Durante los últimos meses, la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y el Caribe – CPAL estuvo trabajando en la adhesión y el apoyo al Pacto Educativo Global, convocado por el Papa Francisco el pasado 15 de octubre. Un llamamiento que corresponde a la preocupación, expresada también hace cinco años en la Encíclica Laudato Si, sobre el futuro de este planeta.
Por eso, las comunidades, obras y presencias apostólicas de la Compañía de Jesús en América Latina nos reunimos el pasado sábado 12 de diciembre, en el marco del Día de Nuestra Señora de Guadalupe, a través de un gesto simbólico de Firma del Pacto Educativo Global, comprometiéndonos a colaborar con nuestros talentos y energías en la construcción y promoción de un nuevo modelo cultural y de desarrollo.
La ceremonia contó con la participación de todos los miembros del Equipo Ejecutivo y Ampliado de la CPAL; así como también con la participación de los provinciales jesuitas de las 12 provincias. Todos, conectados desde diferentes partes de nuestro continente, pero unidos en una sola voz: «Derecho Universal a una Educación de Calidad para todos y todas».
Este gesto de adhesión, es solo el inicio de todo un camino por recorrer como parte del reto que asumimos para cultivar juntos este sueño de un humanismo solidario.
Mensaje del P. Rafael Velasco SJ, Provincial de los jesuitas en Argentina y Uruguay, con ocasión de la celebración de Navidad.
Queridos Compañeros:
La Noche Santa de la Navidad nos pone ante un misterio grande y fundamental: Dios se hace uno de nosotros. Se hace prójimo y pobre. Su nacimiento en el Pesebre deja a las claras que el lugar para Dios en este mundo es recluido a los márgenes, a “las periferias”, como dice Francisco. Por eso para encontrarlo –como jesuitas- también queremos acudir a las periferias existenciales: a donde naufragan los sueños de una vida digna para muchas familias; a los migrantes que han tenido que abandonar su tierra y sus hogares; a los que han quedado marginados por la esclavitud de la droga. Esta última es una periferia de mucho dolor, de mucha necesidad y también, no pocas veces, de mucha violencia. Una periferia difícil de asir; por eso queremos estar ahí, intentando ayudar, “anunciando la Buena Noticia a los pobres.”
Este tiempo navideño nos pone también ante el desafío de acercarnos a Jesús en las pobrezas espirituales y anímicas, en las personas de cualquier estrato social que sufren la angustia y la soledad, la falta de cariño o de fe. Todas nuestras comunidades y obras apostólicas, en particular nuestros centros educativos, están llamadas a ser pesebres donde se aprenda la sabiduría de la Cruz que habita ya en el Nacimiento (Cfr. EE 116).
Y nos preparamos también a recibirlo al Señor en nuestras propias pobrezas, las pobrezas personales en las que Jesús puede y quiere nacer. Nuestras propias pobrezas son –lo sabemos aquellas sombras, fragilidades o aspectos de nuestra personalidad que no nos gustan, que nos humillan, o que nos hacen sentir “no perfectos”. Son –paradójicamente- lugar de salvación. Es ahí, más que en nuestras virtudes y perfecciones, en las que Dios puede hacerse carne y anunciarnos su salvación.
Estas periferias en las que Jesús pobre se hace presente, nos convocan. Asistimos a ellas con fe y ternura como los pastores de la Nochebuena.
Que Dios nos bendiga y nos ayude a celebrar una Santa Navidad.
El pasado 12 de Diciembre, el P. Cristóbal Fones SJ, realizó la última oración cantada del año para acompañar el tiempo de Navidad.
«En estos meses hemos ido reuniéndonos muchas personas de diversos países para rezar a través del canto. Una vez más ponemos en común y delante del Señor las preocupaciones, los miedos, los nombres de quienes nos necesitan y los desafíos del tiempo presente. También nuestra gratitud, nuestros sueños y el amor que nos circunda. Bienvenidos y bienvenidas a este encuentro.» así lo presenta la descripción del vídeo.
Al comenzar la oración, el P. Cristóbal expresó los deseos para este espacio: «En esta oración queremos transmitir mucha esperanza, hemos tenido un año difícil, duro, desafiante y el Señor nos ha acompañado y nos trae el gozo, nos trae la paz. Las canciones de hoy quieren ser justamente eso, fortaleza en el camino para que vayamos abriendo nuestro corazón al Salvador.»
En el siguiente vídeo podes volver a ver la oración cantada:
Mensaje de agradecimiento de Fabio Solti SJ, por la celebración de su ordenación sacerdotal el pasado sábado 12 de diciembre.
Testimonio
Hace una semana fui ordenado sacerdote en la Parroquia Nuestra Señora de Luján, en el San Francisco Solano profundo de la diócesis de Quilmes.
La ceremonia fue presidida por el Obispo Carlos Tissera junto con su auxiliar Marcelo Julián Margni.
La intuición de ordenarme en la Parroquia de Luján ya venía invadiéndome desde casi el inicio de trabajar en esa comunidad. Intuición que se confirmó el día de la ordenación cuando me revistieron miembros de la comunidad: William (diácono permanente) y Marcelo.
Fue una ceremonia muy simple llena de símbolos del enorme trabajo de la comunidad que compartió todo para que fuera una gran fiesta, y así la sentí.
Las palabas del obispo fueron muy cercanas y emotivas, sinceras y realmente muy certeras. Lo agradezco profundamente.
Agradezco el gran esfuerzo de los compañeros que se quisieron hacer presentes, tantos los de cerca como los que cruzaron el charco del Plata. ¡Muchas Gracias! Es bueno sentirnos cuerpo.
Asimismo, fue muy grato el reencuentro con tantos amigos, tantos rostros que el Señor me fue regalando en tantos años de Iglesia tanto antes como después a través de la Compañía.
Ahora siento la responsabilidad gozosa de compartir el trabajo parroquial con mis hermanos de comunidad con el desafío de ser párroco solidario en ambas parroquias.
Feliz de haber celebrado con muchos, feliz de estar trabajando en Solano, feliz de poder ir concretando proyectos juntos y con las comunidades, con la responsabilidad de este nuevo ministerio que me mueve.
Una publicación de la Conferencia Jesuita de Asia Pacífico (JCAP).
«Tenemos que alejarnos del triunfalismo jesuita, pensando que con nuestros recursos, nuestro ingenio y nuestras capacidades podemos resolver todos los problemas del mundo. No podemos».
Con estas palabras, el Padre Manoling Francisco, SJ, abrió su presentación sobre las lecciones de asociación y colaboración en un seminario web organizado por la comunidad jesuita de la Residencia Internacional Arrupe (AIR) en Manila. En aquel encuentro, el gobierno, las empresas, la sociedad civil, la Iglesia y representantes de los pueblos de diversos credos se reunían para atender las necesidades de los más afectados por la pandemia COVID-19 y los recientes tifones que devastaron el norte de Filipinas.
Experiencias compartidas
Hasta la fecha, Tanging Yaman, una pequeña organización con apenas seis trabajadores, ha distribuido más de 1000 toneladas de pescado, arroz, hortalizas, legumbres y cultivos; ha recaudado más de 20 millones de pesos filipinos y ha ayudado a los productores de arroz a aumentar sus ingresos hasta en un 46 %. Todo esto, según el Padre Francisco, ha sido posible gracias a la colaboración y a la confianza que la gente ha depositado en ellos. La colaboración se refleja de hecho en el lema de la fundación: «Un poco de muchos se convierte en mucho».
«Somos un pequeño actor en el escenario mundial», dijo el Padre Francisco, reconociendo que las necesidades del mundo son inmensas y que no hay una persona o una organización que pueda hacerlo todo. «Estamos invitados a colaborar con aquellos que son movidos por el Espíritu para humanizar las vidas de las personas más afectadas».
La creación de redes y la colaboración también fueron clave en la respuesta a la catástrofe de la oficina de la vicepresidenta de Filipinas, Leni Robredo, quien dijo a la comunidad de AIR que «si hay algo que esta pandemia nos ha enseñado es que cuanto mayor es el desafío, mayor es el imperativo a que contribuyamos, nos involucremos y ampliemos nuestro alcance para ayudar. Ningún esfuerzo es demasiado pequeño, cada paso nos acerca más a nuestro objetivo común».
El Padre Tony Moreno, SJ, Presidente de la Conferencia Jesuita de Asia Pacífico, recordó las palabras del Padre General Arturo Sosa, SJ: la verdadera colaboración y el trabajo en red requieren una conversión. «Si somos el tipo de persona que quiere controlar las cosas, que piensa que lo hace mejor cuando lo hace él mismo, que busca colaboradores en lugar de ser él mismo colaborador, entonces realmente necesitamos una conversión”, añadió.
Recordó el Padre Moreno: «Dada a la centralidad de la misión, todo lo demás pasa a un segundo plano —nuestro orgullo, nuestro deseo de controlar, de querer que las cosas vayan a nuestro favor». Después de todo, en el corazón de la colaboración está la missio Dei.
El P. Rafael Velasco SJ ya lleva publicado en sus redes sociales más de 250 relatos breves en videos. Desde que comenzó el aislamiento social preventivo y obligatorio en Argentina, comparte narraciones que refieren a situaciones del día a día acompañados de diversas reflexiones. En diálogo con Infobae, el P. Rafael, Provincial de los Jesuitas en Argentina y Uruguay, contó mas detalles sobre esta iniciativa.
A continuación compartimos la entrevista completa:
¿Cómo se le ocurrió hacer videos cortos con breves cuentos y subirlos todos los días? ¿Se imaginó que tendrían tanta repercusión?
Tengo la costumbre de terminar mis homilías con un cuento, a modo de reflexión, desde hace 25 años cuando me ordené de cura. Me gusta mucho leerlos y contarlos, por lo cual en misa terminaba cada homilía de acuerdo al evangelio que tocaba con algún cuento. Cuando se suspendieron las misas presenciales cuando empezó la cuarentena, se me ocurrió que por los tiempos difíciles sería importante acompañar a las personas. Ni siquiera tenía acceso a Facebook, es decir contaba con una cuenta pero no la usaba. Allí fue como se me ocurrió hacer el proceso inverso: contar un cuento cada día y de ahí sacar alguna enseñanza que tuviera que ver con la pandemia. A partir de ahí empecé a tratar de acompañar a la gente con una historia breve, que sean de 2, 3 minutos y nació este pequeño espacio de reflexión.
¿Cómo nació el nombre “Nos rezamos”?
Me sonaba esto de que a veces uno pide que recen por uno, como el Papa Francisco, entonces uno reza por uno y otro por otro, y así, entonces responde a ese espíritu de rezar entre todos y por todos.
¿Y así día a día fue subiendo videos cortos con cuentos diarios?
Exacto. Empecé a subir el 19 de marzo que se decretó la cuarentena. A partir del 21 de ese mes comencé a día a día subir un cuento, con lo cual me puse a leer un montón de relatos. Algunos son propios pero la mayor parte son de otros autores, por ejemplo del monje benedictino y escritor Mamerto Menapace, del sacerdote jesuita y psicoterapeuta Anthony de Mello, o de otros importantes prosistas que por ahí he leído en Internet o en libros. En un momento se formó un vínculo muy lindo porque mucha gente se fue sumando a mi página de Facebook, incluso ahora tengo más de 5 mil amigos que comentan las historias e interactúan con me gusta e impresiones en los videos. Llevo más de 250 cuentos publicados, no he faltado un solo día después de que se decretó la cuarentena, los subo a la media mañana, a lo sumo mediodía. Están en Rafael Velasco, mi cuenta de Facebook, y también se creó la página en esa red social denominada “Nos rezamos”.
¿Qué podemos ver en sus videos padre?
Es mi cara, frente a cámara y voy relatando el cuento corto y luego finalizo con una reflexión. Soy pésimo con la tecnología pero salen bien. Los temas son muy diversos, a veces percibo un poco el ambiente de cómo está socialmente, si falta esperanza, las pequeñas actitudes que uno a veces no ve en los demás, son más bien temáticas humanas, les hago una vuelta con algún texto de la palabra de Dios.
¿Cómo cree que los argentinos viven la espiritualidad en tiempos de pandemia, aislamiento y COVID-19?
Hubo una vuelta bastante grande a lo espiritual. Por un lado, yo vivo en un barrio del Gran Buenos Aires, Trujui, limita entre San Miguel y Moreno, vivo en una comunidad de una parroquia con 3 curas más, y voy a Capital Federal en la semana, mi trabajo está en la Curia de los Jesuitas. Entonces nosotros celebramos durante muchos meses la misa por Internet y había un montón de gente que participaba, incluso mucha gente más que en la presencial. En la vuelta a las misas se ve mucha gente que estaba muy deseosa de tener un espacio de conexión con Dios, con lo más espiritual de uno, que en un momento de crisis tan importante las personas se acercan a lo que lo ayuda, a las bases, a lo que da fundamento. Mucha gente tiene que pasar por momentos muy dolorosos y lo espiritual ayuda mucho.
¿Cómo es su relación con el Papa Francisco?
Es muy buena. Lo he conocido antes de que fuera Francisco. Cuando en 1985 entré al Noviciado de los Jesuitas, Jorge Bergoglio estaba en San Miguel también, era el encargado de nuestra formación. Después fue Obispo de Buenos Aires, estuvimos mucho tiempo sin vernos y lo volví a encontrar en enero de este año, cuando fuimos a Roma con otros jesuitas muy amigos de él y que se reencontraron después de mucho tiempo. Él pertenece a mi congregación y además tengo muchísimo aprecio por cómo está llevando la Iglesia, comulgo con la orientación de su Pontificado, cercana a los pobres, siento mucho el sentimiento que tiene por nuestra Institución. Tengo un vínculo muy grande desde ese lugar, no somos amigos, pero siento una gran cercanía espiritual con su visión de Iglesia.
¿Sabe si Francisco ha visto alguno de sus videos?
No creo que esté al tanto. Tiene tantas cosas para estar pendiente que no creo que sepa. En algún momento cuando fue este año la campaña seamos uno, le escribí contándole sobre la iniciativa; él tuvo además un gran gesto de escribir alentando a los que participamos, agradeciendo que los jesuitas estuviéramos participando ahí, a través de una carta manuscrita, nos dijo ‘esto es lo que hace falta en este momento, apoyar y que se genere una cultura de la solidaridad’, lo que Él repite siempre de que ‘de una crisis uno no sale igual, o mejor o peor’, y este tipo de cosas nos tienen que ayudar para ser mejores. Francisco apoya mucho la cercanía de la Iglesia con la gente que está sufriendo y pasándola peor.
¿Qué mensaje le gustaría dejar?
El valor de la palabra es lo más importante. La palabra crea mundos. Tiene un poder muy grande, puede construir y ayudar mucho o puede hundir a las personas. Uno elige qué hace con las palabras. Eso no solo desde los videos, sino desde la vida misma. Uno puede hacer mucho, animar o desalentar; generar puentes para reconciliarse o dinamitarlos; o puede fomentar el amor o el egoísmo.
Una reflexión de Ignacio Puiggari SJ, sobre los últimos acontecimientos sobre la despedida de Diego Maradona.
Los últimos eventos en torno a Diego Maradona dan que pensar. Nada cuesta ver en él una potencia, una fuerza extraña que ha logrado unificar a millones de argentinos en un mismo sentir y desear. Sin duda que la Casa Rosada no representa en absoluto la forma debida para semejante convocatoria. La sede del gobierno apenas si fue una pálida represión embestida y puesta una vez más en ridículo por el propio pueblo. Una cancha de fútbol hubiera resultado mejor sin duda. Frente a un fenómeno de tales magnitudes necesitamos preguntarnos: ¿qué es aquello que nos une en Diego Maradona? ¿Qué podemos aprender, o bien, qué tipo de catarsis o purificación acontece en la contemplación de su trágica historia? Acaso el camino de San Diego nos conduzca, como en la película de Carlos Sorín, a desplegar con mayor autenticidad la idea envuelta en nuestra raíz, y a descubrir al cabo de nuestro periplo la referencia primera y más sufrida para nuestros anhelos comunitarios. Porque sólo así la muerte y el sufrimiento del Diego, así aprehendidos, confirmarán el alcance de su auténtico sacrificio de fecundidad.
En primer lugar, Diego nos muestra la profunda crisis de lo universal en la Argentina. Sumergidos en el imperio de la particularidad asistimos al constante espectáculo de la fragmentación política, social, cultural. Como nosotros, también el Diego se vio perdido en la indefinida masa de goces inmediatos incapaces todos ellos de configurar la forma de su deseo. Esa galería de placeres inmediatos parasitó su alma e impidió el despliegue aun mayor de su genialidad. Porque, si bien tuvo la audacia de recrear en si mismo el gesto de la deserción en la ruptura de la falsa solemnidad argentina (la civilización de Sarmiento como eje de nuestras huidas), no pudo, sin embargo, permanecer en los pasos que sólo su talento acaso inauguró ¿Qué caminos nos entreabre Maradona? Las múltiples gambetas del Diez a los ingleses, al modo de una indescifrable trama, configuran acaso la ruta abierta hacia el camino que debemos emprender.
Por otra parte, con Diego aprendemos lo que significa la asunción comunitaria de la pobreza. El centro de nuestra carencia, la necesidad de una Padre como figura de aquella perspectiva universal en la que nos sintamos incluidos, nombrados y pertenecientes. A la vez, trascendidos para el destino de una palabra que nos toca ofrecer dentro del concierto histórico de los pueblos. Ávidos de reconocimiento e inclusión, en estos días, nos vimos salvajemente necesitados de tocar al Diego antes de su entierro. No hay megáfonos presidenciales que puedan con ese ímpetu. La palabra del Padre, su reconocimiento y el límite (la falta, la interdicción que nos forma) es insustituible ¿Es mucho decir que somos una masa de goces inmediatos sin forma? En todo caso, el Padre es aquello que nos orienta en el camino siempre difícil hacia la asunción y despliegue de nuestro deseo.
Pero con el Diego aprendimos la belleza del juego, sobre todo cuando este representa simbólicamente, el sacrificio comunitario de una entrega cargada de gozo y de relación. En su ámbito las reglas, si bien necesarias como dijimos, no quedan absolutizadas ¡Cuánta espontaneidad generosa, cuánta picardía, cuánta precisión y desenfrenado amor derrochado en beneficio de tantos! ¿Cómo no agradecer esta su genialidad? ¿Cómo no desear con él esa vitalidad exuberante, esa embriaguez de referencias inéditas como pases y goles y bailes? Como en el fútbol, necesitamos desplegar en otros ámbitos esta compartida referencia gozosa que nos vincula en pos de una entrega generosa y abundante. Comunicar con alegría nuestra apasionada e inteligente forma de amar. Bailar entre nosotros al son de nuestra palabra histórica para el mundo.
En suma, esa fuerza extraña somos nosotros mismos, la cara sufrida y anhelante que nos devuelve el espejo. Desde el Diego, mencionemos al menos tres rasgos de nuestro ser: la fragmentación y la constante tentación de la huida o del goce inmediato; la crisis de lo universal como ámbito todavía ausente de inclusión y reconocimiento mutuo; y, por último, la profunda necesidad de recrear las posibilidades del juego y el sacrificio.
El documentalista argentino Sergio Gabriel Raczko recibirá el “Premio CICOP Argentina. Hacedores del Patrimonio Inmaterial, 2020”, otorgado por el Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio Argentina por el desarrollo del proyecto “Misiones Jesuíticas en América”, junto con el P. Ignacio García-Mata SJ.
Los Premios CICOP Argentina distinguen a personas e instituciones cuyo trabajo y buenas prácticas impactan y fortalecen las distintas áreas disciplinares relacionadas con el patrimonio cultural material e inmaterial, a través de la gestión, difusión, promoción, y distintas acciones que significan una contribución sustancial a la comunidad.
Raczko y el P. Ignacio García-Mata SJ, creador del Estudio de Video Roque González de la Compañía de Jesús, desarrollan este proyecto desde 1989 donde investigan y realizan filmes documentales sobre distintos Conjuntos Jesuíticos Misionales de los Siglos XVI a XVIII, rescatando el patrimonio intangible de las fiestas y celebraciones religiosas.
Sergio Raczko es el autor del documental “Peruviana: la Provincia Jesuítica del Perú” que se compone de tres videos donde narra la cronología de los primeros años de fundación de la Provincia. Los videos están disponibles en el canal de YouTube del autor.
El P. Luis Fernando Klein SJ, Delegado de Educación para la Conferencia de Provinciales de América Latina y el Caribe (CPAL), participó de una entrevista para Vatican News sobre la adhesión de los jesuitas y sus obras al Pacto Educativo Global del Papa Francisco. Una iniciativa que se ha promovido en cada Provincia Jesuita y que tuvo su ceremonia el pasado 12 de diciembre.
En la entrevista, presenta algunos puntos que ayudan a conocer un poco más sobre esta iniciativa mundial que nos ha convocado:
Itinerario para lograr la adhesión
Para hacerlo realidad, propone cinco pasos: primero, la sensibilización con los problemas actuales, “la descripción de ‘las sombras de un mundo cerrado’ que Francisco hace en el capítulo primero de la Encíclica Fratelli Tutti (n. 9 al 55).
El segundo paso es concientizarse de la importancia de la educación, de los números alarmantes de eso que llama el Papa “catástrofe educativa”, sobre todo en las Américas. Para esto es importante tener una visión crítica de la realidad. El Papa llama puntualiza sobre este elemento al afirmar sobre la necesidad del establecimiento de nuevos paradigmas que posibiliten el diálogo y la unión de esfuerzos para transformar la realidad. Tercero, interpelación. Klein insiste en que se trata de dejarse tocar, como persona, grupo o institución y sentirse corresponsable con la vida humana y planetaria. Cuarto, movilización. Es el compromiso individual y colectivo para ayudar a reconstruir el Pacto Educativo Global, para establecer nuevos paradigmas que respondan a los desafíos y emergencias actuales. Finalmente, verificación del camino recorrido y de la incidencia de las acciones, así como registrar las iniciativas realizadas.
Los pilares que sostienen la propuesta del Papa Francisco
Primero, afirma el padre Klein, el valor de la fraternidad. Hay que rescatar el sentido de la fraternidad, de la convivencia, de las relaciones armónicas, hay que insistir en la cohesión comunitaria, la posibilidad de trabajar juntos y creer que eso es posible en el mundo de hoy. También, creer en la necesidad de integrarnos con todos, independiente de la raza, de la cultura, religión, nivel social, para redimir toda la humanidad en el planeta de acuerdo con la voluntad y el gran sueño de Dios.
El Papa parte del concepto de que el mundo, la humanidad y el planeta están en crisis, afirma Klein. Hay un deterioro por la fragmentación en las relaciones, fragmentación entre las generaciones, en la interioridad y en la realidad. El Papa parte de esta visión, a la vez severa y lúcida sobre cuáles son los grandes problemas de la humanidad: hay un quiebre fundamental en la fraternidad. La visión que tenemos de los demás está destrozada y hay que recuperarla, y la manera para recuperarla es la educación. El Papa dice que la educación es el antídoto contra el individualismo y es una fuerza transformadora.
El Papa propone, subraya Klein, la creación de una aldea educativa, donde se unan todas las fuerzas vivas de un país, que incluyen la escuela, los sectores productivos, espacios culturales, artísticos, deportivos, junto con todas las entidades de una región o país y que hagan un pacto, un compromiso, una alianza para dar cuenta de esa transformación.
Klein afirma que, mediante el Pacto, el Papa propone recuperar la educación como formación y liberarla del espíritu ilustrado. De esta manera se aprovecharía la fuerza de la educación para lograr una nueva comprensión del ser humano, de la economía, de la política y de las relaciones. Por eso el Papa en sus dos video mensajes sobre el Pacto Educativo Global no propone acciones concretas, dejando todo eso a nuestro discernimiento, osadía y generosidad.
Desafíos en el camino
El religioso jesuita enumera algunos desafíos que hay que enfrentar y superar. La escuela no puede ser autorreferenciada ni estar encerrada entre sus propios muros. La escuela es una formadora de opinión, de valores. En el ambiente donde está ubicada, la escuela tiene que ser una luz ciudadana, una luz profetizadora de la realidad y esto incide más allá de sus muros.
Un segundo desafío es pensar que esta iniciativa constituye una carga más a las ya existentes. De lo que se trata es de integrarla y hacerla parte de las rutinas. Otro desafío es ayudar a las personas a darse cuenta de que cada uno es protagonista. No estar esperando de los demás. El Papa dice en su video mensaje, por ejemplo, no esperar todo de los gobiernos, porque esa sería una actitud infantil. Klein, amplía esta afirmación diciendo que cada cual no tiene que esperar a los demás, sino a partir de sus convicciones debe asociarse a otros y promover, divulgar, provocar.
Klein identifica otro desafío: hacer acciones fragmentadas. Se trata de contribuir a hacer un movimiento articulado para enfrentar los males de la humanidad y los males del planeta, puesto que todo está relacionado. Tener una visión de la complejidad es fundamental.
Finalmente, creer en la propia fuerza, en la fuerza de la cohesión comunitaria. Ante la duda de muchos en creer que los pobres no son capaces de incidencia, el Papa nos indica: vamos adelante, soñemos juntos.
Enfrentar la catástrofe educativa y la catástrofe ecológica
Klein insiste en que debemos aprovechar los espacios que tenemos en las ciudades, provincias y países, al igual que en los medios de comunicación y en las redes. No se trata de descalificar la política por las malas experiencias, sino de devolverle su valor. Citando a Pablo VI dice: La política es la mejor expresión del amor, esto nos permitirá ir estableciendo alianzas con todos los sectores.
Cuando Francisco se refería a la catástrofe educativa piensa en 250 millones de niños y niñas sin escuela. La pandemia ha agregado otros diez millones, subraya el sacerdote Klein y añade: el modo de hacer educación ya es catastrófico en el mundo contemporáneo. Una escuela impositiva, transmisiva, como denunciaba Pablo Freire, una escuela que trae los contenidos del pasado, pero que es impotente para tratar los contenidos de la actualidad. El Papa alude a la escuela en servicio, la escuela que forme servidores y se ponga al servicio de la sociedad. En educación hay que superar el concepto de la escuela como instrucción y proponer el modelo de una escuela que no se reduce a los muros institucionales, sino que privilegia el pleno desarrollo de la persona. Entonces, se da un proceso educativo en la parroquia, en la academia e gimnasia, artística, permitiendo un proceso de plenificación del ser humano, por eso la iniciativa propone una educación para toda la vida.
Una reflexión del P. Rafael Velasco SJ, Provincial de los de Argentina y Uruguay, sobre el tema en torno a la legalización del aborto.
Algunas falacias respecto del aborto
¡Qué fenómeno!» repetía, como un remate, el humorista Pepe Biondi cuando alguno de sus personajes quedaba sorprendido o sobrepasado por alguna situación. «¡Qué fenómeno!», decía, y causaba gracia. En una de las exposiciones previas al tratamiento en el Congreso de la legalización del aborto, un funcionario que no funciona dijo que «en el caso del embarazo solo hay una vida (la de la madre), y lo otro es un fenómeno.» ¡Qué fenómeno!
Es una falacia proclamada por un funcionario, pero hay que reconocer que no es la única. Es una más de los innumerables falacias que se esgrimen a la hora de querer aprobar una ley que principalmente le interesa a un sector ideológico, pero que invoca, como un mantra, a «las mujeres pobres» que no pueden hacerlo libre y gratuitamente y recurren a la clandestinidad. Colectivos de mujeres de barrios populares y curas que conocen la realidad de los barrios más humildes (porque viven en ellos) han desmentido con fuerza esa aseveración que pertenece a la clase burguesa y a ciertos grupos de clases medias que quieren justificar lo que ya hacen con el argumento pobrista. Los empobrecidos, en cambio, saben muy bien sus prioridades, y el aborto no es una de ellas.
La otra falacia es la del «problema enorme de salud pública». Con los números del mismo Ministerio de Salud ha quedado muy a las claras que los problemas de salud pública son numerosos y que el aborto no figura ni en los primeros 15. Sin embargo se quiere sacar la ley a toda costa y de manera exprés y durante una pandemia que ha puesto en crisis la salud pública.
Otra de las falacias que ahora se escucha bastante, es la favorita de los panquequistas: «Estoy en contra del aborto por convicciones personales, pero mis hijas me han pedido que cambie mi voto y me han convencido». Pobre argumento, que no logra esconder el efecto veleta para ponerse a tono con los vientos de muchos grupos de las grandes ciudades…que son las que dan más votos. De todos modos, hubieran avisado antes, así votábamos a sus hijos e hijas en lugar de a ellos.
La falacia más grande es, ya se sabe, la que pretende invisibilizar los derechos del niño o la niña por nacer y poner por delante el derecho de la persona gestante a «decidir sobre su propio cuerpo», como si el feto fuera una especie de enfermedad que hay que extraer, una suerte de apéndice en mal estado. La Academia Nacional de Medicina (no Pío XII) declaró que «destruir un embrión humano es impedir el nacimiento de un ser humano.» «El niño por nacer científica y biológicamente es un ser humano cuya existencia comienza en el momento de su concepción.»
Son muchas falacias que a fuerza de insistencia pretenden tapar el sol con la mano. Cuando la vida de los más débiles no es protegida por el Estado, se le niegan sus derechos y se la trata como a «un fenómeno», estamos en serios problemas. Cuando Pepe Biondi repetía lo del fenómeno causaba risas, ahora no hace ninguna gracia.