Bendición de la ‘Capilla del Encuentro’ en sede de la Universidad Católica del Uruguay

El martes 10 de diciembre, el Card. Daniel Sturla sdb, Arzobispo de Montevideo y Gran Canciller de la Universidad, bendijo la renovada ‘Capilla del Encuentro’ en el edificio central de la Universidad Católica del Uruguay.

Reacondicionada con 13 obras del artista Leandro Gómez Guerrero, busca ser un espacio para despertar la espiritualidad a través del arte, la contemplación, la oración y favorecer el encuentro con Dios.

La Capilla del Encuentro, en palabras del propio artista

A finales de 2022, el P. Dr. Julio Fernández Techera, S.I. Rector de la Universidad Católica del Uruguay, le encargó al artista Leandro Gómez Guerrero el re-diseño de la Capilla Universitaria, con el tema la Capilla del Encuentro, ubicada en el Campus Universitario de Montevideo.

 El proyecto consta de 13 óleos de gran tamaño (3,5 metros por 2 metros) que representan diferentes encuentros de Dios con los hombres, diseñados para ser ubicados en paredes y techo.

 De esta manera, se ofrece un espacio renovado especialmente para despertar la espiritualidad a través del arte, la contemplación, la oración y favorecer el encuentro con Dios. Es así que la Capilla del Encuentro está abierta durante toda la jornada para que la comunidad universitaria pueda visitarla en los momentos que sean más propicios para cada uno de sus integrantes.

 La paleta cromática de toda la Capilla y sus obras está marcada por el color púrpura como protagonista, simbolizando la transformación espiritual y el renacimiento. Como es el color de la renovación, de la purificación del alma, representa el misterio, la profundidad de la fe, y simboliza el conocimiento y la comprensión de los secretos divinos.

 La propuesta del artista transita la Vía Pulchritudinis, traducida como El Camino de la Belleza.

 Es un concepto que destaca la importancia de la belleza en la búsqueda de la verdad y la comprensión de Dios. Esta vía propone que la belleza, en sus diversas formas, puede conducir a una experiencia espiritual profunda y ayudar en el camino hacia lo divino, siendo una expresión tangible de la armonía, la bondad y la verdad en el mundo. Este enfoque se ha desarrollado dentro de la teología y la filosofía cristiana, destacando la conexión entre lo estético y lo espiritual como un medio para alcanzar la trascendencia. [ t.ly/az7tf ]

Presentación de las obras t.ly/hE-Qc

Acerca del artista Leandro Gómez Guerrero t.ly/nsd2A

El P. Cristóbal Fones SJ nombrado por el Santo Padre como nuevo Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa

 

 

A partir del 1 de enero de 2025, el P. Cristóbal Fones SJ asumirá el cargo de Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa (que incluye los grupos del Apostolado de la Oración y el Movimiento Eucarístico Juvenil). Junto con dos vicedirectores, liderará la nueva estructura organizativa adoptada por esta Obra Pontificia bajo sus nuevos Estatutos, aprobados por el Papa Francisco en julio de 2024.

 

El P. Fones, quien sucederá al P. Frédéric Fornos SJ en esta misión, fue nombrado por el Papa Francisco a sugerencia del Superior General de la Compañía de Jesús, el P. Arturo Sosa SJ, ya que esta obra de la Santa Sede está confiada a la Compañía de Jesús. Su mandato tendrá una duración de cinco años.

 

Jesuita chileno de 49 años, el P. Fones Claro ingresó a la Compañía de Jesús en marzo de 1994. Después de sus primeros años de formación, vivió durante dos años en una comunidad indígena en el sur de Chile. Completó su primer ciclo de estudios teológicos en la Pontificia Universidad Católica de Chile, en Santiago, y obtuvo una licenciatura canónica en Teología Sacramental y Litúrgica en The Catholic University of America, en Washington, DC, EE.UU. Además, realizó estudios musicales en Berklee College of Music, en Boston, MA, EE.UU. Ordenado sacerdote en agosto de 2007, profesó sus últimos votos religiosos en noviembre de 2014 en el Santuario de San Alberto Hurtado, en Santiago de Chile.

 

El P. Fones ha trabajado extensamente en el acompañamiento espiritual de jóvenes adultos, tanto laicos como religiosos. Su primera misión sacerdotal fue en la dirección pastoral del Colegio San Ignacio El Bosque, seguida de su participación como miembro del equipo vocacional en colaboración con diversas diócesis en una misión itinerante. Durante todo este tiempo, ha enriquecido su ministerio con creatividad artística y musical.

 

Siendo Delegado para la Formación de los jesuitas de la Provincia de Chile, fue llamado en enero de 2024 para incorporarse al equipo directivo internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, con sede en Roma.

 

Damos gracias al Señor por este nombramiento y lo encomendamos en su próxima misión al servicio de toda la Iglesia

 

@popesprayer.va | t.ly/0kRZ2

DOLOR, INDIGNACIÓN, SOLIDARIDAD

 

 

Me piden mis compañeros de Cristianisme i Justícia unas palabras sobre lo que estamos viviendo en la provincia de Valencia en estos días, desde el trágico martes 29 de octubre.

 

No es fácil. Además, yo soy de los privilegiados que por vivir en Valencia capital apenas hemos sentido los efectos de la DANA. Sí muchos conocidos, amigos, compañeros de trabajo… Me salen fundamentalmente tres palabras y una reflexión final.

Darío Mollá sj |

 

La primera palabra es ‒no puede ser otra– DOLOR. Un dolor inmenso de proporciones gigantescas en calidad y en cantidad. El dolor de pérdidas humanas, de personas desaparecidas, arrebatadas en segundos por la fuerza del agua desbocada; el dolor de una angustia sostenida durante horas. El dolor de perder el hogar, los bienes indispensables, los medios de subsistencia… Las promesas de ayuda quedan lejos y la verdad, vistos los antecedentes, no tienen mucha credibilidad. Ahora son palabras; después vienen los papeles interminables y complicados, la burocracia, las respuestas que no llegan… Dolor por el presente y angustia por el futuro.

 

La segunda palabra, que suena tan fuerte como la primera, es INDIGNACIÓN. Quiero hacer un esfuerzo ‒que no me resulta nada fácil‒ de no entrar en consideraciones políticas de parte y de partido. Pero la sensación de abandono por parte del Estado ‒en todos sus niveles‒ es máxima. Los sucesos del domingo pasado durante la visita de los Reyes a Paiporta son suficientemente explícitos. Hoy mismo, ocho días después, el aspecto de muchas calles de las ciudades afectadas sigue siendo dantesco. ¡Ocho días después, en el siglo XXI, en la superdesarrollada Europa!

 

La tercera palabra, la palabra que abre todo este dolor e indignación a la esperanza, es SOLIDARIDAD. Las muestras de solidaridad, particularmente de la población joven, han sido y siguen siendo impresionantes. Confieso que me emocioné al ver el día 1 de noviembre a las seis y media de la madrugada miles de jóvenes en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia dispuestos a pasar un puente festivo quitando barro y ayudando a la gente. En los puntos de recogida la acumulación de alimentos, objetos de higiene, etc. es impresionante… aunque después haya dificultades para su distribución. Seguramente todo lo que estamos viendo nos va a replantear muchos tópicos sobre la juventud actual.

 

Y quiero acabar con una mención que me parece de justicia. Tiene que ver con el papel de la Iglesia en todo este movimiento solidario. Obviamente, sin protagonismos, pero con una fuerza enorme. Cáritas, parroquias, movimientos juveniles, sacerdotes… Silenciados, no ignorados. Porque vivimos en unos tiempos donde parece que no se puede hablar bien de la Iglesia cuanto toca. Pero los damnificados sí que saben que pueden contar con ella desde el primer momento.

 

Darío Mollá sj | t.ly/UCONu

[Imagen de Bgasco, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons]

CPAL 25 AÑOS ‘Un solo corazón’

ESTE MIÉRCOLES 27 de noviembre estamos de aniversario, 25 años de crecer en articulación y colaboración, buscando más y mejor seguir y servir a Cristo. Este ha sido un tiempo en que como CPAL hemos ayudado a fortalecer y formar redes en múltiples campos apostólicos, reconociéndonos ricamente diversos, pero en Cristo, unidos con #UnSoloCorazón.

Celebremos con alegría nuestro Jubileo de Plata y unámonos en acción de gracias por este aniversario, pidiendo para que podamos crecer en conocimiento interno de nuestro Señor, para seguir renovando nuestra respuesta como Compañía de Jesús, a los grandes desafíos y clamores de nuestra región.

Para acompañar esta celebración hemos preparado una canción de aniversario que lleva por título «UN SOLO CORAZÓN». Idea que surgió con la intención de resaltar nuestra diversidad y nuestra unidad en Cristo, al modo propuesto por San Ignacio de Loyola.

En su proceso de elaboración participaron diversas personas de toda América Latina y el Caribe, entre ellos, el equipo de Comunicación de la CPAL; el productor musical colombiano Pacho Casas; Natalia Salazar y Luis Fernando Gómez de la Red Jesuitas Migrantes; María Fernanda García de Radio Progreso de la Provincia de Centroamérica; Valentina Morales de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá; y niñas y niños del Colegio San Luis Gonzaga en Manizales, con la dirección de la maestra Dolly Muñoz Enríquez.

Pasaron nueve meses de trabajo continuo desde el proceso creativo hasta la culminación de las piezas finales; los versos se fueron construyendo a través de diversas interacciones con jesuitas, laicos y laicas que conforman nuestro cuerpo apostólico, en donde se les consultó sobre el significado de la Compañía de Jesús para cada uno de ellos. Asimismo, se pudo traducir la frase central en distintas lenguas originarias de nuestro territorio latino y caribeño, para mantener viva nuestra riqueza cultural y espiritual.

Hoy nos unimos al son de esta cumbia para celebrar estos 25 años y pedirle al Señor que nos conceda en todo amar y servir por muchos años más. Sigamos siendo #ViajerosDeEstaHistoria.

Los invitamos a apropiarse de la canción, a bailar y recrear su propia versión a través de los diversos instrumentos musicales y voces que conviven en nuestra Conferencia. Dejamos disponible la letra completa y la partitura de la canción en este enlace. Esperamos ansiosos conocer cómo sonará “Un Solo Corazón” en los distintos territorio

Reflexiones alrededor de Dilexit nos (II)

Quisiera completar las reflexiones anteriores  sobre la encíclica Dilexit nos con un aporte teológico. Considero que hay varios aspectos a tener en cuenta y que merecen un comentario más concreto.

Enlace al artículo precedente: Reflexiones alrededor de Dilexit nos (I) t.ly/DQUve

 El corazón, sustento para la teología

En el n.º 15 de la encíclica, el Papa recuerda que la palabra «corazón» es importante para la teología e indica que esta pretende alcanzar una síntesis integradora. En este sentido, el corazón permite reconocer nuestra interioridad, recordando que «lo más íntimo de la realidad es amor» (n.º 16) —idea que recoge una cita de Karl Ranher de Escritos de Teología III—. No vamos a descubrir ahora la figura de Rahner, pero es interesante que casi al comienzo del texto sea citado y se aluda a su pensamiento, a su obra. En el artículo que el papa Francisco cita, Rahner comienza hablando de nuestra vida religiosa personal. La teología se ha de situar desde una vivencia interior sustentada en la figura de Cristo.

A partir de aquí, el Papa se adentra en el significado de la palabra «corazón» con el fin de presentar el sentido del «corazón de Cristo» y, así, entender la expresión «He aquí este corazón que tanto ha amado a los hombres». Para ello, es necesario conocer al Cristo y su amor. Ya desde el inicio se sitúa el «corazón-amor» en el centro de la teología. No es una casualidad ni un acto devocional. Hay una intención y una indicación muy clara, como veremos en el punto final de estas reflexiones.

La labor de la teología viene marcada por ese deseo de alcanzar una síntesis integradora que pueda ayudarnos a entender y situar a Dios en el mundo y al ser humano frente a Dios. Pero para el Papa, que ya ha repetido en diversas ocasiones que el tiempo actual nos pide hacer una nueva teología, todo ello viene transitado por ese Dios-ágape (Ad theologiam promovendam, 8), que vincula la teología con la vida y nos ayuda a discernir los signos de los tiempos.

Una teología unida a la vida

En el n.º 63 se recoge la reflexión de Olegario González de Cardedal, teólogo, y se nos habla de cómo la espiritualidad y la religiosidad popular han suplido los posibles vacíos de la teología.

Probablemente en los últimos tiempos hemos tenido dos grandes teólogos en el territorio español. Uno, el ya citado Olegario González de Cardedal; otro, nuestro querido José Ignacio González Faus. A este no lo cita, pero sí que hay una referencia cristológica a la humanidad nueva (n.º 219) en la que se indica que solo el amor de Cristo la hará posible. La humanidad nueva precisamente es el título de uno de los libros más importantes y conocidos de González Faus y donde presenta su cristología. Probablemente solo sea una casualidad.

Volvamos a la cita de González de Cardedal. Se reconoce que en ocasiones la teología ha tenido vacíos. Según el Papa, estos vacíos vienen marcados por su distancia con la vida, con la pastoral —lo dirá en varios documentos, como Veritatis gaudium o Ad theologiam promovendam—. Es una preocupación real de Francisco: que se desarrolle una teología ajena a la realidad. La teología se ha de nutrir de la vida y ha de servir a la vida. Pastoral y teología tienen que complementarse y alimentarse. Esta preocupación, que comparto con el Papa, no es otra que la ruptura entre la teología y la pastoral o la vida de nuestras parroquias. Parece como si fueran dos mundos separados que no pudieran ayudarse.

En continuidad con lo expresado, en el punto número 154 hay una referencia directa al sensus fidelium. Le acompaña una referencia a santo Tomás de Aquino que nos recuerda que, cuando se ejercita la fe en Cristo, el alma accede a la realidad de su vida divina (Summa Theologiae, II-II, q.1, a.2, ad; q.4,a.1). El Catecismo de la Iglesia define el sensus fidelium como «la apreciación sobrenatural de la fe por parte de todo el pueblo, cuando, desde los obispos hasta el último de los fieles, manifiestan un consentimiento universal en materia de fe y de moral» (92), descripción que se sustenta en la Lumen gentium. Aquí el Papa lo retoma pensando en el pueblo de Dios, en los fieles, y lo vincula con lo ya formulado por González de Cardedal, es decir, con la idea de la importancia de la espiritualidad en la teología —tema ya propuesto en el documento Ad theologiam promovendam, n.º 7.

Configurar una nueva teología

Es desde la vivencia plena del Espíritu en el situarnos ante el «corazón-amor» de Cristo desde donde podemos poner las bases para una nueva teología.

Vinculado a este aspecto, destaca, en el número 87 —del que ya hablamos en el artículo anterior—, la referencia al jansenismo. Simplificando mucho, el jansenismo es una doctrina que exageraba las ideas de San Agustín acerca de la influencia de la gracia divina para obrar el bien, menguando así la libertad humana. El Papa tiene miedo a que dentro de la Iglesia haya renacido el dualismo jansenista, que se vincula con el gnosticismo y la negación de la salvación de la carne.

Por todo esto, la encíclica defiende la necesidad de una nueva teología para el momento actual. Esta teología debe superar los errores de interpretación de nuestro tiempo y las desviaciones generadas: ausencia de encarnación en el mundo y en la realidad, negación de la libertad, exceso de autorreferencialidad y falta de sinodalidad. Así como ha insistido anteriormente —y volverá a hacerlo en el punto siguiente— en el peligro de la falta de vida espiritual, recalca también el riesgo de ausencia de vida real, de vida libre y situada en el mundo, de vida abierta a la realidad y a las necesidades que nos envuelven.

Intellectus amoris

Muy al comienzo del documento, nos encontramos con la referencia a la teología de Ignacio de Loyola, que tiene por principio el affectus (24). La mención a esta teología nos lleva a pensar que esa nueva teología no puede ser fruto de la razón, sino del amor. Es lo que Jon Sobrino definía, tomando como base la misericordia, como intellectus amoris:

Definí la teología como intellectus amoris (iustitiae, misericordiae), más allá del intellectus fidei, proveniente de san Agustín, y del intellectus spei, como lo reformulaba Jürgen Moltmann, en 1978, en su Teología de la esperanza.

[Esta teología implica] Hacer de la misericordia el principio motriz y directriz.[1]

Esto supera tanto cualquier espiritualismo como cualquier activismo y vuelve a situarnos en la encarnación desde el amor, para pasar de la ortodoxia a la ortopraxis por el camino de la ortopatía.

Para concluir, la encíclica nos conduce a una nueva manera de pensar, de vivir, de amar y de hacer teología. Tarea a la que ya el Papa nos ha invitado en otros documentos —aquí citados— y que habrá que acoger de una vez por todas.

[1] Fuera de los pobres no hay salvación, Trotta (2007) 18-19; 49.

[Imagen de Steen Møller Lauersn en Pixabay]

@cristianismeijusticia | t.ly/TH2wJ

La Vida Religiosa latinoamericana se renueva para ser ‘centinela de esperanza’

El tema de las jornadas fue «Vida religiosa. Centinela de Esperanza», y el lema, «La esperanza despunta ya».

En el gimnasio del Colegio Corazón de María de los Misioneros Claretianos, se recibió a más de 400 participantes venidos de las Américas, Europa y África y, de manera virtual, se conectaron más de 600 religiosas y religiosos

En las palabras de apertura, el padre José Luis Loyola MSpS, vicepresidente de la CLAR, invitó a una reflexión profunda sobre la situación actual del mundo y a ser respuesta ante la incertidumbre y las crisis que afectan a la Vida Religiosa.

Por si parte, hermana Inés Greslebin ACI, presidenta de la CONFAR y vicepresidenta de la CLAR, contextualizó el Congreso en el marco de la culminación de la segunda Sesión del Sínodo de la Sinodalidad y a las puertas del Año Jubilar de la Esperanza.

Algunos de los temas sobre los que se reflexionó fueron «Desafíos y oportunidades en un contexto de reducción», «Iluminación teológica desde el Crucificado-Resucitado», «Encuentro con la Madre Tierra», «La iluminación teológica desde el Espíritu que acompaña y sostiene», «Iluminación teológica desde las esperanzas y desesperanzas en la Iglesia» y «Esperanzas y desesperanzas sinodales».

Al finalizar la tarde del domingo, se invitó a los participantes a hacer la experiencia de la Conversación en el Espíritu, reflexionando a partir de la pregunta: «¿Qué propuestas esperanzadoras nos llevamos de este Congreso?».

Durante la jornada del tercer día, también se escuchó el saludo, a través de un video, de Mons. Lizardo Estrada OSA, secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM); además, se presentaron algunas propuestas formativas del Instituto Teológico de Vida Consagrada de América (ITVCA); del Proyecto Cruces, de los Misioneros del Espíritu Santo; de la Vicaría de los Pobres, de la arquidiócesis de Córdoba; y de la Revista Testimonio, de la Conferencia de Religiosas/os de Chile (Conferre).

El Congreso finalizó con unas palabras de la Hna. Liliana Franco ODN, presidenta de la CLAR,  y con la reproducción de un video que recogió varias imágenes de lo vivido durante el Congreso.

Luego de las palabras de clausura, los participantes celebraron la Eucaristía correspondientes a la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, presidida por el cardenal Ángel Rossi SJ, arzobispo de Córdoba.

Más información, en www.clar.org y en redes sociales.+

@aica | t.ly/962gM

El documento final del Sínodo será aceptado como magisterio pontificio

Francisco lo reitera en la Nota que acompaña al texto votado el 26 de octubre por la Asamblea sinodal sobre la sinodalidad y aprobado por él. Subraya que «no es estrictamente normativo» y que «su aplicación necesitará varias mediaciones». Pero compromete «desde ahora a las Iglesias a hacer opciones coherentes con lo que en él se indica». Porque el camino del Sínodo hoy «continúa en las Iglesias locales».


El Documento Final de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, aprobado por el Papa Francisco el pasado 26 de octubre, «participa del Magisterio ordinario del Sucesor de Pedro y como tal pido que sea aceptado». El Papa, en la Nota que acompaña al Documento, firmada ayer, solemnidad de Cristo Rey del Universo, y difundida hoy, reitera, como ya dijo con ocasión de su aprobación, que «no es estrictamente normativo» y que «su aplicación necesitará diversas mediaciones». Pero «esto no significa que no comprometa desde ahora a las Iglesias a hacer opciones coherentes con lo que en él se indica». De hecho, el documento en sí «representa una forma de ejercicio de la auténtica enseñanza del Obispo de Roma que tiene algunos rasgos de novedad», pero corresponde a lo que Francisco afirmó en octubre de 2015 sobre la sinodalidad, que es «el marco interpretativo adecuado para comprender el ministerio jerárquico».

Comunión, participación y misión

El Pontífice confirma que el camino del Sínodo que inició en octubre de 2021, en el que la Iglesia, a la escucha del Espíritu Santo, fue llamada «a leer su propia experiencia e identificar los pasos a dar para vivir la comunión, realizar la participación y promover la misión que Jesucristo le confió», continúa en las Iglesias locales, atesorando precisamente el Documento final. Un texto que fue «votado y aprobado por la Asamblea en todas sus partes», y que el Papa Francisco también aprobó y, firmándolo, ordenó su publicación, «uniéndome al “nosotros” de la Asamblea».

Los temas confiados a los diez grupos de estudio

Recordando lo que dijo el 26 de octubre, el Papa reitera que «se necesita tiempo para llegar a opciones que impliquen a toda la Iglesia», y que «esto es particularmente cierto para los temas confiados a los diez grupos de estudio, a los que se podrán añadir otros, en vista de las decisiones necesarias». Y subraya una vez más, citando lo escrito en la Exhortación postsinodal Amoris laetitia, que «no todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben resolverse mediante intervenciones del Magisterio». Así como que «en cada país o región se pueden buscar soluciones más inculturadas, atentas a las tradiciones y desafíos locales».

Indicaciones que ya se pueden poner en práctica en las Iglesias locales

Francisco añade que el Documento final contiene indicaciones que «ya se pueden poner en práctica en las Iglesias locales y en las agrupaciones de Iglesias, teniendo en cuenta los diversos contextos, lo que ya se ha hecho y lo que queda por hacer para aprender y desarrollar cada vez mejor el estilo propio de la Iglesia sinodal misionera». A partir de ahora, escribe el Pontífice, «en el informe previsto para la visita ad limina cada obispo se ocupará de informar sobre qué opciones se han realizado en la Iglesia local que le ha sido confiada en relación con lo indicado en el Documento final, qué dificultades se han encontrado, cuáles han sido los frutos».

Ahora las palabras compartidas deben ir acompañadas de hechos

La tarea de acompañar esta «fase de realización» del camino sinodal, concluye el Papa Francisco, está confiada a la Secretaría General del Sínodo junto con los Dicasterios de la Curia Romana. Y vuelve a reiterar, como ya dijo el 26 de octubre, que el camino sinodal de la Iglesia católica «necesita que las palabras compartidas vayan acompañadas de hechos». Que el Espíritu Santo, don del Señor resucitado, es su oración final, «sostenga y guíe a toda la Iglesia en este camino».

@vaticannews | t.ly/MQo9h

Mons. García Cuerva: ‘Hay que reconstruir la Argentina desde el corazón’

El arzobispo de Buenos Aires llamó a la responsabilidad social, y consideró necesario «tender puentes de fraternidad y generar diálogo». Fue en el marco de la XXVI Jornada de Pastoral Social porteña.

«A la hora de pensar en la reconstrucción de nuestra Argentina, hay que tender puentes de fraternidad y generar diálogo. Tenemos que empezar por la conversión del propio corazón. Los argentinos, en general, somos especialistas en hacer diagnósticos. Hacemos siempre un panorama, en general bastante trágico, de lo que vivimos como sociedad», planteó el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva.

Fue en su intervención en la XXVI Jornada de Pastoral Social, que se realizó el 23 de noviembre en la sede de Foetra, con el lema «Fraternidad y amistad social: caminos para la paz y el desarrollo integral».

El programa del encuentro, que reunió a dirigentes sociales y políticos de distinta extracción, hablaba de «un saludo» del arzobispo porteño, pero ni bien empezó, monseñor García Cuerva aclaró: «Vamos a decir algo, un poquito más que un saludo, quizá un poco menos que un mensaje».

El prelado fundamentó su exposición en la última encíclica del Papa Francisco, Dilexis nos, sobre la devoción al Sagrado Corazón, y en la que el pontífice también plantea la necesidad de «la reparación social».

«Necesitamos volver a la Palabra de Dios, para reconocer que la mejor manera y la mejor respuesta al amor del corazón de Jesús es amar a los hermanos», subrayó, leyendo un párrafo del texto apostólico.

Monseñor García Cuerva lamentó que los argentinos no puedan salir de los «diagnósticos, en los que, en general, siempre la culpa la tiene otro».

«Creo que, junto con eso, tenemos el otro problema, y es que también sabemos de todos los temas», expresó.

Monseñor García Cuerva expresó su deseo de que, desde el propio corazón, «podamos marcar la diferencia, porque tenemos una mística que nos es propia».

«Una mística que nos lleva a hacer del diálogo y de la fraternidad una cultura. Es una enorme responsabilidad, desde el propio corazón, entre todos trabajar por la reparación social, porque el clamor, como dije, de nuestros hermanos más pobres, nos tiene que doler profundamente y clama al cielo».

El encuentro fue encabezado por el responsable de la Comisión Arquidiocesana de Pastoral Social, presbítero Carlos Accaputo, y contó con la presencia de dirigentes sociales, sindicales y políticos, entre ellos Héctor Daer, Sergio Palazzo, María Rosa Muiños, Federico Storani, Jorge Argüello, Federico Pinedo, José Urtubey, Gabriel Mraida, Roberto Feletti y Alejandro Gramajo.+

 

LEONARDO LIMA (CVX en Uruguay). Testimonio de un facilitador del Sínodo

El Sínodo de la Sinodalidad que finalizó en octubre de este año —en sus distintos tramos en todo el mundo— ha ido sembrando sus semillitas, generando ambientes de sinceridad eclesial, abriendo ventanas y tejiendo redes fraternas.
 
Así vamos conociendo distintas personas que han dado, no solo su tiempo que es su vida, sino también su pasión por la construcción de nuestra Iglesia en este tiempo. Tal es el caso de Leonardo Lima Gorosito, odontólogo uruguayo, de 56 años, casado, tiene 2 hijos y 3 nietos. “Participo de una comunidad de CVX —espiritualidad ignaciana— desde hace más de 25 años y estoy en el Consejo del Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal de Uruguay”, nos cuenta cuando lo entrevistamos para ADN Celam.

Pregunta: ¿Cómo llegaste al Sínodo y qué hacías como Experto facilitador?

Respuesta: Fui convocado para participar del Sínodo —con muchísima sorpresa para mí— en el rol de Experto Facilitador. Mi tarea fue la de llevar la dinámica en las mesas para ayudar a que se cumplieran los objetivos que se nos plantearon a través de la conversación en el Espíritu, que no es ni más ni menos que compartir los frutos de la oración con respecto a lo que nos tocaba discernir. Esta tarea, a priori, puede parecer medianamente fácil, pero no hay que olvidar que estamos frente a gente muy formada acostumbrada a hablar mucho y, sin embargo, en la medida que centraban su compartir en la búsqueda de lo que el Espíritu les dijo en la oración, emergía la riqueza del trabajo de la mesa.

Particularidades de un reencuentro de amigos

“Personalmente, percibí que entre una sesión y otra hubo un reencuentro de amigos en el Señor que caminaron juntos e hicieron proceso. El coro de voces distintas que se daban en el Aula era muy diverso y te hace ver la riqueza de dones que el Espíritu ha suscitado en la Iglesia”, describe Leonardo y agrega sus percepciones:

“El Sínodo ha tenido muchas particularidades, entre ellas la composición ya que han habido laicos y laicas, mujeres y consagradas con voz y voto y eso ha enriquecido muchísimo el diálogo”.

El Documento final: un aterrizaje

P: ¿Cómo evaluás el Documento Final?

R: Es muy rico y desafiante. La Sinodalidad es un proceso que hay que vivenciarlo en la Iglesia y tenemos que aterrizarlo en nuestras pequeñas comunidades para seguir escuchando con estas dinámicas qué nos está pidiendo el Espíritu que hagamos hoy en nuestros espacios para seguir anunciando a Cristo y trabajar por el Reino de Dios en la tierra.

Muy cerquita de Francisco

“Como laicos, tuvimos el regalo de que se nos concediera una audiencia papal en la Sala Clementina donde yo leí una carta en la que manifestábamos nuestro agradecimiento por haber sido convocados como peticionantes plenos”, relata Leonardo, “como miembros del Cuerpo de Cristo nos sentimos comprometidos a trabajar por el Reino y expresamos nuestra fidelidad al ministerio petrino y su importancia en favor de la unidad en la Iglesia”.

 

Encuentro con el Papa Francisco: magisterio puro

El Papa les expresó en su reunión “que los laicos no somos ‘lo que sobra’ del Pueblo de Dios sino la mayoría, que en la hora de Pentecostés estaban los apóstoles y la Virgen y todos eran laicos, que los hijos e hijas de Dios la mayoría son laicos y algunos de sus ministros también”.

“En ese sentido”, continuó Leonardo, “Francisco nos llamó a ‘desclericalizar’ la Iglesia sabiendo que los laicos somos la mayoría. La Iglesia es el santo pueblo fiel de Dios, ese pueblo de Dios que en el creer no se equivoca. Todos los laicos dicen la fórmula dogmática: El pueblo de Dios es infalible ‘in credendo’”.

 

 

Reforzando este último concepto el Papa explicó con claridad y lo cita Leonardo: “Si alguien quiere saber quién es María que hable con los teólogos, pero si quiere saber cómo se quiere a María que hable con el pueblo de Dios. Desde Pablo VI en adelante se recupera el laicado, los documentos del Concilio tienen muchas claves en esto”.

 

Una pregunta se formuló durante la reunión con Francisco: ¿Y qué hacemos con los clérigos?

“Su función es de servicio, vocación al servicio. Vocación especial para servir, pero cuando un clérigo se mira a sí mismo no es un pastor sino un clérigo de estado. El clérigo es pastor y no se puede concebir sin esa dimensión pastoral.  Desclericalizar la Iglesia es quitar del clérigo cualquier función que no sea pastoral. El obispo, su servicio de gobierno es pastoral. ¿Cuál es la función de los consagrados? No son laicos ni ministros ordenados. Su función es adelantar la escatología. Son símbolo de lo que va a venir después. Tenemos que tenerlo en cuenta. Que cada uno asuma su rol como miembro del Pueblo de Dios”, recordó con alegría nuestro entrevistado uruguayo al repasar en su memoria su encuentro con el Santo Padre en el marco del Sínodo que nos muestra el horizonte eclesial al que aspiramos.

 

@ADNCELAM 
Enlace a la entrevista t.ly/COFv4

Evangelio del Domingo. “MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO”

De inmediato, Jesús elimina toda ambigüedad y confusión a la que nos pueda inducir el título de esta solemnidad litúrgica: “Mi reino no es de este mundo”. Lo que en su día Jesús le dijo a Pilato nos lo dice también a nosotros hoy. La idea que el gobernador romano de Judea tenía de la figura de un rey no es tan distinta de la que nosotros podamos tener de un rey. También nosotros asociamos la palabra rey a poder, fuerza, dominio, riqueza. Jesús niega radicalmente esa concepción de cuál es su modo de ser rey: “si mi reino fuera de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos”.

¿Está diciendo Jesús que su reino no es de este mundo, pero es de otro mundo? No está diciendo que su reino sea de otro mundo, sino que afirma que es “otra cosa”. Tiene otro fundamento, otro sentido, otra legitimidad, otra misión. Y lo expresa de este modo: “para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad”. La verdad como fundamento de su autoridad, la verdad como misión de su reinado. Pilato, o porque no entiende nada o porque entiende demasiado bien, contesta aquello de “¿qué es la verdad?”. Frase que firmarían hoy encantados muchos de nuestros contemporáneos…

¿Y ese mensaje de que el Reino de Cristo es el reino de la verdad qué nos dice a nosotros hoy, en qué se concreta en nuestra vida? Porque esta afirmación, como todas las del Evangelio, es un mensaje para la vida. Es, fundamentalmente, una llamada a la libertad. La verdad es la fuente más cierta de la libertad: “la verdad os hará libres” (Juan 8,32).

Al reino de Cristo no se pertenece por haber nacido en tal o cual sitio, independientemente de nuestra voluntad. Al reino de Cristo no se pertenece por conquista o dominio, no se pertenece por la fuerza o la conquista de quien reina. Al reino de Cristo se pertenece por voluntad propia, por la búsqueda sincera de la verdad: el reino de Cristo es de los que buscan la verdad, de los que quieren vivir en verdad: “todo el que es de la verdad escucha mi voz”.

Pertenecer al reino de Cristo nos hace libres. En una libertad que vamos ganando día a día, y que se ve continuamente amenazada por los engaños “del padre de la mentira”, que toma tantas y tan variadas formas a lo largo de la historia y de hoy mismo. Engaños, falsedades, falsas promesas que seducen y encadenan.

Pertenecer al reino de Cristo es para siempre, va más allá de los límites de esta vida. Los reinos de este mundo son todos perecederos por fuertes que puedan parecer en un determinado momento, como la historia nos ha enseñado bien. El de Cristo es un reino que aquí en esta vida apenas nace pero que al fin de la historia se manifestará y será en plenitud.

Darío Mollá, SJ

@centroarrupevalencia | t.ly/xYiyV