La batalla por la libertad

Una reflexión de José María Rodríguez Olaizola SJ, sobre las elecciones personales y el largo camino para alcanzar la libertad.

La batalla por la libertad

Hay quien piensa que eres más libre de joven, cuando tienes menos preocupaciones, menos responsabilidades. Cuando aún disfrutas del equilibrio entre el niño que ya no lo es, y va ganando autonomía, y el adulto que aún no ha llegado, por lo que te puedes refugiar en que aún estás decidiendo, eligiendo, creciendo y formándote.

Después empiezan a llegar las decisiones concretas. Los compromisos, que a veces tocará vivir como alianza y otras veces como atadura. El tiempo empieza a estrecharse, y los años, que antes te parecían eternos, vuelan. Quizás en ese momento pasas por un tiempo en el que añoras, y hasta envidias, cuando la ves en otros, esa otra libertad liviana y despreocupada.

Pero la verdadera libertad está aún adelante. Se va conquistando a lo largo de la vida. Es ir aceptando y venciendo en las luchas que toca afrontar: con Dios, contigo mismo, con los otros. Es aprender a bailar con las limitaciones (propias y ajenas), sin drama ni indiferencia. Es ir despojando de capas innecesarias la vida. Aprendiendo a ver la belleza sin quedar cegado por brillos efímeros. Es valorar lo que tienes, con la perspectiva de un mundo donde tantas necesidades hay. Y aprender a compartirlo. Es encontrar tu misión. Y volcarte en ella. Quizás, hasta la última hora, nunca seremos enteramente libres. Pero estamos en camino.

José María Rodríguez Olaizola SJ

Fuente: pastoralsj.org

Un minuto por la paz

Se trata de una propuesta simple, masiva y testimonial, y tiene como modalidad que cada uno se detenga un momento, incline la cabeza y rece una oración por esa intención según su propia tradición. En el lugar donde esté, solo o acompañado, en las circunstancias especiales que se viven en estos días de pandemia.

“Un minuto por la paz” nació a raíz del encuentro histórico entre el papa Francisco y los presidentes de Israel y Palestina, en los jardines del Vaticano en 2014, como “signo de esperanza que hoy sigue reclamando acuerdos de paz”. 

Desde entonces, la Acción Católica Argentina, junto con el Foro Internacional de Acción Católica (FIAC), viene promoviendo esta propuesta, juntamente con la Comisión Nacional de Justicia y Paz (CNJP), el Departamento de Laicos (Deplai), y con la Comisión Episcopal de Ecumenismo, Relaciones con el Judaísmo, el Islam y las Religiones (Ceerjir), entre otras asociaciones nacionales e internacionales, en comunión con la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).

«Con ‘Un minuto por la paz’ se busca ofrecer una oportunidad, un gesto, para animar la oración permanente y el compromiso con la paz, que, como un trabajo artesanal, requiere pasión, paciencia, experiencia, tenacidad, para sembrarla con acciones cotidianas, actitudes y gestos de servicio, de fraternidad, de diálogo, de misericordia», sostienen sus promotores.

Conocé más sobre la propuesta aquí: Un minuto por la paz

 

Solemnidad de Corpus Christi

Reflexión por José Antonio Pagola

Jesús crea un clima especial en la cena de despedida que comparte con los suyos la víspera de su ejecución. Sabe que es la última. Ya no volverá a sentarse a la mesa con ellos hasta la fiesta final junto al Padre. Quiere dejar bien grabado en su recuerdo lo que ha sido siempre su vida: pasión por Dios y entrega total a todos.

Esa noche lo vive todo con tal intensidad que, al repartirles el pan y distribuirles el vino, les viene a decir estas palabras memorables: «Así soy yo. Os doy mi vida entera. Mirad: este pan es mi cuerpo roto por vosotros; este vino es mi sangre derramada por todos. No me olvidéis nunca. Haced esto en memoria mía. Recordadme así: totalmente entregado a vosotros. Esto alimentará vuestras vidas».

Para Jesús es el momento de la verdad. En esa cena se reafirma en su decisión de ir hasta el final en su fidelidad al proyecto de Dios. Seguirá siempre del lado de los débiles, morirá enfrentándose a quienes desean otra religión y otro Dios olvidado del sufrimiento de la gente. Dará su vida sin pensar en sí mismo. Confía en el Padre. Lo dejará todo en sus manos.

Celebrar la eucaristía es hacer memoria de este Jesús, grabando dentro de nosotros cómo vivió él hasta el final. Reafirmarnos en nuestra opción por vivir siguiendo sus pasos. Tomar en nuestras manos nuestra vida para intentar vivirla hasta las últimas consecuencias.

Celebrar la eucaristía es, sobre todo, decir como él: «Esta vida mía no la quiero guardar exclusivamente para mí. No la quiero acaparar solo para mi propio interés. Quiero pasar por esta tierra reproduciendo en mí algo de lo que él vivió. Sin encerrarme en mi egoísmo; contribuyendo desde mi entorno y mi pequeñez a hacer un mundo más humano».

Es fácil hacer de la eucaristía otra cosa muy distinta de lo que es. Basta con ir a misa a cumplir una obligación, olvidando lo que Jesús vivió en la última cena. Basta con comulgar pensando solo en nuestro bienestar interior. Basta con salir de la iglesia sin decidirnos nunca a vivir de manera más entregada.

Fuente: www.cvxuruguay.org

Película animada sobre Ignacio de Loyola

Esta película animada cuenta la historia de conversión de Ignacio de Loyola, desde el momento en que fue alcanzado por una bala de cañón durante la batalla de Pamplona, hace 500 años.

La película de animación “Ignacio de Loyola – Encontrar a Dios en todas las cosas” está inspirada en la autobiografía de Ignacio. En él, Ignacio cuenta su historia de tal manera que quiere invitar a otros a comprender también su propia historia de vida con mayor claridad. Más concretamente, para descubrir cómo Dios invita al espectador, a cada espectador, a darse la vuelta.

Producida por los jesuitas de los Países Bajos (EOF) cuenta con guion de Rick Timmermans, e ilustraciones de Jedi Noordegraaf.

En la web del aniversario ignaciano de la provincia EOF ofrecen también materiales para ayudar a reflexionar y trabajar con el vídeo, temas como la conversión y la búsqueda de Dios en Ignacio (www.ignatius500jaar.org)

Rezando voy: 10 años rezando juntos

Este sábado, 29 de mayo, fue la fecha elegida por @Rezandovoy para celebrar su 10º aniversario. Aunque la fecha exacta era el 9 de marzo, optaron por un encuentro virtual que ha resultado toda una fiesta  de nombres, testimonios y memorias.

Félix Cuadrado (Sinclair), de CVX Valladolid, y José Mari R. Olaizola, SJ son, desde su origen, los coordinadores del proyecto, y ellos se encargaron de guiar la retransmisión, que reunió en vivo a más de 5000 personas –ahora ya multiplicadas gracias a la posibilidad de verlo en diferido–.

Durante el encuentro hubo también ocasión para compartir algunas anécdotas de estos diez años, y para el diálogo con los participantes, que a través del chat fueron trasladando preguntas sobre el proyecto.

Con un brindis por la década cumplida y por las que vengan, culminó la celebración, que se puede ver aquí:

Oración en vivo para celebrar los 10 años de Rezando voy

El pasado 9 de Marzo conmemoramos los 10 años de trayectoria de la plataforma digital «Rezando voy». Un proyecto que, gracias a un gran equipo de colaboradores, sigue ayudando a rezar a miles de personas de habla hispana, tanto adultos como niños.

Para celebrar estos diez años de trabajo fructífero, se ha organizado una Oración en Directo el sábado 29 de mayo. Los horarios, según el país y zona horaria en que nos encontremos, son los siguientes:

  • 10:00h Bogotá – México
  • 11:00h Santiago de Chile – Washington
  • 12:00h Argentina Uruguay
  • 17:00h Madrid
  • 23:00h Manila

La transmisión se realizará a través de la página web:www.10.rezandovoy.org

¡Te eperamos!

 

Pregrinos con Ignacio: la experiencia de la oración comunitaria

Por Valeria Méndez de Vigo
Secretariado de Justicia Social y Ecología

“Las cosas aparentemente pequeñas pueden ser importantes”. Como la bala de cañón que hirió a Ignacio, hizo añicos sus sueños mundanos para comenzar a vivir los sueños que Dios tenía para él. Con ello, cambió el curso de su vida y del mundo. “Porque el sueño de Dios para Ignacio era ayudar a las almas, salir al mundo entero, acompañado de Jesús pobre y humilde”.

Estas inspiradoras palabras del Papa Francisco fueron para mí uno de los puntos culminantes de la Oración Global Ignaciana “Peregrinos con Ignacio” celebrada el pasado 20 de mayo. Una oración global con la que se abría el año ignaciano, la conmemoración de la conversión de San Ignacio de Loyola hace 500 años. Esta oración nos dio la posibilidad de rezar y vivir juntos como familia ignaciana el comienzo del año. La posibilidad de unir a miles de personas en los cinco continentes, muy diferentes en edad, nacionalidad, cultura… pero unidas, enredadas como cuerpo apostólico común en una misma misión universal. Solo en las primeras horas tuvimos casi 30.000 visualizaciones, lo que da una idea de su alcance y potencialidad.

Porque, más allá de los números, la oración global es una hermosa ocasión para unirse a través de la espiritualidad ignaciana y potenciar el sentido de pertenencia. En oración, con momentos de silencio, mensajes, testimonios, imágenes, música y con la posibilidad de interactuar, expresarnos y sentirnos unidos dando respuesta a las preguntas que nos interpelaban. “Las cosas aparentemente pequeñas pueden ser importantes”.

Toda la oración fue una llamada a la conversión, tal y como la había experimentado Ignacio. Como señaló el Superior General de la Compañía de Jesús, el P. Arturo Sosa, “este año ignaciano debe ser una oportunidad para una experiencia. Queremos invitar a la gente a vivir una experiencia de conversión (…) se trata de conocer más claramente a Cristo (…) Queremos que esta celebración sea una experiencia espiritual”. Una invitación ”a ver nuevas todas las cosas en Cristo”. Pero la conversión no se hace de una vez por todas, insistieron el Papa y el Padre General. Porque Ignacio se convirtió día a día, durante toda su vida, poniendo a Cristo en el centro.

Tal y como señaló Francisco: “En esta peregrinación que es la tierra, nos encontramos con otros. Dios nos habla a través de ellos y de las situaciones”. “Las cosas aparentemente pequeñas pueden ser importantes”. La conversión se hace en diálogo con Dios, con los demás y con el mundo. Porque “nadie se salva solo. O nos salvamos en comunidad o no nos salvamos”. La oración nos une como familia Ignaciana también en este peregrinar, en este camino que hacemos juntos. Las cosas aparentemente pequeñas pueden ser importantes. Ojalá que, como Ignacio, estamos preparados para seguir el sueño de Dios para cada uno de nosotros.

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

Con el lema «Permanezcan en mi amor y darán frutos en abundancia», desde el 31 de mayo y hasta el 4 de junio, las Comisiones para el Diálogo Ecuménico e Interreligioso de la diócesis de Catamarca y la arquidiócesis de Tucumán celebrarán la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.

Primer día

Los fieles podrán participar de la oración bajo la modalidad virtual. En la primera jornada, el lunes 31 de mayo, la oración comenzará a las 20hs, a cargo de la Pastoral de Juventud de ambas jurisdicciones eclesiásticas. Quienes lo deseen pueden unirse a través del siguiente link: meet.google.com/rwc-gnug-zwg.

Segundo día

El miércoles 2 de junio a las 20, la oración será guiada por la Pastoral Vocacional y la Pastoral Misionera. Para participar, ingresar en este enlace: meet.google.com/tic-sjkh-yzf.

Tercer día

El jueves 3 de junio a las 20, se celebrará la liturgia ecuménica en la Iglesia Anglicana de la Gracia, en Tucumán. Participarán ministros de las Iglesias católica apostólica romana, católica apostólica ortodoxa, metodista evangélica Emanuel y la Iglesia Anglicana de la Gracia. Se podrá participar por medio del Facebook https://www.facebook.com/IglesiaAnglicanaDeLaGracia/

Cuarto día

La última jornada, el viernes 4 de junio, estará a cargo de la Pastoral de la Niñez y Catequesis. A las 20 en el siguiente link: meet.google.com/cyr-ncwe-dtw

Además, las Comisiones ofrecen un subsidio que se podrá trabajar en las diferentes comunidades  y una revista digital.

 

Fuente: aica.org

El saludo del Papa Francisco a La Civiltà Cattolica

El Papa Francisco envió un mensaje a la revista jesuita La Civiltà Cattolica con motivo de la reanudación de las publicaciones en español, en el año en que la Compañía celebrará el 500 aniversario de la conversión de San Ignacio

«Una revista única en su género». De hecho, una experiencia «comunitaria e intelectual», páginas que alimentan el alma y la mente. Los números de esta versión serán todos en formato digital, dirigidos a lectores de 21 países, y serán elaborados por los  sacerdotes jesuitas de Villa Malta en Roma. El español es el octavo idioma de la revista, fundada en 1850 y que desde 2017 ha iniciado un proceso de desmaterialización. Los contenidos serán accesibles de manera digital y de forma gratuita. «El desafío -se especifica- consiste en ser apoyados exclusivamente por donaciones libres”.

«Es una revista única en su género, y no sólo porque haya cumplido ya 170 años de vida. Más que una revista, es una verdadera experiencia espiritual, comunitaria e intelectual que tiene su centro en una comunidad de jesuitas, el Colegio de Escritores, que convive y discierne, elige y elabora los temas a tratar.» Afirma el Papa Francisco.

Podes leer el mensaje completo del Papa y acceder al nuevo sitio en español aquí: www.laciviltacattolica.es

 

Reflexión del Evangelio – Domingo de Pentecostés

Evangelio según San Juan 15,26-27.16,12-15.

Renuévanos por dentro – Por José Antonio Págola

Poco a poco estamos aprendiendo a vivir sin interioridad. Ya no necesitamos estar en contacto con lo mejor que hay dentro de nosotros. Nos basta con vivir entretenidos. Nos contentamos con funcionar sin alma y alimentarnos sólo de bienestar. No queremos exponernos a buscar la verdad. Ven, Espíritu Santo, y libéranos del vacío interior.

Hemos aprendido a vivir sin raíces y sin metas. Nos basta con dejarnos programar desde fuera. Nos movemos y agitamos sin cesar, pero no sabemos qué queremos ni hacia dónde vamos. Estamos cada vez mejor informados, pero nos sentimos más perdidos que nunca. Ven, Espíritu Santo, y libéranos de la desorientación.

Apenas nos interesan ya las grandes cuestiones de la existencia. No nos preocupa quedarnos sin luz para enfrentarnos a la vida. Nos hemos hecho más escépticos, pero también más frágiles e inseguros. Queremos ser inteligentes y lúcidos. Pero no encontramos sosiego ni paz. Ven, Espíritu Santo, y libéranos de la oscuridad y la confusión interior.

Queremos vivir más, vivir mejor, vivir más tiempo, pero ¿vivir qué? Queremos sentirnos bien, sentirnos mejor, pero ¿sentir qué? Buscamos disfrutar intensamente de la vida, sacarle el máximo jugo, pero no nos contentamos solo con pasarlo bien: hacemos lo que nos apetece. Apenas hay prohibiciones ni terrenos vedados. ¿Por qué queremos algo diferente? Ven, Espíritu Santo, y enséñanos a vivir.

Queremos ser libres e independientes, y nos encontramos cada vez más solos. Necesitamos vivir y nos encerramos en nuestro pequeño mundo, a veces tan aburrido. Necesitamos sentirnos queridos y no sabemos crear contactos vivos y amistosos. Al sexo lo llamamos «amor», y al placer «felicidad», pero ¿quién saciará nuestra sed? Ven, Espíritu Santo, y enséñanos a amar.

En nuestra vida ya no hay sitio para Dios. Su presencia ha quedado reprimida o atrofiada dentro de nosotros. Llenos de ruidos por dentro, ya no podemos escuchar su voz. Volcados en mil deseos y sensaciones, no acertamos a percibir su cercanía. Sabemos hablar con todos menos con él. Hemos aprendido a vivir de espaldas al Misterio. Ven, Espíritu Santo, y enséñanos a creer.

Creyentes y no creyentes, poco creyentes y malos creyentes, así peregrinamos todos muchas veces por la vida. En la fiesta cristiana del Espíritu Santo, a todos nos dice Jesús lo que un día dijo a sus discípulos, exhalando sobre ellos su aliento: «Recibid el Espíritu Santo». Ese Espíritu que sostiene nuestras pobres vidas y alienta nuestra débil fe puede penetrar en nosotros y reavivar nuestra existencia por caminos que solo él conoce.