El documento final del Sínodo será aceptado como magisterio pontificio

Francisco lo reitera en la Nota que acompaña al texto votado el 26 de octubre por la Asamblea sinodal sobre la sinodalidad y aprobado por él. Subraya que «no es estrictamente normativo» y que «su aplicación necesitará varias mediaciones». Pero compromete «desde ahora a las Iglesias a hacer opciones coherentes con lo que en él se indica». Porque el camino del Sínodo hoy «continúa en las Iglesias locales».


El Documento Final de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, aprobado por el Papa Francisco el pasado 26 de octubre, «participa del Magisterio ordinario del Sucesor de Pedro y como tal pido que sea aceptado». El Papa, en la Nota que acompaña al Documento, firmada ayer, solemnidad de Cristo Rey del Universo, y difundida hoy, reitera, como ya dijo con ocasión de su aprobación, que «no es estrictamente normativo» y que «su aplicación necesitará diversas mediaciones». Pero «esto no significa que no comprometa desde ahora a las Iglesias a hacer opciones coherentes con lo que en él se indica». De hecho, el documento en sí «representa una forma de ejercicio de la auténtica enseñanza del Obispo de Roma que tiene algunos rasgos de novedad», pero corresponde a lo que Francisco afirmó en octubre de 2015 sobre la sinodalidad, que es «el marco interpretativo adecuado para comprender el ministerio jerárquico».

Comunión, participación y misión

El Pontífice confirma que el camino del Sínodo que inició en octubre de 2021, en el que la Iglesia, a la escucha del Espíritu Santo, fue llamada «a leer su propia experiencia e identificar los pasos a dar para vivir la comunión, realizar la participación y promover la misión que Jesucristo le confió», continúa en las Iglesias locales, atesorando precisamente el Documento final. Un texto que fue «votado y aprobado por la Asamblea en todas sus partes», y que el Papa Francisco también aprobó y, firmándolo, ordenó su publicación, «uniéndome al “nosotros” de la Asamblea».

Los temas confiados a los diez grupos de estudio

Recordando lo que dijo el 26 de octubre, el Papa reitera que «se necesita tiempo para llegar a opciones que impliquen a toda la Iglesia», y que «esto es particularmente cierto para los temas confiados a los diez grupos de estudio, a los que se podrán añadir otros, en vista de las decisiones necesarias». Y subraya una vez más, citando lo escrito en la Exhortación postsinodal Amoris laetitia, que «no todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben resolverse mediante intervenciones del Magisterio». Así como que «en cada país o región se pueden buscar soluciones más inculturadas, atentas a las tradiciones y desafíos locales».

Indicaciones que ya se pueden poner en práctica en las Iglesias locales

Francisco añade que el Documento final contiene indicaciones que «ya se pueden poner en práctica en las Iglesias locales y en las agrupaciones de Iglesias, teniendo en cuenta los diversos contextos, lo que ya se ha hecho y lo que queda por hacer para aprender y desarrollar cada vez mejor el estilo propio de la Iglesia sinodal misionera». A partir de ahora, escribe el Pontífice, «en el informe previsto para la visita ad limina cada obispo se ocupará de informar sobre qué opciones se han realizado en la Iglesia local que le ha sido confiada en relación con lo indicado en el Documento final, qué dificultades se han encontrado, cuáles han sido los frutos».

Ahora las palabras compartidas deben ir acompañadas de hechos

La tarea de acompañar esta «fase de realización» del camino sinodal, concluye el Papa Francisco, está confiada a la Secretaría General del Sínodo junto con los Dicasterios de la Curia Romana. Y vuelve a reiterar, como ya dijo el 26 de octubre, que el camino sinodal de la Iglesia católica «necesita que las palabras compartidas vayan acompañadas de hechos». Que el Espíritu Santo, don del Señor resucitado, es su oración final, «sostenga y guíe a toda la Iglesia en este camino».

@vaticannews | t.ly/MQo9h

Mons. García Cuerva: ‘Hay que reconstruir la Argentina desde el corazón’

El arzobispo de Buenos Aires llamó a la responsabilidad social, y consideró necesario «tender puentes de fraternidad y generar diálogo». Fue en el marco de la XXVI Jornada de Pastoral Social porteña.

«A la hora de pensar en la reconstrucción de nuestra Argentina, hay que tender puentes de fraternidad y generar diálogo. Tenemos que empezar por la conversión del propio corazón. Los argentinos, en general, somos especialistas en hacer diagnósticos. Hacemos siempre un panorama, en general bastante trágico, de lo que vivimos como sociedad», planteó el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva.

Fue en su intervención en la XXVI Jornada de Pastoral Social, que se realizó el 23 de noviembre en la sede de Foetra, con el lema «Fraternidad y amistad social: caminos para la paz y el desarrollo integral».

El programa del encuentro, que reunió a dirigentes sociales y políticos de distinta extracción, hablaba de «un saludo» del arzobispo porteño, pero ni bien empezó, monseñor García Cuerva aclaró: «Vamos a decir algo, un poquito más que un saludo, quizá un poco menos que un mensaje».

El prelado fundamentó su exposición en la última encíclica del Papa Francisco, Dilexis nos, sobre la devoción al Sagrado Corazón, y en la que el pontífice también plantea la necesidad de «la reparación social».

«Necesitamos volver a la Palabra de Dios, para reconocer que la mejor manera y la mejor respuesta al amor del corazón de Jesús es amar a los hermanos», subrayó, leyendo un párrafo del texto apostólico.

Monseñor García Cuerva lamentó que los argentinos no puedan salir de los «diagnósticos, en los que, en general, siempre la culpa la tiene otro».

«Creo que, junto con eso, tenemos el otro problema, y es que también sabemos de todos los temas», expresó.

Monseñor García Cuerva expresó su deseo de que, desde el propio corazón, «podamos marcar la diferencia, porque tenemos una mística que nos es propia».

«Una mística que nos lleva a hacer del diálogo y de la fraternidad una cultura. Es una enorme responsabilidad, desde el propio corazón, entre todos trabajar por la reparación social, porque el clamor, como dije, de nuestros hermanos más pobres, nos tiene que doler profundamente y clama al cielo».

El encuentro fue encabezado por el responsable de la Comisión Arquidiocesana de Pastoral Social, presbítero Carlos Accaputo, y contó con la presencia de dirigentes sociales, sindicales y políticos, entre ellos Héctor Daer, Sergio Palazzo, María Rosa Muiños, Federico Storani, Jorge Argüello, Federico Pinedo, José Urtubey, Gabriel Mraida, Roberto Feletti y Alejandro Gramajo.+

 

LEONARDO LIMA (CVX en Uruguay). Testimonio de un facilitador del Sínodo

El Sínodo de la Sinodalidad que finalizó en octubre de este año —en sus distintos tramos en todo el mundo— ha ido sembrando sus semillitas, generando ambientes de sinceridad eclesial, abriendo ventanas y tejiendo redes fraternas.
 
Así vamos conociendo distintas personas que han dado, no solo su tiempo que es su vida, sino también su pasión por la construcción de nuestra Iglesia en este tiempo. Tal es el caso de Leonardo Lima Gorosito, odontólogo uruguayo, de 56 años, casado, tiene 2 hijos y 3 nietos. “Participo de una comunidad de CVX —espiritualidad ignaciana— desde hace más de 25 años y estoy en el Consejo del Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal de Uruguay”, nos cuenta cuando lo entrevistamos para ADN Celam.

Pregunta: ¿Cómo llegaste al Sínodo y qué hacías como Experto facilitador?

Respuesta: Fui convocado para participar del Sínodo —con muchísima sorpresa para mí— en el rol de Experto Facilitador. Mi tarea fue la de llevar la dinámica en las mesas para ayudar a que se cumplieran los objetivos que se nos plantearon a través de la conversación en el Espíritu, que no es ni más ni menos que compartir los frutos de la oración con respecto a lo que nos tocaba discernir. Esta tarea, a priori, puede parecer medianamente fácil, pero no hay que olvidar que estamos frente a gente muy formada acostumbrada a hablar mucho y, sin embargo, en la medida que centraban su compartir en la búsqueda de lo que el Espíritu les dijo en la oración, emergía la riqueza del trabajo de la mesa.

Particularidades de un reencuentro de amigos

“Personalmente, percibí que entre una sesión y otra hubo un reencuentro de amigos en el Señor que caminaron juntos e hicieron proceso. El coro de voces distintas que se daban en el Aula era muy diverso y te hace ver la riqueza de dones que el Espíritu ha suscitado en la Iglesia”, describe Leonardo y agrega sus percepciones:

“El Sínodo ha tenido muchas particularidades, entre ellas la composición ya que han habido laicos y laicas, mujeres y consagradas con voz y voto y eso ha enriquecido muchísimo el diálogo”.

El Documento final: un aterrizaje

P: ¿Cómo evaluás el Documento Final?

R: Es muy rico y desafiante. La Sinodalidad es un proceso que hay que vivenciarlo en la Iglesia y tenemos que aterrizarlo en nuestras pequeñas comunidades para seguir escuchando con estas dinámicas qué nos está pidiendo el Espíritu que hagamos hoy en nuestros espacios para seguir anunciando a Cristo y trabajar por el Reino de Dios en la tierra.

Muy cerquita de Francisco

“Como laicos, tuvimos el regalo de que se nos concediera una audiencia papal en la Sala Clementina donde yo leí una carta en la que manifestábamos nuestro agradecimiento por haber sido convocados como peticionantes plenos”, relata Leonardo, “como miembros del Cuerpo de Cristo nos sentimos comprometidos a trabajar por el Reino y expresamos nuestra fidelidad al ministerio petrino y su importancia en favor de la unidad en la Iglesia”.

 

Encuentro con el Papa Francisco: magisterio puro

El Papa les expresó en su reunión “que los laicos no somos ‘lo que sobra’ del Pueblo de Dios sino la mayoría, que en la hora de Pentecostés estaban los apóstoles y la Virgen y todos eran laicos, que los hijos e hijas de Dios la mayoría son laicos y algunos de sus ministros también”.

“En ese sentido”, continuó Leonardo, “Francisco nos llamó a ‘desclericalizar’ la Iglesia sabiendo que los laicos somos la mayoría. La Iglesia es el santo pueblo fiel de Dios, ese pueblo de Dios que en el creer no se equivoca. Todos los laicos dicen la fórmula dogmática: El pueblo de Dios es infalible ‘in credendo’”.

 

 

Reforzando este último concepto el Papa explicó con claridad y lo cita Leonardo: “Si alguien quiere saber quién es María que hable con los teólogos, pero si quiere saber cómo se quiere a María que hable con el pueblo de Dios. Desde Pablo VI en adelante se recupera el laicado, los documentos del Concilio tienen muchas claves en esto”.

 

Una pregunta se formuló durante la reunión con Francisco: ¿Y qué hacemos con los clérigos?

Su función es de servicio, vocación al servicio. Vocación especial para servir, pero cuando un clérigo se mira a sí mismo no es un pastor sino un clérigo de estado. El clérigo es pastor y no se puede concebir sin esa dimensión pastoral.  Desclericalizar la Iglesia es quitar del clérigo cualquier función que no sea pastoral. El obispo, su servicio de gobierno es pastoral. ¿Cuál es la función de los consagrados? No son laicos ni ministros ordenados. Su función es adelantar la escatología. Son símbolo de lo que va a venir después. Tenemos que tenerlo en cuenta. Que cada uno asuma su rol como miembro del Pueblo de Dios”, recordó con alegría nuestro entrevistado uruguayo al repasar en su memoria su encuentro con el Santo Padre en el marco del Sínodo que nos muestra el horizonte eclesial al que aspiramos.

 

@ADNCELAM 
Enlace a la entrevista t.ly/COFv4

Evangelio del Domingo. “MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO”

De inmediato, Jesús elimina toda ambigüedad y confusión a la que nos pueda inducir el título de esta solemnidad litúrgica: “Mi reino no es de este mundo”. Lo que en su día Jesús le dijo a Pilato nos lo dice también a nosotros hoy. La idea que el gobernador romano de Judea tenía de la figura de un rey no es tan distinta de la que nosotros podamos tener de un rey. También nosotros asociamos la palabra rey a poder, fuerza, dominio, riqueza. Jesús niega radicalmente esa concepción de cuál es su modo de ser rey: “si mi reino fuera de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos”.

¿Está diciendo Jesús que su reino no es de este mundo, pero es de otro mundo? No está diciendo que su reino sea de otro mundo, sino que afirma que es “otra cosa”. Tiene otro fundamento, otro sentido, otra legitimidad, otra misión. Y lo expresa de este modo: “para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad”. La verdad como fundamento de su autoridad, la verdad como misión de su reinado. Pilato, o porque no entiende nada o porque entiende demasiado bien, contesta aquello de “¿qué es la verdad?”. Frase que firmarían hoy encantados muchos de nuestros contemporáneos…

¿Y ese mensaje de que el Reino de Cristo es el reino de la verdad qué nos dice a nosotros hoy, en qué se concreta en nuestra vida? Porque esta afirmación, como todas las del Evangelio, es un mensaje para la vida. Es, fundamentalmente, una llamada a la libertad. La verdad es la fuente más cierta de la libertad: “la verdad os hará libres” (Juan 8,32).

Al reino de Cristo no se pertenece por haber nacido en tal o cual sitio, independientemente de nuestra voluntad. Al reino de Cristo no se pertenece por conquista o dominio, no se pertenece por la fuerza o la conquista de quien reina. Al reino de Cristo se pertenece por voluntad propia, por la búsqueda sincera de la verdad: el reino de Cristo es de los que buscan la verdad, de los que quieren vivir en verdad: “todo el que es de la verdad escucha mi voz”.

Pertenecer al reino de Cristo nos hace libres. En una libertad que vamos ganando día a día, y que se ve continuamente amenazada por los engaños “del padre de la mentira”, que toma tantas y tan variadas formas a lo largo de la historia y de hoy mismo. Engaños, falsedades, falsas promesas que seducen y encadenan.

Pertenecer al reino de Cristo es para siempre, va más allá de los límites de esta vida. Los reinos de este mundo son todos perecederos por fuertes que puedan parecer en un determinado momento, como la historia nos ha enseñado bien. El de Cristo es un reino que aquí en esta vida apenas nace pero que al fin de la historia se manifestará y será en plenitud.

Darío Mollá, SJ

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Ordenaciones Jesuitas 2024: CIF Bogotá

El pasado 16 de noviembre, a las 3:00 p. m. (Hora Colombia) en la Iglesia San Ignacio de Loyola de Bogotá se llevó a cabo la ordenación presbiterial de Dairon Lizcano, SJ, y diaconal de cuatro compañeros jesuitas, Javier Hernández SJ, Jobson Ramos SJ, Pablo Hernández SJ y Pedro Rivera SJ, pertenecientes al Centro Interprovincial de Formación (CIF) de América Latina y El Caribe en Bogotá.

La Conferencia de Provinciales de América Latina y el Caribe compartimos la alegría por estas nuevas ordenaciones, dada por medio de la oración de la Iglesia y la imposición de manos de Mons. Edwin Vanegas Cuervo, Obispo Auxiliar de Bogotá.

Conozcamos a los nuevos ministros:

Dairon Jair Lizcano Barajas, proveniente de Pamplona, Norte de Santander, actualmente, colabora en la parroquia Nuestra Señora de la Macarena (Meta), es profesor del Centro de Formación Teológica (CFT) de la facultad de teología de la Universidad Javeriana y miembro del equipo de espiritualidad de la Federación Internacional de Fe y Alegría.

Javier Ignacio Hernández Trejo, de Santiago de Chile, ingresó dos veces a la Compañía de Jesús. La primera fue en marzo de 2009. Luego de casi concluir su primer noviciado, salió de la Orden y retomó sus estudios de Derecho, titulándose de abogado en enero de 2015. Dos meses después reingresó a la Compañía y realizó su noviciado en Valparaíso. Actualmente, imparte clases de formación teológica en la P. Universidad Javeriana. Su padrino de ordenación fue Marcelo Oñederra Martínez, SJ.

Jobson Ramos Teixeira, de Brasil, comenzó sus estudios en ingeniería de producción y trabajó en la industria metalúrgica hasta su ingreso al noviciado en 2014. En enero de 2016, profesó sus votos de pobreza, castidad y obediencia en la Iglesia de Todos los Santos en Feira de Santana. Actualmente se está formando en teología en Bogotá. Su padrino de ordenación fue el P. Eduardo Roberto Severino, SJ.

La vocación religiosa de Pablo Raphael Hernández Cotrina, proveniente de Perú, lo llevó en marzo de 2013 al Noviciado del Sagrado Corazón en Valparaíso, Chile. Dos años después, en marzo de 2015, profesó sus votos de pobreza, castidad y obediencia en la Capilla de la Virgen de la “O” de la Iglesia de San Pedro en Lima. Actualmente, cursa estudios de Teología en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, y colabora con la Red Juvenil Ignaciana de Colombia. Su padrino de ordenación fue el P. Víctor Hugo Miranda Tarazona, SJ.

Pedro Luis Rivera Bausa, de Cuba, ingresó al noviciado San Estanislao de Kostka en Santiago de los Caballeros, República Dominicana en el 2012. Profesó sus votos de pobreza, castidad y obediencia en agosto del 2014, en su ciudad natal. En los últimos tres años, ha cursado estudios en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana, en Colombia. Además, ha colaborado pastoralmente con la Misión Vocacional en la casa Manresa. Su padrino de ordenación fue el P. José Manuel Viloria, SJ.

Sagrado Corazón de Jesús

Los nuevos ministros, decidieron grabar en sus estolas el Sagrado Corazón de Jesús, advocación a la que encomiendan e inspira su servicio a la Iglesia. Unidos en oración en acción de gracias. La ceremonia de ordenación fue transmitida por el Canal de YouTube, Manzana Jesuítica de Bogotá.

CPAL | t.ly/_7yTx

¿Una Iglesia irrelevante?

Si hacemos el ejercicio intuitivo de proyectarnos a cinco o diez años vista, la pregunta que hay que hacerse es si la Iglesia catalana está caminando irremediablemente hacia la irrelevancia. Sin voz ni presencia públicas. Sin que se espere demasiado de ella. Más aún: si eliminamos la fuerza y la energía de las propuestas del Papa Francisco, ¿qué queda como voz y presencia propia de la Iglesia catalana? Cuidado: irrelevante no significa insignificante. Es compatible ser irrelevante con ser significativo. La Iglesia ocupa un espacio significativo en el ámbito educativo. Acoge y cuida a personas y grupos en las más diversas situaciones.

Está presente en muchas periferias sociales donde cubre un vacío retóricamente muy valorado por los poderes políticos y económicos, en la medida en que llena agujeros que a menudo nadie quiere atender, pero, en el fondo, a condición de que realice un servicio paliativo y no cuestione el equilibrio confortable de los mismos poderes políticos y económicos. Si algún día las instituciones de ámbito eclesial y de inspiración u origen cristiano dejaran todas a la vez de hacer la contribución que hacen, el cataclismo social que viviríamos sería de los que hacen época.

Pero esto es compatible con su progresiva desaparición del espacio público. Se diría que la opinión pública funciona desde el supuesto de que de la Iglesia solo se puede esperar fundamentalismo, abusos o irrelevancia. Y como es muy fácil etiquetar de fundamentalismo o de indoctrinación cualquier intento de tener voz propia, a veces parece que por miedo a este tipo de descalificaciones se acepta resignadamente la irrelevancia que permite vivir tranquilo en el propio vallado. Una irrelevancia que quiero ahora resaltar que se juega, entre otros, en dos campos: la voz pública y las identidades institucionales.

En la Iglesia se tiene experiencia directa y algo que decir en muchos ámbitos públicos concretos

En el espacio público parece que nadie espere de la Iglesia nada que decir en los debates que se plantean, ni que ella tenga mucho interés en hacerse presente. Cuando se habla de cultura, la teología no está ni se la espera, y vete tú a saber quién iría si se diera el caso. Incluso si partimos del supuesto —discutible— de que en Cataluña no hay voces eclesiales relevantes, cuando se organizan encuentros internacionales tampoco parece que se encuentre nadie a quien invitar. En la Iglesia se tiene experiencia directa y algo que decir en muchos ámbitos públicos concretos: políticas de vivienda, acogida e integración de migrantes, retos y desigualdades educativas, tratamiento de la pobreza y la exclusión, impacto humano de la IA… Pero bueno: que actúen pero que no digan nada, y más si no encajan en los consensos políticamente correctos (excepto si es necesario dar una pátina de pluralismo en debates supuestamente propios de católicos, como la eutanasia o el aborto).

Y que la cuestión religiosa como tal no aparezca, si no es en el formato de macedonia antropológica estilo «La Noche de las Religiones». El diálogo inter e intra religioso puede servir para cubrir expedientes y prevenir conflictos, pero no se le atribuye un interés intrínseco de presente, y menos de futuro. De hecho, hoy la consigna implícita es espiritualidad sí, religión no. Lo cual, en un contexto multirreligioso y laico podría tener sentido, si tan a menudo no se redujera la espiritualidad a una mezcla de bienestar emocional, autoayuda y coaching a la moda. Pero hablar de Dios, de sentido o propósitos vitales solo lleva a la prevención del fundamentalismo y la indoctrinación o a la promoción activa de la indiferencia.

En algunos ámbitos eclesiales, a veces se confunde proyección hacia el futuro con gestión resignada de la disminución, con una mezcla de melancolía y atrincheramiento.

Volvamos a proyectarnos cinco o diez años en adelante: tenemos instituciones de inspiración o fundación cristiana. Algunas con su identidad vinculada a instituciones religiosas (escolapios, vedrunas, jesuitas, Lestonnac, obispados, etc.). Muchas son educativas, pero las hay de muchos otros tipos. ¿Cómo hacer que su identidad no sea una etiqueta o un recuerdo de los orígenes en los discursos de inicio de curso? ¿Cómo hacer que su identidad sea relevante para los que están ahí y para los que se acercan a ella? (Y más si tenemos en cuenta que identidad no significa protección del pasado, sino proyección de futuro). En los últimos años se han tomado muchas y magníficas iniciativas en esa dirección. Pero, en términos de identidad, es necesario hacer hincapié, de forma integrada, en tres dimensiones: formación de quienes forman parte de la institución, acompañamiento de los responsables y directivos, y gobernanza institucional. Porque la identidad será el resultado de esa triple integración y, si falla una de las patas, cae.

En algunos ámbitos eclesiales, a veces se confunde proyección hacia el futuro con gestión resignada de la disminución, con una mezcla de melancolía y atrincheramiento. Es otra forma de optar por la irrelevancia. Pero afrontar esto comporta entrar en otro ámbito, que ahora no podemos plantear, pero que sin duda forma parte nuclear del riesgo de la irrelevancia: el camino que hay que recorrer para que la Iglesia sea una Iglesia de cristianos, y no solo de los obispos y del clero. Camino que sería un colosal error reducir solo a una cuestión de estructuras y relaciones de poder. Pero, sobre todo, un camino que hay que recorrer reconociendo de entrada que si se esperan cinco o diez años igual ya no se está a tiempo. Entonces habrá sido la propia Iglesia la que habrá optado activamente por la irrelevancia.

Josep M. Lozano

@cristianismeijusticia | t.ly/GAJsP

Card. Rossi SJ: ‘Estamos llamados a ser amigos de los pobres’

La arquidiócesis de Córdoba celebró la VIII Jornada Mundial de los Pobres con distintas actividades llevadas a cabo por la Vicaría de Pobres. En su mensaje, el arzobispo instó a la fraternidad social.

«La Jornada Mundial de los Pobres en este año dedicado a la oración, con vistas al jubileo del 2025, nos recuerda que ‘la oración del pobre sube hasta Dios’ (SI 21,5)», expresó el arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi SJ.

En su mensaje con motivo de la jornada, instaurada por el papa Francisco en 2017, el prelado recordó la invitación del pontífice a «hacer nuestra la oración de los pobres y rezar con ellos, lo cual requiere un corazón humilde que tenga la valentía de convertirse en mendigo, un corazón dispuesto a reconocerse pobre y necesitado».

«Los pobres en su oración expresan su necesidad con sencillez, sin vueltas, o como se dice ahora: ‘van al hueso’, lo cual es una ocasión propicia para ayudarlos, para llevar a cabo iniciativas que ayuden concretamente a los pobres, que respondan a sus necesidades reales, y también para reconocer y apoyar a tantos voluntarios que se dedican con pasión a los más necesitados», destacó.

A su vez, citando a la Madre Teresa de Calcuta añadió: «Cuando rezo, Jesús pone su amor en mi corazón y yo salgo a entregarlo a los pobres que encuentro en mi camino». Y planteó: «Estamos llamados a ser amigos de los pobres, lo cual no es fácil, es gracia, se pide, se trabaja, se purifica. Y para ser amigos no hay que esperar a que llamen a nuestra puerta, es urgente que vayamos nosotros a encontrarlos en sus casas, en los hospitales y en las residencias asistenciales, en las calles y en los rincones oscuros donde a veces se esconden, en los centros de refugio y acogida», animó.

Por último, recordó que «todos los miembros del conjunto social y eclesial tenemos la obligación humana y cristiana de transformar las cuestiones de fondo que condicionan, hipotecan y muchas veces descartan las vidas de nuestros hermanos más pobres».

«A ustedes hermanos más pobres, heridos y tantas veces maltratados les pedimos perdón y queremos que sepan que la Iglesia es su casa, que ustedes tienen un lugar de predilección en el corazón de Jesús, queremos aprender a caminar juntos, a latir juntos en ese corazón de Jesús para sentir, pensar, organizar la vida y transitar los sueños, proyectos y anhelos que ustedes tienen», concluyó.

Tres ejes para celebrar la Jornada

El viernes 15 de noviembre, desde el eje «asistencia», se realizó un encuentro de bendición, cena y música en vivo en el atrio de la catedral con personas en situación de calle.

El sábado 16, con eje en el «trabajo», se desarrolló una feria de emprendedores y economía popular con radio abierta.

Este domingo 17 de noviembre, desde el eje «fe», el arzobispo compartió un mensaje para la ocasión tanto en la Misa Radial de las 8 por Cadena 3 como en la celebración de la catedral a las 11.+

Enlace a la Homilía dominical @cadena3 t.ly/TnZSV

@aica | t.ly/uXo_i

Evangelio del Domingo. “MIS PALABRAS NO PASARÁN” (Marcos 13, 24-32)

Así como hay páginas del Evangelio que, de inmediato, nos parecen muy cercanas a nuestra situación y preocupaciones y cuyo sentido entendemos de inmediato, páginas como la de hoy nos parecen muy alejadas de nuestra sensibilidad y, en consecuencia, difíciles de entender y aplicar a nuestra vida. Efectivamente, el Evangelio de hoy pertenece a un estilo y lenguaje apocalíptico muy cercano a las comunidades para las que Marcos escribe su Evangelio, pero nada fácil de comprender por nosotros. Con todo, yo quiero destacar una afirmación que el evangelista pone en boca de Jesús y que puede ser iluminadora e incluso estimulante y esperanzadora para nosotros: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.

Una primera reflexión sobre esta afirmación evangélica es la del valor de las palabras de Jesús. No son palabras cualesquiera; como se dice en otros lugares del Evangelio, las palabras de Jesús son palabras “con autoridad” (Mateo 7, 29). Vivimos un tiempo en el que se es muy escéptico frente a las palabras: tantas palabras vacías, tantas palabras banales, tantas palabras mentirosas, tantas palabras que se las lleva el viento… Las palabras de Jesús son muy de otro nivel, son palabras de las que nos podemos fiar, porque son palabras que transmiten verdad. La transmiten y la han transmitido a lo largo de los tiempos, en todo tiempo y lugar. Son, en ese sentido, palabras trascendentes.

Las palabras de Jesús son palabras de vida. Palabras que dan vida y palabras que ayudan a dar sentido a la vida y a superar los momentos duros de la vida. El contexto del evangelio de hoy es un contexto de dificultades. Escuchar las palabras de Jesús, darles cabida en nuestro corazón, es una fuente increíble de fortaleza en esas situaciones que nos ponen a prueba. Las actitudes que las palabras de Jesús promueven son palabras que hacen fuertes a personas y sociedades frente a las desgracias de la vida. Podemos preguntarnos cada uno de nosotros qué palabras son las que nos han ayudado a salir adelante en los momentos difíciles por los que hemos pasado: seguro que muchas de esas palabras son palabras del Evangelio.

Decir que “cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” es una muy buena noticia. Es muy buena noticia porque abre nuestras vidas a la esperanza. Las palabras de Jesús a lo largo de toda su vida y de todo su Evangelio son palabras de consuelo, de perdón, de salvación… Y afirmar que esas palabras son las palabras últimas de la historia humana es la mejor de las noticias. Pese a los malos momentos, pese a las inseguridades, en contra de los malos augurios. El final en ese “día y hora que nadie conoce”, sea personal o colectivo, es un final de encuentro y abrazo con el Dios del amor.

Domingo 33º del Tiempo Ordinario – Ciclo B

Darío Mollá, SJ | @centroarrupevalencia

Ignacio Ellacuría SJ y compañeros mártires. 35 aniversario

El próximo sábado 16 de noviembre se cumplirán 35 años del martirio de Ignacio Ellacuría, SJ, Ignacio Martín-Baró, SJ, Segundo Montes, SJ, Juan Ramón Moreno, SJ, Joaquín López y López, SJ, Amando López, SJ, el ama de llaves, Elba Ramos, y su hija Celina, de 15 años, quienes fueron asesinados en 1989 en la Universidad Centroamericana (UCA) en El Salvador.

 

Estos mártires, que dieron su vida por la dignidad y los derechos del pueblo salvadoreño, nos inspiran a continuar su legado enfrentando la injusticia y abogando por los marginados en nuestros propios contextos.

 

En cada uno de nuestros lugares, invitamos a que nos tomemos un tiempo para orar y elevar nuestra plegaria al Dios de todo consuelo para que sostenga nuestra misión de reconciliación, por la verdad y la justicia. .

 

Para guiar nuestra reflexión podemos considerar:

 

¿Qué injusticias modernas lamentas? ¿En qué lugares del mundo hay dolor por el que debemos orar?

¿Qué testigos de la justicia te gustaría nombrar y ofrecer oraciones de acción de gracias?

¿Quién ha contribuido a la obra de la justicia en tu propia vida o en tu vida, y por quién quieres ofrecer gracias a Dios?

 

Al recordar este trágico aniversario, se nos desafía a abrazar una vida de compasión valiente y acción llena de fe. Las vidas de los mártires nos recuerdan que la justicia a menudo tiene un costo, pero su sacrificio continúa inspirando el trabajo de las comunidades en todas partes.

 

Hoy y todos los días, renovemos nuestro compromiso de construir un mundo que refleje la dignidad y el valor de cada persona y nuestro planeta, manteniendo viva la misión de quienes dieron todo por la paz y la justicia.

 

Caminemos en solidaridad unos con otros, sacando fuerza de su legado, y rezando la oración de ofrecimiento de los Ejercicios, dispuestos a trabajar por un mundo digno del amor de Dios.

 

OFRECIMIENTO DE SÍ MISMO

Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad; todo mi haber y mi poseer, Vos me lo disteis, a Vos Señor lo torno, disponed de ello a toda vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y vuestra gracia que ésta me basta. Amén.

Universidad Centro Americana José Simeón Cañas

Enlace a las actividades propuestas t.ly/2yvT8

Vigilia del XXXV aniversario de los mártires de la UCA t.ly/FSIub

Mensaje final de la 52° Asamblea de la CPAL

Entre el 4 y el 8 de noviembre de 2024, los provinciales nos reunimos en la 52ª. Asamblea de la CPAL, realizada en San Lucas Sacatepéquez, Guatemala. Acogimos en nuestras conversaciones y discernimientos los desafíos y las realidades de nuestras provincias y países y vivimos estos días en un clima de unión de ánimos y conversación espiritual. Agradecemos a la Provincia Centroamericana por la alegre y calurosa acogida brindada a los/as participantes de la asamblea.

Esta asamblea se realizó por primera vez con la participación de los coordinadores de las redes de la CPAL y el objetivo fue trabajar en la evaluación del PAC.2 y presentar el mapeo de las redes. Fueron dos días de trabajo conjunto que dieron buenos resultados para avanzar en los procesos de mejora de las presencias e incidencias apostólicas y la articulación entre las provincias y las redes.

En el marco de la reestructuración en la conferencia y en las provincias, tratamos el tema de la formación y a partir del pedido de la asamblea realizada en mayo de 2024 en San Miguel, Argentina, se presentaron y definieron propuestas para caminar, respetando diferentes ritmos, en la reestructuración de la etapa del noviciado a nivel de la conferencia.

También se trató el tema de la Facultad de Filosofía y Teología de la Compañía de Jesús en Belo Horizonte – FAJE. A pedido del Padre General, se creó una comisión para presentar un estudio de las necesidades de la facultad para los próximos tres años. Los datos fueron presentados y el trabajo de la comisión continúa de acuerdo con la petición del Padre General. La asamblea también celebró las bodas de plata de la CPAL y fue una oportunidad para dar gracias a Dios por el trabajo de tantos jesuitas y laicos/as que han colaborado en la misión de la conferencia durante los últimos 25 años. Se unieron a la celebración jesuitas y compañeros/as apostólicos de las obras de Guatemala, y nos acompañó el tono suave y dulce de la marimba que, con su sonido característico, invita a la fiesta y a la gratitud.

Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y el Caribe

Mensaje final de la 52a Asamblea CPAL – en español