Reflexión: Los ojos en el cielo y los pies en la tierra

Por Jaime Tatay SJ

«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? Este Jesús, que de entre vosotros ha sido llevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir» (Hch 1, 11).

Esta es la reacción de los ángeles, sorprendidos al ver a los discípulos embobados mirando a lo alto tras la partida definitiva de Jesús. Es también la historia que leemos en la fiesta de la Ascensión, cuando recordamos que Jesús, el hombre que venía de Dios, regresó de nuevo, tras nacer y vivir en la tierra, junto a Dios.

Según la Tradición, Jesús es alguien con una doble naturaleza y una doble orientación: divina y terrestre. Aquí se encuentra una de las claves de la fe cristiana. Y uno de los retos a los que nos enfrentamos los creyentes para comprender y vivir nuestra fe: ¿Qué significa que Jesús fuese Dios y hombre? ¿Y qué implicaciones tiene para los que creemos en él?

Tanto la meditación de la Sagrada Escritura como la contemplación de la creación pueden ayudarnos a responder esas preguntas. Fijémonos primero en aquellas realidades del mundo natural que también poseen una doble orientación: las semillas.

Al observar el proceso de germinación de una semilla comprobamos que la raíz se orienta hacia la oscuridad, buscando la tierra, mientras que el tallo y las hojas buscan la luz. La biología explica este fenómeno usando dos conceptos complementarios: fototropismo y geotropismo.

Un tropismo es la tendencia de un organismo a reaccionar de una manera definida a los estímulos exteriores. El fototropismo es la respuesta al estímulo luminoso. El geotropismo es la tendencia en el crecimiento de las plantas hacia el estímulo gravitacional, hacia el centro de la tierra (la gea). Por eso las raíces son positivamente geotrópicas mientras que el tallo y las ramas son negativamente geotrópicas. Ambos conceptos permiten comprender el comportamiento de una planta, esa forma de vida que, a pesar de su apariencia inmóvil, crece y se desplaza en dos direcciones.

Tras este breve excursus por el libro de la creación volvamos de nuevo al libro de la Escritura para preguntarnos por el significado de la vida de Jesús y el doble tropismo que orientó su misión.

La historia de la salvación se ha interpretado como un ir y venir, como un conjunto de intervenciones de Dios y visitas de mensajeros que irrumpen para transmitir un mensaje y ascender de nuevo. El modo de ser de Dios se revela en cada una de esas misiones.

La peculiaridad de Jesús es que su misión no fue una mera visita, sino que se enraizó en la historia humana, se encarnó haciéndose uno de nosotros. Él es el único que ha vivido plenamente con los pies en la tierra y los ojos en el cielo.

En el relato de la Ascensión hay otro detalle que a menudo pasa desapercibido, uno que puede darnos otra clave importante. Según Lucas, mientras ascendía, los discípulos se quedaron desconcertados mirando al cielo. La intención principal de esa escena no es describir un ascenso físico a un lugar concreto –el «cielo»–, ni explicar el modo como está configurada la Trinidad, sino indicar la forma de vivir la vocación cristiana y continuar la misión del Hijo.

Entre la Ascensión y el Juicio Final, la comunidad cristiana no puede permanecer con los brazos cruzados. La crítica a la contemplación extasiada del «cielo» nos advierte de que la oración no debería ser excusa para desentendernos de la «tierra». Los creyentes no estamos en el mundo para quedarnos parados, distraídos por un misticismo desencarnado y vacío.

El cristianismo es misión, testimonio, vida apostólica. Es oración contemplativa y contemplación en la acción. Todo creyente está llamado a vivir enraizado en este mundo, con los ojos en el cielo y los pies en la tierra.

Fuente: pastoralsj.org

 

57ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales: «Comunicar con el Corazón»

«La llamada a hablar con el corazón interpela radicalmente a nuestro tiempo, tan propenso a la indiferencia y a la indignación», escribe el Papa Francisco en su Mensaje para la 57ª  Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que este año se celebrará el domingo 21 de mayo, con el lema: «Hablar con el corazón, en la verdad y en el amor».

La dinámica de «comunicar cordialmente»

El tema, está conectado con el del pasado año que llamaba a “escuchar” y con el de 2021, que instaba a «ir, ver» como condiciones para una buena comunicación. En esta ocasión el Papa quiere insistir en «hablar con el corazón» que es lo que mueve a acoger, dialogar y compartir, desencadenando una dinámica que Francisco define como la de «comunicar cordialmente».

Acoger al otro es lo que permite, después de escuchar, «hablar en la verdad y en el amor” sin miedo “a proclamar la verdad, aunque a veces sea incómoda. Un corazón que, con su latido, revela la verdad de nuestro ser, y que por eso hay que escucharlo. Esto lleva a quien escucha a sentir en el propio corazón el latido del otro. Entonces se hace posible el milagro del encuentro.”

Hablar con el corazón significa dejar entrever una participación «en las alegrías y los miedos, en las esperanzas y en los sufrimientos de las mujeres y los hombres de nuestro tiempo», dice el Papa. Es un llamamiento que interpela especialmente a quienes comunican en un contexto hoy «tan propenso a la indiferencia y a la indignación, a veces sobre la base de la desinformación, que falsifica e instrumentaliza la verdad».

Leer la nota completa: bit.ly/3pWjICB

Reflexión: Los jóvenes y el suelo

Hace unos días, en un encuentro, una joven tomó la palabra y nos animó a tener en cuenta a los jóvenes y dejarles su espacio. Ponía un ejemplo muy gráfico. Nos decía que a veces a los jóvenes no les gusta sentarse en el suelo para orar, sino que prefieren hacerlo sentados en las sillas o en los bancos. Y que, por tanto, no teníamos que enfadarnos cuando, después de cambiar la disposición de la capilla para crear un espacio con alfombras, los jóvenes se lancen a los asientos que quedan en los laterales.

La anécdota me pareció simpática y realista. Puesto que me recordó a mí mismo regañando a los jóvenes por no haberse sentado en la moqueta del suelo y haber ocupado las sillas que habíamos dejado para las personas mayores.

Pero, más allá de sentarse en el suelo o en un banco, creo que ésta y otras experiencias contienen una verdad que es la que aquella joven trataba de transmitirnos. La de que hay cosas que son imprescindibles e insustituibles en la experiencia de la fe, y otras son adaptables o prescindibles. En este caso, lo insustituible es la oración. Pero se puede orar sentado en el suelo, en un banco, de rodillas, de pie, caminando, o del modo que a cada uno le ayude más a encontrarse con Dios.

Es humano querer transmitir y repetir aquello que a nosotros nos ayudó. Pero, en el caso de la pastoral se nos exige algo más que repetición. Por eso, debemos discernir seriamente qué cosas son insustituibles y cuáles son adaptables o prescindibles. Guiar a los jóvenes hacia la verdadera fuente, pero dejando que ellos sean también protagonistas de su propia evangelización.

Fuente: pastoralsj.org

«Libres»: la película que descubre el tesoro de la vida contemplativa

  • Sinopsis

Un documental que presenta la vida en monasterios de clausura a través de entrevistas. Estructurada en tres partes (camino, verdad y vida) quiere dar a conocer la riqueza de la vida contemplativa y su espiritualidad, tan a contracorriente de la realidad contemporánea.

  • ¿Por qué ver Libres?

En un monasterio de vida contemplativa la quietud, el silencio, la introspección, la contemplación que son actitudes propias de la vida monástica contradicen al ritmo y la acción desenfrenada que domina el cine actual.

El director, Santos Blanco, da la palabra a los propios monjes y monjas para que conduzcan al espectador en un viaje apasionante alrededor de las clausuras, sin renunciar a escenas de naturaleza y paisaje que salpican la obra, subrayado con una banda sonora original.

Se ha renunciado en parte a la poesía visual para establecer un relato a muchas voces, aunque se resienta el hilo conductor. La única progresión narrativa tiene que ver con la profundidad de los temas sobre los que hablan los monjes y las monjas.

  • Para pensar
  1. Lo que cuentan los monjes y las monjas que participan en el mediometraje suena tan distinto de nuestro mundo “súper acelerado” que rechaza pararse y meditar en torno al sentido de la existencia…
  2. El espectador va afinando el oído a medida que escucha las intervenciones de unos y de otros. Del asombro a la emoción de ciertos relatos vocacionales tan proféticos…
  3. Será todo un descubrimiento, entre esos esforzados religiosos, encontrar un hijo convertido por la oración de su madre, una viuda con cinco hijos que decide entrar al convento o un pintor bon vivant que acaba de monje…

En fin, una muy estimable película que explora en el hecho religioso y abre un mundo cerrado sobre sí mismo a la observación del espectador.

Más información en: libreslapelicula.com

  • Fuente: pastoralsj.org

60º Jornada Mundial de Oración por las vocaciones

En su mensaje para la 60ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebrará el domingo 30 de abril, Francisco ilustra el tema «Vocación: gracia y misión», y recuerda que el cristiano «se deja interpelar por las periferias existenciales y es sensible a los dramas humanos». Una misión que es siempre «obra de Dios» y que no se lleva a cabo solos, “sino en comunión eclesial».

«Dios llama amando y nosotros, agradecidos, respondemos amando». Pero la llamada, aclara el Papa, «incluye el envío», porque «no hay vocación sin misión. Y no hay felicidad y plena realización de uno mismo sin ofrecer a los demás la vida nueva que hemos encontrado.»

La vocación, llamada del Señor para «cada uno en el mundo de hoy», es gracia, un «don gratuito», y al mismo tiempo un compromiso a ponerse en camino, a salir, para llevar el Evangelio», una tarea que es «fuente de vida nueva y de alegría verdadera».

vaticannews.va

Amén: Francisco Responde

El papa Francisco se ha reunido con diez jóvenes, de entre 20 y 25 años de edad, para hablar de los temas que ellos han querido abordar con él; sin duda, de los asuntos más controvertidos hoy en la Iglesia: pederastia, aborto, migración y racismo, corrupción dentro de la Iglesia, abuso de poder, colonialismo de la evangelización, feminismo, diversidad sexual, pornografía, etc.

La conversación fue en español, pero la realidad de las personas jóvenes es muy variada: tres son varones y siete son mujeres; hay de España, de América Latina, de India, Senegal; algunas fueron educadas como católicas y hoy han abandonado la religión.

Enlace a la nota https://christus.jesuitasmexico.org/amen-francisco-responde/

 

¡Oh buen Jesús, óyeme!

Claro, Tú siempre lo haces, aunque no te lo implore.

Estás siempre atento a mi súplica y a mi agradecimiento.

Conoces mis necesidades, mis carencias y mis fallas. También conoces mis dones, mis aciertos y mis luces.

Oyes mi voz entre todas las que se alzan hacia ti, porque me conoces y me amas en lo individual. Me oyes con amor y compasión ya que conoces mis afanes.

Siempre me oyes, aunque me sienta solo y crea que mis palabras se las lleva el viento. Oyes mi voz por encima del incesante ruido frenético de mi vida apurada. Me oyes aunque mis peticiones, cuestionamientos, dudas y reclamos sean más frecuentes que mis agradecimientos. Me oyes incluso cuando la opresión de la injusticia dificulta la salida de mi voz. Oyes mi llanto ante la tragedia y la desigualdad que sembramos en el mundo.

Quiero aprender a escuchar como Tú.

Quiero aprender a escuchar a mi prójimo. A no gritar por encima de sus palabras, ni ahogar su voz con mis prejuicios y mis pendientes. Quiero aprender a oír sus palabras con solidaridad, compromiso y encuentro.

Quiero aprender a escuchar como Tú.

Quiero aprender a escucharme y estar atento a mis palabras. Que sean siempre de aliento y consuelo. Que lo que oiga salir de mi boca no cause dolor. Que no sean palabras de desánimo o calumnia que separen.

Jesús, soy yo quien necesita oírse, quien necesita escucharse, ya que Tú siempre lo haces.

Frederick Armstrong

Pasión de Cristo, confórtame

La Real Academia Española de la Lengua define el verbo «confortar» de la siguiente manera: «animar, alentar, consolar a una persona afligida».

A mi hermana, que tiene 25 años, le diagnosticaron esclerosis múltiple hace dos meses. Empezó a ver borroso por el ojo izquierdo. Los médicos le dijeron que sería estrés, quizá algo de cansancio. Pero lo que parecía un síntoma inocente e inofensivo acabó convirtiéndose en el motivo de un montón de pruebas que acabarían concluyendo una noticia fatal.

Cuando la vida te pega una sacudida como esa hay pocas cosas que te conforten. La impotencia te reconcome por dentro. ¿Por qué ella? ¡No es justo! ¿En base a qué? ¡Si ella es una buena persona! ¿No le puede tocar esto a alguien que se dedique a hacer el mal?

Pero los conocidos, sobre todo los conocidos íntimos, intentan confortar. Los hay de todos los colores. Están los que te dicen que les llames cuando quieras para desahogarte, porque menuda desgracia, qué horror. En el extremo opuesto se encuentran quienes te dicen que menuda bendición, que seguro que la enfermedad te va a acercar a Dios y que qué suerte que vas a poder ofrecer tu sufrimiento por los pecados del mundo. Y entre las dos posturas límite, infinidad de posiciones intermedias que reconocen que la esclerosis múltiple no es una buena noticia pero te animan a asumir la situación como se pueda y a extraer de ella todo lo bueno que pueda traer.

Se tarda un poco en dejar de estar enfadado con el mundo tras un diagnóstico así. En tu cabeza sigue resonando el «¿por qué ella?» que no te deja dormir por las noches. A medida que pasa el tiempo, sin embargo, notas cómo, lentamente, vas serenándote por dentro. La esclerosis múltiple no es ni una desgracia por la que romper a llorar desconsoladamente hasta el fin de tus días ni una bendición por la que aplaudir y dar gracias con una sonrisa de oreja a oreja. La esclerosis múltiple es una enfermedad como muchas otras que merodean por ahí.

La enfermedad existe y nos puede tocar a cualquiera. Comporta dolor, sufrimiento, cansancio. A nadie nos gusta sentir dolor, sufrir o estar cansados. Por eso es legítimo la rebeldía y el rebote (al menos, temporal) cuando a uno le comunican que está enfermo. Pero, en algún momento del proceso de aceptación de la enfermedad, si se es creyente, se ha de poner la mirada en la Pasión de Cristo. Él, que era el Hijo de Dios, que podría haberse descolgado del madero, quiso asumir el sufrimiento humano hasta el final, sin ahorrarse ni una gota de sangre.

Nada de lo que nos acongoja y nos preocupa le es ajeno a nuestro Dios, pues Él mismo quiso pasar por la experiencia de sentirse abandonado, maltratado, ninguneado. El sufrimiento, aunque nadie lo elegiríamos si pudiéramos evitarlo, es parte de la vida, es lugar de crecimiento y de encuentro con Dios. Es oportunidad para la confianza y la fidelidad. Es el tiempo del amor hasta el extremo, como el de Jesús en la Cruz.

Confortarse en la Pasión de Cristo es fácil cuando se está sano y todo va bien. Cuando el sufrimiento llama a tu puerta, la identificación con la Pasión de Cristo es bastante más compleja. Pero, también, sin duda, mucho más auténtica y reparadora.

Pastoralsj.org

Uruguay: se acerca la beatificación de Jacinto Vera

La Iglesia de Uruguay se prepara para un gran momento eclesial por la beatificación del obispo gaucho, Jacinto Vera. Será el sábado 6 mayo sobre la Tribuna Olímpica del histórico Estadio Centenario de la ciudad de Montevideo.

En diciembre del 2022, el papa Francisco aprobó el milagro realizado gracias a la intercesión del siervo de Dios. Luego, ante el pedido de los obispos uruguayos, dispuso que la beatificación de Vera se realice en la misma fecha en que se recuerda su fallecimiento, el 6 de mayo.

Ceremonia

El viernes 5 de mayo, en la Parroquia del Sagrado Corazón – Colegio Seminario, se desarrollará la vigilia de oración, en espera de la ceremonia de beatificación. El sábado 6 comenzará un acto artístico con shows a cargo del grupo Texas, desde las 14. A las 15.30 se hará un fuerte momento de oración colectiva, y a las 16 comenzará la celebración de la Santa Misa y el Rito de la Beatificación.

El domingo 7, en la Catedral Metropolitana de Montevideo, se hará la Misa en acción de gracias por la figura del nuevo beato, Jacinto Vera.

El cardenal Daniel Sturla, refiriéndose al impacto que tendrá esta beatificación, reconoció ante los periodistas: “Hay un antes y un después en la historia de la Iglesia en Uruguay ligada a la figura de Jacinto Vera”.

Fuente: vidanuevadigital.com

Agua del costado de Cristo, lávame

Desde sus orígenes, el cristianismo apostó por la bondad de lo material. Mientras otras sectas contemporáneas a él veían con ojos negativos o sospechosos lo que tenía que ver con el cuerpo y con lo físico, los cristianos defendían: «¡la materia es buena!» ¿Cómo no va a serlo, si el mismo centro de nuestra vida, el Hijo de Dios, quiso asumir la condición física de los demás hombres?

El agua es un elemento básico para la vida de todos, porque somos fundamentalmente agua. Físicamente, el agua que salió del costado es el agua que se encuentra en la pleura, junto al corazón. Por eso, cuando en el Alma de Cristo expresamos nuestro deseo de que el agua del costado de Cristo nos lave, no lo hacemos como sádicos puestos debajo de la Cruz, como si quisiéramos mojarnos realmente con lo que cae de Su cuerpo. No es, por tanto, algo que queramos tocar y ver, y dejarnos mojar físicamente. Es el deseo de entrar en comunión con el corazón de Jesús en el momento más doloroso de su vida: su Pasión. Así nos hacemos conscientes de que su muerte nos ha traído la salvación; no sus sufrimientos, como si a más dolor se diese más salvación, sino su amor entregado y atravesado, hasta las últimas consecuencias.

De este modo, cuando pedimos que esa agua nos lave no hacemos sino actualizar lo que ya había dicho Dios por sus profetas: «derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará». Es el amor de Dios, que, con el costado abierto, sigue siendo fuente (nunca mejor dicho) de algo nuevo, renovador y purificador a la vez. Además, la Iglesia vio desde el principio en ese costado abierto el origen de los sacramentos: el Bautismo (por el agua) y la Eucaristía (referencia a la sangre). Ese costado abierto, por tanto, se convierte no sólo en herida desde la que recibir, sino en puerta por la que entrar al corazón de Dios.

Rodrigo Sanz Ocaña, sj

Fuente: pastoralsj.org