el fenómeno inesperado y espontáneo como es el éxito de la película La sociedad de la nieve (2023) dirigida por el cineasta español J. Bayona y basada en el libro de 2008 de Pablo Vierci, escritor uruguayo  y compañero desde la infancia de los sobrevivientes de los Andes.

 

Si bien la primera película rodada sobre la llamada por unos “tragedia” y por otros “milagro de los Andes” se realizó con el título original en inglés Alive, en 1993,  sobre el libro de Piers P. Read, publicado en 1974, tan sólo dos años después del acontecimiento de la pérdida de rumbo e impacto descontrolado de un avión de las fuerzas aéreas uruguayas con destino a Chile con los miembros jóvenes de un equipo de rugby del colegio Stella Maris de los Christian Brothers de Montevideo, y en el que fallecieron 29 (pasajeros y tripulantes) y lograron sobrevivir en condiciones indescriptibles –físicas y psicológicas– 16 tripulantes durante 72 días, en el llamado Valle de las lágrimas, un glacial en medio de la cordillera andina entre Argentina y Chile.

 

El primero es un film de factura norteamericana, de gran éxito en su momento,  si bien se centraba en aspectos más llamativos como fue el conocimiento de la antropofagia de algunos de los cuerpos de los fallecidos por sus propios compañeros como explicación necesaria de la supervivencia y en los supervivientes y no en los que fallecieron a partir de los primeros momentos del accidente, ni en los que perdieron la vida unos días más tarde a consecuencia de una avalancha de nieve que sepultó durante horas la parte del fuselaje del avión que les servía de refugio.

 

La película de Bayona insiste en la creación espontánea de una sociedad de la nieve –una comunidad nueva, idiosincrática, en la que participaron antes de perder la vida todos sus componentes– presentando la resiliencia de todos ellos, la solidaridad, la generosidad y la presentación de la decisión de alimentarse a partir de algunos cuerpos de los fallecidos como una acción comunitaria –en el sentido de comunión– y generosa de los unos con los otros.

 

No es este el lugar para destacar los elementos cinematográficos, sino dos hechos significativos surgidos a partir del fenómeno del éxito de la película: el primero, la contemplación de las imágenes en el cine y, por primera vez, a través de una plataforma de streaming (Netflix), contando con cientos de millones de espectadores en un breve lapso de tiempo y, el segundo, la búsqueda y el visionado de contenidos relacionados –actuales o no–, lecturas, entrevistas, conferencias, encuentros… con los supervivientes hoy en día –hombres entre 70 y 75 años– que presentan una cosmovisión, una generosidad y un afrontamiento de la vida y sus vicisitudes como adultos –profesionales, padres, esposos, abuelos– y en el proceso de envejecer que hace pensar en la necesaria conexión entre el acontecimiento vivido en el año 1972 y el desarrollo personal consecuente.

 

Lo que aportaba el libro de Vierci, con los 16 relatos de los supervivientes, 36 años después, nos muestra un desarrollo personal llamativo de esos jóvenes ya como hombres adultos mayores, las entrevistas actuales, 52 años más tarde, nos dan la oportunidad de valorar su proceso de envejecimiento. Sin embargo, no entendemos el acontecimiento vivido como la causa de ese desarrollo –o al menos no sólo–, sino que se puede indagar acerca de los recursos psicológicos con los que contaban como jóvenes y que se implementaron con dicho acontecimiento, como ocurre o puede ocurrir con ese recurso psicológico fundamental para afrontar los acontecimientos importantes de la vida, que denominamos madurez.

 

Si los algoritmos tienden a presentarnos contenidos relacionados –como hoy sabemos– las imágenes más vistas, las conferencias y las entrevistas más escuchadas de estos hechos a través de sus protagonistas, vienen a configurar una Gestalt, que nos remite a una explicación psicológica en clave de madurez psicológica. Todos utilizamos este concepto –madurez– en nuestra apreciación de las personas (sea cual sea su edad)… “fue muy maduro ante este u otro acontecimiento, se hizo muy maduro después de…, es maduro para su edad, afrontó con madurez lo que le aconteció en aquellos momentos…” y, sin embargo, el constructo madurez psicológica no fue abordado como tal hasta los años 90 desde la psicología del desarrollo y, concretamente, desde los estudios de Zacarés y Serra en la Universidad de Valencia (España).

 

El tema se abordó desde dos aspectos complementarios: por una parte, respecto a lo que, a través de entrevistas, se consideraba ser maduro llegando a encontrar diferentes teorías o creencias implícitas sobre dicha consideración. El segundo aspecto se realizó a  partir de lo que se denomina nominación de sujetos de diferentes edades sobre alguna persona que considerasen maduros –que fueran nominadas como tales– y de las que se describieran sus principales características. Estos dos métodos se habían utilizado por autores de la psicología acerca de las creencias implícitas sobre el desarrollo infantil (Rodrigo et al. 1994) o sobre la sabiduría (Sternberg, 1994) entre otros, con muy buenos resultados. Ambas aportaciones venían a dar luz sobre un constructo, el desarrollo y la sabiduría.

 

Según el diccionario de la RAE, un constructo es una construcción teórica para comprender un problema determinado. En nuestro caso se trata de la madurez como constructo.

 

Veamos los principales resultados de modo sintético sobre estas dos maneras de investigar acerca de lo que es la madurez y sus características, con el fin de poder conectar dichos resultados con la madurez de los supervivientes de los Andes.

 

Existían previamente a nuestro estudio, desde la psicología de la personalidad (Allport,1961), descripciones de las características de la personalidad madura:

 

  1. a) Extensión del sentido de sí mismo: descentramiento psicológico y participación auténtica en actividades.

 

  1. b) Relación emocional con otras personas: relaciones con altos niveles de intimidad, capacidad para la empatía.

 

  1. c) Seguridad emocional: Aceptación de sí mismo mediante el equilibrio emocional y la tolerancia a la frustración.

 

  1. d) Filosofía unificadora de la vida.

 

  1. e) Percepción realista y aptitudes para la resolución de problemas.

 

  1. f) Autoobjetivación resaltando la importancia del conocimiento de sí mismo y el sentido del humor.

 

Nuestro punto de vista era distinto e impelía a la búsqueda de las diferentes creencias implícitas sobre lo que cada uno consideraba ser maduro   y si, a partir de las diferentes concepciones –si las había- se podían crear diferentes formas de ver y valorar la madurez de una persona. Las respuestas y la elaboración de las mismas nos permitieron crear un conjunto de teorías (o creencias implícitas) sobre la madurez donde el sujeto se ubica y que recibieron una etiqueta para su mejor explicación.

 

Estas teorías podían ser evaluadas por un cuestionario que denominamos Cuestionario de Creencias sobre la madurez (CCM2. 1998) de Zacarés y Serra. A partir de los resultados obtenidos –y contrastados en múltiples investigaciones a lo largo de 20 años– se encontraron cinco teorías denominadas –por su concepción de la madurez-–: Teoría de la resistencia, evolutivo-normativa, relativista-escéptica, humanista-constructivista y de Peter Pan.

 

En este espacio, sería demasiado extenso y por tanto no pertinente explicar cada una de las cinco concepciones encontradas, sin embargo, sus propias denominaciones pueden dar idea de los elementos que las sustentan. Baste decir que los sujetos no se sitúan exclusivamente en una teoría sino que son más afines a unas que a otras, mostrando una evidencia que, como ejemplo, podría ilustrar al lector. La teoría de la resistencia se encuentra más alejada de la teoría Peter Pan, mientras que la teoría evolutiva-normativa se encuentra más cercana a la teoría humanista-constructivista.

 

Por su parte, la llamada  relativista-esceptica se sitúa como una cosmovisión que considera que la madurez no es algo constante y construido sino que depende de las circunstancias e incluso de las tareas humanas a las que nos refiramos laboral, familiar, social…

 

Podemos intuir, pero sólo es una intuición no contrastada, que en estos jóvenes, deportistas, predominaba –por el modo de comportarse ante la adversidad extrema– la teoría de la resistencia ante los eventos de la vida  más que otras creencias acerca del afrontamiento de acontecimientos vitales. En segundo lugar, y a partir del método de nominación pedimos a los sujetos de diferentes edades nominar a alguien considerado, a su juicio, maduro, y definir sus características.

 

De dicha investigación (Zacarés y Serra, 2000)  se obtuvieron seis tipos de características agrupadas en factores, cuatro de ellas asociadas positivamente con la madurez y dos asociadas negativamente con la misma: autocompetencia, empatía, generatividad y competencia social, por una parte, y tensión emocional e inseguridad personal, por otra.

 

“Es decir, de estos resultados se deriva que la madurez es un constructo multidimensional y,  examinando cada una de las dimensiones, se puede defender que estas dimensiones se poseen y, a su vez, se van construyendo a lo largo del desarrollo según se vayan afrontando los diferentes acontecimientos que jalonan  nuestra vida.

 

Dado que, a lo largo del desarrollo, nos acontecen sucesos esperados, normativos y no normativos de mayor o menor impacto sobre nuestras vidas, el recurso personal por excelencia que nos permite afrontar dichos acontecimientos es la madurez psicológica. Es decir, la madurez se contrasta  y se construye ante los acontecimientos vitales.

 

Cabe preguntarse, a la luz del traumático acontecimiento que vivieron los supervivientes –y los que perdieron la vida  días después de la catástrofe en la cordillera de los Andes– en su mayoría jóvenes uruguayos, estudiantes, miembros de un equipo  de rugby, si poseían la madurez psicológica suficiente (al comienzo de los 72 días de odisea), si poseían dicho recurso, o fueron madurando con el paso de los días, construyendo los elementos que requieren un afrontamiento maduro ante el acontecimiento más duro que es posible para un ser humano y la toma de decisiones   necesarias e imprescindibles para sobrevivir. Conocemos que los recursos de los que disponían, como jóvenes, se asentaban sobre las fortalezas que requiere la práctica de un deporte (el rugby), de equipo, la capacidad de sacrificio que requiere el esfuerzo, la disciplina, la renuncia a la individualidad, unidos a  la espiritualidad cimentada tanto en su educación familiar como escolar.

 

Pero los jóvenes que cayeron en el accidente salieron transformados después de la puesta en marcha de recursos durante los 72 días hasta ser rescatados.

 

Esta evidencia llama aún más la atención en cuanto a su perdurabilidad y crecimiento a lo largo de los años, sujetos mayores que muestran –todavía más consolidadas– las características de sujetos maduros en su vejez. La autocompetencia –a nivel profesional y familiar–, la empatía hacia los compañeros en su proceso de supervivencia o su pérdida y sufrimiento previo así como la necesaria compasión hacia los familiares de los que no sobrevivieron y que han mantenido a lo largo de sus vidas y que esta película de 2023 pone de manifiesto como cierre de un círculo que había quedado abierto –no completado– y así lo valoran los sobrevivientes entrevistados hoy.

 

La competencia social con la productividad y disponibilidad hacia diferentes ámbitos en sus vidas a lo largo de estos 50 años y sobre todo la generatividad –cuya virtud es el cuidado de los otros, la transmisión de un legado para las siguientes generaciones que va más allá de sus profesiones y relaciones familiares. Sus relatos, podríamos decir sus historias de vida marcadas por el acontecimiento de la cordillera, muestran narrativas en clave de generatividad (McAdams 2024) como evidencia de la mayor muestra de madurez psicológica.

 

El acontecimiento de la cordillera es único pero en la vida de cada uno de los seres humanos, existen cordilleras –enfermedades, pérdidas, traumas inesperados…- que todos debemos afrontar y que la madurez es el recurso necesario para seguir adelante.

 

El cómo afrontemos dichos acontecimientos va a ir fortaleciendo –o debilitando- este recurso. De ahí la metáfora que utilizamos de la madurez como la mochila con la que nos preparamos para la vida, con la que subimos a las cordilleras que debemos traspasar todos en nuestro curso vital y los elementos que, puestos en marcha al afrontar las dificultades, van rellenando y completando el transcurrir de nuestras vidas de forma más o menos madura.

 

Por ello, y este es el objetivo de esta reflexión compartida, llama la atención el éxito de este mensaje de madurez ante los acontecimientos adversos y la fuerza de testimonios de vida tan alejados de influencias mediáticas y de mensajes de debilidad, de desvalorización del esfuerzo, de individualismo extremo, que predominan en los mensajes de las llamadas “redes sociales”. Este mensaje de afrontamiento maduro y construcción de una vida valiosa y “con sentido” (Frankl 1946, trad. 2015) que perdura a lo largo de los años e incluso se acrecienta y se amplía a los descendientes de todos ellos –sobrevivieran o no- es, sorprendentemente, un soplo de esperanza en el panorama a veces demasiado sombrío, de nuestra época.

 

(*) P. Vierci  (2008). La sociedad de la nieve. Ed. Debate.

 

EMILIA SERRA

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